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El imperio y la legitimación de la tortura

sábado, 13 de diciembre de 2014
Por Atilio Boron
 
La publicación del Informe del Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos dado a conocer días pasados describe con minuciosidad las diferentes “técnicas de interrogación” utilizadas por la CIA para extraer información relevante en la lucha contra el terrorismo. Lo que se hizo público es apenas un resumen, de unas 500 páginas, de un estudio que contiene unas 6.700 y cuya primera y rápida lectura produce una sensación de horror, indignación y repugnancia como pocas veces experimentó quien escribe estas líneas.[1] Los adjetivos para calificar ese lúgubre inventario de horrores y atrocidades no alcanzan a transmitir la patológica inhumanidad de lo que allí se cuenta, sólo comparables a las violaciones a los derechos humanos perpetradas en la Argentina por la dictadura cívico-militar, o las que en el marco del Plan Cóndor se consumaron en contra de miles de latinoamericanos en los años de plomo.
 
El Informe es susceptible de múltiples lecturas, que seguramente animarán un significativo debate. Para comenzar digamos que su sola publicación produce un daño irreparable a la pretensión estadounidense de erigirse como campeón de los derechos humanos, siendo que una agencia del gobierno, con línea directa a la Presidencia, perpetró estas atrocidades a lo largo de varios años con el aval –caso de George W. Bush- o la displicente indiferencia de su sucesor en la Casa Blanca.
 
Obviamente, si ya antes Estados Unidos carecía de autoridad moral para juzgar a terceros países por presuntas violaciones a los derechos humanos, después de la publicación de este Informe lo que debería hacer Barack Obama es pedir perdón a la comunidad internacional (cosa que desde luego no hará, o no lo dejarán hacer, como lo demostró el escándalo de los espionajes), interrumpir definitivamente la publicación de los informes anuales sobre la situación de los derechos humanos y del combate al terrorismo en donde se califica el comportamiento de todos los países del mundo (excepto Estados Unidos, juez infalible que no puede ser enjuiciado) y asegurarse que prácticas tipificadas como torturas por el Informe senatorial no sólo no volverán a ser utilizadas por la CIA o las fuerzas regulares del Pentágono sino tampoco por el número creciente de mercenarios enrolados para defender los intereses del imperio, lo que tampoco tiene demasiadas probabilidades de ocurrir.
 
Precisamente, la idea de nutrir cada vez más a las fuerzas del Pentágono con mercenarios reclutados por sus aliados en el Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Emiratos, Qatar, etcétera) o por compañías especializadas, como Academi (la tenebrosa ex Blackwater) es liberar al gobierno de los Estados Unidos de cualquier responsabilidad por violaciones a los derechos humanos que pudieran cometer estos “contratistas”, como eufemísticamente se los denomina. Al “tercerizar” de este modo sus operaciones militares en el exterior la aplicación de torturas en contra de presuntos, o verdaderos, terroristas se realiza al margen de las estipulaciones de la Convención de Ginebra que establece que los prisioneros de guerra deben tener garantías jurídicas de defensa y ser tratados de modo humanitario. Los mercenarios o “contratistas”, por el contrario, son bandas contratadas por Washington para operaciones especiales, actuando al margen de toda ley. No tienen prisioneros sino “detenidos”, a los cuales pueden mantener bajo su custodia todo el tiempo que consideren necesario, negándoseles el derecho a la defensa y quedando a merced de los maltratos o las torturas que sus captores decidan aplicarles, gozando para ello de total impunidad.
 
En segundo lugar, el Informe obvia considerar que la tortura fue legalizada por el Presidente George W. Bush. Tal como lo hemos señalado en un estudio publicado en 2009 la tortura como una práctica habitual venía siendo utilizada desde mucho tiempo atrás por la CIA y otras agencias del gobierno federal. En dicho texto decíamos que “a partir de los atentados del 11 de Septiembre y la nueva doctrina estratégica establecida por el presidente George W. Bush al año siguiente (“guerra contra el terrorismo”, “guerra infinita”, etcétera)  las torturas a prisioneros, sean éstos supuestos combatientes enemigos o simple sospechosos, se tornaron  prácticas habituales en los interrogatorios, así como también los tratos inhumanos o degradantes infligidos a las personas bajo custodia de las tropas estadounidenses. A fin de evitar las consecuencias legales que se desprenden de esta situación Washington adoptó como una de sus políticas el traslado de sus prisioneros a cárceles situadas en países donde la tortura es legal o en los cuales las autoridades no tienen interés alguno en impedirla, sobre todo si se trata de favorecer los planes estadounidenses; o enviarlos a Afganistán, Irak o la propia base norteamericana de Guantánamo, donde se puede interrogar brutalmente a cualquier prisionero sin ningún tipo de monitoreo judicial y sin la presencia de molestos observadores como, por ejemplo, la Cruz Roja Internacional.”[2]
 
Para estupor de propios y ajenos, aún después de haberse dado a conocer el Informe del Senado el vocero de la Casa Blanca apeló a ridículos eufemismos cuando transmitió el repudio del presidente Obama por sus revelaciones: condenó los “duros y atroces interrogatorios” practicados por la CIA, obviando utilizar el término correcto para definir lo que según la Convención Contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes es simple y llanamente eso: tortura.  En su artículo primero la Convención establece que  “Se entenderá por el término ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión; de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido; o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimiento que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a estas.” [3]
 
De acuerdo a esta definición es imposible sostener que prácticas tales como la “rehidratación rectal”, la “hipotermia”, la “alimentación rectal”, colgar a una víctima de una barra, amenazar con violar a su esposa o hijas, la prohibición de dormir o el “submarino” (“waterboarding”, como se la llama en inglés) aplicadas cruelmente por horas y días para interrogar sospechosos de terrorismo no constituyen flagrantes casos de tortura.[4]
 
No obstante ello, en Marzo de 2008 el presidente Bush vetó una ley del Congreso que prohibía la aplicación del “submarino” a presuntos terroristas, dando cumplimiento a un anuncio previo en el cual advertía que vetaría cualquier pieza legislativa que impusiera limitaciones al uso de la tortura como método válido y legal de interrogación. En respuesta a sus críticos la Casa Blanca dijo que sería absurdo obligar a la CIA a respetar los preceptos establecidos por la legislación internacional porque sus agentes no se enfrentaban a combatientes legales, fuerzas regulares de un estado operando de conformidad con los principios tradicionales sino a terroristas que actúan con total desprecio por cualquier norma ética. De este modo Bush y su pandilla intentaron justificar la violación permanente de los derechos humanos bajo el pretexto del “combate al terrorismo”. No sólo eso: su Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, autorizó explícitamente en Diciembre del 2002  la utilización de por lo menos nueve “técnicas de interrogación” que sólo en virtud de un perverso eufemismo pueden dejar de ser calificadas como torturas.  Lo interesante del caso es que Estados Unidos adhirió a la citada Convención (que cuenta con 145 estados partes) en el año 1994 pero se cuidó muy bien de ratificar el Protocolo que le otorga facultades de control al Comité de la Tortura de las Naciones Unidas. En otras palabras, la simple adhesión a la Convención fue una movida demagógica, carente de consecuencias prácticas en la lucha contra la tortura.
 
El horror que despierta el Informe no debería llevarnos a pensar que allí se encuentra toda la verdad. Si bien destruye el argumento central de la CIA en el sentido de que esas “duras tácticas de interrogación” eran necesarias para prevenir nuevos ataques terroristas contra Estados Unidos, lo cierto es que la estimación de los números de los detenidos y torturados se ubica muy por debajo de lo que permiten inferir otras fuentes documentales. En el Informe, por ejemplo, se dice que “la CIA mantuvo detenidas a 119 personas, 26 de los cuales aprehendidas ilegalmente”.  Sin embargo, es sabido que para perpetrar estas violaciones a los derechos humanos Estados Unidos habilitó numerosas cárceles secretas en Polonia, Lituania, Rumania, Afganistán y Tailandia; y contó con la colaboración de países como Egipto, Siria, Libia, Paquistán, Jordania, Marruecos, Gambia, Somalía, Uzbekistán, Etiopía y Djibouti para realizar sus interrogatorios, a la vez que algunas ejemplares “democracias” europeas, como Austria, Alemania, Bélgica, Chipre, Croacia, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Italia, Lituania, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumania y Suecia, amén de otros países extraeuropeos, colaboraron en facilitar la entrega y traslado de prisioneros a sabiendas de lo que les aguardaba a esas personas.[5] El número de víctimas supera con creces las 119 del Informe. Téngase presente que según Human Rights First, una organización no gubernamental estadounidense, el número total de detenidos que pasaron por la cárcel de Guantánamo desde su inauguración fue de 779 personas.[6] Por otra parte, un  informe especial de Naciones Unidas asegura que sólo en Afganistán la CIA detuvo a 700 personas y a 18.000 en Irak, todos bajo la acusación de “terroristas”.[7] Ni hablemos de lo ocurrido en el campo de detención de Abu Ghraib, tema que hemos examinado en detalle en nuestro libro.[8]
 
Para finalizar, tres conclusiones. Primero, el Informe pone el acento en la inefectividad de las torturas soslayando imprescindibles consideraciones de carácter ético o político. De las veinte conclusiones que se presentan en las primeras páginas del Informe sólo una, la vigésima, expresa alguna preocupación marginal por el tema al lamentarse que las torturas aplicadas por la CIA “dañaron la imagen de los Estados Unidos en el mundo a la vez que ocasionaron significativos costos monetarios y no- monetarios.” [9] No existe ninguna reflexión sobre lo que significa para un país que presume orgullosamente de ser una democracia -o la más importante democracia del mundo, según algunos de sus más entusiastas publicistas- además del “líder del mundo libre” incurrir en prácticas monstruosas que sólo pueden calificarse como propias del terrorismo de estado al estilo del que conociéramos en América Latina y el Caribe en el pasado. La tortura no sólo degrada y destruye la humanidad de quien la sufre; también degrada y destruye al régimen político que ordena ejecutarla, la justifica o la consiente. Por eso es que este nuevo episodio demuestra, por enésima vez, el carácter farsesco de la “democracia norteamericana”. De ahí que la expresión que mejor conviene para retratar su verdadera naturaleza es el de “régimen plutocrático.”  Régimen, porque quien manda es un poder de facto, el complejo militar-financiero-industrial que nadie ha elegido y a quien nadie rinde cuentas; y plutocrático, porque el contenido material del régimen es la colusión de gigantescos intereses corporativos que son, como lo anotara Jeffrey Sachs días atrás, quienes invierten centenares de miles de millones de dólares para financiar las campañas y las carreras de los políticos y los lobbies que cabildean en favor de sus intereses y que luego obtienen como compensación a sus esfuerzos beneficios económicos de todo tipo que se miden en billones de dólares. Todo esto, además, justificado por una decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos que legalizó los donativos ilimitados que, en su enorme mayoría, pueden beneficiarse del anonimato.[10]
 
Segundo, el Informe se abstiene de recomendar la persecución legal de los responsables de las monstruosidades perpetradas por la CIA. Ante una descripción que parece inspirada en las más horribles escenas del Infierno de Dante, los autores se abstienen de recomendar al Premio Nobel de la Paz que la justicia tome cartas en el asunto. Pero el pacto de impunidad está consagrado, y ante la inacción de la Casa Blanca los torturadores y sus numerosos cómplices, dentro y fuera de la Administración Bush, han salido a apoyar abiertamente las torturas y acusar a los redactores del Informe de parcialidad ideológica, todo esto en medio de una desaforada exaltación del chauvinismo estadounidense y de una cuidadosa ocultación de las mentiras utilizadas por Bush y su pandilla, desde las referidas a qué fue lo que realmente ocurrió el 11-S, en donde hay más incógnitas que certezas, hasta la acusación a Irak de poseer armas de destrucción masiva. Dado que Obama ha dado a entender que no enjuiciará a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes la conclusión es que no sólo se legaliza la tortura sino que también se la legitima, se la aprueba, tal vez como un “mal necesario” pero se la justifica. Ante ello sería bueno que algún tribunal del extranjero, actuando bajo el principio de la jurisdicción universal en materia de delitos de lesa humanidad, trate de hacer justicia allí donde el régimen norteamericano apaña la impunidad de los criminales y consagra la perversión y la maldad como una virtud.
 
Tercero y último: la deplorable complicidad de la prensa. Todos sabían que la CIA y otras fuerzas especiales del Pentágono tienen incorporada la tortura de prisioneros como un SOP (“standard operating procedures”, un procedimiento estandardizado de operación en la jerga militar de los servicios norteamericanos), como se ha dicho más arriba. Pero los grandes medios -no tan sólo los pasquines rabiosamente derechistas de la cadena de Rupert Murdoch y muchos otros de su tipo, dentro y fuera de Estados Unidos- conspiraron voluntariamente o no, es irrelevante, para no llamar a la cosa por su nombre y utilizar en cambio toda clase de eufemismos que permitieran edulcorar la noticia y mantener engañada a la población norteamericana. Para el Washington Post, el New York Times y la Agencia Reuters eran métodos de interrogación “brutales”, “duros” o “atroces”, pero no torturas; para la cadena televisiva CBS eran “técnicas extremas de interrogación” y para Candy Crowley, la jefa de la corresponsalía política de la CNN en Washington, eran “torturas, pero según quien las describa”. Para el canal de noticias MSNBC (fusión de Microsoft con la NBC) eran, según Mika Brzezinski, hija del estratego imperial Zbigniew Brzezinski y, por lo visto, fiel discípula de las enseñanzas de su padre, “tácticas de interrogación utilizadas por la CIA”. Esta es la gente que luego es señalada por los políticos y los intelectuales de la derecha para darnos lecciones de democracia y de libertad de prensa en América Latina y el Caribe. Sería bueno tomar nota de su complicidad con estos crímenes y de su absoluta carencia de virtudes morales como para dar lecciones a nadie.
 
- Dr. Atilio Boron, director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (PLED), Buenos Aires, Argentina. Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013. www.atilioboron.com.ar Twitter: http://twitter.com/atilioboron Facebook: http://www.facebook.com/profile.php?id=596730002
 
 Notas
 
[1] El Informe puede consultarse en la siguiente dirección: https://es.scribd.com/doc/249652086/Senate-Torture-Report 
 
[2] Cf. Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El Lado Oscuro del Imperio. La Violación de los Derechos Humanos  por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009), pp. 43-44.
 
[3] Ibid., p. 44.
 
[4] Sobre el tema de la tortura el libro de Roberto Montoya, La impunidad imperial. Como Estados Unidos legalizó la tortura y “blindó” ante la justicia a sus militares, agentes y mercenarios (Madrid: La esfera de los libros, 2005) es una fuente absolutamente imprescindible por la meticulosidad de su investigación y la sólida fundamentación de los casos examinados. Particularmente instructivo es su análisis de las 35 “técnicas de interrogación”, las cuales, como dicen los miembros de una Comisión ad-hoc convocada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, podrían tener como resultado “que personal estadounidense involucrado en el uso de esas técnicas pudieran ser objeto de persecución por violación de los derechos humanos en otros países o que pudiera ser entregado a foros internacionales, como la Corte Penal Internacional. Esto tendría un impacto en futuras operaciones o viajes al exterior de ese personal.” Cf. Montoya, op. cit, pp. 130-134. Datos más específicos sobre las “técnicas de interrogación” se encuentran en http://globalsecurity.org/intell/library/policy/army/fm/fm34-52
 
[5] “¿Qué países colaboraron con el programa de torturas de la CIA”, informe elaborado sobre la base de documentación aportada por la American Civil Liberties Union y la Open Society Justice Initiative, y publicado por La Nación (Buenos Aires) el 10 de Diciembre del 2014. Ver http://www.lanacion.com.ar/1751052-que-paises-colaboraron-con-el-programa-de-torturas-de-la-cia
 
 
[7] Cf. “Preliminary Findings on Visit to United States by Special Rapporteur on Human Rights and Counter-terrorism”, May 29, 2007, en El Lado Oscuro, op. cit., pp. 55-56.  
 
[8] El lado oscuro, op. cit., pp. 47-48
 
[9] Informe, op. cit., pg.16.
 
[10] “Understanding and overcoming America’s plutocracy”, Huffington Post, 6 Noviembre 2014. http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-sachs/understanding-and-overcom_b_6113618.html
 
 
 


http://alainet.org/active/79428

El derecho de escoger su destino

miércoles, 10 de diciembre de 2014
Por y
El tema de los derechos humanos ha estado históricamente sometido a la manipulación de las grandes potencias, que lo utilizan para atacar a los países que no se someten a sus intereses

Libertad, democracia y derechos, son conceptos cuyas esencias se han transformado a conveniencia del poder con el paso de los años, y su resemantización urge en estos tiempos.

El tema de los derechos humanos ha estado históricamente sometido a la manipulación de las grandes potencias, que lo utilizan para atacar a los países que no se someten a sus intereses.

Fue un arma utilizada contra la Unión Soviética y el bloque de países socialistas como parte del conflicto este-oeste, principalmente en los años 70 y 80. Hoy se utiliza contra Rusia, China y los países de Oriente Medio a los cuales Washington intenta someter.

Las guerras genocidas por el dominio geopolítico y de los recursos naturales que encabezan las grandes potencias, violan el principal derecho humano: el derecho a la vida. No obstante, esto no ocupa a la opinión pública mundial ni se sanciona en los organismos internacionales; del mismo modo en que nada ocurrió tras los escándalos por las cárceles secretas de la CIA o sobre el campo de concentración moderno en que se ha convertido la Base Naval de Guantánamo.

La mirada, sin embargo, sí ha estado clavada sobre Cuba.
Con el fin de la Guerra Fría, la excusa de combatir la expansión del comunismo fue ineficaz para justificar las continuas agresiones de los gobiernos de Estados Unidos contra nuestro país, que se remontan al triunfo de la Revolución, en enero de 1959. La estrategia se centró, desde entonces, en disfrazar su política subversiva como una cruzada por los derechos humanos en la Isla.

Para lograr ese cometido, reforzaron la campaña mediática de desprestigio contra Cuba y ejercieron presión para provocar una condena internacional en materia de derechos humanos.

Los ataques cayeron sobre la mayor isla de las Antillas, que al propio tiempo construía y construye una de las mayores obras en el empoderamiento del ser humano, justamente asentada en el respeto a sus derechos. Cuba no conoce un desa­parecido, un torturado; su geografía es en la que la mujer ha alcanzado su plena emancipación; donde el empleo es un derecho; la participación popular en las decisiones de dirección del país una realidad; la tranquilidad ciudadana una virtud para nacionales y visitantes, y la que ha sido considerada por la ONU como el país más seguro de la región.

Sin embargo, la hostilidad por parte de las administraciones estadounidenses, se mantuvieron en la antigua Comisión de Derechos Humanos de la ONU. A pesar de ello, la verdad se impuso y en el 2007 Cuba fue electa como miembro pleno del nuevo Consejo de Derechos Humanos, creado por mandato de la ONU para sustituir a la antigua Comisión, y en el cual Estados Unidos no obtuvo un puesto.

Fue el reconocimiento del Tercer Mundo, de los que somos la mayoría, al valor de nuestra resistencia y solidaridad, al haber continuado la batalla por la justicia social a pesar de los cambios geopolíticos que sufrió el mundo en la década de los 90. Honrando ese compromiso, nuestro país cumplió dos mandatos consecutivos (máximo establecido) en el nuevo Consejo de Derechos Humanos y fue electo una vez más como miembro pleno en el 2013.

La labor solidaria de nuestros hombres y mujeres en numerosos rincones del mundo en materia de salud, educación y en el apoyo al desarrollo de los pueblos ha sido reconocida por muchas naciones. Prueba irrebatible de ese reconocimiento internacional a la labor social de Cuba durante el último medio siglo dentro y fuera de sus fronteras, es también el rechazo unánime al genocida bloqueo económico, comercial y financiero que por más de cinco décadas le ha impuesto Estados Unidos y que es la principal violación a los derechos humanos de los cubanos.

Cuba y su Revolución no sólo han erradicado el analfabetismo y establecido un sistema educacional universal y gratuito cuya calidad ha sido reconocida por organismos internacionales como la UNESCO, sino que ha contribuido, con método autóctono, a que más de ocho millones de personas en todo el orbe aprendan a leer y escribir.

En materia de salud, el sistema cubano —además de mostrar indicadores semejantes a los de naciones desarrolladas, con independencia de las carencias materiales que enfrenta el país—, es también reconocido por la Organización Mundial de la Salud por la labor que han desempeñado sus profesionales en otras tierras. En poco más de medio siglo 137 000 colaboradores han ejercido su humanitaria tarea en zonas remotas y condiciones difíciles.

Más allá de que la Constitución de la República establece los derechos, deberes y garantías fundamentales de los ciudadanos, cada vez más nuestras leyes y proyectos gubernamentales van encaminados a proteger a las minorías, respetar la diversidad sexual, racial, religiosa y de género.

Cuba no es lugar para la trata de personas y sus instituciones son referentes en la protección a la niñez, de cuyos instrumentos internacionales es signataria, así como de otros tantos en materia de derechos humanos.

Como cualquier otro país, existen cosas por mejorar, pero es tarea del pueblo cubano escoger el camino para continuar alcanzando nuevos derechos sociales, sin que en ello medien las imposiciones sobre lo que desde el exterior consideren que es mejor para quienes habitamos en esta tierra.

La actualización del modelo económico cubano, respetando las conquistas sociales de la Revolución, es la principal demostración de que nuestro país no ha abandonado sus principios humanistas y solidarios en la tarea de garantizar la construcción de un socialismo próspero y sostenible. Cuba tiene el derecho de escoger su destino y le sobran razones para caminar con la cabeza en alto este 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. una de ellas es la expresada por el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz:
“¿Y cómo se hizo esa revolución? ¿Cuál fue la conducta del Ejército Rebelde durante la guerra? Cientos de heridos fueron abandonados por el enemigo en el campo de batalla, nuestros médicos los recogieron, los curaron y los devolvieron. Miles de prisioneros fueron capturados en los campos de batalla, jamás se golpeó a un prisionero, jamás se asesinó a un prisionero. Nunca un ejército en el mundo, nunca una revolución en el mundo se llevó a cabo tan ejemplarmente, tan caballerosamente, como se llevó a cabo la Revolución Cubana”.

Tomado de Periódico Granma

EN ESPAÑA LAS FRONTERAS LAS DECIDE LA GUARDIA CIVIL

domingo, 16 de febrero de 2014


TIEMPOS MODERNOS

EL PRINCIPIO DE JUSTICIA UNIVERSAL

jueves, 13 de febrero de 2014


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ESPAÑA CADA DIA MAS SE PARECE A UN CAMPO DE REFUGIADOS

domingo, 1 de diciembre de 2013


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LA DOCTRINA PAROT

martes, 22 de octubre de 2013

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NUESTROS DERECHOS DESAPARECEN AL MERME

jueves, 10 de octubre de 2013


TIEMPOS MODERNOS


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La ley a la Leyzaola

miércoles, 25 de enero de 2012


El que mata a puñaladas, no puede morir a besos
Anónimo

Rubén salió por la mañana, en fachas, sin bañarse y algo despeinado, a comprar unos cigarros a la tienda de la esquina, pero la encontró cerrada; entonces caminó dos cuadras más a la tienda más cercana. De regreso lo interceptó una patrulla policiaca, le pidieron identificación, no traía; le pidieron dinero para no llevarlo a la cárcel, tampoco traía; pidió que lo dejaran avisar a su casa, no quisieron. Pasó ocho horas detenido y además un policía le robo una cadenita de oro, pero ¿cuál fue su delito?

El actual secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola, asumió el cargo en marzo del 2011 en la administración priista del no menos polémico y peligroso empresario Héctor “Teto” Murguía Lardizábal, extraoficialmente impuesto por la cúpula empresarial juarense (sus posibles padrinos) pese a denuncias judiciales de subalternos y señalamientos de instituciones derechohumanistas nacionales e internacionales, pues se le acusa de tortura y asesinato en el desempeño del mismo cargo en la ciudad de Tijuana, Baja California.

Leyzaola se ve así mismo como una especie de justiciero (como lo muestra la entrevista hecha por Ignacio Alvarado para El Universal el 8 de noviembre del 2010: “Leyzaola: Héroe, villano o ambos”) quien  cobijado por la ley, sigue el mismo camino de “mano dura” en Juárez que tanto gusta a la gente de derecha.

Según el portal noticioso Puente Libre, los delitos del fuero común aumentaron 200% desde su llegada; violaciones como la sufrida por Rubén se multiplican por docenas todos los días y peor aún: siguen apareciendo en las calles y de manera anónima (es decir, sin ningún narcomensaje) personas asesinadas y con signos de tortura.

La limpieza social continúa pese a la salida de soldados y Policía Federal de la ciudad, ¿será posible que la Policía Municipal continúe ahora ese trabajo sucio? A Rubén le fue bien, pues solamente recibió maltratos verbales, pero en otros casos también se golpea y se roba, además del jugoso ingreso económico en multas para las arcas del municipio.

Es obvio que los municipales actúan con respaldo de Leyzaola y éste con el visto bueno de Murguía y el empresariado.

De los muchos casos violatorios de este personaje, destaca el acontecido el primero de noviembre del 2011, cuando se celebraba una manifestación pacífica de indignad@s que fue reprimida con lujo de violencia y encarcelados las y los participantes además de los reporteros que cubrían la nota, como evidenciaron los medios informativos en su momento.

Otro caso es el sucedido a mediados de diciembre donde se acusa directamente a Leyzaola y otros siete policías de la muerte a golpes de Jorge Andrés Padilla en los separos policiacos de la Estación Universidad; la denuncia fue presentada por dos testigos amigos de la víctima y sobrevivientes de la golpiza, quienes están actualmente detenidos en el Cereso local y según ellos, a salvo de cualquier represalia de Leyzaola. El cuerpo de Padilla fue abandonado en el desolado Camino Real, a las afueras de la ciudad.

También el periodismo es víctima frecuente de la nueva policía de Leyzaola: a su llegada el trabajo periodístico se ha complicado incrementándose las amenazas y los ataques a este gremio, siendo el más reciente a un fotógrafo de Norte de Ciudad Juárez, Luis Ramírez Sánchez, el 10 de enero del 2012, quien fue detenido y torturado psicológicamente cuando cubría un arresto policiaco. Otros casos no se denuncian por temor a represalias; existe miedo en el medio.

La situación de inseguridad disminuye, como se ha dicho, con la salida del ejército y federales, pero no mejora la calidad de servicio que presta la Policía Municipal bajo esta modalidad de “todos son delincuentes”,  continuando y aumentando la desconfianza social al gobierno y su policía. Los únicos contentos parecen ser los empresarios; la sociedad sólo se queja en corto, pero no realiza acciones para evitarlo y es tan alto su analfabetismo político que ni siquiera se defiende, pues ignora sus derechos.

En este sentido es lamentable la falta de visitadores de Derechos Humanos ante tanta arbitrariedad e impunidad policiaca. El persistente Gustavo de la Rosa Hickerson brilla por su ausencia, mientras los combativos movimientos sociales y ong´s siguen inexplicablemente silenciosos desde la represión de noviembre (¿estarán amenazados?) frente a este actuar policiaco adolecente de verdadera vocación de justicia con sus métodos violentos y fuera de la ley, lo cual no los  diferencia de los criminales, llevándose consigo a cuestas a quién sabe cuanta gente inocente. Adiós al Estado de derecho.

Leyzaola y Murguía piden colaboración y confianza a una sociedad perjudicada directamente por ellos y su ideología fascista de exterminio. Desgraciadamente esa mentalidad está presente en grupos de poder como los partidos políticos, particularmente el PRI y el PAN, así como las cámaras empresariales, forjando y divulgando el “orden” por encima del progreso, impulsados por la idea de la imposibilidad de rehabilitar a criminales y delincuentes a los cuales se debe aniquilar. 

Pero mientras presionamos para que Leyzaola por ética renuncie o se vaya, atendiendo el llamado para enfrentar la justicia en los casos y lugares donde se le acusa, ¡a cuidarse de su policía!

10 de diciembre: ¿Día de los Derechos Humanos?

sábado, 10 de diciembre de 2011

Con el hecho de dedicar un día del año a los derechos humanos no se trata de hacer una plegaria o apología de dichos derechos como se hace con los santos de la iglesia católica u otras iglesias o confesiones, incluidas las no religiosas.
Desde posiciones de izquierdas hay quienes -no todos- consideran que no hay nada que celebrar con respecto a los derechos humanos, dado que son ampliamente desconocidos e incumplidos a lo largo y ancho de este mundo. Ahora bien, si esto es así, deben tenerse en cuenta varias cosas. Entre las principales, se encuentra la que se refiere a que no debemos conformarnos con análisis simplistas y absolutistas que concluyen sin más que en tal o cual país se cumplen o incumplen los derechos humanos. Más certero es tomar una actitud más relativista a la hora de examinar una determinada realidad o situación y llevar a cabo, por ejemplo, estudios comparativos de manera que podamos afirmar que en tal país se cumplen los derechos humanos en mayor medida que en tal otro, e incluso en qué medida. Asimismo, tratar de precisar en qué medida tal o cual derecho humano, en particular, es más o menos cumplido o incumplido.

Este tipo de tareas nos sería también de suma utilidad a la hora de evaluar la calidad democráctica de un país que se presume o autoproclama "democrático", o "Estado de Derecho", en sus leyes fundamentales. Para ello, insisto, de poco nos sirven las grandes y retóricas afirmaciones o negaciones simplistas y absolutistas. Para poder evaluar y medir hasta qué punto este tipo de afirmaciones se ajustan a la realidad o no, los derechos humanos constituyen parámetros claves, así como la forma de mesurar su grado de efectividad. Ello requiere todo un trabajo teórico y práctico nada desdeñable, a ser posible, alejado de la retórica y de las presiones "políticas", y de otro tipo más inconfesable, por parte de los partidos y de los gobiernos que todos conocemos, así como de los "lobbies" a quienes obedecen.

Asimismo, una adecuada definición de los derechos humanos y la mayor precisión posible a la hora de medir su grado de cumplimiento o efectividad debe servirnos también para evaluar no sólo a los Estados, sino también a todo tipo de instituciones públicas y privadas, como las empresas, en particular las grandes empresas y bancos transnacionales. En este sentido, dichos derechos, tomados en serio, también nos aportarían una información muy valiosa y útil para clarificar en qué medida el régimen económico bajo el que vivimos, denominado "libre mercado" o "capitalismo", así como sus secuelas y derivados coloniales e imperiales, es compatible o no, contradictorio o no, antagónico o no, con la democracia, el Estado de Derecho y los propios derechos humanos, al margen de los discursos retóricos para las galerías electorales y el autoensalzamiento narcisista de muchos de los que se consideran "democrátas".

La memoria histórica a este respecto también nos puede ayudar mucho en dicha clarificación, pues por ejemplo no son muchos los que desean recordar -y de hecho lo ignoran- que este régimen económico bajo el que vivimos, y al que sin escrúpulos sus defensores prefieren denominarlo "democracia", en sus orígenes utilizó masivamente la esclavitud (EE.UU. es un caso claro al respecto) para consolidarse e imponerse al resto del mundo. Por no hablar del saqueo y expolio de continentes enteros, desde el "descubrimiento" de América hasta Asia y África, cuyo expolio ha consistido incluso en la deportación masiva de sus habitantes para convertirlos en esclavos, por parte de las élites euroatlánticas. Mientras tanto, en los propios países colonizadores, las condiciones de vida de los campesinos expropiados y de los obreros asalariados hacinados en las fábricas industriales y en los suburbios adyacentes de ciudades totalmente insalubres y pestilentes, como por ejemplo el Londres de la revolución industrial, ha llenado muchas páginas de la literatura moderna. Y esto no es cosa del pasado, pues en muchos países del Tercer Mundo, sometidos al neocolonialismo económico actual que se esconde bajo el eufemismo "globalización", las condiciones de vida y de trabajo de sus obreros y campesinos es comparable a la de los europeos de aquellas épocas. Así pues, conviene no escatimar esfuerzos para un máximo desarrollo analítico y práctico a fin de definir y delimitar qué son los derechos humanos y cuáles, es decir; su concepto y alcance.

Los primeros derechos humanos reconocidos históricamente se remontan a la tolerancia religiosa para tratar de acabar con los conflictos y sangrientas guerras por motivos religiosos en la Europa renacentista, por no mencionar la Carta Magna que se remonta a la Inglaterra del siglo XIII. Pero dichos derechos no se reducen a libertades como la de cultos, la de pensamiento, la de expresión o al derecho a no ser arrestado arbitrariamente y a un debido proceso en caso de imputación de algún delito, tal y como pretenden las ideologías liberales. Es más, hoy en día los derechos humanos más relevantes son los que se refieren a la erradicación de la pobreza, es decir, al derecho de todo ser humano a disponer de los bienes y recursos suficientes para una vida digna, como por ejemplo el derecho a la alimentación, al agua potable, a la vivienda, a la educación, a la salud, entre otros, es decir, los denominados derechos sociales. Todos ellos son difícilmente realizables bajo el régimen económico actual, sin embargo nos proporcionan los parámetros básicos para diseñar y hacer realidad modelos de sociedad más dignos para todos y donde la desigualdad no sea la tónica dominante. La libertad sin igualdad es mera quimera para la mayoría de la población. La libertad con igualdad no se reduce a una utopía, sino que es perfectamente realizable y eso es lo que las fuerzas hegemónicas de este mundo pretenden ocultar a toda costa.

En fin, el 10 de diciembre es el día consagrado a los derechos humanos por las Naciones Unidas por el hecho de que en dicha fecha del año 1948 la Asamblea General de dicho organismo adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Desde entonces, dicha Declaración constituye una referencia clave para el trabajo teórico y práctico en torno a la temática de los derechos humanos. Posteriormente, tomando como base dicha Declaración, y en plena "guerra fría" entre los dos bloques políticos y militares dominantes en la época (EE.UU y sus aliados de la OTAN, por un lado, frente a la URSS y los suyos, por el otro), los países del Tercer Mundo fueron logrando la mayoría en la citada Asamblea General a medida que fueron descolonizándose y convirtiéndose en Estados soberanos, al menos formalmente, lo que permitió que los órganos dependientes de dicha Asamblea desarrollaran una teoría y una práctica acerca de los derechos humanos con cierta independencia con respecto a los puntos de vista dominantes en ambos bloques.

Este hecho es particularmente relevante, pues dichos órganos manifiestan puntos de vista y actitudes muy distantes de la imagen que suele ofrecer el Consejo de Seguridad, donde cinco Estados fundadores de las Naciones Unidas (EE.UU., Rusia -exURSS-, China, Inglaterra y Francia) disponen del nefasto derecho de veto, con el que no dudan en anteponer sus intereses particulares a los de la comunidad internacional, valiéndose para ello de su gran potencial militar y nuclear si es preciso. Este es el mundo que nos ha tocado vivir, donde las fuerzas hegemónicas escamotean los derechos humanos tanto en su investigación teórica como en su realización práctica. Tomarse en serio los derechos humanos implica luchar contra esta realidad y demostrar en la teoría y en la práctica que puede -y debe- ser de otra manera.
Guillermo García es Doctor en Derecho , especialista en desarrollo y derechos humanos, autor de Sobre  la  universalidad  de  los  derechos  humanos, "Diagonal" nº 95, febrero de 2009. Enlace: http://www.diagonalperiodico.net/Sobre-la-universalidad-de-los.html.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El Tuitazo hoy multiplicó el exitazo por 10


#DerechosdeCuba en Twitter
Según el primer balance, una hora y media después de inicio del segundo Tuitazo por los #DerechosdeCuba, las estadísticas de participación reportaban que los usuarios se habían multiplicado significativamente, como se puede apreciar en estas dos gráficas de Topsy y de Trendistic:
derechosdecuba-topsy-2
Cubadebate ha hecho un resumen de las mediciones de las primeras 24 horas de activación de la acción en la red social Twitter, con dos llamamientos para las diez de la mañana del 9 y 10 diciembre (hora de la Isla), aunque desde el jueves se pasaba la señal para respaldar solidariamente a Cuba frente a las peligrosas provocaciones organizadas por ciudadanos norteamericanos de origen cubano y con un pasado terrorista, en aguas próximas a nuestras costas, nada menos que en nombre de los Derechos Humanos.
Ayer viernes en la tarde, unas seis horas después de iniciado el primer Tuitazo, la contrarrevolución, que había estado utilizado el hahstag (o etiqueta) #DDHHCuba, llamó desesperada y reiteradamente a modificarla, evidenciando que no lograrían visibilizar el mensaje de la derecha sostenido desde Miami ante el apoyo solidario a Cuba por tuiteros de todo el mundo:
Reiteradamente @YoaniSanchez hizo un desesperado llamado a cambiar el hashtag
Reiteradamente @YoaniSanchez hizo un desesperado llamado a cambiar el hashtag
Este cambio tenía truco. El hahstag #DDHH insertaba sus mensajes en una corriente internacional y podría dar la impresión, a los menos familiarizados con las lógicas de Twitter, de fuerza de los mensajes de la contrarrevolución. En otras palabras, trataron de apropiarse de una etiqueta popular a última hora porque no tenían expresión en la red social.
Vean, por ejemplo, que en la columna de mensajes de #DDHH aparecen tweets de todo el mundo y que muchos utilizaron la etiqueta combinada con el nombre del país, tal y como originalmente se organizó desde Miami:
#DDHH

Fuente Cubadebate

Pide Amnistía Internacional a Washington liberar a 5 cubanos

martes, 26 de julio de 2011
Por Carlos Lara / El Sol de México
 
Ciudad de México.- Amnistía Interrnacional (AI) 
Alfonso Anaya,  Daniel Zapico y Pedro Gellert
exigió al Gobierno de los Estados Unidos que revise los casos de cinco antiterroristas cubanos presos en el vecino país, por la existencia de irregularidades en el proceso judicial.

En un informe, la organización de defensa de los derechos humanos, afirmó que se han registrado inconsistencias  y graves dudas sobre la justicia e imparcialidad del juicio al que fueron sometidos los denominados "Cinco" luchadores antiterroristas.

AI expuso que tras analizar el caso de manera detallada, concluye que es urgente que se les otorgue el indulto a Fernando González, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, Antonio Guerrero y René González, quienes cumplen condenas desde 1998 que van desde los 15 años hasta doble cadena perpetua, por monitorear las actividades de grupos violentos que actúan desde Estados Unidos contra la isla.

El informe de AI fue presentado por Alfonso Anaya y Maricarmen Montes, del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina y el Caribe Monseñor Óscar Arnulfo Romero, así como por Daniel Zapico, de Amnistía Internacional, y Pedro Gellert, directivo del Movimiento de Solidaridad con Cuba en México.

Cabe destacar que los defensores de los derechos humanos expresaron además otros argumentos sobre las ilegalidades en el caso de Los cinco y los malos tratos que reciben en prisión, los cuales incluyen la prohibición, de ver a sus esposas.
En la imagen Alfonso Anaya, acompañado de Daniel Zapico y Pedro Gellert. Foto: Antonio Zamora / El Sol de México

Fidel: El Norte revuelto y brutal

domingo, 24 de abril de 2011
Reflexiones del compañero Fidel: El Norte revuelto y brutal

rcbaez_derecoshumanosusafidel.JPGEstaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, expresidente de Perú.

Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.

No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.

El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los “derechos humanos”, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.

“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.

“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.

“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).

“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego. “En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.

“A la sombra de la sección de "actividades terroristas" del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.

“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.

“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.

“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.

“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.

“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.

“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.

“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.

“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.

“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.

“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.

“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.

“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”

Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.

Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.

Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.
         
firma-fidel.jpgFidel Castro Ruz
Abril 23 de 2011
7 y 32 p.m.
Con la tecnología de Blogger.
 

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