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Cintas amarillas, palomas, justicia, amor y solidaridad...

sábado, 7 de septiembre de 2013
Por Rosa C. Báez

 

Como un incendio de amor ha corrido por Internet la convocatoria para usar una cinta amarilla el próximo día 12: en las redes sociales, los grupos de solidaridad, la han aprehendido personalidades varias… fue una iniciativa de René, uno de los Cinco, para hacer llegar al pueblo norteamericano un código que pudiera entender, y que asociara a sus vivencias y dolores, equiparándolos al del pueblo cubano, que desde hace 15 años espera el regreso de sus hijos…

 Antes fue la volada de palomas… recuerdo con cariño las fotos que desde Argentina, Perú y muchos otros países me iban llegando, con palomas y hermanos unidos por un mismo ideal… Luego, los andinistas argentinos llevaron a su pico más alto una bandera con el logo de los Cinco, pidiendo nuevamente a los Estados Unidos la liberación de los Cinco patriotas… acción replicada luego incluso en nuestra Isla grande…

 Hoy, las cintas amarillas nos inundan como muestra de cómo el caso de los Cinco ha motivado a sus amigos, a los entrañables hermanos de siempre… por eso, aprovechemos este impacto mediático, y recordemos al pueblo norteamericano, a los que aún desconocen detalles del caso, algunos importantes pormenores que es necesario le lleguen a ese pueblo, cuyo conocimiento del tema le ha sido negado o minimizado tras un muro de silencio, de manipulación mediática, de ocultamiento…

 Recordemos que Los Cinco fueron apresados como brutal respuesta del gobierno norteamericano después de ser alertado por nuestro país de crímenes que se forjaban en sus tierras no sólo contra Cuba si no poniendo en peligro al propio pueblo norteamericano; recordemos cómo fueron, contra toda ley, retenidos en las celdas con el eufemístico nombre de “unidades de albergamiento especial”, mejor conocidas como “el hueco” durante ¡¡17 meses!!, cuando a los peores criminales la ley norteamericana sólo permite confinarlos allí por 60 días…

 Recordemos cómo no fue hasta más de dos meses después del encarcelamiento que agregaron a los cargos el de asesinato, por el derribo -en justa reacción del gobierno cubano tras alertas y avisos del peligro que representaban para Cuba estas incursiones que violaban el derecho internacional- de dos avionetas de Hermanos al Rescate… tal vez, también recordar que esa vinculación partió del hecho de saquear, mediante “indemnización”, los fondos congelados en Estados Unidos, propiedad de la nación cubana… y que ocho meses después, la patraña es autentificada por la fiscalía en un segundo informe de acusación ante la Corte que agrega a Gerardo el de "conspiración para cometer asesinato"… lo cual lo pone de hecho, en el punto de mira para convertirlo en chivo expiatorio del odio contra la Revolución cubana…

 Recordemos que durante todo el proceso de los Cinco, sus abogados tuvieron “palos en la rueda”, negándoles información vital para la defensa, negándoles un cambio de sede, para dejarlos doblemente presos en Miami, como bien se ha dicho, “el único lugar donde jamás podrían tener un juicio justo”, negando así sus tan cacareadas enmiendas quinta y sexta: “...a nadie se le privará de la libertad sin el debido proceso legal" y "en toda causa criminal, el acusado gozará de ser juzgado rápidamente y en público por un jurado imparcial”…

 Recordemos también cómo fueron desoídos todos los que aportaron testimonio de que en los Cinco “no había ningún interés en atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos”… recordemos cómo la propia Fundación Nacional Cubano Americana reconoció en julio del 2001 que "La Fundación Nacional Cubano Americana era el objeto central de las operaciones de este grupo"…

 Toda la causa de los Cinco ha estado preñada de estas irregularidades… irregularidades que los norteamericanos -ojo, hablo del honrado pueblo norteamericano, no de los lobbies de poder, no de los “partidos”, tan iguales uno al otro- los norteamericanos, digo, tan creídos de lo inamovible de sus leyes, de su constitución, de la validez del modo de vida norteamericano, desconocen…

 Como ángel vengador, la jueza Lenard se ha interpuesto ante todo recurso legal que se ha presentado para favorecer a los Cinco o para demandar justo trato en sus condenas: Joan Lenard ha vetado todas las mociones y argumentos presentados por los abogados de la defensa en el caso de los Cinco… Vetó la moción en la que se solicitó el cambio de jurisdicción atendiendo a los prejuicios existentes en Miami; la fiscalía es obligada en el año 2000 a desclasificar 700 páginas de documentos secretos relacionados con el proceso… pero “Cruella” Lenard decidió que esos documentos no podían ser divulgados públicamente; consideró que el jurado “estaba protegido de los medios de difusión” y obvió que Miami había sido enardecida por periodistas pagados con el objetivo de inflamar los ánimos acerca del derribo de los aviones, casi cinco años antes de que el jurado fuera seleccionado… en franco desacato a la ley norteamericana que desde 1948 prohíbe al gobierno de EE.UU. financiar actividades para ejercer influencia y hacer propaganda dirigida a la opinión pública local… Aún en estas fechas, los abogados de la defensa están vetados de consultar documentos imprescindibles para su labor… por ejemplo, aún hoy Gerardo Hernández Nordelo y sus abogados continúan esperando la respuesta a la solicitud de mostrar las imágenes tomadas por sus propios satélites...

 En el año 2007, Ricardo Alarcón, entonces Presidente de nuestro Parlamento, expresó: “cualquiera de las muchas violaciones de la Fiscalía en  caso de Los Cinco cubanos encarcelados injustamente en EE.UU., vale para que cualquier tribunal los deje en libertad”.

 Este es el mensaje que, a través de las cintas amarillas, queremos llevar al pueblo norteamericano: necesitamos su apoyo para que su gobierno, finalmente, reconozca las violaciones cometidas y libere a esos cinco cubanos, no sólo porque lo esperan acá sus familiares y amigos, no sólo porque el pueblo cubano y la comunidad internacional los espera, si no porque han sido tratados  totalmente contra toda justicia, por un Gobierno que se precia de “justo” ante un pueblo que vive manipulado, acosado por la falsimedia… por eso, que las cintas vayan más allá de una simple moda, a mover, con argumentos precisos, la sensibilidad del pueblo norteamericano, para que, junto a nosotros, diga con plena conciencia de causa:
“Obama, give me five”


Más detalles sobre la inocencia de los Cinco [1]:
  • No existen pruebas directas ni circunstanciales que los incrimine como espías. De hecho, a dos de ellos no se les pudo probar estos cargos.
  • Se les condenó única y exclusivamente por haber luchado, a riesgo de sus vidas, contra grupos terroristas que operan libremente en Miami. Las actividades criminales de estos grupos constan en documentos oficiales norteamericanos y han sido reflejadas en la prensa e incluso reconocidas públicamente por sus propios autores.
  • Fueron víctimas de un proceso turbio, con un jurado completamente prejuiciado, sin que hayan tenido la posibilidad de acogerse al cambio de jurisdicción, moción presentada por los abogados y que fuera denegada, aun cuando los resultados de encuestas aseguraran la animosidad existente contra los acusados.
  • El gobierno norteamericano en muchas ocasiones ha dado el visto bueno a las acciones criminales de los grupos anticubanos del Miami contra Cuba, lo que viola la Ley de Neutralidad, de ese país.
  • Se violó flagrantemente la VI Enmienda de la Constitución de Estados Unidos porque:
a) Para que pudieran tener un juicio debieron esperar casi dos años, recluidos en condiciones infrahumanas, sin tener contacto siquiera con sus familiares más cercanos.
b) Pasaron más de un año sólo en la vista oral del juicio y en la selección del jurado.
c) No lograron el cambio de jurisdicción para la celebración de un juicio imparcial, y tuvieron que resignarse a un juicio en medio de un ambiente francamente hostil.
  • Se violaron la VIII Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y las normas de la ONU sobre el tratamiento de los presos y detenidos y las propias regulaciones carcelarias norteamericanas al mantenerlos en confinamiento solitario por dos períodos — el primero de 17 meses y el segundo de 48 días — que obstaculizó gravemente su defensa y les ha ocasionado a ellos y a sus familiares sufrimientos injustificables que constituyen violaciones flagrantes de sus derechos humanos.
  • Se les niega la condición de prisionero político, y se les mantiene sujetos a un régimen igual y en medio de delincuentes comunes.
Sufren sus condenas en cinco cárceles ubicadas en lugares distantes entre sí y en territorio de Estados Unidos, lo cual hace sumamente difíciles sus contactos con familiares y amigos y les impone así condiciones peores a las que sufre el resto de la población penal.
  • Se violó la IV Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, al ser despojados de todas sus pertenencias de manera arbitraria, primero en sus propios domicilios, donde fueron arrebatadas hasta las fotos familiares, y más tarde, el 26 de junio de 2001, como represalia por su Mensaje al pueblo norteamericano, en que son conducidos nuevamente al "hueco" y despojados otra vez de todas sus pertenencias personales, incluyendo cartas, fotos, poemas, la máquina de escribir y hasta el más pequeño pedazo de lápiz de escribir; les arrebataron también los radios y les restringieron excesivamente todas las llamadas telefónicas.
  • Se violó la Doctrina del Acto de Estado , al juzgar la decisión y actuación en legítima defensa de la República de Cuba por derribar las avionetas del 24 de febrero de 1996 que violaron ex profeso las aguas territoriales cubanas.
Se ignoró la Ley de Libertad de Información (FOIA) al no acceder a solicitudes de la defensa para que fuesen considerados como pruebas documentos oficiales relevantes al esclarecimiento de los hechos.
  • Se utilizó la Ley de procedimiento de información clasificada (CIPA), al amparo de la cual se manipularon "pruebas" y se utilizaron selectiva y arbitrariamente. El gobierno clasificó todas sus "pruebas" como secretas, con lo cual se complicó el proceso y se hizo aun más difícil la labor de la defensa.
  • Se manipularon los testigos, y se ejerció presión abierta sobre varios de ellos, por la Fiscalía en el tribunal y por medios de prensa para evitar que revelasen informaciones de utilidad para la defensa.
  • Hubo un comportamiento sospechosamente inusual del jurado: anunció el día y la hora exactos en que pronunciaría su veredicto, no solicitó aclaración, no expresó duda alguna a pesar de la complejidad que se suponía a su tarea — decidir tras un complicado proceso de cinco meses, una documentación de decenas de miles de páginas y decenas de cargos contra cinco acusados — y emitió un veredicto de culpabilidad para los cinco en todos los cargos imputados.
  • Todo este proceso ha constituido un escandaloso respaldo a los grupos terroristas anticubanos que operan en Miami. Se probó que los cinco habían actuado única y exclusivamente contra esos grupos. Los terroristas anticubanos han celebrado públicamente su "victoria" y han manifestado abiertamente el estímulo que este proceso significa para sus actividades criminales.
[1] Fuente EcuRed http://www.ecured.cu/index.php/Los_Cinco_H%C3%A9roes
Imagen agregada RCBáez con caricatura de Rolando Glez e imágenes de Internet

Con cintas amarillas Cuba reclama justicia

viernes, 6 de septiembre de 2013
Por Manuel E. Yepe*

 René González es uno de los 5 héroes antiterroristas luchadores por la paz, sentenciados -hace 15 años el 12 de septiembre- a infames condenas en EE.UU., acusados de infiltrar las bandas de extremistas cubanos auspiciados por la CIA y otras organizaciones dedicadas a promover la subversión en Cuba desde el sur del estado de la Florida.

Él ha sido el único que ha cumplido su injusta sanción y, luego de una complementaria reclusión domiciliaria en territorio de Estados Unidos, le ha sido permitido regresar definitivamente a su patria. No obstante, todos han decidido mantenerse firmemente identificados como “los Cinco” hasta tanto, juntos todos, disfruten de libertad en Cuba y celebren el cumplimiento del deber patriótico y humanitario.

Desde Cuba, René González ha convocado a sus compatriotas a una jornada masiva de recordación por el aniversario, en la que los participantes porten cintas amarillas o las coloquen en árboles y otros lugares visibles con motivo del decimoquinto aniversario de su injusto encierro.

Retoma así la letra de la canción “Tie a Yellow Ribbon Round the Old Oak Tree (Ata una cinta amarilla en el viejo roble)” de Irwin Levine y L. Russell Brown e interpretada por Tony Orlando, que ocupó en 1973 los primeros lugares en la preferencia popular. En la canción, un ex recluso le comunica a su novia que, si desea reanudar relaciones con él, coloque una cinta amarilla en determinado árbol frente a su casa. Al paso por el sitio acordado, el ex reo descubre que cien cintas amarillas habían sido atadas en el árbol.

El mensaje sencillo y directo de René tiene un significado común para los pueblos de las dos orillas del Estrecho de la Florida: “dejen a los cinco cubanos volver a casa porque unos y otros los queremos de vuelta con los suyos”.

Menos de 12 horas después de que René lanzara esta idea ya los cubanos de toda la isla buscaban no solo cintas amarillas sino todo lo que tuviera este color para adornar a toda Cuba con este color. Un amarillo que, además, es para la Santería el color de Ochún, deidad que, a su vez, es para los católicos la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos y parte de la identidad nacional cubana cuyo día se celebra el 8 de septiembre.

Esta será una manera nueva de expresar algo que se ha manifestado en las interrelaciones entre cubanos y estadounidenses por infinidad de años: por difíciles que sean las circunstancias no puede haber animosidad entre los dos pueblos. Son relaciones amistosas en los niveles más cotidianos que se muestran en cosas como la afición por el beisbol, las recíprocas influencias en la música popular y en muchos otros aspectos de la vida cotidiana en ambos lados del Estrecho de la Florida.

El heroísmo de los cinco antiterroristas cubanos sirvió para que las autoridades políticas y policiales estadounidenses contaran con evidencias irrebatibles acerca de las acciones criminales que se urdían en el sur de la Florida. Pero, por el control del ambiente policial y político que tienen en el estado de la Florida las organizaciones de extremistas anticubanos protegidas por la CIA, sucedió que, en vez de ser arrestados los asesinos, lo fueran los luchadores por la paz denunciantes.

Luego vino una tortuosa manipulación de los procesos judiciales que condujo a absurdas condenas de hasta tres cadenas perpetuas sin que se hubiera probado en todo el proceso judicial un solo muerto, herido o hecho de violencia imputable a los acusados.

A ninguno de los pacifistas cubanos se le pudo probar siquiera el delito de espionaje, por cuanto se evidenció en los juicios que ellos no habían buscado ni obtenido ninguna información que pusiera en peligro la seguridad de Estados Unidos sino información relacionada con los preparativos terroristas de las organizaciones extremistas de emigrados cubanos.

Como no podían ser acusados de algo suficientemente grave para cumplir los objetivos políticos que se proponía la fiscalía, los cargos más importantes formulados contra ellos se limitaron a la acusación de “conspiración para cometer delito” para lo que no se requerían evidencias concretas que jamás existieron.

Para evitar la reacción de la población estadounidense contra tan escandaloso fraude legal, se aplicó en los mayores consorcios de la  información una rígida política de censura a la divulgación de los actos judiciales y las condenas impuestas, que es precisamente el silencio que pretende contribuir a quebrar la jornada de las cintas amarillas a la que ha llamado René González.

Septiembre de 2013.

*Abogado, periodista, economista y politólogo. Profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Entre otros importantes cargos, fungió como Director Nacional fundador del Sistema de Información Tecnológica (TIPS) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba y Secretario del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.

Imagen de Adán, tomada de Periódico Trabajadores

René González: Que Cuba se llene de cintas amarillas el 12 de septiembre (+ Alocución en Video y Videoclip)

miércoles, 4 de septiembre de 2013
Alocución de René González, Luchador antiterrorista y Héroe de la República de Cuba, en la TV el 3 de septiembre de 2013


Queridos compatriotas:

Ante todo les pido excusas por irrumpir en este momento. Sé lo que significa este espacio para la familia cubana y les prometo que seré breve, pero es necesario que esta alocución llegue a la mayor audiencia posible.

Como se sabe, el próximo 12 de septiembre se cumplirán 15 años de nuestros arrestos. Todos los años se hace una jornada tanto nacional como internacional para demandar que se nos haga justicia, pero queremos que la jornada que se realizará este año entre el cinco de septiembre y el seis de octubre sea una jornada única, sea una jornada especial, protagonizada por ustedes.

Quince años en la vida de un ser humano es mucho tiempo. Los hijos crecen, se convierten en hombres, en adolescentes; familiares fallecen y no están más con nosotros; y parte de la población cubana ha nacido en estos quince años.

Yo cumplí mi sentencia íntegramente, pero tenemos que impedir que eso suceda con mis cuatro hermanos por todo lo que implica y, aunque es duro decirlo, tenemos que recordar que eso para Gerardo implica que si los designios del gobierno norteamericano se cumplen, él moriría en la cárcel.

Durante estos años hemos tenido como protagonista del cariño al pueblo cubano. Ese cariño se ha manifestado de todas las formas posibles en las cartas, en los mensajes, en los dibujos de los niños y ese cariño es el que queremos que sea en esta ocasión el protagonista de la jornada.

Yo he tenido ocasión de sentirlo, de vivirlo, de palparlo, de experimentarlo en las calles de Cuba, de todas las formas posibles y en cualquier punto geográfico de la Isla y ese es el cariño que le estamos pidiendo que se manifieste en esta ocasión, donde ustedes lo hagan de la forma en que quieran, con toda la diversidad que nos caracteriza como cubanos y en la mejor manera que cada cual considere en su aula, en su centro de trabajo, en su barrio, en su proyecto comunitario, que puede ser capaz de manifestarlo.

Para la jornada se están preparando iniciativas que serán anunciadas, pero creemos que lo más importante es que cada uno de ustedes se una a esas iniciativas a su manera, de la forma en que considere que puede hacerlo.

Yo solo tengo para el pueblo una exhortación personal, que requiere de una historia. Yo quiero que este 12 de septiembre en el país se produzca un terremoto: un terremoto hermoso, un terremoto de amor, un mensaje del pueblo cubano al pueblo norteamericano a través de un símbolo que para el norteamericano medio es un símbolo de amor, es un símbolo de cariño y es un símbolo que ellos lograrán entender en su idioma; y ese símbolo es la cinta amarilla.

Quiero que el doce de septiembre el país se llene de cintas amarillas y que el visitante o el corresponsal extranjero que esté en la Isla no pueda ignorarlo. Que ese día la Isla de Cuba se sacuda y aparezcan cintas amarillas en los árboles, en los balcones, en las personas, como quiera que se les ocurra usarlas, en las mascotas, como ustedes lo decidan, que esas cintas amarillas llenen al país y que no pueda ser ignorado, que no pueda dejarse de reportar al mundo que el pueblo cubano está esperando por cuatro de sus hijos que están presos en Estados Unidos.

La cinta amarilla es un símbolo que ha entrado en la cultura del norteamericano, que se inició durante la Guerra Civil inglesa cuando las esposas de los combatientes los esperaban con cintas amarillas.

Luego fue transmitido a la Guerra Civil de los Estados Unidos y a través del tiempo con sus altas y sus bajas, ha ido cambiando de significación hasta que en los años setenta del siglo pasado una canción que hizo época la volvió a poner en la cultura norteamericana.

La canción es una hermosa historia de un preso que está al salir de la cárcel y que lo único que le pide a su prometida es que si aún lo ama, ponga una cinta amarilla en un árbol. A través de la letra, de la lírica de la canción, se va desarrollando la ansiedad de ese hombre que va a salir de la cárcel y su espera por saber si en el árbol va a estar la cinta amarilla y cuando él llega al lugar lo que ve en el árbol son cien cintas amarillas.

A partir de ese momento esa cinta se ha convertido en un símbolo para el norteamericano que espera a alguien en una misión en el exterior, que espera a un soldado, que espera a un ser querido y ese es el mensaje que queremos que ustedes le hagan llegar al pueblo norteamericano: que sepan que el pueblo cubano está esperando a cuatro de sus hijos. Que no es solamente la familia, que no es solamente quien los conoce personalmente, sino que hay un país, hay un pueblo que está esperando a cuatro de sus hijos injustamente encarcelados en los Estados Unidos.

Contamos con ustedes para eso, confiamos en ustedes. Queremos que sea una jornada distinta y también queremos que sea la última jornada y creo que este es el momento de traerlos a casa y para eso contamos con el apoyo de ustedes.

Muchas gracias.

(Transcripción Danay Portal/Cubadebate)

"...esa cinta se ha convertido en un símbolo para el norteamericano que espera a alguien: que sepan que el pueblo cubano está esperando a cuatro de sus hijos"

Una tradicional canción norteamericana ahora clamando lazos amarillos por Los Cinco. Interpretada por Frank Fernández, Kiki Corona, Amaury Pérez, Gretell Barreiro, Silvio Rodríguez, Luna Manzanares


Tie a yellow ribbon round the old oak tree

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