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Con cintas amarillas Cuba reclama justicia

viernes, 6 de septiembre de 2013
Por Manuel E. Yepe*

 René González es uno de los 5 héroes antiterroristas luchadores por la paz, sentenciados -hace 15 años el 12 de septiembre- a infames condenas en EE.UU., acusados de infiltrar las bandas de extremistas cubanos auspiciados por la CIA y otras organizaciones dedicadas a promover la subversión en Cuba desde el sur del estado de la Florida.

Él ha sido el único que ha cumplido su injusta sanción y, luego de una complementaria reclusión domiciliaria en territorio de Estados Unidos, le ha sido permitido regresar definitivamente a su patria. No obstante, todos han decidido mantenerse firmemente identificados como “los Cinco” hasta tanto, juntos todos, disfruten de libertad en Cuba y celebren el cumplimiento del deber patriótico y humanitario.

Desde Cuba, René González ha convocado a sus compatriotas a una jornada masiva de recordación por el aniversario, en la que los participantes porten cintas amarillas o las coloquen en árboles y otros lugares visibles con motivo del decimoquinto aniversario de su injusto encierro.

Retoma así la letra de la canción “Tie a Yellow Ribbon Round the Old Oak Tree (Ata una cinta amarilla en el viejo roble)” de Irwin Levine y L. Russell Brown e interpretada por Tony Orlando, que ocupó en 1973 los primeros lugares en la preferencia popular. En la canción, un ex recluso le comunica a su novia que, si desea reanudar relaciones con él, coloque una cinta amarilla en determinado árbol frente a su casa. Al paso por el sitio acordado, el ex reo descubre que cien cintas amarillas habían sido atadas en el árbol.

El mensaje sencillo y directo de René tiene un significado común para los pueblos de las dos orillas del Estrecho de la Florida: “dejen a los cinco cubanos volver a casa porque unos y otros los queremos de vuelta con los suyos”.

Menos de 12 horas después de que René lanzara esta idea ya los cubanos de toda la isla buscaban no solo cintas amarillas sino todo lo que tuviera este color para adornar a toda Cuba con este color. Un amarillo que, además, es para la Santería el color de Ochún, deidad que, a su vez, es para los católicos la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos y parte de la identidad nacional cubana cuyo día se celebra el 8 de septiembre.

Esta será una manera nueva de expresar algo que se ha manifestado en las interrelaciones entre cubanos y estadounidenses por infinidad de años: por difíciles que sean las circunstancias no puede haber animosidad entre los dos pueblos. Son relaciones amistosas en los niveles más cotidianos que se muestran en cosas como la afición por el beisbol, las recíprocas influencias en la música popular y en muchos otros aspectos de la vida cotidiana en ambos lados del Estrecho de la Florida.

El heroísmo de los cinco antiterroristas cubanos sirvió para que las autoridades políticas y policiales estadounidenses contaran con evidencias irrebatibles acerca de las acciones criminales que se urdían en el sur de la Florida. Pero, por el control del ambiente policial y político que tienen en el estado de la Florida las organizaciones de extremistas anticubanos protegidas por la CIA, sucedió que, en vez de ser arrestados los asesinos, lo fueran los luchadores por la paz denunciantes.

Luego vino una tortuosa manipulación de los procesos judiciales que condujo a absurdas condenas de hasta tres cadenas perpetuas sin que se hubiera probado en todo el proceso judicial un solo muerto, herido o hecho de violencia imputable a los acusados.

A ninguno de los pacifistas cubanos se le pudo probar siquiera el delito de espionaje, por cuanto se evidenció en los juicios que ellos no habían buscado ni obtenido ninguna información que pusiera en peligro la seguridad de Estados Unidos sino información relacionada con los preparativos terroristas de las organizaciones extremistas de emigrados cubanos.

Como no podían ser acusados de algo suficientemente grave para cumplir los objetivos políticos que se proponía la fiscalía, los cargos más importantes formulados contra ellos se limitaron a la acusación de “conspiración para cometer delito” para lo que no se requerían evidencias concretas que jamás existieron.

Para evitar la reacción de la población estadounidense contra tan escandaloso fraude legal, se aplicó en los mayores consorcios de la  información una rígida política de censura a la divulgación de los actos judiciales y las condenas impuestas, que es precisamente el silencio que pretende contribuir a quebrar la jornada de las cintas amarillas a la que ha llamado René González.

Septiembre de 2013.

*Abogado, periodista, economista y politólogo. Profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Entre otros importantes cargos, fungió como Director Nacional fundador del Sistema de Información Tecnológica (TIPS) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba y Secretario del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.

Imagen de Adán, tomada de Periódico Trabajadores

René González: Que Cuba se llene de cintas amarillas el 12 de septiembre (+ Alocución en Video y Videoclip)

miércoles, 4 de septiembre de 2013
Alocución de René González, Luchador antiterrorista y Héroe de la República de Cuba, en la TV el 3 de septiembre de 2013


Queridos compatriotas:

Ante todo les pido excusas por irrumpir en este momento. Sé lo que significa este espacio para la familia cubana y les prometo que seré breve, pero es necesario que esta alocución llegue a la mayor audiencia posible.

Como se sabe, el próximo 12 de septiembre se cumplirán 15 años de nuestros arrestos. Todos los años se hace una jornada tanto nacional como internacional para demandar que se nos haga justicia, pero queremos que la jornada que se realizará este año entre el cinco de septiembre y el seis de octubre sea una jornada única, sea una jornada especial, protagonizada por ustedes.

Quince años en la vida de un ser humano es mucho tiempo. Los hijos crecen, se convierten en hombres, en adolescentes; familiares fallecen y no están más con nosotros; y parte de la población cubana ha nacido en estos quince años.

Yo cumplí mi sentencia íntegramente, pero tenemos que impedir que eso suceda con mis cuatro hermanos por todo lo que implica y, aunque es duro decirlo, tenemos que recordar que eso para Gerardo implica que si los designios del gobierno norteamericano se cumplen, él moriría en la cárcel.

Durante estos años hemos tenido como protagonista del cariño al pueblo cubano. Ese cariño se ha manifestado de todas las formas posibles en las cartas, en los mensajes, en los dibujos de los niños y ese cariño es el que queremos que sea en esta ocasión el protagonista de la jornada.

Yo he tenido ocasión de sentirlo, de vivirlo, de palparlo, de experimentarlo en las calles de Cuba, de todas las formas posibles y en cualquier punto geográfico de la Isla y ese es el cariño que le estamos pidiendo que se manifieste en esta ocasión, donde ustedes lo hagan de la forma en que quieran, con toda la diversidad que nos caracteriza como cubanos y en la mejor manera que cada cual considere en su aula, en su centro de trabajo, en su barrio, en su proyecto comunitario, que puede ser capaz de manifestarlo.

Para la jornada se están preparando iniciativas que serán anunciadas, pero creemos que lo más importante es que cada uno de ustedes se una a esas iniciativas a su manera, de la forma en que considere que puede hacerlo.

Yo solo tengo para el pueblo una exhortación personal, que requiere de una historia. Yo quiero que este 12 de septiembre en el país se produzca un terremoto: un terremoto hermoso, un terremoto de amor, un mensaje del pueblo cubano al pueblo norteamericano a través de un símbolo que para el norteamericano medio es un símbolo de amor, es un símbolo de cariño y es un símbolo que ellos lograrán entender en su idioma; y ese símbolo es la cinta amarilla.

Quiero que el doce de septiembre el país se llene de cintas amarillas y que el visitante o el corresponsal extranjero que esté en la Isla no pueda ignorarlo. Que ese día la Isla de Cuba se sacuda y aparezcan cintas amarillas en los árboles, en los balcones, en las personas, como quiera que se les ocurra usarlas, en las mascotas, como ustedes lo decidan, que esas cintas amarillas llenen al país y que no pueda ser ignorado, que no pueda dejarse de reportar al mundo que el pueblo cubano está esperando por cuatro de sus hijos que están presos en Estados Unidos.

La cinta amarilla es un símbolo que ha entrado en la cultura del norteamericano, que se inició durante la Guerra Civil inglesa cuando las esposas de los combatientes los esperaban con cintas amarillas.

Luego fue transmitido a la Guerra Civil de los Estados Unidos y a través del tiempo con sus altas y sus bajas, ha ido cambiando de significación hasta que en los años setenta del siglo pasado una canción que hizo época la volvió a poner en la cultura norteamericana.

La canción es una hermosa historia de un preso que está al salir de la cárcel y que lo único que le pide a su prometida es que si aún lo ama, ponga una cinta amarilla en un árbol. A través de la letra, de la lírica de la canción, se va desarrollando la ansiedad de ese hombre que va a salir de la cárcel y su espera por saber si en el árbol va a estar la cinta amarilla y cuando él llega al lugar lo que ve en el árbol son cien cintas amarillas.

A partir de ese momento esa cinta se ha convertido en un símbolo para el norteamericano que espera a alguien en una misión en el exterior, que espera a un soldado, que espera a un ser querido y ese es el mensaje que queremos que ustedes le hagan llegar al pueblo norteamericano: que sepan que el pueblo cubano está esperando a cuatro de sus hijos. Que no es solamente la familia, que no es solamente quien los conoce personalmente, sino que hay un país, hay un pueblo que está esperando a cuatro de sus hijos injustamente encarcelados en los Estados Unidos.

Contamos con ustedes para eso, confiamos en ustedes. Queremos que sea una jornada distinta y también queremos que sea la última jornada y creo que este es el momento de traerlos a casa y para eso contamos con el apoyo de ustedes.

Muchas gracias.

(Transcripción Danay Portal/Cubadebate)

"...esa cinta se ha convertido en un símbolo para el norteamericano que espera a alguien: que sepan que el pueblo cubano está esperando a cuatro de sus hijos"

Una tradicional canción norteamericana ahora clamando lazos amarillos por Los Cinco. Interpretada por Frank Fernández, Kiki Corona, Amaury Pérez, Gretell Barreiro, Silvio Rodríguez, Luna Manzanares


Tie a yellow ribbon round the old oak tree

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