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Hugo Chávez enseña a la tierra y al cielo su obra acabada

viernes, 22 de marzo de 2013

Por Wilkie Delgado Correa


“Un pueblo libre y justo es el único homenaje
propio de los que mueren por él”
José Martí

Después de [más de] diez días de su muerte y las consiguientes honras fúnebres, descansa Hugo Chávez en el Museo de la Revolución Bolivariana del Cuartel de la Montaña. La magnitud del homenaje que le ha rendido el pueblo venezolano en estos días, acompañado de otros muchos pueblos del mundo, es reflejo de la alta estima y del amor por el líder bolivariano. Y es que, según expresara José Martí, “un pueblo libre y justo es el único homenaje propio de los que mueren por él.”

Según el Maestro, “cada cual, al morir, enseña al cielo su obra acabada, su libro escrito, su arado luciente, la espiga que segó, el árbol que sembró. Son los derechos al descanso: ¡triste el que muere sin haber hecho obra!”

Hugo Chávez ha muerto relativamente joven y después de una trayectoria revolucionaria de treinta años, coronada de 14 años como gobernante. Este corto periodo tuvo, gracias a su obra a nivel nacional e internacional, tal impacto y trascendencia que, a pesar de las colosales campañas internas y externas para demonizarlo y derrotarlo, sus intenciones nobles y su obra prevalecieron y le permitieron triunfar en vida y muerte. Así se fue, invicto y, más que muerto, sembrado en el corazón de su pueblo y del mundo.

Los homenajes han rebasado a los extraordinarios ocurridos en su patria. En las Naciones Unidas (ONU), y en voz de su Secretario General y de muchos representantes de los países miembros, se enfatizó en sus aportes al desarrollo de su país y al proceso de unidad e integración en América Latina y el Caribe y se hizo un reconocimiento merecido a sus cualidades como estadista de talla mundial. Igual homenaje fue realizado en la Organización de Estados Americanos (OEA), en que se recalcaron facetas de su personalidad y se realizaron valoraciones sobre los programas solidarios impulsados generosamente por el líder bolivariano. Razones y emociones han estado presentes en estos actos de tributo póstumo.

Un análisis de su trayectoria y obra permite percatarse del multifacético legado a su pueblo y a la humanidad.

Debe señalarse, en primer término, su raíz patriótica y revolucionaria, puesta de manifiesto desde su juventud y desde su enrolamiento en las filas de las Fuerzas Armadas. El soldado y luego oficial, Hugo Chávez, se apropió del legado de Simón Bolívar y otros próceres de Venezuela y América Latina, lo rescató del olvido, la inacción y lo proyectó como sueño y realidad dentro de las filas del ejército a través del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. Luego de insurgir en la vida política, le dio a ese legado una dimensión estratégica superior, convirtiendo a la República de Venezuela en República Bolivariana de Venezuela, lo cual entrañaba una definición de contenido revolucionario para la república surgida a partir de la aprobación de una nueva Constitución.

Un aporte político e ideológico esencial y trascendente fue el relanzamiento novedoso del socialismo del siglo XXI en América Latina y el mundo, asumiendo parejamente su fe cristiana y socialista y proyectándolas a las masas, contribuyendo así a romper con el viejo mito de que ambas eran incompatibles o dañinas. En este sentido, la fundación y construcción del Partido Socialista Unido de Venezuela fue su obra suprema junto con todas las obras sociales que inspiraran sus ideas socialistas.

Fue muy significativo y definitorio de la estatura política de Chávez, el hecho de que en el acto de juramento como presidente, en su primer mandato, rompiera con el protocolo tradicional y expresara que juraba sobre la constitución moribunda de la IV República y prometía no descansar hasta establecer una constituyente que redactara y aprobara la nueva constitución que requería la nación. Ese proyecto de Constitución, que sentó las bases de la nueva Venezuela regida por él, fue finalmente aprobado por una mayoría abrumadora del pueblo venezolano. En esa constitución, modelo por su concepción y contenido, y en las leyes que dimanaron necesariamente para darle vida, están los aportes jurídicos del presidente Chávez y del nuevo poder popular instaurado en la república. Están los sueños y la clarividencia del dirigente que pensaba en los derechos de los hombres y mujeres que eran la esencia del pueblo venezolano.

En consonancia con lo estipulado por la Carta Magna, Chávez, a través de su acción gubernamental, fue realizando la obra desarrolladora en todos los sectores y esferas del país.

Es destacable, en particular, el sistema electoral, amparado en la Constitución y sustento de la democracia participativa en Venezuela, en el que el voto de los ciudadanos en las elecciones tiene la garantía de confiabilidad, pues el sistema automatizado y la forma de verificación, le hace “el mejor del mundo”, según lo ha declarado el presidente norteamericano James Carter. Existe otro rasgo importante, que es el carácter revocable de los cargos, mediante determinados requisitos, incluyendo el de la presidencia.

Pero en un mundo en que la mayoría de las veces la llamada democracia carece de expresión real más allá de elecciones, y se clama en todas partes por inclusión social, justicia, equidad, eliminación de la discriminación y la marginación, etc., el caso de la Venezuela de Chávez constituye una referencia imprescindible por los éxitos alcanzados en estos terrenos en un breve lapso. Los diversos programas implantados bajo la denominación de Misiones hicieron realidad lo que parecía imposible.

La Misión llamada Barrio Adentro, garantizó el acceso fácil y gratuito de la atención médica primaria a millones de seres humanos. Esta atención primaria luego fue fortalecida por cientos de instituciones médicas especializadas y de alto nivel, y llegó hasta los hospitales.

Un aspecto especial en el orden médico y social lo constituye la misión Milagro, por medio de la cual millones de personas de Venezuela y otros países del mundo tuvieron acceso a tratamientos quirúrgicos e integrales de las afecciones de la vista.

También lo constituye la misión de descubrir y atender en forma integral a millones de personas minusválidas, con un estudio científico inicial.

La misión Robinson con la aplicación del método cubano Yo sí puedo se llevó a cabo para acabar con el analfabetismo, y se hizo realidad en un corto periodo la meta de declarar a Venezuela libre de ese mal social. Así que, a partir de ese primer nivel elemental, continuó la superación de millones de personas de todas las edades, incluyendo todos los niveles de educación, promovida a través de las misiones correspondientes, como las Ribas y Sucre. Como remate de este esfuerzo se crearon nuevas universidades y miles de personas se incorporaron a este nivel de enseñanza.

La misión Mercal para suministrar alimentos a la población, a precios más baratos y subsidiados, hoy beneficia a millones de personas con infraestructuras variadas para estos fines.

La misión Vivienda Venezuela está en marcha, ya con la entrega de miles de viviendas dignas para la población menos favorecida, y tiene el propósito de resolver en forma definitiva uno de los problemas más difíciles que enfrentan los países en cualquier parte del mundo.

Toda esta obra de carácter social llevada a la práctica por más de treinta Misiones, ha sido posible por el respaldo de los recursos económicos. Y aquí está presente uno de los elementos de la ecuación Chávez-Cambios, pues el rescate de las riquezas provenientes del petróleo, antes enajenada por una élite burocrática y entreguista, implicó revertirlas al pueblo venezolano. La nueva PDVSA pasó a ser realmente una entidad de Venezuela y fue puesta en función del desarrollo integral de la nación. Igual suerte tuvo el Banco Central de Venezuela. De esta manera miles de millones de dólares se destinaron a pagar una centenaria deuda social que estaba pendiente desde la independencia del país en el siglo XIX.

A nivel internacional la nueva política petrolera de Venezuela fortaleció su papel dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La misma posteriormente se proyectó solidariamente con otros países en la forma de la Organización de PetroCaribe, y también con los países de América del Sur. Un plan especial lo constituye el suministro de petróleo, a precios preferenciales, a la población pobre de los Estados Unidos, a través de sus organizaciones comunitarias.

En el orden político internacional, Chávez se convirtió en un agente catalizador de la unión de América Latina y del Caribe. La fundación de la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA), la Unión de Naciones de América del Sur (UNASUR), de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la integración de Venezuela al MERCOSUR, la creación del Banco del Sur y de la televisora regional (TELESUR), son hitos de este amplio proceso integrador y hechura de los sueños y obra de Hugo Chávez.

Un aspecto destacado de la visión política de Chávez, además de su carácter desarrollador de su país y del resto de los países de América Latina y del Caribe, lo constituye el afianzamiento de su país a través de las relaciones con países en todos los continentes, propugnando un mundo multipolar, que permita la paz como objetivo cardinal. Las relaciones con Rusia, China y distintos países árabes, junto con las de Europa, fueron concebidas como estrategias para la creación de un mundo mejor.

Una faceta particular y esencial de la personalidad y actividad de Hugo Chávez fue su vínculo afectivo en forma directa con los hombres, mujeres y niños en que predominó la comunicación y un diálogo cariñoso permanente. Su programa televisivo semanal “Aló, Presidente” fue vehículo para irradiar luz a las conciencias y para el intercambio de ideas y emociones con el pueblo.

En conclusión, Hugo Chávez forjó una historia diferente en Venezuela, América Latina y el Caribe, y en el resto del mundo, y de ahí que quedará inscripto indeleblemente en los tiempos futuros. Por lo tanto, el recuerdo imperecedero le mantendrá vivo y triunfante porque durante su trayectoria puso en su lugar al protagonista principal que le acompañó en su protagonismo individual, es decir, el pueblo, del cual han surgido los factores que pueden decidir la continuidad de la revolución bolivariana: el partido y el polo patriótico, las organizaciones sociales diversas, las fuerzas armadas bolivarianas, el sistema político estatuido por la constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la dirección colectiva del proceso revolucionario reflejado en miles de cuadros a todos los niveles y, en especial, a nivel nacional, que deben garantizar la unidad y la victoria en el futuro.

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Fidel: Perdimos nuestro mejor amigo

lunes, 11 de marzo de 2013
Hugo Chávez durante una conferencia en Miraflores, el 14 de mayo de 2004.  Foto: AP
“Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, afirma Fidel en este artículo. En la imagen, el Presidente Hugo Chávez durante una conferencia de prensa en Miraflores, el 14 de mayo de 2004. Foto: AP
El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.

Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.

“Déme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.

Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”.

Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “…los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”.

El 23 de enero de 1959, 22 días después del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces:

“…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela.

“He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’”

“Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.”

¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico!

Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez.

Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.

¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo!




Fidel Castro Ruz
Marzo 11 de 2013
12 y 35 a.m.



Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.
“Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.” Fidel Castro



Tuya es mi vida, tuyo es mi amor…

viernes, 8 de marzo de 2013
Por Rosa C. Báez

Fueron su canto de victoria, su despedida… las palabras que hoy un mundo agradecido le devuelve…

Aún no sé si podré terminar estas pobres, estas pequeñas ideas que desde esta isla que hoy le llora, le dedico. Tres días de trabajo casi continuo, tres días de llanto y dolor en que numerosos amigos han enviado a mi buzón electrónico sus mensajes de tristeza, pero también de esperanza, de compromiso…, no me dejaban poner en blanco y negro mi tristeza.  Al fin hoy, ante la imagen del compañero Nicolás Maduro ante su féretro, diciendo -como aquél que despidiera el cadáver de Martí- “las palabras que la costumbre ha hecho rito”, siento romperse este dique que no me dejaba escribir, que no me dejaba compartirles mis sentimientos…

 Ciertamente, mi Comandante Chávez, como siempre te llamé, estabas allí, tu espíritu, tu presencia inmanente los rodeaba -en la distancia, la sentíamos cercana- y viendo al que llaman peyorativamente los que todavía intentan mancillar tu imagen “tu delfín” (tan acostumbrados están a sus historias farsescas de dinastías y reinados) y que nosotros identificamos como tu hijo dilecto, como tu sucesor, como la esperanza del pueblo venezolano, sentí que mi dolor se transformaba y que volaba como una mariposa -y perdóneseme esta imagen que algunos encontraran cursi- a reunirse con mis hermanos venezolanos que gritan a coro: “Chávez te juro, yo voto por Maduro”.

Sí, mi Comandante, sé que digo verdades de Perogrullo, que repito palabras que han dicho muchos en estas horas de dolor pero de firmeza y esperanza: No has muerto en vano, no te vas vencido: has dejado a un pueblo que ha crecido, que abrió los ojos al futuro, un pueblo que no se dejará arrebatar la victoria que lograste el 7-Oct., un pueblo dispuesto a luchar no sólo por preservar tus victorias si no dispuesto a continuarlas porque como bien dijo Maduro, tú sigues siendo el Presidente en Ejercicio de la Patria Bolivariana, el hermano de América y el mundo, el hijo de Fidel y de Bolívar!!

No te fallaremos, Comandante. No callará tu canción…

“…canta, canta, compañero, que no calle tu canción, si te falta bastimento tienes ese corazón… Canta, canta, compañero: los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”.

Chávez Vive: ¡¡La lucha sigue!! Y como cantaste en aquella firme y valiente despedida del 8 de diciembre, mi Comandante… tuya es mi vida, tuyo es mi amor.

El aliento vital de Chávez y la Revolución Bolivariana

Por Orlando Cruz Capote*

[...] ¡Chávez no está muerto!, está hablando por la radio y la televisión…, expresó un ciudadano cubano que, aun conociendo la noticia de la muerte del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, escuchó la voz del inolvidable Comandante Bolivariano en los medios comunicacionales de la Isla. Nadie en Cuba podía creer que Chávez había fallecido porque estaba, como siempre, presente en todos nosotros.

La defunción de un hombre de la estatura política y humana de Chávez era un imposible para un pueblo que estaba inmerso intensamente, desde hacía dos años, en el proceso de recuperación del líder venezolano y nuestroamericano en su propia tierra. 

Menos aun, luego que innumerables plegarias de toda índole, desde disimiles religiones y cultos, más el esfuerzo sobrehumano de los médicos y asistentes de la salud habían tratado de luchar denodadamente por detener lo inevitable.

Nadie está dispuesto a perder a un hermano que demostró, como nunca antes en la más reciente historia cubana, esa disposición de apoyar con toda la fuerza y generosidad posible, e imposible, la consecución del proceso revolucionario en la Mayor de las Antillas.

Sin solicitarlo Cuba, Chávez y la Revolución Bolivariana por él dirigida, tendió esa mano solidaria en los nefastos días en que se había derrumbado bochornosamente el socialismo en la Europa Oriental y la Unión Soviética. Era como la mano de un Dios terrenal que, cual señal salvadora, llegara en el tiempo justo aunque, es preciso expresarlo, el pueblo cubano estuviera decidido a resistir hasta las últimas consecuencias ese cambio en la geopolítica mundial, coyuntura en la cual el imperialismo estadounidense y sus aliados prepararon el golpe final contra la Revolución Cubana.

Ese apoyo inmenso y oportuno de la Venezuela de Chávez, aportó ese aliento imprescindible no sólo para fortalecer la resistencia contrahegemónica cubana sino para proseguir con el desarrollo del proyecto socialista a contracorriente de lo que se fraguaba en los centros de poder imperiales y la derecha neoconservadora-neoliberal regional, en este mundo hegemonizado por el sistema de dominación múltiple del capital, ahora más monopolizado transnacionalmente.

Y ese ejemplo de la Revolución Bolivariana, sirvió además de impulso vital para toda la izquierda, los verdaderos y, a veces, desencantados revolucionarios, progresistas y demócratas de Latinoamérica y el Caribe, que percibieron en la victoria chavista la posibilidad de persistir en la lucha. El triunfo de Evo Morales, Ignacio Lula da Silva, Rafael Correa, Néstor Kichner y Cristina, Daniel Ortega, Fernando Lugo -denostado por un golpe de estado parlamentario-, entre otros tantos procesos progresistas abiertos en la región, corroboran esa idea que hoy sigue siendo una realidad palpitante. Un cambio de época en el subcontinente, como lo han afirmado políticos y analistas de variado espectro ideopolítico.

Hay que hablar entonces, de un antes y un después del triunfo de Chávez en Venezuela, para todo este territorio, diverso pero único, que abarca desde el Río Bravo hasta la Patagonia: la América Nuestra.

Por eso, un hermano como éste no debía marcharse en plena juventud y en medio de la enorme misión que estaba empeñado a cumplir, y lo estaba ejecutando, para construir y consolidar la independencia y soberanía de Venezuela, América Latina-Caribe y de todo el Sur geopolítico subdesarrollado-subdesarrollante. Un esfuerzo gigantesco de integración y unidad que ya tenía sus frutos en el ALBA, PetroCaribe, la UNASUR y la CELAC, entre otros tantos pasos de articulación entre los gobiernos y la mayoría de los pueblos, no solo latinoamericanos-caribeños, sino del planeta.

La muerte, sin embargo, es una verdad irrefutable y tenía que ser asumida otra vez con un inmenso dolor, sentimiento y emoción pero, al mismo tiempo, con la convicción que tendríamos que proseguir la gran marcha, más unidos que nunca, para cumplir con el legado de ideas y accionar de este imprescindible destacado líder revolucionario latinoamericano-caribeño y de indiscutible alcance mundial.

Quizás, para algunos, parecería que los cubanos estábamos acostumbrados a la pérdida de varios de sus más queridos dirigentes, como los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, por mencionar a algunos de los caídos durante el proceso revolucionario, sin embargo, no podíamos concebir que un hombre de la fuerza, voluntad y alegría de Chávez pudiera marcharse hacia la eternidad, cuando estaba colmado de un espíritu solidario, antimperialista, latinoamericanista e internacionalista inacabable, de una oratoria, prosa, poesía y mística revolucionaria, carismática y popular perenne. 

Era un hombre bueno, honesto y sincero lo que pudiera ser suficiente para amarlo por siempre, pero fue aun más, elevó la dignidad y el honor de su pueblo y de los demás pueblos, luchó por la equidad, la igualdad y fue un paladín en el combate contra la explotación y la pobreza.

Nadie en Cuba, en aquellos momentos históricos, 1959 y 1967, creyó en el accidente que arrebató la vida al Señor de la Vanguardia, y a la caída en combate del Guerrillero Heroico -en realidad su asesinato- en tierras bolivianas. Sólo la noticia oficial y el discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz fueron  suficientes para que la certeza fuera asumida por todos. Era muy duro y difícil creer en la desaparición física de seres tan queridos para un pueblo.

Tal como en aquellos instantes, no teníamos que dar por real la ida del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, un líder ejemplar y muy vinculado a la Revolución Cubana y su máximo líder histórico el compañero Fidel, a quien lo unía una amistad y una familiaridad sin par, similar a la de un hijo con su padre.

Dolor multiplicado y sentido del deber también reproducido al infinito por parte de Cuba entera. Podemos llorar la perdida pero no bajar la guardia, tenemos derecho a sentir en lo más hondo ese tránsito de la vida hacia la muerte, pero también poseemos la consciencia de que hay que proseguir la obra que hombres tan inmensos como él emprendieron, porque Chávez comprendió todo aquello que iniciaron e indicaron los próceres de Nuestra América hace más de doscientos años.

No se ha muerto cuando se ha cumplido bien con el deber y sentido de la vida. 

Después de muertos también somos útiles. Ideales que retomamos en este momento de pérdida irreparable. Los hombres mueren pero sus ideales encarnados en las masas populares y sus dirigencias son inmortales.

El mejor homenaje que podemos rendir al eterno Comandante Hugo Rafael Chávez Frías es extender y profundizar su obra revolucionaria, amplificar la solidaridad y la integración entre nuestros pueblos, es unirnos más en los objetivos revolucionarios comunes para coadyuvar a la derrota del capitalismo-imperialista, es saber que los hombres pueden morir pero no sus idearios y ejemplos, menos la unidad necesaria de las vanguardias, dirigentes y los pueblos concientizados. Hay que llevar a cabo ese sueño chavista del socialismo en el siglo XXI.

Cuba no le fallará a Chávez. Nuestro reconocimiento a la Revolución Bolivariana, su pueblo y sus dirigentes consiste en aumentar el compromiso político-ético y solidario cubano para con la Venezuela de Chávez.

Por Venezuela, los cubanos estamos y estaremos dispuestos a dar nuestra última gota de nuestra sangre, pudiéramos reiterar hoy, recordando al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando se refería a la actitud de Cuba ante la heroica batalla del pueblo vietnamita contra la agresión militar norteamericana, causa con la que cumplimos nuestra cuota de sacrificio.

Al final, como le gustaba repetir al invicto Chávez, Amor con Amor se paga.

¡Viva Chávez para siempre!

¡Viva Venezuela Bolivariana para siempre!

¡Viva la unidad latinoamericana siempre!

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, CITMA, Cuba

¡Chávez vive, la lucha sigue!

jueves, 7 de marzo de 2013
por Jorge Legañoa Alonso


Chávez me enseño a creer. No solo en la Revolución o los seres humanos. Me enseñó a creer en las señales que aparecen en el camino de la vida y en su Dios. En Venezuela aprendí a creer en el Cristo de los pobres que se llama Hugo Chávez...

Una de esas señales me llegó esta mañana, sin ni siquiera tener la idea de la gravedad de su estado: ponerme uno de esos pullovers que se hicieron millones durante la campaña electoral de octubre pasado. En mi pecho llevo los ojos de Chávez y su firma, la “rabo de cochino”. Sencillamente, como millones, YO SOY CHÁVEZ. De eso que no le quede dudas a nadie. La semilla que Hugo sembró, germinó en millones.

A Chávez no le conocí personalmente, no pude nunca siquiera verlo de lejos, pero lo conozco de toda la vida, porque como muchos en este mundo, entró en nuestros hogares por la televisión, y se coló en nuestras vidas a fuerza de un carácter único; mezcla insondable de pueblo, de humor, de amor, una responsabilidad a prueba de todo como estadista, con un carisma arrasador de multitudes.

Fidel nos lo descubrió en el ’94. Juntos eran explosivos. Ya no eran solo los gritos de ¡Fidel, Fidel, Fidel!, en cualquier escenario donde se presentaran, era una mezcla de ¡Chávez, Fidel, Chávez, Fidel!

Apenas un par de semanas antes de su última operación recibí una de las noticias más bellas de mi vida. “Tienes una carta que te espera”, escuché al otro lado de la línea. Era una carta del líder de la revolución bolivariana. Al final, luego de su firma y un ¡Hasta la victoria siempre! de esos que calan, escribió:

“Hace poco, en medio de circunstancias muy difíciles, llegué a La Habana como a la media noche, procedente de Caracas. Y de inmediato, el mensaje de Fidel: ‘Díganle a Chávez que yo estaba en Venezuela y acabo de llegar a Cuba’. Así somos…”

Y es que así son esos dos seres, hombres fuera de liga. Dos “diablos” que nos han enseñado que primero están los seres humanos y luego todo lo demás.

Anduve tras Chávez durante meses para completar sus “Cuentos del Arañero” y de esa labor aprendí que su humildad y humanidad -a prueba de balas- hizo que un pueblo entero lo siguiera desde aquel “por ahora” del levantamiento militar del 4 de febrero de 1992.

Chávez bebió desde su cuna de niño pobre lo que era la miseria, las tribulaciones de un pueblo que con el petróleo debajo de sus pies, nunca había calzado un par de zapatos. Por eso no era difícil verlo inventando una misión aquí o una tarea conjunta allá para que la pobreza disminuyera en Venezuela, para que los desposeídos tengan vida digna. Chávez hizo de los pobres el centro de su vida.

Un ser excepcional. Siempre con su tacita de café cerquita y su mano por encima del hombro de cualquier necesitado. Así lo recordaré siempre. Como aquella tarde, que caminando por los alrededores de Miraflores, en busca de espacios para construir nuevas viviendas, se encontró con un joven de la calle, alcohólico, y allí se paró a escuchar de su vida y a tratar de convencerlo de que se dejara ayudar.

Se nos fue. El dolor no es posible describirlo. Caracas es el centro del mundo. Cada venezolano tiene ahora mismo un abrazo desde lejos porque Chávez devolvió Venezuela a la geografía mundial, con oratoria, su irreverencia al poder unipolar, sus frases bíblicas: “Huele a azufre, el diablo estuvo aquí”. Pero más que eso, hizo que las miradas del mundo hicieran de nuestro sur, su norte.

Es imposible abarcar todo lo que significa en la vida de cada uno de los que lo amamos como líder y revolucionario. Seguir escribiendo, sería emborronar cuartillas…

Chávez está en cada obra, son miles de obras, está en cada persona que salió de la pobreza durante sus 14 años de gobierno. Chávez son millones de rostros, pero sobre todas las cosas, Hugo Rafael Chávez Frías, el “Bachaco”, el “Tribilín”, el “Furia” de Sabaneta de Barinas que sembraremos, ya son millones de manos dispuestas a seguir construyendo Patria. ¡Chávez vive, la lucha sigue!

Tomado de Crónicas de Cuba

La Importancia histórica y planetaria del prócer Hugo Chávez Frías

miércoles, 6 de marzo de 2013
Por Leyde E. Rodríguez Hernández*


No por imaginado el fatídico momento -después del desalentador comunicado sobre el estado general delicado del presidente y comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, el 4 de marzo de 2013- la noticia de su fallecimiento, al día siguiente, ha dejado de ser muy estremecedora para sus admiradores y la opinión pública mundial que seguía, día tras día, hora tras hora, la evolución de la salud del dirigente más popular y carismático de América Latina.

Conocer su ausencia física, es una novedad que conmueve a todas las personas de buena voluntad. El presidente de los pobres, el que hizo más por ellos, el que más nutrió a Venezuela de realizaciones sociales, culturales y democráticas, merece honor. Nunca antes en la historia contemporánea, un hombre, un líder revolucionario de un país del Tercer Mundo, había logrado tantos progresos, en tan corto tiempo, para su pueblo, la América Latina y el Caribe, como hizo Hugo Chávez Frías.

Debe recordarse que, cuando la historia parecía detenida y algunos teóricos de la política desconfiaban de la viabilidad del socialismo, en aquellos días del fin de la historia, de Francis Fukuyama, y terceras vías, de Anthony Blair, de rendiciones en el ideal del socialismo “real” soviético y de Europa del Este; en esos tiempos en que la humanidad caía en la confusión y el conformismo, por la supuesta victoria del capitalismo frente al eurocomunismo, hubo un hombre, que se llamó Hugo Chávez, dispuesto a luchar, desde el pensamiento Bolivariano, por la construcción del socialismo.

Sólo una voz solitaria, desde una isla en el Caribe, insistía en que el socialismo sí era posible en aquella coyuntura de desarraigo de las ideas de izquierda y progresistas. Entonces, un nuevo Quijote, Chávez, vino a acompañar a Fidel Castro, que no cesaba de advertir sobre los peligros que amenazan a la especie humana, y el fracaso rotundo de la política económica neoliberal. Cuando el campo socialista se derrumbó y la URSS se desintegró, el imperialismo, con el puñal afilado de su bloqueo, se proponía ahogar en sangre a la Revolución Cubana; Venezuela, un país relativamente pequeño de la dividida América, fue capaz de impedirlo.[1]
 
En ese ambiente mundial, el 4 de febrero de 1992, un gobierno consagrado en elecciones burguesas, fue desconocido e impugnado por un hecho de fuerza de carácter revolucionario: un movimiento cívico-militar asumió el liderazgo de una protesta social iniciada en el mismo mes, años antes, conocida como “El Caracazo”, ocurrido el 27 de febrero de 1989. El líder militar Hugo Chávez, quien como pocos supo comprender el sentimiento nacional de descontento, harto ya de tanta opresión y del desconocimiento del pueblo, tomó posición y emprendió una arremetida no sólo contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien fungía como presidente de la República, sino también, contra las políticas que ignoraban el clamor y las necesidades populares, contra la corrupción exacerbada de los funcionarios estatales, contra la exclusión de los más desfavorecidos y la sumisión ante los intereses económicos y financieros imperiales. [2]

La rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992, fue el primer gran hecho histórico de gran relevancia para la historia reciente de Venezuela, y para los pueblos latinoamericanos y caribeños. Pronto Chávez, en 1998, convertido en un indiscutible Cristo redentor de su pueblo, se erigió en candidato insumiso a las oligarquías, ganando unas elecciones presidenciales diseñadas para impedir el triunfo de los condenados de la tierra. ¿Podría esperarse una hazaña política mayor? A partir de entonces, el gobierno bolivariano se declara antiimperialista, anticapitalista y socialista. Esta postura de construir un nuevo  socialismo en el siglo XXI, es su principal legado esperanzador para la humanidad. La Revolución Bolivariana liderada por Chávez constituyó un renacer para los oprimidos de todo el mundo, en aquella etapa de apogeo del pensamiento único impuesto por el imperialismo. Desde entonces, fueron numerosos los países de las Antillas, Centro y Suramérica a los que Venezuela, además de sus grandes planes económicos y sociales, fue capaz de ayudar.

El principal logro de la Revolución Bolivariana se encuentra en su plena independencia y soberanía nacional, lo que le ha permitido a Venezuela el fortalecimiento de la democracia participativa, el incremento del gasto social, la alfabetización, el aumento de los servicios de salud, viviendas, el incremento de la igualdad de género, el acceso de la población a las nuevas tecnologías, el aumento de las pensiones, la disminución de la pobreza, la inequidad, la desnutrición, el desempleo y la reducción de la concentración de los medios de comunicación.

El mayor desafío para la Revolución Bolivariana es el mantenimiento de la unidad entre todos los componentes cívicos y militares del proceso político, hasta ahora victorioso bajo la dirección de Chávez. Los mismos factores comprometidos en la continuación del programa Bolivariano trazado por Chávez, con vistas al periodo constitucional 2013-2019. Esta estrategia contiene cinco objetivos estratégicos, que conforman el II Plan Socialista de la Nación “Simón Bolívar”, entre los cuales se encuentran consolidar la independencia nacional, continuar la construcción del Socialismo Bolivariano, convertir a Venezuela en una potencia no solo económica, sino también social y política; contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional que defienda la visión de una configuración de fuerza anti-hegemónica, así como la preservación de la vida y la salvación de la especie humana.

Hay que reconocer que la estrategia internacional diseñada por la Revolución Bolivariana acercó las relaciones con todos los países de América Latina y el Caribe. Los resultados concretos en política internacional se encuentran en el despliegue de los mecanismos de integración como PETROCARIBE, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), y el ingreso al Mercado Común del Sur (MERCOSUR). De carácter estratégico, en el interés de lograr una nueva arquitectura financiera regional y mundial, es la creación del Banco del Sur, que ha sido aprobado por la mayoría de los países de la región.   

La política exterior bolivariana también impactó a África. Entre los importantes avances en las relaciones con esta región, se destacan las cumbres de los países de América del Sur y África (ASA); y cada vez cobran más vitalidad los vínculos de Caracas con China, Rusia, Vietnam, Corea del Norte, Irán, Bielorrusia y, en general, con todos los países europeos, siempre en el marco del respeto a la soberanía y la libre determinación de los pueblos. En ningún otro periodo de su historia, Venezuela desarrolló una política exterior tan amplia, solidaria y diversa en beneficio propio y de otras naciones.

Una breve mirada al alcance y la contribución de los proyectos mencionados, demuestran la enorme contribución de la Revolución Bolivariana, y del liderazgo de Hugo Chávez, a la política internacional del siglo XXI. Comentaré aquí cada uno de ellos:

PETROCARIBE (Petróleo solidario para el Caribe). Esta organización fue creada el 29 de junio del 2005, en la ciudad de Puerto La Cruz, suscrita inicialmente por 14 países, como un acuerdo de cooperación energética. PETROCARIBE es una respuesta a los abusos que los buques foráneos realizaban a los países del Caribe con la venta del petróleo, imponiéndoles precios de transportación excesivos. Por eso el acuerdo está basado en la eliminación de todos los intermediarios, solo intervienen entidades dirigidas por los gobiernos. Se busca la transformación de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, haciéndolas más justas, participativas y solidarias. La idea se concibe con la finalidad de crear un proceso integral que promueva la eliminación de las desigualdades sociales, fomenta la calidad de vida y una participación efectiva de los pueblos.

ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). Fue creada en La Habana, el 14 de diciembre del 2004, por el acuerdo de Venezuela y Cuba, como una iniciativa de los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro; posteriormente ingresaron: Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda. Honduras abandonó la Alianza luego del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya, el 29 de junio del 2009. Es el resultado de la lucha contra los tratados de libre comercio (TLC), que impone la estrategia de dominación de los Estados Unidos. Es uno de los más importantes mecanismos de integración en el que se aprovechan las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas, para compensar las asimetrías entre las mismas, lográndose mediante fondos compensatorios, destinados a la disminución de las desigualdades intrínsecas de los países miembros, y con la aplicación del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).

El ALBA-TCP es un mecanismo de integración de nuevo tipo porque otorga prioridad a la relación entre los propios países, en pie de igualdad y en el bien común, utilizando el diálogo subregional y multiplicando las alianzas estratégicas, para fomentar el consenso y el acuerdo entre las naciones latinoamericanas. En fin, el ALBA ha simbolizado un nuevo amanecer político para “Nuestra América”.

UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Nació el 18 de diciembre del 2004 durante la III Cumbre Suramericana reunida en Cuzco, Perú. Los presidentes de los 12 países de América del Sur firmaron la Declaración de Cuzco, mediante la cual decidieron conformar la Comunidad de Naciones Suramericanas, que fue evolucionando a través de la Cumbre de Cochabamba, celebrada el 9 de diciembre del 2006. Los mandatarios de Suramérica, reunidos en la Cumbre realizada en la isla de Margarita, el 17 de abril del 2007, decidieron renombrar a la comunidad como Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), creada sobre una región con raíces comunes.

Este esfuerzo regional dio fundación a la Unión de Naciones Suramericanas en la Reunión Extraordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad de Brasilia, República Federativa del Brasil, el 23 de mayo del 2008, donde se suscribió su tratado constitutivo, que entró en vigor el 11 de marzo del 2011, por lo que la UNASUR se convirtió en una entidad jurídica durante la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores en Ecuador, donde se puso la piedra fundamental de la sede de la Secretaría. En octubre del 2011 UNASUR fue reconocida como miembro observador de las Naciones Unidas (ONU). La UNASUR es un mecanismo de integración regional sin el patrocinio de los Estados Unidos, lo que significa la preservación de la independencia y la soberanía de las naciones suramericanas.  

CELAC (Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe). Fue creada el 2 y el 3 de diciembre del 2011 en Caracas, con la participación de 33 países, y manifiestamente excluidos los Estados Unidos y Canadá, a pesar de los intentos de sabotaje desde Washington y sus gobiernos subordinados en América Latina. La CELAC es otro de los notables logros del proceso de integración bolivariano. Es una respuesta estratégica a la inoperancia y obsolescencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), convertida en ministerio de colonias estadounidenses, utilizada por los Estados Unidos como instrumento de dominación y para justificar intervenciones militares en los países de América Latina y el Caribe.  

ASA (América del Sur y África). Iniciada en la Cumbre América del Sur-África, celebrada en Margarita, el 25 de septiembre del 2009, contó con la participación de 29 gobernantes africanos y ocho de Suramérica. Es un mecanismo multilateral que busca trazar objetivos comunes, con espíritu de gran solidaridad y por medio de colaboraciones estratégicas y de cooperación Sur-Sur, para estimular la capacidad de desarrollo sostenible de los países miembros. ASA busca mejorar el comercio exterior y la cooperación entre las dos regiones, así como aumentar la inversión entre África y América del Sur, además de favorecer el intercambio de tecnologías que sirvan para añadir valor a las materias primas.

Asimismo, se propone promover la participación del sector privado en dichas iniciativas a través de las asociaciones nacionales de negocios y la posible creación de una Asociación de Negocios África-América del Sur, así como la creación del Banco de Inversión Africano de la Unión Africana. ASA es el acercamiento entre dos continentes similares, ubicados en el llamado Tercer Mundo o la periferia del dominante centro capitalista. Procesos similares Venezuela intenta extender a Asia y Medio Oriente.

Un importante éxito de la política exterior bolivariana fue la entrada, como miembro pleno, de Venezuela al MERCOSUR, considerada entre las primeras cinco economías más grandes del sistema-mundo, que funciona con solidez ante la crisis por la que atraviesa el modelo económico neoliberal en los Estados Unidos y la Unión Europea.

Las substanciales contribuciones de la Revolución Bolivariana al orden, la paz y la institucionalidad de las relaciones políticas y económicas internacionales del siglo XXI, tienen como objetivo el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos del Sur. Cada uno de estos procesos, mecanismos e instituciones de signo progresista y humanista en la política internacional, han podido concretarse y consolidarse porque asistimos a una época de cambio en la correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe, a favor de los pueblos, aunque todavía no sea así al interior de todas las naciones, y sin que sea todavía un proceso irreversible, pues esta tendencia o movimiento favorable a la izquierda seguirá enfrentando múltiples desafíos y amenazas provenientes de las pretensiones de dominación capitalistas, generadas por las burguesías latinoamericanas serviles a las viejas políticas coloniales y hegemónicas de los Estados Unidos en la región.

En lo adelante, Venezuela estará inevitablemente signada por el legado trascendental y el ejemplo paradigmático del prócer Hugo Chávez Frías. Los continuadores de la Revolución Bolivariana tienen la responsabilidad histórica de continuar el ciclo de oportunidades progresistas en América Latina y el Caribe, que impulsan los procesos y mecanismos unitarios hacia un sistema-mundo más equilibrado, solidario, democrático, favorable a la cooperación económica entre los pueblos y al respeto a la igualdad soberana entre las naciones.  

Como expresó Chávez, el 4 de febrero de 1992: “[...] Es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país (Venezuela) tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor”.[3]


[1] Véase el texto integro de la carta enviada por el compañero Fidel a Hugo Chávez en ocasión de su regreso a la República Bolivariana de Venezuela. Diario Juventud Rebelde, 19 de Febrero de 2013.

[2] Véanse las interesantes crónicas de Toby Valdarrama: “La importancia histórica de Chávez” y ¿Es posible el Socialismo”, en “Un Grano de Maíz”. www.Ungranodemaiz.blogspot.com

[3] Tomado de “A 20 años de la siembra de la patria nueva”. 4F. 1992-2012. Boletín Informativo del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual”. Febrero 2012.

Fuente Blog Visiones de Política Internacional


*Profesor titular del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa, Diplomático, Periodista y Doctor en Ciencias Históricas.
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