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Concluye Encuentro Latinoamericano Progresista ELAP 2014

jueves, 2 de octubre de 2014
Agencia EFE Quito 1 de octubre de 2014 07:01 El Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2014), que se inauguró este lunes, en la capital ecuatoriana, concluyó ayer, 30 de septiembre, con la "Declaración de Quito", en la que una treintena de organizaciones de izquierda de América Latina ratificaron su apoyo a los gobiernos progresistas de la región. El encuentro finalizó con un mitin político y artístico en la Plaza de San Francisco presidido por el presidente Rafael Correa, quien pronunció un fogoso discurso que recordó la rebelión policial contra su Gobierno del 30 de septiembre de 2010. Unos 37 partidos y movimientos de una veintena de países de América Latina e invitados de Europa han participado en el encuentro de dos días, en el que se analizó también lo que se denominó como la "restauración conservadora" o estrategia de la derecha internacional para recuperar el poder en la región. La "Declaración de Quito" fue leída por Analisa Osorio, del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV); Alejandro Rusconi, del Movimiento argentino Evita; Mónica Valente, del Partido de los Trabajadores de Brasil; y Manuel Zelaya, expresidente de Honduras y representante del Partido Libertad y Refundación (Libre). El documento respaldó a los gobiernos de Bolivia, Chile, Ecuador y Venezuela, así como a Argentina en el contencioso contra los llamados fondos buitre y por la soberanía de las Islas Malvinas. La izquierda ecuatoriana remite carta a los participantes del Encuentro Latinomaerica Progresista VideoEl primer Encuentro Latinoamericano Progresista se realizó en Quito Gabriela Rivadeneira abandona el Encuentro de las Izquierdas También el ELAP decidió "apoyar decididamente la paz en Colombia, a través de los procesos de diálogo" para buscar una "solución política" al conflicto interno, al que calificó como una "herida abierta en Nuestra América". Asimismo, rechazó el "régimen colonialista sobre Puerto Rico" y la actitud de la petrolera estadounidense Chevron contra el Estado ecuatoriano, al negarse a pagar una indemnización de 9 500 millones de dólares fijada por la Justicia de Ecuador por graves daños ambientales dejados en la Amazonía. Como corolario del encuentro, el presidente Correa remarcó que el ELAP fue organizado por el Movimiento Alianza País, que él dirige, y como parte de la conmemoración del "30-S", la revuelta policial que el Gobierno de Quito considera como un intento fallido de golpe de Estado. Ese acontecimiento, en el que murieron diez personas, según Correa, fue un intento de las fuerzas conservadoras del país por desestabilizar la "revolución ciudadana", como denomina a su gestión. Los grupos de derechas "ya no se van a atrever a otro 30-S", pero ahora tienen "tácticas más sofisticadas" como los "golpes blandos", con los que intentan "calentar las calles" con rebeliones de personas, para luego tratar de desestabilizar a los gobiernos progresistas, agregó Correa. Ese ejemplo "lo vemos en Venezuela", aseguró el mandatario ecuatoriano tras apostillar que esa estrategia sólo se la puede enfrentar con la unidad del progresismo en América Latina. Tras el discurso de Correa, el Encuentro Latinoamericano Progresista se clausuró con un festival artístico en la Plaza de San Francisco, que lució abarrotada por simpatizantes del Gobierno. En el ELAP participaron representantes de movimientos y partidos de izquierdas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. También asistieron representantes de la Izquierda Europea y de grupos políticos de Alemania, España y Grecia.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/elap-izquierda-reunion-ecuador.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
En el Encuentro Latinoamericano Progresista ELAP 2014, durante la conferencia del presidente Rafael Correa. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO
En el Encuentro Latinoamericano Progresista ELAP 2014, durante la conferencia del presidente Rafael Correa.
Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO
  

El Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP 2014), que se inauguró este lunes, en la capital ecuatoriana, concluyó ayer, 30 de septiembre, con la "Declaración de Quito", en la que una treintena de organizaciones de izquierda de América Latina ratificaron su apoyo a los gobiernos progresistas de la región.

El encuentro finalizó con un mitin político y artístico en la Plaza de San Francisco presidido por el presidente Rafael Correa, quien pronunció un fogoso discurso que recordó la rebelión policial contra su Gobierno del 30 de septiembre de 2010.

Unos 37 partidos y movimientos de una veintena de países de América Latina e invitados de Europa han participado en el encuentro de dos días, en el que se analizó también lo que se denominó como la "restauración conservadora" o estrategia de la derecha internacional para recuperar el poder en la región.

La "Declaración de Quito" fue leída por Analisa Osorio, del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV); Alejandro Rusconi, del Movimiento argentino Evita; Mónica Valente, del Partido de los Trabajadores de Brasil; y Manuel Zelaya, expresidente de Honduras y representante del Partido Libertad y Refundación (Libre).

[Puede descargar el texto de la Declaración en el siguiente vínculo:
www.elap2014.com/images/documentos/DECLARACION_ELAP_2014_FINAL.pdf
El documento respaldó a los gobiernos de Bolivia, Chile, Ecuador y Venezuela, así como a Argentina en el contencioso contra los llamados fondos buitre y por la soberanía de las Islas Malvinas.

También el ELAP decidió "apoyar decididamente la paz en Colombia, a través de los procesos de diálogo" para buscar una "solución política" al conflicto interno, al que calificó como una "herida abierta en Nuestra América".

Asimismo, rechazó el "régimen colonialista sobre Puerto Rico" y la actitud de la petrolera estadounidense Chevron contra el Estado ecuatoriano, al negarse a pagar una indemnización de 9 500 millones de dólares fijada por la Justicia de Ecuador por graves daños ambientales dejados en la Amazonía.

Como corolario del encuentro, el presidente Correa remarcó que el ELAP fue organizado por el Movimiento Alianza País, que él dirige, y como parte de la conmemoración del "30-S", la revuelta policial que el Gobierno de Quito considera como un intento fallido de golpe de Estado. Ese acontecimiento, en el que murieron diez personas, según Correa, fue un intento de las fuerzas conservadoras del país por desestabilizar la "revolución ciudadana", como denomina a su gestión. Los grupos de derechas "ya no se van a atrever a otro 30-S", pero ahora tienen "tácticas más sofisticadas" como los "golpes blandos", con los que intentan "calentar las calles" con rebeliones de personas, para luego tratar de desestabilizar a los gobiernos progresistas, agregó Correa. Ese ejemplo "lo vemos en Venezuela", aseguró el mandatario ecuatoriano tras apostillar que esa estrategia sólo se la puede enfrentar con la unidad del progresismo en América Latina.

Tras el discurso de Correa, el Encuentro Latinoamericano Progresista se clausuró con un festival artístico en la Plaza de San Francisco, que lució abarrotada por simpatizantes del Gobierno.

En el ELAP participaron representantes de movimientos y partidos de izquierdas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. También asistieron representantes de la Izquierda Europea y de grupos políticos de Alemania, España y Grecia.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/elap-izquierda-reunion-ecuador.html
 
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La diversidad nace, la unidad se hace

miércoles, 29 de enero de 2014
Por Jorge Gómez Barata
CELAC, la cumbre de Nuestra América II

La CELAC contiene a todos los países latinoamericanos y caribeños pero también a todas sus contradicciones y conflictos; de ahí la pertinencia del llamado del presidente Raúl Castro a: “Mantener la unidad en la diversidad”.

 La unidad a que se refiere el presidente cubano no alude sólo a la historia compartida de países que habitan la misma región, formaron parte del sistema colonial ibérico, conocieron la esclavitud en la misma época y fueron saqueados con idéntica voracidad. Tampoco se limita a la lengua y la cultura común sino a las coincidencias políticas que permiten impulsar un proceso continental asociado al progreso y a la justicia social desde diferentes ópticas ideológicas, con proyectos propios de cada país y liderazgos diversos.

 La unidad y la cohesión política no emanan del acatamiento de la misma doctrina ni de sistemas políticos idénticos. Antes de la Revolución Cubana toda la América Latina era capitalista, oligárquica y aliada de Estados Unidos, lo cual no significaba que estuviera unida. Países que hablaban la misma lengua, tuvieron próceres comunes y creían en el mismo Dios, se aniquilaban salvajemente en los campos de batalla. La competencia por territorios y mercados y no la colaboración era la regla.

 Por su parte la diversidad tampoco se refiere a elementos externos sino a metas y tareas nacionales específicas. La variedad es un proceso espontaneo, mientras la unidad se construye conscientemente. Tampoco estar unidos implica deponer juicios particulares ni supone enfoques unánimes. De lo que se trata es de las tendencias generales que no son desmentidas sino enriquecidas por enfoques particulares. Hacer como que las diferencias y las contradicciones no existen no contribuye a aproximar las posiciones y le hace un flaco servicio a la unidad.

 Lo importante ahora, cuando el clima político predominante en América Latina, si bien no suprime las contradicciones ni las fricciones, permite que se traten de modo adecuado y en las instancias que corresponde es reforzar la cohesión hemisférica. La CELAC no es una corte de arbitraje ni un espacio para dirimir diferencias, sino todo lo contrario, un esfuerzo por reivindicar lo que une y encontrar objetivos y tareas comunes.

 La sabiduría de la Troika que ha acompañado a Cuba en la conducción de la organización durante este período ha sido formular una agenda basada en temas de máxima prioridad para todos los países, que por su carácter son susceptibles de enfoques colectivos y de esfuerzos comunes. Al alejarse de la cotidianidad política, de los puntos de vista doctrinarios y de los litigios, los debates al interior de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, pueden generar consensos mayores.

 Ese clima político al cual, a su aire, tributan todos los países, propicia un ambiente que auspicia a otras entidades y foros de concertación que desplieguen sus posibilidades. En un entorno político como el promovido por la CELAC funcionan mejor foros como el MERCOSUR, PETROCARIBE y la ALBA, que favorecidos por la unidad y la comprensión alcanza mayor eficacia.

 Por su enfoque plural y unitario la comunidad latinoamericana y caribeña favorece los proyectos binacionales y convive con opciones en la que participan algunos países y que por diferentes razones no constituyen un consenso regional. La integración económica necesita, como mínimo, la unidad y la cohesión política. Allá nos vemos.

Fuente: Blog Cayo Hueso
 Tomado de Cine reverso

Del “Destino manifiesto” a la Cumbre de CELAC

Por Manuel E. Yepe

El Destino Manifiesto, concepción desarrollada en las últimas décadas del siglo XVIII, atribuía a Estados Unidos la misión especial de llevar su sistema de organización económica, social y política, primero, a toda la América del Norte y, posteriormente, a todo el Hemisferio Occidental.

La expansión al Oeste se completó a fines del siglo XIX: los aborígenes fueron prácticamente aniquilados y los mexicanos vecinos perdieron casi la mitad de su territorio.
En 1823, el presidente estadounidense James Monroe proclamó su Doctrina, también conocida como Doctrina de América para los Americanos, que establecía que toda interferencia por cualquier potencia europea en las repúblicas latinoamericanas que surgían, sería considerada acto inamistoso contra Estados Unidos, que se atribuía el deber y el derecho de “proteger a la región” en gesto paternalista que pronto probó ser axiomático expansionismo.

A inicios del siglo XX, el recién proclamado Presidente de los Estados Unidos Teodoro Roosevelt, elaboró el añadido a la Doctrina Monroe conocido como el Corolario Roosevelt: “En el hemisferio occidental, la adscripción de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe podría  forzarle, por muy renuente que ello resulte,…al ejercicio de una fuerza policial internacional.”

En 1912,  el Presidente estadounidense William H. Taft dijo que “no está lejos el día en que tres banderas de las estrellas y las barras, en tres puntos equidistantes marquen nuestro territorio: uno en el Polo Norte, otro en el Canal de Panamá y el tercero en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, como ya nos pertenece moralmente en virtud de nuestra superioridad racial.”

Años más tarde, en los 60 del siglo XX, como parte de la estrategia de Estados Unidos para contrarrestar la influencia de las ideas liberadoras promovidas por la revolución cubana en América Latina, el Presidente John Kennedy proclamó la Alianza para el Progreso, un programa de supuesta complementación económica con Latinoamérica manteniendo las bases del intercambio desigual.

 A partir de la década de los 80, una implacable orientación neoliberal fue impuesta a las naciones de Latinoamérica y el Caribe con el objetivo de modelar sus economías a los requerimientos del imperialismo estadounidense en su etapa actual.

Con sus características recetas de privatización, apertura de mercados y liberalización, el neoliberalismo engendró estrategias de desarrollo supuestamente enderezadas a lograr la inserción de América Latina en la economía mundial globalizada. El mercado “libre” mundial —en verdad controlado por los países desarrollados y sus grandes corporaciones transnacionales— desplazaría a los mercados nacionales y al comercio regional latinoamericano que, inevitablemente, quedarían subordinados a aquel.

Según el discurso neoliberal, el mercado —liberado de toda regulación oficial— sería capaz de garantizar a cada país, de manera automática, las ventajas comerciales que determinarían su acceso a los beneficios derivados de los intercambios.

Pero la dura y cruel realidad en los años del reino neoliberal, demostró que, sin regulación y con la privatización como fórmula suprema, el mercado no generó desarrollo sino injusticia social, pobreza, exclusión, enriquecimiento ilícito, corrupción y humillante dominio imperialista sobre la región. Se requirieron brutales dictaduras militares para imponer sus reglas de juego y ni siquiera éstas pudieron acallar por mucho tiempo la rebeldía popular y los movimientos sociales.

En 2001, el General Colin Powells, entonces Secretario de Estado de Estados Unidos, confesó en un discurso que "nuestro objetivo es garantizar para las empresas norteamericanas el control de un territorio que se extiende desde el Ártico hasta la Antártica y el libre acceso, de nuestros productos, servicios, tecnologías y capitales por todo el hemisferio sin obstáculos de ninguna clase."

Por los mismos motivos que tuvo hace cinco siglos el imperio inglés para defender la “libertad de los mares” en el mundo -porque contaba con una flota contra la que ninguna otra nación podía presentar competencia-, el imperialismo estadounidense ha venido  enarbolando en estos tiempos la bandera de la “libertad de comercio” a partir de la enorme ventaja que le brinda su nivel de desarrollo económico ampliamente superior en el continente.

Hoy, cuando el discurso  imperialista es tan agresivo como en su peor momento anterior y Washington declara guerras asimétricas y lanza cruzadas contra naciones del tercer mundo bajo falsas acusaciones de terrorismo, narcotráfico, violación de derechos humanos y otros delitos en los que la superpotencia sobresale como transgresor a nivel global, el panorama político del continente cambia aceleradamente. 

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, foro de unidad en la diversidad recién celebrado en La Habana con la participación de prácticamente todos los jefes de Estado y de Gobierno de la región, así lo prueba.

Enero 29 de 2014.

CELAC: Ganadores y perdedores de la Cumbre de La Habana

Por Juan Manuel Karg*

Al momento de escribir este texto, finalizaban en La Habana, Cuba,  las reuniones presidenciales en el marco de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. 

Tras propuesta del país anfitrión, se declaró a América Latina y el Caribe como "territorio de paz". Asimismo, se avanzó en un plan contra el hambre y la desigualdad, y se firmaron una serie de documentos con el eje puesto en la soberanía. ¿Qué niveles de acuerdos se lograron? ¿Cómo continuará la integración regional? ¿Qué significado tuvo la presencia de Ban Ki Moon (ONU) y José María Insulza (OEA) en La Habana?

Finalizada la II Cumbre de la CELAC, podemos afirmar que uno de los grandes derrotados de este cónclave ha sido nada menos que el gobierno de EE.UU. No sólo por su ausencia en la reunión, algo que ya estaba previsto desde la propia conformación de la CELAC -que lo excluye, junto a Canadá, de su funcionamiento-, sino porque la II Cumbre fue en Cuba, lo que significó un revés instantáneo para Washington en su intento de aislar a la isla en su otrora “patio trasero”, y en el mundo. La visita del propio Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, legitimando la reunión, sus reuniones con Fidel y Raúl Castro, y su visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) fueron parte de un triunfo político, diplomático (y también simbólico) de la isla. “Cuba tiene una larga historia de cooperación. Los médicos cubanos son los primeros en llegar y los últimos en retirarse. Cuba puede enseñarle al mundo sobre su sistema de salud, basado en la atención primaria, con importantes logros como una baja mortalidad, una mayor esperanza de vida y una cobertura universal”, fue la contundente frase de Ban Ki Moon durante su recorrido por la ELAM, algo que, en general, los grandes medios de comunicación del continente no han difundido.

Los discursos y la acción

En la plenaria general de Presidentes, Rafael Correa despabiló a todos con su crítica frontal a la OEA. Lo escuchaba nada menos que su Secretario General, José María Insulza- quien fue a La Habana con bajo perfil, asumiendo una derrota (aún relativa) del organismo que conduce en manos de la propia CELAC-. “¿Para qué sirve la OEA si no es capaz de rechazar el colonialismo británico en las Islas Malvinas; si tiene su sede en el país del criminal bloqueo a Cuba?”, se preguntó el presidente ecuatoriano, quien también afirmó que “la única forma de liberarse del imperio del capital es la integración real de las naciones del área”.

A su vez, la lucha por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas fue un eje transversal en la casi totalidad de las intervenciones, incluida la de Cristina Fernández de Kirchner, quien denunció la violación del Tratado de Tlatelolco -relativo a la desnuclearización de América Latina- por parte de Gran Bretaña, a través de submarinos nucleares en el Atlántico Sur. También hubo consenso, en líneas generales, en que “sin Puerto Rico la CELAC está incompleta”, una frase que se repitió constantemente para hacer alusión a la ausencia de la isla y a su situación neocolonial, a raíz de la propuesta venezolana de poder integrar a la isla a esta herramienta de integración.

El combate a la pobreza y la desigualdad fue otro tópico trabajado por la mayoría de los Jefes de Estado, en una América Latina y el Caribe con unos 50 millones de pobres. Acá, sin embargo, encontramos un contrapunto entre aquellos países que plantearon la necesidad de una mayor intervención estatal en la generación de nuevos puestos de trabajo, y otros que han defendido (y defienden) una apertura mayor a los capitales privados –incluso transnacionales- para el “desarrollo” de los países de la región. El mejor ejemplo para graficar esta última posición fue la intervención del presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien venía de asistir al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Peña Nieto defendió la reciente “reforma energética” –que no ha sido otra cosa que la pérdida del monopolio estatal sobre los hidrocarburos- como forma de estimular el crecimiento del país. Además fue el único presidente que, durante su intervención, no saludó a Cuba por su presidencia pro témpore durante el año que pasó, algo que se repitió en todos los demás oradores.

¿Como sigue la CELAC en 2014?

La presidencia pro témpore pasó ahora a manos de Costa Rica, país que el próximo 2 de febrero tendrá una elección crucial entre, precisamente, dos modelos de país: el actual, representado en Johnny Araya (PLN) y el de un horizonte de transformación política y económica representado en el joven candidato del Frente Amplio José María Villalta. El resultado de esta elección –y de una posible segunda vuelta- también tendrá que ver con el desarrollo de la CELAC en el año. La voluntad de Cuba, durante 2013, ha sido vital para el desarrollo del organismo –quien aún depende, por su pronta gestación, de cierto “voluntarismo” de algunos actores-. ¿De ganar Villalta, asumirá un papel de protagonismo en su carácter de presidencia pro témpore de este importante organismo regional? Sin dudas propulsará un mayor impulso a la CELAC que de continuar el PLN.

Ahora bien, otra conclusión ha sido la necesidad de avanzar a una mayor "cotidianeidad" de la CELAC. El contexto de América Latina y el Caribe necesita un esfuerzo diario para que la integración en todos los niveles -social, económica, política y cultural- pueda producirse. Aquí probablemente pueda mencionarse como interesante la propuesta de "gabinete permanente" que el uruguayo José Mujica llevó a la plenaria presidencial, propuesta luego retomada por el presidente venezolano Nicolás Maduro. Significaría el involucramiento de más actores en la toma cotidiana de decisiones de índole de integración, con contacto directo con los presidentes -con el ideario de no replicar la burocracia de "cuadros intermedios" que, de acuerdo a los análisis hechos por varios Jefes de Estado, torna más lenta las definiciones-. Las funciones de este "gabinete permanente" sería aumentar el flujo de tareas entre cumbre y cumbre, algo necesario para no repetir algunos errores del pasado.

En definitiva, tras la II Cumbre de La Habana, la CELAC se ha consolidado como herramienta integracionista de primer orden para los 33 países involucrados, y en una referencia a nivel internacional, como lo ha comprobado la propia presencia de Ban Ki Moon -mal que le pese a Washington-. Es tarea de los países involucrados no sólo preservar, sino profundizar, lo logrado hasta el momento. Otra integración, autónoma, abierta a los intereses de las grandes mayorías y no de las élites de nuestros países, no sólo es necesaria sino también es posible.

* Licenciado en Ciencia Política UBA, Investigador del Centro Cultural de la Cooperación - Buenos Aires
 Enviado por su autor a Cubacoraje
Caricatura de Vicman

Concluye hoy II Cumbre de Celac con importantes pronunciamientos


La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) concluye hoy con importantes pronunciamientos, en particular al proclamar a la región como Zona de Paz y libre de armas nucleares.

Tal acuerdo resulta trascendental cuando persisten conflictos bilaterales en la región, que en el caso, por ejemplo de Chile y Perú, provocó una decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre un diferendo territorial.

Se trata de una propuesta de Cuba, que en su calidad de presidente pro témpore de la agrupación también impulsó el combate al hambre, la pobreza y la desigualdad, temas que merecerán significativos pronunciamientos de los mandatarios del bloque.

Otra de las iniciativas que parece tener luz verde es la creación de un foro Celac-China, con énfasis en los temas económicos y el papel fundamental que está jugando el gigante asiático en el mundo.

La cumbre se pronunciará decisivamente en favor del proceso de paz que el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (Farc-EP) negocian desde hace más de un año en La Habana.

Precisamente la insurgencia colombiana había solicitado a Celac mayor involucramiento en el apoyo a estas pláticas.

La cita de La Habana reiterará el acompañamiento al reclamo soberano argentino sobre las islas Malvinas, entre otros asuntos que daran sustancia a varios comunicados especiales de esta reunión.

Quizás lo más importante de la cumbre cubana sea refrendar a la Celac como espacio de unión dentro de la diversidad de los países que la integran, todos los del continente excepto Estados Unidos y Canadá.

Por ello el presidente cubano, Raúl Castro, consideró prioritaria la creación "un espacio político común, en el que avancemos hacia el logro de la paz y el respeto entre nuestras naciones".

Así lo expresó al inaugurar la segunda cumbre de este grupo integracionista. En la ocasión expresó que Celac debe considerar como principios irrenunciables a la autodeterminación, soberanía e igualdad soberana de los Estados.

En esta jornada de clausura, Cuba entregará la presidencia pro témpore de la agrupación a Costa Rica, que la recibirá la mandataria de ese país centroamericano, Laura Chinchilla.

De aquí a la Cumbre de San José, la tercera de Celac, esta joven agrupación podrá haber dado un paso más en el camino de la unidad y de su propia maduración, según valoran analistas de la región.

Fuente: Prensa Latina
 Tomado de AlbaTV

 Lea, relacionado con la II Cumbre de CELAC

Maduro: "Convirtamos a la CELAC en un territorio libre de colonialismo"

Presidente Correa pide que Celac sustituya a la OEA

Texto de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, II Cumbre CELAC, La Habana, enero de 2014



(El Original ha sido firmado por las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)

Las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), reunidos en La Habana, Cuba, los días 28 y 29 de enero de 2014 en la II Cumbre, en nombre de sus pueblos e interpretando fielmente sus anhelos y aspiraciones,

Ratificando el compromiso de sus países con los Propósitos y Principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, y conscientes de que la prosperidad y estabilidad de la región contribuyen a la paz y seguridad internacionales,

Conscientes de que la paz es un bien supremo y anhelo legítimo de todos los pueblos y que su preservación es un elemento sustancial de la integración de América Latina y el Caribe y un principio y valor común de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC),

Reafirmando que la integración fortalece la visión de un orden internacional justo, afirmado en el derecho y en una cultura de paz que excluye el uso de la fuerza y los medios no-legítimos de defensa, entre ellos las armas de destrucción masiva y, en particular, las armas nucleares,

Destacando la relevancia del Tratado de Tlatelolco para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe que estableció la primera zona libre de armas nucleares, en un área densamente poblada, siendo este una contribución a la paz y la seguridad regional e internacional,

Reiterando la urgente necesidad del Desarme Nuclear General y Completo, así como el compromiso con la Agenda Estratégica del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL), adoptada por los 33 Estados miembros del Organismo, en la Conferencia General de Buenos Aires en agosto de 2013.

Recordando los principios de paz, democracia, desarrollo y libertad que inspiran las actuaciones de los países miembros del SICA,

Recordando la decisión de las Jefas y Jefes de Estado de UNASUR de fortalecer a Suramérica como Zona de Paz y Cooperación,

Recordando el establecimiento, en 1986, de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur,

Recordando también nuestro compromiso, acordado en la Declaración de la Cumbre de la Unidad de la América Latina y el Caribe, el 23 de febrero de 2010, de promover la implementación de mecanismos propios de solución pacífica de controversias,

Reiterando nuestro compromiso de que en América Latina y el Caribe se consolide una Zona de Paz, en la cual las diferencias entre las naciones se resuelvan de forma pacífica, por la vía del diálogo y la negociación u otras formas de solución, y en plena consonancia con el Derecho Internacional,

Conscientes también del catastrófico impacto global humanitario y a largo plazo del uso de las armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, y de las discusiones en curso sobre este tema

Declaramos:

1.  América Latina y el Caribe como Zona de Paz basada en el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional, incluyendo los instrumentos internacionales de los que los Estados miembros son parte, y los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas;

2.  Nuestro compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región;

3.  El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos;

4.  El compromiso de los pueblos de América Latina y el Caribe de fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones, independientemente de las diferencias existentes entre sus sistemas políticos, económicos y sociales o sus niveles de desarrollo; de practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos;

5.  El compromiso de los Estados de la América Latina y el Caribe de respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones;

6.  La promoción en la región de una cultura de paz basada, entre otros, en los principios de la Declaración sobre Cultura de Paz de las Naciones Unidas.

7. El compromiso de los Estados de la región de guiarse por la presente Declaración en su comportamiento internacional;

8. El compromiso de los Estados de la región de continuar promoviendo el desarme nuclear como objetivo prioritario y contribuir con el desarme general y completo, para propiciar el fortalecimiento de la confianza entre las naciones.

Instamos a todos los Estados miembros de la Comunidad Internacional a respetar plenamente esta Declaración en sus relaciones con los Estados miembros de la CELAC.

Foto Oficial de la Cumbre, por Marcelino Vázquez Hernández

¿Veremos “ruinas humeantes” durante la Cumbre de la CELAC?

Por Iroel Sánchez

El “luchador por la libertad” Guillermo Fariñas 
junto a Luis Posada Carriles
“Fuerzas invasoras aislaron hoy el puerto de Bayamo, en la costa sur de la provincia de Oriente”, decía un día después de iniciada la invasión que terminaría derrotada en Playa Girón la agencia UPI. Pero ni Bayamo tiene puerto ni allí ocurrió ningún combate por aquellas jornadas.

La agencia AP, por su parte, había reportado el día anterior: “La mayor parte de la milicia de 400 mil hombres reclutada por Castro ya ha desertado y la batalla decisiva se realizará dentro de unas horas”. Mientras, la emisora Radio Swan decía que “los luchadores por la libertad atacaron el hotel Hilton (actual Habana Libre) durante la noche pasada y lo incendiaron. El hotel ardió toda la noche y ahora es un montón de ruinas humeantes”. Sin embargo, en el emblemático edificio de la capital cubana no se había escuchado un solo disparo.

La combinación de dinero, “luchadores por la libertad” y mentiras mediáticas no ha dejado desde entonces de acumular derrotas para Washington en sus acciones contra Cuba y parece estar en la víspera de otro resonante papelón a propósito de la celebración en La Habana de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

El Segundo Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos ha llamado, desde su cuenta en Twitter, a los periodistas llegados a La Habana para cubrir el evento a ”buscar voces independientes sobre la realidad en Cuba”. Insatisfecho con la hegemonía mediática de que goza su país, el extraño diplomático trata a los profesionales de la prensa extranjera en Cuba como si fueran sus subordinados y les dice abiertamente lo que tienen que hacer y con quién deben hablar.

Tweet enviado por Conrad Triblle, Segundo Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba en la tarde del 25 de enero.
Tweet enviado por Conrad Triblle, Segundo Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en Cuba en la tarde del 25 de enero.

Lo que este señor llama “voces independientes” son las personas que EE.UU. paga y controla para cumplir sus objetivos de “cambio de régimen” en la Isla. En los documentos revelados por Wikileaks y suscritos por los propios diplomáticos estadounidenses se dice que estos individuos “dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves” y que “si bien la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos”. Los “escasos recursos” son los veinte millones de dólares anuales que les destina el presupuesto federal estadounidense.

Otros cables publicados por Wikileaks hablan de la penetración de estos grupos por la contrainteligencia cubana, cosa que acaba de comprobarse con la filtración del documento que pensaban publicar durante un evento “alternativo” a la Cumbre de la CELAC. Suscrito por personas que han llamado a la CELAC “versión subdesarrollada de la OEA” no sorprende que su lenguaje sea el de Washington, particularmente el de las declaraciones del Secretario de Estado John Kerry sobre Cuba,  y utilice sus mismos términos como “concierto hemisférico” en vez de “Patria grande” o “Nuestra América”. CADAL, la organización que desde Argentina patrocina el nuevo show ha sido ausada en medios solventes de ese país como el diario Página 12 por ”su estrecha relación con dos entes como la Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y laNED (Fundación Nacional para la Democracia) que la financian, la aproximan demasiado al exilio anticastrista de Miami”.

La USAID es la principal aportadora de fondos para el cambio de régimen en Cuba y la NED -que en el 2011 entregó 60 000 dólares a CADAL- ha sido señalada por The New York Times como una pantalla de la CIA.  El diario neoyorkino la describió en su primera plana el 31 de marzo de 1997, en un texto firmado por John M. Broder,  como una organización creada “para hacer de manera abierta lo que ha hecho la Agencia Central de Inteligencia subrepticiamente durante décadas, dona 30 millones cada año para brindar apoyo a cosas como partidos políticos, sindicatos, movimientos de disidentes y los medios de prensa en decenas de países.”

El “luchador por la libertad” que sirve de anfitrión  a CADAL en Cuba es Guillermo Fariñas, un mitómano que no ha vacilado en retratarse orgullosamente junto al terrorista Luis Posada Carriles, autor de la explosión en pleno vuelo de un avión civil cubano que costó 73 vidas y condenado en un tribunal panameño por intentar el asesinato de Fidel en el paraninfo de la principal universidad istmeña.

Si los medios de comunicación internacionales quieren ver su credibilidad convertida en un “montón de ruinas humeantes”,  como pasó a AP, UPI y Radio Swan en los días de Girón, tal vez lo mejor que pueden hacer es seguir las torpes instrucciones que en su desesperación les intenta hacer llegar el Segundo Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba.

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Discurso del Presidente cubano Raúl Castro en inauguración de la II Cumbre de la CELAC

martes, 28 de enero de 2014
PALABRAS DE APERTURA DEL GENERAL DE EJÉRCITO RAÚL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚBLICA DE CUBA EN LA II CUMBRE DE LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC), LA HABANA, 28 DE ENERO DE 2014.

Video en Youtube

Estimadas y estimados Jefas y Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe;

Distinguidos Cancilleres e invitados.

En nombre del pueblo y el gobierno de Cuba les doy la más cordial bienvenida y les deseo una grata estancia. Para nosotros es un gran honor y motivo de sincero agradecimiento contar con la presencia de todos ustedes en esta Cumbre de “Nuestra América”, convocada en el 161 aniversario del natalicio de José Martí.

Lamentamos profundamente la ausencia física de uno de los grandes líderes de nuestra América, el inolvidable Presidente venezolano, Hugo Rafael Chávez Frías, un ferviente e incansable promotor y luchador por la independencia, la cooperación, la solidaridad, la integración y la unidad latinoamericana y caribeña, y por la propia creación de esta Comunidad.
Pido un minuto de silencio en su memoria.

Distinguidas y distinguidos colegas:

El período transcurrido desde la pasada Cumbre de la CELAC ha sido complejo, pero fructífero.

Los países de América Latina y el Caribe hemos tenido que hacer frente a numerosos desafíos. La crisis ha continuado afectando la economía mundial, los peligros para la paz siguen presentes en varias partes del mundo y naciones hermanas han sido objeto de amenazas, medidas coercitivas unilaterales y demandas legales internacionales por las legítimas acciones que han adoptado en defensa de su soberanía.

Sin embargo, hemos sido capaces de seguir avanzando en la construcción de la CELAC y en darle continuidad a las decisiones que acordamos en Caracas y Santiago de Chile.
Poco a poco, vamos creando una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que hoy se reconoce internacionalmente como representante legítima de los intereses de la América Latina y el Caribe.

Igualmente, hemos ido acercando nuestras posiciones y, a pesar de inevitables diferencias, se fomenta un espíritu de mayor unidad en la diversidad, que debe ser el fin último.

Como dije en Santiago de Chile, “sabemos que entre nosotros hay pensamientos distintos e, incluso, diferencias, pero la CELAC ha surgido sobre el acervo de doscientos años de lucha por la independencia y se basa en una profunda comunidad de objetivos. No es la CELAC, por tanto, una sucesión de meras reuniones ni coincidencias pragmáticas, sino una visión común de la Patria Grande latinoamericana y caribeña que sólo se debe a sus pueblos.”
Debe ser prioridad la creación de un espacio político común, en el que avancemos hacia el logro de la paz y el respeto entre nuestras naciones, en que seamos capaces de superar los obstáculos objetivos y aquellos que intencionadamente se nos impongan, en que podamos utilizar los recursos de manera soberana y para el bienestar común, y poner las capacidades científicas y técnicas en función del progreso de nuestros pueblos, en que hagamos valer principios irrenunciables como la autodeterminación, soberanía e igualdad soberana de los Estados.

Sólo así lograremos que deje de ser realidad el aserto de que la América Latina y el Caribe es la región más desigual del planeta.

La Presidencia Pro Témpore cubana de la CELAC se ha dirigido precisamente al cumplimiento de ese objetivo, y de ahí que el tema central de esta cumbre sea “la lucha contra la pobreza, el hambre y la desigualdad”.

Es cierto que durante los últimos años se han producido avances, pero han sido lentos, fragmentados e inestables. Según la CEPAL, a la que agradecemos su permanente cooperación con la Presidencia cubana y los cinco estudios que ha elaborado en el marco de dicha colaboración, en la América Latina y el Caribe la tasa de pobreza alcanzó en 2012, como mínimo, un 28,2% de la población, o sea, 164 millones de personas, y la de indigencia o pobreza extrema, el 11,3%, lo que equivale a 66 millones de habitantes de la región. Pero lo más preocupante es la pobreza infantil, que afecta a 70,5 millones de niños, niñas y adolescentes, de ellos 23,3 millones en pobreza extrema.

El 10% más rico de la población latinoamericana recibe el 32% de los ingresos totales, mientras que el 40% más pobre recibe solo el 15%.


Los pueblos de América Latina y el Caribe demandan y requieren una mejor distribución de las riquezas y los ingresos, el acceso universal y gratuito a una educación de calidad, el pleno empleo, mejores salarios, la erradicación del analfabetismo, el establecimiento de una verdadera seguridad alimentaria, sistemas de salud para la totalidad de la población, derecho a una vivienda digna, al agua potable y al saneamiento.

Todos son objetivos alcanzables, cuya consecución medirá el progreso de nuestra región.

Tenemos todas las condiciones para revertir la situación actual. Con algo más del 15% de la superficie terrestre y el 8.5% de la población global, la región cuenta con un porcentaje apreciable de las reservas minerales no renovables más importantes, con un tercio de las reservas de agua dulce, un 12% del área cultivable, el mayor potencial mundial en la producción de alimentos y el 21% de los bosques naturales.
Y, precisamente, esa riqueza debe convertirse en el motor para la eliminación de las desigualdades. Nuestro imperativo y desafío es ser capaces de transformar ese capital natural en capital humano, infraestructura económica y diversificación de la base productiva y exportadora, de tal forma que contribuya de manera decisiva a un verdadero proceso de desarrollo.

Uno de los problemas que padecemos en América Latina y el Caribe es que no hemos traducido los períodos de altos precios de los recursos naturales que exportamos en procesos de desarrollo económico de largo plazo, de forma tal que permitan reducir realmente la pobreza y elevar el ingreso per cápita de nuestras poblaciones.

Para ello debemos ejercer plenamente la soberanía sobre nuestros recursos naturales y plantearnos políticas adecuadas en las relaciones con la inversión extranjera y con las empresas transnacionales que operan en los países que componen la CELAC.

Son innegables los beneficios de la inversión extranjera directa para las economías de la región y de las inyecciones de capital de las empresas transnacionales que operan en ella, pero olvidamos que el crecimiento desmedido de las utilidades que obtienen, 5,5 veces en los últimos 9 años, afecta su impacto positivo sobre la balanza de pagos de nuestros países.

En materia de educación, la región enfrenta brechas significativas, tanto en términos del acceso como en la calidad, a la par que pervive la existencia del analfabetismo funcional, aunque con diferencias marcadas entre países.

Si bien se han evidenciado progresos en la región en el acceso a la educación primaria, las informaciones de la CEPAL y la UNESCO dejan claro que este y la calidad de la formación que reciben los educandos está muy vinculada con su nivel de ingresos.
La situación es más seria en la educación secundaria, no sólo porque el 50% de los jóvenes entre 20 y 24 años no la concluyeron, sino porque solamente el 21,7% de los jóvenes del sector más pobre en ese grupo de edades la había terminado. En contraste, el 78,3% de sus pares del segmento más rico completaron este nivel de educación. Es decir, una brecha de 56,6 puntos porcentuales separaba en 2010 a ambos grupos.

En el caso de la educación universitaria es aún más compleja, pues de acuerdo con estimaciones de la CEPAL, la matrícula para este tipo de enseñanza era, en 2010, de un tercio de los jóvenes entre 18 y 24 años.

Contamos con todas las posibilidades, los recursos y las metodologías para desterrar el analfabetismo de la faz de América Latina y el Caribe. Debemos tener la voluntad política de hacerlo y de proporcionar a nuestras poblaciones la posibilidad de acceder, sin excepciones ni desigualdades, a todos los niveles de educación. Nada de lo que nos proponemos hacer será posible sin pueblos educados y cultos.

La diversidad en el nivel de desarrollo de distintos sectores sociales y productivos entre nuestros países es, además, una oportunidad para la complementariedad y la integración de sus economías y la cooperación.

Debemos establecer un nuevo paradigma de cooperación regional e internacional. En el marco de la CELAC tenemos la posibilidad de construir un modelo propio adaptado a nuestras realidades, basado en los principios del beneficio común y la solidaridad, que tome en cuenta las mejores experiencias desarrolladas en los últimos años por los países de la región y por las organizaciones latinoamericanas y caribeñas de integración, como MERCOSUR, ALBA, PETROCARIBE, UNASUR, CARICOM, SICA y otras, que a lo largo de los años ya han trazado un camino.
Por otra parte, no podemos olvidar que los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo del Caribe requieren una especial atención a sus problemas particulares, que se han agravado por los efectos de las crisis globales y el cambio climático, que si bien nos afecta a todos, tiene un impacto aún mayor sobre los países caribeños cuyas economías decrecieron o crecieron por debajo del promedio regional en 2012.

El impacto de la crisis económica de 2008-2009 fue especialmente severo en esa subregión, y costó a las pequeñas islas, como promedio, el 13.2% de su Producto Interno Bruto. El efecto de devastadores desastres naturales también incidió en esa realidad.

Asimismo, es una obligación moral de la comunidad internacional y de nuestros países continuar contribuyendo al desarrollo integral de la República de Haití mediante acciones concretas de cooperación solidaria sobre la base de sus necesidades específicas y prioridades nacionales.
Tarea importante que tenemos por delante los países de la CELAC durante este año es trabajar de forma mancomunada en la preparación de la Agenda de Desarrollo Post-2015 y cuidar que no se cometan los errores que presidieron la concepción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Estimados Jefes de Estado y Gobierno:

Independientemente de nuestros progresos, seguimos viviendo en un mundo regido por un orden internacional injusto y excluyente, en el que las amenazas a la paz y la injerencia externa en la región continúan.

No podemos olvidar la larga historia de intervención en los asuntos internos, invasiones militares y sangrientos golpes de Estado. Los llamados “centros de poder” no se resignan a haber perdido el control de esta rica región, ni renunciarán a los intentos de cambiar el curso de la historia en nuestros países para recuperar la influencia perdida y beneficiarse de sus recursos.
En 1999, cuando ya no existía el campo socialista, la OTAN modificó su concepción estratégica para actuar ante supuestas amenazas globales, de manera ofensiva, fuera del territorio de los Estados miembros de la Alianza, en lo que llamó la “periferia euro-atlántica”. En la Cumbre Unión Europea-América Latina y Caribe, celebrada poco después, en junio, en Río de Janeiro, el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, preguntó si nuestra región estaba comprendida en esa “periferia” y sujeta a esa doctrina cada vez más agresiva y peligrosa. Dicha pregunta permanece sin respuesta hasta hoy, 15 años después.

El año pasado, fue develada la existencia de un sistema global de espionaje de las comunicaciones por parte del gobierno de los Estados Unidos, del que fueron blanco indiscriminado Jefas y Jefes de Estado y Gobierno, organismos internacionales, partidos políticos, empresas y ciudadanos de la región, en flagrante violación del Derecho Internacional y la soberanía de los Estados.

Otro asunto que genera gran preocupación por sus potencialidades para provocar conflictos internacionales, es el empleo encubierto e ilegal, por individuos, organizaciones y Estados, de los sistemas informáticos de otras naciones para agredir a terceros países. Algunos gobiernos han expresado, incluso, la posibilidad de responder a esos ataques con armas convencionales. El único camino para prevenir y enfrentar estas novedosas amenazas es la cooperación mancomunada entre todos los Estados, al igual que para evitar que el ciberespacio se convierta en un teatro de operaciones militares.

Saludamos, por tanto, la iniciativa del gobierno de Brasil de efectuar en Sao Paulo, en abril de 2014, la Reunión Multisectorial Global sobre Gobernanza de Internet.

Como muestra de su firme compromiso con el desarme nuclear y la paz, América Latina fue la primera en el mundo en establecer, mediante el Tratado de Tlatelolco, una Zona Libre de Armas Nucleares. Pero debemos llegar más lejos. La paz y el desarrollo son interdependientes e indisolubles. No puede haber paz sin desarrollo, ni desarrollo sin paz. Por eso nos hemos propuesto proclamar a nuestra región como una Zona de Paz que destierre para siempre la guerra, la amenaza y el uso de la fuerza, en la que los diferendos entre nuestros países se resuelvan por nosotros mismos, por vías pacíficas y de negociación, conforme a los principios del Derecho Internacional.

Reiteramos la más plena solidaridad con la República Argentina en su reclamo de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y sus mares adyacentes. A la par que rechazamos todo intento de explotar, antes de que se haya logrado una avenencia, los recursos naturales de dichos territorios, incluidos los del subsuelo, hacemos un llamado al Reino Unido a que acepte el diálogo y la negociación, tal como ha solicitado el gobierno argentino.

Como escribió la poetisa puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, por lo que reitero que “nuestra Comunidad estará incompleta mientras falte en ella el escaño de Puerto Rico, nación hermana genuinamente latinoamericana y caribeña, que padece una situación colonial”.

Trasmitimos nuestra solidaridad al pueblo y gobierno del Ecuador, amenazados por demandas de empresas transnacionales en tribunales sesgados por la codicia y una visión política neocolonial.

Agradezco a todos las muestras de solidaridad ante el criminal bloqueo impuesto a mi país durante más de medio siglo y la injusta inclusión de Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Estimadas y estimados colegas:

Con mis mejores deseos de éxito en las deliberaciones que efectuaremos, y teniendo presente la enorme responsabilidad que compartimos hacia la unidad de nuestra región, declaro inaugurada formalmente la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Muchas gracias.


Raúl Castro en la inauguración de CELAC Foto: Ismael Francisco-Cubadebate

CELAC: La era nueva de Latinoamérica y el Caribe soñada por Martí

Por María M. Jerez*

Hay a quienes la historia los perpetua en sus páginas más relevantes de todas las épocas. El tiempo corre como viento impulsor de nuevos cambios, más los pensamientos de los héroes latinoamericanos conforman
la cátedra de toda la literatura de nuestros pueblos.


En el marco de las celebraciones del aniversario 161 del natalicio del Apóstol de Cuba, José Martí, y de la inauguración de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), es necesario hacer una parada para revivir el constante pensamiento político del Héroe cubano a favor de la libertad y el progreso de América Latina, sin la injerencia de los Estados Unidos.

 Justo este 28 de enero, los líderes políticos de Latinoamérica y el Caribe se juntan para aunar voluntades en pos de fomentar la integración regional, la promoción de un desarrollo sustentable, impulsar una agenda regional en foros, potenciar el diálogo entre estados y organizaciones de la región, favorecer la cooperación, entre otros objetivos que abraza la organización.

 La CELAC da paso a la era nueva de Latinoamérica y el Caribe, como lo soñaron Martí y otros próceres independentistas del continente americano. Sin embargo, en el presente siglo, Norteamérica continúa con las mismas prácticas de su política exterior bajo la frase "América para los americanos". Para materializar tales palabras acude a la guerra mediática y a los grandes medios de comunicación existentes. También insta a la desestabilización de las naciones y, para ello,utiliza millones de dólares como palanca de pago. 

A esto se agregan los planes de golpes de Estado, el ciberespionaje y eventos para desprestigiar o citar sanciones políticas y comerciales contra aquellos pueblos que han dejado de ser sus patios traseros.

 Recientemente, en la Universidad Internacional de la Florida, en Miami, se llevó a cabo una contra cumbre a la CELAC, la cual sirvió de espacio para interferir la magna cita que tiene lugar este martes en La Habana. El dolor crece dentro de las células del Imperio al ver a una América Latina y Caribeña que decide tomar rumbo al progreso, sin contar con su presencia. "Triste" y bien llegada la soledad de los vecinos del norte, como los llamó José Martí. 

 El presente dice otra cosa, la retórica ha cambiado, los países latinoamericanos y caribeños encontraron el momento para unirse en un diálogo abierto donde el respeto a las diferencias prima como punto destacable para llevar adelante los objetivos planteados en la CELAC.

 Justo ha llegado el momento de los pueblos del Caribe y de Latinoamérica. Ante la defensa de unidad de estas naciones, Martí señaló en su ensayo político Nuestra América: Los árboles se han de poner en fila,para que no pase el gigante de las siete leguas. Es la hora del recuento, y dela marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de Los Andes.

 Sobre el destino emancipador de los pueblos apuntó: "Los pueblos que no se conocen han de darse prisa por conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de la casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos".

 Hoy la CELAC constituye la organización que fragua los ideales antiimperialista y latinoamericanista de José Martí en esta nueva oportunidad que tienen las  naciones latinoamericanas y caribeñas en su marcha por la unidad, sin la presencia del gran dictador, los Estados Unidos.

*Periodista cubana
Algunos vínculos para seguir el desarrollo de la CELAC en este día
Minuto a minuto, la CELAC en Cuba
http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/01/28/minuto-a-minuto-en-la-cumbre-de-la-celac-martes-28-de-enero/
Sitio oficial de la II Cumbre de la CELAC
http://celac.cubaminrex.cu/

Comienzó hoy en Chile I Cumbre Celac-Unión Europea

sábado, 26 de enero de 2013
Los mandatarios y representantes de los 33 países integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), se reunirán hoy y mañana en Chile, con sus 27 homólogos de la Unión Europea (UE).

Está previsto que en las primeras horas de la tarde comience esa cita birregional de alto nivel, la primera en la cual América Latina y el Caribe participan como bloque.

Este viernes, los cancilleres de ambos esquemas integracionistas examinaron los documentos que serán discutidos por los jefes de delegaciones, con el objetivo cimero de construir una alianza estratégica para el desarrollo sustentable de los países y pueblos.

La reunión concluirá al mediodía del domingo y dará paso, en horas de la tarde, a la inauguración de la I Cumbre de la CELAC (después de la fundacional), que sesionará hasta el lunes, y en la cual Cuba recibirá, de manos de Chile, la presidencia anual de ese bloque.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, preside la delegación cubana, integrada también por Miguel Díaz-Canel, vicepresidente del Consejo de Ministros, y Bruno Rodríguez Parrilla, titular de Relaciones Exteriores.

Paralelamente al encuentro de alto nivel CELAC-UE, se desarrolla en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile la Cumbre de los Pueblos, convocada por más de 500 movimientos y organizaciones sociales de la región.

Estos reflexionarán sobre desarrollo sustentable, la preservación del medio ambiente, el respeto por las comunidades indígenas, entre otros asuntos.

La decisión de que Cuba ocupe la presidencia pro témpore de la Celac durante 2013, constituye un reconocimiento diplomático regional a los esfuerzos integracionistas de la nación caribeña, y es interpretada por analistas como un desafío a los intentos de Washington por aislarla.

(Con información de la AIN)

Tomado de Cubadebate
Imagen agregada RCBáez

Compartimos algunas informaciones y videos sobre la CELAC publicadas en diversas páginas digitales:

CELAC ¿Qué representa para la Integración Latinoamericana?



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Además, Prensa Latina nos ofrece información multimedial sobre este tema:

Con la tecnología de Blogger.
 

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