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El tiempo del poder imperialista se acaba

viernes, 23 de marzo de 2012
Por Manuel Flores Artiga

Después de revisar las vueltas, los vericuetos y las realidades de muchos argumentos que declaran la capacidad de maldad del imperialismo, con sus bombas con capacidad de destruir muchas veces el planeta, con sus cinismos morales sin límites, con su economía basada en papeles (dólar) y en recursos financieros y materiales de los otros países. Y de explorar las explicaciones que hablan de la capacidad militar y moral de los países amenazados, vistos aisladamente, nos resulta de este razonamiento una imagen de enfrentamiento entre pequeños solitarios y gigantes unidos que conduce a la imposición del gigante.

Esto es bien cierto en el caso de Libia: el mundo abandonó a Gadafi y al pueblo libio y lo puso en manos de los imperialistas. No hay que olvidar el papel inhumano de China, Rusia y Sud África. (Si alguien sabe de la matanza que se prepara y teniendo la capacidad de evitarla no lo hace, se convierte en cómplice).

Ahora, estamos frente a una víctima endémica y tres nuevas de la agresión imperialista: Palestina, Siria, Irán y Mali.

Palestina ha ido perdiendo titularidad en las noticias de la prensa física y virtual; sin embargo, la agresión territorial, los bombardeos, los asesinatos y las capturas contra los palestinos las provoca Israel a diario. ¿Donde está la onu y los derechos humanos? ¿De qué sirvió el reconocimiento de Palestina en la unesco, si no se ha logrado parar la agresión de los israelitas? Este caso no ha perdido actualidad en la vida sufrida de los palestinos y en la constante violación de los derechos humanos que realizan los israelitas sobre los palestinos.

En Siria, con el apoyo de Rusia, Irán y China y el ALBA, se ha logrado, por el momento, interrumpir y derrotar la agresión imperialista.

Para el caso de Irán, los imperialistas van cargando el fardo de errores y derrotas políticas de alto octanaje. La arrogancia imperialista los lleva a negar la existencia de la soberanía y decisiones políticas de otras naciones, eso les costó caro en el Consejo de Seguridad cuando China y Rusia vetaron la resolución contra Siria.

Ahora aparece en el escenario de las agresiones la república de Mali, la justificación: combatir a los separatistas Tuaregs. ¡Qué raro! Mientras dividen Libia y quieren hacer lo mismo en Siria, en Mali hablan de combatir a los separatistas. ¿Qué hay en el norte de Mali que los imperialistas quieren preservar para ellos? y ¿Quiénes son los separatistas? ¿Quiénes son los golpistas?

Los imperialistas son tan previsibles por su arrogancia, que se puede saber que donde ellos ponen el sonido del tambor, ponen las tropas y van a apropiarse de los recursos naturales.

Lo que se hace difícil entender es que viendo tanto desastre provocado por los imperialistas, la humanidad y los países amenazados se mantengan desunidos, con poca solidaridad. Da la impresión que algunos están temblando de miedo y  que otros, lacayos, quieren quedar bien con los negocios de los imperialistas. Esto es lo que sucede en África y en el Medio Oriente (La Liga Árabe)

Sin embargo, en América Latina, días están llegando, cuando se unen países como Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Cuba, Nicaragua, y otros países del Caribe, bajo compromisos políticos más fundamentales en el orden económico, político, militar y cultural. En esta dimensión, el Perú de Ollanta Umala hace su ingreso adoptando una política más solidaria en relación a Las Malvinas, y el partido político Libertad y Refundación (LIBRE) del pueblo hondureño reúne las reivindicaciones logradas por Manuel Zelaya.

Estos logros en América Latina nos dan otro tono de la actualidad: aunque los lacayos y derechistas latinoamericanos no olvidan su naturaleza social y sus nexos con lo más retrógrado de la política internacional, los proyectos hacia el socialismo se fortalecen y se concretizan en muchos programas de orden social y económicos: el Banco del ALBA, el Banco de UNASUR, la moneda única SUCRE, los acuerdos militares entre Ecuador y Venezuela con Brasil, los programas de salud y becas para estudiar en la ELAM-Escuela Latinoamericana de Medicina y en el terreno de las relaciones internacionales; se han fortalecido las relaciones económicas y tecnológicas de los países latinoamericanos, en mención, con Rusia, China, Irán.

Por esto y por muchas cosas más es que se puede decir, desde América Latina, que el tiempo del poder imperialista se acaba, llegó hasta cuando la solidaridad de los países en desarrollo se puso en práctica. Y esto es lo que sucede precisamente en estos momentos en América Latina y está echado a andar en el Medio Oriente.

Para aplazar este momento lo único que les queda a los imperialistas es destruir los gobiernos progresistas, aniquilar la humanidad y arruinar el planeta.

¿PERMITIRÁN ESTO LOS HUMANOS?

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