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El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista

jueves, 3 de octubre de 2013
Por Salim Lamrani*


La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3] No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.

El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.

Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.

El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.

A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.

La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.

La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. 
Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.

La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional, según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.

A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.

El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.
 Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.

NOTAS

[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf (sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficielTomado de Opera Mundi
Imagen agregada RCBáez
 

Raúl: Continuamos avanzando y los resultados se notan

martes, 2 de julio de 2013

Raúl: Continuamos avanzando y los resultados se notan
Por Leticia Martínez Hernández y Yaima Puig Meneses

“Continuamos avanzando y se notan los resultados. Nos movemos a un ritmo más rápido de lo que se imaginan quienes critican nuestra supuesta lentitud e ignoran las dificultades que enfrentamos”, valoró el General de Ejército Raúl Castro Ruz durante la reunión del Consejo de Ministros efectuada el pasado viernes 28 de junio, donde el análisis de los temas económicos volvió a protagonizar las sesiones.

Como primer asunto de la jornada, Adel Yzquierdo Rodríguez, titular de Economía y Planificación, presentó el informe sobre el cumplimiento del Plan de la Economía al cierre del primer semestre del 2013. Dijo que se estima un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 2.3 %, superior en dos décimas al registrado en igual periodo del pasado año, a pesar de las tensiones externas, los efectos del huracán Sandy y las insuficiencias propias de la economía cubana.

Precisó que la mayoría de las actividades registran incrementos, destacándose por su aporte al PIB el comercio, el transporte, las comunicaciones y la industria manufacturera.

Los servicios sociales se mantienen en niveles similares a los de 2012 y el resto de la economía crece un 2.9%, lo cual es coherente con la política de incentivar la producción material y garantizar los servicios sociales a partir de una mayor eficiencia.

“Para el cierre del año, comentó el también Vicepresidente del Consejo de Ministros, se espera un crecimiento entre el 2.5 y 3%, inferior al 3.6% previsto, en lo cual ha influido también el entorno internacional de América Latina“.

Entre las inejecuciones más significativas del semestre se destacó el azúcar crudo, pues no se produjeron alrededor de 192 mil toneladas sobre todo por el poco aprovechamiento de la capacidad instalada, roturas en la maquinaria de la cosecha y baja eficiencia industrial. Igualmente, se dejaron de entregar 6 mil toneladas de frijoles por deficiencias en la contratación, entre otros productos.

Sobre las exportaciones se supo que crecen en más de un 5% con relación a igual periodo de 2012. En cuanto a la importación de alimentos, Yzquierdo Rodríguez explicó que se ahorran 168 millones de dólares al lograr menores precios en la adquisición de varios productos.

Sin embargo, los problemas en la producción aún persisten a causa de no alcanzarse las cifras previstas en el plan de acopio, como resultado de una deficiente contratación con los productores, se han tenido que importar adicionalmente 46 millones de dólares.

Otro de los aspectos analizados fue el incumplimiento en la transportación pública en ómnibus, ocasionado fundamentalmente por el deterioro del estado técnico de los equipos y la insuficiente gestión del Ministerio de Transporte y las Direcciones Provinciales para garantizar a tiempo el suministro de partes y piezas.

Se informó, además, que las inversiones y construcciones quedaron un 9% por debajo de lo planificado, aunque se crece en 16,6% con relación a igual periodo del año anterior. El Ministro de Economía y Planificación señaló entre las principales causas los atrasos en la preparación y firma de contratos de ejecución de obra, las deficiencias en los proyectos y en la preparación técnica, así como la baja productividad y déficit de fuerza de trabajo.

Al referirse a este tema, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros volvió a insistir en la urgencia de exigir orden absoluto en las construcciones. No se trata de prohibir, reiteró, sino de construir donde existan las condiciones para ello. Puso como ejemplo los asentamientos ilegales que se han levantado en algunos lugares periféricos de las ciudades sin contar con las más elementales medidas de higiene y sanidad, lo cual luego ha motivado el brote de enfermedades.

Felicitó a los holguineros por el trabajo que han realizado en la eliminación de las edificaciones construidas sobre la duna y recordó la necesidad de proteger el litoral cubano ante el hecho incuestionable del cambio climático. “No podemos desentendernos de ese problema, ni dejárselo como herencia a nuestros hijos y nietos”.

A continuación, Lina Pedraza Rodríguez, ministra de Finanzas y Precios, informó que el primer semestre del año el Presupuesto del Estado cierra con un ligero superávit. Los ingresos se sobrecumplen en un 4%, sobre todo a partir de los tributos.

Acotó Pedraza Rodríguez que “no obstante, en el proceso de declaración jurada correspondiente al año 2012 existieron subdeclaraciones e indisciplina fiscal, con un impacto negativo de varios millones de pesos”.

Raúl consideró que a este asunto había que darle la mayor prioridad, “tenemos que exigir que cada cual cumpla con el pago de sus obligaciones, no podemos permitir que este tema nazca con problemas. Hay que educar, enseñar a los niños desde la escuela la importancia de los impuestos en la redistribución de las riquezas”, comentó.

Al concluir este punto, los miembros del Consejo de Ministros aprobaron presentar ambos informes en la próxima sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular. 

LIQUIDACIÓN DEL PRESUPUESTO DEL ESTADO EN 2012

A continuación, la Ministra de Finanzas y Precios expuso también el informe de liquidación del Presupuesto del Estado correspondiente al 2012, el cual fue aprobado por los miembros del Consejo de Ministros para presentarlo a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Según recordó, a finales del pasado año se pronosticaba un resultado superavitario como consecuencia de ingresos recaudatorios superiores a los planificados y la inejecución de los gastos, por lo cual en el mes de noviembre el Consejo de Ministros decidió crear una provisión hasta el límite del déficit fiscal aprobado.

En tal sentido, una parte de ese monto se empleó para financiar los trabajos de la recuperación de los daños ocasionados por el huracán Sandy en el oriente del país, entre ellas la decisión del Gobierno de bonificar en un 50 % el precio de los materiales de la construcción para los damnificados y subsidiar personas de baja solvencia económica.

“La aplicación de estas medidas permitió cerrar con el déficit fiscal previsto en la Ley del Presupuesto e igual por ciento en relación con el Producto Interno Bruto estimado para el año”, aseguró.

De forma general, Pedraza Rodríguez resaltó que en el proceso de liquidación se aprecia un avance en los órganos y organismos en cuanto a la disciplina y calidad en la entrega de los informes correspondientes. No obstante, reconoció que existen deficiencias que revelan superficialidad en los análisis de las causas de desviación de los ingresos y gastos en correspondencia con los niveles de actividad ajustados en el proceso de planificación presupuestaria.

Asimismo, subrayó que los aportes de los trabajadores por cuenta propia y otras formas de gestión no estatal mantuvieron una tendencia creciente.

A manera de resumen enfatizó en la necesidad de fortalecer el control sobre los recursos del Presupuesto, partiendo del completamiento del personal, su adecuada preparación y el establecimiento de sistemas de trabajo más efectivos.

Sobre esta cuestión profundizó Gladys Bejerano Portela, Contralora General de la República, al dar a conocer los resultados de las acciones de control realizadas al Presupuesto del Estado en el 2012, aspecto en el cual se pudo constatar un mejor trabajo que en el año precedente.

Puntualizó las principales limitaciones detectadas en los municipios, que constituyen vulnerabilidades en los sistemas de control implementados. Hizo referencia, por ejemplo, a que no fue posible determinar la legitimidad de algunos pagos realizados a trabajadores por cuenta propia por parte de Organismos de la Administración Central del Estado, los consejos de administración y sus entidades.

En tal sentido, la también Vicepresidenta del Consejo de Estado, insistió en que se deben elaborar con mayor precisión los procedimientos para concretar dichos pagos de forma tal que no se efectúen indebidamente. Sin embargo —resaltó—, ninguna medida que se adopte puede entorpecer la aplicación de las legislaciones aprobadas al respecto.


BANCO CENTRAL Y MINCIN, TAMBIÉN EN LA RUTA DEL PERFECCIONAMIENTO

Seguidamente, Leonardo Andollo Valdés, segundo jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, explicó los principales aspectos sobre el perfeccionamiento del Banco Central de Cuba (BCC) con el propósito de ponerlo en mejores condiciones para enfrentar las transformaciones previstas en la actualización de nuestro modelo económico.

Estos cambios —manifestó— permiten avanzar en la separación de las funciones estatales de las propiamente comerciales. “De esa forma se cumple la primera etapa de perfeccionamiento del sistema bancario y se crean condiciones para posteriores reestructuraciones de mayor alcance y profundidad”.
Al intervenir en este tema, el Presidente cubano evaluó que el Banco debe jugar un papel más protagónico. “Hace falta más dinamismo y una mayor preparación de sus cuadros, pues este es un organismo vital para la economía”, enfatizó.

Luego, el propio Andollo Valdés presentó la propuesta para perfeccionar el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), otro de los sectores claves para el desarrollo del país.

Entre los principales problemas señaló que este organismo ejecuta funciones empresariales que no le corresponden; las actividades comerciales están desactualizadas e insuficientemente normadas; la estructura y composición del Órgano Central es inadecuada; su sistema empresarial no posee la autonomía requerida, así como la falta de experiencia en el comercio de algunos cuadros, funcionarios y trabajadores.

Ante tales dificultades se redefinieron la misión y funciones específicas del organismo, de forma concentrada y coherente. Igualmente, se perfeccionó la estructura y composición del Órgano Central y sus entidades subordinadas y adscritas.

Según refirió Andollo Valdés, este proceso tiene un carácter transitorio, pues más adelante se requerirán nuevos ajustes.

Ambos temas y sus respectivos cronogramas, fueron aprobados por los miembros del Consejo de Ministros.


REORDENANDO EL TRANSPORTE DE PASAJEROS EN LA HABANA

A Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, correspondió explicar la política para el reordenamiento del transporte de pasajeros en La Habana, actividad que durante años ha sido inestable, insuficiente y de baja calidad.

El objetivo es identificar las acciones organizativas que posibiliten un incremento de la transportación pública con mayor eficiencia en las condiciones actuales del país. Con ella se avanza en la implementación de los Lineamientos 278 y 283, que fomentan el diseño de nuevas formas organizativas en este sector y convocan a dar una atención priorizada a la transportación de pasajeros.

El diagnóstico presentado a los miembros del Consejo de Ministros reconoció la existencia de evasión del pago por parte de los pasajeros y el robo de la recaudación de manera impune por algunos trabajadores de las entidades transportistas. Además, la gestión de las empresas de ómnibus, incluyendo las lanchas de la bahía, es deficiente, a lo que se suma el inestable y limitado empleo del ferrocarril.

Por otro lado, los servicios por cuenta propia están mal atendidos, son caros y en muchos casos los vehículos no reúnen las condiciones técnicas requeridas. Los principales insumos para estas labores, tanto el combustible como las piezas de repuesto, son adquiridos en el mercado informal, cuya fuente principal es el sistema estatal, señaló Murillo Jorge.

Comentó sobre la congestión en los horarios picos, las vías en mal estado, las paradas de ómnibus sin condiciones adecuadas y el deficiente alumbrado público en dichas zonas.

La política aprobada este viernes por el Consejo de Ministros se corresponde con lo refrendado por el VI Congreso del Partido referido a priorizar el transporte colectivo como la forma más eficiente y accesible para la mayoría de la población.

Precisó que se mantendrán los servicios básicos de transporte de ómnibus públicos y de ferrocarril bajo un esquema estatal, aplicando formas organizativas que resuelvan la evasión del pago y la apropiación de la recaudación, al tiempo que se introduce un renovado régimen de remuneración a trabajadores y directivos.

Expresó que se ha priorizado la organización en cooperativas de servicios complementarios como los taxis ruteros, los ómnibus escolares, el transporte de trabajadores de las entidades estatales y los porteadores privados.

Asimismo, se diseñará un sistema de incentivos que incluya bonificaciones, exenciones en materia de impuestos e incluso subsidios, que permita que no incrementen los precios del pasaje.

Informó que se promoverá el uso de bicicletas, con el fin de que este medio participe en la movilidad de la población. “Se evaluará la aplicación de precios no recaudatorios en la venta de piezas para su mantenimiento”, agregó.

Dio a conocer que entre las tareas más inmediatas está crear la Dirección de Transporte de La Habana y la Empresa de Ómnibus Metropolitanos, esta última bajo un nuevo modelo organizativo, e implantar el procedimiento para el uso de tarjetas magnéticas en el consumo de combustible por parte de los trabajadores por cuenta propia.

Más adelante, el Jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo realizó un resumen sobre las principales características del segundo grupo de cooperativas no agropecuarias aprobadas (71) que surgirán partiendo tanto de la actividad estatal como la no estatal.

En ellas se incluyen 22 cooperativas de comercio, gastronomía y servicios, 16 de pequeñas industrias, 12 de la construcción, 2 de producción de alimentos, 2 de transporte y 17 de ornitología. Según explicó, estas propuestas fueron analizadas por los Consejos de Administración Provincial y los organismos correspondientes, los cuales validaron la factibilidad de las propuestas presentadas.

Estos temas también fueron aprobados por el Consejo de Ministros.


TOMANDO EL PULSO A LA IMPLEMENTACIÓN DE LOS LINEAMIENTOS

Como último punto de la reunión, Marino Murillo Jorge hizo un balance de la implementación en los últimos seis meses de los Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, sobre lo cual consideró que “estamos en una fase de mayor complejidad, en la etapa más difícil de este proceso, la cual exige ser más rigurosos en el control de cada una de las medidas”.

En este informe, que fue aprobado por los miembros del Consejo de Ministros para presentar en la Asamblea Nacional del Poder Popular, también se refirió a que está en proceso de evaluación la primera versión de la propuesta de conceptualización del modelo económico. Se trabaja en las Políticas Macroeconómicas, entre las que sobresalen las nuevas metodologías de precios mayoristas y minoristas, así como los estudios para la eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria.

Sobre la política crediticia dio a conocer que hasta abril se habían otorgado a la población más de 145 mil créditos, por un monto superior a los 900 millones de pesos. En cuanto a la política fiscal recordó que el pasado primero de enero se puso en vigor la Ley Tributaria con su Reglamento.

Por otra parte, precisó que las Directivas del Plan de 2014 reflejan el espíritu de los Lineamientos, introducen cambios en los vínculos entre las empresas y el Presupuesto del Estado y promueven el incremento de la eficiencia.

Continúa el proceso de perfeccionamiento de los Organismos de la Administración Central del Estado y la separación de funciones estatales y empresariales. Manifestó Murillo Jorge que con la creación de nuevas Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (OSDE) se establece un nuevo sistema de relaciones entre las empresas y el Estado.

Acerca del desarrollo del trabajo por cuenta propia informó que existen más de 400 mil personas acogidas a esta modalidad de empleo, para la cual se han aprobado nuevas normas jurídicas con el fin de perfeccionar la actividad y se han creado las condiciones para la comercialización de equipamientos e insumos, sin disponer aún de un mercado mayorista.

Más adelante, el Jefe de la Comisión se refirió al Anteproyecto del Código de Trabajo y su Reglamento. Próximamente, anunció, comenzará el proceso de discusión con los trabajadores para someterlo luego a la consideración de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Sobre los experimentos que se realizan en Artemisa y Mayabeque se supo que el modelo implantado en esas provincias resulta adecuado, racional e integrador y posee las potencialidades para alcanzar niveles superiores de eficiencia.

En la esfera económica productiva se observan avances más alentadores, particularmente con el funcionamiento de los grupos empresariales de estos territorios.

Entre las políticas aprobadas o en fase de aprobación en los últimos seis meses Murillo Jorge mencionó el reordenamiento de los centros científicos y la red de enseñanza artística; la actualización del programa nacional de medicamentos y el de medicina natural y tradicional; el perfeccionamiento de la base productiva del sector agropecuario y de la producción y comercialización de piensos y subproductos industriales para alimento animal; el incremento del reciclaje de materias primas; el desarrollo de las industrias de envases y embalajes; el reordenamiento y uso eficiente de máquinas herramientas y equipos, así como la política nacional del agua.

Se refirió al experimento de venta liberada de gas licuado a la población en la Isla de la Juventud, el cual comenzó en enero de este año y se extenderá a las ciudades de La Habana y Santiago de Cuba a partir de este mes julio.

Igualmente, criticó las insuficiencias, tanto de los organismos como de la propia Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, que en algunos casos han provocado dilaciones en la implantación o la conformación de propuestas improcedentes a causa de la falta de integralidad o limitada visión.

Por último, consideró que el primer semestre de este año se ha caracterizado por un intenso trabajo en la formulación de nuevas políticas y en el seguimiento de las implementadas. Al mismo tiempo, se han realizado durante este periodo los ajustes y correcciones necesarios a partir de los resultados prácticos.


Fuente: Granma
Tomado de Cubadebate
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Sea quien sea o Cultura revolucionaria indetenible

miércoles, 19 de septiembre de 2012
Por Luis Toledo Sande*

 

En el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, que aprobó los Lineamientos para encauzar reajustes vitales en el país, el presidente Raúl Castro planteó la necesidad de limitar la duración de la permanencia de los cuadros en los más altos cargos nacionales, y anunció que él mismo daría el ejemplo en el cumplimiento de esa norma. Además, en aquel y en otros foros relevantes arremetió contra la corrupción, que el Comandante en Jefe Fidel Castro había señalado, por encima incluso de la hostilidad imperialista, como un mal capaz de derrocar al proceso que dio a Cuba independencia nacional y justicia.

Con respecto a ese tema el general Raúl Castro no se quedó en desaprobar cierta corrupción “menor” más o menos generalizada, sino que arremetió contra los bandidos de cuello blanco aspirantes a adueñarse del país. Un hecho de tanta gravedad tendrá lugar central en las preocupaciones por las cuales, de modo tajante, planteó que las leyes deben castigar con la correspondiente severidad a quien se corrompa, sea quien sea. Queda claro, pues, el llamamiento a aplicar tan necesaria vara de medir a quienes se desempeñen en todos los niveles de dirección del país, con independencia de su biografía y del aval que tengan, aunque una y otro se valoren como proceda en un juicio legal y moralmente equilibrado.

En Cuba parecía impensable que se limitara el tiempo de permanencia en altos cargos, dada la costumbre de ver a la nación bajo la guía de una dirección histórica, en la cual se daban por resumidas las mejores intenciones y la mayor entrega a las necesidades de la patria heredada y de la sociedad en construcción. Y aunque no estuviera escrito, en el espíritu de una Revolución legítima que triunfó por la vía armada parecía arraigarse el concepto según el cual dicha limitación era propia de la llamada democracia burguesa.

Pero desde los primeros momentos la Revolución reconoció como su autor intelectual a José Martí, quien, lejos de ignorar la democracia conocida en su tiempo, señaladamente en las entrañas del monstruo, repudió sus manquedades sinceramente, y no solo en teoría. Obra suya, las Bases del Partido Revolucionario Cubano, fundado por él, fijaron normas que bajo su dirección se cumplieron: elecciones anuales y dirigentes sometidos al control de los electores, ante los cuales debían rendir cuenta periódica.

En general, la permanencia ilimitada en un cargo -sobre todo si es de alta jerarquía- puede favorecer nociones y prácticas que el propio Martí condenó en “Nuestra América”, ensayo cardinal que desbordó el tema de la independencia política. En ese texto sostuvo que, para defender de veras a los humildes, se requería afianzar un “sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores”: no solo rechazar los intereses de estos, sino también la herencia de sus hábitos en el ejercicio del poder. Además, la permanencia ilimitada en los cargos, no solo en los de mayor nivel, puede generar una inercia paralizante por el exceso de confianza en la autoridad de la cual se está investido, y por la pérdida de acertados reflejos creativos frente a los movimientos de la realidad, siempre cambiante.

Añádase que la autoridad administrativa, y dentro de ella la gubernamental, incluye facultades en el manejo de recursos, y en ese camino se puede llegar a la pérdida de barreras entre el buen uso del mando y su distorsión, tanto como -salvo tal vez en casos de honradez y voluntad misional proverbiales- entre el buen empleo de los recursos y su utilización caprichosa, para no hablar de posibles inmoralidades. Hasta la “legitimación por méritos”, o de manera especial ella, puede generar torcimientos fatídicos, si la autoridad desemboca en desafueros que quien los comete llega a considerar expresiones naturales de sus prerrogativas, y la población los acepta como atributos propios del mando.

¿Qué decir si la autoridad se enreda con el sentido de casta -tendencia que parece universal en la especie humana- y la contamina el germen de la corrupción? A las deformaciones posibles en quien dirige se unirá entonces la complicidad de los dirigidos u ocupantes de puestos intermedios que aspiren a recibir beneficios, o pretendan llegar ellos mismos a posiciones que les faciliten obtenerlos. Agréguense pizcas de otros ingredientes parecidos, o concomitantes, y estarán servidas la impunidad y el nepotismo, y rejuegos con sesgo mafioso, para solo mencionar algunas de las aberraciones contrarias a un proyecto que se proponga cultivar la justicia social, aspiración entorpecida o impedida por el individualismo y la herencia de siglos de desigualdad en el mundo.

La actualización que se plantea para el modelo económico cubano está abocada a lo que, dado el afán de rectificar hipertrofias centralistas implantadas en especial desde 1968, pudiera considerarse una especie de nueva ofensiva revolucionaria en otra dirección. La plausible voluntad de no subrayar el peso de la propiedad privada, independientemente de su tamaño, puede mover a preferir términos como cuentapropismo y cuentapropista; pero la verbalización no basta para impedir los efectos prácticos de la realidad, más terca que el lenguaje, y a la larga, si no a la corta, más influyente que él. Ni siquiera de las cooperativas hay que esperar un sentido de colectivismo comparable con el buscado a base de la socialización que se intentó a partir de aquel año, y sobre cuya relativa, real o supuesta inoperancia, así como sobre las causas de esta, habría mucho que decir, e indagar.

Para hacer frente al crecimiento del individualismo -que puede prosperar asimismo con el uso ineficiente o corrupto de la propiedad social- se necesita fomentar una plena cultura revolucionaria, que no solo concierne a lo gremial o ministerialmente llamado cultura, sino a los más profundos conceptos y a las prácticas sustanciales de la existencia y la conducta diarias. Aunque el bolchevique Lenin no esté de moda, conviene recordar su concepto de moral socialista, que él no veía como cuestión de moralina o mojigatería, herencia de tabúes medievales, sino como la actitud y el pensamiento de respeto a la propiedad social.

Tratándose de un proyecto justiciero como el que debe seguir identificando al experimento cubano, quien dice propiedad social dirá también utilidad colectiva de los bienes. El desiderátum atañe también a los recursos que sean patrimonio privado y deban dar a la nación no únicamente el beneficio trazado por la política tributaria, sino el de la honradez, norma que el país necesita que florezca en todos los órdenes, y que en el ejercicio de la autoridad estatal únicamente se puede ignorar so peligro de desastre. La propia contribución al fisco se desangra si los encargados de controlarla e inspeccionarla subordinan su responsabilidad a la obtención de ganancias personales, egoístas, basadas en el soborno y la connivencia, males que están lejos de ser fantasmagorías imaginadas.

Cuidar los recursos sociales, entre ellos los derivados de la práctica tributaria, es una responsabilidad de las instituciones y autoridades gubernamentales y estatales, que no producen los bienes y los servicios, sino dirigen su producción y los administran. En cambio, tienen especiales responsabilidades con la nación, con el pueblo, y en particular con la masa de trabajadores, que son quienes en realidad producen, crean.

En todos los niveles, la responsabilidad de esas instituciones y autoridades debe estar sujeta a control, a fiscalización, tareas, también vitales, cuyo cumplimiento resulta inviable sin la consagración de quienes asumen la misión de dirigir y administrar. En ese terreno compete a la participación popular un papel fundamental, decisivo, que los hábitos burocráticos y los interesados en mantenerlos pueden entorpecer o impedir, con las costosas consecuencias que de ello cabe esperar para el país, o que están a la vista.

La mera existencia de los mecanismos y los funcionarios encargados de luchar contra la corrupción -por muy bien estructurados que estén los primeros, y muy bien preparados los segundos- no basta para que esa lucha se libre como lo necesita el país. Urge asegurar y desarrollar, con educación, vigilancia y leyes, y castigo cuando sea menester, una moral colectiva que los desequilibrios económicos y los malos manejos administrativos pueden quebrantar gravemente, minándola hasta diluirla en la resignación y la complicidad, cuando no en la comisión directa y consciente de prácticas corruptas.

Si el concepto no fuera algo así como un espacio ocupado, y viciado por orígenes e interpretaciones de diversa índole, cabría decir que se requiere una cultura de revolución permanente. Para evitar confusiones, dígase que en un proyecto como el cubano, máxime en las actuales circunstancias, es cuestión de vida o muerte sembrar y fomentar cada vez más una cultura revolucionaria de la honradez y la eficiencia, virtudes que deben marchar juntas. Sin ellas, ¿adónde iría a parar el país, a qué manos?

No hay que pretender la honradez de ángeles etéreos, a los que en la tierra acabarían robándoles las alas, ni la eficiencia en el sentido que a esa meta vital pudieran imprimirle tecnócratas y pragmáticos, desentendidos de la médula social de un proyecto justiciero que también debe atender los requerimientos de la economía. Pudiera parecer cosa sencilla, pero es sumamente compleja. Contra su logro actúan intereses y rutina, picardía e inercia, en una trama que abarca el conjunto de resortes que la sociedad necesita para funcionar y generar la actitud, los bienes y los servicios indispensables para la buena marcha nacional.

De ahí la importancia de castigar legalmente -según corresponda- a quien incurra en la corrupción, sea quien sea. Igualmente, sea quien sea debe responder por las consecuencias de las decisiones que tome en el ejercicio de la autoridad de la cual esté investido, y más aún si las toma explayando sus prerrogativas personales en detrimento de la estructura institucional que, empezando por la Constitución, el país debe cuidar a todos los niveles. Así como incluso en los más altos cargos la permanencia de un cuadro, sea quien sea, debe estar sujeta a límites -sin creer que ello basta para lograr lo que la nación necesita-, el dirigente o funcionario ha de responder por los resultados de sus decisiones, sea quien sea.

No basta valorar las intenciones y el esfuerzo personal, pues las circunstancias, por lo general mutantes y ariscas, pueden entorpecer en gran medida el éxito de una decisión dada. Pero se debe hacer la valoración justa que cada caso requiera o merezca, y determinar en qué medida han causado estragos el voluntarismo, la tozudez, el desconocimiento de los factores con que se ha de contar, tanto como la falta de previsión o la insuficiente vigilancia que cada quien debe mantener en las funciones a su cargo. Tras más de medio siglo potenciando, con grandes esfuerzos e inversiones, los niveles de instrucción de la ciudadanía, hay motivos y derecho para valorar también con rigor el peso de la ignorancia, o la falta de preparación, en el incumplimiento de las tareas.

No es cuestión de promover persecuciones asfixiantes, ni tampoco de menospreciar los daños que por error, acomodo a las prerrogativas, autoritarismo o desidia alguien cause al país en su desarrollo y su destino a largo plazo, o en la cotidianidad. Ello puede ocurrir en el terreno de la conducción política, o en frentes más específicos, dígase por ejemplo una industria o servicios vitales, para no hablar de los valores imprescindibles si se busca cimentar la civilidad y la ética en el funcionamiento social. Se habla de elementos fundamentales -o que se relacionan directamente con ella- en la cultura de un país, si se quiere que de veras esta sea revolucionaria, aún más si se pretende que alcance el grado requerido para cultivar desde las raíces la justicia social y la felicidad del pueblo.

También en ello se requiere el debido cambio de mentalidad, el cual no se conseguirá sin incluir la adecuada proporción en el cambio de mentes. Por muy brillante y creativo que sea, y muchos méritos que tenga, nadie se libra de los designios de la biología y de lo permitido por el cuerpo, único soporte para la instalación del cerebro y sus ramificaciones. Pretender otra cosa puede convertir los propósitos emancipadores en consignas, candor estéril o trivialidad repetitiva, mientras apremia que cada ciudadano, sea quien sea, cumpla plenamente las responsabilidades propias de su cometido individual, de su papel como parte de una colectividad dada y del país todo, así como sus derechos y deberes de reclamar el mejor funcionamiento de instituciones y autoridades, y velar por él.

Sin la generalización de esa actitud -que es profundamente un hecho cultural y no puede confiarse a la espontaneidad ni a las meras convocatorias verbales, aunque sean sabias? no podrán cumplirse satisfactoriamente los llamamientos hechos por el Comandante en Jefe de la Revolución y por el actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y primer secretario del Partido. Es necesario pensar con intensidad, con sentido de urgencia, no solo considerando el presente, sino, todavía más, con vistas al futuro, que está en juego.

(Detalles en el órgano, XIII)
Publicado en CUBARTE, el 2012-09-14
Imagen agregada Foto Ismael Francisco CUBADEBATE

Enviado por su autor:

*Filólogo e historiador cubano: investigador de la obra martiana de cuyo Centro de Estudios fue sucesivamente subdirector y director. Profesor titular de nuestro Instituto Superior Pedagógico y asesor del Legado Martiano en los planes de enseñanza de Cuba; asesor y conductor de programas radiales y de televisión. Jurado en importantes certámenes literarios de nuestro país.  Conferencista en diversos foros internacionales; fue jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Realizó tareas diplomáticas como Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España. Desde 2009 ejerce el periodismo cultural en la Revista Bohemia.
Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.
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