Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta formación. Mostrar todas las entradas

Con motivo del aniversario de la Carta de Jamaica

martes, 9 de septiembre de 2014
Aunque es un texto escrito por y para nuestros hermanos bolivarianos, creo que atañe a todos los que, junto a Bolívar, soñamos con una gran Patria Nuestroamericana!

Con motivo del aniversario de la Carta de Jamaica
Osly Hernández; Colectivo Social SURCO

El rol histórico de la Quinta Vicepresidencia en el escenario internacional


El pasado martes, el Presidente Nicolás Maduro anunció una serie de cambios en el gabinete ejecutivo, en aras de iniciar una nueva fase de la revolución que sintetizó en cinco estrategias para “sacudir” de la Patria los vestigios de la ineficiencia y la corrupción heredados del Estado burgués, y avanzar a paso galopante en los mandatos de la Ley Plan de la Patria.

Entre los cambios habló de la creación de una nueva Vicepresidencia para la Soberanía Política, que tiene por objeto atender los asuntos alusivos a la seguridad interna, el desarrollo de los cuadrantes de paz, la comunicación estratégica y el abordaje de la política internacional del país, por lo que reúne a los ministerios del poder popular para la Seguridad y Defensa; Comunicación e Información;Interior, Justicia y Paz y Relaciones Exteriores.

Esta configuración parece anunciar una etapa intensa para la revolución, que coloca al componente comunicacional y las relaciones internacionales por primera vez en el papel de la defensa integral de la Nación. Y es que para nadie es un secreto que posterior a la muerte del gigante de la América contemporánea, el Comandante Hugo Chávez, han arreciado los ataques hacia nuestro Patria, lo que nos debe llevar a tomar medidas más eficientes en este sentido.

En el caso de las relaciones internacionales, resulta imperioso avanzar hacia la consolidación de la CELAC y la UNASUR, y en especial de sus políticas monetarias, de intercambio económico con valores de justicia social y complementariedad, y de defensa mutua. Colocar a Rafael Ramírez al frente de esta misión, dada su experiencia económica e internacional, puede dinamizar este proceso y lograr un salto cualitativo en el sueño bolivariano de la UNIDAD, que dibuja ampliamente en su Carta de Jamaica.

Para Bolívar, su mayor deseo fue “ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria” y es en este documento donde fija la intención de avanzar en la construcción del primer organismo internacional nuestro-americano, que respondiera a nuestros intereses y particularidades. Más adelante, en la constestación de ese americano meridional a un americano “de esta Isla” (como titula la carta escrita tal día como hoy, en 1815), apunta:
    “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; más no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo”.
    Siguen vigentes los estruendosos deseos del Padre de nuestra República. Sigue vivo su balance. Y sigue siendo su suelo patrio quien debe pujar hoy para ver parir un cuerpo internacional sólido que ayude a contener los cruentos ataques de los grupos económicos internos y externos, cuyo único objetivo es el fracaso de la apuesta política revolucionaria: el socialismo, y la recuperación plena de la renta petrolera, hoy redistribuida en el pueblo propio y hermano.

    La unión sigue siendo la pieza faltante “para completar la obra de nuestra regeneración” y debemos aprovechar, que el noble pueblo venezolano, como en los tiempos de Bolívar “ha seguido a la inteligencia”, en contra del conservadurismo y sus masas adormecidas por su  formada obediencia. Hoy, como ayer,  “la masa física se equilibra con la fuerza moral”, con la fuerza de un Comandante y su hijo chavista que, con grandes esfuerzos, ha asumido las riendas de la esperanza.

    Sin embargo, no podemos ignorar las advertencias también hechas por Bolívar, quien llama a fortalecernos culturalmente, a hacernos un pueblo virtuoso pues:
       “Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el estado es débil, y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan, las opiniones se dividen, las pasiones las agitan y los enemigos las animan para triunfar por este fácil medio. Luego que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces seguiremos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a que está destinada la América meridional; entonces las ciencias y las artes que nacieron en el Oriente y han ilustrado la Europa volarán a Colombia libre, que las convidará con un asilo”.
    He aquí la importancia de profundizar en la formación de nuestros cuadros, de vitalizar el ejercicio del estudio y de entender que pensarnos el futuro, planificarlo, es un asunto del pueblo todo, que nos liberará del yugo más fuerte impuesto desde la colonia: la ignorancia, y que permitirá armarnos de ideas para acompañar los tiempos de lucha, batalla y victorias que seguimos transitando.

Tomado de Ñangara Web

Cuba y el día y el ahora de la medicina latinoamericana

sábado, 1 de diciembre de 2012
Por Wilkie Delgado Correa*

“Unos hicieron el juramento de Hipócrates y otros hicieron el juramento de hipócritas”. 
Fidel

El 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana en reconocimiento a Carlos J. Finlay, ilustre médico cubano nacido en esa fecha en 1833. Por su trascendente y visionario descubrimiento merece honor en las Américas y el mundo.

En el contexto epidemiológico, social, científico y cultural propio del siglo XIX, permeado por teorías confusas diversas en torno a la etiología de la fiebre amarilla, Carlos J. Finlay expuso su medular y genial trabajo en la sesión ordinaria de la Academia de Ciencias Médicas en La Habana, el domingo 14 de agosto de 1881. El título del trabajo fue El mosquito hipotéticamente considerado como agente de transmisión de la fiebre amarilla. El mismo había sido precedido por una ponencia presentada el 18 de febrero de 1881 en la Conferencia Sanitaria Internacional de Washington.

 En este trabajo Finlay postuló meridianamente su teoría: “Tres condiciones serán pues necesaria para que la fiebre amarilla se propague: 1o  Existencia de un enfermo  de fiebre amarilla, en cuyo capilares el mosquito puede clavar sus lancetas e impregnarlas de partículas virulentas, en el período adecuado de la enfermedad;   2o Prolongación de la vida del mosquito entre la picada hecha en el enfermo y la que deba reproducir la enfermedad;  3o Coincidencia de que un sujeto apto para contraer la enfermedad y que el mismo mosquito vaya a picar después”.

 Tal como afirmara Finlay a continuación, “Tal es mi teoría, señores, y en verdad ella ha venido a robustecerse singularmente con las numerosas coincidencias históricas, geográficas, etnológicas, meteorológicas que ocurren entre los datos que se refieren al mosquito y lo que tenemos  acerca de la fiebre amarilla, y también con la circunstancia de que podemos con su auxilio explicar circunstancias hasta ahora inexplicable por las teorías existente”.

 A pesar de su fundamentado estudio y su brillante y detallada exposición, su tesis tardó muchos años para ser aceptada, pues era una teoría que discrepaba esencialmente de las ideas que hasta entonces eran propagadas acerca de la fiebre amarilla. Incluso se intentó escamotear la gloria a Carlos J. Finlay, y adjudicarla ilegítimamente al médico norteamericano Walter Reed, quien recibió del sabio cubano todos los resultados, hallazgos y las fundamentaciones teórica y práctica.

 Pasaron años y fue necesario una lucha tenaz de instituciones y científicos de Cuba para que se hiciera justicia a Carlos J. Finlay, y para que la historia de la ciencia reconociera la verdadera esencia de su descubrimiento. Uno, la teoría científica del contagio de la enfermedad, y otro, la identificación del mosquito como agente de transmisión o vector de la fiebre amarilla.

 Finalmente un siglo después de su nacimiento y después de su muerte ocurrida el 14 de agosto de 1915, en 1933 le fue reivindicada y reconocida la paternidad de su aporte científico con el establecimiento el 3 de diciembre como el Día de la Medicina Latinoamericana.

 Así se inició el papel trascendente de Cuba a la medicina latinoamericana y mundial. Después del triunfo de la Revolución Cubana el aporte a la medicina en estos ámbitos geográficos ha sido más directo y práctico a través del desarrollo de un modelo de colaboración excepcional para la atención sanitaria y la formación de los recursos humanos en el sector de la salud, así como la elaboración de vacunas y medicamentos de alto impacto.

 De manera que el AHORA en América Latina y el Caribe, y también en gran parte de los países subdesarrollados del mundo, está signado por progresos en el campo de la salud de esos países en los cuales la ayuda y colaboración cubana ha sido decisiva.

 Pero todo tuvo que empezar a partir de las transformaciones ocurridas en la educación cubana en todos los niveles, en particular el universitario, pues la nueva Universidad refundada por la Revolución Cubana sería, a partir del triunfo revolucionario, una universidad de nuevo tipo, desarrolladora y trascendente. Y como dijo Fidel, “la universidad, libre ya de los problemas políticos que la embargaban, libre ya del eterno conflicto con los gobernantes, porque el sentimiento universitario público, y el sentimiento del pueblo, y el sentimiento de los gobernantes, serán en lo adelante una sola cosa, libre ya de las batallas que antes libraba, porque ya no tendrá que librarlas, porque ya no habrá injusticia, porque ya no habrá tiranía, porque ya no habrá inmoralidades, la universidad podrá invertir su extraordinario caudal de energía y entusiasmo en preparar a los hombres, en preparar a la generación de hombres capacitados que la patria necesita, porque allí donde campeaba antes la politiquería, el oportunismo y el vicio, ha de campear en el futuro la virtud y la capacidad.”

 En estos cincuenta años han surgido numerosas Universidades en Cuba y, por desarrollarse con una concepción nueva, hoy existe un país-universidad.

 Fidel Castro ha expresado: “Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. (…) Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación.” [1]

 Se ha dicho que el bienestar de las futuras generaciones dependerá de la cantidad y calidad de las reservas de recursos naturales, tanto de los no renovables como de los renovables, que sea capaces de legarles, y también dependerá, en gran medida, de cuánto se sepa hoy invertir en la formación del patrimonio humano de esas generaciones, fundamentalmente a través de la educación y la investigación.

 Más de un millón de graduados universitarios en todas las ramas ha sido el fruto de las Universidades cubanas después del triunfo de la Revolución, que han hecho un aporte extraordinario a su país, mientras que un número de cientos de miles han contribuido al desarrollo de otros muchos países en todas partes del mundo, ejerciendo una labor de cooperación solidaria en los más variados campos.

 En el campo específico de las Ciencias Médicas esto ha significado alcanzar una cosecha de futuro, construido en estos años, representada en las graduaciones de profesionales de las ciencias médicas que hoy se efectúan a lo largo del país, y que son reflejo de la lucha de Cuba, a nivel nacional e internacional, para garantizar el derecho humano a la vida, en primer término; para complementar la vida con el derecho a la salud, en forma gratuita, en segundo término; y para asegurar una calidad de vida como elemento indispensable del bienestar general de hombres, mujeres, niños, adultos y ancianos.

 En el periodo comprendido entre 1959 y el 2010 se han graduado en el país más de 108 000 médicos, de los cuales, al cierre del primer trimestre del 2011, se encontraban en plena labor 73 025.

 Y en el curso escolar que se inició en septiembre del 2012 se encuentran en las aulas 103 880 estudiantes de Ciencias Médicas –en el curso anterior la matrícula total fue de 118 914- que abarcan Medicina, Estomatología, Licenciatura en Enfermería, Psicología y Tecnología de la Salud.

 Durante los cincuenta años transcurridos después del triunfo de la Revolución, incluso desde sus primeros años, se inició la formación de profesionales de la salud extranjeros en Cuba. Pero fue a partir de la creación de la Escuela Latinoamericana de Medicina, fundada el 15 de noviembre de 1999, que este proceso se incrementó con ritmo inusitado.

 Si bien el objetivo inicial de esta institución fue la formación de Médicos Generales Básicos, orientados hacia el trabajo de la atención primaria de salud, como escenario fundamental de su actuación profesional y con una elevada preparación científica, humanista, ética y solidaria, capaces de actuar en su entorno para satisfacer las necesidades de la región latinoamericana y contribuir al desarrollo humano sostenible, la experiencia de la colaboración internacional ha extendido su misión al resto de países del mundo, incluyendo a los Estados Unidos de América, con un acento particular en jóvenes procedentes de los sectores humildes de esos países, que, a su vez, se comprometan a reciprocar estas oportunidades a las poblaciones o comunidades de los que son originarios. En la actualidad estudian miles de jóvenes de estos países, el 75% de ellos son hijos de obreros y campesinos; además de estar representadas con becarios 104 comunidades originarias de América Latina y también suman ya cerca de 15 000 los egresados de la institución.

 El papel académico de esta institución resulta acrecentada con la derivación de los estudiantes, en distintas fases de formación, al resto de las 21 Facultades de Medicina con que cuenta el país.

 Además, en el ámbito de la formación de profesionales extranjeros. tiene una significación especial la Escuela Caribeña de Medicina de Santiago de Cuba, dedicada a estudiantes de países de habla anglófona, que acogiera inicialmente a estudiantes procedentes de Haití.

 Adicionalmente a este aporte de Cuba en la formación de personal de la salud para la América Latina y el resto del mundo, dentro del país, y la que llevan a cabo cientos de profesores universitarios dedicados a la docencia médica fuera del país, cabe recalcar la contribución que realiza a través de la colaboración que ofrecen miles de médicos, estomatólogos, enfermeros y tecnólogos de la salud cubanos en la atención médica gratuita a las poblaciones pobres.

 En América Latina, la más desigual de las regiones del mundo en lo que respecta a la distribución de las riquezas, se ha avanzado mucho en lo que se refiere a la inclusión social, el acceso a los servicios de salud y la formación de los recursos humanos, partiendo del ejemplo y modelo cubano y su contribución solidaria con el programa integral de salud. Y esto se refleja en indicadores diversos de la salud pública de los países de este y otros continentes.

 El día en que todos los países, sin excepción, se decidan a establecer y concertar las políticas de salud viables y necesarias, mediante la asignación de los recursos materiales y humanos indispensables, y en las que medie la solidaridad incondicional, el salto cuanti-cualitativo en lo social será gigantesco y asombroso. América Latina y el mundo esperan y merecen ese día en que el futuro se convierta en presente.

 *Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

[1] Discurso de Fidel Castro en Conferencia ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, 1992 http://www.cubadebate.cu/opinion/1992/06/12/discurso-de-fidel-castro-en-conferencia-onu-sobre-medio-ambiente-y-desarrollo-1992/

 Imagen agregada RCBáez
Con la tecnología de Blogger.
 

Buscar en:

Entradas populares