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Carta abierta a Andrés Manuel López Obrador

domingo, 17 de agosto de 2014
por NotiGodinez
 
 
Andrés Manuel López Obrador
P R E S E N T E

México, Distrito Federal, 12 de agosto de 2014

Compañero:

El día de ayer, al publicarse las reformas a las leyes secundarias de la contrarreforma energética, se ha consumado el mayor despojo a nuestra nación en toda su historia. No exagero al plantear que es un despojo mayor al robo de más de la mitad del territorio que sufrimos en el siglo XIX.

Creo innecesario argumentar las graves consecuencias que la entrega de Pemex y CFE a las trasnacionales del ramo generarán para el país, ya que has sido un activo defensor de nuestro patrimonio y en particular de estas empresas del pueblo de México.

He visto como calificas de manera acertada de traidores a la patria, a todos los que intervinieron en esta decisión contraria a los intereses nacionales, desde Peña Nieto y su camarilla, hasta los integrantes del Congreso mexicano que validaron semejante despojo.

Considero que hoy más que nunca, el artículo 136 constitucional les debe ser aplicado a esta camarilla que vive del pueblo y traiciona al pueblo.

Sin embargo, veo con preocupación que no sólo ha sido imposible detenerlos en su pérfida empresa, sino que inclusive, hasta el momento, no sufren costo político alguno a pesar del terrible daño que han generado a la nación.

¿Cuál es la razón para que el pueblo no se haya levantado frente a semejante agravio? Hay muchas razones que se pueden esgrimir: la manipulación mediática, el avance del discurso de la derecha, la desinformación, una situación de derrota, la división de la izquierda, el colaboracionismo de la cúpula del PRD y así podríamos enumerar una larga lista de hipótesis.

Creo que pueden ser esas y muchas razones más que sin duda será necesario analizar. Pero creo que una central, es el hecho de que nuestro pueblo, hasta hoy, no ha asumido ni es consciente del enorme poder que tiene y por ende, no lo ejerce, y depende siempre de un liderazgo para lanzarse a la lucha.

Ese liderazgo marca su conducta, define su actuar y materializa las acciones que la gente realiza para hacer frente a estas ofensivas.

Ese liderazgo hasta el día de hoy está en tus manos. Y lejos de impulsar una línea de lucha y de resistencia, has decidido una línea de no confrontación.

Desde las grandes movilizaciones de 2008, que encabezaste para detener la contrarreforma energética impulsada por Calderón, ocultaste la derrota que sufrimos al ser aprobada esa legislación que violaba la Constitución y abrió como nunca la puerta a las trasnacionales del ramo, argumentando que sí los habíamos detenido.

Pero en esta última “reforma” constitucional que ha entregado la riqueza natural más importante que tenemos al extranjero y que ha liquidado nuestra soberanía económica, ni siquiera impulsaste una línea de lucha.

Perdimos preciosas semanas y meses de tiempo, en múltiples concentraciones donde evadiste asumir un plan de resistencia clara a las contrarreformas energéticas durante todo el curso de 2013 y fue hasta diciembre que convocaste un cerco al senado que tus problemas de salud impidieron que encabezaras. No sólo convocaste débil y tardíamente, sino encima designaste a tu primogénito para encabezar las manifestaciones como si nuestro movimiento fuera una monarquía hereditaria. Faltaste al respeto inclusive a la dirigencia formal de tu partido, MORENA.

Durante las concentraciones de 2013 criticaste de manera puntual la estrategia de Cuauhtémoc Cárdenas y del PRD de promover una consulta en materia energética en el 2015. Planteaste de manera correcta que la consulta debería realizarse antes de que se efectuara cualquier modificación al marco constitucional en esta materia.

Sin embargo, hoy no sólo excluiste cualquier posibilidad de convocatoria a manifestaciones de repudio a semejante atraco, sino que disputas al PRD la obtención de firmas para realizar la citada consulta el año entrante.

¿En verdad crees que respetarán las firmas y realizarán una consulta una vez que han entregado el petróleo y la energía eléctrica a las trasnacionales?

En el remotísimo caso de que hiciesen la consulta, ¿en verdad crees que respetarían el resultado de la misma, que sin duda sería de rechazo a las contrarreformas legales y que sacarían a las trasnacionales petroleras del país respetando la voluntad popular?

Estoy cierto que no crees que eso sucederá. Y si bien no pretendo descalificar ninguna iniciativa de lucha, creo que un liderazgo de la importancia y envergadura del que ostentas, no tiene permitido jugar con las expectativas de la gente.
Peor aún, me parece que lo que está implícito en tus declaraciones, es que pretendes generar la impresión que de ganar la presidencia en 2018, darás marcha atrás a estas contrarreformas neoliberales. Te han robado a ti y al pueblo de México la presidencia de la República en 2006 y 2012. ¿En verdad crees que en 2018, con las trasnacionales petroleras saqueando al país, respetarán un triunfo tuyo a la presidencia de la República? Si no lo respetaron en 2006, cuando las petroleras estaban parcialmente dentro y de manera ilegal explotando nuestro petróleo o en 2012 que ya se habían metido en serio las trasnacionales, ¿por qué lo harían en 2018 teniendo el control absoluto de nuestras riquezas y contando con “aval” constitucional?

Francamente creo que estás cometiendo un error y que aún puedes corregirlo. Yo estoy convencido del camino de la desobediencia civil y tú no estás obligado a convocar a ella. Pero sí estás obligado a convocar a una línea de lucha y resistencia en serio. Si en lugar de estar recabando firmas, los compañeros y compañeras que siguen tus iniciativas estuvieran convocando a una rebelión no violenta, estarías abriendo el camino a la derrota de esas contrarreformas neoliberales. Por el contrario, se utilizan cuantiosos recursos humanos y económicos en realizar una tarea que ya está condenada al fracaso y que no impulsará una línea de compromiso y de lucha en la gente con la que hacen contacto.

Una firma obtenida no crea conciencia en el otorgante y no genera un compromiso de lucha mayor. Fortalece la posición cómoda de esperar a que alguien resuelva por uno los graves problemas nacionales.

Encabezas un movimiento de hombres y mujeres libres, por lo tanto debes estar abierto a la crítica y a los planteamientos de esos hombres y mujeres libres. Tu responsabilidad en el momento actual es enorme. No minimizo la de todos los demás hombres y mujeres patriotas de este país, pero siendo su líder, tu responsabilidad es mayúscula.

Por todas estas razones te emplazo a modificar tu posición, a participar en un amplio movimiento de unidad de todas las fuerzas progresistas, nacionalistas, democráticas, de izquierda en el país, para detener primero y revertir después, estas contrarreformas neoliberales.

No debemos esperar a los tiempos electorales. 2015 pinta mal para las fuerzas de izquierda y 2018 es demasiado lejano e incierto. Más aún, considero que la vía electoral está cerrada para acceder a la Presidencia de la República y que debemos abrirla. Por ello estoy convencido que debemos impulsar una rebelión no violenta que obligue a renunciar a Peña Nieto e inicie el proceso de recuperación de la libertad de nuestro pueblo, de nuestra Constitución y de un profundo proceso de transformación para restaurar la República e impulsar justicia social e igualdad para nuestro pueblo.

He decidido enviarte esta carta pública para que no queden dudas de que sí hay voces que plantean otro camino y que estamos empeñadas en impulsar los planteamientos aquí expresados. Estoy claro que al margen de nuestros aciertos y desaciertos el pueblo, nuestro pueblo, se levantará y estará a la altura de la hazaña necesaria para modificar el actual estado de cosas.

“El pueblo tiene derecho a vivir y ser feliz”.

Gerardo Fernández Noroña

Tomado de http://linkis.com/notigodinez.com/WZ6We Vía @PatySeti2014

José Gerardo Rodolfo Fernández Noroña (n. México, D. F., 19 de marzo de 1960) es un político y activista mexicano, antiguo miembro y fundador del Partido de la Revolución Democrática, en el que se desempeñó como Secretario de Comunicación y vocero, hecho que lo llevó a ser conocido por sus declaraciones y actos de protesta sobre todo a partir de las Elecciones de 2006. Fue diputado federal por el Partido del Trabajo representando el Distrito XIX del Distrito Federal, con cabecera en Iztapalapa, para el periodo de 2009 a 2012 en la cual destacó por ser el tercer Diputado con mayor intervención en Tribuna. (Fuente Wikipedia)

Venezuela-España: La gran derrota de la prensa española

lunes, 15 de octubre de 2012
Por Ángeles Diez Rodríguez

Nueva ofensiva mediática contra el proceso de revolución bolivariana

El periódico ABC publicaba, horas antes de conocerse el resultado electoral en las elecciones presidenciales venezolanas, la derrota del presidente Chávez. El periódico El País, el mismo día de las elecciones hablaba de un “empate técnico”. 

Los dos periódicos son considerados el reflejo de dos posiciones ideológicas, tal vez no antagónicas pero sí contrapuestas, el primero representaría la opción más conservadora mientras que el otro la progresista socialdemócrata. Ambos han hecho campaña contra el presidente Chávez y a favor de Capriles hasta el último minuto del proceso electoral violando los más elementales principios de rigor y ética periodística. Ambos han sido derrotados.
 
Su artillería se ha apoyado unas veces en la ocultación de los datos más relevantes y exitosos de la gestión del presidente Chávez, otras en el ensalzamiento de unas cualidades construidas ad hoc para Capriles, otras en la magnificación y descontextualización de los problemas de Venezuela y, la mayor parte de las veces, se ha recurrido al paraperiodismo : la adjetivación y la descalificación, la parcialidad, la emisión de opiniones como si fueran información, el falseamiento de datos, la tergiversación de declaraciones, la generalización de lo anecdótico, el tratamiento superficial y tendencioso, la inversión de la causa y el efecto, la personificación y demonización del presidente, la desconexión entre los hechos, etc. Ciertamente los medios españoles no han sido los únicos medios de comunicación implicados en la parcialidad y el falseamiento del proceso electoral venezolano pero quizá son, junto con los medios privados venezolanos, quienes menos han guardado las formas.

El tratamiento mediático al proceso revolucionario bolivariano es uno de esos casos paradigmáticos que ilustra a la perfección la guerra de los medios contra la ciudadanía, hasta el punto de que incluso después de que su candidato, H. Capriles, fuera derrotado han seguido manteniendo una posición de unánime descalificación y de sospecha hacia el reelecto presidente Chávez.

El mismo día de las elecciones, el diario El país, bandera insignia del grupo PRISA y vinculado a los medios privados y a la oposición venezolana, se despachaba con el titular “Un país en la encrucijada”; artículo cuya entradilla decía: “ Venezuela, convertida en el Estado más violento de América Latina tras Honduras, decide hoy si pasa página a los 14 años del régimen autoritario y populista de Hugo Chávez”. Los autores del artículo, Maye Primera y Luis Prados, condensaban en estas líneas los dos tópicos que durante años y especialmente en esta campaña han sido bandera de los partidos de la oposición. Lanzaban una acusación implícita contra el gobierno de Chávez al responsabilizarle de los índices de violencia y vinculaban dicha violencia a la propia figura del presidente llamándole autoritario y populista. Este titular adquiere un significado especialmente negativo después de la entradilla pues nos aclara que los dos caminos que definen la encrucijada son, o el autoritarismo y la violencia del gobierno de Chávez o, implícitamente, la paz, la moderación y discreción de Capriles (antetítulo del artículo de La Vanguardia ese mismo día).

El diario ABC y Radio Televisón Española, también utilizaron la misma estrategia apuntando a la confrontación, la difusión de sospechas sobre posibles actos de violencia y la inestabilidad de Venezuela. Si ya durante meses todos los medios masivos españoles trabajaron arduamente para construir una determinada imagen del proceso electoral venezolano, el día antes de las elecciones no había por qué cambiar la línea editorial. Su misión ha sido doble, por un lado, influir en el voto en la dirección de sus pares venezolanos, por otro, crear las mejores condiciones para justificar una denuncia de fraude en caso de que los resultados fueran ajustados. Evidentemente no se trata de una guerra mediática ajena a los intereses y fines de los actores políticos, la complementariedad de los medios españoles y los medios privados venezolanos nos descubre una lógica económico-política que subyace, orienta, diseña y financia esta guerra. Al mismo tiempo, es necesario contextualizar este tipo de actuaciones en el mapa geoestratégico latinoamericano, señalar el papel de las empresas españolas (Banesto, BBVA, Telefónica, Repsol, etc) su visión recolonizadora y el papel facilitador del reino de España en el control económico de la zona. Cualquier proyecto de integración regional autónomo, cualquier proyecto soberanista que suponga un atisbo de riesgo sobre los intereses empresariales se convierte automáticamente en un flanco a batir. En este sentido, el proceso bolivariano es una seria amenaza, lo es para el imperio estadounidense, pero también para sus socios europeos.

Sin embargo, a pesar de toda la carne puesta en el asador mediático, a pesar del bombardeo y las distintas formas de ingerencia que éste encubre, a pesar de todo, los medios han sido derrotados por el pueblo venezolano. Ni siquiera ha sido el presidente Chávez, aunque sin duda su liderazgo ha sido determinante, la realidad fue que, contra el pronóstico poderoso de la manipulación informativa, los ciudadanos venezolanos fueron masivamente a votar (más del 80% en un país donde no es obligatorio hacerlo) y dieron en un 55,26% su respaldo al candidato Chávez y al proceso bolivariano. Cuestionar la transparencia, la limpieza y la fiabilidad del sistema electoral venezolano queda fuera de toda duda razonable dado que ha sido considerado el mejor del mundo por la Fundación Carter, por los cientos de personas de todo el mundo que actuaron como acompañantes del proceso y que ha contado con el aval de la propia oposición venezolana que sancionó el sistema utilizándolo en sus elecciones primarias y firmando actas de confiabilidad antes de las elecciones. Así pues, perdidas las apuestas y habiendo comprado gran cantidad de boletos, solo resta rediseñar la campaña bélica y proceder al reciclado semántico.

Durante años, el proyecto imperial ha jugado a confundir votocracia con democracia. Educando adecuadamente a los electores a través de las corporaciones mediáticas y blindando el acceso a la competencia electoral de las clases populares el control estaba garantizado pues bastaba con exigir elecciones libres para legitimar el gobierno de las élites. Cuando se producía alguna disfunción como en el caso de Chile, ahí estaba el golpe de estado para restituir el orden. En Venezuela también se hizo ese recorrido, sin embargo, al fallar el golpe político-empresarial-mediático del 2002 se inicia una nueva etapa, una campaña de desgaste liderada por las corporaciones mediáticas y basada en la reeducación del ciudadano venezolano. En esta etapa el tópico central es sembrar dudas sobre el proceso electoral: falta de transparencia, coacción, fraude, etc. Las elecciones venezolanas del 7 de Octubre han supuesto una nueva derrota de la estrategia bélica contra Venezuela y su rediseño.

2.- El rediseño de la guerra y la unanimidad de la estrategia

El hecho de que no haya habido ninguna rectificación por parte de los medios de comunicación ante el más que evidente fracaso de sus líneas editoriales –nos apoyamos en el análisis de los medios españoles-, sugiere, sin duda, el inicio de una nueva etapa desestabilizadora cuyas líneas maestras estaban ya en la campaña contra el candidato Hugo Chávez.

Al día siguiente de las elecciones, con los resultados definitivos, con toda la información que constataba la tranquilidad del proceso, la confianza de los electores y partidos en la transparencia y fiabilidad de los resultados; con todos estos datos, los medios españoles trazan las marcas de la nueva fase del enfrentamiento y, de nuevo, las coincidencias son más que reseñables: 1) la prolongación del mandato, 2) la gestión, 3) la incertidumbre y 4) la polarización.

Aún no está definida cuál será la idea fuerza sobre la que pivoten las demás pero todo a punta a que será la primera, es decir, la prolongación del mandato vinculada a la matriz populismo-dictadura. Es probable que la puesta en duda de la gestión unida a problemas no resueltos como la corrupción, el burocratismo o la violencia, sea una línea secundaria idónea en la que, los sectores progresistas se integrarán a la campaña mediática encontrando un espacio para sus discursos críticos “desde la izquierda”. La tercera traza supone ahondar en el tema de la enfermedad del presidente reforzando el imaginario que supone la imposibilidad de continuidad del proceso bolivariano sin H. Chávez. El afecto y la sintonía de un pueblo con su presidente –insólito en cualquier contexto de democracia representativa- es un parabán que hay que fisurar con cuidado pues puede volverse en contra en el contexto venezolano aunque no en el exterior. Es probable que estas líneas secundarias se trabajen de distinta forma hacia las audiencias europeas o latinoamericanas. Finalmente, el discurso de la polarización del pueblo venezolano constituye un flanco muy adecuado para seguir vinculando el proceso bolivariano a la confrontación, la división y la exclusión.

Dos días después de las elecciones El País titula dos amplios artículos: “Chávez logra un cuarto mandato para estar 20 años más en el poder” y “La derrota pone a prueba la unidad de la oposición venezolana”. En el primer titular vemos cómo no es el pueblo venezolano quien elige de nuevo a Chávez para gobernar el país, sino que el Chávez quien logra 20 años más. Suponemos que el jefe de redacción o los autores quisieron decir seis años más, que es lo que durará el nuevo mandato, pero en la línea de acusar al presidente de dictador es casi inevitable el lapsus. A la oposición se le lanza un mensaje, la necesidad de mantenerse unida y esperar tiempos mejores. El diario ABC después de haber difundido la victoria de Capriles el día de las elecciones, publicaba al día siguiente un artículo cuyos primeros párrafos coreaban la duración del gobierno con frases como “El mandatario gobernará un nuevo período de seis años hasta 2019 con lo cual llegaría a dos décadas en el cargo” y cuatro días después lanzaba el titular “Capriles dice que no hubo fraude, pero que Chávez abusó de la maquinaria oficialista”; nuevamente el triunfo electoral de H. Chávez se une a acusaciones dictatoriales. El día después de las elecciones en una tertulia de Radio Nacional de España un comentarista explicó a la audiencia española que también Hitler había ganado unas elecciones.

Maye Primera ejerce como paraperiodista principal del periódico El país y registra magistralmente todos los tópicos de la nueva estrategia post-derrota en la introducción del artículo sobre la victoria de Chávez “la holgada victoria de Chávez a sus 58 años, se produce a pesar del fracaso de su gestión y de la incertidumbre que supone su enfermedad al no tener un heredero conocido”. En general, se trata de un periodista muy poco hábil en su trabajo aunque quizá muy a tono con el nivel intelectual y político de la propia oposición venezolana, pero no cabe duda de que hay un diseño muy elaborado de la línea a seguir. En esta entradilla reconoce la victoria de Chávez pero se ocupa de señalar su edad que, aunque no es elevada para un presidente, colocada al lado de las palabras enfermedad y heredero se convierte en un proyectil dirigido a reforzar la idea de incertidumbre sobre el futuro. Como dijimos, el mismo día de las elecciones publicó un artículo cuyo titular “Un país en la encrucijada”, trataba de igualar el peso de las dos opciones electorales y en sus contenidos se centraba en acusar al gobierno de Hugo Chávez de los índices de violencia, la inseguridad, todo unido a la acusación de mala gestión.

El ABC continúa con la vía de la sospecha sobre el proceso electoral y después de retirar el anuncio de la victoria de Capriles titula la noticia del triunfo de H. ChávezRajoy felicita a Hugo Chávez por su “triunfo” electoral” poniendo entre comillas la palabra triunfo. En otro artículo tituló “La UE felicita a Chávez pero pide promover libertades fundamentales”. Radio Televisión Española en su página web optó también por incidir en lo prolongado del mandato de Chávez y, sorprendentemente le dedicó más espacio al candidato derrotado que al ganador: “Chávez estará 20 años en el poder pero con una oposición más fuerte” y “Capriles recuerda a Chávez que “hay un país que tiene dos visiones”.

Es probable que el eje de coordenadas dictadura-polarización se constituya en el núcleo duro de la nueva fase de guerra mediática. En primer lugar porque se da continuidad a la campaña de propaganda que ya tiene un recorrido fuertemente asentado en las conciencias en relación a la figura del presidente Chávez, digamos que ya hay un “buen” trabajo realizado por rentabilizar y, en segundo lugar, porque el término dictadura compendia y personifica todas las maldades, señala al enemigo sin que se necesite añadir ningún esfuerzo explicativo. La polarización es una de las consignas más potentes ya que permite utilizar los votos obtenidos por la oposición como arma arrojadiza a la vez que continúa apuntalando el flanco más débil de la oposición, su falta de unidad. Así mismo, ambas coordenadas son especialmente potentes dirigidas a minar el posicionamiento geopolítico de Venezuela en el área latinoamericana dado que las dictaduras y la división han sido dos de las lacras que más han golpeado a los pueblos latinoamericanos.

Lo que resulta del todo evidente es que, tras la derrota de las empresas mediáticas, la guerra contra el pueblo venezolano y la revolución bolivariana continúa.

Fuente Original: Hilo Directo
Tomado de Tercera Información

100 % natural

lunes, 4 de abril de 2011
Por Salvador Capote


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Cerca de 200 millones de estadounidenses compran y toman habitualmente un sinfín de suplementos dietéticos con diferentes propósitos relacionados con la salud: vitamina C sintética para las afecciones gripales, efedrina (Ma Huang) para bajar de peso, ginkgo biloba para estimular la memoria, cartílago de tiburón para el cáncer, hierba de San Juan (“St. John’s wort”) para combatir la depresión, colágeno contra las arrugas, ginseng para incrementar la potencia sexual, etc., etc.

Entre decenas de miles de estos suplementos, que se venden como “naturales”, sólo de unos pocos existen pruebas de efectividad y uso seguro. En el resto, los beneficios sobre la salud humana prometidos por los fabricantes no han sido científicamente comprobados. Por el contrario, son numerosos los informes acerca de efectos adversos y colaterales no deseados, intoxicaciones, interacciones con otros medicamentos e incluso la muerte. Sin embargo, estamos hablando de una industria que genera más de 20 billones de dólares al año, una gigantesca industria que lucra con la ingenuidad de aquellos que en esta época de avances científicos sin precedentes, todavía creen en curalotodos “naturales” que, en el mejor de los casos, son de dudosa utilidad.

Atada de pies y manos por la ley de 1994 (1) que le impide ejercer el control sobre la industria de suplementos nutricionales al que debiera estar obligada, la FDA trata de salvar su responsabilidad colocando en la etiqueta de cada producto, debajo de las supuestas bondades señaladas por el fabricante, con letras pequeñísimas difícilmente legibles, una advertencia que reza: “Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la ‘Food and Drug Administration’. Este producto no está destinado para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad” (2). En otras palabras, lo más probable es que sirva para nada.

El truco más común usado por la industria de suplementos para promocionar su mercancía, es la utilización del calificativo “natural” en la descripción de sus productos. La publicidad moderna es altamente profesional y sofisticada, pero el embauque es el mismo que el de aquellos que recorrían en carromatos el antiguo Oeste vendiendo panaceas como el famoso linimento fabricado con grasa de serpiente de cascabel (3).

¿Qué sugieren los fabricantes con el término “natural’? ¿Que el producto es más seguro? ¿Más eficaz? ¿Que no tiene los efectos secundarios de los medicamentos que se venden por prescripción médica?… El que una sustancia sea natural (si realmente lo es y no viene acompañada o suplantada por otras que no lo son) no significa que sea seguro. Muchas especies de la fauna producen venenos, y en las plantas es común encontrar sustancias altamente tóxicas para el ser humano. Estos venenos y sustancias tóxicas son tan naturales como todo lo demás que integra los tejidos animales y vegetales. Muchos suplementos vendidos como naturales contienen principios activos que son perjudiciales al organismo o causan daño al interactuar con otros medicamentos. Incluso las aparentemente inofensivas vitaminas, que en este país se ingieren en cantidades astronómicas, tienen también efectos secundarios y pueden ser tóxicas en altas dosis.

Afirmar, por otra parte, que las sustancias no naturales, o artificiales, son dañinas para la salud, tampoco es cierto. Baste recordar que antibióticos y otras muchas sustancias fabricadas sintéticamente, han salvado millones de vidas. Lo cierto es que marcar un suplemento nutritivo como “natural” no se relaciona en modo alguno con la seguridad de su empleo ni con su eficacia. Lo natural no es necesariamente saludable y con frecuencia no lo es.

El éxito al promocionar un producto subrayando su carácter “natural” se favorece por la reacción de los ciudadanos contra los males crecientes de la vida moderna: destrucción de los ecosistemas, extinción de especies, contaminación, hacinamiento y ruido en las ciudades, obesidad, estrés, etc. En la década de 1960, el “regreso a la naturaleza” surgió con enorme fuerza en Estados Unidos y otros países, sobre todo entre los jóvenes, como parte importante de un amplio movimiento contestatario del “stablishment”. El movimiento desapareció como tal pero muchas de las ideas que sustentó han pasado a formar parte de nuestra cultura: protección y conservación de los recursos naturales; consumo de alimentos sin contaminación de fertilizantes o plaguicidas; dietas vegetarianas, actividad física frecuente, nutrición balanceada, y vida, en fin, en mayor armonía con la naturaleza. Pero el dictum “volver a lo natural” tiene sus obvias y grandes limitaciones, porque si ha de ser completamente “natural”, la humanidad tendría que regresar a la etapa anterior al invento de la rueda y probablemente más allá.

En el fondo está la perenne lucha entre el pensamiento mágico y el pensamiento científico. Es probable que el mito de que todo lo natural es necesariamente bueno tiene sus raíces en Estados Unidos en el trascendentalismo o naturalismo espiritualizado del siglo XIX, la creencia en una fuerza suprema pero impersonal inherente al mundo físico. Si “la ley moral –como afirmaba Emerson- (4) está en el centro de la naturaleza e irradia hacia su periferia” todo lo natural es superior porque encarna una esencia divina. Pero la naturaleza no es sólo flor y paloma, sino también garra y colmillo; no es sólo escenas bucólicas y paisajes idílicos, sino también huracán, terremoto y tsunami.

Sea lo que fuere, la industria multibillonaria de los suplementos dietéticos, o industria del fraude como pudiéramos llamarla, aprovecha y refuerza muy bien todos los mitos. Con la desregulación promovida principalmente por las administraciones republicanas, el país retrocedió más de un siglo en el control de un área de vital importancia para la salud. La única diferencia es que, antiguamente, cualquier charlatán podía inventar una pócima y rotularla como “natural”, mientras que en esta época de patentes y derechos reservados, sólo pueden hacerlo las corporaciones. Son ellas las que tienen el derecho exclusivo a traficar con el dolor, la enfermedad y la muerte.


(1)  Dietary Supplement Health and Education Act of 1994.
(2)  “These statements have not been evaluated by the Food and Drug Administration. This product is not intended to diagnose, treat, cure or prevent any disease.”
(3)  Pasados los años, se descubrió que era fabricado generalmente con aceite mineral, grasa de cerdo, pimienta, alcanfor y trementina; de serpiente de cascabel sólo tenía el nombre.
(4)  Ralph Waldo Emerson (1803-1882).
Enviado por su autor a Cubacoraje
Imagen agregada RCBáez
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