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Base Naval de Guantánamo: La historia de un despojo y el reclamo de Cuba para su devolución

jueves, 5 de marzo de 2015

Por Andrés García Suárez


Punto de control en la línea de demarcación del territorio
libre de Cuba y el ilegalmente ocupado por EEUU contra
la voluntad del pueblo cubano.
En contra de la voluntad del pueblo cubano el 2 de marzo de 1901 el Congreso de Estados Unidos otorgó su aprobación definitiva a la Enmienda Platt, inmediatamente firmada por el presidente de ese país, William McKinley. El texto —que es obra de Elihu Root, secretario de Guerra, y no del Senador Orville Platt cuyo apellido recibió el apéndice convertido en Ley— quedó incorporado a la Constitución de la República de Cuba por imposición del gobierno de Washington, como condición indispensable para otorgarnos la categoría republicana. Fue un chantaje que sólo así logró el voto de legisladores que realmente eran patriotas y aborrecían la maniobra.

La cláusula siete de la Enmienda, otro cepo sobre el cuello del Caimán, expresa: “Para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los Estados Unidos”.


Los “puntos determinados” ya los tenía muy claros el Almirante George Dewey,  jefe de la Naval General Board y representante de los grandes intereses financieros y militares de EEUU, quien el 9 de febrero de 1901, cuando comenzaba sus labores la Asamblea Constituyente cubana y la Isla estaba bajo la primera ocupación militar norteamericana, alertó al Presidente norteamericano: “Estados Unidos necesita la posesión permanente  (¡atención!, dijo “posesión permanente”) de las bahías de Guantánamo y de Cienfuegos.  Debe ser en un radio de diez millas en torno al fuerte El Toro de Guantánamo y alrededor de la Iglesia Catedral de Cienfuegos…”.  Lo curioso e importante es que en lo que dio en llamarse “Convenio de arrendamiento” no hubo ni real convenio ni cabal arrendamiento, porque este tipo de documento se concibe legalmente con una fecha de caducidad o término que no se consignó y por eso se extiende aún en el tiempo sin legalidad. El Gobierno Revolucionario no cobra desde 1959 por ese concepto la ridícula cifra del “alquiler” anual en señal de protesta y desconocimiento de la operación. Actualmente existe allí una prisión internacional para prisioneros políticos que son cruelmente torturados.
Resultaron vanas, a principios del siglo XX, las gestiones de una Comisión que los patriotas cubanos crearon para intentar salvar la soberanía cubana y la enviaron a Washington para discutir el asunto de la cesión de terrenos de nuestro territorio. Contra la imposición imperial alzaron sus voces o emitieron ponencias, patriotas tan notables como Salvador Cisneros Betancourt, Juan Gualberto Gómez, el General Lacret Morlot, Manuel Sanguily, y otros, y también la prensa nacionalista con sus caricaturas tan ilustrativas denostó el chantaje. También el pueblo protestó en manifestaciones populares y coreaba: “Nada de carboneras…”. A todos repugnaba  entregar partes del territorio y preocupaba los peligros de guerras dentro de nuestro país que ello entrañaba.
 

La frase impositiva del presidente McKinley al títere Tomás Estrada Palma, respecto a que: “¡Es una  decisión del Gobierno de Estados Unidos!”, y la pronunciada por Root, el Secretario de Guerra, ambas en 1901, a la Comisión cubana que fue a Washington: “Eso no tiene discusión porque esas bases son esenciales para la seguridad de Estados Unidos por su posición estratégica!”,  resultan semejantes en su prepotencia a la que funcionarios norteamericanos dijeron, en fecha reciente, durante la primera ronda de conversaciones binacionales, y algunos voceros de Washington recalcaron en la prensa internacional respecto a que: “no es negociable, no es discutible, ahora, el asunto de  la Base Naval de Guantánamo”.
 

Incluso ahora, el pasado 23 de enero la señora Roberta Jacobson, al frente de la delegación enviada por Washington a esa primera ronda de conversaciones enfatizó que: “Estados Unidos no ha modificado sus objetivos estratégicos hacia Cuba, lo que cambian son las formas”. (Las tácticas). Solo que ahora la parte cubana recalcó en que los futuros nexos deben basarse en los principios del derecho internacional refrendados en la Carta de las Naciones Unidas y las Convenciones de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas y Consulares. Y nuestro Presidente Raúl Castro Ruz fue explícito en la III Cumbre de la CELAC al expresar: “El restablecimiento de las relaciones diplomáticas es el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero esto no será posible mientras exista el bloqueo, no se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo, (…) Si esos problemas no se resuelven, este acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos no tendría sentido”.
 

Observemos que a 53 años de la firma del Decreto 3447 del Presidente John F. Kennedy y la entrada en vigor el 7 de febrero de 1962 de la declaración formal del bloqueo a la Isla, éste persiste, está intacto en su crueldad. Pero, ¿por qué ellos insisten en llamarlo “embargo?. No es una cuestión semántica sino conceptual. Porque “embargo” es término jurídico frecuente en el mundo legal, pero bloqueo entraña un acto de guerra que es ilegal. Entonces, resulta un contrasentido llevar a cabo agresiones contra un país con el cual se pretende restablecer relaciones. Es una discusión que tiene que enfrentarse en el Congreso de Estados Unidos y desmontar allí el entramado legal que lo sustenta. 
 

Como el momento que se abre no significa que el Gobierno norteamericano haya renunciado a su intención de poner a Cuba bajo su esfera de influencia, —es solo un cambio de táctica, como señaló la señora Jacobson—,  frente a esta realidad se impone encontrar en las reservas de nuestra identidad como pueblo las respuestas adecuadas para que el proceso en marcha tras dos rondas ya de diálogo no socave nuestra dignidad y no nos devuelvan a un estado de dependencia oprobiosa que ya vivieron nuestros antecesores.
Resulta muy necesario que nuestros jóvenes encuentren en el aula, donde se forma la conciencia de la Nación, en los hogares y en los medios de comunicación, los hitos de nuestra cultura e historia patria, de nuestro humanismo y nuestro internacionalismo. Ignorar el pasado compromete el futuro.
 

 “A semejanza de la política y la religión  —dijo el teólogo brasileño Frei Betto en el reciente Congreso Internacional Pedagogía 2015— la educación (y el conocimiento de la historia, agrego) sirve para liberar o para alienar, despertar protagonismo o favorecer el conformismo, propiciar una visión crítica o legitimar el status quo como si fuera inmutable, promover la praxis transformadora o sacralizar la dominación”. Por eso importa conocer la hermosa historia de Cuba, las raíces de todo lo que ahora se discute, y a los mejores luchadores.  Así sabremos seguir mejor a éstos y ser también protagonistas del futuro.

Tomado de Fanal Cubano

Voces por la abolición de las bases militares extranjeras

viernes, 15 de noviembre de 2013
Por Wilkie Delgado Correa
La Base Naval de Guantánamo tiene una historia triste e indignante para el pueblo cubano.

Cada año y en distintas partes del mundo se levantan miles de voces proclamando el derecho a una paz verdadera de los pueblos, cuyo desfrute pleno pasa por una definitiva eliminación de las bases militares extranjeras.

 Esta vez se alzarán las voces de un centenar de delegados en el III Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras, a celebrarse del 18 al 20 de noviembre en la provincia de Guantánamo, Cuba, territorio donde se asienta la ilegal Base Naval yanqui del mismo nombre, convertida, además, en cárcel –digo, infierno- para prisioneros de la política antiterrorista de los Estados Unidos.

 Han sido muchas las demandas de que se proceda al cierre de la cárcel en la ilegal Base de Guantánamo, por las condiciones en que se han mantenido y el tratamiento integral aplicado a las personas recluidas en dicha improvisada cárcel, donde han sido torturadas tanto física como mentalmente. También se ha pedido a Estados Unidos el cierre de sus prisiones secretas en el mundo.

 Por eso hoy surgen algunas preguntas que sirven para remarcar el carácter de esa instalación militar de Estados Unidos en Cuba: ¿Base Naval legítima o ilegal? ¿Cárcel de nuevo tipo para violar los derechos humanos y las normas carcelarias más elementales? ¿Prisión para desconocer tratados y leyes nacionales e internacionales? ¿Antro de terror para enjaular como bestias a reales o presuntos terroristas? ¿Campo de concentración y ensayo institucional para el imperial siglo XXI norteamericano? ¿Centro experimental de ignominia desde puntos de vista militar, jurídico, político, ético, médico, humano, y en otras esferas, para practicar el ostracismo, la tortura y la muerte de personas declaradas, con prueba o no, como enemigos? ¿Limbo jurídico internacional, donde el derecho penal civil y militar es letra muerta, donde el derecho humanitario es desconocido e inaplicable, donde los reos sospechosos deben abandonar toda esperanza a la protección, a la defensa, y, lo que es humanamente más importante, el derecho a la visita normal de sus familiares?

 ¿Cuántas preguntas generales y específicas caben hacerse a la luz de lo que ha acontecido allí desde la creación de esta cárcel, de lo que han sufrido personas de carne y hueso, de lo que han contado y denunciado personas inocentes liberadas, de los tratamientos, métodos y medidas punitivas aplicadas en forma personal o colectiva, de las consecuencias reversibles o irreversibles que ha tenido la prisión en tales condiciones en este sitio para quienes tuvieron las desgracia de vivir esas experiencias terribles y terroríficas?

 La Base Naval de Guantánamo tiene una historia triste e indignante para el pueblo cubano, y es reflejo de la perfidia y prepotencia de la política de Estados Unidos con respecto a Cuba.

 Esta Base Naval es un producto de la ilegítima Enmienda Platt, aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 2 de marzo de 1901, e impuesta a la fuerza a los constituyentes cubanos, quienes la aprobaron con verdadera angustia en el alma el 12 de junio de 1901. Sancionaron con ello la más oprobiosa forma de dominación de una nación, apelando mentirosamente a los supuestos fines altruistas de la gran potencia sobre la garantía de la independencia del país que había peleado por ella durante más de treinta años y aspiraba legítimamente a conquistarla al fin sin cortapisas.

 Uno de los aspectos contenido en dicha Enmienda a la Constitución cubana especificaba: “A fin de que el gobierno de los Estados Unidos pueda mantener la independencia de Cuba y proteger a sus habitantes así como atender a las necesidades de su propia defensa, el gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos tierras para el establecimientos de puertos proveedores de carbón de bases navales, tierras que determinarán de común acuerdo los dos gobiernos”.

 Lo realmente alcanzado por Estados Unidos con esta Enmienda quedó palmariamente recogido en carta fechada el 25 de octubre de 1901, por el General Leonardo Wood, gobernador norteamericano en Cuba:

 “Con el control que ejercemos sobre Cuba por medio de la Enmienda Platt , control éste que indudablemente pronto habrá de convertirse en posesión (…)”.

 “(…) Y la isla, bajo el ímpetu de una energía y un capital nuevos, no sólo se desarrolle, sino que se americanice gradualmente, y en su oportunidad lleguemos a contar con una de las más ricas y apetecibles posesiones del mundo”.

 Leonardo Wood también declaró “… la misión norteamericana en Cuba era edificar una república anglosajona, en un país latino” (…), “establecer en poco más de tres años, en una colonia militar latina, una república calcada exactamente de nuestra gran república”.
 Razón tenía Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria y Primer Presidente de la República de Cuba en Armas, cuando afirmó “… por lo que respecta a los Estados Unidos tal vez estaré equivocado; pero en mi concepto su gobierno a lo que aspira es apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosa para su nación (…); este es el secreto de su política.”
 De acuerdo con la Enmienda Platt impuesta en febrero de 1903, los presidentes de Cuba y Estados Unidos suscribieron el acto por el cual Cuba arrendó a los Estados Unidos: “Por el tiempo que las necesitasen y para el objeto de establecer en ellas carboneras navales, las extensiones de tierras y aguas ubicadas en Guantánamo (…).”

 Quedó conculcado, con esta firma, lo que hoy persiste después de más de un siglo: la presencia humillante e indignante de la Base Naval de Guantánamo a pesar de la denuncia del gobierno revolucionario y del pueblo de Cuba para terminar con la ocupación ilegítima de ese pedazo del territorio nacional y recuperar con ello la plena soberanía sobre todo el territorio nacional.

 La Base Naval de Guantánamo carece del valor militar estratégico que poseyó en el pasado, teniendo en cuenta el sistema de bases militares que Estados Unidos posee en todas partes del mundo. Al convertirla en cárcel y centro de concentración para torturas y asesinatos de seres humanos perteneciente a distintas nacionalidades, manteniéndolos en prisión a miles de kilómetros de sus países de orígenes y de los lugares donde fueron hechos prisioneros, al mantener a los prisioneros durante años sin un juicio ni la posibilidades de un juicio y trato justos según establece el derecho norteamericano, el derecho internacional y el derecho internacional humanitario, esta base naval se convierte en un antro, en una ergástula que concita la condena de toda la humanidad. Por estas razones, a la campaña internacional por el cierre de la cárcel oprobiosa en que la ha convertido el gobierno de los Estados Unidos, violando los fines del arrendamiento en territorio cubano, debe clamarse también por el cierre definitivo de la Base Naval y por su devolución al pueblo y gobierno cubanos, que desde 1959 ha venido exigiendo, con paciencia y firmeza la recuperación pacífica de este pedazo de tierra conculcado, hace ya más de un siglo. Esta reclamación fue uno de los contenidos de la exigencia de los llamados cinco puntos del gobierno revolucionario de Cuba durante la Crisis de octubre de 1962.

 Estados Unidos ha utilizado y permitido, en los años de revolución, el uso de la Base Naval de Guantánamo para agresiones diversas al país: han torturado y dado muerte a trabajadores cubanos; han dado muerte a soldados del ejército rebelde; soldados yanquis han incursionado en territorio fuera de la base y han sido detenidos en territorio cubano; han permitido violaciones del espacio aéreo cubano o agresiones diversas por aviones que han despegado de la Base Naval ; han elaborado planes de auto agresión; buques de guerra de la base han agredido a embarcaciones cubanas; han efectuados provocaciones diversas a las tropas guardafronteras cubanas; han permitido que contrarrevolucionarios cubanos tomen la Base Naval como sitio de salida para incursiones en el territorio nacional; han dado refugio a criminales fugitivos, han alentado y permitido el refugio en la base, durante la crisis de los balseros, a la emigración ilegal; han utilizado la base como campo de concentración de emigrados ilegales haitianos y cubanos.

 En los años reciente ha existido un clima de tranquilidad en los límites territoriales en la base. No obstante, la utilización de la Base Naval como cárcel de prisioneros capturados a miles de kilómetros de su tierra de origen; el confinamiento y traslado a esta base específica cuando Estados Unidos tiene decenas y decenas en otros sitios geográficos relativamente cercanos, incluyendo las existentes en su propio territorio; las arbitrarias e ilegales prácticas en contra de los detenidos, incluyendo el desamparo legal y la negativa a los recursos legales del sistema judicial norteamericano y del internacional, hace condenable la actitud del gobierno norteamericano y concita la repulsa de toda la comunidad internacional.

Jonathan M. Hansen, profesor de estudios sociales en Harvard, publicó el 11 de enero de 2012 en el The New York Times el artículo titulado “Devolver Guantánamo a Cuba”  (Give Guantanamo Back to Cuba) en el que planteaba: “En los 10 años transcurridos desde que el campo de detención de Guantánamo se abrió al debate angustioso de si se cierra la instalación o se mantiene de forma permanente, se ha ocultado un fracaso más profundo que se remonta a más de un siglo e implica a todos los estadounidenses, y tiene que ver con nuestra continua ocupación del propio territorio de Guantánamo. Ya es hora de devolver este enclave imperialista a Cuba”.

 “Si el presidente Obama reconoce esta historia y pone en marcha el proceso de devolución de Guantánamo a Cuba, podría comenzar a reparar los errores de los últimos 10 años que pesan sobre nosotros, por no hablar de cumplir con una promesa de campaña electoral. (Dada la intransigencia del Congreso, no hay mejor manera de cerrar el campo de detención que entregar ese territorio con la base naval incluida.) Rectificaría un agravio secular y sentaría las bases para nuevas relaciones con Cuba y con otros países en el hemisferio occidental y en todo el mundo. Por último, se enviaría un mensaje inequívoco de que la integridad, auto-control y transparencia no son una prueba de debilidad, sino los atributos indispensables de liderazgo en un mundo siempre cambiante.

 Seguramente no hay manera más apropiada de observar este sombrío aniversario de hoy, que defender los principios que Guantánamo socavó hace más de un siglo”.

 Cesen pues las cárceles en la Base Naval de Guantánamo. Cese la presencia de la Base Naval en territorio cubano y procédase a restituir a Cuba ese pedazo de tierra ilegítimamente usurpado hasta el día de hoy.

 Y elimínense todas las bases militares extranjeras. La abolición de las mismas hará más seguro al mundo y constituirá un premio y una garantía para la paz de los pueblos

III Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras

lunes, 11 de noviembre de 2013
Véalo en Youtube


III Seminario Internacional sobre Bases Militares Extranjeras: Nueva muestra de apoyo a Cuba
Por Jorge Luis Merencio Cautín


GUANTÁNAMO.— Una nueva muestra de apoyo a Cuba en su lucha pacífica por la devolución del ilegal enclave naval yanqui ubicado en este territorio, lo constituirá sin duda el III Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras, que sesionará aquí entre el 18 y el 20 de este mes, con la asistencia de un centenar de participantes.

El evento es patrocinado por el Consejo Mundial por la Paz (CMP) y el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos (MOVPAZ), en coordinación con el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Ana Teresa Nápoles Disotuar, delegada provincial del ICAP, dijo a Granma que el territorio ultima los preparativos del encuentro y que hasta el momento está confirmada la asistencia de 88 delegados extranjeros, de más de una decena de naciones, además de la comitiva cubana.

Señaló que parte de los asistentes habrán participado previamente en el Coloquio Internacional por la Liberación de los antiterroristas cubanos prisioneros injustamente en cárceles de Estados Unidos, el cual se realizará en la provincia de Holguín.

El III Seminario Internacional por la Paz y la Abolición de las Bases Militares Extranjeras iniciará con la inauguración de una exposición con carteles cubanos por la paz y contra la guerra, en los salones de la Plaza de la Revolución Mariana Graja-les, sede también de las presentaciones y debates de las ponencias.

El programa prevé un encuentro de los participantes con los CDR de la ciudad, una visita al poblado de Caimanera (limítrofe con la ilegal Base Naval yanqui), donde en un acto público se dará a conocer la declaración final del evento y, como cierre, una cantata por la paz en el teatro Guaso, protagonizada por artistas del territorio.

Fuente Periódico Granma

Imagen agregada RCBáez

Raúl: Nuestro pueblo tiene una vocación pacífica, pero siempre sabrá defenderse

viernes, 27 de julio de 2012
Versión de las palabras pronunciadas por el General de Ejército Raúl Castro Ruz en el Acto Central por el 26 de Julio en Guantánamo
Nuestro pueblo tiene una vocación pacífica, pero siempre sabrá defenderse, expresó el General de Ejército Raúl Castro, al dirigirse a los guantanameros reunidos en la Plaza Mariana Grajales, en el acto central por el aniversario 59 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Después de la intervención de Machado Ventura en la clausura de dicho acto y aclamado por la población guantanamera, el compañero Raúl acudió al podio y señaló: "Yo no vengo a pronunciar un discurso, vengo a darles un saludo a todos los que están aquí y a todos los que están en la provincia de Guantánamo y en todo el país", y agregó a continuación: "Este ha sido un acto ejemplar, como debieran ser todos los actos, con una magnífica introducción de nuestros jóvenes artistas guantanameros y de todos los que están en esta tribuna, y solo duró 55 minutos".

Luego recordó las intensas jornadas que han caracterizado a estos días y manifestó: "Ya Machado explicó que en esta semana pasada hemos tenido una actividad muy intensa, no solo fueron tres discursos en cada uno de los eventos señalados por Machado, ahí no se pronuncian discursos, salvo en el Parlamento; los demás fueron discusiones, en algunos casos a calzón quitado, en el Consejo de Ministros, en el Comité Central, discutiendo y profundizando los mismos temas que después se fueron a legalizar en el órgano supremo del Poder del Estado, que es nuestro Parlamento, nuestra Asamblea Nacional".

Visiblemente emocionado, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros expresó que "sentimos un amor profundo por todo nuestro país, por toda América Latina, y naturalmente por aquellos lugares donde vimos combatir al pueblo, donde vimos caer a decenas de compañeros, donde vibra la tierra. Aquí tiembla la tierra, porque no tiemblan los hombres, y apostilló: "Eso es una guapería. ¡Ni los hombres, ni las mujeres, ni toda Cuba tiemblan! Ni los hombres ni las mujeres de toda Cuba tiemblan, y lo hemos demostrado en este más de medio siglo que llevamos en esta lucha".

Recordó que en esa tierra combatió junto a todos sus compañeros del Segundo Frente Oriental Frank País. Les comentó a los cubanos y cubanas que al acercarse a Guantánamo, estaba viendo con orgullo los cientos y cientos de kilómetros que caminó Fidel desde el desembarco del yate Granma, en Las Coloradas, hasta Guisa. También nosotros nos extendimos rápidamente con un frente que llegó a alcanzar 12 mil kilómetros cuadrados por el trabajo preparatorio de los guantanameros".

Después con el tono de su jocosidad dijo que "el año que viene cumpliremos 60 años del ataque al cuartel Moncada" y agregó: "Ese día pondremos a Machado a hablar en el Parlamento y yo hablaré en Santiago de Cuba", y recordó que antes del Moncada habrá que ir a la Marcha de las Antorchas con los estudiantes, con los heroicos estudiantes cubanos, desde la Colina Universitaria hasta la Fragua Martiana, el 28 de enero, como hizo la Generación del Centenario hace 60 años.

Raúl señaló la necesidad de seguir adelante en el cumplimiento de las tareas y señaló; "No voy a repetir lo que ya se ha planteado en el Congreso, en la Conferencia Nacional del Partido, en todas las actividades. ¡Hay que seguir! Hay que seguir adelante, al ritmo que decidamos los cubanos, sin prisa, pero sin tregua, poco a poco, poco a poco".

Como ejemplo de esa afirmación, recordó a los guantanameros que se continuará perseverando por ir cumpliendo todas las metas que en un momento fueron tal vez muy ambiciosas por el deseo de hacer cosas en beneficio de la población y de la Revolución, pero que se van planificando ahora, según las posibilidades de los recursos que tengamos.

El Primer Secretario del Comité Central del Partido subrayó que la dirección está al tanto de todos los problemas que confronta el país, que confronta la población: que los salarios están bajos, que hay muchas dificultades; pero mientras no se avance en la producción y en la productividad, empezando por aquellas tareas que están en la mano, que se pueden lograr, como es la producción de alimentos para ahorrarnos miles de millones de dólares de importación, no se podrán producir aumentos salariales.

Dijo que en un momento se les concedió a los maestros, no en la cantidad que hubiéramos deseado, pero se hizo algo. Los mismos médicos ganan muy poco. Así estamos todos, pero vivimos y mantenemos esta Revolución por más de medio siglo, que es la gran proeza del pueblo cubano.

Haciendo un recuento de nuestras luchas independentistas, Raúl describió la firmeza del pueblo, desde los iniciadores de la primera guerra por la soberanía del país en 1868; a los que combatieron en la Guerra Chiquita; a Martí, que no cejó a pesar de fracasos como los de la Fernandina, cuando perdió las armas que con tanto esfuerzo tabaqueros cubanos en Estados Unidos habían reunido, y desembarcó con Gómez por Cajobabo para la gesta de 1895, mientras por Duaba lo hacían Antonio y José Maceo, y Flor Crombet. Se refirió a la intervención norteamericana que no dejó que los mambises entraran victoriosos en Santiago de Cuba, iniciándose, desde el 1ro. de enero de 1899 un dominio total de los Estados Unidos.

Nos dejaron un himno, un escudo y una bandera, "eso fue suficiente para reconquistar lo demás", sentenció. Comentó que si se hace una comparación entre el último censo de población efectuado por la metrópoli española y el primero de los intervencionistas norteamericanos, aparece una considerable disminución de la población cubana.

Abundando en esa época de tanta subordinación de la burguesía al imperio, Raúl subrayó que fueron "¡sesenta años de dominio absoluto!, hasta el extremo de que la llegada del señor embajador de Estados Unidos era más importante que la elección de un presidente. Y era real, era más importante el embajador americano que el presidente de la República, y algunos periódicos en sus cintillos sencillamente ni el nombre decían, ni el país de donde procedía; sencillamente decían: "Llegó el Embajador", o sea, llegó el manda más, hasta que en una fecha igual, 60 años después, a la capital de la república —después de haberse combatido en todo el país en la lucha guerrillera o clandestina— llegaron los barbudos de Fidel y se acabó el relajo".

Comentó Raúl que ahora aspiran, con el apoyo de sus grupúsculos, a que suceda aquí lo de Libia, o lo que quieren hacer con Siria, pero advirtió que esta es una islita pacífica, que nos gusta bailar, hacer amistad con todos, incluyendo a Estados Unidos, pero es un pueblito rebencudo y si quieren confrontación es mejor que sea solo en el béisbol, o en cualquier otro tipo de deporte, donde a veces ganan ellos y a veces nos toca a nosotros, pero en lo demás no, que nos respeten.

No se puede dirigir el mundo, y mucho menos basado en la mentira repetida, al estilo del ministro de propaganda de Hitler. El día que quieran la mesa está servida, como ya se les ha dicho. Si quieren discutir, reiteró el Presidente de los Consejos de estado y de Ministros, discutiremos, sobre derechos humanos, democracia, sobre todos esos cuentos que han inventado en los últimos años. Vamos a discutir de todo, pero en igualdad de condiciones, porque no somos sometidos, ni títeres de nadie. Y convocó, además, a debatir los problemas de sus aliados, de la Europa occidental, fundamentalmente.

Mientras tanto, aquí estamos con más cosas o menos cosas, pero siempre con la caballería lista por si acaso. Y acotó, sin embargo, que "una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacífica. No tenemos ningún interés en hacerle daño a nadie pero nuestro pueblo sabe defenderse, aquí no hay que decirle a nadie lo que tiene que hacer".

Y concluyó: "en nombre del compañero Fidel y de todos los dirigentes del país, algunos de los cuales están aquí —ya Machado lo dijo—, un abrazo a todos los guantanameros y guantanameras".

Raúl: Haber resistido 50 años al imperio es la gran proeza del pueblo

jueves, 26 de julio de 2012
Palabras pronunciadas el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro, en ocasión del aniversario 59 del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes




Video en Youtube

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro felicitó a los guantanameros por su esfuerzo y la lucidez del acto por el 26 de Julio, y les transmitió un abrazo de Fidel.

Al concluir la conmemoración del aniversario 59 del Asalto a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el también Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba dijo que mantener esta Revolución y haber resistido al imperio por más de medio siglo es la gran proeza del pueblo cubano.

Raúl ratificó que hay que seguir adelante en la actualización del modelo económico y social del país al ritmo que decidamos los cubanos; sin prisa, pero sin pausa. Al respecto, comentó las intensas jornadas de trabajo vividas durante la pasada semana, que comprendieron discursos y debates, en algunos casos a calzón quitado .

Dijo que en las reuniones del Consejo de Ministros y el pleno del Comité Central se analizaron y profundizaron varios temas de interés nacional, luego debatidos en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Reafirmó también que Cuba no tiene temor de discutir con EEUU de cualquier tema, pero en igualdad de condiciones. “El día que (en Estados Unidos) quieran la mesa está servida (…) Si quieren discutir, discutiremos. Si quieren discutir los problemas de democracia, como dicen ellos, libertad de prensa, de derechos humanos, todo esos cuentos que han inventado en los últimos años”

“(…) Mientras tanto aquí estamos y siempre con la caballería lista por si acaso, pero una vez más proclamo aquí nuestra vocación pacífica, no tenemos ningún interés en hacerle nada a nadie, pero defendemos nuestro pueblo”

Sentimos un honor profundo, expresó, por todo nuestro país y por América Latina y el Caribe, y naturalmente por aquellos sitios en los que vimos combatir al pueblo directamente y donde vimos caer a decenas de compañeros.

Como dicen los guantanameros, y los santiagueros, con orgullo, aquí no tiembla la tierra porque los hombres no tiemblan, y no tiemblan ni aquí ni en toda Cuba y lo hemos demostrado en el más de medio siglo que llevamos en esta etapa de lucha, afirmó Raúl.

Rememoró los días de largas y duras caminatas por la Sierra Maestra, y los cientos de kilómetros recorridos por Fidel desde el desembarco del Granma hasta la Batalla de Guisa y la entrada triunfante a Santiago de Cuba.

También se refirió a los ingentes esfuerzos que culminaron en la constitución del Segundo Frente, y resaltó el decisivo aporte del pueblo guantanamero, lo que les permitió extenderse por esa área y construir un sólido Frente que llegó a alcanzar, al final de la guerra, 12 mil kilómetros cuadrados.

Recordó que en 2013 se cumplirá el aniversario 60 de la histórica fecha del 26 de Julio y adelantó que también asistirán a la Marcha de las Antorchas con los heroicos estudiantes universitarios desde la histórica escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, “como hicimos hace 60 años”.

En el vistoso acto desarrollado en Guantánamo desde las 7:00 am intervinieron además una pionera guantanamera, el Secretario del Partido en ese territorio, Luis Torres Iribar, y el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura.

Con datos de Cubadebate


Palabras de Machado Ventura en el Acto Central por el 26 de Julio en Guantánamo



Video en Youtube

Palabras de José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el Acto Central por el 26 de Julio en Guantánamo.

Compañero Raúl;
Compañeras guantanameras y guantanameros;
Compatriotas de todo el país:
 
Celebramos el acto nacional por el aniversario 59 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en esta tierra guantanamera, escenario de numerosas batallas por alcanzar y preservar la independencia y la justicia para todos los cubanos, y cuna de muchos protagonistas de esas hazañas, desde la resistencia de los esclavos cimarrones la incorporación de cientos de patriotas a las gestas libertarias, sobre todo a partir de la brillante campaña de Gómez, Maceo y Guillermón Moncada en 1871, que prácticamente liquidó un emporio cafetalero que aportaba cuantiosos recursos al régimen colonial.
 
Y cuando la guerra se reanudó en 1895, por las costas de Guantánamo regresaron a la patria Martí, Gómez, Antonio y José Maceo y Flor Crombet, junto a un ínfimo contingente de combatientes, que en cuestión de días se transformó en poderosa fuerza, al sumársele quienes ya combatían en estas montañas, pues Pedro Agustín Pérez y su tropa estuvieron entre los primeros en alzarse en armas.

Después vino la frustración de los ideales independentistas con la intervención de los Estados Unidos, de la que aún resta una importante secuela muy cerca de aquí: la base naval de Guantánamo.

Continuaremos denunciando tan flagrante violación del derecho internacional, hasta que Cuba ejerza la soberanía sobre esa porción de nuestro territorio. Jamás bajo ninguna circunstancia renunciaremos a recuperar este pedazo de suelo.
 
En la etapa neocolonial fueron notables las luchas campesinas en esta región como acaba de mencionar el compañero Torres en su intervención de las que son símbolo el Realengo 18 y El Vínculo donde fue asesinado Niceto Pérez.

Con tales antecedentes era lógico que la batalla definitiva por la independencia y la justicia encontrara aquí tierra fértil. Destacadas fueron las acciones para apoyar el desembarco del Granma. El movimiento clandestino y posteriormente las guerrillas que ya actuaban en la zona, constituyeron importante base para la constitución del Segundo Frente Oriental “Frank País”, gran parte de su considerable territorio integra hoy esta provincia.
 
El apoyo resuelto de la población de las montañas, junto a la incorporación de numerosos hijos e hijas de esta tierra guantanamera al Ejército Rebelde, resultaron decisivos para que día a día, combate tras combate el Segundo Frente cumpliera la misión que el Comandante en Jefe le asignara antes de partir de la Sierra Maestra.
 
No han sido menores los esfuerzos y sacrificios realizados desde el primero de enero de 1959.
Si en todo el país ha sido necesario avanzar en medio de las limitaciones derivadas de ser un país pequeño y sometido a la permanente guerra económica e ideológica, aún así en dos ocasiones: 1985 y 1995, Guantánamo ganó la emulación especial vigente hasta el pasado año, para otorgar la sede del acto central por el 26 de Julio.
 
Como fue informado oportunamente, se decidió variar la forma de selección, pues no es justo basarse en un conjunto de índices sobre los resultados económicos y sociales de las provincias, sin considerar que ninguna es igual a otra. Todas deben luchar en lo adelante por alcanzar el cumplimiento de sus planes, con énfasis particular en lo económico. Los resultados deben ser integrales, en lo posible, pero la sede será decidida por el Buró Político de manera rotativa.

Seguros de expresar el sentir de nuestro pueblo, les transmitimos, en nombre de la dirección de nuestro Partido y especialmente de Fidel y de Raúl, la más calurosa felicitación a las guantanameras y los guantanameros, y con ellos a los dirigentes del Partido, el Gobierno y las organizaciones de masas y sociales de la provincia, encabezados por el compañero Luis Torres Iríbar, a quien es justo reconocer la consagración a la misión encomendada y su contribución a los resultados alcanzados.

Ya él se refirió hace unos momentos a las principales tareas acometidas. Al incremento de producciones decisivas del territorio como el café, el cacao y los productos forestales y frutales. Sin olvidar que se está todavía lejos de lo que se necesita y de los rendimientos que deben alcanzarse.

Además quedó una importante deuda pendiente: el incumplimiento del plan de producción de azúcar. Esta vez la industria fue el talón de Aquiles y hay que adoptar las medidas que garanticen que la situación sea otra desde el arranque de la zafra 2012-2013.
 
En ningún frente ha habido saltos espectaculares, pero hemos podido constatar que existe más organización, disciplina y exigencia, acompañadas de un mayor compromiso, responsabilidad y entusiasmo de los colectivos laborales. Con esas premisas, si nadie se duerme en los laureles, es posible consolidar lo alcanzado y no volver a retroceder, que es lo más importante.
 
Ya funciona el trasvase, como aquí se expresó, que garantiza el agua al valle de Caujerí y se trabaja en el sistema de riego que concibió el jefe de la Revolución cubana compañero Fidel Castro; está a punto de concluir el nuevo enlace por carretera con Santiago de Cuba y se avanza en los servicios de gastronomía y en el embellecimiento de la capital provincial y otras poblaciones, por solo mencionar algunas de las obras.

Son muchos los problemas que aún restan y no todos se podrán resolver con la brevedad que quisiéramos. Pero puedo asegurarles que se seguirá buscando a cada uno la solución más racional y al alcance de las posibilidades de la economía, según la prioridad establecida. Al respecto puedo informarles que se dará continuidad a una obra muy necesaria y de gran envergadura: el acueducto de la ciudad de Guantánamo.

Compañeras y compañeros:

Los lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido marcan el camino para la actualización de nuestro modelo económico, condición imprescindible para mantener los logros sociales alcanzados por la Revolución, bajo los principios de racionalidad, realismo y eficiencia en el empleo de los recursos, y a la vez satisfacer paulatinamente las necesidades de la población.

No me extenderé en la marcha de la implementación de los Lineamientos y de los resultados de la economía en el semestre recién concluido, asuntos analizados hace pocos días por el Consejo de Ministros, el Pleno del Comité Central del Partido, y la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. En especial, las conclusiones del compañero Raúl en esta última, trazan orientaciones precisas sobre cómo actuar en lo adelante.
 
Los enemigos de la Revolución -tanto los de afuera como los de adentro-, bajo la sombrilla de la crítica a una supuesta lentitud o poca audacia de las medidas adoptadas, ocultan sus verdaderas intenciones de restaurar el régimen de oprobio existente en Cuba hasta 1959.
 
Continuaremos reforzando la institucionalidad del país, pensando y planificando en detalle cada nueva decisión, y exigiendo al ponerla en práctica que el control y seguimiento a cada tarea sean efectivos y verdaderos. El asunto no consiste en resolver un problema a costa de crear otro, sino en encontrar soluciones definitivas para no retroceder posteriormente.

No ignoramos las limitaciones materiales que muchas veces impiden avanzar al ritmo que quisiéramos, la mayoría derivadas de la crisis económica que hoy azota al planeta y ha disparado los precios de los combustibles, los alimentos y prácticamente todo lo que el país importa, dificultades multiplicadas por el bloqueo.

Pero no permitiremos que esas reales limitaciones se utilicen como pretexto por quienes siguen actuando por inercia, sin iniciativa ni espíritu de pelea frente a las dificultades. Esos que esgrimen constantemente como justificación lo que falta, en vez de aprovechar al máximo los recursos disponibles. Hay que declarar la guerra sin cuartel al derroche, la indolencia y las actitudes negligentes o burocráticas.
 
El pasado mes de enero realizamos la Primera Conferencia Nacional del Partido, que aprobó cien Objetivos de trabajo encaminados a perfeccionar la labor de la organización, en correspondencia con las tareas y circunstancias actuales. Con igual propósito orientó a la UJC y las organizaciones de masas revitalizar sus estructuras y contenido de trabajo.

Tenemos el deber, en primer lugar los militantes del Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, de fortalecer aún más el vínculo con los trabajadores y la población en general; de buscar los mejores métodos que nos permitan escuchar cotidianamente y sobre todo tener en cuenta sus críticas, opiniones y sugerencias para cumplir lo acordado; de predicar con el ejemplo y enfrentar los errores y actitudes incorrectas con valentía y en la forma adecuada a cada circunstancia, de explicar con argumentos convincentes la política de la Revolución y las razones de cada medida. A ello debemos dedicar todos nuestros esfuerzos y energías.

Como la Revolución ha hecho invariablemente, cada decisión trascendente será consultada con los trabajadores encargados de llevarla a cabo e incluso con todo el pueblo cuando resulte necesario.

Por ese camino continuaremos avanzando y haciendo cuantos cambios se requieran, sin ceder un ápice ante las presiones del enemigo y enfrentando resueltamente sus agresiones en cualquier terreno.

No estamos solos en esa decisiva batalla por preservar nuestro derecho a la independencia y a una vida digna. Contamos con la solidaridad de muchas mujeres y hombres de vergüenza en todos los confines del planeta. La verdad y la justicia tarde o temprano terminan por imponerse.
 
El respaldo cada vez mayor a la justa causa de nuestros Cinco Héroes es muestra evidente de esa creciente solidaridad. Ratificamos a nuestros queridos hermanos el reconocimiento de sus compatriotas por tan valiente y digna actitud, junto al compromiso de no cejar en la lucha hasta lograr su definitivo regreso a la patria.

Contamos igualmente con la amistad y el apoyo de numerosos gobiernos y organizaciones progresistas, en particular del ALBA, de la hermana Venezuela y su líder, el Comandante Hugo Chávez Frias, entrañable amigo de Cuba.

Hoy podemos afirmar que no fue en vano el sacrificio de los mártires del 26 de Julio y de cuantos cayeron, antes o después, en defensa de la justicia y la libertad.

Como aquellos que en la mañana de la Santa Ana no dejaron morir al Apóstol en el centenario de su nacimiento, las actuales y futuras generaciones de revolucionarios mantendrán por siempre vivo el legado glorioso de los próceres de la patria.

¡Gloria eterna a los héroes y mártires del 26 de Julio!
¡Viva la Revolución!
¡Viva Fidel, ¡ Viva Raúl !
¡Viva Cuba libre!
¡Venceremos!

Además, Intervención de Luis Antonio Torres Iribar, Secretario del Partido Comunista de Cuba en Guantánamo, en el acto central por el aniversario 59 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Plaza Mariana Grajales, Guantánamo


Archivo de audio en TeVeo

Otro aniversario más: El 26 de julio a casi seis décadas.

Por Salvador E. Morales Pérez, IIH/UMSNH*


Cuba, asignatura pendiente que EEUU nunca va a aprobar
 Este día 26 de julio de 2012 se cumplen 59 años de aquella memorable acción insurreccional  llevada a cabo por puñados de jóvenes idealistas cubanos cuya repercusión no han logrado apagar todos los arsenales gastados en ahogar su perdurable significación. En las ciudades de Santiago de Cuba y de Bayamo se lanzaron contra una dictadura de aquellas que amparadas y sostenidas en los mitos de la guerra fría pretendían retrotraer y varias lo lograron, los avances políticos económicos y sociales acumulados en la era de lucha contra el fascismo aupado desde la crisis de 1929. 
Cerrados los caminos políticos no dejaron más opción que la lucha armada.

Una ola de militarismo golpista se estaba abatiendo sobre las frágiles democracias representativas, reformistas y nacionalistas, en Perú, Venezuela y Cuba,  y en Colombia se entronizaba un brutal régimen conservador, entretanto viejas dictaduras como las de Trujillo en República Dominicana y Somoza en Nicaragua, se arrimaban al carro de la carrera armamentista, del pretextoso anticomunismo que barría conquistas obreras y sociales y plagaba de chispas el planeta para encender nuevas confrontaciones. Todo lo que el mundo esperaba  - y en América Latina se esperaba mucho - en mayo de 1945 al cesar la guerra mundial se estaba yendo a pique.

Los efímeros sueños desarrollistas de  industrialización, de beneficios económicos y sociales, de legislaciones sociales progresistas y modernas a favor de los trabajadores, de libertades y avances políticos, con los matices de cada caso nacional se anulaban sin piedad. Con la complacencia evidente de los intereses extranjeros, particularmente aquellos que estaban fuertemente representados en la maquinaria gubernamental en Washington. Maquinaria que con distintos grados de visibilidad estaba actuando – como sigue haciéndolo hasta ahora -  en sostenimiento de los regímenes aliados aunque fuesen los dictatoriales reinantes. Regímenes que se convirtieron en los principales receptores de los sobrantes de guerra, que se emplearon para establecer un campo de terror. Miles de víctimas lo testimonian.

Aquellos jóvenes, encabezados por Fidel Castro, leyenda viviente, fueron a la acción libertaria jugándose el todo por el todo. Mal armados, pero bien inspirados. Nada menos que por las ideas de José Martí, aquel formidable héroe de carne y hueso, que cayera atravesado por tres balazos luchando por una república con todos y para el bien de todos que echara sobre sus hombros antillanos la tarea de frenar la expansión imperialista en ciernes.

Unos cayeron en desigual combate, como ya lo sabían. Otros fueron asesinados por la orden colérica de Batista de diezmar a los prisioneros. Pocos lograron escapar y marchar al exilio, el resto fue a parar a prisión. Sus ejemplos sirvieron de inspiración. Tuvieron no pocos émulos en las islas del Caribe y en la masa continental americana.

Desde la lontananza, los acontecimientos del 26 de julio de 1953, pueden verse de diversas maneras, pero yo deseo interpretarlos como un hito de partida. En el largo plazo en que se debe observar el denodado esfuerzo por culminar su proceso de cambios la Revolución cubana y la evolución de estos pueblos emergentes de la América nuestra, durante poco más de medio siglo, en dramática conflictividad de etnias, culturas, razas, clases sociales, cristalizaciones nacionales, estos hechos unidos marcaron el rumbo de un nuevo proceso que no cesa de desplegarse, con nuevos y paradójicos elementos. Un proceso arduo, sembrado de dificultades, al costo de vidas, sacrificios, éxitos y errores, como todo acontecer, marcado por la resistencia de quienes se aferran a sus egoísmos y por quienes pugnan por el bien de la humanidad en su conjunto.

Quienes hemos vivido esta era de cambios y de resistencias, de revolución, involución y de contrarrevolución hemos podido aprender de  una dura experiencia que nos permite valorar con respeto y sentido crítico las tortuosidades del camino. Ponderar los logros sin regodearnos en lo hecho. Conscientes, como Bolívar, de que mientras quede algo por hacer nada está hecho.

De esta manera, la Revolución Cubana que se desprendió de estos aconteceres ha vivido su experiencia en el marco más amplio de estas dinámicas. Ha experimentado momentos de solidaridad y de aislamiento, hostilidades y victorias, avances y desgarros. Plaza sitiada, ha salido al mundo a pelear, sin miedos ni vacilaciones. A la ideología enemiga ha respondido con las ideas revolucionarias y patrióticas. A las armas respondió con las armas. Ha peleado en las sombras y a la luz del sol. No la han vencido aunque no todo ha sido éxito. La batalla ha sido desigual. Han entorpecido su proyecto, han perturbado su tranquilidad. La cubana es una revolución inconclusa que sigue batallando en cambiantes y difíciles condiciones por cuajar un estado social de bienestar colectivo “con todos y para el bien de todos” sea cual sea la etiqueta que le queramos dar: socialismo, colectivismo, humanismo, buen vivir. .. Lo importante es la esencia. Esa esencia – o renovado programa movilizador - que a estas alturas de la historia, con las pifias del experimento soviético, que aun no acabamos de analizar, está pendiente de rediseñar, de tal modo que las nuevas generaciones que no han vivido estas experiencias con la perspectiva de seis décadas, traumatizadas por las secuelas turbias de esta era neoliberal,  puedan sentir un asidero intelectual y emocional lo suficientemente inspirador para emular las hazañas con las cuales hace 59 años se inició este proceso pendiente de rematar.

 * Doctor en Historia, miembro del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).

Obama ha traicionado su palabra

miércoles, 11 de enero de 2012
Por Fernando Ravsberg

El presidente de EEUU acaba de autorizar la detención indefinida de sospechosos
 El 60% de los reos fueron internados en Guantánamo sin pruebas contra ellos

Hace hoy diez años desembarcaban los primeros prisioneros de la "guerra contra el terror" en el campo de reclusión de Guantánamo. Ese día, desde las montañas de Cuba, un grupo de corresponsales extranjeros contemplábamos su llegada. Vistos desde los lentes de nuestras cámaras los detenidos parecían muy pequeños, avanzando encadenados entre sus enormes custodios militares. Aún nadie sabía a ciencia cierta cuál sería el destino de aquellos hombres que veíamos bajar de los aviones.

Eran los "combatientes enemigos", una nueva raza carente de los derechos básicos que gozamos los demás seres humanos. Ellos pueden ser capturados sin pruebas, secuestrados, trasladados clandestinamente, torturados y detenidos sin juicio por siempre. La clasificación jurídica se le ocurrió al mismo presidente que legalizó el uso de la tortura. 

Toda una política que el Obama candidato prometió cambiar, recibiendo el apoyo de la mayoría de los estadounidenses y de la comunidad internacional.

Desde las montañas de Cuba vimos cómo llegaba esa raza privada de derechos

Cuando asumió la presidencia le dijo al mundo que, en el futuro, lo que se haga en la lucha contra el terrorismo sería diferente: "Lo vamos a hacer de forma que sea consecuente con nuestros valores y nuestros ideales". El 22 de enero de 2009, en su segundo día en la Casa Blanca, emitió una orden ejecutiva en la que decretaba el cierre definitivo del campo de prisioneros de Guantánamo en el plazo máximo de un año. Otras órdenes firmadas ese mismo día por el flamante presidente convertían en ilegal la tortura y también todo el programa de la CIA que permite retener en prisiones secretas, sin control judicial y durante años, a los sospechosos de terrorismo.

Sin embargo, el tiempo pasó y las órdenes de Obama no se cumplieron.
Es más, el presidente acaba de firmar una ley que da total libertad al Gobierno de EEUU para detener a sospechosos de forma indefinida sin importar que sean ciudadanos extranjeros o estadounidenses. Lo curioso es que Obama asegura no estar de acuerdo con aspectos claves de la ley. Declaró que la firmó "a pesar de tener importantes reservas con ciertas disposiciones que permiten la detención, interrogación y acusación de sospechosos de terrorismo".

Los cables secretos del Pentágono revelados por Wikileaks confirman que el 60% de los arrestados fueron conducidos a Guantánamo sin pruebas concluyentes en su contra. Bastaba con que los considerasen una "probable" amenaza a EEUU, también si "quizás" pudiera serlo y a veces hasta cuando creen que es "improbable".

Entre otros casos, detuvieron en Guantánamo como "combatientes enemigos" a un anciano de 89 años con demencia senil y depresión, cuyo único delito fue tener un teléfono satelital en su casa, a otro que tenía un primo en la Yihad y a un tercero por transitar rutas que usan los talibanes. Pero casi ninguno pudo probar su inocencia porque sólo el 1% de las 779 personas que pasaron por el campo de prisioneros fueron juzgados. Al menos una docena eran menores de edad, 8 murieron en la cárcel, seis de ellos por suicidios.

En un congreso en España, un colega de un gran medio madrileño nos dijo que le importaba más la vida de un cubano que la de cien negros. Pero según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, estos son para todos, incluso para los africanos, los indígenas, los asiáticos y los árabes.

Son también para quienes piensan diferente, para los que actúan fuera de la ley e incluso para aquellos que utilizan la violencia extrema contra civiles inocentes. Todos deberían tener derecho a un trato digno, a un juicio justo y a una verdadera defensa.

Sin embargo, parece que a los corresponsales extranjeros que teníamos la esperanza de volver a las montañas para ser testigos de la salida de los últimos presos de la base militar de EEUU nos toca esperar. Es más, con la nueva ley que el presidente Obama acaba de firmar habrá que prepararse incluso para ver cómo, en un futuro no muy lejano, los afganos comparten sus celdas en Guantánamo con ciudadanos estadounidenses.

 © Diario Público.
Imagen: Un prisionero es llevado al interrogatorio en Camp X-Ray, el 2 de marzo de 2002.-AFP

Cuba. Base Naval de Guantánamo: la ilegalidad en más de un siglo

miércoles, 22 de junio de 2011
Como bien nos ha demostrado el imperio, hay textos que no caducan; sigue la banderilla clavada en nuestro costado: Guantánamo

Base Naval de Guantánamo: la ilegalidad en más de un siglo
Por Singh Castillo

La usurpación de suelo cubano tiene más de 100 años

Guantánamo.- Uno de los momentos más graves en la historia de Cuba sucedió entre los días 7 y 18 de junio de 1898, cuando marines norteamericanos desembarcaron en las arenas de Playa del Este, en la entrada de la bahía de Guantánamo y ocuparon parte de lo que es hoy el territorio usurpado al pueblo cubano.

En el expansionismo yanki de fines del siglo XIX, el puerto de Guantanamo era clave para dominar el istmo de Panamá: “…sin la posesión de Guantánamo, el canal jamás llegará a estar seguro en manos de los Estados Unidos”, afirmó entonces un activo representante de esas ideas, el capitán de navío Mahan.

La declaración oficial de la guerra contra España el 21 de abril de ese año brindó la oportunidad esperada, en mayo, la infortunada flota del almirante Pascual Cervera y Topete arriba a Santiago de Cuba. Para bloquearla, la U.S. Navy precisa de una base de apoyo cercana.

Las miradas se vuelven hacia la bahía de Guantánamo, el Puerto Grande descubierto por Cristóbal Colón en abril de 1494 e invadida infructuosamente por los británicos en julio de 1741, cuya posición estratégica permite controlar el Mar Caribe.

Del 7 al 9 de junio de 1898, los cruceros Marbelhead y Yankee, junto a otros buques, bombardean las defensas españolas en la bahía de Guantánamo. La mayor concentración del fuego norteamericano se dirigió al vetusto fuerte de Cayo Toro, cuya artillería quedó silenciada, luego de intercambiar intensos disparos.

También uno de los buques rastrea y enganchó el cable submarino que enlazaba por telegrafía a Santiago de Cuba y Guantánamo con España, privando al mando hispano de ese medio.

Envalentonados por la neutralización las defensas colonialistas, por Playa del Este toma tierra un pequeño destacamento del único batallón de marines con que contaba los Estados Unidos en esa época. Avanzan hacia el poblado de Punta Pescadores, donde destruyen la caseta del cable allí existente.

La permanencia en tierra dura poco, pues los infantes de marina tienen de retornar a sus buques, ante el inminente contragolpe español. Es el inicio de la invasión a la bahía de Guantánamo por las primeras fuerzas yankis que desembarcan en suelo cubano durante la guerra hispano-cubano-norteamericana.

Siguiendo órdenes de Calixto García, el Mayor General Pedro Agustín Pérez, el máximo jefe mambí en la zona de Guantánamo, a bordo del  Marbelhead conversa con el capitán de navío Bowman H. McCalla, al mando de la expedición norteña, con el cual ultima los detalles de un desembarco mayor con apoyo cubano.

El 10 de junio, el impetuoso bombardeo de los buques permite a los marines del coronel Robert W. Huntington realizar un segundo asalto a Playa del Este, así como a Playa del Cable y Punta Pescadores, mientras los defensores españoles se retiran de forma desordenada hacia las alturas de El Cuzco.

A las 11 de la mañana de ese día ondea la bandera de las barras y las estrellas sobre las alturas de Playa del Este. Fue la primera vez que el estandarte yanqui se enarboló en lo que sería en pocos años la estación naval nacida de las imposiciones imperiales contenidas en la tristemente célebre Enmienda Platt.

Sin apoyo de los insurrectos y calculando erróneamente los medios y fuerzas de los españoles en la cercana Caimanera, se lanzan a tomarla por su parte cenagosa. Fracasan.

Atrapados en el campamento McCalla, en la entrada de la bahía, los que se autotitulan orgullosos y selectos, los marines, son aterrorizados por las incursiones españolas desde El Cuzco, cunde el pánico entre sus fuerzas, las cuales nombraron al lugar como “Las colinas malditas”.

Están a punto de sucumbir, cuando llega el teniente coronel Enrique Thomas y Thomas con un centenar de curtidos mambises.  Ante la incapacidad de sus jefes, McCalla le otorga el mando de las operaciones terrestres y el 14 de junio dirige con éxito las fuerzas cubano-norteamericanas en la batalla de El Cuzco, con la cual son desalojadas las fuerzas coloniales del perímetro costero.

En las alturas de Tres Piedras, al otro lado de la rada, tiene lugar la última acción victoriosa de ambos ejércitos. Con ella se logra el control definitivo de las márgenes de la ensenada y disponer de la base de operaciones, comunicaciones y aseguramiento logístico para el bloqueo naval a Santiago de Cuba, que culminaría con el hundimiento de la flota del almirante Cervera.

La obtenida en Guantánamo, es la primera victoria de los aliados en el conflicto. El 18 de junio de 1898, el capitán de navío Bowman H. McCalla rinde honores a la bandera cubana y al Mayor General Pedro Agustín Pérez, hecho sin precedentes.

Por esa causa, McCalla recibió una fuerte amonestación del almirantazgo norteamericano, en una clara manifestación de que su intervención no ocurría para asegurar la independencia de los cubanos, ni reconocer a sus instituciones de gobierno y militares.

A pesar de la reprimenda, el 23 de julio, antes de suceder la separación de las fuerzas cubanas de las situadas bajo su mando, el militar norteamericano ordenó la formación de ambas unidades y dirigió unas palabras de agradecimiento a Thomas y sus hombres.

“No se como agradecer bastante, en nombre del gobierno de Norteamérica y en el propio, a los cubanos que, como bendición del cielo, llegaron en momentos precisos para evitarnos un fracaso”, le dice McCalla a los mambises guantanameros. Nueve días después de la rendición de Santiago de Cuba, el 24 de julio partió desde la bahía de Guantánamo el grupo expedicionario comandando por el general Nelson A. Miles, con la misión de ocupar Puerto Rico.

El éxito militar cubano-norteamericana en El Cuzco tuvo una gran repercusión en los Estados Unidos, pues hasta entonces en la guerra decretada a España sólo se conocía la victoria de la escuadra del comodoro George Dewey sobre buques españoles en la bahía de Manila, en Filipinas.

Al conocer la noticia en Nueva Cork, el patriota cubano Manuel Sanguily sentenció: “Han visto ya a Guantánamo, jamás renunciarán a poseerla”.

La historia le ha dado la razón. La usurpación de suelo cubano en la bahía de Guantánamo tiene más de 100 años.

http://www.solvision.co.cu/basenaval/plantillas/usurpacionsuelo.htm

Guantánamo: Víctimas de nuestro pueblo
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