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Cinismo, insolencia y falta de seriedad

sábado, 13 de diciembre de 2014

Por Pierre Charasse*

 Los acontecimientos de Guerrero, en particular la desaparición de los normalistas de Ayotzinpa, así como los de Tlatlaya, son un episodio más de la larga serie de atropellos a los derechos humanos en México. En realidad no hay nada nuevo, porque el ciudadano mexicano desgraciadamente está resignado a este cortejo sin fin de horrores cada vez más increíbles. Sorprende la incapacidad de las autoridades de dar números de muertos y desparecidos: las variaciones según las fuentes no son dignas de un país medianamente desarrollado. Los políticos, cuando no propician esta violencia, viven muy bien con ella, como con la impunidad y la corrupción.

 Pero sí, ahora hay una gran diferencia con respecto a las décadas anteriores: el pueblo mexicano no aguanta más las mentiras del gobierno y de los políticos, su desprecio por la democracia. Y sobre todo está superando el miedo de enfrentarse a las autoridades y se atreve, como lo vimos en las últimas marchas, a plantarse frente a las fuerzas represivas federales, estatales o municipales, sabiendo que esta actitud puede tener un costo altísimo. El ciudadano está harto de ser engañado por el Estado, los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. Tampoco cree en una arquitectura institucional con sus tres niveles de poder: federal, estatal, municipal. El federalismo mal entendido genera confusión, corrupción, ineficacia. El sistema político mexicano prácticamente sin cambio durante ocho décadas está agotado. Todas las reformas políticas y electorales desde Salinas son básicamente cosméticas, para dar al país y al mundo la ilusión del cambio, como lo fue la elección de Fox en 2000. Sin embargo, la gran novedad es que la sociedad mexicana se está moviendo, tomando a la letra el nuevo dogma democrático, impuesto tanto por la sociedad como por las presiones exteriores, sobre todo las de organizaciones internacionales. Las grandes y viejas democracias son muy discretas y se cuidan de no desacreditar a un gobierno con el cual hacen jugosos negocios. Con la difusión mundial de la situación en Guerrero se le cayó la máscara al sistema político mexicano. El PRI está desconcertado, los otros partidos también, y se aferran al único modelo que conocen.

 La idea de cualquier cambio, que llevaría a la pérdida de su supremacía como partido-Estado, le es propiamente insoportable. No estaba previsto que un día el pueblo mexicano fuera a levantar la cabeza como lo hizo, y la única respuesta del PRI es perpetuar las viejas prácticas, ahora con más cinismo e insolencia. ¡Qué falta de respeto hacia los familiares de los muertos y desparecidos! Cuántas palabras vacías de toda la cadena política, desde el Presidente, que vierte lágrimas de cocodrilo, hasta el último alcalde de un municipio remoto controlado por la delincuencia. Parece que el Presidente está más preocupado por encontrar una salida al escándalo de la Casa Blanca que por la suerte de los miles de sus compatriotas víctimas de la violencia. Y como única salida frente a una situación que ya no controla, el Presidente anuncia con bombos y platillos el jueves 28 de noviembre un paquete de nuevas leyes y una reforma constitucional que podría tener profundas consecuencias sobre la autonomía municipal y el poder de los gobernadores. Este anuncio fue preparado por una burda campaña propagandística, arruinada unas horas antes por las imágenes de 11 cuerpos decapitados en el borde de una carretera de Michoacán por la delincuencia, dando así la bienvenida a las iniciativas presidenciales y poniéndolo en una postura ridícula cuando el mundo entero tiene los ojos puestos sobre México.

 Lo más extraordinario de este asunto es que el Presidente presentó al Congreso cuatro días después su propuesta de reforma constitucional y su decálogo de reformas legislativas. Que yo sepa, una reforma constitucional de fondo no se redacta en cuatro días. Requiere muchas consultas de expertos y un análisis cuidadoso de sus efectos. O el Presidente tenía todo preparado desde meses atrás (¿entonces por qué no sometió su paquete a un verdadero debate ciudadano, en los tres niveles de gobierno?), o improvisó "al vapor" una dizque reforma que va a generar más problemas que soluciones. ¡Qué falta de seriedad! La verdadera reforma sería un cambio de régimen, una nueva república con base en una asamblea constituyente no contaminada por las maniobras sucias de los partidos.

 Se podría mencionar muchos casos así de decisiones que son más propaganda que voluntad de reforma. Un caso emblemático es el de las policías. Hace años que al inicio de cada sexenio el presidente flamante electo anuncia que ahora sí vamos a formar una policía altamente calificada. Sin embargo, el espectáculo que dan las policías es patético. Llueven los recursos: patrullas, armas, computadoras… pero no tienen preparación, no hay una selección rigurosa, muchos fueron reprobados, los policías no tienen perspectivas de una carrera digna y bien pagada, y hay una inestabilidad fenomenal entre los pocos que han recibido un mínimo de capacitación y que ofrecen sus servicios a organizaciones criminales o a empresas privadas de seguridad. El último invento del gobierno es la Gendarmería Nacional. No tiene nada que ver con el espíritu de la gendarmería en un país democrático. En los países que tienen este cuerpo especializado (Francia, Italia, Chile…) se trata de una policía rural o semiurbana, que tiene presencia en todo el territorio (en Francia, 95 por ciento del territorio y 50 por ciento de la población). Tiene múltiples funciones (investigación judicial de delitos, pesquisas a solicitud de un juez, orden público, tránsito, policía administrativa). Los gendarmes tienen una sólida formación jurídica, constantemente actualizada. No tienen armas pesadas.

En Francia hay 3 mil 600 brigadas de gendarmería para 38 mil municipios, 100 mil hombres. Todos los municipios tienen una brigada, que cuenta con entre cinco y 40 hombres. Los gendarmes viven con sus familias y son parte del paisaje, conocen a todo el mundo, y muchas veces actúan informalmente como ombudsman en las familias o entre vecinos.

 Cuenta con una unidad especial, el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional-GIGN, entrenado para operaciones de comando, rescate de rehenes, etcétera. Parece ser que lo único que interesa a México es esta dimensión de la gendarmería, unidades de choque "tipo Rambo", que no ayudarán mucho a combatir la delincuencia.

 Obviamente, el contexto mexicano no permite desplegar este tipo de policía de proximidad: una pequeña unidad de gendarmería en Sonora o Chihuahua no duraría ni una semana, por la presencia muy superior de la delincuencia.


  Mientras el Titanic se está hundiendo, el PRI y los partidos cómplices siguen tocando la única melodía que conocen.


Tomado del blog Mujeres por la democracia

 * Francés. Diplomático de carrera entre 1972 y 2009, en los que ocupó  diferentes cargos como Embajador de Francia en la Unión Soviética, Pakistán, Uruguay, Perú, Guatemala, Cuba y México. También ocupó cargos de Cónsul, Embajador itinerante, Miembro del Consejo de Relaciones Exteriores así como Observador del Gobierno francés en el primero y segundo "Foro Social Mundial" (Porto Alegre).

El peregrinar casi invisible por los otros desaparecidos

martes, 9 de diciembre de 2014
Por Arturo Cano
Enviado Periódico La Jornada
Hasta ahorita somos 375 familias quelogramos vencer el miedo
La cifra es enorme, pero no refleja el tamaño de la tragedia en Guerrero
 
¿Acaso sólo hay justicia para desapariciones masivas?, decía el cartel que portaban el 22 de octubre pasado los familiares de Tomás Vergara Hernández, taxista de Huitzuco secuestrado a principios de julio de 2012.
Desde entonces, la familia Vergara no ha cesado su búsqueda. Menos ahora que se han ido sumando a su causa muchas personas presas del mismo suplicio: Hasta ahorita somos 375 familias que logramos vencer el miedo, dice Mayra Vergara, hermana de Tomás.
La cifra es confirmada por Eliana García, subprocuradora encargada de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República, quien durante estos días se ha reunido con los familiares de los otros desaparecidos en el templo de San Gerardo María Mayela, lugar que se ha convertido en el cuartel general de personas que han reclamado por días, meses o años que las autoridades investiguen el paradero de sus seres queridos.
Desde hace unos días, la PGR toma muestras de ADN a uno, dos o tres familiares de cada desaparecido que algún día, se espera, servirán para que estas personas sepan si su padre o su hermano, su hija o su sobrina, terminaron en uno de esos agujeros sin nombre, indignos y sin sello de humanidad alguna que hemos dado en llamar fosas clandestinas.
La cifra es correcta: 375 desaparecidos que se suman a los 43 que han sacudido el país. Pero no son todos, quizá ni siquiera la mayoría.
A pesar de que José Luis Abarca y otros 77 están en prisión; no obstante que las fuerzas federales inundan calles y caminos, no todos se animan a venir a las reuniones. En la inmensa mayoría de los casos ni siquiera hubo denuncia. Ese paso se cubre ahora, parcialmente, cuando personal de la PGR toma las declaraciones a varios de los familiares. Lleva días en eso. Pero llegó tarde, sólo tras montones de notas de prensa que denunciaban el peregrinar de las familias de los otros desaparecidos.
El sótano del templo de San Fernando funciona como auditorio. Las reuniones más concurridas se celebran los martes, pero el resto de la semana llegan nuevos, personas que se van animando a denunciar, a dar muestras de ADN.
La mayoría de las personas que están sentadas llevan camisetas negras que lo dicen todo. Te buscaré hasta encontrarte, dicen en el frente. Has que no te entierre te seguiré buscando, se lee en la parte de atrás.

No denunciamos por temor, dice un hombre que se pone de pie para hablar y se empeña en entregar a la subprocuradora encargada un periódico local con la noticia de que un detenido señaló el lugar donde terminó el comandante Abraham Alemán. Mi hijo era director de seguridad pública aquí en Iguala.
Otro hombre habla de la desaparición de su sobrino, quien era maestro. A la semana ya estaba sin trabajo y al mes ya estaban exigiendo que regresara un cheque que supuestamente había cobrado. Fuimos a la SEP, al SNTE, y nada.
Todavía hay muchos que no denuncian
Mayra Vergara Hernández resume el sentir de los asistentes:
–Queremos darle a usted un voto de confianza, el problema es que ya no confiamos en las autoridades.

–Y tienen razón –responde la funcionaria.
Los familiares dejan caer sus dudas sobre qué hacer con las propiedades o los ahorros de sus desaparecidos, sobre las muestras de ADN que han entregado, sobre los operativos de búsqueda.
No todos son de Iguala o de los municipios aledaños. Yo vengo de Amacuzac, Morelos, dice una güera que llega tarde. Cerca de ella, una pareja de ancianos informa que reside en Puebla, que llegaron hasta acá porque las autoridades de aquella entidad les indicaron que siguieran pagando la renta del teléfono celular de su hijo. La última señal del GPS de ese aparato los condujo hasta aquí.
Las familias de los otros desaparecidos fueron atendidas por la autoridad federal sólo después de que hicieron su propia búsqueda en compañía de los policías comunitarios de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg).
Desde que el sacerdote Óscar Mauricio Prudenciano, algunos líderes locales y la Upoeg lanzaron la convocatoria, no ha cesado la llegada de gente que acude con la esperanza de saber el destino que corrieron sus seres queridos.
La cifra de 375 desaparecidos puede parecer enorme, pero quizá no refleja el tamaño de la tragedia que esta zona de Guerrero vivió en los últimos años.
De mi pueblo somos 20 familias con desaparecidos, pero sólo venimos dos, dice Mayra.

Afuera, varias camionetas de la Marina y la Policía Federal resguardan el lugar, pero ni así se animan a venir las otras 18 familias.
Los 30 desaparecidos: para mí que es mentira
Rosa Segura Giral, vecina de la colonia Vicente Guerrero de Cocula –por la salida, yendo para el basurero–, forma parte de las 17 familias cuyos hijos fueron levantados el 10 de julio de 2013. De Cocula, confirma, sólo han acudido ella y la madre de Fernando Villalobos, novio de su hija.
Ambos muchachos se levantaron muy temprano ese día porque ella había hecho cita con el estilista para ir a su ceremonia de graduación, que sería a las 8:30, en Iguala. Se fueron en la motocicleta del muchacho. Poco después hubo una tremenda balacera en Cocula. Y más tarde le fueron a avisar a Rosa que la motocicleta estaba tirada al lado de un camino.
Desde entonces, su madre no sabe nada de Berenice Navarijo Segura, entonces de 19 años.

Sabe, eso sí, que ninguno de los 17 levantados ese día ha regresado. A la mayoría los sacaron de sus casas. Sabe que la autoridad no hizo nada.
Ese día llamamos al Ejército. Llegaron hasta la tarde, tomaron unas fotos y se fueron. Al día siguiente regresaron y nos comenzaron a insinuar que nosotros sabíamos dónde estaba Berenice, dice su hermana Gabriela.
Se pregunta a Rosa Segura si ha escuchado de los 30 desaparecidos de este año, según una historia subida y luego retirada por la televisión francesa. Lo sabríamos, yo digo que es mentira.

Las desapariciones siguen
El calvario de algunas familias comenzó en 2008. Para otros, como los padres de Ezequiel Chávez Adán, la pesadilla lleva sólo unos días. ¡Se lo llevaron, me lo quitaron! ¡Y nadie hace nada!, gritó el pasado miércoles su madre, durante un mitin en el centro de la ciudad.
Los padres de Ezequiel, estudiante de preparatoria, marcharon el miércoles con otras familias, con la exigencia de que se quede la Gendarmería y no vuelva la policía municipal.
Aunque con todo y el despliegue federal –y la ausencia de la temida policía municipal– las desapariciones continúan. Ezequiel fue levantado en una calle muy transitada del centro de la ciudad el 26 de noviembre, a plena luz del día y muy cerca de los hoteles que abarrotan los elementos de la Gendarmería Nacional.
A diferencia de la mayoría, María Luisa Bastián, una anciana de 80 años, sí sabe quiénes se llevaron a su hijo Carlos Escobar, el pasado 6 de enero, porque los captores eran vecinos de la misma colonia, la Fermín Rabadán. Me lo pepenaron de la puerta de la casa. Pagamos 85 mil pesos, mis otros hijos quedaron vendidos.
Dos de los secuestradores están presos, pero un tercero sigue libre. Ellos eran bien allegaditos al presidente municipal (José Luis Abarca) y decían que no les iban a hacer nada.
La anciana y su familia no han dejado de estar en la mira de los parientes de los detenidos, especialmente de su madre, a quien identifican como jefa de sicarios en la colonia. Nos tiró amenazas de que iba a regresar por nuestras cabezas.
La última vez que María Luisa vio a un comandante para saber de la investigación, el policía le dijo que fuera a preguntarle a los presos: “Me dijo que ellos me tenían que decir dónde dejaron a mi hijo. Y yo le dije: ‘Sí, pero dame tu pistola para irles a preguntar’”.
Foto Cortesía agencia API: En noviembre pasado, la organización no gubernamental Ciencia Forense Ciudadana inició la toma de pruebas de ADN a familiares de desaparecidos para contrastarlas con los restos humanos localizados en varias fosas clandestinas
Tomado de Mujeres por la Democracia

Los “Estados Fallidos”, el SOS México y la solidaridad

domingo, 7 de diciembre de 2014
Por Freddy Bernal, @FreddyBernal

Es bien pertinente la polémica diplomática y política, generada por el “grito de dignidad e indignación”, del aún presidente del Uruguay, el compañero Pepe Mujica, frente a la dantesca situación de los DDHH, la corrupción (incluyendo la policial-judicial) y del Derecho a la Vida en México. 

Independientemente de la opinión que se tenga sobre el Estado mexicano, sin duda cobra vigencia el debate conceptual sobre los “Estados Fallidos” para: 1.- Justificar invasiones e injerencias extranjeras en países soberanos; 2.- Reafirmar el respeto inalienable al derecho a la autodeterminación de los pueblos, y el legítimo derecho a la rebelión ante la opresión despótica de las minorías y/o; 3.- Ejercer la imprescindible solidaridad internacional, con el fin de reforzar la lucha frontal contra la corrupción a todos las niveles y el respeto al Derecho a la Vida y los DDHH en todos los pueblos del mundo.

Ha sido inevitable que el Estado burgués mexicano, cada vez más sumiso y obediente a los intereses del Estado norteamericano, se haya convertido en lo que los gringos llamaron desde los 80 del siglo pasado, un “Estado Fallido”, entendido este por ser un fracaso social, político, y económico, caracterizándose por tener un gobierno tan débil o ineficaz, que tiene poco control sobre vastas regiones de su territorio, no provee ni puede proveer servicios básicos, presenta altos niveles de corrupción y de criminalidad, refugiados y desplazados, así como una marcada degradación económica, solo que al ser México un aliado imperial y formando parte de la “Alianza del Pacífico”, EEUU no le aplica la condición de “Estado Fallido” que tanto promovió y promueve, para justificar intervenciones militares, económica y diplomática como esencia de la política exterior de R. Reagan; G. H. W. Bush; B. Clinton; G. W. Bush (II), hasta el actual “Premio Nobel de la Paz”; B. Obama.

Parecen obvias las responsabilidades que tiene EEUU, por la influencia que ejerce el narcotráfico, la legitimación de capitales provenientes del delito (“lavado de dólares”), el tráfico de armas, los ejércitos paramilitares, etc., como lo señalo en su oportunidad el expresidente Calderón, en la “crisis humanitaria” que aquejan a México. Difícil controvertir la hipótesis que señala estos factores como génesis y determinantes de la situación mexicana y colombiana, lo que paradójicamente los hace a la vez susceptibles de ser considerados de facto un “Estado Fallido” a los fines de la dominación imperialistas, aunque retóricamente no lo declaren.

Por nuestra parte, una de las primeras resoluciones provenientes del primer encuentro del FIVSAP, fue manifestar la solidaridad con los estudiantes de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero. Pero este no es el debate que los medios promueven.

Una vez roto el cerco de silencio impuesto a los defensores de los DDHH y familiares de los estudiantes desaparecidos, las corporaciones mediáticas transnacionalizadas solo se han limitado a dar información escandalosa y amarillista, fomentada y promovida por la cúpula política mexicana. Sin respeto alguno por los deudos. “Denunciando” más fosas comunes, viejas o recientes, distintas a las de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, sin identificar víctimas ni victimarios responsables. Una información que no pueden censurar, ante las dramáticas y reales denuncias, con inmensas movilizaciones del pueblo mexicano indignado, ante lo cual la jauría mediática tratan de desorientar y saturar hasta agotar, haciendo del crimen y el horror un espectáculo, algo “inevitable” y fatalmente cotidiano, como lo han hecho en todas sus guerras y crisis humanitarias que generan.

En lo nacional, llama la atención, el silencio cómplice de la dividida MU$, el mutismo de la despreciable farándula “criolla” al servicio de las mafias mayameras del espectáculo, que junto a unas capas medias pitiyanquis ahora no dicen “SOS México”, así como la mudez absoluta de los supuestos estudiantes que se movilizan, junto a todos los anteriores, solo para conspirar contra el gobierno venezolano. Todos ellos, salvo una reciente y desapercibida condena de la barajusta oposicionista, nada han dicho sobre los últimos desaparecidos en México. Mucho menos se han pronunciado por los más de 70.000 muertos y las 26.000 personas que habían sido denunciadas como desaparecidas o extraviadas desde 2007, y las decenas de fosas comunes a lo largo y ancho de ese país, problema que calificó al asumir la presidencia en 2012, el propio cómplice o ahora artífice presidente Enrique Peña Nieto, como una “grave crisis humanitaria”, por “graves abusos por parte de miembros de las fuerzas de seguridad del Estado”.

Solo le falta a la derecha venezolana, para seguir recibiendo su mesada imperial, pese a su ineficiencia conspirativa, ser coherentes emprendiendo una campaña conjunta con Barack Obama, defensor del criminal “Monstruo de Ramo Verde”, quien condenó a los manifestantes de Ferguson, en Misuri (Missouri), por “Incendiar edificios, prender fuego a automóviles, destruir bienes, poner gente en peligro… no hay excusa para eso”, para al final rematar que, “son actos criminales”.

Para nosotros los bolivarianos, estos abominables hechos, inoculados o como engendros propios del capitalismo corrupto y corruptor, nos deben obligar a redoblar la solidaridad internacional con el pueblo mexicano y colombiano, y también aprender de México, para ahorrarnos esas cruentas experiencias, “poniendo las bardas en remojo”. 

Valoremos hasta dónde puede llegar la conjura intervencionista yanqui y la corrupción policial y judicial, entre otras, que sumadas a un Estado burgués permisivo y “tolerante”, solo favorecen al delito con la recurrente impunidad criminal de carteles y mafias, oficiales o no, sosteniendo modelos societarios inviables.

Tomado de Aporrea
*Venezuela. Licenciado en Ciencias Policiales;  responsable de la Secretaría Permanente del Consejo Presidencial de Ministras y Ministros Revolucionarios; Miembro de la Directiva Nacional del PSUV

Pronunciamiento en defensa del pueblo mexicano: Red en Defensa de la Humanidad

sábado, 22 de noviembre de 2014
Desde hace algunos días, la Red en Defensa de la Humanidad se pronunció sobre los acontecimientos de Iguala. Desdichadamente no es hasta hoy que conocemos de esta importante declaración que nos apresuramos a compartir:

Pronunciamiento en defensa del pueblo mexicano
Red en Defensa de la Humanidad


Yo solo busco y recuerdo a mis amigos
¿Acaso volverán a venir,
acaso volverán a vivir sobre la tierra?
Sólo perecemos una vez
en este mundo.
Sólo una vez, aquí, sobre la tierra.
¡Oh, Dador de vida,
que no sufra el corazón de los que crecen a tu lado!
(Nezáhualcoyotl. Tlamatinime Azteca.

El día 26 de Septiembre las garras del terrorismo se posaron sobre la vitalidad juvenil de las nuevas generaciones que luchan contra el estado general de deterioro que vive la sociedad mexicana. El asesinato de 6 estudiantes en el Estado de Guerrero y la desaparición de otros 43 jóvenes despiertan la indignación de todos aquellos que sufren por cualquier injusticia, donde quiera que sea cometida, y que nunca darán descanso en la construcción de ese otro mundo posible, más justo, y cada vez más necesario.

Ante estos acontecimientos, la Red en Defensa de la Humanidad ha venido observado con profundo dolor la impunidad existente, así como la complicidad por parte del Estado mexicano con el terrible flagelo del narcotráfico y el paramilitarismo. Estos hechos son expresión del estado de guerra permanente que viene sucediendo en el país más grande de Centroamérica, dejando al desnudo la estrecha relación entre el neoliberalismo, la penetración imperialista a partir del Plan Mérida, el terrorismo de Estado y el progresivo desmantelamiento de las instituciones que deberían resguardar a los pueblos.

Reconocemos y nos sumamos a todas aquellas personas que desde México han alzado su voz de manera valiente, dando testimonio y exigiendo se esclarezca y se haga justicia ante la atrocidad cometida.

Nos sumamos a la jornada internacional convocada por la Coordinación en Solidaridad con los Estudiantes de Ayotzinapa, y reclamamos una respuesta clara e inmediata a la desaparición de los 43 estudiantes y el castigo de los culpables.

Hacemos un llamado a la solidaridad revolucionaria internacional de los pueblos del mundo, a los gobiernos de América Latina y el Caribe, y a las organizaciones supranacionales del continente, para que atiendan el clamor de justicia de nuestros hermanos y hermanas mexicanas.

Y denunciamos la escalada militarista que viene imponiendo Estados Unidos sobre nuestros países con el pretexto de “ayuda” contra el terrorismo; lo que no es más que una fachada para la intervención directa, la colonización de nuestros territorios y el desmembramiento de nuestras sociedades.



Un minuto del mundo por los 43 de México

viernes, 21 de noviembre de 2014
Por Aldo Torres Baeza*, @AlTrres     
   
 

Jodorowsky da una conferencia en Japón. Cuenta una historia: a un monje budista le piden dar un discurso. El monje calla, y bajo su impenetrable silencio se filtra el cantar de los pájaros. Tras unos segundos, el monje dice: listo, ya di mi discurso. Galeano dice que sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando.

Sí, a veces el silencio expresa más que una palabra.

Sin embargo, este mundo, jodido mundo que animamos a diario, jamás está en silencio, ni menos quieto, siempre gira en sí mismo, como un trompo perforando el oscuro telón del infinito. Ya el año 2003, Eric Schmidt, director de Google, afirmaba que en toda la historia de la humanidad se habían creado 5 Exabytes de información. En este mundo, esa misma información se crea en 2 días, ¡dos días! Y seguimos sometidos por esta sobredosis de información, por esta inflación palabrería, siempre, a cada instante, todos: cuando, por ejemplo, duerme una mitad de la humanidad, despierta la otra mitad, y cuando duerme esa otra mitad, despierta la otra. Y así nos turnamos para multiplicar la información, día tras día, noche tras noche. Nunca para esta vorágine, este eterno tráfico de imágenes, palabras, sonidos, números, gráficos…

 Pero, ¿sirve de algo esta eterna hiperactividad?, ¿somos mejores personas creando tanta información?, ¿tenemos sueños más limpios, almas más puras? En fin: ¿hemos creado un mundo mejor a partir de toda esa información?...

 Bastarían un par de ejemplos para comprobar que no.

 Y si…

 Y si nos callamos, así como el monje, tan sólo por un minutito. Y si dejamos los teléfonos, y soltamos los dedos, y dejamos de esclavizar a los ojos. Y si le hacemos caso a Neruda, y aceptamos su invitación “a callar”, y nos quedamos en silencio, y estamos como ausentes, mirando desde lejos,
Por una vez sobre la Tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.
 Quedémonos quietos, sin ensayar ningún movimiento, en las oficinas y los colegios, frente a las pantallas, en las plazas y las calles. Que hablen los pájaros y el viento, pero no nosotros. Por un minuto, sólo eso, nada más que un minutito. 

Y entonces así, bien quietecitos, guardamos un minuto de silencio planetario, un profundo y mágico minuto de silencio por los 43 de México.
Sería un minuto fragante,
sin prisa, sin locomotoras,
todos estaríamos juntos
en una inquietud instantánea.
Los pescadores del mar frío
no harían daño a las ballenas
y el trabajador de la sal
miraría sus manos rotas.
Los que preparan guerras verdes,
guerras de gas, guerras de fuego,
victorias sin sobrevivientes,
se pondrían un traje puro
y andarían con sus hermanos
por la sombra, sin hacer nada.
 ¡Pero que no se confunda este minuto de silencio con la inacción definitiva! Eso sí que no. Porque luego, ya despiertos, nos organizamos entre todos para darle una gran patada en el culo a ese asqueroso sombrero de smog que nos cubre las estrellas. Y sacamos todo el plástico de los mares, y reforestamos el mundo, y coloreamos todas las paredes, y jubilamos a unos cuantos políticos corruptos, a los desdichados por indolencia, a los fabricantes de armas y los traficantes de sueños. Que un poeta nos guíe, por un sólo un minutito, porque…
 Si no pudimos ser unánimes
moviendo tanto nuestras vidas,
tal vez no hacer nada una vez,
tal vez un gran silencio pueda
interrumpir esta tristeza,
este no entendernos jamás
y amenazarnos con la muerte,
tal vez la tierra nos enseñe
cuando todo parece muerto
y luego todo estaba vivo.
 Y ojalá así sea, que nos enseñe la tierra, y cuando todo parezca muerto, que nos sorprenda la vida, y estén vivos, los 43 estudiantes, vivos como el viento o las estrellas, vivos como la rebeldía que los reclama, vivos como el tiempo que nos atrapa, vivos como esta noche y su lámpara lunar, vivos como tú que lees y yo que escribo, vivos como sus padres que los buscan, vivos como el agua de las lágrimas que los lloran.

Fuente Alainet
*Periodista chileno
FOTO Hugo Ayot

Conjuros para des-estabilizar la des-estabilización: ¿Quién quiere des-estabilizar a México?


Por Fernando Buen Abad Domínguez*

Dijo Enrique Peña Nieto que algunos quieren “deses

tabilizar” a México[1]. Apretó las quijadas, frunció el ceño, inyectó énfasis oratorio y blandió su dedo reprobatorio contra un alguien o algo de quien no dio nombres, señas particulares ni procedencias ideológicas. Un desplante torero y luego la nada misma. Efectismo inofensivo de un discurso pensado para hacer sentir o hacer creer que se ha convertido en víctima central de alguna conspiración de efecto televisivo inmediato. “Mucho ruido y pocas nueces”. Dicen los sabios que más saben por diablos.

¿ Acaso no hubiese sido lógico escuchar una denuncia formal, ante autoridades correspondientes, sobre la citada conspiración des-estabilizadora? ¿Acaso no es eso lo que debería hacerse para saber de quiénes se trata, dónde fueron pillados, qué piensan, cómo actúan, quién los financia y quién los manda?. Todo eso bien redactado por algún encargado de “prensa presidencial”, sin ambigüedades leguleyas y con un abogado -de los que tienen muchos-, capaces de esclarecer de inmediato (sin “chivos expiatorios”) el tamaño, la longevidad, la ubicación y las consecuencias de tal conspiración... todo ante las mismísimas “autoridades legales” responsables de conjurar tamaña amenaza contre el presente y el futuro de un país. ¿No sería eso mejor que pronunciar palabras de efecto noticiero entre anuncios de tequilas caros?. Y no obstante… nada.

Bueno hubiese sido que antecediera a la “denuncia” mediática de Peña, un diagnóstico exacto del momento que México vive en términos de marginación, hambre , desamparo en vivienda, educación, salud y trabajo. Un retrato preciso sobre el papel de los latifundistas -hoy mismo- en todo el país, el papel de los grupos empresariales y banqueros con su avidez usurera, sus tazas de interés “por los cielos” y su desinterés galopante por el malestar del país. Bueno hubiese sido un cuadro de situación meticuloso sobre el poder del crimen organizado, su penetración en las instituciones –todas- y los muertos provocados además de los heridos físicamente, psicológicamente y políticamente. Bueno hubiese sido para entender en qué contexto nacional, e internacional, Peña acusa a ese (o a esos) alguien de querer desestabilizar a un “Estado fallido” por demás inestable desde que se emprendió el paquetazo de reformas neoliberales que entregan las riquezas del pueblo, la mano de obra y las conciencias a negociosos trasnacionales. Pero no fue. Nos quedamos con el efecto y sin el contenido. Se lo puede ver directamente en: http://www.proceso.com.mx/?p=388117
 
Un “viejo truco” mediático, bobalicón y simplista, recomienda hacer alharacas sobre amenazas y ataques nacidos de fuentes desconocidas o de enemigos “satánicos” o satanizados a más no poder. Ese fue el truco de las “Torres Gemelas”, fue el truco de Pearl Harbor, el truco de Orson Wells y el truco de casi cualquiera que quiera “cerrar” filas entre sus huestes porque conviene hacerlos sentir bajo amenaza. El miedo usado como disciplinador de la obediencia en los amedrentados. Cuento aburrido por simplón. 

En el desarrollo de ese “viejo truco” participan, voluntaristas, todas las triquiñuelas mediáticas amasadas por las máquinas de guerra ideológica burguesas para poner su toque de infamias y canalladas a destajo, especialmente si son útiles para criminalizar a los luchadores sociales o los movimientos de masas que, en su hartazgo, buscan superar el estado calamitoso en que el neoliberalismo ha hundido a México. Hasta el más disciplinado demócrata será acusado de “desestabilizador” si al poder servil al imperio le viene en gana pisotearlo o lincharlo mediáticamente. Recordemos a Salvador Allende ejemplo exacto.

Lo que Peña sí hizo en su discurso de advertencia, fue avisar que su “proyecto” no se detendrá y eso sí que tiene destinatarios precisos que son los interesados con quienes negocia la entrega de PEMEX otras muchas riquezas estratégicas de México. Le habrán exigido gestos para tranquilizar a los mercaderes. Es decir, los jefes del mercado.

Toda la “energía” salida de sus quijadas y de su sintaxis añeja, no se ha visto igual en horas en que un país entero sigue preguntando ¿En dónde están los 43 desaparecidos? ¿Quiénes son los autores intelectuales y materiales de todos los crímenes? ¿Cuándo explicarán por qué han tardado tanto para intervenir en esta desgracia y quién es responsable de la ineficacia de esa intervención tardía teñida con negociados electorales? ¿Qué Justicia se hará (rápido y bien) por los padres de las víctimas… de todas las víctimas asesinadas (140 000); de todos los desaparecidos (30 000); de todos los desplazados de sus tierras, viviendas y terruños (300 000)? En las muchas y muchas palabras de denuncia retórica por Peña Nieto y su idea de “des-estabilización” no hubo ni un segundo, ni una frase, para responder la pregunta de todas las preguntas ¿Dónde están los 43?, no hubo interés ni atención por la exigencia mayor entre todas las exigencias más urgentes a esta hora. Simplemente se hizo pasar por víctima de no se sabe quién, qué o quiénes. Insistamos. ¡Vivos se los llevaron… Vivos los queremos!

[1] Peña denuncia complot; “quieren desestabilizar a mi gobierno”, acusa. http://www.proceso.com.mx/?p=388117
*Universidad de la Filosofía
http://fbuenabad.blogspot.com/

Tomado de ALBATV

El Estado es el violento

lunes, 17 de noviembre de 2014



El Estado es el violento
Carlos Murillo González

 Se define Estado como la institución que posee
el monopolio legítimo de la violencia dentro de un territorio.
Max Weber

¡No se deje engañar! Los sucesos de protesta social del otoño mexicano son en respuesta a la violencia de Estado. Son decenas de miles de asesinatos y desaparecidos; son frecuentes las represiones sociales y es obvia la militarización hacia el Estado policiaco y el terrorismo de Estado como para que el gobierno mexicano finja demencia y quiera voltear la tortilla acusando a la sociedad del desorden, la anomia de la clase política y sus aliados sanguinarios.

El actual movimiento social encabezado por la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en realidad aglutina a cantidad de movimientos del país que tarde o temprano iban a generar esta crisis de la cual el gobierno no podrá escapar. La sociedad mexicana quiere la paz, no la violencia cortesía del gobierno. Las amenazas el presidente espurio Enrique Peña Nieto, de utilizar más violencia, no hacen sino evidenciar el carácter autoritario del régimen y sólo abona para la próxima desaparición de poderes, su renuncia y (ojalá) enfrentar la justicia por tanto crimen y por abrir las riquezas del país a intereses extranjeros.

En este momento de nuestra historia es bueno ver el miedo reflejado en los gobernantes y las instituciones que representan (ejército, SCJN, INE, cámaras de diputados y senadores...) las diferencias de clase son cada vez más notables y las élites no saben cómo salir bien libradas de esta catástrofe ocasionada por ellos y sus antecesores. El pueblo tarde o temprano había de despertar y hoy lo está haciendo; las simpatías internacionales por el movimiento encabezado por Ayotzinapa no es gratis: el mundo sabe que la lucha de la sociedad mexicana es legítima y está de nuestro lado.

No va a ser fácil terminar con el monopolio del PRI y sus secuaces (partidos políticos, medios (des)informativos, sindicatos charros, grupos de choque y un largo etcétera) pero es inevitable hacer uso de la resistencia civil pacifica para debilitar el sistema y hacer posible un país más justo y equitativo. Nos han robado hasta el cansancio, nos han engañado y embrutecido, pero no podrán arrancarnos la dignidad y el ardiente deseo de justicia. No se trata de hacer más sacrificios (la historia de México, antigua y reciente, está llena de ellos) sino de seguir presionando hasta desmantelar el podrido andamiaje político-económico que ha hecho tan ricos y poderosos a tan pocos y ha abandonado a su suerte a millones de mexicanos y mexicanas.

Hay mucho por hacer. En el estado de Chihuahua vivimos uno de nuestros peores momentos gracias a la inacabable “guerra contra el narco”, el constante asesinato y desaparición de mujeres (feminicidio) y no menos importante, por la prensa vendida, sobornada con millones de pesos salidos de nuestros impuestos y el descarado robo de nuestro patrimonio a cargo de la clase política de la cual el vivo ejemplo es el actual gobernador del estado, César Duarte. Hoy las y los chihuahuenses hemos superado el miedo, ese terrible recurso político del Estado para mantener a raya a la sociedad. De las ciudades al campo se confronta ya a sus figuras de autoridad, sea este un policía, un juez o un César Duarte.

En Ciudad Juárez pese a los esfuerzos del Estado Mexicano y de Washington por violentarnos y someternos a los intereses económicos transnacionales, no ha dejado de haber movilización social y activismo. Su conejillo de indias llamado Juárez, también está cansado e intentando con éxito salir de este laboratorio de experimentos criminales de lesa humanidad patrocinados por el gobierno de EEUU a través de sus súbditos del PRI, el PAN y todos los demás. No va a ser fácil exterminarnos, por más que el Consulado, el USAID, El Canal 44, El Diario o La Polaka, nos quieran despolitizar presentando otra realidad ajena a la desaparición de Juárez hacia Jerónimo y el Valle de Juárez para facilitar el fracking, justifiquen la violencia señalando al narco y criminalicen la protesta social. Ya basta.

Las revoluciones sociales suelen violentas, pero no necesariamente sangrientas. Que quede claro que la violencia la pone el Estado y no el pueblo, la sociedad. Los actuales movimientos sociales encabezados por las y los estudiantes, también los integran ecologistas, pacifistas, derecho humanistas, indígenas, pobres, mujeres, jóvenes, migrantes y otro largo etcétera; es un proceso revolucionario en busca de la emancipación de una nación que no merece el destino impuesto por intereses particulares de personas sin escrúpulos, como los llamados “líderes” (políticos, empresarios, artistas de la farándula, pesudoperiodistas, pseudointelectuales…).

La sociedad mexicana está demostrando de manera pacífica, pero fuerte, su hartazgo de siglos. El gobierno tiene que caer y sus operadores(as) enfrentar la justicia y lo vamos a lograr demostrando la entereza de este pueblo sufrido recuperándonos del miedo para regresárselo a quienes nos han ofendido y martirizado sin medir las consecuencias de sus actos. Este es el momento.


¡Renuncia Peña Nieto!
¡Renuncia César Duarte!

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