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Periodistas en Miami. Se les paga o se les pega

martes, 4 de septiembre de 2012
Por Salvador Capote*

 


Las indagaciones del Comité Nacional por la Liberación de los Cinco y de los abogados de la defensa, han puesto al descubierto que varias decenas de periodistas de Miami recibían dinero, a través de Radio Martí, para crear ilegalmente una atmósfera mediática adversa a los cinco patriotas cubanos, antes, durante y después del juicio arbitrario en el que, por razones políticas, fueron éstos condenados a injustas y desmesuradas condenas. 

El gran número de periodistas y las  altas cifras de pago puestas al descubierto reflejan sin embargo solo una ínfima parte de la realidad, pues el “Broadcasting Board of Governors”, agencia oficial de propaganda del gobierno de Estados Unidos, se niega obcecadamente y en forma que obstruye el debido proceso de los Cinco, a revelar los nombres de todos los periodistas que fueron contratados y la magnitud de los pagos recibidos, en contra de lo que establecen las leyes de este país. 

Pero aunque todo indica que solamente ha salido a la superficie la punta del iceberg, este fragmento que ya conocemos es más que suficiente para que podamos afirmar que nunca antes en la historia judicial de Estados Unidos el espacio mediático en torno a un proceso  ha sido tan invadido y controlado por el gobierno y que nunca este espacio se ha viciado tanto con el fin de asegurar oscuros objetivos políticos. En pocos meses fueron publicados miles de artículos en la prensa escrita e innumerables comentarios en la radio y la televisión, saturados de mentiras,  manipulaciones y tergiversaciones. Y nunca fue tan abarcadora la guerra mediática contra acusado alguno. Todos los artículos, todos los comentarios de esa avalancha mediática tenían el objetivo de condenar a los Cinco. Ningún artículo, ningún comentario a favor. Sin excepciones. El juicio a los Cinco en Miami no puede calificarse de otra manera que de linchamiento mediático. El gobierno que los juzgó fue el que financió al mismo tiempo la creación de la atmósfera  necesaria para condenarlos. 

Miami era precisamente la única ciudad de Estados Unidos donde era imposible celebrar un juicio justo. En ninguna otra, un número tan escandaloso de periodistas se hubiera plegado tan fácilmente a las intenciones del gobierno. En ninguna otra, el miedo hubiese paralizado toda posible voz disidente. Solo aquí, en Miami, la ciudad del maniqueísmo político absoluto, era posible utilizar secreta y pródigamente fondos federales para lograr una condena mediática tan coordinada, eficaz y unánime. 

¿Qué singularidad existe en esta margen del estrecho de la Florida  que durante tantos años sólo  ha permitido un periodismo mediocre, siempre al servicio de las peores causas? La explicación no consiste solamente en el incentivo económico  representado por los ingresos adicionales a través de Radio y TV Martí, o de agencias gubernamentales como USAID, interesadas en promover la subversión en Cuba. Ni siquiera es fenómeno reservado a motivaciones ideológicas. La respuesta hay que buscarla en el entramado social de Miami que impide un periodismo profesional, independiente. Los pocos que lo han intentado a través de una prensa o una radio alternativa han tenido y tienen todavía  que pagar un alto precio por ello.

El periodismo en Miami no tenía los grados de libertad de las actuaciones individuales sino que, con toda seguridad, todos estos periodistas eran miembros o mantenían vínculos con alguna o algunas de las más de 200 organizaciones cubano-americanas cuyas agendas –con frecuencia de índole explícitamente terrorista- son impuestas a todo lo que se relaciona con Cuba. Su actuación  no sólo estaba determinada por el pago que recibían sino por la disciplina inherente a la militancia en estas organizaciones, algunas de las cuales, además, contrataban espacios en la radio y la televisión y poseían sus propios órganos de prensa. La condena a los Cinco tenía rango de consigna, era parte importante del credo, de las letanías anticastristas que recitaban diariamente –y todavía recitan- los comunicadores. En los medios de Miami, el mercenarismo no era excepción sino regla de vida.

Por otra parte, al igual que en el caso del niño Elián, la amenaza de represalias paralizó toda iniciativa racional.  La demonización de los Cinco se convirtió en parte importante de la plataforma de propaganda de los congresistas cubano-americanos y de otros funcionarios y políticos del Sur de la Florida. Los que, como Janet Rino, propiciaron el regreso a Cuba del niño con su padre, tuvieron que enfrentarse a la difamación y al voto de castigo. Igualmente, salvo en los medios alternativos, ninguna voz se alzó –alzarse era suicida-  para defender a los Cinco. Años más tarde, Oscar Corral vio su prestigio personal enfangado y su carrera profesional destruida por haber sido el primero en denunciar el pago del gobierno a diez periodistas de Miami.

Las interconexiones sociales existentes  hacían imposible el ejercicio de un periodismo mínimamente objetivo en todo lo que estuviese de algún modo relacionado con el tema cubano. Era el clásico dilema del látigo y la zanahoria. La zanahoria era el pago que recibían del gobierno, y el látigo la posible pérdida del empleo, la exclusión  y el temor a represalias aún mayores. Entraba en juego, ciertamente, el dinero que podían ganar pero, también, y en forma no menos determinante,  la posición social y el salario que podían perder.
 
*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

 Imagen agregada RCBáez
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Un reto al periodismo / Ricardo Alarcón


El Gobierno de Estados Unidos incurrió en flagrante violación de la Constitución y las leyes para asegurar las injustas condenas a los Cinco patriotas cubanos que pronto cumplirán 14 años de castigo arbitrario e ilegal. No fue un hecho aislado sino un empeño sistemático que abarcó todo el tiempo del proceso contra los Cinco y en el que invirtió muchos millones de dinero público. Acerca de su duración, las personas involucradas, el volumen de recursos utilizados y otros aspectos importantes de esta operación sólo se tiene una información muy parcial.

Comoquiera que esa conducta obligaría a las autoridades - tanto a los tribunales como al Ejecutivo - a disponer la inmediata liberación de nuestros compañeros, Washington ha conspirado también para ocultar lo que hizo, incurriendo en un delito adicional, el del encubrimiento.

Detalles sobre nuevo paso legal en el caso de Gerardo: algunos vinculos a temas relacionados

miércoles, 22 de agosto de 2012
Ofrecen detalles sobre nuevo paso legal en caso de Gerardo Hernández (+Video)
El abogado Martin Garbus, realizó una conferencia de prensa sobre un nuevo affidavit en apoyo al hábeas corpus de Gerardo Hernández...

Video en Youtube


El abogado Martin Garbus, destacado abogado defensor de la Primera Enmienda y de los derechos civiles, que se unió al equipo de defensa legal de los Cinco en abril de 2012, realizó una conferencia de prensa sobre un nuevo affidavit en apoyo al hábeas corpus de Gerardo Hernández.

El abogado precisó que buscan la revocación de su condena injusta, con el argumento de la mala conducta masiva del gobierno, que pagó varios millones de dólares a periodistas de Miami durante el juicio de los Cinco.

Si la jueza, Joan Lenard, no está de acuerdo con la apelación de Hernández para anular la condena, el afidávit pide a la Corte que ordene el descubrimiento y la concesión de una audiencia oral. El objetivo del descubrimiento es la exposición total de la operación ilegal y secreta del gobierno.

El conocimiento de los pagos del gobierno a los periodistas “independientes” fue revelado por primera vez el 8 de septiembre 2006 en un artículo del Miami Herald . (en español)

El affidavit, de 82 páginas, concluye que:
“Cada dólar de cada artículo, imagen, radio o televisión que se gastó en este programa secreto viola la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Toda persona que decidió pagar, pago, tomó fondos, o cubrió los pagos en este programa secreto, violó la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Es sorprendente ver como el fiscal minimiza el efecto de la palabra impresa y hablada. Es como si los fundadores de este gobierno, la historia de América, la Constitución y la Primera Enmienda, nunca hayan existido.

“El concepto fundamental de un juicio justo fue negado ya que el Gobierno creó una influencia constante intolerable que es un error estructural.

“El Fiscal General, Eric Holder Jr. no era responsable de esta acusación cuando comenzó. Él lo es ahora. La condena de Peticionante [Hernández] debe ser anulada. El Departamento de Justicia debe enviar los datos de estos eventos al Presidente y al Congreso para que podamos tener la esperanza de que esto nunca vuelva a suceder en los Estados Unidos.”Gerardo fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años -la más severa de las penas- junto a René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, todos detenidos en 1998 por su seguimiento a grupos violentos que desde Miami organizan y ejecutan acciones contra Cuba.

De acuerdo con Garbus, en el período 1996-2001 la comunidad miamense recibió a través de la prensa escrita, radial y televisiva un arsenal de propaganda pagada por el Gobierno para interferir en el proceso y persuadir al jurado.

Se trata de largas sumas de dinero, día tras día, año tras año, traducidas en más de mil artículos e informaciones difundidas, manipulación que resulta incomprensible y carece de precedentes, precisa la fuente.

Para la defensa del antiterrorista, los reporteros que publicaron en medios como El Nuevo Herald, The Miami Herald, el Diario las Américas, Radio/TV Martí y WAQI (Radio Mambí), entre otros, actuaron como “agentes secretos pagados”.

Según el abogado, en apenas 194 días El Nuevo Herald divulgó 806 artículos con influencia negativa sobre el juicio, mientras en idéntico lapso The Miami Herald presentó a la opinión pública otros 305.

Ambos periódicos suman en total mil 111 artículos, un promedio de más de cinco por día, advierte.

La declaración de Garbus también pone al descubierto la selección de los periodistas financiados para generar un ambiente hostil que condujera a la condena de Gerardo y sus compañeros, así como las motivaciones de esas personas para aceptar el dinero.

Conforman la relación de contratados, entre otros, Pablo Alfonso, Humberto Cortina, Julio Estorino, Carlos Alberto Montaner, Olance Nogueras, Enrique Encinosa, Ariel Remos, Luis Aguilar, Wilfredo Cancio, Helen Ferre, Caridad Roque, Enrique Patterson y Alberto Muller.

Varios de los citados en el más reciente paso legal en pos del regreso a su país de los antiterroristas tienen en su trayectoria la participación en acciones violentas y actividades subversivas contra Cuba, en algunos casos a partir de denunciados vínculos con la CIA.
 
Cortina es un veterano de la agresión derrotada en Playa Girón en abril de 1961, Muller fue encargado de organizar bandas amadas y Estorino, Montaner y Encinosa formaron parte de grupos violentos, refleja el documento.
 
Las sumas recibidas por los periodistas por sus servicios al Gobierno estadounidense van desde alrededor de tres mil hasta varias decenas de miles de dólares.
 
Pese a los amplios elementos aportados, el Gobierno estadounidense insiste en ocultar pruebas de su conducta para impedir por el momento conocer con exactitud la totalidad de los reporteros pagados y las cuantías obtenidas.
 
Sin embargo, lo que sabemos es más que suficiente, aclara la defensa en su propósito de demandar la revocación de la injusta condena de Gerardo.

Tomado de CubAhora

Recomendamos: DOSSIER_Hedor en las cloacas periodísticas de Miami /Librínsula, Nº 141, 15 de septiembre de 2006

Montaner & Gang: Cómo corromper al periodismo y venderse al mejor postor, sin dejar de sermonear a los demás / Angel de la Guardia / Librínsula, Nº 141, 15 de septiembre de 2006

Radio y TV Martí: como se paga a periodistas sin ética para la guerra de propaganda sucia contra Cuba / Omar Pérez Salomón / Contrainjerencia



Los Cinco de Cuba y Radio Martí

viernes, 17 de agosto de 2012
Por Salvador Capote*

Al examinar la historia de Radio Martí** se observa que el control de las transmisiones hacia Cuba se desplaza desde un ámbito gubernamental que intenta imponer los estándares oficiales de la radiodifusión en Estados Unidos, hacia un dominio cada vez mayor por parte de la ultraderecha cubano-americana residente en Miami. Este proceso alcanza su culminación en 1998, en vísperas del arresto de los Cinco antiterroristas cubanos.

Ronald Reagan firmó la ley que daba origen a Radio Martí (“Radio Broadcasting to Cuba Act”) en octubre de 1983 pero, muy a pesar de los líderes del llamado exilio histórico y del propio Reagan, Radio Martí no tendría, según la ley, la independencia de sus homólogas, como Radio Europa Libre, sino que, por el contrario, estaría subordinada a la Voz de América (VOA) y sujeta a los mismos controles que regían la radiodifusión en esta última. Radio Martí salió al aire el 20 de mayo de 1985 desde transmisores situados en Cayo Maratón, Florida. En 1990 la dirección de Radio Martí, y de TV Martí, creada ese mismo año, fue asignada a la “Office of Cuba Broadcasting” (OCB), pero permanecía bajo la égida de la VOA.

Durante estos primeros años, Jorge Mas Canosa, líder de la organización terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana, ejerció sobre la OCB una influencia decisiva debido a su posición al frente del “President’s Advisory Board of Cuba Broadcasting” (Consejo Consultivo Presidencial de las Transmisiones a Cuba). Para obtener el dominio total, sin embargo, era necesario sacar la OCB de Washington y trasladarla a Miami, donde sería mucho más fácil esquivar las frecuentes inspecciones, auditorías y revisiones de programas que tenían lugar en la capital federal.

En realidad, Radio Martí fue siempre (y lo es aún), en mayor o menor grado, una estación más al servicio de la ultraderecha cubano-americana que detenta el poder político y económico en Miami, con la particularidad de que no competía sino colaboraba con las demás estaciones y compartía con ellas staff y programaciones. Las elucubraciones políticas de Radio Martí encontraban caja de resonancia en las emisoras locales y viceversa. Citaré como ejemplo el escándalo que tuvo lugar en 1991. De acuerdo a la versión publicada por Los Angeles Times (1), Mas Canosa obligó al Director de Radio y TV Martí, Rolando Bonachea, a emplear a Agustín Alles, que no hablaba inglés, como nuevo director de noticias, a pesar de que hablar fluidamente el idioma era un requisito imprescindible  para el empleo. Una vez en el cargo, Alles dio cobertura preferente a todas las actividades de Mas Canosa y de la FNCA.

A mediados de 1996, la “U.S. Information Agency” (Agencia de Información de Estados Unidos) investigaba acusaciones contra Radio Martí acerca de represalias políticas, favoritismo y tergiversación de noticias. La investigación fue cerrada abruptamente cuando una ley, propuesta por el Senador Phil Gramm (R – Texas), eliminó el cargo del funcionario investigador, Marian Bennet, Inspector General de la Agencia (2). En esa misma legislatura se autorizó el traslado a Miami de Radio Martí.

En lo adelante, las organizaciones terroristas de Miami dispondrían a su arbitrio de una voz del gobierno, pagada por los contribuyentes estadounidenses, que sería utilizada para promocionar  estrechas agendas políticas de violencia e intolerancia.

Con la muerte de Mas Canosa (noviembre de 1997) -señala la periodista Kathy Glasgow (3)- se abrió una brecha en el liderazgo  y Radio Martí se convirtió en fuente de conflictos en el ya turbulento mundo de la política del exilio miamense, y con los cambios en la programación que acompañaron el traslado de la emisora a esta ciudad (1998) se produjo lo que muchos llamaron la “miamización” de Radio Martí: menos noticias, menos análisis y más retórica anticastrista.

En palabras del Representante Jeff Flake (R - Az) (4) “El mover la instalación a Miami sacrificó su efectividad, convirtiéndola simplemente en otra estación de radio de Miami. Radio Miami debe ser trasladada y deben realizarse todos los esfuerzos para acabar con su imagen de vocera de la comunidad cubano-americana de Miami” (5). Incluso el activista de ultraderecha Jay Mallin (6), quien fue director de noticias, reconoce que Radio Martí “es hoy apenas otra estación de radio de Miami” (7).

En mayo 13 de 1998, la columnista puertorriqueña del Nuevo Herald, Marta Rodríguez (8) afirmó: “Los oyentes apenas distinguen la programación, confundiéndola con las de otras bien conocidas y estridentes estaciones de Miami”… “Los directores recientemente nombrados (9) han actuado rápidamente para ofrecer un menú radial que, curiosamente, responde más a intereses políticos locales que a los gustos de la audiencia en la isla” (10).

Poco antes del arresto de los Cinco (12 de septiembre de 1998), Glasgow escribió: “Cualquiera que observe (o lea) sabe que, al caer finalmente la estación en la hirviente caldera política de Miami, cambios sustanciales y quizás sangrientos estarían por suceder” (11).

Una gran parte de los comentaristas y reporteros de Radio Martí trabajaban al mismo tiempo en Radio Mambí o en la WQBA-AM (“La Cubanísima”) (12). Esta imbricación de personal y programaciones se hizo patente con el abogado miamense Herminio San Román en la dirección de la emisora (comienzos de 1997 – mediados de 2001) es decir, en el periodo que coincide con el arresto y juicio de los Cinco. El ejemplo más conspicuo es el de Armando Pérez Roura, Director de Radio Mambí, quien llegó a tener más de cuatro horas semanales de comentarios en Radio Martí, tiempo más que suficiente para transmitir todo su veneno hacia Cuba y hacia los Cinco, no solo localmente, sino también hacia el exterior. No fue el único, por supuesto; otros muchos, como Rafael Díaz Balart y Carlos Alberto Montaner, contribuyeron a esparcir el veneno en todas direcciones.

Es difícil precisar la dimensión local de la audiencia de Radio Martí en el tiempo que nos ocupa (desde el arresto de los Cinco en 1998 hasta su condena en 2001). Ciertamente, podía escucharse en Miami por tres frecuencias de onda corta desde el transmisor situado en Greenville, Carolina del Norte; y por onda media en algunos lugares del Sur de la Florida; mientras que TV Martí podía verse por vía satelital (Hispasat 1A fue puesto en órbita en 1992 y el 1B en 1993 y alcanzaron el fin de su vida útil en 2003).

Pero, en mi opinión, más importante que la audiencia local de esta emisora, es el hecho de que muchos de aquellos programas que podían influir negativamente en el juicio contra los Cinco, eran transmitidos por Radio Martí y retransmitidos por las emisoras locales o al revés. Como Radio Martí poseía mayor cantidad de recursos humanos y materiales, tenía por tanto la mayor capacidad para originar y producir programas. Por otra parte, el empleo de periodistas y la compra de programas con vista a su retransmisión de las emisoras locales, era un estímulo material, con fondos del gobierno, a producciones que influían ilegal y adversamente contra los Cinco.

No olvidemos que la bien llamada industria anticastrista de Miami es, sin duda, uno de los negocios más productivos del mundo: contribuye cada año con algunas decenas de miles de dólares a las campañas electorales y recibe a cambio decenas de millones de dólares de fondos federales.  Radio y TV Martí han costado al erario más de medio billón de dólares, utilizados en gran parte para sostener una burocracia que perpetúa el discurso irracional con respecto a Cuba,  a través de una historia plagada de ilegalidades.

Terminando el año 2006, y debido a crecientes indagaciones de congresistas demócratas y de algunos republicanos moderados, la Casa Blanca suministró una lista de siete miembros, supuestamente actualizada, del  “President’s Advisory Board of Cuban Broadcasting”.  Se supo entonces que este consejo asesor, que por ley debió estar formado por nueve miembros y cumplir la función de supervisar las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba, no se había reunido desde 1998 –el año en que dio comienzo la infamia-  es decir, en los últimos ocho años.

El descontrol del ejecutivo era tan inmenso, que uno de los miembros incluidos en la pequeña lista, Charles Tyroler, oficial de inteligencia durante la administración Reagan, había muerto en 1995, hacía ya once años. Salvador Lew, quien precedió a Pedro Roig como Director de la OCB  –también en la lista-  negó pertenecer al Consejo y guardaba  la impresión de que éste se había desbandado. Otro miembro, Robert McKinney, vinculado al mundo financiero, declaró que nunca fue citado a reuniones del Consejo. “En mi opinión –señaló- no quieren que el Consejo opere”. (13)

Salta a la vista el rosario abrumador de hechos que revelan no sólo que el exacerbado ambiente político de Miami hacía imposible un juicio justo para los Cinco sino que el gobierno, principalmente a través de Radio Martí, contribuyó notablemente a la creación de esta atmósfera envenenada. En parte por negligencia y en parte por cálculo interesado, el gobierno de Estados Unidos dejó a las emisoras Martí a merced de la ultraderecha cubano-americana. El nombramiento en los organismos rectores de líderes de organizaciones terroristas,  el traslado de la emisora a Miami en 1998  en vísperas del arresto de los Cinco, la contratación en masa de periodistas de línea dura anticastrista, la producción, compra y retransmisión de programas que estimulaban el ambiente negativo contra los Cinco, la impunidad de los protagonistas, y la disolución en la práctica del único organismo (“Presidential’s Advisory Board”) que hubiese podido ejercer algún control, así lo demuestran.

Notas

(1)    Mike Clary: “Radio Marti move to Miami strains credibility, critics say: lawmakers, others warn against relocation to heart of Cuban American community”, Los Angeles Times, Aug 20, 1996.
(2)    Idem.
(3)    Kathy Glasgow: “Radio Free Miami”, New Times, Jun 4, 1998.
(4)    Citado por Katie Harr – Council on Hemispheric Affaires: “Radio and TV Marti: Miami’s children of scorn”, The Panama News, Vol. 12, Number 7, April 9-22, 2006.
(5)    “Moving the facilities to Miami sacrificed its effectiveness, making it simply another Miami radio station. Radio Marti should be relocated and every effort should be made to end its image as a mouthpiece of the Miami Cuban American community.”
(6)    Citado por Harr: Idem.
(7)    “Today it’s just another Miami radio station.”
(8)    Kathy Glasgow: “Incessant Static: Every year millions of your dollars are pumped into Radio and TV Marti. What do you get in return?”, Miami New Times, Mar 28, 2002.
(9)    Herminio San Román, Director de OCB, y Roberto Rodríguez Tejera, Director de Radio Martí.
(10) “Those who listen barely recognize the programming, confusing it with that of other well-known, strident Miami stations” … “The recently appointed directors have acted rapidly to … offer a radio menu that, curiously, responds more to local political interests and their own than to tastes of their island audience.”
(11) “Anyone watching (or listening) knew that, with the station finally splashing into Miami’s overheated political cauldron, substancial and perhaps bloody change was ahead.”
(12) Citado por Glasgow: Idem.
(13) Andrew Zajac, Chicago Tribune: “Warning to Radio, TV Marti: Congress is watching”, Los Angeles Times, Dec 24, 2006.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

**Emisora gubernamental de Estados Unidos  bajo control de organizaciones terroristas de Miami



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