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Peña acorralado, ¿y ahora qué?

domingo, 23 de noviembre de 2014
Por Guillermo Almeyra*

 

Las manifestaciones, marchas y protestas tienen acorralado y a la defensiva a Peña Nieto, ponen al desnudo su ilegitimidad y acentúan su descrédito internacional.

 The Guardian, del Reino Unido, y el New York Times lo critican, al igual que The Economist y hasta la conservadorísima “gran prensa” latinoamericana así como televisiones oficiales, como el canal 7 argentino denuncian los crímenes y la corrupción en México. En las clases dominantes mexicanas y en el gobierno de Washington –sus amos y mandantes- hay también tendencias evidentes a tomar distancia de un servidor que les está resultando peligroso.

 La protesta social en México parte ya de exigencia de “¡Fuera Peña Nieto!” que es más que el reclamo de su renuncia voluntaria y poco menos del “¡echémoslo a como dé lugar!”. Cuando los hogares populares pasan estrecheces y soportan terribles carencias, la soberbia, la inconsciencia social y la impunidad con que se exhiben la corrupción –como en el caso de la Casa Blanca- añaden nueva leña al fuego. La venta de la mansión del escándalo confirma por otra parte las acusaciones ya que, si la operación hubiera sido cristalina y legal, ¿por qué anularla?

 Existe por consiguiente el peligro de que Peña Nieto, que está contra la pared, recuerde su feroz actuación en Atenco y responda a los fascistas que en su partido le piden hacer lo que Díaz Ordaz: matanzas masivas para imponer el terror estatal y ganar años en el poder. Pero la situación política y social en los años 1968-69 era muy diferente, en México y en el mundo.

 El Estado mexicano era aún vigoroso y el aparato estatal estaba unido detrás del presidente. La situación económica era próspera y las exigencias sociales eran incipientes y, casi exclusivamente, de los estudiantes y pocos sectores urbanos en un país aún mayoritariamente campesino. Por otra parte, el levantamiento en armas de los obreros húngaros y polacos, en los cincuenta, y el triunfo de la revolución cubana, así como las ocupaciones de la fábricas y las gigantescas manifestaciones estudiantiles y obreras en París, las ciudades italianas, argentinas, en Checoeslovaquia y las luchas estudiantiles en México en 1968-69 hacían que las clases dominantes temiesen perder el poder y, por lo tanto, recurriesen al ejército, que aún estaba intacto y no corroído y destrozado por la infiltración del ala más agresiva e ilegal del capital, el narcotráfico.

 La represión aparecía entonces como una salida posible, con más ventajas que costos políticos. Hoy, después del desmantelamiento de las bases de la soberanía nacional y del propio Estado, cuando México de facto está integrado a Estados Unidos y constituye un problema interno para Washington, con un mundo en crisis prolongada, un aparato estatal en desintegración y sin consenso ni base y el gobierno de Obama en crisis, una respuesta asesina a la Díaz Ordaz aparece como una aventura aunque está lejos de estar excluida. Recordemos cuando Washington, para evitar el triunfo de los sandinistas en Nicaragua, querían que renunciase Somoza, cosa que éste se negó a hacer en defensa de sus propios intereses de dictador pero poniendo en riesgo los intereses de sus patrones. El mundo político no se rige por la lógica ya que los intereses del gran capital chocan a menudo con los de los capitalistas individuales y sus agentes.

 Existe pues una posibilidad de que las clases dominantes tiren lastre por la borda y busquen un reemplazante transitorio para Peña Nieto con el apoyo de Washington. Las movilizaciones de los indígenas y los trabajadores ecuatorianos derribaron tres presidentes, los trabajadores en Brasil impusieron la renuncia de Collor de Melo, el Caracazo abrió el camino a la liquidación del poder de la oligarquía venezolana y el pueblo boliviano echó al presidente Sánchez de Losada y abrió el camino a elecciones limpias y a una Asamblea Constituyente. Los capitalistas perdieron en buena medida el poder político pero no la vida o sus bienes. ¿Por qué en México no podría haber una alternativa de transición con un gobierno no de los partidos del régimen sino de representantes de la que convoque elecciones general limpias y una Asamblea Constituyente que anule todas la leyes antinacionales, antilaborales, liberticidas y retrógradas impuestas por la alianza entre el PRI, el PAN, el PRD y los partidos paleros para responder a las exigencias de las transnacionales?

 Hay que impedir una “solución podrida” con el PRI y el Congreso al desprestigio de Peña Nieto e imponer una solución democrática y de masas. Que no quede todo en la condena a unos cabeza de turco –Abarca, un grupo de delincuentes, Aguirre, Peña Nieto- que permita reconstituir el bloque en el poder y preparar nuevos crímenes de Estado. No basta con la fraterna solidaridad del EZLN porque lo que se requiere urgentemente son propuestas, ideas, análisis de perspectivas. No basta con la exigencia de la renuncia de Peña Nieto si el gobierno queda en manos de los mismos. La unión entre todas las resistencias, la confluencia como el 20 de noviembre de las protestas de masas podría en cambio dar base a un Comité Unitario de Organización de la protesta democrática, que se apoye también en las policías comunitarias, los gremios en lucha, las autodefensas guerrerenses, las organizaciones de base de todo tipo y en asambleas de cada comunidad, colonia o centro de trabajo.

 ¿Estados Unidos podría intervenir? Ya lo está haciendo y lo hará cada día más si no debilitamos su poder en el país. ¿Que los candidatos a tener Casas Blancas despojando a los ciudadanos para enriquecerse y los que usan los bienes del Estado como propios van a reaccionar? Lo hicieron en defensa de Maximiliano y de Porfirio Díaz pero fue posible derrotarlos.

 La alternativa no es pasividad y resignación para preservar la paz sino imponer un cambio social... o más asesinatos, más degradación, más pobreza, más sumisión a Estados Unidos, más represión. No hay tercera opción.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
 *Marxista argentino que vivió durante muchos años en México. Doctor en Ciencias Políticas y Master en Historia, recibido en la Universidad de París VIII, enseñó Política Contemporánea en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Posgrado Integrado en Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, donde se especializó en movimientos sociales y en las consecuencias de la mundialización. Es editorialista y comentarista internacional del diario La Jornada. http://www.herramienta.com.ar/autores/almeyra-guillermo

¿Otoño en Chihuahua?

viernes, 6 de septiembre de 2013

Valentía, Lealtad, Hospitalidad
Lema del escudo del estado de Chihuahua

Septiembre, el mes patrio; octubre, Movimiento Estudiantil del 68; noviembre, revolución. El otoño tiene un significado profundo en la memoria histórica de las y los mexicanos. Si algún evento importante en la vida del país va a suceder, hay muchas probabilidades de que suceda en esta época del año.
¿Qué influencia tiene el otoño para la gente de esta nación?, ¿será el clima, será mera coincidencia o será un ciclo de vida repitiéndose? Aún no sabemos. Lo que sí sabemos es que el resultado de esas fechas conmemorativas son el fruto de muchos años de soportar problemas políticos, sociológicos y económicos impactando de lleno la vida cotidiana de sus habitantes (incluida la vida vegetal y animal) y empujando hacia la lucha política como forma de solución a una situación anómica. El resultado es lo que somos.
En el estado de Chihuahua, su historia nos cuenta de guerras del gobierno contra los indios y contra los gringos; de la guerra de la gente contra su gobierno en 1910; del ataque al cuartel militar de Madera por la guerrilla rural y luego por la urbana de la Liga Comunista 23 de Septiembre. Poco menos conocidas son la Rebelión de Tomóchic a finales del siglo XIX por cuestiones religiosas y las innumerables guerras y otras formas de resistencia tarahumaras contra el gobierno y cultura chabochi. Finalizando el siglo XX, las luchas pacíficas por la apertura democrática y el respeto al voto son el preámbulo de la actual diversidad de nuevos movimientos sociales de todos los sabores y tamaños: feministas, agrarios, ecologistas, estudiantiles, pacifistas…
¿Cómo es el siglo XXI chihuahuense? En el año trece del tercer milenio, los flagelos cotidianos son: los malos gobiernos, la violencia del narco, la inseguridad en general; la mala educación y la pésima alimentación, con altos índices de homicidio, feminicidio y juvenicidio; bajísimos índices en gusto por la lectura, número de museos, bibliotecas, librerías, etcétera; primeros lugares nacionales en diabetes, obesidad, hipertensión. Políticamente con baja participación y cultura democrática; sociológicamente mayormente urbana y mestiza, con marcadas diferencias de clase y estrato. La economía debilitada y las familias empobrecidas. Solamente el Estado festejando ficticias cifras alegres y privilegiando a las élites.  
Con el abrumador avance del PRI en todos los niveles de gobierno y “representación” popular, lo hace un rival poderoso, fortalecido más con su recuperación del gobierno de la república. El neoliberalismo ahora característico de este partido, presenta una de sus puntas de lanza en México en la fronteriza Ciudad Juárez, donde se experimenta con una economía neoliberal desde hace treinta años, haciendo de esta ciudad maquiladora un conglomerado anómico, un lugar donde se experimenta con el capitalismo en distintas formas y, una combinación posmoderna de puerto pirata con pueblito del Viejo Oeste: un lugar donde se trafica legal/ilegalmente de todo y a todas las escalas.   
Claro que existe también la reacción de la clase en el poder y la burguesía que aspira al poder: esa sociedad filoempresarial, despectiva, fría y conservadora, alineada a los gringos y a la Iglesia católica y aliada del PRI en lo político, no duda en violentar los derechos del grueso de la población si es necesario. El Estado chihuahuense se apoya en los sectores más reaccionarios del estado encaminándose hacia el fascismo en la forma de Estado policiaco como garante del status quo. La diferencia es: ante este escenario difícil, puede haber una confrontación de intereses económicos contra derechos sociales (derecha contra izquierda) como de hecho está sucediendo a baja escala (guerra sucia) con la limpieza social y la satanización de los movimientos sociales en muchos medios de comunicación, sobre todo los masivos.
Las manifestaciones espontáneas en contra del gobierno estatal a finales de agosto en la ciudad de Chihuahua, ocasionadas por la corrupción, la mala planeación y el pésimo inicio del nuevo sistema de transporte público, Vive Bus, obtuvieron como respuesta represión policiaca. En Ciudad Juárez (la principal economía y la única metrópoli de la entidad) mil seiscientas personas se han amparado contra la autorización de una escolta personal por tiempo indefinido para el actual presidente municipal y su jefe de policía cuando terminen su gestión. Ascensión, en el norte del estado, en el 2010 todo el pueblo se sublevó contra la inseguridad y tomó la ciudad para rescatarse de los grupos de secuestradores extorsionistas. También desde la implementación y continuación de la fatal “guerra contra el narco” calderonista-peñista, el incremento  de la represión, las agresiones y asesinatos de periodistas, activistas, derecho humanistas (y en general, de todo movimiento social) se incrementa en todas las regiones del estado: Ojinaga, Delicias, Parral, Cuauhtémoc, las regiones serranas tomadas por el narco… ¿cuál municipio se libra de esta situación?
Motivos no faltan para el malestar social en Chihuahua…y en Sonora, Michoacán, Nuevo León, Tamaulipas, Guerrero, Morelos… A nivel nacional las reformas neoliberales del salinato peñista en la educación y los intentos de venta de PEMEX, han levantado la alerta a buena parte de la población y la sociedad civil organizada. ¿Qué va a pasar cuando sea imposible taparse los oídos, callar o voltear a otro lado ante esta realidad, cuando el internet falle y nos devoren los gringos?      
Septiembre, inicio del otoño y, ¿la revolución?  

El prestigio del PRI

jueves, 2 de agosto de 2012



¿Usted consultaría a un médico, maestro, abogado, policía o sacerdote priista?

Es una pregunta provocativa, pero también seria. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha hecho los méritos suficientes (y como ejemplo está la reciente elección) para alimentar con más elementos la animadversión priista. En el imaginario colectivo mexicano el desprestigio del PRI es más fuerte que nunca.

El daño que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (EPN) hace a su partido es innegable y de amplio alcance. Las bromas populares en su contra no faltan por que cada semana, casi cada día, EPN no deja de dar motivos para la burla con su inevitable debilidad mental. Además las muestras del megafraude electoral priista son simplemente enormes, tanto que ya no dejan cabida para el cinismo, esa práctica arrogante tan común en este partido.

Si ya de por sí el PRI goza de una fama de ochenta años de corrupción, autoritarismo, perversión y un largo etcétera, al parecer irreversible, ahora también y después de tanto daño que han hecho al país, son víctimas de sus propios errores, de su propia porquería, al ser incapaces, obviamente, de producir  “líderes” políticos lo suficientemente inteligentes como para continuar con sus conocidas prácticas, que si bien les siguen dando resultados, cada vez les es más difícil tener elementos en sus filas mínimamente presentables, es decir, que no parezcan tanto priistas.

Hay muchos ejemplos de la calidad moral de los políticos que produce el PRI: los gobernadores César y Javier Duarte de Chihuahua y Jalapa, respectivamente, son ejemplos de incapacidad, fascismo y mediocridad, donde el narco, el homicidio, el feminicidio, la pobreza y la impunidad son la marca de esos estados. Pero hay muchos más, como el presidente municipal de Tlalnepantla Arturo Ugalde, el alcalde mejor pagado del país y tal vez del mundo(750,000 pesos al mes) o el no menos polémico alcalde de Ciudad Juárez Héctor “Teto” Murguía, famoso por su analfabetismo funcional y los rumores de su relación con el narco; ambos alcaldes, Ugalde y Murguía, lo son por segunda ocasión, curiosamente, en municipios donde hay alto abstencionismo. No está demás recordar los procesos y acusaciones que siguen los ex gobernadores de Tamaulipas, Tomás Yarrington; de Coahuila, Humberto Moreira; de Oaxaca, Ulises Ruiz; y no menos importante, el “gober precioso” Mario Marín de Puebla.       

¿Pero quiere más? Pues ahí está el peligrosísimo y siempre mal recordado ex mandatario Carlos Salinas de Gortari; el grupo Atlacomulco de Carlos Hank y Arturo Montiel; el SNTE de Elba Esther Gordillo; sacerdotes como Onésimo Cepeda, ex obispo de Ecatepec; empresarios como Emilio Azcárraga Jean; líderes sindicales como Carlos Romero Deschamps; “periodistas” como Mario Vázquez Raña; nuevos “intelectuales” venidos del PAN, como Manuel Espino y Vicente Fox. La CNC, la CNOP, la CTM, Antorcha Campesina y un ejército lumpen de gente muy jodida dispuesta a todo, además de una burocracia leal o forzada a disposición como policías, jueces, rectores de universidades, “estudiantes”. Bonito partido donde se practican además los favores sexuales para hacer carrera política.

Si bien es cierto el PRI se “robustece” actualmente con dinero de posible procedencia del narcotráfico, además de las arcas públicas de los estados priistas para comprar voluntades, en realidad es un partido en proceso de descomposición. Su debilidad es precisamente su modus vivendi, su inagotable adicción al poder que atrae a individuos y grupos afín. Para engrosar las filas y hacer carrera dentro del PRI no es necesitan títulos (aunque sirven) sino tener sangre fría y estómago para tolerar los excesos de todo tipo. Ahora con la construcción de EPN como político plástico, inevitablemente sus “cualidades” alcanzarán a todos y todas las priistas por igual.

Así pues, alguien la pensará dos veces si necesita, por ejemplo, un profesionista y descubre que éste es priista: no sólo desconfiará de sus credenciales y habilidades, sino sospechará que lo querrá engañar y sacar dinero. Y es que parece chiste, pero es fácil descubrir a un(a) priista: si son universitarios, no saben ni escribir y sus gustos son vulgares y frívolos; si son columnistas  o “intelectuales” de algún diario, sus opiniones son totalmente parciales que hasta un niño(a) se da cuenta; si son burócratas, de seguro son los más holgazanes y mediocres. Destacan por su falta de ética, poca inteligencia y agresividad; no por nada la sociedad mexicana en general los rechaza.

Hoy todavía se ven por las calles autos con sus calcamonías del PRI y EPN, orgullosa gente alienada por el dinero, el poder y el egoísmo, el mundo de la transa y la impunidad, una verdadera mafia. El PRI seguirá siendo por un tiempo el partido que es, no va a cambiar. Lo que está cambiando es el mundo y, aunque el PRI sigue siendo una mafia peligrosa, no podrá soportar el cambio de los tiempos. Mientras tanto hay que ayudarles a encontrar el camino a su desaparición por el bien de México y de ellos mismos.

Chiste:

Un padre priista le aconseja muy ilusionado a su hijo:

Hijo, no estudies para que de grande seas como Peña Nieto.

El Estado egoísta y el PRI

lunes, 30 de julio de 2012

(Caricatura tomada de caricaturistapacote.blogspot.com)

Existe un miedo sociológico real al Partido Revolucionario Institucional (PRI) por  su pretendido “retorno” al poder. Para ciudades como Juárez o Oaxaca, que conocemos muy bien los gobiernos del PRI, sabemos la que le espera al país. No es que el PRI sea el peor de todos los partidos, sino además en su etapa neoliberal, conservadora y de derecha, los hace cada vez más peligrosos.

Se trata de un estilo de gobierno autoritario muy conocido por sus métodos represivos y antidemocráticos que son marca de la casa y que luego también han aplicado  y siguen aplicando todos los demás partidos (incluyendo los de “izquierda”) por que, tal vez la única institución a la cual el Estado no se atreve a renunciar (privatizar) es al aparato policiaco-militar, la institución máxima del poder masculino, un símbolo altamente patriarcal y hegemónico; el famoso monopolio de la violencia weberiano, ahora llevado a las esferas del capitalismo salvaje y en crisis que no duda en el recurso de la guerra para solucionar sus problemas o justificar su sanguinaria mediocridad, como Calderón en México.

El Estado es egoísta por culturaleza.  De la monarquía a la oligarquía, del esclavismo a la democracia capitalista y el socialismo totalitarista, sus acciones pasan siempre por hombres de poder, no esos y esas que se hacen llamar “presidentes” sino de los grupos de poder (élites, como dice Wright Mills): El Papa quién es sin la Curia, Obama sin el ejército y los empresarios, Calderón sin el PRI y EUA. Desde Thomas Hobbes se justifica “científicamente” un poder práctico en pocas manos. Preservar el orden social, el status quo, es preservar el Estado; es decir, la seguridad de su clase dirigente; ningún rey o dictador puede decir que “gobernó” solo, ni aún Hitler.

El problema con el egoísmo es la supervivencia. Existe un debate entre las ciencias sociales y las naturales sobre la naturaleza o aprendizaje de la especie humana; si somos sociables (amigables) o más bien somos egoístas (si sólo podemos pensar en el beneficio personal) si es lo primero, seguramente está por ahí uno o varios genes que nos predisponen a socializar (como el apareamiento, por ejemplo, para preservar la especie) y de ahí todo estaría relacionado: el amor como punto de partida. Pero si es lo segundo, entonces tenemos una situación de adaptación más o menos forzada, donde ante la percepción de un ambiente hostil se anima una convivencia, más o menos pacífica, con otros grupos e individuos; se tiende a lo individual o a pequeños grupos, pero no se va más allá, salvo que sea para dominar a otros grupos e individuos. Las clases altas y el culto al héroe capitalista, serían un ejemplo actual de esto, como el esclavismo lo fue en el pasado.

En el plano político, que involucra lo económico y lo sociológico, la democracia representativa-electoral es la última moda desde la Segunda Guerra Mundial para acá. En algunos países como México, el monopolio de participación política la tienen los partidos; en el caso de Estados Unidos, se trata sólo de dos partidos. La consolidación de los partidos políticos se da en el siglo XX; burgueses y socialistas, ambos sistemas ejercen Estado; desde ahí se dirigen las finanzas, los recursos; se aplica la ley, se reprime a la oposición o se invaden países; todo en nombre y beneficio del Estado.

¿A qué nos vamos a enfrentar con el PRI? Seguramente arden en ganas de venganza ante tanta presión social, nacional e internacional. En Ciudad Juárez tenemos la policía de Leyzaola, que ya hace lo que es lo suyo: violar la ley; más la violencia del narco, más la observancia de la Border Patrol o la migra, como cariñosamente se le dice por estos rumbos. También tenemos CTM, FUTV, CROC, sindicatos priistas que hacen posible uno de los peores transportes públicos de México, por ejemplo. Pero más importante y alarmante aún, es la división de la ciudad en dos: hacia el poniente y el oriente, la destrucción del centro y el desvío de recursos para desarrollar dos nuevos polos económicos y urbanos, Gerónimo y lo que antes era el Valle de Juárez, hoy asesinado bajo el pretexto de la “guerra” contra el narco, para desarrollar una nueva urbe en el poblado de Guadalupe, cruce con Tornillo, Texas, mientras Gerónimo con Santa Teresa, Nuevo México.  En ambos casos se despoja, expulsa o mata a sus habitantes, todo en tiempos priistas.

El narco ya estaba ahí, Televisa ya estaba ahí, la corrupción ya estaba ahí; el PRI nunca se ha ido de la vida de México y las y los mexicanos. ¿Qué es lo que lo hace ahora más peligroso? Que termine con la rotación de poder partidista es lo de menos; que terminen de peleles de alguien más es muy grave. No sabemos qué y cómo han pactado con el narco, con los empresarios, con Washington; qué tan debilitados llegan por la falta de legitimidad; eso puede ser muy perjudicial para el país, pues pueden negociar desfavorablemente y en contra de la sociedad y a favor de sus enemigos. Ejemplos en nuestra historia muchos, como el de Santa Anna en el siglo XIX, ¿recuerdan la pérdida de la mitad territorio? Los políticos son capaces de cualquier cosa con tal de alcanzar o mantenerse en el poder, pero también para salvar el pellejo.

El PRI está en crisis como el Estado “democrático” y el capitalismo neoliberal. Sus políticos dejan mucho que desear en todos los planos, pero sobre todo, en el intelectual, lo cual agregado a sus ya conocidos apetitos de poder y corrupción, hacen que el Estado priista pierda poder en relación con sus aliados, pero se vuelva más virulento para la sociedad, su riqueza y medio ambiente, como de hecho no ha dejado de suceder desde la Colonia y como está pasando en estados como Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua en relación con el narcotráfico.  
martes, 8 de mayo de 2012


Dados cargados:
El regreso del PRI, el México de Peña Nieto
Carlos Murillo González


El pueblo tiene en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Artículo 39, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

¿Se está preparando un fraude?; ¿ya está decidido quién ganará estas “elecciones”?; ¿cómo será el próximo sexenio si gana Enrique Peña Nieto (EPN)?; ¿será el inicio de un nuevo y largo periodo priista? Circunscrito alrededor de las elecciones, transcurre nuestra vida política desperdiciada y diluida la mayor parte del tiempo, resucitada religiosamente cada periodo electoral a través del valiosísimo voto; pero es evidente que existe vida más allá de las elecciones y que, no importando incluso el ganador(a) de la contienda, se prevé un gobierno conservador.

Quienes simpatizan con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y/o su movimiento, no tienen duda de que este señor será el ganador, pero no es posible garantizar el triunfo, por eso ya le han echado el ojo a las/los anulistas para justificar una posible derrota si llega a ser elevado el voto nulo más el abstencionismo en general (ese monstruo). Confiados en el IFE, descargan sus energías en el evidente malestar ciudadano del cual hay muestras significativas, quién iba a decirlo, en el norte del país, en estas ciudades tan conservadoras como Chihuahua y Monterrey, que por arte de la violencia, la inseguridad pública, se aglutinan hacia un tercero en discordia (AMLO) ante un evidente rompimiento del binomio PRI-PAN como principales protagonistas de la alternancia política (¿voto de castigo?).   

No se está considerando la observación estadística en internet para evitar posibles fraudes cibernéticos, como el sucedido la elección anterior (2006). Es por demás obvio la cargada hacia el PRI y EPN; vienen con todo y se ha invertido (y robado) muchísimo dinero, se tiene que proteger a muchos ex gobernadores y hay re hartos compromisos como para perder. La peor pesadilla de las y los mexicanos puede regresar reloaded. El PRI juega al abstencionismo: por un lado tiene una sólida estructura generacional de varios millones de personas totalmente sumergidas en la cultura priista, lo cual no sólo le garantiza votos y por otro, utiliza a discreción la manipulación de 60 millones de mexicanos(as) susceptibles de ser comprados o asustados (entre menos gente vote, ¡mejor!). Hoy se nos adelanta en los ciclos de la historia el callismo: la época de los presidentes peleles. En los estados del norte hemos vivido el neoliberalismo tanto del PRI como del PAN. En lo oscuro permanecen los intereses económicos, los poderes ocultos de quienes favorecen la democracia electoral, sucesora del “partido de Estado”.

Las elecciones se han agotado en sí mismas. Lo electoral se ha convertido en un artífice de legitimación del régimen, del sistema político-económico-ideológico. Ahora es más urgente sacar la política de las elecciones, pues la democracia electoral es un monopolio de la clase dominante donde todo se invisibiliza: las tragedias, las injusticias, el genocidio; mientras las campañas se vuelven show: el show de EPN y sus invitados. Los dados están cargados hacia este personaje: las televisoras, muchos medios escritos, articulistas, dinero de sobra para publicidad y lo que haya que comprar. Es evidente que por el lado electoral será casi imposible deshacerse de la clase política actual y particularmente del priismo, el papá de todos los partidos.

Estamos en medio de una gran crisis económica mundial y están sucediendo cambios en varios países y regiones. Hay un movimiento de intereses económicos  y otro en respuesta de intereses sociales (que también involucra lo ecológico) por eso resulta erróneo poner tantas expectativas en  las/los candidatos para resolver un problema que los supera. Lo que la gente no sabe, es que el sistema electoral está ya desfasado; no representa más y menos únicamente, a la democracia. Tenemos que ir más allá de lo electoral, buscar nuevas formas de cultura económica y convivencia y no estar sufriendo, como en los torneos de fútbol, por que no ganó su equipo y sin detallar además, en las apuestas e intereses de por medio (aun el deporte es un reflejo fiel del capitalismo).

Hay muchas sospechas sobre el regreso del PRI al gobierno federal como algo arreglado o pactado, pero nadie parece acusar las grandes probabilidades de que esto suceda, pese a las evidencias, pensando ilusamente que la vía electoral es lo suficientemente confiable para derrotar a tamaño enemigo. Se prepara un fraude, o mejor dicho, estamos en medio de él. No se sorprenda, amable lector(a), si el ganador de esta contienda resulta EPN; es mejor reflexionar sobre qué va a hacer ante este panorama que se avecina y pronto.

En los estados y ciudades donde el PRI ha regresado a “gobernar” después de haber sido “oposición”, se puede comprobar la destrucción de obra pública anterior, queriendo perjudicar a los gobiernos de otros partidos, pero perjudicando más bien a la ciudadanía en general. Sumado a esto, los gobiernos priistas siguen siendo tan represores y oscuros como siempre, no descarte un mayor Estado policiaco y aumento de delitos como el feminicidio y la corrupción en todos los niveles. Por último, aunque no menos importante, quien introdujo el neoliberalismo en México fue el PRI, no el PAN, no se haga ilusiones en cuanto a una mejor economía y recuerde la circunstancia mundial actual, surgida por esta ideología económica.

    
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