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Indiferencia en Cuba: ¿un fallo ideológico?

jueves, 6 de febrero de 2014

Toda generalización entraña el riesgo de lo injusto... pero es innegable que este trabajo del joven italiano Vincenzo Basile, gran amigo de Cuba, pone el dedo en algunas llagas de las que adolece nuestro ¿método? para concientizar a las futuras generaciones. Los dejo con este trabajo que promoverá, estoy segura, criterios encontrados pero necesarios para avanzar en nuestro camino de victorias:

Indiferencia en Cuba: ¿un fallo ideológico?

 
Cartel en una calle de La Habana (FOTO: Vincenzo Basile)
En los últimos tiempos, el debate sobre la pérdida de valores, activismo y participación -la indiferencia- entre las generaciones más jóvenes de cubanas y cubanos se está convirtiendo en uno de los grandes temas de discusión. Un debate por cierto muy problemático, sobre todo cuando se trata de buscar causas y encontrar soluciones a un fenómeno que, aunque tenga difusión prácticamente mundial, se presenta profundamente antitético a la hipotética idea de conciencia social y democracia participativa que cinco décadas de Revolución deberían -o hubieran debido- implantar en Cuba.
 
Entre las explicaciones más aceptadas y apreciadas para este fenómeno, la mayoría espacian desde lo económico hasta lo ideológico; y todas identifican, con razón, un evento desencadenante, es decir, lo que pasó en el mundo a finales de los años ochenta.
 Crisis de campo socialista. El emblema de la guerra fría, el muro de la vergüenza, esa horrible blasfemia elevada en nombre de un proyecto humano superior, se vino abajo y marcó el futuro de Europa y del mundo. En dos o tres años, uno tras otro, los regímenes de Europa Oriental manifestaron -más o menos espontáneamente- la ausencia de una mínima estructura social o base política, y se cayeron al suelo como castillos de arena. Luego, por razones distintas, le tocó al imperio soviético.
 
En este sentido -según dicen los que sostienen estas teorías- de repente Cuba se encontró sin socios económicos y sobre todo sin referentes políticos e ideológicos. Lo que desató consecuentemente una gravísima crisis económica y una quizás más grave crisis ideológica. Las generaciones que nacieron en los años noventa se encontraron entonces en la incertidumbre material, en la escasez, en un entorno donde se iban difundiendo egoísmo y corrupción, y al mismo tiempo sin un válido sistema de valores en que creer, ya que lo que la Revolución trataba de profesar, en el mundo estaba enseñando toda su debilidad.
 
Sin embargo, por muy correctas que estén todas estas argumentaciones, hay que hacer una consideración fundamental.
 
Merece ser remarcado que no existe ninguna correlación automática entre crisis económica y pérdida de valores, ideales, activismo y participación. Al contrario, en primer lugar, a nivel empírico está largamente demostrado que son los mismos países que se consideran actualmente entre los más ricos de mundo los que más sufren el problema de la enajenación y de la apatía y, claro está, esto tiene sus puntuales razones. Y en segundo lugar, la pobreza, hasta la miseria extrema, la exclusión o la corrupción que derive, no pueden considerarse frenos para el activismo o elementos que generan automáticamente indiferencia. En este caso también, a nivel empírico, los ejemplos son numerosos. Solo hace falta pensar en grandes eventos traumáticos que han condicionado la historia mundial, desde la revolución francesa hasta la vietnamita y pasando por la rusa, es decir, actos de pura y poderosa participación -social y política- que se desataron precisamente en contextos caracterizados por hambre, miseria, exclusión, corrupción, profundas desigualdades y, en muchos casos, hasta miedo a represión y represalias.
 
Si se considera todo esto, lo que se concluye es que las razones económicas para explicar la pérdida de activismo juvenil de hoy día, aunque tengan cierta influencia en el desarrollo de estos fenómenos, no pueden asumirse como su principal causa.
La misma Revolución cubana se desarrolló precisamente sobre estas bases. En la Cuba de los cincuenta había hambre, miseria, analfabetismo, corrupción, egoísmo y represión; y a pesar de todo eso un grupo de jóvenes no se dejó vencer por la indiferencia, ni por la apatía, y supo convertirse en movimiento y luego ese movimiento se hizo pueblo y triunfó en Revolución, en otras palabras, este pueblo se hizo nación.
 
La cuestión es precisamente esta: la nación. La nación no es el país, no es un territorio físico ni unas fronteras administrativas, la nación no es la República de Cuba; nación es sentido de pertenencia, es una comunidad formada por individuos que reconocen pertenecer a la misma por las más diversas razones, que sean étnicas, históricas o culturales.
 
El individuo que nace en un determinado lugar del mundo se encuentra automáticamente colocado en un preciso contexto cultural.
Pero, y esto es lo más importante, su voluntad de ser parte de este proyecto, su sentido de pertenencia, es algo que no se le presenta naturalmente, sino que se le trasmite durante un largo proceso de socialización, a través del cual al individuo se les enseñan los valores de la cultura de la comunidad. Y este proceso se desarrolla fundamentalmente en dos momentos: en la educación familiar y en las instituciones. En otras palabras, familia e instituciones enseñan la nación.
 
Y si por el lado de las familias los aspectos ideológicos se funden con los económicos para justificar la pérdida de los valores y en un momento de profunda crisis económica -como la que atravesó y sigue atravesando Cuba- los padres, los primeros educadores de las nuevas generaciones, no saben -o hasta no quieren- trasmitir determinados valores a sus hijos, profesando el credo del “sálvese quien pueda”; por el lado de las instituciones la justificación económica no se sostiene y lo único que queda es reconocer que existe un problema ideológico de base, que ha habido un defecto en las instituciones en su fundamental tarea de trasmitir determinados valores, en su esencial misión de enseñar la nación a los futuros ciudadanos.

A raíz de todo esto, cuando se afirma que en Cuba algo no está funcionando porque las nuevas generaciones están creciendo apáticas, indiferentes o hasta desconectadas con la realidad que viven, se debe concluir necesariamente que en la Isla, más allá que un problema de naturaleza económica, ante todo existe un problema de tipo ideológico que ha provocado un fallo en la enseñanza de la nación.
El problema surgió cuando se perdieron los referentes ideológicos internacionales, por las causas citadas al principio; cuando por el mundo empezaron a venirse abajo los valores profesados por la Revolución.
 
Entonces lo que pasó fue que el temor por no resistir frente a lo que estaba ocurriendo y encontrarse aspirados por el efecto dominó que se había desatado, y una burocratización al estilo soviético de la cultura en general se ajuntaron para convertir la enseñanza de la nación en una serie de dogmas desde el pasado y consignas que no se sabían explicar y solo se debían inculcar mecánicamente para garantizar y legitimar el mantenimiento del status quo.
 
Ese fue el error más grande y casi incomprensible. Cuba tiene un capital humano, histórico y cultural único en su género. Como cualquier país postcolonial es una cuña de héroes, emblemas humanos cuyos valores van mucho más allá de cualquier estrecha ideología relacionada con un determinado momento histórico. Los héroes de la independencia, de la república, de la lucha clandestina, de la Revolución, los Cinco héroes de la contemporaneidad. Héroes distintos, de etapas y luchas distintas, guiados por objetivos distintos -lucha anticolonial, clandestina, antiimperialista, internacionalista, antiterrorista- pero fundamentalmente unidos en el mismo valor -se le llame patria, república, independencia, revolución- que sencillamente se traduce siempre en la unidad de la nación. Y esta unidad nacional hay que explicarla, fomentarla, trasmitirla en su esencia más pura y profunda.
 
Mientras que las instituciones cubanas -escuelas y sobre todo organizaciones juveniles- continúen desperdiciando este poderoso capital, “trasmitiendo” valores a través de un decreto supremo que dicte un “Patria o Muerte” o continúen educando a golpes de consignas -sea un “Venceremos”, un “Pioneros por el comunismo: ¡Seremos como el Che!” o un “Liberen a los Cinco héroes”-, que no estén acompañadas por una auténtica y profunda convicción en cada palabra que se afirma, el riesgo es que la indiferencia seguirá difundiéndose siempre más y la cultura nacional, la que debería enseñar a los jóvenes como convertirse en ciudadanos, se irá plasmando en una opaca fotografía del pasado que solo enseña inmovilismo y apatía, no dejando ningún espacio para la imaginación.
 
Publicado en su blog Capítulo Cubano

Prohibir las armas, ¿lo único necesario? Algunos articulos sobre las tragedias en USA

sábado, 15 de diciembre de 2012

Una vez más, la tragedia se cierne sobre Estados Unidos y cobra su horrible cuota de vidas jóvenes... hechos deleznables que todos repudian... pero no todos se sienten dispuestos a evitar... Más de diez años después de la masacre de Columbine, exactamente diez años después de que Michel Moore intentara despertar en sus compatriotas la necesidad de controlar la venta indiscriminada de armas de fuego, la situación sigue siendo la misma... Alguien escribia "¿Cuántos muertos más tendrán que existir para poner coto a esta situación?"... Pero aún y cuando estas armas de fuego no se faciliten... ¿cuántos años tendrán que transcurrir para cambiar la mentalidad colonialista, prepotente y discriminadora de una gran parte de la población estadounidense, nacida y criada en la creencia de ser los "salvadores del planeta", a cualquier costo?

Pinchando en los títulos pueden acceder a los artículos íntegros agregados al final de la nota que sigue:

¿Cómo se explica un hecho como la tragedia en “Sandy Hooks”?

Cada vez que ocurre una tragedia como la de este viernes en la escuela de primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, se reabre el debate sobre el acceso a las armas en Estados Unidos.

En un caso como el de este tiroteo, además, en el que la mayor parte de las víctimas eran niños, los argumentos de unos y otros se tornan más viscerales.

Si bien estas tragedias tienen raíces tan profundas como complejas, la violencia crece por la facilidad del acceso a las armas, que varía de uno a otro estado, aseguran los activistas que abogan por un mayor control en tal sentido.

Como explica el editor para Norteamérica de la BBC Mark Mardell, los estadounidenses creen que tienen el derecho a poseer armas, no solo para el deporte o la caza, sino para la autodefensa. Este derecho está consagrado en su documento político más venerado, la Constitución.

Las armas son parte de la vida cotidiana. Es por eso que algunos insisten en que aún se debe permitir que la gente porte armas que han sido diseñadas con el único propósito de matar a mucha gente y rápidamente.

También es por eso que, después de estos tiroteos anteriores, surge la inevitable pregunta: ¿Cambiará algo esta tragedia? La respuesta, dice Mardell, es “por lo general no, pero esta vez, quizás, solo quizás, pueda ser diferente”.

El presidente Barack Obama, al parecer secándose las lágrimas de sus ojos, dijo: “Hemos sufrido demasiadas tragedias así en los últimos años” y agregó que “vamos a tener que tomar medidas significativas para evitarlas”.

Pero vale recordar que después del tiroteo de 2011 en Tucson, Arizona, en el que 13 personas resultaron heridas -entre ellas la congresista Gabrielle Giffords- y seis murieron, también dijo algo similar. Luego no pasó nada.

Aunque desde entonces hubo elecciones, resalta Mardell, y Obama ahora muestra signos de presionar con los temas en los que realmente cree con mayor vigor y confianza.

“Asumir el control de armas sería audaz, y muy difícil. Habrá que ver si su emotivo discurso se traduce en acciones”, agrega Mardell.

¿ÚNICA CAUSA?

¿Es justo señalar a las armas como las únicas responsables de estos sucesos que se producen con tanta frecuencia en Estados Unidos?

“Es difícil establecer una causa única para un caso particular”, le dice Allen McConnell, profesor de Psicología Social en la Universidad de Miami, Ohio.

“Según los múltiples estudios realizados en este campo, son varios los factores que aumentan la probabilidad de que alguien cometa un acto así”, añade.

“Lo que hay que ver es en qué medida esos elementos confluyen en una situación determinada, como en este caso el tiroteo de Connecticut”.

McConnell se refiere así a factores sociales pero también a elementos del dominio de la psicopatología, situaciones que pueden hacer que una persona normal se sienta frustrada o que adopte algún tipo de conducta agresiva.

En este punto, se añade a la discusión el análisis sobre el sistema de salud mental estadounidense, que para algunos recibe poca atención e insuficientes recursos por parte del estado.

Ahí es donde comienza el debate entre quienes creen que se debe implantar un mayor control sobre el acceso a las armas y quienes consideran que la reflexión debe ser más profunda y enfocarse en por qué este tipo de matanzas colectivas se dan más en Estados Unidos que en otros países.

¿GLORIFICACIÓN DE LA VIOLENCIA?

“No puedes matar a alguien con un arma si no la tienes disponible, pero seguramente no es solo la disponibilidad de las armas, sino una cultura que modela el uso de esas armas como solución a los problemas, lo que fomenta que sucedan estas masacres”, opina Allen McConnell.

“Es una suerte de mentalidad de Rambo, o del videojuego Call of Duty, como forma de resolver los conflictos”.

El individualismo, la falta de oportunidades y la fascinación por las armas se unen para conformar un caldo de cultivo en el que pueden aparecer figuras como la del autor del tiroteo de la escuela Sandy Hook.

PAPEL DE LOS MEDIOS

Sin ignorar la teoría de quienes creen que los autores de estas matanzas se inspiran en eventos similares ocurridos con anterioridad, según lo cual los medios jugarían un importante rol a la hora de presentar la información sobre estos sucesos.

“En un sentido, tener esa información y noticias nos ayuda como sociedad para entender mejor los desafíos a los que nos enfrentamos”, responde McConnell.

“Lo que me llama la atención es que mucha gente que tiene esos planes, quiere dejar una huella o utilizar su acto como una plataforma para expresar un punto de vista, una idea extremista o su frustración personal”, agrega.

NO SOLO OCURRE EN ESTADOS UNIDOS

En un país de más de 300 millones de habitantes, es arriesgado generalizar y concluir que estas matanzas son síntoma de una sociedad enferma.

“Nuestra cultura tiene elementos, ya sea la segunda enmienda o los medios o las películas o los videojuegos que glorifican la violencia como solución, que seguro hacen que estos eventos sean mas probables en este país”, reconoce Allen McConnell, pero no cree que se pueda afirmar que se trate de una cultura enferma.
Además, el experto recuerda que en este país la información fluye de forma masiva y estos casos reciben más publicidad, por lo que se multiplican sus efectos.
“Esto puede ocurrir en cualquier lugar, pero probablemente hay una serie de aspectos y modelos de la cultura estadounidense que hacen que sea más fácil que pase aquí, pero no sé si es una característica de nuestra sociedad o un reflejo de las diferencias y la historia de este país”, concluye.

(Con información de BBC Mundo)

¿Cambiará algo la tragedia de Connecticut?

El presidente de EE.UU, Barack Obama, ha reiterado este sábado la necesidad de que la ciudadanía se una y tome “acción significativa” para evitar más tragedias como la de la masacre de este viernes en Connecticut, que ha dejado 26 muertos, 20 de ellos niños.

Durante su acostumbrado discurso  de los sábados, Obama ha repetido sus declaraciones de este viernes tras la tragedia en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, un pequeño poblado en uno de los condados más ricos de Estados Unidos.

Siguen los tiros en el American Dream

Tres personas resultaron heridas hoy después de que un hombre armado que entró en el hospital St. Vincent de Birmingham (Alabama), [en la foto] fuera abatido por los disparos de la policía, tras abrir fuego en el centro de salud, informó la policía estatal.

El portavoz de la policía aseguró que los tres heridos, otro agente y dos empleados del hospital, están fuera de peligro pese a que fueron alcanzados por los disparos.
El portavoz añadió que la policía recibió una llamada que advertía de que un hombre armado había entrado

Estados Unidos: 89 armas cada 100 personas


En la foto, Kyra Frank, 6 años, de Rockford, Illinois, dispara un rifle en el Festival Deportes Juventud de la NRA. Beloit Rifle Club.

La masacre en una escuela primaria en Connecticut, en la que murieron 27 personas a manos de un pistolero, reactivó el debate sobre el uso de armas en Estados Unidos, un país de 315 millones de habitantes donde existen 300 millones de armas.

Esas cifras implican que en el país hay 88.8 armas de fuego por cada 100 habitantes, el promedio más alto en el mundo, de acuerdo con un análisis de datos de las Naciones Unidas para el Control de Drogas, Gallup, Pew Investigación y Harris Interactivo.

Estos datos significan que existe casi un arma por cada habitante y el 47% de los habitantes le dijeron a Gallup en 2011 que tenían al menos un arma en casa.

Las redes sociales en el dilema de la hegemonía y la contra hegemonía entre los EE.UU. y Latinoamérica

miércoles, 16 de mayo de 2012
Por Alejandro L. Perdomo Aguilera

Puede descargarlo en .pdf aquí: Las-redes-sociales-en-el-dilema.pdf

Las redes sociales en Internet son, al decir de unos, la nueva arma de las revoluciones, para pena de otros, son también un efectivo mecanismo de dominación ideológica, y un poderoso instrumento del gobierno de los EE.UU. para extraer información sobre los intereses, las vulnerabilidades y potencialidades existentes en Latinoamérica. El acoplamiento del gobierno estadounidense en las redes sociales en Internet (RSI)  denota el marcado interés que adquieren para sus intereses hegemónicos en la región.
La capacidad de las RSI para socializar estados de opinión la convierten en una excelente herramienta de los centros de pensamiento y los medios de comunicación dirigidos por las elites del poder, para hacer llegar a diversos públicos los mensajes de su interés. La rapidez con que fluyen las informaciones en la red, las atractivas formas en que se presentan los mensajes y la concatenación de los estados de opinión con una caracterización ideológica-cultural, socioeconómica y física que se hace de cada internauta, resulta una valiosa información para los entes que controlan los medios de información a nivel global, re-planteando a las redes sociales como un nuevo terreno de combate.

La Administración Obama tomó un interés particular por las redes, vinculándolas al trabajo de los diferentes Departamentos y Agencias gubernamentales, reconociéndolas como unas plataformas de necesario análisis y utilización para la política exterior y de seguridad hacia América Latina, en el contexto actual.  En este afán se destinan un número importante de funcionarios y contratistas, lo que revela su importancia estratégica, para el futuro de las relaciones político-diplomáticas a nivel global.

Sin embargo, las declaraciones de la jefa de la diplomacia Hillary Clinton sobre el tema de la Internet y las redes sociales, se destacan divergencias en dependencia de los tópicos que trate. Por una parte, propugna el derecho a la información y a la libertad de expresión, hallando en las RSI un instrumento para impulsar la influencia de las ideas, la cultura y los valores norteamericanos sobre el resto del mundo. Desde estas, se canalizan como referentes las valoraciones políticas e ideológicas del gobierno estadounidense sobre el mundo,  y que políticas deben seguirse o no sobre los diferentes temas internacionales

La utilización que le dan los EE.UU. a las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones NTICs limitan la privacidad de los usuarios de la red de redes, al punto que “[…] las propias empresas de los Estados Unidos juegan en la supresión de la libertad en Internet. […] Narus - una compañía americana ahora propiedad de Boeing - suministra  en Egipto la tecnología que le permitía al gobierno espiar a los usuarios de Internet.”[1]

Desde diferentes oficinas  del Departamento de Estado, se realiza un seguimiento particular al uso de las redes sociales. Hillary Clinton amenazó en el discurso de Libertad en Internet a otros Estados, al expresar en relación a los sucedido en Egipto y Túnez: “Creemos que los gobiernos que han erigido barreras a la libertad en internet se hallarán finalmente encerrados […] Enfrentarán el dilema del dictador, y tendrán que elegir entre dejar que caigan los muros o pagar el precio de mantenerlos en pie"[2]

Sin embargo, la libertad a Internet vulnera también la seguridad de los EE.UU. y con ello se aprecia como la pérdida de privacidad no solamente es para la sociedad civil y los gobiernos foráneos sino también para ese país.
La réplica de estos hechos parece inclinarse hacia Irán, de hecho, el Departamento de Estado dispuso un nuevo feed de Twitter traducido al idioma persa para atraer a los usuarios iraníes, a conciencia de la utilidad de de esta red como mecanismo de manipulación ideológica.[3]

Pero esta práctica aplicada al Medio Oriente, se ha extendido hacia Latinoamérica, comprendiendo su factibilidad para el trabajo con la región en los diferentes temas de interés. Para incentivar esta experiencia, “[…] en la Casa Blanca hicieron pública una circular que se refiere a la utilización de las redes sociales por las agencias de gobierno. Se trata de un memorándum elaborado por Cass R. Sunstein, cuyo tema es: Social Media, Web-Based Interactive Technologies, and the Paperwork Reduction Act.”[4] El mismo, especifica que la Ley federal que regulaba la publicación de documentos federales (la Paperwork Reduction Act) no se ajusta a la dinámica actual de las relaciones político-diplomáticas a través de Internet y las redes sociales, por lo que el memo intenta cubrir esa limitante.

Para la relación con Latinoamérica, las RSI tienen un sentido particular. La incorporación masiva de los internautas a las redes sociales en la región ha sido visibilizada por el gobierno de los Estados Unidos -sin dejar de apreciar sus peligros- como una oportunidad para la construcción de consensos y el fortalecimiento de su hegemonía, en un contexto donde amerita mejorar su credibilidad y articular las relaciones con Latinoamérica, de una forma más consensada y no con la metodología impositiva de antes.

La Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, fue un claro ejemplo de la pujanza que las fuerzas contestatarias a la hegemonía imperial tienen su expresión, también, a nivel gubernamental. Esta realidad denota para ese gobierno, la necesidad de emplear a fondo su poder informacional y mediático. Sin embargo, en esta dinámica los medios tradicionales de comunicación resultan insuficientes, de modo que el trabajo a través de las redes sociales es crucial. Ante la evolución de medios alternativos en la América Latina y el Caribe, y su interacción con las redes sociales, la construcción de matrices de opinión gana nuevos actores y nuevas formas de comunicación. En este escenario convergen actores tradicionales con los nuevos, en una lucha política, diplomática y cultural que se va del campo real al virtual, desarrollando una mayor capacidad diálogo, información y criterios, la cual es más difícil de demonizar.

En este escenario virtual de luchas ideológicas, se articulan movimientos contestatarios, con gobiernos alternativos que manifiestan un impulso a las luchas contra-hegemónicas de Nuestra América. El uso de las redes sociales se ha extendido por la región de forma creciente, vinculando en ellas a varios presidentes latinoamericanos como Chávez, Correa y Dilma, y a otros actores de importancia, que han potenciado nuevas formas de diálogo ciudadano, ante la dominación mediática que lidera el gobierno estadounidense contra los procesos que vive la región.

En un contexto internacional de crisis estructural y multidimensional de la economía mundial, donde crecen los movimientos de indignados, ante el descontento con partidos tradicionales, y la desconfianza de los grandes medios, el escenario de las redes sociales resulta más atractivo y dinámico, en tanto brinda mayores capacidades expresión.
En este aspecto, pudiera enunciarse la entrada en un proceso de transición del desarrollo de la relación entre EE.UU. y Latinoamérica, donde los parámetros teóricos, políticos e ideológicos de antaño, resultan limitados para valorar una relación tan dinámica. Esta, ya no sólo se comprende por los intereses geoestratégicos hacia la región, los gobiernos de turno o la coyuntura económica, sino que la presencia masiva de latinos en EE.UU., también tiene un impacto al interior de ese país.

La influencia de Latinoamérica en EE.UU.  va a tener también su expresión en las RSI y esto va a repercutir hasta en las campañas electorales. Para el caso de las elecciones presidenciales de 2012, Obama ha hecho un serio trabajo en las redes, en aras de atraer a aquellos sectores que normalmente no votan y pueden significar una fortaleza para su campaña, ya que si en algún rol aventaja el actual presidente al resto de los candidatos, es en el trabajo atinado con las RSI.

La relación ciudadana mediante las RSI, estrecha las fronteras regionales y culturales, potenciando un intercambio que ejerce influencias de amabas partes, pero además de la relación que incrementa entre latinos y estadounidenses, también sistematiza la de los latinos en Estados Unidos con sus países de origen. Estas transformaciones, tienen una creciente influencia en las dinámicas políticas, diplomáticas y culturales entre los EE.UU. y Latinoamérica, donde el dilema hegemonía y contra-hegemonía adquiere nuevos matices.
Con la internacionalización de algunas redes sociales en Internet, desde el orden social, la privacidad adquiere más importancia día a día. Con el auge de la violencia y la inseguridad ciudadana, acentuada por el sicarismo y el pandillerismo que padece la región, las redes sociales ofrecen un nuevo instrumento de potencialidades enormes. Las noticias sobre crímenes y anuncios de contrato para los mismos son un tema bien preocupante. Hace una década atrás resultaba impensable que por una red social en Internet fuera propuesto el contrato para el asesinato de un hombre, cuya vida fue puesta en riesgo al anunciar por Facebook: “Pagaré un ’stack’ (mil dólares, NDR) a quien mate al padre de mi hijo”.[5]

Indudablemente las RSI, cuentan con grandes atractivos, en una interesante combinación de contenidos lúdicos, con los más diversos intereses políticos, sociales, culturales y económicos. En ellas, la comunicación está sujeta a códigos más simples e interpersonales, con un discurso más atractivo para las nuevas generaciones.  En esta comunicación el receptor también es emisor, posibilitando una forma de socialización,  donde de la noche a la mañana la plataforma virtual saca al internauta del anonimato al mundo de las redes, otorgándole un espacio donde puede ser visibilizado por millones de usuarios, conocer nuevas personas, encontrar ofertas de esparcimiento e, incluso, de trabajo.

Pero además de estos intereses simples de cualquier ser humano, las RSI son un genial instrumento para socializar los discursos mediáticos que les interesa colgar a los EE.UU. distribuyendo formas de pensamiento, modificando ideologías y culturas, llevados por la hegemonía de un carácter único y diverso, la sociedad en red, el instrumento llamado a crear espacios para todos, pero donde existe un gran “servidor,” encargado de sustraer la información de todos y venderla desde las transnacionales de la moda como a la misma CIA, para que esta haga con ellas lo que más le avenga para sus intereses ideológicos de dominación; digamos que se logra un interesante instrumento por el cual reproducir el dilema hegemónico de AntonioGramscy, en los tiempos de Internet.

En torno a las redes sociales en Internet (RSI).

La potencialidad de las redes para la reconfiguración de la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe, tiene un impacto considerable en la construcción de consensos y en la mediatización de los problemas sociales, buscando la validación de las RSI para la proyección de las estrategias geopolíticas planeadas para nuestra región. Si antes se necesitaba la construcción de los pretextos en el marco de las Naciones Unidas, hoy se canalizan desde las redes para la conducción de las estrategias de dominación hacia el Hemisferio Occidental.

Se desarrollan conceptos como el de ciber-guerra, y algunos movimientos de hackactivistas se adjudican nuevos objetivos a destruir, desde cárteles de la drogas, hasta poder franquear las barreras de seguridad del Pentágono. El fortalecimiento del crimen organizado y la agudización de la violencia al interior de las sociedades latinoamericanas, se ha insertado en la agenda política-electoral de México y Centroamérica, donde independientemente del discurso de derecha o izquierda, sobresalen las promesas de cada candidato para proveer seguridad ciudadana. En esta compleja lucha donde el descontento social reina, y los medios tradicionales se desprestigian, las RSI adquieren una importancia mayor en la construcción de matrices de opinión.

En esa situación el gobierno de los EE.UU. se expande y atrinchera; se ve a un Secretario de Defensa como Paneta decir que los problemas de seguridad en Internet le quitan el sueño, mientas que “[…] analistas aseguran que el Pentágono ya está en capacidad de aplicar la doctrina de la guerra preventiva en Internet, y que ´las capacidades que se buscan ya permiten a los ciber-guerreros de EE.UU. engañar, negar, interrumpir, degradar y destruir la información y los ordenadores en todo el mundo.”[6]

Para ello el Pentágono anunció en 2010 la “[…] creación del Comando Cibernético, presentado por el Pentágono, puede suponer un antes y un después […] Con la creación de este comando militar Estados Unidos crea el primer ejército reconocido para este nuevo conflicto.”[7]

En este interesante choque de intereses en el marco de Internet, un grupo de hackers como Anonymous declara la lucha contra redes sociales como Facebook y cárteles de la droga como los Zeta.  Anonymous Iberoamérica dice representar  a la gente, retomando la operación cártel (#OpCartel), mediante la cual revela datos acerca de organizaciones criminales.

En el complejo escenario que vive  la región, el potencial contestatario que pueden desarrollar algunos movimientos definidos como hackactivistas, no tiene precedentes. Quizás pudiera pensarse en un sobredimensionamiento del poder de las redes sociales, pero si se aprecian sus estadísticas sobre el 2004 y la actualidad, el crecimiento ha sido enorme, en menos de una década.

Por otra parte, la concurrencia de denuncias de ciudadanos y periodistas en las mismas, ha descolocado a gobiernos y organizaciones criminales, provocando en algunos casos la muerte de los emisores. El asesinato de la periodista de 39 años, María Elizabeth Macías, jefa de redacción del diario Primera Hora de Nuevo Laredo, por denunciar a criminales en las redes sociales, es una prueba de ello.

Los presidentes con proyectos de cambio en Latinoamérica acogen a las redes sociales

La capacidad que han manifestado líderes latinoamericanos como Hugo Chávez, Rafael Correa y Dilma Rouseff, entre otros, para utilizar Twitter como un instrumento de apoyo a sus programas gubernamentales, refleja la asunción por las figuras más relevantes de la región, de la necesidad de utilizar las RSI como generadoras de matrices de opinión y como elemento de retroalimentación de sus mandatos.

La potencialidad que tienen las RSI de llegar a los ciudadanos de una forma más humanizada, desarrolla en los pueblos un mayor incentivo hacia la participación política. Como los perfiles en las RSI se supone que sean personales, dan un sentido de temporalidad y cercanía con figuras públicas que tradicionalmente se veían como muy alejadas de los ciudadanos.

En este sentido, las formas de comunicación entre los políticos y sus conciudadanos se transforman, provocando un incremento de la confiabilidad entre los ciudadanos, que auguran mayores cuotas de liderazgo político. La actividad que los líderes latinoamericanos han llegado a desarrollar con sectores populares que normalmente no son los que acuden a las urnas, ha extendido la capacidad de maniobra política a tal punto que los opositores de Chávez han tratado de censurarlo, de cara a las elecciones, indicando que es un presidente que dirige desde Twitter.

Indudablemente, la capacidad que tienen las RSI de anunciar los acontecimientos que se producen en tiempo real, y la credibilidad y valía que logran con los internautas, hace al ciudadano sentir que puede intercambiar a través de un dispositivo móvil, con el propio presidente de su país.  Esta dinámica impacta en las relaciones ciudadanas y traslada el diálogo político a sectores tachados como vulnerables o apolíticos. Con ello, el individuo desarrolla valores de autoexpresión, revalorando la importancia de su participación. Bajo estas circunstancias, los gobiernos latinoamericanos se posicionan en un terreno donde usualmente no han llevado la delantera los países del sur, pero que a la luz del nuevo milenio, se replantean nuevas formas de comunicación política, donde la interactividad y la  integralidad de las figuras políticas se hace cada vez más exigente.

El llamado populismo que copó de críticas la pujanza de líderes regionales se ha internacionalizado. En estos momentos, resulta impensable que un líder poco carismático y sin una acertada labor de apoyo de los medios y las RSI, pueda contar con una buena popularidad en su mandato.

Una simple mirada al gasto que ha realizado el actual presidente de los Estados Unidos en la labor de las RSI, denota la estima que le tienen a su impacto sobre las matrices de opinión pública. Obama ha sido calificado como el presidente 2.0 y ha desarrollado varios intercambios con los ciudadanos a partir de las RSI, para lo cual gastó en sus inicios medio millón de dólares en anuncios en Facebook “[…] se han creado distintas etiquetas en Twitter como: #askobama, para enviar tus preguntas o la hashtag # SOTU, para seguir todo lo relativo a esta propuesta o #Obama2012 para todo lo relativo a la nueva campaña. Las redes sociales parecen seguir aumentando su presencia en la nueva campaña de Obama”[8]

La emergencia de procesos de cambio en la región, tuvo la “agradable” noticia de contar con un presidente estadounidense como W. Bush que no percibió acertadamente los cambios que se venía dando en Latinoamérica. La Administración Obama, si bien no se ha mostrado particularmente interesada por la región, el sector de las NTICs lo ha utilizado muy bien a su favor, de modo que demonizar a los procesos progresistas  por estas prácticas resultaría un fiasco.  Ante esa situación, se han intentado colmar la red de redes y la los medios masivos de comunicación, con campañas mediáticas que intentan formar estados de opinión, mediante los centros de pensamientos, los medios de comunicación y las RSI.

El trabajo para la dominación ideológica de la región en busca de una mayor aceptación que consolide al hegemón, se crean programas a partir de agencias como la CIA y los USAID con un tratamiento particular respecto a las RSI. En el caso de esta última, en los objetivos establecidos para el período 2011-2015, se hace hincapié en unas reformas, orientadas a un trabajo más acertado sobre la innovación y el mayor uso de las nuevas tecnologías, de aumento de la conectividad. En este asunto, las RSI juegan un rol crucial por la factibilidad para el trabajo con los sectores señalados como los más vulnerables de la sociedad.  Todos aquellos elementos de una sociedad que consideren con potencialidades para fracturar la unidad nacional, se hace un trabajo particularizado en aras de demonizar los procesos de cambio de se tejen en la región.

La atracción que ha logrado Chávez a través de su cuenta en Twitter, es una prueba de la participación política que se puede generar a través de las RSI, abriéndose como un nuevo campo de acción política, que, por su gratuidad e inmenso poder de convocatoria, resurge como un novedoso e inverosímil escenario de acción política.

Respecto al nuevo escenario de  combate, los Tweet o Twitter, en apenas un quinquenio de existencia, desde el primer  Twitter, publicado el 21 de marzo de 2006, ya sobrepasan los 177 millones de tweets por día. Su publicación, fue prospectiva desde el primer día, vaticinando: “Esto será adictivo”, fue lo primero que se publicó.

Las redes sociales de mayor participación social e importancia para las relaciones políticas internacionales, como Facebook y Twitter, poseen una capacidad de convocatoria y multiplicidad de funciones, para ser utilizadas tanto como red social o como microblogging. Está última función le permite describir lo que sucede en tiempo real,  tanto de aspectos personales como sociales.

Las facilidades de Twitter radican en la simplicidad de su funcionamiento, su fragilidad para adecuarse a los propósitos del Twitter. El hecho de registrarse los mensajes o Tweets, a 140 caracteres es parte del éxito, deformando textos, remitiendo las ideas en resúmenes, que en un mundo que circula cada día más rápido, donde la industria del entretenimiento socava el placer de una lectura integral, los Tweet, vienen a ser los amos de la aclamada síntesis, que abrevia los cuestionamientos y dirige la intencionalidad de los mensajes con efusividad, efectividad y ligereza, puesto que no hay tiempo para un debate minucioso. En este sentido, el Twitter responde a la exigencia de la velocidad del nuevo siglo, digamos que es la herramienta de la síntesis del siglo XXI, hecha para los medios, con rapidez de lectura y mayor de difusión, en tanto se hace presencial en las diversas formas y dispositivos por donde circula la comunicación en la actualidad.

La competitividad es otra de las grandes facultades de las redes sociales. Tanto los gobiernos como la instituciones, requiriendo un mayor impacto social, comprenden como primicia ideal, el dar la primera noticia en una red social en vez de en un sitio oficial como era lo tradicional. Desde esta óptica, lo tradicional pierde impacto, en una lógica de mercadotecnia muy propia de los medios de comunicación, y la plataforma digital se convierte en herramienta político-diplomática para anunciar viajes presidenciales, muertes de grandes figuras, entrevistas relevantes, accidentes, victorias y hasta la hora de acostarse o de cenar de alguien someramente prestigioso.

El otro valor agregado en cuanto a competitividad, es el bajo nivel de empleados que requiere para una alta disponibilidad de funciones. Para que se tenga una idea en enero de 2008, la empresa tenía sólo ocho trabajadores. Desde este punto de vista juega con la dinámica del capitalismo más posmoderno, neoliberal y mundializador. La red de microblogging incorpora alrededor 460 mil nuevos usuarios por día, y esta cifra posiblemente ya esté desfasada.

El gran reto que surge es cómo instrumentar las RSI, de la forma más adecuada para articular los movimientos contestatarios; cómo desprenderlas de los intereses clientelares del imperialismo; cómo hacer de ella una herramienta de contra-hegemonía, cada día más útil en manos de los jóvenes que se levantan en Chile, de los indignados de Wall Street, de los países latinoamericanos envueltos en proyectos progresistas. La llamada sociedad en red, al decir de Manuel Castell, es el nuevo escenario del dilema, entre el discurso hegemónico imperial y el contra-hegemónico que levanta su voz, como salvaguarda de la emancipación, la soberanía, la autodeterminación, la paz y la seguridad de los pueblos latinoamericanos.

Sobre la emergencia de este fenómeno consideró Monseñor Carlos Manuel de Céspedes: “las luchas sociales se desplazan hacia las webs y los medios de comunicación, y afloran los debates ideológicos en páginas digitales, los niveles de persuasión, la legitimidad de los discursos, el atractivo de las verdades. La estética es la ética, pudiéramos decir.”

Las redes sociales informatizadas se han introducido en la sociedad virtual como un actor fundamental en los procesos tecnológicos que ha superado las dimensiones virtuales. Para las relaciones políticas internacionales constituye un elemento imprescindible, si se quiere realizar un análisis integral de los procesos políticos que se viven y se vivirán en el mediano y largo plazo.

Potencialidades, retos y oportunidades de los movimientos contestatarios a partir de las RSI

Un buen ejemplo de lo que se puede hacer con las redes se realizó el pasado mes de mayo, cuando se realizó en la ciudad de Porto Alegre un encuentro de blogueros y Twiteros, quienes refirieron al concluir el debate sobre redes sociales y blog que: “Las Redes no son más, para los marxistas, que una nueva herramienta de trabajo... La historia de la humanidad se puede resumir en la historia de las herramientas que el hombre ha necesitado, creado para cubrir sus necesidades, aprendido a usar de la tal forma que se optimice día a día, para dar paso a algo que lo supere.”[9]

Ello refuta la posibilidad y necesidad de estudiar más a fondo un instrumento, que si bien tiene diversas aristas, en el poder del hegemón pudiera conspirar contra la emancipación de los pueblos latinoamericanos, pero, también puede ser muy valiosa para los movimientos con aspiraciones contestatarias.

No obstante, no debe olvidarse que “[…] los objetivos de las Redes Sociales son variadísimos y fueron creados por el Imperio para desestabilizar, intervenir, ocultar verdades, tergiversar hechos concretos, limitar la capacidad de análisis de la realidad, evadir las notorias y casi infantiles contradicciones y, sobre todo, procurar ir por recursos naturales, bajo cualquier argumento, a cualquier parte del mundo.”[10]

Otro argumento a favor del crecimiento acelerado de Facebook en Latinoamérica se fundamenta en la personalidad más cálida y sociable de los ciudadanos latinos y la facilidad para aumentar su red de contactos. Facebook pudiera constituir para Latinoamérica, la plataforma ideal para conversar de todo y con todos. En esa dinámica, la acelerada incorporación de latinos en los EE.UU. acentúa este acercamiento, que ya no sólo se da desde el Latinoamérica, sino también al interior de ese país. La efervescencia de migrantes latinos en EE.UU. y el uso extendido de las RSI en el continente, hace de redes como Facebook, estratégicas para la comunicación.

Las redes sociales se están convirtiendo en uno de los instrumentos de comunicación masiva más importantes a nivel global. La globalidad y temporalidad de su despliegue las convierten en un instrumento cuyo potencial, tanto para la reproducción de los mecanismos de dominación como para la movilización social anti-sistémica, es incalculable. El estudio de estos procesos, dinámicos y cambiantes a ritmos excepcionales, se torna fundamental para conocer el verdadero alcance de los instrumentos de dominación de los EE.UU.

Las redes sociales presentan un potencial enorme en el futuro de las relaciones políticas internacionales. Su estudio como instrumento del sistema de dominación ideológica de los EE.UU. posibilita definir aquellos elementos que constituyen oportunidades para los movimientos de izquierda y procesos de cambio que se produzcan a nivel global.

Por otra parte, permite constatar la capacidad de las mismas para la construcción de consensos y ser utilizadas tanto por los movimientos contestatarios como por los neoconservadores o que, simplemente, se limitan a la salvaguarda del sistema y, con ese objetivo acoge a las RSI como una herramienta para legitimar su sistema, en tanto funge  a la vez, para deslegitimar aquellos procesos que resulten contrarios a sus intereses. Resulta por tanto, un factor que puede fragmentar la hegemonía del sistema de dominación ideológica o fortalecerla, de cualquier manera, su estudio y problematización resulta una necesidad para la compresión del futuro de las relaciones político-diplomáticas y culturales en los Estados Unidos y Latinoamérica.

Las redes sociales son un nuevo actor en la comunicación, que logra un lenguaje digital universal, el cual integra globalmente la producción y distribución de palabras, sonidos e imágenes de disímiles culturas e identidades. Estas -las redes informáticas interactivas- han demostrado un crecimiento superior a los medios de comunicación tradicionales. Tienen la capacidad de incluir en una misma red personas de diferentes intereses políticos, ideológicos y culturales.

Los acelerados adelantos crean un complejo panorama para diagnosticar que será de los mismos en el futuro, sin embargo, la tendencia denota una creciente utilización de las redes por la población mundial, de lo cual son consientes los grandes trasnacionales de la informática y las comunicaciones, y los intereses políticos cada vez se ven más representados en estas, colgando mensajes, imágenes y videos, que tienen un potencial enorme para mediatizar los procesos políticos, y girarlos a favor de los intereses de dominación de los EE.UU.

 Independientemente de las funcionalidades que tengas las RSI en sí, son un instrumento de comunicación social, usada para todos los que pueden tener acceso a internet, sin distinción de raza, credo, género o edad.  Ello significa en sí, un valioso aporte para el desarrollo de las relaciones sociales internacionales, de modo que hay que estudiarlas fuera de tabúes, con el objetivo claro de que es lo que interesa investigar de las mismas, y que lo que las puede convertir, en determinado momento, en un factor positivo o negativo para las fuerzas de  derecha e izquierda, es el sentido que se quiera dar, el mensaje que desee transmitir y los disímiles usos que se puedan brindar.

Dada la crítica situación en que se halla el mundo en la actualidad, la criminalización de la protesta social, resulta la frecuente salida de los gobiernos de derecha aliados a los EE.UU. para debilitar la credibilidad de los movimientos contestatarios de la región. Las redes sociales pueden fungir en dos dimensiones en este proceso. Por una parte pueden ser utilizadas por dichos gobiernos y el capital de los intereses que representa para demeritarlo pero, por otra, pueden convertirse en un valioso mecanismo de defensa de los intereses ciudadanos más humanos y liberales.

EE.UU ante la emergencia de las RSI

Obviamente el panóptico de Foucault ha llegado al imperio estadounidense y el sentimiento de persecución constante se expande a través de las RSI. EE.UU. crea sofisticados medios de persecución, violando cada día más la privacidad y mediatizando la libertad de información. En esa ambigua dinámica de censurar lo que no conviene a los intereses hegemónicos estadounidenses, han creado un sistema de seguimiento y monitoreo contra los usuarios en la red.

La tecnología llega a delinquir tanto en la rivalidad de los usuarios de las nuevas tecnología que, según revela el diario Washinton Post,  les posibilita “[…] exploración Web y análisis de texto en móviles y su contenido en tiempo real. Con la vigilancia de escaneo se puede detectar posibles mensajes terroristas o criminales en SMS, mensajería instantánea, Twitter, correos electrónicos, Facebook, blogs, fórums […]”[11]

Para ello se amparan en leyes como la Patriot Act, que otorga al gobierno de los EE.UU. el poder  de vigilancia, seguimiento, obtención de datos o detenciones amparados en la supuesta amenaza del terrorismo.  Ahora bien, el éxito de la comunicación alternativa y las redes sociales para Latinoamérica, radica en que se ha acudido, apreciándolas como un camino a la prosperidad en las relaciones sociales desde la red de redes. Resulta un caudal  para el desarrollo de una comunicación alternativa ante la hegemonía de EE.UU. sobre los grandes medios de difusión. Pero para penetrar en ella con éxito, debe hacerse con mensajes de contenido, que vayan más allá de la banalidad y las frases preconcebidas, que no tenga tabúes en despolitizar algunos elementos para hacerlos más comprensibles, en considerar los procesos políticos que se viven en la actualidad sin apartarnos del conocimiento teórico y no tildándolos como anti-sistémicos cuando apenas empiezan a nacer.

Otorgar propiedades radicales a movimientos contestatarios tempranamente puede brindarle de antemano una herramienta EE.UU. para luego “disertar” sobre las limitantes de algo que si bien no tiene grandes propuestas ni exquisitos programas, pudiera ser muy progresista en el contexto actual y alentar posibilidades de cambios. Las revoluciones empiezan por reformas y las reformas por protestas. La potencialidad contestataria de las redes sociales es enorme, pero debe tenerse sumo cuidado con él sobre-dimensionamiento, tanto teórico  como sociopolítico de las mismas.

En un intento por luchar en medio de la sociedad en red por una comunicación alternativa  y proactiva Pascual Serrano precisó: “[…] la reflexión sobre internet y periodismo debe ir más allá. En primer lugar porque el objetivo no es que una persona pueda publicar sino algo mucho más ambicioso, en segundo lugar porque además de luces hay sombras que debemos identificar, en tercer lugar porque están apareciendo elementos novedosos que debemos diseccionar como son las redes sociales. Y, por último, porque debemos intentar prever los escenarios futuros.”[12]

El elemento articulador de las redes sociales es otra de sus potencialidades, la capacidad para hallar mayores espacios de tolerancia, encontrando una sinergia entre los elementos de convergencia y los de divergencia, es otro de los retos que debe aceptar la izquierda. En esa dinámica se exige un mayor uso de las redes sociales, llenando de contenidos los mensajes políticos, articulando las otredades, en busca del logro mayor: la unidad, aquella por la cual tanto soñara el Apóstol y sobredimensionar la república de Martí en una América Nuestra con todos y para el bien de todos, para que el gigante de las Siete Leguas no avance más sobre nuestros pueblos.

Bibliografía:
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Ramonet, Ignacio. El nuevo “sistema-mundo”. Consultado el 1 Octubre 2011. Le Monde Diplomatique. En: www.monde-diplomatique.es  


[1] “Agenda de libertad en Internet” según los Estados Unidos. En: www.cubadebate.cu
[2] China censura el mensaje de Hillary Clinton sobre la libertad en Internet. En: http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/China/censura/mensaje/Hillary/Clinton/libertad/Internet/elpeputec/20110217elpeputec_5/Tes
[3] El Departamento de Estado de EU abre su feed de Twitter en persa. En: http://mexico.cnn.com/mundo/2011/02/14/el-departamento-de-estado-de-eu-abre-su-feed-de-twitter-en-persa
[4] La Casa Blanca y las redes sociales. En: http://martagaba.blogspot.com/2010/04/la-casa-blanca-y-las-redes-sociales.html
[5] Asesinan a hombre cuya cabeza tenía precio en Facebook. En: www.cubadebate.cu
[6] Rosa Miriam Elizalde. EEUU retrasa la salida del Ejército Ciberespacial, pero no se entusiasmen demasiado. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114146.
Ver: 1), William J. Lynn III W. “La defensa de un nuevo dominio: Ciberestrategia del Pentágono.” / / Foreign Affairs. Septiembre / octubre de 2010. http://www.foreignaffairs.com/articles/66552/william-j-lynn-iii/defending-a-new-domain (29/08/2010) (2) S. Webster: “El Pentágono podrá aplicar la política de guerra preventiva en Internet”. 29 de agosto 2010. http://www.rawstory.com/rs/2010/0829/pentagon-weighs-applying-preemptive-warfare-tactics-internet/ (30/08/2010). (3) E. Nakashima: “El Pentágono considera ataques preventivos en el marco de la estrategia de ciber-defensa”. The Washington Post. 28 de agosto 2010. http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/08/28/AR2010082803849_pf.html (4) Daniel Lynn L. “Bosquejos de las amenazas informáticas y las medidas defensivas.” Servicio de Prensa del Ejército de los EEUU. http://www.defense.gov/news/newsarticle.aspx?id=60600
[7] El Pentágono crea un comando militar cibernético con 30.000 efectivos Véase en: www.abc.es. Consultado el 14/12/2010.
[8] Paula Gonzalo:  Obama y las redes sociales en el inicio de su campaña electoral. Enhttp://www.periodismociudadano.com/2012/01/31/obama-y-las-redes-sociales-en-el-inicio-de-su-campana-electoral/
[9] Encuentro de Blogueros y Twitteros en Porto Alegre – Brasil. file://localhost/D:/REDES%20SOCIALES/Encuentro%20de%20Blogueros%20y%20Twitteros%20en%20Porto%20Alegre%20-%20Brasil%20 %20Blogueros%20y%20Corresponsales%20de%20la%20Revolución.htm
[10] Encuentro de Blogueros y Twitteros en Porto Alegre – Brasil. file://localhost/D:/REDES%20SOCIALES/Encuentro%20de%20Blogueros%20y%20Twitteros%20en%20Porto%20Alegre%20-%20Brasil%20 %20Blogueros%20y%20Corresponsales%20de%20la%20Revolución.htm
[11] Véase: The Wall Street Journal revela tecnologías utilizadas por EEUU para la vigilancia
 En: http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/11/21/the-wall-street-journal-revela-tecnologias-utilizadas-por-eeuu-para-la-vigilancia
[12] Véase en: Pascual Serrano. La llegada de internet al periodismo. En: http://www.cubasi.cu/index.php?option=com_k2&view=item&id=1837:la-llegada-de-internet-al-periodismo
Imagen agregada RCBáez

Documentos Relacionados:
EE.UU. podrá espiar todas las computadoras del mundo - Modak Frida [2012-05-02]
@Chavezcandanga: Un instrumento del mundo virtual para una Revolución real - Sánchez Iroel [2012-04-28]
Fuente ALAI, América Latina en Movimiento
http://alainet.org/active/54548


Especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional




El trasfondo ideológico de los cambios en Cuba

lunes, 26 de marzo de 2012
Por la relevancia de este trabajo, que analiza profundamente los procesos que han atravesado Cuba  y su sociedad en todos estos años, lo brindamos a nuestros lectores descargable en fomato pdf:
El-trasfondo-ideologico-de-los-cambios-en-Cuba_Dario-Machado.pdf
El trasfondo ideológico de los cambios en Cuba
Por Darío L. Machado Rodríguez*

 


  • Una breve aproximación al contexto histórico

No es posible explicar los principales cambios que se han observado en la subjetividad de la sociedad cubana de modo aislado, sin tener en cuenta los acontecimientos ocurridos en el contexto regional y mundial.

Entre los siglos XX y XXI el mundo experimentó importantes transformaciones en cuyo trasfondo estaba la destructiva e irrefrenable expansión del capitalismo transnacional, que tuvo en las debilidades estructurales y funcionales del socialismo en Europa Oriental y Asia y en el subdesarrollo de la periferia, factores que las facilitaron y catalizaron.

El tramo final del siglo XX vivió el retroceso del socialismo, la desaparición del Estado de Bienestar en Europa Occidental, la instalación de economías con predominio del mercado en China y Viet Nam y el debilitamiento y empobrecimiento de los estados nacionales en el llamado Tercer Mundo.

Desaparecido el equilibrio bipolar, el Primer Mundo con los Estados Unidos a la cabeza arreció sus pretensiones hegemónicas intentando configurar un esquema unipolar en el que un mercado minoritario y privilegiado de países altamente desarrollados, financieramente protegidos y militarmente poderosos ocupaban la parte superior de una pirámide sustentada por la subordinación en todos los órdenes del resto del mundo al cual miraron las transnacionales como a su dominio, sin fronteras ni límites jurídicos y éticos.

Pero el propio desarrollo desigual consustancial al sistema capitalista ha ido condicionando el surgimiento de fuertes tendencias hacia una configuración multipolar del mundo, en el que, sin embargo, predomina el mercado capitalista y su lógica. Por otra parte, el proceso de creciente empobrecimiento, destrucción del medio ambiente, la acumulación de injusticias y el empleo indiscriminado de la fuerza han hecho emerger importantes manifestaciones de rechazo popular, algunas con matices orgánicos visibles que en el caso del entorno latinoamericano y caribeño llegan a cristalizar en gobiernos populares que se enfrentan con mayores posibilidades a los poderes fácticos de sus países y se plantean cambios estructurales de largo alcance.

La actual crisis capitalista mundial, ha agudizado las contradicciones generatrices de luchas populares en el propio primer mundo, que han elevado a un plano notable una crítica callejera al capitalismo, pero hasta el presente, inorgánica, además de carente de una perspectiva teórica y política que la oriente y le otorgue coherencia, sistematicidad y perspectiva.

Para Latinoamérica y el Caribe, lo que está sucediendo en el Primer Mundo sirve de alerta respecto de la naturaleza del capitalismo, revelando su incapacidad para resolver sus contradicciones, sin ideas nuevas respecto de cómo enfrentar la crisis que la naturaleza del sistema genera y empleando la represión de múltiples formas como modo de contener la indignación y las protestas populares.

En este contexto, la sociedad cubana que ha pasado por medio siglo de experiencias signadas por la finalidad de desarrollar una sociedad de naturaleza socialista, si bien ha realizado importantes y sostenidos logros sociales,  no ha llegado a construir un sistema maduro en el que tenga lugar un metabolismo socioeconómico socialista funcional, estable, eficiente, y tiene hoy ante si el peligro de derivar hacia el capitalismo, pero también la alternativa de mantener la lucha por encontrar una solución continuidad orientada al socialismo.

Este es un momento de importantes definiciones y decisiones. Cuba no puede proponerse competir en el orden de la producción material con los países capitalistas desarrollados ni promover una imagen de bienestar sobre la base de los patrones consumistas del capitalismo tardío, pero si no es capaz de un desarrollo que asegure el crecimiento proporcional y eficiente de sus capacidades productivas, no serán suficientes los llamados políticos ni los postulados ideológicos.
  • Otra breve aproximación, esta vez a algunos aspectos de los cambios en la mentalidad del cubano.
Cualquier intento, el más completo y preciso, no podría reflejar con toda fidelidad el complejo proceso de transformaciones de la mentalidad del cubano a lo largo de más de medio siglo y hasta hoy, mentalidad que de entrada es ella misma una abstracción que dejará al margen obligadamente infinitas particularidades y singularidades. Pero el intento permitirá una cierta plataforma para orientar el análisis para cuyo desarrollo emplearemos como sujeto: “las mayorías ciudadanas”.

Al triunfar la revolución, Cuba era un país capitalista dependiente. La mentalidad de las mayorías ciudadanas se correspondía con esa realidad. Si bien sentían y sufrían las desigualdades sociales, la desocupación, la pobreza, el analfabetismo, la discriminación, la corrupción administrativa y gubernamental, el abuso de poder y muchos otros males sociales, salvo muy contadas excepciones, no vinculaban esas calamidades con el sistema socioeconómico y político.

Enero de 1959 trajo a las mayorías ciudadanas, primero, la alegría de la derrota de la dictadura pro norteamericana y corrupta de Batista y junto con ello la satisfacción por las sucesivas leyes a su favor que las dignificaban, las cuales iban acompañadas de una prédica revolucionaria que fue abonando un cambio de mentalidad, esclareciendo y explicando las causas reales de los problemas e injusticias que sufrieron desde antes y después de 1902 [1], a la vez que se abrían oportunidades de desarrollo individual y familiar insospechadas. Todo ello cimentaba y consolidaba el patriotismo, el sentimiento de libertad, soberanía, independencia, así como la imagen generalizada de un futuro posible de bienestar general.

En un plazo históricamente breve, las mayorías ciudadanas experimentaron un importante cambio de mentalidad; desterraron los estereotipos anticomunistas, comprendieron que su situación desventajosa era el resultado de las contradicciones del sistema capitalista, vieron posibilidades reales en la orientación socialista y con esas armas ideológicas y políticas derrotaron a la contrarrevolución interna, a los invasores de Playa Girón, a las bandas contrarrevolucionarias, arrostraron con valor y entereza los enormes peligros de la Crisis de Octubre y los sacrificios impuestos por el bloqueo económico.

En esos años, el empoderamiento de las mayorías ciudadanas tenía lugar con rapidez y auto organización en los barrios, en los territorios, en los medios de producción y servicios nacionalizados por la revolución cuyas riendas tomaban en sus manos, en las organizaciones revolucionarias que surgían en las que cristalizaba la voluntad de cambiar la realidad en todos los órdenes; en la defensa del país, a través del fortalecimiento de las fuerzas armadas y del surgimiento de las milicias y de la vigilancia popular. Las mayorías ciudadanas se incorporaron a los planes educacionales y de salud y participaban activamente en la organización de toda la vida nacional. Se estaba formando una institucionalidad revolucionaria en la que había improvisación y desorganización, pero a través de la cual se canalizaban positivamente las dinámicas de cambio en la sociedad.

La condición de país subdesarrollado, los necesarios gastos materiales y humanos para la defensa, el bloqueo norteamericano y otras agresiones imperialistas, la inexperiencia y el desconocimiento en materia de organización y administración, hicieron elevado el costo de la consolidación del proceso revolucionario, la cual se alcanza en lo fundamental en la segunda mitad de la década de 1960, cuando es derrotada definitivamente la contrarrevolución interna,  es asimilado el impacto brutal del bloqueo económico y se estabilizan las relaciones con los países socialistas, en particular las comerciales y militares.

Las mayorías ciudadanas eran protagonistas directas del proceso revolucionario en todos los órdenes, eso creó una mentalidad generalizada de compromiso, deber, participación, colectivismo, compañerismo cultivando un elevado humanismo en ellas. La incorporación ciudadana a las iniciativas sociales se abría paso con el apoyo de esa conciencia y con la postergación autoconsciente de aspiraciones individuales y familiares.

Las mayorías ciudadanas asimilaron la creación del sistema igualitario de distribución de bienes de consumo universalmente subsidiados que instaló la Libreta de Abastecimientos, la cual puso en pie de igualdad a todos, al que tenía alta calificación y al que tenía escasa calificación, al que tenía una vivienda amplia y confortable y al que vivía en un solar, al que tenía vehículo personal y al que se transportaba en los medios públicos, al dirigente político y al ciudadano común.

Situándose por encima de la herencia en la división social del trabajo que naturalmente condicionaba la mentalidad de sectores, individuos y grupos, la Libreta de Abastecimientos ponía en pie de igualdad a todos al facilitar el acceso a la misma alimentación, la ropa, el calzado, otros artículos industriales, lo que junto al acceso universal a la educación y la asistencia médica, además de otras leyes revolucionarias, como la que limitaba el monto del pago de alquileres a una proporción igual de la entrada familiar, cimentaron por encima de las diferencias por capacidades, preparación y lugar ocupado en el edificio social, un sentimiento de igualdad, de justicia, que nutría el amplia sentido de la solidaridad humana que condicionaba la participación de las mayorías ciudadanas en las tareas de la revolución.

La unidad de los cubanos alrededor del proceso revolucionario, dinámica que en lo político se expresó en la disolución rápida y espontánea de los partidos electoreros corruptos y en la sucesiva creciente integración y luego fusión de las organizaciones revolucionarias primero en las ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas), luego en el PURS (Partido Unido de la Revolución Socialista) y finalmente en el PCC (Partido Comunista de Cuba) estaba condicionada en sus bases por esas leyes y medidas de amplia justicia social y contaba con el correlato de la sensibilidad positiva que creaba en las mayorías ciudadanas el patriotismo y calidad moral de los dirigentes e integrantes de estas organizaciones y el liderazgo, la ética, las cualidades de estratega y la pedagogía revolucionaria de Fidel Castro.

Con esas sólidas bases, la revolución intentó diferentes modelos de organización y sistematización del metabolismo socioeconómico del país, sobre la base del predominio casi total de la propiedad social sobre los medios de producción y servicios y demás propiedades socializadas y las herramientas de la planificación.

Una vez consolidado el poder revolucionario, tiene lugar a fines de la década de 1960 un ensayo integral de lo que constituyó el primer proyecto nacional de desarrollo. Este proyecto concebido íntegramente en el país, se basaba en las condiciones de país productor de azúcar, pero rebasaba lo económico. Contemplaba el predominio de la conciencia, la eliminación del estímulo material y partió en 1968 con la decisión de extirpar la raíz económica del sistema mercantil, eliminando la pequeña propiedad privada que sustentaba un extendido cuentapropismo, en muchos casos con tradición familiar y local. El objetivo estratégico era liquidar el último reducto de propiedad privada [2]  y con ello dar un golpe definitivo a la raíz económica del sistema mercantil y a la ideología burguesa. Todas las actividades que asumían antes los trabajadores por cuenta propia, debían ser en lo adelante asumidas por el Estado [3].

Junto con ello se desvinculó el salario del rendimiento individual, se liquidó el sistema contable instalándose una economía material, se proveyó a diferentes sectores sociales de amplias prestaciones que incluían alimentos, ropa, etc. las cuales recibían los beneficiados sin costo alguno. Desapareció casi totalmente la práctica de pagar impuestos. Las organizaciones sindicales de los trabajadores fueron sustituidas por un movimiento de vanguardia denominado Movimiento de Avanzada; una generosa legislación laboral permitía a los trabajadores que fueran miembros de ese movimiento, extremas consideraciones, entre ellas que recibieran una jubilación equivalente al 100% del salario. Tales prácticas, en particular la desmedida política de gratuidades, influyeron en la mentalidad de la población que se sumaba también voluntariamente a los planes impulsados entonces (la Zafra de los 10 Millones, los cordones agropecuarios, la construcción de viviendas, etc.).

La revolución cifraba sus planes futuros en la conciencia ciudadana, que en ese proceso cultivó y consolidó conceptos igualitaristas de vida ya presentes desde los primeros años. Se calificaba al pueblo cubano de un pueblo de comunistas, se sustentaba la concepción de construcción paralela del socialismo y del comunismo [4].

Si bien en aquellos años, la población alcanzó y desarrolló importantes valores solidarios, quedando el saldo positivo de haberse planteado un proyecto integral y de movilizar a las mayorías ciudadanas en los propósitos sociales, el fracaso de los planes económicos, las consecuencias en el exceso de liquidez, la desorganización introducida en muchos sectores por las constantes movilizaciones a la agricultura y la atención que concitó el programa de producción de grandes cantidades de azúcar, la desatención a otros cultivos y otras consecuencias negativas, obligaron a una profunda rectificación del rumbo que derivó en la copia del sistema de dirección de la economía vigente entonces en la URSS y los países socialistas europeos integrados al Consejo de Ayuda Mutua Económica que constituyó la base de un segundo modelo de desarrollo, aprobado en 1975 por el I Congreso del PCC.

La aplicación de este sistema, reconoció el estímulo material, vinculó el salario con la norma, recuperó el sindicalismo, reimplantó una economía con controles contables, y aunque se mantuvieron importantes gratuidades, estas se concentraban en lo social. Las bases del nuevo sistema estaban en contradicción con la psicología igualitarista  arraigada en los años precedentes, psicología que, sin embargo, se manifestaba sobre todo en las relaciones de las personas con el Estado y no tanto en las relaciones directas entre personas.

En la lógica del sistema aplicado, los trabajadores debían responder a las necesidades del proceso productivo y en correspondencia con ello recibirían sus ingresos. En la producción de bienes y servicios la relación no estaría ya mediada por la conciencia, sino por la economía, lo que debería haber contribuido al fortalecimiento de la conciencia económica, sin que el propósito fuera dejar sin efecto el papel de otros componentes importantes de la ideología, pero el sobredimensionamiento del estímulo material conspiró contra ese propósito y en realidad, el apostar más de lo necesario a los mecanismos, disminuyó el papel de lo político y lo ideológico, lo formalizó.

Aquel proceso no fue solo un cambio en el metabolismo socioeconómico de la sociedad cubana, se complementó en el plano de la organización general del Estado, en la división política administrativa y en la institucionalidad del país.

Durante dos lustros se construyó este sistema que fue dejando importantes logros en el plano organizativo y al contar con el respaldo del CAME, la economía cubana creció casi duplicando el PIB y dejando un saldo positivo en la infraestructura y el crecimiento del sector industrial; se desarrollaron aceleradamente la educación y los servicios de salud, mejoró notablemente la alimentación y el suministro de ropa y calzado, se incrementó la esperanza de vida, disminuyó la mortalidad infantil y materna, mejoró notablemente la situación de la vivienda, pero no se alcanzaba la eficiencia, el país se endeudaba.

Paralelamente a esas realizaciones se absolutizó el papel de los mecanismos al punto de deformar sus objetivos primarios, se abusó del estímulo material, se entronizaron vicios administrativos, entre ellos el sectorialismo y se incrementó el desvío de recursos. A nivel de la conciencia de las grandes mayorías ciudadanas hubo un repunte del individualismo, expresado particularmente en el decaimiento del trabajo voluntario, en gran medida por falta de convocatoria de las organizaciones políticas y sociales.

Se hizo imprescindible una nueva rectificación, pero esta vez no se partiría de un modelo previamente concebido para sustituir al anterior, sino que tendría lugar primero un inventario de los problemas que aquejaban a la economía y al funcionamiento integral del país con la intención de avanzar de abajo hacia arriba, en la construcción gradual de un nuevo metabolismo socioeconómico que superara los errores y las tendencias negativas observadas.

El afán rectificador logró un despertar de los valores solidarios de las grandes mayorías ciudadanas, hubo una amplia participación popular, expresada en la construcción de obras sociales, en la participación activa en las iniciativas que iban surgiendo, los contingentes de la construcción, las nuevas formas organizativas del trabajo, la recuperación del multi oficio, etc. La conciencia solidaria de las mayorías ciudadanas que en los años de decaimiento del trabajo voluntario productivo se había refugiado en las tareas de preparación de la defensa del país, encontraba ahora nuevos derroteros para expresarse y desarrollarse.

En ese propósito sorprende a la sociedad cubana la desaparición de la URSS y del campo socialista.

Desde el punto de vista de la conciencia de las grandes mayorías ciudadanas, hay que distinguir al menos dos momentos de lo que se ha conocido como “período especial”: antes y después de la despenalización de la tenencia y uso de divisas libremente convertibles.
No es posible en el breve espacio de una ponencia hacer una descripción exhaustiva de la etapa que siguió al debilitamiento y posterior desaparición del campo socialista, etapa cuyas consecuencias se han prolongado hasta nuestros días. Basta señalar como indicador económico que Cuba no ha podido aún recuperar el bienestar general que se había alcanzado en la segunda mitad de la década de 1980.

En los largos años de escasez y de penurias sin alivio repuntó el individualismo en la sociedad cubana. Valores solidarios antes compartidos y expresados en las relaciones humanas por las grandes mayorías ciudadanas, se debilitaron refugiándose en el ámbito familiar.

Si bien en los años de aplicación del sistema copiado y la posterior rectificación también hubo casos de corrupción, existía el mercado subterráneo y el desvío de recursos pertenecientes a toda la sociedad para cubrir necesidades individuales y familiares, durante el Período Especial se ampliaron estas manifestaciones negativas, creándose una pseudo-moral familiar, local, grupal, vecinal, que lo justificaba ampliamente.

A ello contribuyó también la complejidad y dificultad de encontrar un nuevo metabolismo socioeconómico que pusiera en orden las cosas, con soluciones que dieran cuenta de un modo apropiado -universalmente reconocido- de distribución del producto social. De hecho, hay que tener en cuenta que esa “corrosión” [5] jugó un papel en la estabilidad y gobernabilidad de la sociedad cubana, al aliviar la presión social de las necesidades. Por largos años, Cuba no recibía préstamos ni recursos para invertir, vivía estrictamente con lo que tenía. La respuesta a la pregunta de por qué, si se logró sobrevivir con lo que se tenía, no pudo ordenarse de modo fluido, legal, sin contravenciones, la distribución de eso mismo que se distribuía mediante la apropiación ilegal de los recursos, revela los argumentos de por qué resultó funcional la susodicha “corrosión”, a pesar de sus connotaciones indiscutiblemente negativas.

Los primeros años del Período Especial fueron de una resistencia colectiva que puso a prueba la conciencia revolucionaria de las grandes mayorías ciudadanas. Por varios años fue imposible detener la recesión provocada por la desaparición de los principales socios comerciales de Cuba. Las primeras medidas para contrarrestar con resultados concretos comenzaron a concretarse en 1993. Una de ellas, la despenalización de la tenencia y uso de divisas libremente convertibles que abrió paso a la creación de las Tiendas de Recuperación de Divisas y con ellas a la doble circulación monetaria, significó un trauma importante para la conciencia de las mayorías ciudadanas, ya que a partir de ahí, las remesas del exterior y la relación con los cubanos residentes en el exterior, vistas antes con ojeriza, quedaban de facto institucionalizadas en la cotidianidad ciudadana. El dólar, símbolo del dinero imperialista, circulaba ahora libremente en el mercado donde había lo que no había para las grandes mayorías ciudadanas [6].

Si bien la doble circulación monetaria -hoy metamorfoseada en  la prohibición de circulación de las divisas convertibles que deben ser cambiadas por el Peso Cubano Convertible (CUC)- evidenció importantes desigualdades sociales, no ha sido ese, en mi criterio, el efecto pernicioso más importante del período especial; tampoco los casos mayores de corrupción visibles a partir de las relaciones con el capitalismo, si no la mencionada “corrosión”, que legitimó en muchos el aprovecharse de bienes que pertenecen a todos y la “privatización” tanto de nichos en el comercio [7] , como de funciones públicas [8] .
  • Lo que ha persistido en la conciencia ciudadana

¿Cuál es la psicología actual del cubano? ¿Cómo se relaciona con la expansión de las relaciones mercantiles implícitas y explícitas en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados por el VI Congreso del PCC?

A lo largo de los diferentes intentos de sistematizar el metabolismo socioeconómico del país sobre la base del predominio de la propiedad social, la planificación y la justicia social, se han logrado mantener con altas y bajas, logros fundamentales de la revolución socialista en el terreno de la seguridad social, la alimentación, salud pública, el suministro de agua potable, de electricidad, y otros importantes aspectos de la vida del país. Las grandes mayorías ciudadanas han visto ampliados sus horizontes de conocimientos; ha habido un importante cambio en su mentalidad, caracterizado en lo fundamental por su identificación con los propósitos revolucionarios socialistas, pero en las grandes mayorías ciudadanas, en todos esos momentos, se mantuvo incólume la psicología del intercambio de equivalentes.
El compañero Fidel expresó en el aula magna de la Universidad de La Habana el 17 de Noviembre de 2005, que el principal error de la revolución había sido suponer que sabíamos algo de socialismo [9]. Probablemente la ignorancia fundamental ha estado en ignorar la presencia de esa psicología o eventualmente en la imposibilidad -aun reconociéndola- de cambiarla por decreto.

Esa psicología es la que viabiliza ahora el papel ordenador y constructivo de las relaciones mercantiles. En efecto, el cubano considera justo intercambiar equivalentes, lo cual rige no solo para el intercambio de objetos, sino también para justipreciar el valor de su capacidad laboral.

El proceso de superación de la “corrosión” -si bien no puede prescindir de la aplicación de la ley- debe ser un proceso esencialmente económico y político, entre otras razones porque no toca a un puñado de personas corruptas, irrecuperables o delincuentes, sino al ciudadano común, el mismo que está sindicalizado, participa en los CDR, en la FMC, asiste a votar y vota correctamente cuando hay elecciones, etc. Se trata entonces de recuperar la disciplina y el respeto por lo ajeno.

Ahora bien, la solución es fundamentalmente económica en el sentido de rescatar el orden, la disciplina, el control estricto de los recursos y de su empleo y de encontrar mecanismos que, como rezan los Lineamientos de la Política Económica y Social, motiven el trabajo y lo remuneren conforme a su cantidad y calidad, pero también la labor ética, ideológica y política es imprescindible, ya que hay zonas de esa “corrosión” que no podrán ser abordadas y cambiadas sólo con medidas económicas y organizativas.

No puede pensarse, sería forzar la realidad, que es posible hacer los grandes cambios que se requieren hoy simplemente porque se adoptan acuerdos y se hacen llamados a cambiar la mentalidad. La mentalidad solo cambiará al ritmo de los cambios en las bases mismas del metabolismo socioeconómico de la sociedad cubana, cambios que deben ser acompañados de los correspondientes en los planos organizativos y jurídicos normativos. De poco vale repetir que hay que cambiar: hay que esclarecer cómo, y esto último no es posible en los detalles, pero sí en sus líneas maestras.

Eso implica, por ejemplo, que hay que crear los espacios económicos y las motivaciones eficientes para que se desarrolle la creatividad de los productores de bienes y servicios y junto con ello el amparo jurídico normativo para su actividad, el amparo para los que producen esos bienes y para quienes los adquieren para cubrir sus necesidades.

El reconocimiento de la persistencia en la sociedad cubana de una psicología de intercambio de equivalentes es la base para desarrollar las correspondientes políticas que estimulen la creatividad, la iniciativa y el esfuerzo extra que el país necesita. Naturalmente, también son imprescindibles las inversiones, pero la experiencia nos ha demostrado que el desconocimiento de la cultura del intercambio de equivalentes conduce a la ineficiencia.
El socialismo necesita de una certera intencionalidad social, cultural y política, además de condiciones materiales, para que tal intencionalidad tenga éxito.

Socialismo y mercado si bien son conceptos –y realidades- que expresan un proceso contradictorio, sólo pueden ser vistos como una suerte de oxímoron o de realidades incompatibles para quienes tienen una mentalidad dogmática y mecánica, aquella que resulta indispensable para poder a renglón seguido afirmar que no puede existir una transición socialista, ya que “si hay mercado, no puede haber socialismo”. Ese es un enfoque mediocre incapaz de comprender la dialéctica de la transición.

El mercado, vale repetirlo, es una realidad que le ha sido necesaria a los seres humanos, pero no sólo una realidad económica, sino también psicológica, cultural. Si el intercambio de equivalentes entre las personas y grupos de personas no tuviera asidero cultural, no existiría; si no fuera necesario, la humanidad lo habría desechado en algún momento y ese momento tampoco es ahora.

Sin embargo, las finalidades psicológicas, culturales, ideológicas y políticas definidas en los objetivos de justicia social, equidad, igualdad, humanismo, solidaridad, cooperación que contiene la idea socialista genuina, también constituyen realidades, existen y cobran materialidad desde su existencia como necesidades humanas, como potencialidades que buscan llenar los enormes vacíos que deja el mercado.

A estos vacíos se añaden ahora problemas globales, cuya urgencia física, en tanto tal, trascienden las pugnas políticas e ideológicas, pero coexisten inevitablemente con ellas en esta hora crucial de la humanidad.

Las estructuras mentales, los modelos de entendimiento de las personas que persisten hoy en la sociedad cubana han sedimentado por décadas, como resultado de la incomprensión de la realidad de esa psicología de intercambio de equivalentes, que no es posible superarla de un día para otro, por decisiones voluntaristas por más justificadas que estén desde el punto de vista de su humanismo.

El intercambio de equivalentes que fundamenta las relaciones mercantiles básicas y a cuya cuenta hay que cargar la correspondiente psicología que estas construyen y reafirman en la sociedad, tiene un papel regulador que nace de la aceptación generalizada de esa norma, considerada justa y legítima y jerarquizada como principio de convivencia, como fundamento de las relaciones humanas. En este sentido las relaciones mercantiles tienen en las condiciones actuales de la sociedad cubana un lado constructivo, ordenador, regulador de las relaciones entre las personas, contribuyendo a recuperar el valor del trabajo y sobre esta base recuperar el trabajo como valor.

¿De qué modo se ha debilitado el trabajo como valor en la sociedad cubana, cuya ciudadanía ha sido capaz de las mayores proezas y esfuerzos, como los derrochados durante los difíciles años del período especial? La respuesta es simple: porque se perdió el valor del trabajo. El trabajo se convierte en un valor ético no porque se diga que es importante, sino por el significado positivo que tiene para la vida de la gente, porque le provee, de modo legítimo y reconocido socialmente, los medios para satisfacer sus necesidades, porque en el esfuerzo laboral que contiene el resultado del trabajo se reconoce una actitud ciudadana positiva. La ética socialista es una ética “de carne y hueso”. 

El hecho de que las relaciones mercantiles en las condiciones de la propiedad privada y del Estado capitalista que la ampara se hayan convertido en un monstruo depredador no sustrae la importancia de los niveles reguladores del metabolismo socioeconómico, que puede proveer en el socialismo la psicología del intercambio de equivalentes si se logra desarrollar una concepción sistémica dinámica que logre articular eficientemente la economía, con las estructuras organizativas, con las leyes y con la ideología y la política.


La negación de la coexistencia conflictual, pero constructiva, de una orientación sociopolítica socialista con las relaciones mercantiles (que resulten el complemento natural de la psicología de intercambio de equivalentes persistente como cultura en la actualidad y por un tiempo prolongado que puede constituir toda una etapa histórica), es la negación de la posibilidad de una transición socialista. En otras palabras, equivale a decir que el capitalismo como sistema -aun con todas sus injusticias y calamidades- es eterno y no hay modo de superarlo.
  • La mano invisible de la conciencia

La racionalidad es consustancial a la vida de la sociedad y por ende también a su economía. Los enormes desafíos del mundo actual que vive en un medio natural depredado principalmente por la irracionalidad del mercado capitalista, donde la lista de recursos escasos crece y su escasez también, imponen el imperativo de ahorrarlos, de ser eficientes y racionales tanto en la producción como en el consumo.

El capitalismo tardío no tiene resortes para controlar el consumo, ya que es una sociedad condenada a crecer para existir. Toda su lógica se derrumba ante la pregunta elemental que plantea la contradicción entre un planeta finito y la supuesta infinitud del modo capitalista de producción y de vida.

La sociedad cubana en transición socialista no puede proponerse en el orden de la producción material competir con el capitalismo desarrollado ni medir su avance social con los parámetros del consumismo capitalista, pero si no es capaz de un desarrollo que asegure el crecimiento eficiente de sus capacidades productivas y encontrar espacio real para el desarrollo suficiente de las mayorías ciudadanas, no podrá compensarlo solamente con las reservas ideológicas y vivirá el debilitamiento de los fundamentos socialistas vigentes, y el retroceso.

¿Qué entender por eficiencia en una sociedad de orientación socialista? Obviamente algo bien diferente de la eficiencia del capitalismo. A la sociedad capitalista le interesa el valor de uso de los bienes y servicios que produce en la medida en que sin este no puede realizar el propósito esencial de  su metabolismo socioeconómico que es el de proveer ganancias para los dueños de los medios que generan esos bienes y servicios. En función de esa finalidad esencial, la eficiencia se mide por este indicador, si hay ganancias es eficiente, o también, es eficiente lo que genera ganancias, o también, es más eficiente si genera mayores ganancias. Aunque proclama que la búsqueda del beneficio individual es el motor del progreso y que “la mano invisible” del mercado se ocupa de poner las cosas en su lugar, en realidad al capital no le importan ni las personas ni la naturaleza. El imperativo de mayores ganancias rige ese metabolismo depredador.

Ahora bien, si al capitalismo le interesa el valor de uso de lo que produce su metabolismo socioeconómico solo en la medida en que a través de este los que poseen los medios de producción y distribución de los bienes y servicios pueden acumular ganancias, al socialismo le interesan las ganancias solo en la medida en que estas le permiten satisfacer las necesidades de la sociedad a través del valor de uso de lo que produce su metabolismo.

Pero cualquier sociedad en el mundo de hoy que pretenda un camino socialista, tiene obligadamente que “pactar” con las relaciones mercantiles generadas inevitablemente por la cultura del intercambio de equivalentes presente en la psicología del ciudadano común y, además, no tiene otra opción que reconocer que el entorno mundial en el que tiene lugar el propósito socialista se rige implacablemente por el mercado maniatado por el poder de las transnacionales, que ha instalado en una parte importante y socialmente relevante de la humanidad patrones consumistas en correspondencia con su lógica de mayores ganancias. 


Eso significa que en la producción de bienes y servicios en una sociedad como la cubana, que se orienta hacia la construcción socialista, le corresponde defenderse del lado destructivo de las relaciones mercantiles, pero no puede ignorarlas, so pena de no alcanzar la eficiencia de su metabolismo socioeconómico. Pero no se  trata solamente de defenderse del lado destructivo y es aquí donde juega un papel insustituible la educación, la ideología, la ética, el sentido de la vida, la dignidad.

Por ello a la mano invisible de las relaciones mercantiles hay que acompañarla con la mano invisible de la conciencia, de la ética, de la cultura, de la legitimidad de una juridicidad que pone límites al potencial crecimiento del afán de lucro, de la ideología que es la que pone límites e impide que la lógica mercantil crezca como la mala hierba y se adueñe de la sociedad, invadiendo  todos los espacios públicos y no públicos y en el caso de la sociedad cubana subordinándola nuevamente a los designios del Norte, con los previsibles resultados funestos para la independencia, la soberanía, la identidad cultural y el bienestar de las mayorías.

En el momento en que los Estados Unidos y los países capitalistas desarrollados relanzan la ideología liberal en forma pura y trabajan sistemáticamente por reinventar viejos valores burgueses, es aún más importante la defensa y promoción de los valores de la ideología revolucionaria socialista, con mayor razón cuando es imprescindible una política económica que favorece –aunque con límites- el mercado [10]. 

Por esa razón tampoco hay soluciones aisladas; las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política tienen que articularse de modo armónico para que se aprovechen las potencialidades organizativas y reguladoras que mantiene el intercambio de equivalentes vigente en la subjetividad de la sociedad cubana actual, pero subordinado a la orientación de justicia y equidad que sostiene la ideología socialista y el proyecto social que ésta postula en sus rasgos generales.
  • Sin prisa, pero sin pausa. Práctica y teoría

Todo proceso de cambios estructurales en una sociedad, implica poner en tensión todas sus potencialidades, pero también evitar errores que pueden ser muy costosos, llevados por el entusiasmo y la improvisación. Hay que ir paso a paso. En este proceso es preciso atender al desarrollo de una teoría general de la transición socialista en Cuba.

En el enfoque de todo el proceso de transformaciones que experimenta hoy la sociedad cubana, se ha abierto un espacio mayor a las diferentes disciplinas y entidades de las ciencias sociales para que aporten sus resultados, se han creado comisiones, grupos de trabajo, que se incorporan orgánicamente a los cambios que están teniendo lugar. Todo ello constituye un avance importante y ha creado las bases para el paso siguiente, en el cual es imprescindible avanzar: el de la mirada integral que comience a generar aportes teóricos de alcance universal para el proceso de cambios que tiene lugar en el país.

En efecto, el apotegma leninista que recuerda que sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario requiere en lo tocante a la teoría revolucionaria de la transición socialista que se jerarquice el concepto de una ciencia del socialismo, fase de la teoría revolucionaria para la cual tenemos las bases creadas como resultado de la rica experiencia acumulada y los avances en las últimas décadas de las ciencias sociales en Cuba. Una teoría general de la transición socialista que emergerá de la vida misma, no de la especulación.

Cabe insistir -una vez más- en que la transición socialista, proceso consciente por definición, necesita de la anticipación construida a partir de los datos que aporta constantemente la realidad social y de la puesta en práctica y enriquecimiento sistemáticos de la teoría, a partir de los resultados. Esta construcción debe conjugar armónicamente las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política, sin cuya adecuada articulación, se produciría un doble efecto negativo, el de la ineficiencia y el de la incoherencia en la vida cotidiana de la ciudadanía con resultados perjudiciales  para la ideología revolucionaria.

La teoría del socialismo tiene varios ámbitos, campos u objetos fundamentales de estudio, sistematización y conceptuación, todos indisolublemente vinculados entre sí, y que deben investigarse en la dialéctica de lo nacional y lo internacional, entre los cuales deben mencionarse:

-    El ámbito económico
-    El ámbito medioambiental
-    El ámbito científico tecnológico
-    El ámbito jurídico normativo
-    El ámbito organizacional
-    El ámbito político
-    El ámbito ideológico
-    El ámbito comunicacional

En su integralidad, expresan lo fundamental del enfoque cultural de la teoría socialista, ya que si bien en la abstracción podemos diferenciarlos para su estudio y acciones conscientes de transformación, en la vida cotidiana de la ciudadanía, del trabajador, de la familia, inciden simultáneamente por lo que las incoherencias que se observen en las decisiones en uno u otro campo, conducen a desequilibrios nocivos para el proceso de desarrollo cultural, vale decir, duradero, sólido, de la sociedad en dirección al socialismo.

Los ejemplos que pueden situarse para ilustrar lo nocivo de estos desequilibrios son numerosos: llamados políticos que no tienen asidero en la cotidianidad de la población, soluciones económicas que no tienen el respaldo jurídico correspondiente, el retraso de los cambios en el plano organizativo en relación con la realización de los objetivos económicos, y un largo etcétera.

El desarrollo de una teoría general de la transición socialista necesita para ser eficiente de una constante construcción del saber sobre la transición socialista en estrecho vínculo con las mayorías ciudadanas, protagonistas principales del proceso. Cuando se habla de “poner el oído en la tierra” no es para ver cómo tiene lugar lo que se concluyó teóricamente en un cónclave académico, ni para controlar cómo se realiza la voluntad emanada “de arriba” y eventualmente tomar nuevas decisiones, sino para aprender del pueblo, que como dijera Fidel es el gran maestro de los revolucionarios.

La sostenibilidad del ideal socialista no está en una formulación teóricamente consistente por más perfectamente redactada que esté, sino en la coherencia integral del sistema, en la identificación de las mayorías ciudadanas con el metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición al socialismo y con la funcionalidad de las diferentes formas de actividad armónicamente articuladas.


El sujeto de la formulación de los cambios plasmados en sus aspectos concretos en los Lineamientos de la Política Económica y social no fue solo “El Estado”, ni solo “El Partido”, fue una expresión concreta de la articulación del sujeto colectivo, perfectible sí, pero eficiente, al permitir elaborar una política que hoy se desarrolla con participación de las mayorías ciudadanas. Pero la articulación de las actividades fundamentales que también son objeto de la elaboración de una teoría general de la transición socialista, particularmente la actividad socioeconómica, la organizativa, la jurídica normativa y la ideológica política, requerirá sucesivas y crecientes redistribuciones de poder hacia los territorios, las comunidades, los colectivos laborales, las diferentes organizaciones, dentro siempre de lo establecido por  la constitución socialista la cual, como ha sucedido en ocasiones anteriores, deberá ser modificada a tono con las nuevas exigencias, pero no más allá, no desde una perspectiva que favorezca el liberalismo, sino manteniendo los principios socialistas, la perspectiva socialista. 

Con esa legalidad debe construirse el Estado de Derecho Socialista, con todos y para el bien de todos.

Con el proceso revolucionario de 1959 y el desarrollo de la ideología socialista, los valores legados por generaciones anteriores que lucharon por la liberación de los cubanos cobraron nuevos contenidos, fueron re-significados por la historia de los cambios revolucionarios.
El patriotismo se enriqueció con la conciencia internacionalista que identifica en los hechos la máxima martiana que enseña que patria es humanidad junto con los fundamentos socialistas que garantizan una patria con todos y para el bien de todos.

Con la revolución socialista, la libertad se despojó del individualismo consustancial al concepto liberal de libertad y adquirió el sentido martiano de tiranía del deber al nutrirse con los valores del colectivismo.

La independencia nacional pasó de ser vista como algo mucho mayor y trascendente que un color en el mapa, una bandera y un escaño en las instituciones internacionales, para vincularse indisolublemente al poder de las mayorías ciudadanas, ese que garantiza que no se confíe en el imperialismo “ni tantito así” y que no prospere la idea de hacerle concesiones bajo el disfraz de la flexibilidad y la negociación, sin que ello implique en modo alguno una política exterior petrificada.

Son muchos los ejemplos que demuestran el desarrollo de la ideología revolucionaria cubana en tanto producto histórico cultural de la sociedad cubana. Bastan, sin embargo, los mencionados para demostrar que los cambios en curso requieren más ideología socialista en el futuro y no suponer que se pueden enfrentar con éxito los desafíos del futuro con un regreso romántico u extraviado a la pretensa pureza del liberalismo.

Es cierto que hay una relación perversa en el mundo de hoy. Un país subdesarrollado puede hacer ingentes esfuerzos por mejorar la eficiencia de su economía, crecer –incluso con un cuidado especial en la preservación del medio ambiente y los recursos naturales- y ello no reflejarse en el bienestar de las mayorías ciudadanas, simplemente por el hecho del crecimiento de los precios de muchos productos en el mercado internacional, causado por el dominio monopolista del mercado ejercido por las trasnacionales y las macabras operaciones especulativas del capital financiero.

Pero la pregunta es la siguiente: ¿Abandonar la intención de luchar por una sociedad de justicia social y deponer las armas ante las transnacionales o perseverar en el propósito de una sociedad con justicia social? 

Estamos en el proceso cubano actual ante un cambio integral, más que una actualización o una reforma, que no tiene ni puede tener mejor plataforma para su proyección y gradual realización que la experiencia de construcción acumulada por la sociedad cubana, pero que está hoy en jaque por la acción combinada de los efectos negativos residuales del período especial, el cansancio natural de años de lucha desigual, el bloqueo económico de los Estados Unidos que ya cumple el medio siglo, la condición de país subdesarrollado y las difíciles condiciones de un mundo en crisis.

Esa teoría general de la transición socialista en Cuba, debe ser un producto dinámico, siempre renovado, cambiante, abierto a los nuevos datos que en su lógicamente inacabada forma permita reducir al mínimo los posibles errores y constituir un fundamento esencial del consenso en la sociedad cubana.

La identificación de las grandes mayoría ciudadanas con el sistema social cubano se expresa en las masivas asistencias a las elecciones periódicas, la amplia participación en las convocatorias políticas, como la reciente para discutir los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, y en la incorporación creciente a las nuevas modalidades de trabajo por cuenta propia, las asociaciones, las cooperativas, etc. En el orden ideológico las grandes mayorías ciudadanas se identifican con los conceptos revolucionarios y socialistas defendidos en Cuba por más de medio siglo, pero es condición sine qua non para la continuidad del rumbo socialista encontrar soluciones duraderas que permitan una organización estable del metabolismo socioeconómico de la sociedad cubana sobre la base del predominio de la propiedad social y el ejercicio de una planificación eficaz, pero con la adecuada imbricación en todo el edificio jurídico normativo, organizativo, que derive en un Estado de Derecho socialista con amplia participación ciudadana, no solo en las grandes líneas de desarrollo del país, sino a escala de su cotidianidad en los centros de trabajo, la comunidad, el gobierno, las organizaciones. 

La ideología de la revolución cubana debe nutrirse de la propia realidad a cuyo cambio contribuye con su papel regulador y renovarse en el propio proceso de transformaciones enriqueciendo sus principios y postulados básicos a la vez que revirtiéndose en los procesos de orientación de la política y de los comportamientos sociales.

A los efectos de los desafíos en el terreno ideológico y político que impone a la sociedad cubana el fortalecimiento del sustrato socioeconómico favorable a las ideas liberales, es imprescindible una teoría general que demuestre la viabilidad de una alternativa socialista en la sociedad cubana y oriente el comportamiento de las mayorías ciudadanas y sus instituciones sociales y políticas. Es ya en este momento una de las principales urgencias que plantean los cambios en curso.

*Licenciado en Ciencias Políticas, diplomado en teoría del proceso ideológico y doctor en ciencias filosóficas, presidente de la Cátedra de Periodismo de Investigación y vicepresidente de la Cátedra de Comunicación y Sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

NOTAS
  1. Cuando a la sombra de la intervención norteamericana de 1898 surge lo que se ha dado en llamar “República mediatizada”, “República neocolonial” o también “Pseudorepública”.
  2. Solamente quedó la pequeña propiedad privada sobre la tierra generada por la reforma agraria y algunas formas en el transporte.
  3. Propósito que no fue logrado y que se reconoce hoy en la práctica de la aplicación de los Lineamientos.
  4. Para ampliar sobre el tema puede consultarse del propio autor “Nuestro propio camino. Análisis del proceso de rectificación en Cuba”, Editora Política, La Habana, 1993.
  5. La llamo así para denominar el fenómeno de sustracción de un poco de lo que alguien tenía a su alcance: combustible los choferes, harina los panaderos, comida los cocineros, etc.
  6. Personas ideológicamente plenamente identificadas con la revolución y el socialismo no acudían a las TRD para no significarse ante los demás, o se sentían aliviadas con el hecho de que fuera la abuela o la tía soltera la que recibiera una remesa, de la cual se beneficiaba toda la familia.
  7. En los comercios estatales de venta minorista, se venden productos situados allí por particulares, abriéndose un espacio al negocio privado, que no paga impuestos ni está sujeto a política de precios.
  8. Por ejemplo, un dentista que retiene medios para el arreglo bucal y luego los tasa privadamente en un servicio particular, o el maestro que vende una prueba.
  9. “Una conclusión –dijo Fidel- que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, que alguien sabía cómo se construye el socialismo.”
  10. Es la razón esencial que contienen las palabras de Raúl Castro cuando fue elegido Presidente del Consejo de Estado: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo.” (Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Tercer Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 1º de agosto de 2009, "Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución")

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