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Entrevista a Carlos Aznárez: “Huir de la imparcialidad que plantea el sistema”

lunes, 7 de julio de 2014
Por Leandro Albani
Carlos Aznárez: “Huir de la imparcialidad que plantea el sistema”
Foto: Facundo Andicoechea 
  
Marcha dialogó con Carlos Aznárez, símbolo de quienes eligen fusionar el periodismo y la militancia. Sus inicios junto a Walsh, su extensa trayectoria cubriendo conflictos por todo el mundo y la actualidad mediática en la región.

 Periodista que cruzó (y todavía cruza) las fronteras que sean necesarias para obtener información, Carlos Aznárez conjuga el oficio de la prensa y una militancia política de larga trayectoria. Militante de la organización político-militar Montoneros en la década del ´70, tuvo el privilegio de compartir el mismo puesto de combate con Rodolfo Walsh y un grupo de militantes que le dieron forma a la célebre Ancla, la agencia de noticias clandestina que durante el primer año de la dictadura militar (1976-1983) denunció el terrorismo de Estado en Argentina.

Periodista de patear calles y zonas en conflicto, Aznárez transitó la redacción de los diarios argentinos Noticias, La Razón, Página/12 y Sur, y de las revistas Crisis y Fin de Siglo. También es autor de los libros Tupamaros, Lorenzo Miguel. El padrino de la mafia sindical, 500 años después: ¿descubrimiento o genocidio?, Los sueños de Bolívar en la Venezuela de hoy y Rebeldes sin tierra: historia del MST de Brasil. Además, hace más de veinte años dirige Resumen Latinoamericano (www.resumenlatinoamericano.org), colectivo que publica un periódico en Argentina, Cuba, Uruguay, Venezuela y Europa, y semanalmente produce un programa de radio y otro de televisión.

En esta entrevista con Marcha, Aznárez habló sobre el rol del periodista especializado en temas internacionales, pero además demanda que los trabajadores de la prensa tengan un compromiso para el cambio social en el continente. A su vez, analiza el funcionamiento de los grandes medios de comunicación y sus implicancias en la realidad cotidiana.

-En el actual siglo veintiuno globalizado y conflictivo, ¿qué rol cumple un periodista que trata temas internacionales?

-Un periodista que se tome en serio los temas internacionales tiene mucho hilo para cortar en la actual coyuntura. Cada vez más los localismos, incluso los regionalismos, están siendo superados por enfoques macro, y eso permite generar cuadros de situación más estratégicos. Sólo con lo que ocurre en Latinoamérica, a partir de los cambios sucedidos en la última década, podemos establecer comparaciones, armar mapas radicalmente distintos a los antes utilizados; poner, como suele decir Eduardo Galeano, el norte en el sur y viceversa. A partir de allí, cada victoria o retroceso de los movimientos sociales y populares, enfrentando al imperialismo, ilumina, desde el punto de vista informativo, la posibilidad de bucear en el discurso de los nuevos neocolonizadores, y descubrir hasta dónde quieren llegar. Y cuánto se necesita poner en juego para que no lo logren.

Los periodistas no estamos exentos de esta ofensiva, y es por eso que cada vez más se impone huir del escenario de la maldita imparcialidad que nos plantea el sistema, y sumarnos con todo a la lucha de los que se rebelan contra el orden establecido.

-¿Con el paso del tiempo, la cobertura internacional fue cambiando para abordar los temas?

-Han ocurrido algunos cambios pero hay escenarios que se repiten. No parece muy diferente la cobertura que se podía hacer en los ‘70, con la URSS de pie, y la guerra fría generando todo tipo de situaciones y conflictos, a lo que hoy ocurre en Siria e Irak, Ucrania o en la propia Venezuela. En el siglo pasado, el cuadro más realista pasaba por saber que quién apretaba primero el botón de la guerra nuclear tendría sólo segundos más que su contendiente para disfrutar de la vida. Esa dramática advertencia moldeaba cualquier enfoque de la política internacional. O en el período latinoamericano y tercermundista en el que Fidel y el Che, Camilo Torres y Marulanda convocaban a generar “uno, diez y cien Vietnam”, y las guerrillas se levantaban en armas en Latinoamérica, en África y Asia. Escribir sobre ello y empaparse de todo lo que esas gestas trasmitían, provocaron que muchos de nosotros fusionáramos la “profesión” con la militancia, y ésta finalmente se quedara con el todo.

Han pasado los años y, sin embargo, algo sigue siendo noticia: el imperio estadounidense ha subsistido y continúa amenazando la paz mundial. Antes invadía Bahía de Cochinos, Santo Domingo, Panamá o Granada, y ahora se abalanza sobre Sudán, Somalía, Irak, Afganistán, Libia o Siria. A su calor es que surgieron los llamados periodistas “enganchados”, que en los grandes conflictos internacionales se convierten en voceros de los ejércitos invasores de turno o en alcahuetes de los portavoces del imperio. Ahora abundan tanto que llegan a molestar, por el tufillo que generan. Pero también hay otros colegas que ponen el cuerpo para contar la realidad de esos conflictos. Son aquellos que no reciben premios ni salen en las portadas de los diarios y sin duda están haciendo historia anónimamente, reivindicando la esencia no contaminada de la profesión.

-¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en la cobertura de las noticias internacionales?

-Para un periodista que se precie, la cantidad de información que hoy circula, gracias a internet y las famosas redes sociales, multiplica por cien las posibilidades de armar un archivo de datos con total inmediatez. Lo importante es saber cómo y dónde se para frente a ese cúmulo de noticias, y además saber discernir cuánta “mercadería en mal estado” circula por las redes, y cuál es el metro-patrón que usaremos para separar la paja del trigo. Es necesario saber usar la tecnología pero no encandilarse demasiado con ella, para que no termine provocando parálisis a la hora de cubrir tal o cual información. Es verdad que se ha ganado en rapidez, pero también es cierto que en otros momentos más incómodos, el cronista estaba obligado a despegarse de su sillón y salir a campear la información allí donde se produzca. Esa posibilidad de contrastar no la cambio por nada.

-¿Pensás que los grandes medios en Argentina no le dan la importancia necesaria a los temas internacionales?

-Piensan que no hace falta, que todo es más fácil cubrirlo por internet, pero se pierde la posibilidad de presenciar in situ los conflictos, sacar conclusiones más valederas, desplegar el ingenio para llegar donde a otros no les interesa llegar. También es cierto que hay bastante de tacañería en ciertos “grandes medios” y eluden el hecho de mandar a alguno de sus escribas al país que está ardiendo por los cuatro costados. Esa tarea ahora, y antes también, parece estar reservada para esa tribu empeñosa que son los freelancers, que sabiendo que van a tener poca competencia se tiran a la pileta en los escenarios más duros.

-Estuviste en muchas partes del mundo realizando coberturas. ¿Cuál es la importancia de que el periodista se encuentre en el lugar del hecho?
-Anduve por muchos países en el momento justo como para aprender y sacar conclusiones que tenían una validez incomparable. Viajé a Irak y Palestina varias veces, al Sahara Occidental, Marruecos, Túnez, Siria, la ex URSS, Europa casi toda, y varios puntos clave de Latinoamérica. En todos esos países, lo más importante fue el contacto directo con sus gentes, con sus sueños y fracasos a la hora de pelear por sus reivindicaciones. Eso no lo cambio por nada, y mucho menos por “mirar la guerra desde lejos para salvar el pellejo”. Hay algunos corresponsales que a pesar de que van a los escenarios de conflicto, es como si no existieran, ya que se encierran en los hoteles de lujo y desde allí transmiten los que otros colegas les cuentan. Obviamente, eso no tiene nada que ver con la palabra periodismo. 

-En los procesos progresistas y de izquierda en América Latina, ¿cómo ves el desempeño de los medios públicos?

-Una cosa es lo que deberían ser y otra muy distinta lo que son. Creo que todo consiste en saber de qué tipo de gobierno o de proceso político se está hablando. Si está en marcha un auténtico proceso revolucionario, cuya meta es el socialismo, seguramente habrá que poner todo el empeño en conformar medios públicos que acompañen esa patriada. Pero a pesar de ello, nunca está asegurado el triunfo. Hoy hay países que entran dentro de ese marco, como Venezuela, que han mejorado mucho sus medios, pero sobre todo han apuntado a dar oxígeno a los medios alternativos, algo que resulta indispensable en la idea de enfrentar al terrorismo mediático.

Otros procesos “progresistas” pero asentados en el capitalismo, y con poca o ninguna gana de salirse del mismo, muestran medios públicos que aún tienen muchas lagunas, que incluyen –por ejemplo a nivel televisivo- programas de pésima calidad, que no difieren casi nada de los otros canales comerciales.

La clave fundamental pasa por si desde los gobiernos hay voluntad política de cambio o sólo les interesa mantener prolija la vidriera. Si se da lo primero, los medios públicos deberán acompañar esa movida con entusiasmo. Si no lo hicieran, hay que apurarlos y diría que casi obligarlos. No se pueden perder más oportunidades, no hay tiempo, y nos jugamos mucho en cada uno de estos procesos.

Tomado de Marcha, una mirada popular de la Argentina yh el Mundo

Caracas: Plataforma de Periodistas se incorpora a las luchas del pueblo (+ audio)

lunes, 27 de agosto de 2012
Enviado por Alternativo Militante
SNCP (Caracas, Venezuela – 24.08.2012 / Prensa RNV) - Los profesionales de la comunicación defenderán e impulsarán el poder popular, la Constitución venezolana y el socialismo como ideal que garantiza la mayor suma de felicidad y estabilidad política para los pueblos

Aquí estamos, herederos de una tradición de periodismo libertario y antiimperialista.

Somos los y las periodistas de la Revolución Bolivariana y asumimos el compromiso que nos legó la lucha por la independencia del dominio colonial de hace 200 años, desde la llegada de la primera imprenta insurrecta, traída por nuestro prócer Francisco de Miranda para impulsar la gesta fundadora de la patria venezolana.

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Escuche aqui reporte de RNV al respecto: NOTI.mp3

Hoy, asumimos nuestro puesto de combate y nos reunimos en este agosto de 2012 para incorporarnos como movimiento organizado a la lucha dedicada del pueblo, seguros de la victoria del próximo 7 de octubre, cuando reafirmaremos nuestra decisión patriótica, revolucionaria y socialista, bajo el liderazgo del presidente Hugo Chávez. 

Reivindicamos con orgullo la tradición de lucha y la herencia de combate teórica que en el campo del periodismo y de la comunicación nos han legado nuestros predecesores. 
Unidos en la Plataforma de Periodistas de Venezuela, proclamamos nuestro compromiso bolivariano y revolucionario, y expresamos nuestra disposición a ser factor activo en la formulación de estrategias, contenidos y campañas de promoción y comunicación del Estado revolucionario y de las organizaciones populares venezolanas. 

Por esto, entenderemos que la democratización de la comunicación y la información, son esenciales para avanzar en este proceso de la construcción socialista y de la refundación de la patria. 

Pero, sabemos que el periodismo podrá ser instrumento de liberación de nuestros pueblos sólo si tiene la claridad y la fuerza para romper con la estructura de dominio que impone el régimen de propiedad capitalista sobre las empresas comerciales. 

Nos proponemos articular y organizar a todos los periodistas, con o sin título, comprometidos con el ideal revolucionario. 

Queremos que este esfuerzo pase por la discusión en un amplio debate, de la normativa legal venezolana en la materia. 

Nuestra lucha, nuestra visión y nuestra acción están totalmente integradas a la primavera que vive hoy el movimiento popular venezolano. 

En este sentido, defenderemos e impulsaremos el poder popular, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y el socialismo como ideal que garantiza la mayor suma de felicidad posible y la mayor suma de estabilidad política para nuestros pueblos. 

En esa misma óptica, evaluaremos la necesidad de desarrollar proyectos socioproductivos de comunicación, que permitan la creación de nuevas fuentes de empleo para los periodistas. 
Estamos conscientes de la inexistencia de una visión, planes y medidas de previsión social que resguarden el bienestar de los periodistas, y por ello, nos proponemos luchar por condiciones adecuadas de trabajo, salud y protección social para los periodistas y sus familias. 

Para conquistar estos objetivos, es necesario mantener un esfuerzo permanente en la formación de todos los periodistas, graduados o no, en aspectos técnicos, teóricos, prácticos y éticos. 

En este sentido, nos proponemos fortalecer a la universidad Bolivariana de Venezuela, como recurso esencial para responder a esta necesidad.

En la misma, dirección, advertiremos la necesidad de impulsar un nuevo modelo de periodismo, revolucionario y democrático que garantice la participación popular en la discusión de enfoques de coberturas de hechos noticiosos y en la línea editorial de los medios de comunicación, sean estos públicos o de explotación privada. 

Con fuerza e indignación, elevamos nuestra voz de protesta en contra de las agresiones que han sufrido los periodistas del Sistema Nacional de Medios públicos (SNMP) y de medios comunitarios y populares de Venezuela. 

Sabemos que los agresores se escudan en la complicidad de organismos gremiales conducidos indignamente y organizaciones políticas de derecha para perpetrar sus fechorías y cubrirlas con el manto de la impunidad. 

Nos comprometemos a preservar la libertad de Expresión, como valor esencial de nuestro régimen democrático y a condenar y denunciar los abusos que de ella hacen la oligarquía y la derecha continental, para agredir a los gobiernos populares y progresistas.

Nuestra fuerza nace en lo más profundo de la geografía Patria. En cada barrio, en cada pueblo, en cada corazón revolucionario. Somos la más clara expresión de un periodismo comprometido con las luchas populares, que levanta sus banderas y las extiende por toda la geografía del continente, proclamando la hermandad de todos los pueblos del mundo. 

Caracas, 24 de agosto de 2012

Fuente Corresponsales del Pueblo

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