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La sociedad de la información falsificada… Y todos los noticieros que no tenemos

jueves, 23 de julio de 2015
Por Fernando Buen Abad Domínguez, @FBuenAbad*

 

No logramos consolidar (por ahora) el conjunto de estrategias indispensables para generar los “noticieros” que necesitamos. En materia de “producción informativa” hemos sido derrotados sistemática y secularmente. Los poderes hegemónicos, desde los púlpitos hasta los “house organ”, hicieron del control sobre la información un ejercicio de su poder semiótico ante el que no hemos sabido ponernos a salvo con anticuerpos y contraataques efectivos e invencibles. ¿Recién te enteras?

 Con su modo de “producción de información” las oligarquías han sabido imponernos todas sus premisas alienantes y han sabido desarrollar laboratorios de guerra informativo-ideológica desde donde nos atacan sistemáticamente con mentiras, confusiones, calumnias y engaños que nos han arrodillado sin clemencia. Bolívar decía “por el engañó nos han derrotado más que por la fuerza”. Y tiene mucha razón, hasta el presente.

 Ellos entendieron, con toda claridad mercantil, que “informar” es un ejercicio de poder que puede camuflarse de muchas maneras y lo convirtieron, también, en gran negocio. Ellos lo usan para someter a los trabajadores y para convertir las conciencias de los pueblos en mercados de chatarra intelectual en el que brilla por su ausencia la verdad y se la suplanta con la “espectacularidad” efímera. Le llaman “noticieros”, “prensa”, “informativos”…. Hay eufemismos a raudales. Para conseguir cierto efecto de credibilidad se fabrican (ellos mismos) un “prestigio” a medida, santificado por los dueños del negocio “informativo” y santificado por una buena lista de esbirros “intelectuales” fabricados, también, a medida. Al menos, un balance general desde la aparición de los primeros boletines de iglesia, los primeros diarios y los primeros noticieros… arroja en el presente, resultados espeluznantes. No se puede esperar mayor cosa de oligarquías que han sido, principalmente, focos de ignorantes contagiosos.

 Aunque tengamos muy en claro lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer, en materia de “producción informativa” emancipadora, la praxis ha sido débil. No es suficiente el rigor teórico ni el debate acalorado, nos son suficientes las bibliografías ni las poses de los eruditos “progres”. Tampoco nos sirven los corrillos de los “críticos” que hablan a espaldas incapaces de resolver los problemas que hay enfrente. El avance de los modos de producción “noticiosa” capaces de derrotar al modelo hegemónico burgués requiere un plan de trabajo político de gran alcance y a partir de condiciones concretas. Producir información de calidad revolucionaria y divulgarla exhaustivamente debe ser parte de la lucha mundial generalizada de la clase trabajadora contra el capitalismo. No hay atenuantes.

 Hemos sabido desde hace mucho tiempo que un “noticiero” útil a la humanidad debe ser fundamentalmente una herramienta organizadora en territorios concretos. Una usina filosófica de la organización para intervenir correctamente en escenarios específicos. Hemos sabido que esos escenarios específicos son los frentes de lucha de la clase trabajadora no sólo en las fábricas o en los campos contra los terratenientes, también en las artes, en las academias, en las oficinas, en la cultura… ahí donde las voces de los trabajadores se organicen para una lucha justa, ahí nace la agenda de los noticieros revolucionarios.

 Pero no es suficiente con encontrar los escenarios, es necesario, además, encontrar los vocabularios, las sintaxis, los tonos y los modos de contar y contagiar el alma organizativa de la historia revolucionaria en su escala y con las tácticas de los trabajadores y no la de los informadores. Eso cambia todo el desafío y lo hace más complejo porque lo hace dinámico, porque lo convierte en revolución cultural también dirigida a despojarnos del modelo “noticioso” inoculado a los pueblos como si se tratara de la única y mejor forma de transmitir información. A muchos les resulta imposible el parricidio de forma y contenido mercantiles en materia de “noticias”. Pero habrá que hacerlo.

 Por ejemplo, TeleSur ha dejado una marca imborrable e invaluable en la batalla enorme de transformar la producción de información en una herramienta revolucionaria de los pueblos para hacer visibles sus luchas haciéndose visibles como protagonistas. Pero no podrá lograr mucho por si sola una televisora que para crecer requiere que crezcan con ella, en simultáneo, muchos otros medios de producción informativa solidarios y concatenados en la lucha contra el modo y los medios capitalistas de información. Se necesita una y dos mil “Prensa Latina”, se necesitan miles de medios alternativos y comunitarios, televisoras, documentalistas, radios, impresos expresando sus tácticas y estrategias en lo concreto pero con una agenda de unidad sistematizada en los objetivos de máxima. O sea, lo que no hicimos.

 Hablamos de una revolución mundial de la producción de información capaz de ser nueva por ser colectiva, democrática y revolucionaria. Capaz de aprender a sumar voces y hacer con ellas un relato poderoso contra las mentiras y, principalmente, afianzar un método de producción en el que sea la multi-polaridad de los puntos de vista la que construya fortalezas en la lucha unificada por la verdad y contra el capitalismo enemigo común de la especie humana.

  La otra parte de nuestra derrota histórica es no contar con las escuelas de formación que necesitamos para la revolución de la información. Nosotros no necesitamos informadores “neutrales”, nosotros necesitamos científicos de la información que fijen postura la lado de los pueblos en la búsqueda inalienable de la verdad y su construcción científica necesariamente social ahí donde se lucha. 

Necesitamos compromiso estético y ético para una revolución del pensamiento que necesita de la información como la vida necesita del oxigeno. Nada más, y nada menos, de ese calibre el la responsabilidad y el alcance de la tarea. Es tan extraordinaria su importancia que no podemos dejarla en manos del capitalismo, ni un minuto más. Entérate.
*Filósofo, intelectual y escritor de izquierda nacido en México. Militante marxista de numerosos movimientos e instituciones culturales y literarias de Hispanoamérica. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, es director de cine y tiene una maestría en Filosofía Política y un doctorado en Filosofía. Ha sido rector y director de varias Instituciones culturales y de enseñanza. http://fbuenabad.blogspot.com/


Yo soy TeleSur

viernes, 13 de febrero de 2015
Por Fernando Buen Abad, @FBuenAbad

Querían golpear, también, a TeleSur porque les estorba enormemente esa gran táctica de Chávez y Maduro que consiste en divulgar la verdad. El poder de la verdad en la boca de los pueblos. Quedó desenmascarado el ataque perverso contra TeleSur y Venezuela que no han hecho más que fijar como su Norte el Sur. Querían bombardear sus oficinas en Caracas porque la "oposición" nazi-fascista está sumida en un berrinche histérico de impotencia y desesperación. Es odio vetusto de alto nivel dirigido contra TeleSur y el Socialismo.

La verdad y la libertad juegan un papel central para producir información inteligente e inteligible. Es un cometido nodal para ganar posiciones en la experiencia comunicacional revolucionaria. Es un cometido de integración Socialista que Chávez anheló siempre y, por eso, golpearlo implica para los "opositores" nazi-fascistas una forma de golpear a Chávez en algo de lo que más brilla de su legado que son sus tácticas y sus estrategias de comunicación.

TeleSur es una de las mejores fuentes de información en todo el planeta, es una decisión política estratégica de envergadura trascendental en la ruta de cambiar los paradigmas informativos que nuestros pueblos necesitan para la construcción de su independencia y soberanía semántica. Es una televisora cuya complejidad de objetivos debe avanzar en terrenos muy ásperos y no pocas veces peligrosos. En un continente secuestrado por las cadenas mediáticas de la oligarquía, país por país, nada fácil es ser herramienta al servicio del ideal de integración latinoamericana y caribeña. 

TeleSur es un espejo continental invaluable para mirar nuestros logros y nuestras debilidades más significativos. Sin pasar por el discurso del imperio. Y, además de espejo, es una herramienta de intervención política sobre la realidad por la vía de la información liberada de la dictadura de la mercancía noticiosa.

Su "norte" es, también, la verdad. TeleSur ha transmitido desde un país sitiado mediáticamente, transmitiendo imágenes de todo el mundo a todo el mundo. Es televisión en vivo y en red con evidencias documentales y noticiosas que, a pesar de las amenazas oligarcas, no dejar de transmitir, aunque los días se pongan difíciles, aunque intentaron bombardearla. No cabe duda de que lo que querían hacer, realmente, es una etapa de la "guerra de terror" apoyada los medios burgueses en todas partes. La guerra contra TeleSur es financiada, también, por empresas mediáticas hambrientas de dominar al mundo. No hay que esperar un bombardeo para advertir cuáles son los anhelos de semejante amenaza contra una televisora de la Revolución.

No toleraremos la impunidad

Es preciso movilizar una protesta Internacional que sea capaz, incluso, de frenar esta escalada de violencia y muerte contra los periodistas más comprometidos con la verdad. Se trata de una escalada orquestada por asesinos títere que colaboran con el saqueo de los recursos naturales, la explotación de los trabajadores y la alienación de las masas. 

No nos acostumbremos al pisoteo. Son miles de periodistas honestos que, a diestra y siniestra, sufren descargas de violencia por informar con la verdad… con su aliento ético innegociable. Son miles los periodistas amenazados para callar las voces que muestran y denuncian la degradación a que son sometidos nuestros pueblos.

No es una casualidad que se trate de una agresión más contra TeleSur. No es una equivocación, no se trata de una coincidencia… esto es un plan que repite sus patrones de un lado al otro, esto es una arremetida cínica que tiene filos múltiples pensada por las maquinarias de conspiradores asalariados para agudizar conflictos internacionales, poner bozal al periodismo independiente, desprestigiar lo mejor que tenemos en tareas periodísticas… asesinar a la verdad a cualquier precio. Y asesinar al presidente de Venezuela para asesinar a su Revolución Socialista.

No es una "hecho aislado". Esta agresión tiene significados perversos y ya hemos visto cómo se compartan los lebreles del imperio a la hora de deformar la realidad y suprimir la libertad de expresión. He aquí un caso que los desnuda íntegramente. ¿Quién dio la orden? Esto es una prueba más del drama cotidiano en que vive Venezuela asediada por una "Guerra Económica" y una Guerra del capitalismo.

Debemos iniciar al lado de TeleSur, y de sus trabajadores, una denuncia mundial muy enfática. Exigir que cese toda esa violencia e imponer justicia social abiertamente, públicamente, inmediatamente. Es nuestra obligación solidaria con TeleSur y con sus trabajadores, camaradas nuestros, y exigiremos su solidaridad a todos los colegas que en organizaciones internacionales puedan ayudar a defender a Tele Sur y a todos los que, de igual manera, están bajo riesgo de represión y muerte por buscar apasionadamente la verdad para que sirva a la emancipación de los pueblos… a los trabajadores sólo los salvan los trabajadores.

No podrán silenciarnos. Exijamos investigación y sanción con intervención directa de los trabajadores y las organizaciones de periodistas. Investigación y sanción jurídica y política en manos de los trabajadores, también. Acompañamiento solidario y fraternal para sus familiares. Que jamás no se repita. ¡Jamás!

Fuente Aporrea
Imagen agregada: Kalvellido

José Martí: variaciones en tiempo de actualidad

jueves, 17 de julio de 2014

Por Luis Toledo Sande*

Se nos convoca, propósito nada menudo, a ver cómo el legado de José Martí puede iluminarnos en nuestra realidad de hoy. En estos apuntes —ordenados según surgieron, ad líbitum, para seguir el tino musical anunciado en el título— no busco ser exhaustivo, ni rozar originalidad alguna. Incluso en asuntos que haya tratado en otras páginas, eludo autorreferencias, y cuando quizás pudiera apuntar algo original, tampoco empleo acotaciones del tipo de “a mi entender” o “según mi modesto juicio”, frecuentes en intervenciones que no están mal por recrear verdades sabidas, sino por presentarlas como si fueran descubrimientos.

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Uno de los mayores “problemas” que ocasiona José Martí, y marcan el modo como se asume su legado, es su grandeza. Tanto ingenuos como pícaros, y tendenciosos de toda índole, han querido o siguen intentando arrimar a su sardina el fuego del héroe. No pocas veces se trata de maniobras dolosas, pero a menudo el procedimiento se inscribe en el camino de las buenas intenciones.

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Para hacer justicia a la aspiración de equidad que caracterizó al héroe, no hay que presentarlo como un socialista o comunista inconfeso. Su pensamiento y, sobre todo, su conducta son fuentes vivas para quienes de veras se planteen defender la justicia social y echar su suerte con los pobres de la tierra, ser uno de ellos. Por eso tampoco debe pretender ninguna persona o institución honrada utilizarlo contra reales o supuestos igualitarismos.
Los límites entre campañas de esa índole y la renuncia al ideal justiciero pueden ser, o son, borrosos, y Martí en uno de sus apuntes desbordó la cuestión llamada racial y afirmó: “así se va, por la ciencia verdadera, a la equidad humana: mientras que lo otro es ir, por la ciencia superficial, a la justificación de la desigualdad, que en el gobierno de los hombres es la de la tiranía”. No poco habría que añadir sobre su pensamiento al respecto y, en particular, sobre su relación con las ciencias, pero se requeriría un espacio mucho mayor.

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Quizás entre los textos de Martí que más lecturas deficientes han sufrido sobresalga el discurso del 26 de noviembre de 1891, conocido como “Con todos, y para el bien de todos”. Durante la República neocolonial se usó politiqueramente, y —para devaluar la razón moral del héroe y privilegiar la razón instrumental propia del positivismo y el pragmatismo— en fecha cercana algún neoautonomista ha dicho que Martí aspiraba a una totalidad imposible.
El discurso conocido como “Los pinos nuevos”, que pronunció al día siguiente de aquel, es más abarcador. Con la imagen titular definió a quienes, cualquiera que fuese su edad, abrazaban un proyecto que se erguía por entre los errores y los reveses del pasado como por entre un pinar devastado por el fuego lo hacía el racimo gozoso de pinos sobrevivientes o nacidos de las cenizas. En contraposición, “Con todos, y para el bien de todos” tal vez sea su texto más excluyente, no porque él lo quisiera, sino porque, desde los cimientos de la fundación del Partido Revolucionario Cubano, señaló fuerzas que se autoexcluían de la brega independentista o buscaban que esta no lograra un triunfo de radicalidad y alcance bastantes para transformar de veras el país.

A esas fuerzas se refirió al desmentir a quienes propalaban miedos que se hacían depender de “las tribulaciones de la guerra”, o del supuesto peligro que representaban “el que más ha sufrido en Cuba por la privación de la libertad” (el “negro generoso”, el “hermano negro”), y el español honrado. La andanada martiana alcanzó, sigue alcanzando, a quienes el orador llamó lindoros, olimpos de pisapel y alzacolas. Unos y otros recuerdan a los sensatos patricios —anexionistas o autonomistas— que repudió en El Diablo Cojuelo, de 1969, y en la víspera de su caída en combate llamó celestinos, porque preferían “un amo, yanqui o español” que les asegurase sus privilegios y despreciaban a “la masa inteligente y creadora de blancos y negros”.

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Entre su comienzo y su final, unitarios, ese discurso lo recorre el enfrentamiento a quienes se autoexcluían de la revolución. El orador no obedecía puntillismos de índole académica: fijaba una visión que sigue siendo clave para interpretar el rumbo y el destino de la nación. No está el horno para pastelitos de ingenuidad, aunque los voceros conscientes o inconscientes de la llamada desideologización pretendan otra cosa. Esa tendencia, promovida al servicio de un pretenso pensamiento único, y calzada por la desmovilización de gran parte de las izquierdas del planeta, no consiste en eliminar la ideología, sino en desmontar toda expresión ideológica revolucionaria y sustituirla por la ideología que calzan la pasividad y la resignación convenientes a las fuerzas imperiales, que no descansan en la defensa de sus intereses.

Para Cuba, invitada de distintos modos y desde diferentes plazas de la ideología imperial a una totalidad acrítica, el asunto es de la mayor envergadura. Hay contradicciones que resolver, y no pocas de ellas tienen en su centro la escisión producida a partir de 1959, migración o permanencia en el país por medio. Aunque odiosas, las comparaciones pueden ser útiles como recurso para el conocimiento. A diferencia de otros casos, como la España de la República asesinada, en Cuba después de aquel año se quedaron los revolucionarios, a quienes tocó y sigue tocando enfrentar la hostilidad imperial, mientras que, sobre todo en los primeros años después de aquel hito, el núcleo más influyente o distintivo de la emigración lo formaron los beneficiarios y defensores de la tiranía derrocada.

Con financiamiento del imperio, las cúpulas de esas fuerzas han hecho de la contrarrevolución un negocio altamente lucrativo, mientras que los revolucionarios, si lo son de veras, se distinguen por hacer de la vida un hecho moral, o por intentarlo, y debido a las virtudes y a las insuficiencias que sean, no parecen especialmente dotados para los negocios. En general —y ello debe llamar a profunda meditación—, no cosechan los recursos indispensables para competir en inversiones y ganancias, de las cuales se pueden ver excluidos. Quizás tengan habilidad de negociantes algunos que, amparados por su poder y por el silencio de la prensa, pueden convertirse en futuras mafias victoriosas.

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La gran transformación experimentada por la humanidad desde su surgimiento y a lo largo de las eras puede considerarse interminable, o, al menos —para decirlo con versos del “Soneto de la fidelidad”, de Vinícius de Moraes—, será infinita mientras dure. Pero para ello debe existir su único soporte posibe, la especie humana, y esta, que no siempre valida su proclamada condición de exponente más alto de la inteligencia, tampoco pinta para ser eterna. Y basta una ojeada a la historia para sostener que los tramos de sacudimientos nombrados revoluciones no son eternos, aunque lo generado en ellos siga presente o repercuta de distintos modos, quién sabe hasta cuándo, en los tiempos que les suceden.

En eso último se piensa al recordar un texto publicado en Patria el 5 de abril de 1894, en el cual Martí dio cabida explícita a la posibilidad de que la guerra revolucionaria que él preparaba fracasara. Lo hizo con la mesura de quien desafiaba graves obstáculos para fraguar una contienda necesaria, y no debía permitirse ningún gesto que lo hiciera comparable con el miedo a la guerra y el derrotismo propalados por otros. Desde el título, “Crece”, el autor calificó la brega revolucionaria que él mismo orientaba, tarea en la cual no podía sucumbir al pesimismo. Por ello empezó con estas afirmaciones: “La revolución se salva. Le faltaba tesis y orden, y ya tiene una y otro. Se conoce, y obra. Lo primero es conocerse; porque sin fin fijo y viable, y sin medios correspondientes a él, solo se echan a andar los ambiciosos, esos grandes criminales,—y los locos”. Había que afrontar con lucidez los escollos, empezando por los internos.

Lo que faltaba por hacer en Cuba no es precisamente lo que está por hacerse hoy, pero las perspectivas del revolucionario en quien Fidel Castro ha visto un “guía eterno de nuestro pueblo” aportan lecciones válidas para todos los tiempos. En el centro conceptual de aquel artículo expresó: “La ciencia, en las cosas de los pueblos, no es el ahitar el cañón de la pluma de digestos extraños, y remedios de otras sociedades y países, sino estudiar, a pecho de hombre, los elementos, ásperos o lisos, del país, y acomodar al fin humano del bienestar en el decoro los elementos peculiares de la patria, por métodos que convengan a su estado, y puedan fungir sin choque dentro de él. Lo demás es yerba seca y pedantería”.

Abrazaba la realidad por lo más complejo: “De esta ciencia, estricta e implacable—y menos socorrida por más difícil—de esta ciencia pobre y dolorosa, menos brillante y asequible que la copiadiza e imitada, surge en Cuba, por la hostilidad incurable y creciente de sus elementos, y la opresión del elemento propio y apto por el elemento extraño e inepto, la revolución. Así lo saben todos, y lo confiesan”.

Nada se presentaba como un paseo. Estaba por delante el nudo gordiano de los desafíos: “En lo que cabe duda es en la posibilidad de la revolución”, escribió, para añadir: “Eso es lo de hombres: hacerla posible. Eso es el deber patrio de hoy, y el verdadero y único deber científico en la sociedad cubana. Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”.

Tenía en cuenta la inmediatez concreta; pero, lejos de atenerse al empirismo propio de pragmáticos, la sometía a indagación de largo alcance: “Las sociedades mueren o viven conforme a su composición y a sus antecedentes: si se salen de ellas, si viven siglos enteros fuera de su armonía natural, y de la obra ineludible, por penosa que sea, de su propio desarrollo, al cabo de siglos reaparecen, cuando se pudre el cuerpo ajeno que viciaron, y recomienzan la labor interrumpida. Ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí,—de costearse el paso por el mundo. En este mundo, todos, pueblos y hombres, hemos de pagar el pasaje”.

La seriedad de sus preocupaciones la confirma el hecho de que apenas doce días después publicó, en el mismo Patria, el artículo “El tercer año del Partido Revolucionario Cubano”, que, desde el subtítulo, “El alma de la Revolución, y el deber de Cuba en América”, ratificó la grandeza de los propósitos y la gravedad de los escollos que el proyecto cubano tenía en un medio complicado por el naciente imperialismo estadounidense. No es casual que en “Crece” previera el revés como una posibilidad que no cabía conjurar ignorando la realidad con entusiasmos pasajeros o ciegos llamados al sacrificio colectivo.

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En su lealtad a una tradición combativa alimentada decisivamente por el legado de Martí, Cuba estuvo cerca de lograr sobre el colonialismo español un triunfo que le arrebató en 1898 la intervención con que el gobierno de los Estados Unidos sustituyó a España en la dominación del país antillano. Afincada en dicha tradición, la victoria de 1959 puso fin al dominio neocolonial impuesto por la potencia del Norte, y abrió el camino para rendir un profundo homenaje práctico al ideal justiciero, de equidad, que Martí le dejó como parte de su herencia política y ética.

En un mundo dominado por el capitalismo imperialista, máxime tras la debacle del llamado socialismo real, Cuba no abandonó la aspiración de construir un socialismo verdadero. Se convirtió así en una digna anomalía sistémica, o se ratificó como tal. No es fortuito que ese hecho le haya granjeado una empecinada hostilidad por parte del imperio y sus aliados, y a la vez le haya valido la admiración de los pueblos del mundo.

Hoy, a pesar de los replanteamientos vividos por varios pueblos en nuestra América, y de la crisis sistémica del capitalismo, este conserva un poderío que le permite imponer su llamado “pensamiento único”, no solo con su poderío económico y militar, sino también con los grandes recursos mediáticos que dan apoyo a sus armas y su economía. En esas circunstancias Cuba necesita replanteamientos —económicos, pero la economía no se mueve sola en ninguna comarca de este mundo— que le permitan sobrevivir y crecer, y lograr un funcionamiento válido para que la población tenga una vida más amable.

Para algunos, ese es el camino por donde llegar a ser un “país normal”, o dicho de otro modo, para dejar de ser la anomalía sistémica que la ha honrado ser. Algo semejante se puede oír no solo en ámbitos como el de la reciente reunión, en Miami, de grupos contrarrevolucionarios interesados en facilitar el advenimiento de la Cuba que, según ellos, “queremos todos”. El reclamo de que Cuba se vuelva “normal” se oye incluso en lares mucho más cercanos.

Frente a ilusiones de tal corte se han levantado numerosas voces, y algunas están representadas en este encuentro. Contra los fantasmas también hallamos aliento en Martí, quien en “Crece”, luego de decir que la revolución ya tenía tesis y orden, y se conocía y obraba, añadió: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad: ¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!” Cuidemos el nuestro.

7

Martí, quien no desconocía peligros, ni se arrodillaba ante ellos, plasmó en “Con todos, y para el bien de todos” previó, o ya veía, obstáculos como este: “Por supuesto que se nos echarán atrás los petimetres de la política, que olvidan cómo es necesario contar con lo que no se puede suprimir,—y que se pondrá a refunfuñar el patriotismo de polvos de arroz, so pretexto de que los pueblos, en el sudor de la creación, no dan siempre olor de clavellina. ¿Y qué le hemos de hacer? ¡Sin los gusanos que fabrican la tierra no podrían hacerse palacios suntuosos! En la verdad hay que entrar con la camisa al codo, como entra en la res el carnicero. Todo lo verdadero es santo, aunque no huela a clavellina”.

Esas palabras, ¿no recuerdan aquello de “la verdad es revolucionaria”? No lo dijo un menchevique torpe ni un perestroiko ebrio, sino un bolchevique sabio, aunque no tan recordado, que no idealizaba la realidad pero sabía insoslayable contar con ella, sin sometérsele blandamente, para poder transformarla. Por su parte, Martí sabía necesario distinguir entre lo verdadero y lo aparente, entre la atmósfera y el subsuelo, y, en la fragua de un nuevo proyecto revolucionario para Cuba, en aquel discurso advirtió claramente contra “la mano de la colonia que no dejará a su hora de venírsenos encima, disfrazada con el guante de la república. ¡Y cuidado, cubanos, que hay guantes tan bien imitados que no se diferencian de la mano natural! A todo el que venga a pedir poder, cubanos, hay que decirle a la luz, donde se vea la mano bien: ¿mano o guante?”

No pretendía purezas inalcanzables ni convertir la cordura en parálisis. Por eso añadió: “Pero no hay que temer en verdad, ni hay que regañar. Eso mismo que hemos de combatir, eso mismo nos es necesario. Tan necesario es a los pueblos lo que sujeta como lo que empuja”. Había que contar con todo, pero no otorgar a todo el mismo espacio ni iguales derechos. Mano era mano, y guante era guante. Así sigue siendo hoy, y ha de saberse, para evitar desviaciones y sorpresas costosas. Es necesario saber qué entiende cada quien por normalizar, pues “la norma” hace tiempo que la impone el capitalismo, como se debe saber qué entiende cada quien por actualizar, cuando el Meridiano de Greenwich de la economía mundial pasa por el capitalismo. No es cuestión de palabras, pero tampoco se debe ignorar su importancia como representación de significados.

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A menudo se cita el criterio plasmado por Martí en la carta del 10 de abril de 1895, desde Cabo Haitiano, a Benjamín Guerra y Gonzalo de Quesada, sus colaboradores en la delegación del Partido Revolucionario Cubano, en Nueva York. Se trasladaba hacia Cuba, donde el 24 de febrero había comenzado la contienda armada, y escribió: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”. En lo más directo se refería al papel que debía desempeñar y estaba desempeñando ya el Manifiesto de Montecristi, pero la idea, que no era nueva en él, desbordaba ese campo referencial.

En su Lectura del 24 de enero de 1880 en el Steck Hall neoyorquino, braceando entre el ser y el deber ser, insistió en que la revolución había pasado de ser una revolución de la cólera a serlo de la reflexión. No es un grito aislado el de “Nuestra América”, ensayo publicado a inicios de 1891 y en el cual él —que preparaba una guerra, no meramente una hermosa metáfora de la lucha— sostuvo: “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.

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No es aleatorio que, por lo menos desde 1889, intentara fundar un periódico para la revolución. No lo consiguió hasta que el 14 de marzo de 1892 circuló el número inicial de Patria, antes de proclamarse el Partido Revolucionario Cubano. Como se ha dicho, esa antelación le permitía plantearse que el periódico no se limitara a ser el órgano de aquel cuerpo político, el cual, público y clandestino a la vez, y con seria responsabilidad ante el concierto o desconcierto mundial, se regiría por sus propias normas de funcionamiento, y no tendría en su totalidad, ni acaso en su promedio, la radicalidad ideológica que Patria podía defender libremente como soldado y vocero de la revolución.

Se han hecho valiosos estudios sobre el periodismo de José Martí, y quizás todavía esté por verse plenamente el alcance de una práctica informativa que, promovida y en gran parte protagonizada por él —no solo en la prensa, sino también en discursos y en cartas, y en conversaciones diarias—, no se esterilizó silenciada por la discreción que la guerra exigía. Algunos de los mayores secretos de su plan revolucionario no tardaron en hacerse públicos contra su voluntad. Los Estatutos secretos del Partido, por ejemplo, fueron muy pronto publicados por Enrique Trujillo, tal vez enemigo político embozado, o, cuando menos, caricatura de un Salieri minado por la envidia. Y el plan de enviar armas a Cuba por el puerto de Fernandina lo descubrió un colaborador indiscreto, o traidor, para conveniencia de los Estados Unidos y de España.

A pesar de todo, la conspiración revolucionaria, bien hecha, prosperó, y el levantamiento del 24 de Febrero estalló, no en todas las localidades previstas, pero sí en varias, aunque una errónea tradición le dio el nombre de una sola. Todavía el Código de trabajo que recientemente aprobó la Asamblea Nacional y se lee en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, reconoce entre las conmemoraciones nacionales de carácter oficial aquella efeméride, que ese texto denomina Grito de Baire. Nuestra televisión y otros medios repiten asiduamente el mismo error, perpetuado probablemente en áreas de la docencia. Pero la simultaenidad del alzamiento no fue hecho menudo ni casual, sino opción de profundas implicaciones tácticas y estratégicas.

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El periodismo de Martí sigue siendo un modelo no superado en un país donde va para años que se combaten, con llamamientos que merecerían mayor éxito, síndromes de silencio y secretismos que han llegado a niveles imprudentes de prudencia. Esa realidad recuerda versos de Garcilaso de la Vega: “¡Oh, más dura que mármol a mis quejas/ y al encendido fuego en que me quemo […]!” Romper la pétrea barrera no es cuestión de gusto profesional, sino de vida o muerte, para cumplir con una verdad que Martí definió y ya fue citada en estas notas: “Lo primero es conocerse; porque sin fin fijo y viable, y sin medios correspondientes a él, solo se echan a andar los ambiciosos, esos grandes criminales,—y los locos”.

La población necesita estar informada, para saber cómo actuar, y hasta para alimentar ideas y esperanzas. No es homogénea la población, ni hay que idealizarla, pero mal informada no será mejor. Si se ven señales de cansancio, piénsese que cuando un héroe de estirpe martiana, el Che, negó el derecho a cansarse, se refería a la vanguardia, no a la población común. Martí, luego de decir que “Ser bueno es el único modo de ser dichoso” y “Ser culto es el único modo de ser libre”, añadió: “Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno”.

Él, ejemplo de austeridad y sacrificio que los más fieles al proyecto estarían dispuestos a seguir, no identificaba prosperidad con opulencia, y comprendía que la generalidad de las personas —“lo común de la naturaleza humana”, dijo— desean una vida materialmente decorosa, y la necesitan para no buscarla por caminos inmorales. Incluso quienes tengan la decisión de defender las más elevadas aspiraciones colectivas, deben tener claras y firmes las ideas con que fortalecer sus trincheras, y esas ideas se nutren de la información, y de la prueba de la verdad, o se debilitan sin ellas.

Es justo aplaudir cuanta buena información se dé, por ejemplo, sobre un proyecto como el grandioso fomentado en el puerto de Mariel, y es necesario que se vean en la vida diaria de la población los buenos frutos esperados de él. Otros proyectos bien intencionados no han traído lo que el país esperaba y merecía, y el de Mariel suma a su importancia económica un particular significado simbólico. Es preciso velar para que por allí le entren a la nación, al pueblo trabajador, los beneficios necesarios, y que no reingrese en la patria todo lo malo que creíamos salido en 1980 por aquel puerto.

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No hay que confundir información con sobrecarga de datos parcializados, ni creer que se honra a Martí con meras y abundantes citas de su obra, descontextualizadas. No se trata de renunciar a textos fundamentales y alumbradores que además proporcionan el goce estético de la mejor escritura; pero, más que citarlos o glosarlos, la aspiración debe ser aprender de ellos, de las ideas que el autor plasmó y refrendó con su vida, no solo con su muerte. Más productivo que buscar complaciente aprobación en sus escritos, sería indagar en qué nos impugna, aunque la realidad no nos permita hoy actuar como él habría querido.

En general, ni él ni su pueblo merecen que en torno a su obra se genere sobresaturación con una propaganda textual desmedulada o cansona. Por eso —y ruego que se me perdone repetir algo que he contado en otros textos—, cuando hace algunos años, al final de una conferencia, alguien me preguntó qué sugería para estimular la necesaria y placentera lectura de la obra martiana, dije: prohibirla. Claro que eso sería inaceptable, pero lo dije pensando en la pasión generada en torno a autores y obras que se han incluido en índices de interdicción que solo ha servido para promoverlos. Ojalá una pasión similar a esa estimulara hoy, amorosamente, el conocimiento del legado de Martí, y, para no ir más lejos, del marxismo, hoy poco mencionado.

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Hay una dimensión, o pilar, del pensamiento de Martí que no puede pasarse por alto, y que tiene para nosotros un significado vital: la ética. En él fue, mucho más que de ciencia, cuestión de conciencia y actitud. Podrían citarse numerosas pruebas de ello, pero basta su sólido criterio de que servir a la patria, sacrificarse por ella, no da ningún derecho especial sobre ella ni sobre sus recursos. La decisión de echar la suerte con los pobres de la tierra no fue para él una consigna, sino la definición de un modo de vivir, y, en particular, de asumir la política. Lo ratificó en la manera como vivió y como se encargó de poner límites institucionales a la autoridad —que recaería en él por limpia elección— del máximo dirigente, con cargo de delegado, del Partido que él mismo fundó.

Ese Partido se constituyó para asegurar, junto con la independencia de Cuba, otros fines fundamentales llamados a sentar las bases de la república futura, para la cual urgía “fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia”, como se lee en sus Bases. Era natural que, en la guerra preparada por esa organización política, el héroe se mostrase aprensivo con lo que pudiera parecerle indicio de ostentación, de opulencia, aunque fuera la silla de montar sobre la cual un héroe formidable luchaba por la patria y moriría por ella.

La austeridad de Martí expresaba su lealtad a los principios que defendía, y era parte de su capacidad de sacrificio, que para él no representaba una condena, sino un acto volitivo consciente. De ahí que, “en el pórtico de un gran deber”, le expresara a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal: “Ahora hay que dar respeto y sentido humano y amable, al sacrificio”. Va más allá de lo contingente el hecho de que su carta póstuma a Manuel Mercado —testamentaria en tantos órdenes, incluida su ética— se interrumpiera en la palabra honestidad.

Su legado vale también para informar la nueva lucha contra bandidos a que está llamado el país: el enfrentamiento a la corrupción y a los corruptos. En esa realidad reverdecen los versos en que un discípulo moral del Apóstol pidió “una carga para matar bribones,/ para acabar la obra de las revoluciones”. Esa era y sigue siendo una meta indispensable para “cumplir el sueño de mármol de Martí”.

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Cardinal fue, o es, la actitud del Maestro en relación con las fuentes de pensamiento a su alcance, y con sus maestros inspiradores. Fue un lector voraz, y pensaba que si “Napoleón nació en una alfombra donde estaba la guerra de Europa”, él debió haber nacido “sobre una pila de libros”. Pero asimismo escribió: “el libro que más me interesa es el de la vida, que es también el más difícil de leer, y el que más se ha de consultar en todo lo que se refiere a la política, que al fin y al cabo es el arte de asegurar al hombre el goce de sus facultades naturales en el bienestar de la existencia”.

Muchos textos le serían útiles, pero su grandeza estuvo en la capacidad creativa, en el poder de buscar y hallar respuestas raigales para la realidad a la cual se enfrentaba. Pensar por sí propio era, para él, el primer deber de un ser humano, y lo cumplió señeramente. De ahí la dificultad con que han tropezado los intentos de hallarle ubicación, o clasificarlo, en una corriente de pensamiento determinada. Su actitud crítica la mostró asimismo ante sus grandes inspiradores, aunque fuera Simón Bolívar, su mayor maestro americano.

En 1893, en el centro de su discurso de homenaje al Libertador por el aniversario 110 de su nacimiento, situó entre grandes elogios lo que entendía necesario superar del maestro. Apreciaba que este “no pudo, por no tenerla en el redaño, ni venirle del hábito ni de la casta, conocer la fuerza moderadora del alma popular”. El fiel continuador procuraba que se entendiera con precisión lo que la herencia de Bolívar —que tenía, y tiene, mucho que hacer en América y no solo en ella— podía seguir aportando al independentismo y a la transformación en nuestros pueblos, y qué correspondía plantearse, a finales del sigloIX y hacia el futuro, en una revolución profundamente popular.

Su actitud crítica devalúa desde la base cierta lectura que a menudo se ha hecho de “Tres héroes”, semblanza incluida como escudo y brújula en el número inicial de La Edad de Oro, julio de 1889. Refiriéndose especialmente a Bolívar, sostuvo que “el sol tiene manchas” y “quema con la misma luz con que calienta”, y “los hombres no pueden ser más perfectos que el sol”. Frente a eso expresó que “los desagradecidos no hablan más que de las manchas”, pero, en contraposición, añadió: “los agradecidos hablan de la luz”. No dijo que ven o deben ver solamente la luz. Lo que proponía no era incondicionalidad, sino lealtad reflexiva, sin la cual ninguna causa digna estará del todo bien defendida.

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Es mucho lo que en cada una de las presentes notas se podría añadir, y muchas las notas que faltan para un esbozo que pudiera estimarse mínimamente completo de lo que Martí representa para nosotros. Su pensamiento y su palabra deberían servirnos, entre otros fines que debemos alcanzar, para no seguir satanizando el concepto de república, lo que habitualmente se hace cuando se le regala el rótulo la República a la Cuba de 1902 a 1958, y se contrapone a ella la Revolución, aunque la Cuba revolucionaria sigue siendo república y como tal debe perfeccionarse, para lo que debe cultivar una civilidad que parece perderse.

Si se quisiera ser exhaustivo, no pararíamos de señalar cuánto nos enseña Martí. Ni palabra sin esencia ni detalle banal hay en una obra signada por la trascendencia. Una coma puede tener significado especial. Como todo autor, tenía sus preferencias y se permitía opciones estilísticas que pueden gustarnos más o menos. Así, por ejemplo, en el cierre de uno de los grandes poemas de Versos libres se lee: “Sólo el amor, engendra melodías”, imagen que asimiló Silvio Rodríguez en la canción que afirma: “sólo el amor engendra la maravilla”.
El poema de Martí figura en un libro que no llegó a depurar totalmente para su edición, por lo cual caben dudas puntillosas. Pero él tenía en general un prodigioso y fundacional dominio del idioma. Para algunos puristas, la coma en el verso citado sería comparable con la que usó en una afirmación hecha en un texto revisado por él y publicado en su cercanía física: “El carácter de la Revista Venezolana”, donde se lee algo que de distintos modos planteó en varios escritos: “Hacer, es la mejor manera de decir”.

Lecturas puristas, y a veces descuidadas, suprimen la coma; pero ¿es que la pausa que ella pide no le da al verbo hacer la doble función de reclamo imperativo y de protagonista del predicado que le sigue? Es como si después de la convocatoria, hacer, en la que se siente incluso un énfasis exclamativo, se añadiera una oración donde ese verbo puede ser a la vez sujeto implícito, para evitar una repetición indeseable, en un contexto donde cabría percibir el siguiente mensaje: “¡hacer!, esa es la mejor manera de decir”.

Es apenas una propuesta, basada en el reconocimiento de la importancia de los signos de puntuación para Martí. Sobre ellos esbozó un sistema propio, personal, impracticable tal vez, pero revelador del cuidado con que los asumía y es indispensable tener en cuenta al interpretar sus textos. Desde lo más profundo de su legado, de su ejemplo vital, nos llama a hacer, y a hacer bien, porque esa es la mejor manera de decir.

*  Intervención en el panel que, sobre el tema José Martí y la Revolución Cubana hoy, sesionó el 10 de julio de 2014 en la Casa Cultural del ALBA de La Habana, organizado por el programa FLACSO-Cuba en su ciclo Balcón Latinoamericano.

*Filólogo e historiador cubano: investigador de la obra martiana de cuyo Centro de Estudios fue sucesivamente subdirector y director. Profesor titular de nuestro Instituto Superior Pedagógico y asesor del legado martiano en los planes de enseñanza del país; asesor y conductor de programas radiales y de televisión. Jurado en importantes certámenes literarios de nuestro país.  Conferencista en diversos foros internacionales; fue jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Realizó tareas diplomáticas como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España. Desde 2009 ejerce el periodismo cultural en la Revista Bohemia.  Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.
 Publicado en Cubadebate

Assange: Internet para Cuba representa la posibilidad de contar su propia historia para todos los que estén dispuestos a escucharla

sábado, 28 de septiembre de 2013
Por su importancia para la blogosfera cubana, repetimos el video de la conferencia de Julian Assange y, además, les compartimos la transcripción de esta conferencia, gracias a la colaboración de nuestro fraterno "GabyCuba"
Julian Assange en videoconferencia con blogueros cubanos



Transcripción de la videoconferencia de Assange con bloguer@s cuban@s

Pedro Miguel Arce (PMA), editorialista del periódico mexicano La Jornada y coordinador del taller de ciberperiodismo en cuyo marco se desarrolló el encuentro entre Julian Assange y algunos destacados jóvenes blogueros y periodistas de Cuba, presenta al hacker australiano el auditorio.

Pedro Miguel le cuenta sobre el objetivo de su visita a La Habana y sobre los esfuerzos realizados para lograr la comunicación vía Skipe. Este mexicano, vinculado muy estrechamente con Assange, fue el encargado de recibir durante una operación secreta en Inglaterra miles de cables secretos de las embajadas y consulados norteamericanos en el país azteca.

Julian Assange (JA): “Es muy bueno que por un momento rompamos el bloqueo, evitemos este bloqueo que a través de una embajada atenta contra Cuba. Este momento que disfrutamos juntos refleja algo que está pasando en el mundo, porque permite romper un bloqueo inmoral que está sufriendo Cuba y que ahora es algo que Wikileaks trata de superar.”

-Hay un nuevo tipo de solidaridad, de conjunción entre las personas que están luchando por una misma causa. Y es una forma de unirnos a todos para luchar por estos valores.

-La situación que Cuba ha enfrentado durante 50 años es muy interesante e importante para mí, porque he luchado durante tres años contra el bloqueo de mi organización y mi gente. Cuba ha luchado contra el bloqueo por cinco décadas. Hay muchas similitudes y hemos aprendido de las experiencias cubanas en este tipo de asunto con determinación, principios y unidad pero también con mucha inteligencia. De alguna manera similar nosotros enfrentamos lo que ha sufrido Wikileaks con la misma determinación, con nuestros principios y con gran claridad ética.

-La razón de este bloqueo a Cuba -sé que no tengo que decírselas- es porque están en contra de que Cuba tome sus propias decisiones y el deseo de bloquear a Wikileaks viene de una sola cosa: evitar que Wikileaks hable con libertad de las cosas que ha hecho Estados Unidos. Tener determinación en lo que estamos haciendo –y diciendo- es fundamental. Es la misma autodeterminación que quiere Cuba para su pueblo.

-Wikileaks parece que está en guerra con Estados Unidos y esto nos ha convertido en una organización diferente, una organización que no puede existir si no se enfrenta de una forma diferente a los Estados Unidos. Y no decimos que somos una organización perfecta, solo decimos que somos humanos; y Cuba no es una nación perfecta, como todas las naciones tiene sus problemas. Durante estos tres años de resistencia al bloqueo hemos aprendido que no se puede frenar la intención, el deseo de ser lo que queremos ser.

-Nosotros comenzamos con la intención de recolectar y proteger la historia verdadera del mundo. Es realmente a través de la historia que nosotros somos y podremos ser. Mediante nuestra información se han tomado decisiones. Porque, ¿si no tenemos información cómo podemos tomar decisiones en este mundo? De lo contrario todas nuestras acciones tendrán como base algo oscuro, así como una ceguera, una ilusión. Es solamente la decisión de saber quiénes somos realmente lo que nos hará tomar decisiones correctas en este mundo que vivimos.

-Hablar de las decisiones es como lanzar dados hacia el futuro. No debe ser real que la historia del mundo sea una amenaza para los EE.UU., pero así es. Nosotros comenzamos en el 2010 con la publicación de documentos que trataban sobre la guerra en Afganistán y el Pentágono convoco a una conferencia de prensa donde le dijo a todo el mundo en ese momento que Wikileaks y yo teníamos que destruir toda la información, todo lo que teníamos relacionado con el Pentágono, y que además detuviéramos este enfrentamiento contra la cuestión bélica norteamericana.

PMA: “Julian, muchas gracias, a mi nombre por supuesto, y en nombre de todas las personas que están aquí en el Centro Internacional para la Prensa de La Habana, Cuba. Quiero presentarte a Cristina Escobar (CE), una joven periodista que te va a leer unas preguntas que las compañeras y compañeros que estamos acá elaboramos para ti. Trataremos que sean preguntas breves. Gracias.”

CE: “Señor Assange, muchas gracias por esta gran oportunidad que nos regala. Quisiera agradecerle también por portar en su camisa una cinta amarilla en señal de solidaridad con nuestros Cinco hermanos. Es una muy importante causa para nosotros.”

JA: “Creo en el derecho de estas personas. Soy amigo personal de uno de los abogados del caso y creo en su lucha.”

CE: ¿Cuál es su opinión sobre el juicio de Los Cinco, tras la enorme manipulación mediática de que fueron objeto? Algo parecido a lo que usted sufre hoy.

JA: “Vivimos en un estado mediático y las decisiones que tomamos se basan en lo que conocemos. Noam Chomsky dijo que los medios son como el bastón que puede tener cualquier dictador, que en el fondo son los que tienen el poder.

-El caso de Los Cinco es un caso muy politizado. Está abiertamente politizado. Nadie puede ser sometido a tanto tiempo en prisión sin una causa sólida, como ha transcurrido con Los Cinco. La Internet nos ofrece una herramienta poderosa capaz de romper la manipulación de los medios. El éxito y poder de Wikileaks representa esa posibilidad y para Cuba representa la posibilidad de contar su propia historia para todos los que estén dispuestos a escucharla.

-Todavía tenemos una gran lucha en nuestras manos e Internet le permite a mucha gente decir lo que piensa que es verdad, pero existen algunas corporaciones gigantescas que están manipulando la situación de Los Cinco. Se resisten a darle un sentido a esa verdad y tratan de enterrarla totalmente.
-Ese es el reto: enfrentarnos a las grandes corporaciones que manipulan toda la información sobre el caso. Porque estamos capturados por los Estados Unidos en su gran máquina de vigilancia. Esa es la lucha que tenemos actualmente.

CE: “Nosotros debatimos otras cuestiones y quisiéramos conocer su opinión al respecto. La bloguera cubana Yoanis Sánchez se presenta a sí misma como una opositora independiente sin embargo Wikileaks mostró las relaciones estrechas de Yoanis con los diplomáticos norteamericanos en La Habana. Los documentos prueban que la entrevista que le hizo a Barack Obama fue fabricada. Toda esta información es importante. ¿Por qué usted cree que los grandes medios lo han silenciado?

JA: “Todos los medios tienen una agenda. Todos están enmarcados en los intereses de un grupo de poder y en aquellos medios que tienen perspectivas diferentes la gente no quiere confiar. Debemos conocer las agendas y las perspectivas de los grandes medios, mediante este choque podemos destilar la verdad.

-Por supuesto que los grandes medios están muy cercanos al gobierno norteamericano. Son medios del establishment, no importa como hayan comenzado, siempre terminan sentándose a la mesa con los que representan este establishment y ahí se elaboran sus agendas. En nuestros documentos sobre estos diplomáticos existen muchos cables que tienen que ver con esta situación, y ellos han borrado muchas líneas y tachado párrafos de estos documentos.

-Debo decir que Cuba no tiene necesidad de esconder la verdad, de enfrentar la verdad. La realidad de la situación no causa necesidad de temerle a la verdad, se le debe temer a la mentira. Podemos sentir, aquí y allá, cómo la verdad se mantiene y vemos al enemigo hundido en un mar de mentiras diciendo que es su amigo. Y hemos visto eso en los cables diplomáticos sobre Cuba, y bajo la perspectiva del jefe de la Oficina de Intereses de los EE.UU. en La Habana.

-En relación con Yoanis Sánchez he visto esto en diferentes lugares. Hay problemas en muchos países, y es importante que las personas hablen de sus problemas, pero también es importante no convertirse en un títere de otros países, no corromperse en ese sentido.

-Darle fondos a las voces opositoras y a otro tipo de elementos tiene un efecto muy negativo. Por ejemplo, cuando leemos a un bloguero que dice algo sobre Cuba, no sabemos cuál es su verdadera agenda. Si se están quejando de un problema que es genuino, real; o se están convirtiendo en un agente de la propaganda para los Estados Unidos. Y no estoy hablando de este caso en particular, hablo sobre la actitud de recibir dinero para publicar cosas, generalmente, va a dañar la credibilidad de lo que hacemos, incluso aunque sea algo genuino.

CE: “Quisiéramos saber un poco más de su caso y tenemos una pregunta encaminada a eso. Anna Arden ha sido vinculada a los grupos terroristas y contrarrevolucionarios de Miami que nos han afectado durante más de 50 años. ¿La acusación que ella le hizo a usted pudiera estar relacionada con la CIA?”

JA: “A mí no se me ha acusado formalmente durante estos tres años, se me ha retenido para ser llevado a juicio en Suecia. Al mismo tiempo, EE.UU. me está acusando a mí y Wikileaks de una manera muy específica.

-Una de mis fuentes principales, Manning, acaba de ser condenada a 35 años de cárcel en una prisión de los Estados Unidos y a mí se me quiere extraditar allá. De lo único que se le acusaba fue de proveerle información a Wikileaks. No se agrega nada de que alguna persona haya sido dañada por esas revelaciones. Tampoco se puede agregar que Manning haya recibido dinero de parte nuestra por enviarnos esos documentos. No se puede añadir que tuviera intención de dañar a los Estados Unidos. Manning quiso informar sobre la realidad de la guerra en Afganistán y sobre la naturaleza criminal de los Estados Unidos en este contexto.

-En relación a esa acusación que tenía en Suecia y que se ha desestimado, y sobre todo ese efecto sobre Wikileaks para tratar de llevarme a juicio, cuando el gobierno de Ecuador me otorgó asilo político, el gobierno del Reino Unido se negó a reconocer ese derecho internacional y me ha mantenido atrapado en la embajada ecuatoriana durante 400 días.

-Con respecto a la persona que usted hablaba y de sus relaciones con cubanos, por supuesto que estoy interesado en eso, porque ese caso continúa y se mantiene su esencia legal, aunque no es fácil para mi hablar de eso. Hay que ver archivos de casos similares en Alemania y Suecia acerca de la actividad de inteligencia contra mí en esos dos países en el año 2010. Si acceden al sitio de Wikileaks podrán ver archivos que documentan toda esa actividad de inteligencia.

CE: “¿Cómo se siente conociendo que en algún momento puede ser juzgado en Suecia o en los Estados Unidos? Usted ha insistido en salvarse y en mantener a Wikileaks funcionando, ¿será eso posible aunque usted no esté ahí para Wikileaks?”

JA: “Cuando estuve retenido por diez días fue casi un chiste que se publicaran más documentos que antes de estar libre. Tengo toda la confianza en las personas de mi organización y sé que continuaran con el trabajo aunque no esté presente. Resulta igual que en el caso de Cuba y Fidel Castro: como figura quizás no dirija el país, pero su autenticidad se mantiene en todo lo que realiza el país.”

-En el caso de ser juzgado en los EE.UU., todos saben lo que pasó con Manning, y no permitiremos que suceda conmigo. El gobierno de Ecuador tiene la voluntad política de evitar que eso pase y no vamos a permitirlo. Resulta la misma situación cuando el Pentágononos exigió que destruyéramos todos los materiales y no lo hicimos, recibimos más solidaridad y nos hicimos más fuertes como organización. Eso no va a pasar.

CE: “Nosotros los periodistas cubanos admiramos la causa de Wikileaks y su causa. Compartimos sus valores y entendemos su situación. ¿Qué puede hacer Cuba para ayudar a Wikileaks a derrotar el bloqueo?”

JA: “Nosotros empezamos enviando cartas al Parlamento, nos dirigimos a diferentes países. Pienso que Cuba debe hacer lo mismo: llamar la atención sobre esta situación en los Estados Unidos y fuera de ellos. Es lo primero que hay que realizar. La otra tarea seria tener la voluntad política.

-Han visto que muchos agentes nuestros han sido investigados y seguidos por muchos países. Hemos informado a todas esas agencias lo que pasa con nuestras personas. En el caso de Snowden lo ayudamos a salir con seguridad de Hong Kong para que arribara a Rusia. Eso no nos ha convertido en la organización favorita de los medios. Si quieren ayudarnos en formas concretas hablen con las personas que no conocen acerca de esta situación.

CE: “Hemos hablado con Pedro Miguel y nos ha contado durante esta semana muchas cosas acerca de Wikileaks. De cierta manera su organización también ha ayudado a Cuba porque con las publicaciones hemos tenido conocimiento de muchas acciones de Estados Unidos contra la isla. Estos documentos son la prueba de cosas que sabíamos que estaban pasando, por eso es que son tan importantes para nosotros. Ahora, ¿qué puede hacer Wikileaks para ayudar a Cuba a derrotar el bloqueo?”

JA: “Creo que ustedes tienen más experiencia en eso que nosotros (risas en el auditorio). Hemos luchado estos tres años para romper el bloqueo contra nosotros, un bloqueo que ha tomado el 95% de nuestras ganancias y reservas, conjuntamente con otros ataques que los Estados Unidos. Ustedes han sufrido uno por más de 50 años estando solo a 90 millas. Estoy altamente impresionado. No sé cómo lo han hecho por más de cinco décadas.

-Pienso que este punto de la economía y la soberanía es muy importante, así como el derecho a la información y a la autodeterminación. Este es un derecho que la comunidad internacional tiene que hacer cumplir. Pero no se cumplirá hasta que al menos no exista una resolución del Consejo de Seguridad, o de las Naciones Unidas u otras organizaciones importantes. Es un derecho en el cual muchas personas van a estar de acuerdo. Ninguna organización va a querer que le pase lo que le ha pasado a Wikileaks. Ninguna persona, ningún país quiere estar bloqueado como lo ha estado Cuba.
-Dicho esto, el bloqueo no está terminado. Wikileaks nos ha permitido diversificarnos y tenemos muchas relaciones económicas, así que cuando una es tomada por los EE.UU. otra nos permite sobrevivir, para ser autosustentables. Creo que eso también ha pasado en Cuba.

CE: “Señor Assange su fuerza y determinación es un ejemplo para nosotros. Agradecemos su tiempo y esta gran oportunidad. Muchas gracias por llevar un lazo amarillo. (Aplausos)

PMA: “Julian, Julian!!! No te vayas!!! (Risas) (Aparece de nuevo sonriendo) Julian hay aquí decenas de jóvenes cubanos con mucho talento, con mucha pasión, con mucha habilidad tecnológica, hay otros no tan jóvenes que nos habría gustado ser cientos o miles en esta sala pero las limitaciones técnicas, en parte debidas la bloqueo, nos han impedido hacer algo más.

-Yo sé que lo que nos has hablado ahora se va a quedar en el corazón y en el cerebro de estas compañeras y compañeros. Quiero agradecer a Joel, Alejandro, Carlos, a Karel que han hecho un excelente trabajo técnico. A nuestro compañero del lado de allá del Atlántico.

-Quiero hacer un agradecimiento muy especial a alguien que ha tenido la deferencia de no interrumpirnos: a Barack Obama (risas en todo el auditorio. Assange ríe también) Tenemos que saber que nos ha estado escuchando. Yo le deseo verdaderamente que aprenda algo, que aprenda un poco de decencia y honestidad.

-Con esto te digo que por supuesto no vas a ir a juicio en los Estados Unidos, porque sé que existen sociedades que están apoyando la causa de Wikileaks y la tuya. Espero que esta plática sea el inicio de una relación muy estrecha, muy cordial y muy solidaria entre Wikileaks y los estudiantes, los periodistas de Cuba. Quiero que cuando puedas tomar un avión de Quito a La Habana, ¡pos que tenemos que tomarnos un trago! (risas) ¡Un trago en esta maravillosa ciudad! ¡Muchas gracias! (aplausos)

JA: “Creo que un trago me vendría bien cuando llegue a Cuba (se ríe) (aplausos y risas) Gracias a ustedes. Adiós. (Aplausos)

Tomado del Blog de Gabriel Torres Rdguez: GabyCuba

Cuba: Julian Assange comparte con jóvenes blogueros y estudiantes de periodismo por video conferencia (+ Fotos y Video)

jueves, 26 de septiembre de 2013
Julian Assange en videoconferencia con La Habana. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
El fundador de Wikileaks, Julian Assange, se solidarizó con la causa de los Cinco, y apareció en pantalla durante la videoconferencia La Habana-Londres con una cinta amarilla enlazada en su pecho.
“Mi solidaridad con los Cinco”, dijo Assange, y reconoció que Wikileaks como Cuba desde hace más de 50 años vive el bloqueo de los EEUU.
El mundo vive en un estado mediático del gobierno de los EEUU, dijo, y recordó a Noam Chomsky, cuando afirmó que los medios son como su bastón para que EEUU actúe como dictador del mundo.
Aseguró que Internet ha sido un espacio que le ha permitido romper decir a casi todo el mundo lo que piensa que es verdad, pero hay unas pocas corporaciones gigantescas que están manipulando también estos espacios, y se resisten a decir la verdad, y tratan de enterrar totalmente la verdad.
Assange dialogó vía Internet con los participantes de un taller de cibrperiodismo auspiciado por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana, en el que participaron jóvenes blogueros cubanos provenientes de diferentes ciudades del país.
El Taller Interactivo de Jóvenes Blogueros, impartido por Pedro Miguel Arce, editorialista del diario de La Jornada, de México, sesionó desde el pasado lunes y concluyó hoy con este intercambio a través de la plataforma Skype -videoconferencia por Internet- con Assange.
“Por un momento podemos romper este bloqueo”, fueron las primeras palabras de Assange a través de Internet. “Este momento que estamos teniendo juntos refleja algo que está pasando en l mundo, porque permite romper un bloqueo inmoral como el que está padeciendo Cuba y que Wikileaks ha tratado de romper”.
Añadió que su organización intenta “traer un nuevo tipo de solidaridad y de conjunción entre las personas que están luchando por una misma causa y es esta una forma de unirnos”.
Lo que ha padecido Cuba en estos 50 años es muy significativa para mí, dijo, y añadió:
Yo he estado luchando contra el bloqueo contra mi organización y mi gente durante tres años y Cuba lo ha enfrentado durante 50 y hay algunas similitudes. Pero Cuba ha demostrado que se puede enfrentar con determinación, con principios y mucha inteligencia una situación tan adversa. En Wikileaks de la misma manera tenemos que enfrentar el bloqueo.
El boqueo contra Cuba significa que e no le permiten tener su propia determinación y el deseo que ellos tienen es el de evitar que hablemos con libertad de las cosas que hace Estados Unidos, es lo mismo la determinación que quiere tener Cuba para su pueblo.
Hemos estado en una guerra contra Estados Unidos, y esto ha determinado que hayamos tenido que convertirnos en una organización diferente, no somos una organización perfecta, solo somos humanos. Cuba nos es perfecta, como todas las naciones tiene problemas, pero lo que sí sé es que no se puede frenar nuestra intención y nuestro deseo de ser lo que queremos ser.
Empezamos con el deseo de proteger la historia verdadera del mundo, porque nuestra historia es lo que somos. Esto llama a tomar decisiones a partir de los que sabemos en el mundo y si no sabemos lo que está pasando cómo podemos vivir en e l mundo.
Más adelante comentó que desde que Wikileaks comenzó en e l 2010 publicando documentos relacionados con Afganistán, el Pentágono se enfrascó en una guerra contra la organización: “Demandaban que destruyéramos toda la información, demandaron que destruyéramos lo que íbamos a publicar sobre el Pentágono y detuviéramos la resistencia contra el sistema militar de Estado Unidos.”
La periodista cubana Cristina Escobar, en nombre de los jóvenes que participaron en el taller, le agradeció a Assange que portara una cinta amarilla, en manifiesta solidaridad con la campaña al cual convocara René González, uno de los Cinco héroes cubanos recién liberado después de una injusta condena en EEUU, que todavía pesa sobre sus compañeros.
Creo en el derecho de estas personas -reaccionó el fundador de Wikileaks-. Soy amigo de uno de los abogados. Creo en la justeza de su lucha.
Añadió que “vivimos en estado mediático y las decisiones que tomamos se basan en lo que conocemos. Noam Chomsky dijo que lo medios son como el bastón de cualquier dictador, y el Caso de los Cinco es un ejemplo; está fuertamente politizado. Nadie puede ser encarcelado por tanto tiempo como estos cubanos”.
Advirtió que “el reto que tenemos es luchar contra los que manipulan la informaciones en internet, donde estamos capturados por los EEUU, por la máquina de vigilancia más poderosa. Lo único que tenemos es nuestra lucha”.

La agenda del enemigo

Sobre el silencio mediático de la relación de Yoani Sánchez con EEUU, la colaboradora de una embajada de ese país más mencionada en los cables del Departamento de Estado filtrados por Wikileaks, Assange aseguró que “todos los consorcios mediáticos tienen una agenda, están enmarcados en los intereses de un grupo de personas (…); los medios de EEUU son muy cercanos al gobierno, promocionan sus agendas y siempre terminan sentados en la mesa con el poder político de ese país, que los convierten en sus agentes”.
Añadió: “Publicamos muchos cables que tienen que ver con esta situación y van a ver que los medios occidentales han borrado párrafos enteros (…), pero vemos al enemigo hundido en un mar de mentiras y hemos visto eso en los cables diplomáticos y se escribe bajo la perpestiva del embajador norteamericano”.
Aseguró que casos como este (el de la bloguera) no es inusual: “he visto cómo algunos se convierten en títeres de otros pasises y (EEUU) otorga fondos a voces opositoras, con un efecto muy negativo, porque su agenda parece ser actuar como agente de EEUU”.
Recordó que “Bradley Manning ha sido sentenciado y a mí se me quiere extraditar”.
El australiano respondió preguntas de los asistentes al taller y de estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana, sumados al encuentro virtual desde la sede del Centro de Información para la Prensa, en la capital cubana, institución que facilitó la conexión con Londres.
Pedro Miguel Arce, destacado periodista y un experto en el uso de las redes, estuvo a cargo de la negociación con Wikileaks para la publicación en La Jornada de los cables del Departamento de Estado relacionados con México, que filtró la organización encabezada por Assange.
El fundador de Wikileaks lleva más de un año refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres, tras enfrentar una orden de arresto de las autoridades suecas para someterse a un interrogatorio por dos supuestas agresiones sexuales (véase la incoherente historia de tales acusaciones en http://goo.gl/5Tz43).
Como ha dicho Pedro Miguel, “es la Casa Blanca, y no dos borrosas mujeres suecas, la verdaderamente ofendida por Assange, y la demanda de extradición de Estocolmo a Londres es parte de un operativo trinacional para que el gobierno gringo pueda echarle el guante. El motivo: que el fundador de Wikileaks ha evidenciado a Washington ante el mundo como perpetrador de crímenes de guerra, actos de corrupción e intromisiones ilegales en otros países”.
Síganos también a través de nuestra cuenta en Twitter @cubadebate y en Facebook de Cubadebate.
Cubadebate promete la publicación de la trascripción del intercambio: vea allí más fotos del ciber encuentro.
Video conferencia Assange Foto: Alejandro Cruz / Blogosfera Cuba
Blogueros en video conferencia con Julian Asange. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate
Pedro M. Arce, editorialista de La Jornada Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate


Constante formación para periodistas latinoamericanos

jueves, 3 de enero de 2013
Por Jimena Riveros*

El Instituto Internacional de Periodismo José Martí es un brazo  de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y desde hace años trabaja sin cesar en la capacitación, perfeccionamiento y especialización de periodistas cubanos y de América Latina.

Los cursos y talleres que se ofrecen son aprobados por el Comité Científico del Instituto y el Ministerio de Educación Superior de la República de Cuba.
Cuenta asimismo con un complejo llamado “El Costillar de Rocinante” que le permite brindar alojamiento a los estudiantes locales y extranjeros haciendo que se  genere en muchos casos un vínculo entre los residentes.

Cuenta además con muestras  permanentes y temporales de fotógrafos tanto nacionales como internacionales.

 Ideas Libres le realizó una breve entrevista al Lic. Antonio Moltó Martorell, director general de este reconocido establecimiento:

¿De donde surgió la necesidad de crear un Instituto Internacional de Periodismo?
De la voluntad de la Unión de Periodistas de Cuba, de todos los colegas cubanos que hemos aceptado el periodismo como una misión al servicio de los demás.

¿Qué es lo que Instituto le puede aportar a los periodistas extranjeros?
Con toda humildad puede aportar sus experiencias alimentadas por cientos de profesionales latinoamericanos que en estos 30 años han dejado su huella entre nosotros. Somos un centro de estudios de postgrado de periodismo que pertenece a la UPEC y la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.

¿Cómo es la metodología de trabajo?
Ofrecemos cursos de todas las especialidades del periodismo y un programa de becas donde el alumno seleccionado no tiene que pagar nada relacionado con matrícula, alimentación ni hospedaje.

¿Ofrecen cursos destinados a los periodistas cubanos específicamente? o ¿conviven con los extranjeros durante los mismos?
Cubanos y colegas de otros países lo compartimos todo, como en buena familia.

¿Qué análisis puede hacer respecto a los periodistas extranjeros que se inscriben?
Muy interesados en la superación profesional y actualización de sus conocimientos. Aportan experiencias que nos permiten ampliar nuestra visión sobre el periodismo en al región.

¿De que país son originarios los profesionales que más se inscriben?
México, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Costa Rica, Paraguay,  Nicaragua,  Panamá, Republica Dominicana y Brasil, entre otros.

Respecto a los periodistas argentinos:
¿Cual es el vínculo que cree hay entre estos y los periodistas cubanos?
La presencia de los colegas argentinos nos deja un sabor dulce, grato. No vienen todos los que quisiéramos y comprendemos las razones. El costo de los pasajes es algo que siempre aparece como limitante.

¿Qué destacaría de estos?
Desearíamos mayor presencia de los colegas que están vinculados a la docencia desde el periodismo.

¿Cual es su análisis respecto a los medios de comunicación alternativos en América Latina, pioneros en materia de contrainformación?
Lo alternativo es la vía para los que no poseemos grandes recursos, y no solo eso, es el camino para decir desde adentro, para contar lo que sucede burlando el control de la censura que ofrecen los medios al servicio de la oligarquía. Lo alternativo incluye la modalidad del periodismo ciudadano que armado con la razón y la verdad forman el contragolpe, tan fuerte como el arma más poderosa.

¿Cómo es la realidad del Instituto hoy día?
Vivimos tiempos duros, como antes y siempre, peores y mejores porque muchos siguen abriendo sus ojos y el periodismo tiene el gran reto de saberse mover para conservar su autoridad y encantos. El Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de la UPEC le seguirá abriendo sus puertas a todas y todos los colegas que quieran echar su suerte con los pobre de la tierra.-

Fotos: Archivo web

Datos útiles:

Weblog: http://www.periodismojosemarti.wordpress.com
Correo electrónico: eventos@prensaip.co.cu
Teléfonos Instituto: (537) 832 05 66 y (537) 832 05 67
Dirección: Avenida de los Presidentes No. 503, entre 21 y 23 / Vedado, Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana / Cuba.
 Enviado por su autora y publicado originalmente en su blog Ideas Libres:
http://jimenariveros.wordpress.com/2013/01/03/constante-formacion-para-periodistas-latinoamericanos/

*Jimena Rivero es  una periodista argentina, trabaja como redactora en la revista institucional de PAMI y  colabora con www.cubainformación.tv.  También durante el año 2010 trabajo en la radio FM La Boca.

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