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René González: “No tuvimos las garantías del debido proceso”

martes, 19 de noviembre de 2013
Por Alicia Simeoni*

Cuando el sábado 23 y el domingo 24 se realice en Rosario (Argentina) el XIII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, por la Unidad Antiimperialista de América latina y el Caribe es seguro que se recordará que fue un general norteamericano, Edgar Atkenson, quien dijo que el país caribeño, situado a tan sólo 160 kilómetros de La Florida, debe tener ojos y oídos en Miami que la alerten ante una posible agresión.

Atkenson fue jefe de la Oficina de Planificación de la Inteligencia norteamericana e instructor del Colegio de Inteligencia de la Defensa de los Estados Unidos. Si bien los cubanos no necesitaban de esa afirmación -citada por un testigo durante el juicio que en 1998 se hizo a cinco ciudadanos de la Isla que llegaron a La Florida para detectar el armado de las más diversas agresiones y atentados contra su país-, no deja de ser significativa como muestra del espíritu belicista. Al mismo tiempo, da la razón a quienes hablan de los 50 años de permanentes ataques que provocaron 3 478 muertes e incapacitaron a otras 2 099 personas, según datos oficiales del Estado cubano.

En este contexto, René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González fueron designados por Cuba “para infiltrarnos en las redes terroristas, conseguir información y evitar nuevos ataques”, dijo a Página/12 el único liberado después de cumplir su condena, René González.

Desde el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, hasta Anmistía Internacional, dice González, dictaminaron que fue y es arbitraria la privación de la libertad de Los Cinco, acusados de conspirar contra los Estados Unidos. En 2005 desde el Grupo de la ONU se dijo que esa privación de libertad contraviene el artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, a pesar de que hay campañas internacionales, entre ellas la de varios premios Nobel -Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú y Günter Grass-, quedan cuatro cubanos detenidos.

“La Justicia norteamericana es ciega y sorda”, se dice en La Habana, y René González, un hombre de 57 años de edad, veterano de la guerra de Angola, piloto de profesión, explica que se habla de arbitrariedad porque desde todos los espacios se sostiene que “no tuvimos un juicio con las garantías del debido proceso. Ni siquiera se aceptó el principio elementalísimo de realizar las audiencias en una comunidad que no tuviera prejuicios y opinión adversa antes de escucharnos”.

El piloto se convirtió en la voz de sus cuatro compañeros que permanecen detenidos y a quienes se les aplicaron penas que se “consideran desproporcionadas por la imputación que se nos hacía”. René González nació en Chicago “casi accidentalmente”, dice, ya que su padre, que jugaba béisbol, se había ido de Cuba durante la dictadura de Fulgencio Batista. “Buscaba desarrollarse en las ligas mayores y mi madre, que tenía familiares norteamericanos, se había ido antes, pero a mis cinco años regresamos”, relata.

René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio no se conocían entre sí antes de la misión. Hubo un abordaje individual hacia cada uno de ellos, cuenta el piloto González, y se les planteó la necesidad del país de enterarse a tiempo de los planes de los grupos anticastristas.

“Hay que aclarar que fue un trabajo totalmente voluntario al que podíamos decir que no… Me dijeron que lo pensara, que era peligroso, pero no tuve que hacerlo porque pasé mi niñez y el resto de mi vida viendo de manera constante cómo el terrorismo proveniente de Miami se ensañaba con la población cubana. Tenía 17 años cuando asistí al entierro de los pasajeros del avión de Cubana que fueron asesinados en 1976, al despegar de Barbados, por el terrorista Luis Posadas Carriles, entrenado por la CIA y quien todavía vive en libertad en Miami. Posadas Carriles dejó rastros de sangre no sólo en Cuba, sino en el continente sudamericano por su participación en la Operación Cóndor.”

–El día que partió de La Habana, el 8 de diciembre, había quedado con su mujer en ir al cine…


–Ya teníamos a Irmita, de seis años. Ese día fui a mi trabajo en el aeropuerto de San Nicolás de Bari, a 50 kilómetros de La Habana, donde trabajaba como instructor. Cuando encontré la oportunidad me fui con un avión y mientras el resto del personal se daba cuenta, ya estaba volando.

Hasta el pequeño departamento que ocupaban llegaron funcionarios del Ministerio del Interior con una afirmación que estremeció a su mujer Olga: “Su marido desertó, se llevó un avión y está en La Florida”, dijeron. De ahí en más todo fue desconcierto para la mujer y el resto de la familia, Roberto, el hermano del piloto, Irma su madre, sus amigos.

Con el marco del desgarro familiar la voz de René González podía escucharse repetida, insistente, por Radio Martí, la emisora creada por el ex presidente Ronald Reagan como voz del anticastrismo más virulento. Desde Miami el piloto repetía que estaba harto de Cuba, de los racionamientos más elementales y de la vida en la Isla. Tenía 38 años entonces y desde ese momento en que fue recibido como un héroe en Miami, no pasaría mucho tiempo hasta que lograra acercarse y “formar parte” de Hermanos al Rescate comandada por un acérrimo y activo anticastrista, José Basulto.

–¿Ya conocía a Basulto?


–Yo tenía recuerdos de mi niñez, cuando desde una lancha ametrallaron un hotel en La Habana y allí también estaba Basulto. Nosotros necesitábamos llegar a ellos, a los terroristas y si hubo algo que a mí me benefició fue haberme llevado el avión: eso me daba cierto estatus de celebridad, me hacía atractivo. Llegué a otros grupos como el Comando de Liberación Unidos y el PUND (Partido de la Unión Nacional Democrática), estos dos, mezcla de terroristas y narcotraficantes hacia Cuba. Como era piloto, el mismo Basulto llegó a consultarme acerca de la manera de introducir explosivos y hasta de volar torres de electricidad en La Habana. Y además, en época de los balseros, tenían la esperanza de generar en el país un estado de rebelión. Con nuestro trabajo se pudieron desactivar muchas de estas acciones e indirectamente hubo una colaboración con el FBI en el tema del narcotráfico. En relación con la explosión de hoteles en La Habana, en el año 1997, llegamos a ubicar el paradero de Posadas Carriles.

Los Cinco se fueron de sus hogares en Cuba de manera parecida, aunque actuaron en distintos grupos de los que sostienen las principales actividades contra la Isla y fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998, después de que en Cuba -explica René González- “se reuniera el Ministerio del Interior con representantes del FBI a quienes se les entregó el detalle de los planes detectados para atentar contra la Isla… En lugar de usar la información proporcionada por nuestro Gobierno para detener a los terroristas, el FBI nos buscó y nos detuvo”.

El país entero pide por la libertad de Los Cinco. Pintadas, diseños diversos, en oficinas públicas, bares, hoteles y negocios. Los cubanos reclaman para que los Cinco Héroes regresen a casa. Un afiche muestra una mano que pide y la leyenda es categórica: “Obama… Give me five! Libertad para Los Cinco”. René González, este hombre alto, delgado, de inquietos ojos verdes y hablar tranquilo, asegura que mientras sus compañeros no estén en libertad “seguiremos siendo cinco encarcelados”.

–¿Ustedes tuvieron acceso a información clasificada?


–No, ni nos interesaba la información clasificada de EE.UU. Nosotros queríamos prevenir los actos terroristas. Es que el juicio fue un circo romano, violatorio de la 6ª. Enmienda y de cualquier legalidad. Así, después que la propia Corte de Apelaciones revocó el veredicto de culpabilidad porque consideró que en Miami no se hizo un juicio justo, la Corte de Apelaciones de Atlanta ratificó las condenas con algunas modificaciones en lo que consideró incorrecto: Antonio Guerrero, de una cadena perpetua más 10 años, pasó a tener que cumplir 21 y 10 meses; en el caso de Fernando González, de 19 años pasó a 17; para Ramón Labañino, que tenía una cadena perpetua más 18 años, pasó a tener 30; se ratificaron las penas de 2 cadenas perpetuas más 15 años para Gerardo Hernández y los 15 años para mí. La Corte Suprema dijo que no revisará el caso. El reclamo es, entonces, para que el presidente Barack Obama los indulte.

(Fuente Cubadebate/Con información de Página 12; Foto Daylén Vega/Cubadebate
Tomado de Cadena Agramonte

* Periodista argentina,  Secretaria Adjunta del Sindicato de Prensa de Rosario

“Nuestra política hacia Cuba, vestigio de la Guerra Fría, es a la vez obsoleta y contraproducente”

sábado, 3 de agosto de 2013
Por Salim Lamrani*
Conversaciones con Wayne Smith, último embajador de Estados Unidos en Cuba (I y II Partes)

Wayne S. Smith es el último diplomático estadounidense en ejercer en Cuba con el rango de embajador. Sin relaciones diplomáticas desde su ruptura unilateral con La Habana el 3 de enero de 1961, Washington siempre se ha negado a normalizar sus relaciones con Cuba, a pesar del fin de la Guerra Fría y la opinión unánime de la comunidad internacional.

Este diplomático de profesión, Doctor de la Universidad de George Washington y profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins, es también director del “Programa Cuba” del Centro para la Política Internacional. Se le considera el mejor especialista estadounidense de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Smith integró el Departamento de Estado en 1957 y ejerció en la Unión Soviética, Argentina y Cuba. Presente en la embajada estadounidense de La Habana durante el movimiento insurreccional cubano que dirigió el Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro, Smith asistió a la caída del dictador Fulgencio Batista. Tras la ruptura de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el Presidente John F. Kennedy lo nombró secretario ejecutivo de su Grupo de Trabajo sobre América Latina.

De 1979 a 1982, Smith estuvo a la cabeza de la Sección de Intereses Norteamericanos en Cuba y se distinguió por su política de diálogo y de acercamiento con La Habana bajo el gobierno de James Carter. En 1982, debido a un profundo desacuerdo con la nueva política de la Casa Blanca que elaboró el Presidente Ronald Reagan hacia Cuba, abandonó definitivamente el Departamento de Estado.

Partidario de una normalización de las relaciones con Cuba, Smith aborda en estas conversaciones su experiencia de diplomático en La Habana y la política de Estados Unidos durante los primeros años de la Revolución. Evoca también el acercamiento que inició James Carter con Fidel Castro. Este diálogo termina con una reflexión sobre la actual política de Estados Unidos bajo la administración Obama.

Salim Lamrani: Señor Embajador, ¿a cuándo se remonta su primera experiencia de diplomático en Cuba?

Wayne S. Smith: Mi primera experiencia de diplomático se remonta a agosto de 1958, en plena guerra revolucionaria de los insurrectos de Fidel Castro contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista. En realidad, mi nombramiento a la embajada de Estados Unidos en La Habana se debía más la casualidad que a una elección pensada. Tras dejar el ejército –era un marine–, deseaba integrar el mundo de la diplomacia, ¡con una especialidad en… chino! Luego me fui a estudiar en México y redacté una memoria de Máster que comparaba dos instrumentos de política exterior destinados a proteger zonas de influencias: la Doctrina Monroe en el continente americano y la de la Cortina de Hierro en Europa.

Regresé a Washington en noviembre de 1956, unos días antes del desembarco en Cuba de Fidel Castro con sus 81 guerrilleros procedentes de México, el 2 de diciembre de 1956. Integré la Oficina de Inteligencia y me pidieron que trabajara sobre Cuba. Mi papel consistía en averiguar si había alguna relación entre el Movimiento 26 de Julio (M 26-7) de Castro y los comunistas. No había encontrado absolutamente nada. No había ninguna conexión. Al contrario, el partido comunista cubano no apreciaba mucho a Castro. Había mucha desconfianza hacia él y prefería mantener sus distancias. El acercamiento entre el Partido Socialista Popular –así se llamaba el partido comunista de la época– y el M 26-7 ocurriría más tarde.

Luego integré el servicio de las Relaciones Exteriores. Me transfirieron inmediatamente a La Habana.

SL: ¿Cuál era su punto de vista en aquella época sobre el conflicto que oponía a Fidel Castro y Fulgencio Batista?

WSS: Tras pasar unas semanas en el servicio consular, integré el servicio político de la embajada y estaba encargado de analizar la situación interna. Desde aquella fecha hasta hoy sólo me he ocupado de Cuba. En 1958 estaba convencido de que Castro y sus partidarios tenían grandes posibilidades de conseguir la victoria y que su gobierno sería mucho mejor que el de Batista.

Apoyamos a Batista durante años, incluso durante la guerra insurreccional pues éramos conscientes de que Castro haría una verdadera revolución no sólo en Cuba, sino también en el resto del continente. Había declarado que transformaría los Andes en la Sierra Maestra –macizo montañoso donde se desarrolló la guerrilla del M 26-7– de América Latina. Por supuesto, ello significaba que se opondría a la política de Estados Unidos y reduciría nuestra influencia en el continente, favoreciendo la llegada al poder de gobiernos que se emanciparían de nuestra influencia. Por consiguiente, desde el inicio, nuestra actitud hacia Castro fue hostil.

SL: ¿En qué momento tomó Estados Unidos la decisión de derrocar al gobierno de Fidel Castro?

WSS: En marzo de 1960, durante la explosión del barco francés Le Coubre, cargado de armas belgas, en el puerto de La Habana, Castro nos acusó afirmando que fue obra de la CIA. Probablemente era cierto. A decir verdad no lo sé. Todo el mundo piensa que fuimos nosotros. Podríamos negarlo mil veces y no cambiaría nada, pues nadie nos creería.

Después de ello, durante una reunión en la Casa Blanca con la CIA y el Departamento de Estado, llegamos a la conclusión de que no era posible llegar a un acuerdo con Cuba, particularmente por el discurso sumamente hostil de Castro y el apoyo popular del cual disponía. El Presidente Eisenhower tomó entonces la decisión de derrocar a Castro. A partir de ahí empezaron las acciones destinadas a acabar con él.

SL: Pero ya había actos terroristas contra Cuba desde finales de 1959. Aviones procedentes de la Florida ya bombardeaban Cuba.

WSS: Sí, pero no se trataba de nuestros aviones. Los exilados organizaban esas operaciones. ¿Los apoyaba la CIA? Probablemente. Pero no se trataba de una acción oficial del gobierno de Estados Unidos. En cambio, a partir de marzo de 1960, las acciones que se llevaron contra Cuba formaban parte de un programa oficial destinado a derrocar el poder en La Habana.

SL: No obstante, al triunfo de la Revolución en enero de 1959, todavía no había relaciones con la Unión Soviética.

WSS: Hasta la ruptura de las relaciones en enero de 1961, no había vínculos sólidos entre Castro y la Unión Soviética. Por cierto hubo la visita del diplomático Anastasio Mikoyan a Cuba en 1959, pero no había entonces una relación especial entre Moscú y La Habana.

Diría incluso que el acercamiento se hizo definitivamente la víspera de la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Castro estaba al tanto de todos los preparativos y sabía a ciencia cierta que sólo era una cuestión de tiempo. No obstante, no pensaba que sólo mandaríamos a unos miles de exilados. Estaba convencido de que varias divisiones de marines seguirían al primer desembarco, lo que no fue el caso.

Del lado de Miami, algunos agentes de la CIA de segunda categoría estaban convencidos de que la invasión sería un paseo y que se derrocaría fácilmente a Castro, como fue el caso en Guatemala en 1954 contra Arbenz. En América Central, el desembarco se hizo por tierra, y en Cuba se haría por mar, pero el resultado sería el mismo, pensaban. La CIA estaba convencida de que los cubanos depondrían las armas y no lucharían. La Agencia incluso pensaba que la población nos recibiría con los brazos abiertos.

SL: Usted estaba en función en Cuba en aquella época. ¿Lo solicitaron para que expresara su opinión sobre la operación?

WSS: Ni siquiera estábamos al tanto de los preparativos. Yo trabajaba en la sección política de la embajada y éramos los más preparados para evaluar la situación interna. Pero nunca nos informaron del menor proyecto. Nadie sabía nada en la embajada.

SL: ¿Qué habría respondido si le hubieran preguntado su punto de vista sobre la operación?

WSS: Habría explicado claramente que sería un fracaso. Un desembarco de unos miles de hombres en Bahía de Cochinos no tenía absolutamente la menor posibilidad de éxito, sobre todo en aquella zona.

SL: ¿Por qué?

WSS: El gobierno de Castro gozaba de un apoyo popular enorme en Cuba, y aún más en aquella región. Aquella zona había sufrido bastante del subdesarrollo y Castro había viajado allí con varios proyectos para permitir que esa población se beneficiara de más prosperidad. Para ella, el nuevo poder era lo mejor que le había sucedido a Cuba, pues estaba saliendo poco a poco de su miseria. Castro era muy popular en la región de Bahía de Cochinos, así como en el resto del país. No había absolutamente ninguna posibilidad de desatar una sublevación popular contra el poder en aquella zona. Pensar lo contrario era totalmente absurdo. Acababan de librarse de Batista que era el símbolo de la explotación. No iban acoger con los brazos abiertos a quienes pretendían restaurar el antiguo régimen.

Entonces, fue la víspera del desembarco, el 16 de abril de 1961, tras los bombardeos de los distintos aeropuertos cubanos en previsión de la invasión, cuando Castro anunció que Cuba era una nación socialista y dio así un paso hacia la Unión Soviética. Su cálculo era el siguiente: dado que la invasión era inminente, iba a necesitar el apoyo de otra superpotencia, la única capaz de hacernos frente.

SL: Entonces la alianza con la Unión Soviética fue una consecuencia directa de la política agresiva de Estados Unidos, ya que durante los primeros dos años de la Revolución Cuba mantuvo una posición de neutralidad en el conflicto que oponía a las dos grandes potencias.

WSS: Fue exactamente eso. Cuba se acercó a la Unión Soviética en gran parte a causa de nosotros, a causa de la política de Estados Unidos. Castro estaba convencido –con razón– de que utilizaríamos todos los recursos necesarios para derrocarlo.

SL: ¿Acaso no habría sido más juicioso por parte de Estados Unidos dar prueba de más diplomacia y enfocar más las relaciones con el nuevo gobierno revolucionario en el diálogo?

WSS: En efecto, podríamos haber intentado establecer una relación positiva con el nuevo poder, pero las fuerzas que había en el Departamento de Estado y en el Pentágono no estaban de acuerdo. Desde el inicio, Washington expresó su escepticismo, si puedo decirlo así, hacia Castro. Pienso que subestimamos a Fidel Castro, quien tenía un apoyo extraordinario de toda la población.

Decidimos entonces romper las relaciones con Cuba y fui el último diplomático de Estados Unidos en abandonar el país. Sólo regresé allí dieciséis años después, en 1977.

SL: Tras la elección de James Carter, en 1977, hubo un acercamiento entre Cuba y Estados Unidos. ¿Podría contarnos este proceso?

WSS: Cuando llegó al poder, Jimmy Carter expresó su voluntad de tener relaciones con Cuba. ¡Era extraordinario! ¡Acababa de tomar posesión en enero de 1977 y ya estaba hablando de establecer un diálogo con Cuba! Recuerdo haberle dicho a mi esposa Roxy que me iba a perder el tren de la historia pues me encontraba en aquella época en Buenos Aires, como responsable de la sección política de la embajada de Estados Unidos. Pero, afortunadamente, recibí inmediatamente un cable que me invitaba a regresar urgentemente a Washington para participar en los primeros intercambios con los cubanos, que tuvieron lugar en Nueva York. Los primeros encuentros se  celebraron en el modesto hotel Roosevelt, y prosiguieron en el lujoso hotel Plaza. Nuestras relaciones iban mejorando día a día [risas].

SL: ¿Cuáles eran los temas debatidos?

WSS: Al inicio, hablamos de algunos temas secundarios. Luego decidimos ir más lejos y establecer secciones de intereses en La Habana y en Washington que nos permitirían tener una representación diplomática en el país. Teníamos muchos desacuerdos, pero cómo podíamos solucionarlos si no teníamos la posibilidad de hablar de ello, de ahí la importancia de tener diplomáticos en ambas capitales. Nos representaba Suiza en Cuba, Checoslovaquia a Cuba en Washington, pero había temas que no deseábamos abordar a través de otro gobierno.

Después, los cubanos nos invitaron a La Habana y finalizamos el acuerdo sobre la apertura de secciones en la capital cubana.

SL: El Presidente Carter lo nombró a la cabeza de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana (SINA) en 1979, con el rango de embajador.

WSS: Me nombró al cargo en junio de 1979 y debo decir que la experiencia fue muy fructífera. Hubo varios avances. Delimitamos las fronteras marítimas. Aliviamos el embargo pues permitimos que las filiales estadounidenses ubicadas en el exterior comerciaran con Cuba. Los diplomáticos cubanos y estadounidenses pudieron viajar por todo el país, lo que no era el caso antes. Autorizamos de nuevo los vuelos directos y los exilados pudieron regresar a la isla por primera vez desde el triunfo de la Revolución.

En una palabra, nos encontrábamos en un proceso de normalización completa de nuestras relaciones.

SL: Lamentablemente, James Carter perdió la elección frente a Ronald Reagan en 1981.

WSS: Reagan nombró secretario de Estado a Hall Haig. Éste había declarado que quería hacer de Cuba un “aparcamiento”, lo que indicaba claramente que la política de acercamiento y de diálogo que inició Carter se acabaría enseguida.

El gobierno mexicano había organizado un encuentro secreto entre Haig y el vicepresidente cubano de la época Carlos Rafael Rodríguez. El vicepresidente indicó a Haig que Cuba estaba dispuesta a poner término al envío de armas a las guerrillas de América Central. Cuba esperaba así proseguir el diálogo con Estados Unidos.

SL: ¿Cuál fue la respuesta de Haig?

WSS: Haig rechazó la oferta declarando que Washington no estaba interesado en el diálogo sino en la acción. En realidad Estados Unidos no deseaba de ninguna manera normalizar las relaciones con Cuba.

Dos meses más tarde, el gobierno de La Habana me informó de que Cuba había parado todo suministro de armas con destino a América Central. Los cubanos esperaban así que pudiéramos retomar el diálogo. Transmití la información al Departamento de Estado y pregunté si disponíamos de pruebas que contradijeran la declaración de las autoridades cubanas sobre las armas. Si no era el caso, sugerí que sería bueno retomar el diálogo pues había muchos temas que resolver. Tuve que mandar varios cables y tuve que esperar varios meses antes de recibir una respuesta de Washington.

SL: ¿Cuál fue esa respuesta?

WSS: El Departamento de Estado me informó de que no disponía de ninguna prueba que contradijera la declaración de los cubanos respecto al suministro de armas a América Latina. Pero en el mismo correo, se me informaba de que la Casa Blanca no tenía ningún interés en proseguir el diálogo con Cuba.

Entonces insistí en la necesidad de mantener un contacto con las autoridades cubanas explicando que era nuestro interés proseguir las conversaciones, sin éxito.

Poco tiempo después, el Departamento de Estado publicó una declaración acusando a Cuba de mantener los suministros de armas con destino a América Central  y que Castro había rechazado nuestras propuestas de negociación. ¡Era una mentira total y estaba bien informado para saberlo! Los cubanos estaban dispuestos a debatir nuestros numerosos desacuerdos y era nuestro interés hacerlo.

A partir de ahí, decidí poner término a mi misión diplomática en La Habana, pues no podía seguir trabajando en esas condiciones. Y sobre todo no podía seguir representando al gobierno de Reagan. Pedí entonces que me relevaran de mi cargo en 1982 y puse término a mi carrera de diplomático.

SL: Estaba en desacuerdo con la política hostil de la administración Reagan.

WSS: No sólo estaba en desacuerdo sino que sobre todo no podía soportar las mentiras que emitía el Departamento de Estado. Era simplemente inaceptable. Los cubanos estaban dispuestos a normalizar las relaciones con Estados Unidos pero siempre hemos rechazado el diálogo. No sólo nos negamos a dialogar sino que además mentimos al respecto, acusándolos de oponerse a un acercamiento bilateral entre ambas naciones.

SL: ¿Qué hizo después?

WSS: Justo después de abandonar el servicio de relaciones exteriores, hice el juramento –que quizás nunca debí hacer– de que dedicaría el resto de mi tiempo a hacer que nuestros dos países puedan tener finalmente relaciones normales.

II Parte de la Entrevista:

“Nuestra política hacia Cuba, vestigio de la Guerra Fría, es a la vez obsoleta y contraproducente” Conversaciones con Wayne S. Smith (2/2)

            SL: Actualmente usted es director de Cuba Project del Center for International Policy basado en Washington. ¿Cuál es el objetivo de esta institución?
 
            WSS: El objetivo de nuestro proyecto es poner término a la política que consiste en aislar a Cuba desde hace más de cincuenta años y acercar a nuestros pueblos unidos por la historia y la geografía. Deseamos tener relaciones normales con Cuba. Nuestra política hacia la isla, vestigio de la Guerra Fría, es a la vez obsoleta y contraproducente. La cooperación en todos los campos sería beneficiosa para ambos países.
 
            SL: ¿Por qué Estados Unidos se niega a normalizar las relaciones con Cuba?
 
            WSS: Han pasado los años y todavía estamos en la misma situación absurda. Siempre me pregunto cuáles son las razones que nos impiden sentarnos a la mesa de negociaciones y hablar de nuestros diferendos para encontrar una solución a este conflicto que dura demasiado. Conversamos con los chinos y tenemos relaciones diplomáticas y comerciales perfectamente normales con ese país. Incluso hemos normalizado nuestras relaciones con Vietnam, contra quien libramos una guerra sangrienta, ¡donde perdimos más de 50.000 soldados!

            Hoy el mundo es diferente. La Unión Soviética desapareció y se acabó la Guerra Fría. Castro declaró hace mucho tiempo que Cuba ya no apoyaría a los movimientos revolucionarios en América Latina. Cuba también expresó varias veces su disposición a sentarse a la mesa de las negociaciones. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Cuba ofreció inmediatamente su espacio aéreo y sus aeropuertos para los aviones estadounidenses y expresó su apoyo a Estados Unidos. Cuba había denunciado el terrorismo e hizo partícipe de su voluntad de colaborar plenamente con nosotros en este tema. Cuba firmó las doce resoluciones antiterroristas de las Naciones Unidas.
 
            SL: ¿Cuál fue la respuesta del Presidente George W. Bush?
 
            WSS: En vez de aceptar la mano tendida, Bush puso término a todas las conversaciones con Cuba que se habían establecido bajo la administración Clinton, declarando públicamente que en adelante el objetivo de la política exterior de Estados Unidos sería derrocar al régimen cubano. Durante los ocho años siguientes, la política de Washington tuvo como objetivo derrocar al gobierno cubano. Una política absurda e ineficaz.
 
            SL: ¿Acaso han cambiado las cosas bajo la administración Obama?
 
            WSS: Se levantaron algunas restricciones relativas a los viajes y a las remesas. Ahora los cubanos pueden viajar a su país de origen cuantas veces quieran, mientras que bajo la administración Bush se limitaba a 14 días cada tres años. También es más fácil ahora organizar intercambios académicos y culturales entre los dos país.

            En los años 60, Cuba fue excluida de la Organización de Estados Americanos y todos los países de América Latina –menos México– rompieron las relaciones con La Habana. Ahora es exactamente lo contrario. Somos el único país de América que no tiene relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. Ahora los aislados somos nosotros y no Cuba.  Como señaló el Presidente Lula de Brasil al Presidente Obama en una cumbre, si no cambiamos esta política obsoleta hacia Cuba, ello dañará nuestra credibilidad internacional.
            Esta política de hostilidad hacia Cuba va contra los intereses de Estados Unidos. Esto no tiene ningún sentido y desgraciadamente no veo a la administración Obama cambiar la situación. Todos pensábamos que su elección permitiría normalizar las relaciones con Cuba, pero no ha sido el caso. Por cierto, suprimió algunas restricciones pero no tomó ninguna medida fundamental que permita la normalización de las relaciones con Cuba. Es muy difícil de comprender.
 
            SL: Estados Unidos explica que no puede normalizar las relaciones con Cuba por la situación de los derechos humanos. Washington no puede levantar las sanciones contra un país que viola los derechos fundamentales.
 
            WSS: La cuestión de los derechos humanos es un argumento que no resiste el análisis. Estados Unidos tiene relaciones con China, Vietnam, Colombia y toda una serie de países que presentan una situación de los derechos humanos mucho peor que la de Cuba.

            Por otra parte, si deseáramos mejorar la situación de los derechos humanos, seríamos mucho más eficaces estableciendo relaciones con Cuba.
 
            SL: Cuba dispone de un partido único que va en contra de los principios democráticos, según Washington.
 
            WSS: China y Vietnam disponen también de un partido único y eso no constituye ningún problema para nosotros. ¿Por qué sería diferente con Cuba?
 
            SL: Según Estados Unidos, la represión de la oposición en Cuba impide toda normalización de las relaciones.
 
            WSS: Soy bastante escéptico. Tomemos el caso de las Damas de Blanco. Se manifiestan libremente en Cuba y publican declaraciones. Yoani Sánchez se comunica con el mundo entero. Las autoridades cubanas no la han encarcelado. Recibo regularmente correos electrónicos del opositor Elizardo Sánchez.

            Por supuesto me gustaría que hubiera más libertad política en Cuba, pero la mayoría de los disidentes actúan libremente en la isla, mientras que no es el caso en numerosos países con los cuales tenemos relaciones diplomáticas y comerciales plenas y completas. Ya no hay ningún preso político en Cuba según Amnistía Internacional.
 
            SL: Washington también acusa a Cuba de tráfico de seres humanos.
 
            WSS: En efecto, el Departamento de Estado acusa a Cuba de tráfico de seres humanos y, obviamente, La Habana rechaza categóricamente la acusación afirmando que dispone de los estándares y mecanismos más avanzados de la región para luchar contra esta plaga.

            ¿De qué prueba dispone Washington para sustentar su acusación? La respuesta es sencilla: ninguna. Nos limitamos a acusar a Cuba de no publicar las medidas que toma para luchar contra este fenómeno. El hecho de que Cuba no comunique al respecto no significa que el país se haya convertido en el centro del tráfico de seres humanos. El informe que publica el Departamento de Estado no proporciona ni un solo ejemplo de implicación cubana en este tipo de crimen. Afirma incluso que el código penal cubano sanciona severamente el tráfico de seres humanos. El informe argumenta que la prostitución no es un delito en Cuba. Pero se tolera también en muchos países del mundo, incluso en Estados Unidos.
            En una palabra, los informes anuales del Departamento de Estado al respecto no aportan ni una sola prueba que sustente esas acusaciones. Lo que resulta más grave es que esos falsos informes deliberadamente engañosos arrojan una sombra sobre la credibilidad de todo el programa de lucha contra el tráfico de seres humanos.
 
            SL: Desde 1982, Estados Unidos mantiene a Cuba en la lista de los países que patrocinan el terrorismo internacional, lo que constituye un obstáculo a la normalización de las relaciones entre ambos países. ¿Qué criterios motivaron la decisión de incluir la isla?
 
            WSS: En marzo de 1982, decidimos incluir a Cuba en la lista de los países que patrocinaban el terrorismo por su apoyo a la guerrilla en El Salvador. El problema es que nosotros hacíamos exactamente lo mismo ya que apoyábamos a  los contras en Nicaragua, con el fin de derrocar al gobierno sandinista. Por otra parte, en diciembre de 1981, el gobierno cubano me había informado personalmente de que había cesado todo envío de armas con destino a América Central. Mientras Cuba buscaba mejorar las relaciones con Estados Unidos, nuestra respuesta fue ubicarla en la lista de los países que patrocinaban el terrorismo.

            Cuba no debería formar parte de esta lista y le voy a explicar las razones. Hace más de 30 años que colocamos a Cuba en esta lista bajo pretextos falaces que no resisten un solo instante el análisis. Cuba siempre condenó el terrorismo y firmó –repito– las doce resoluciones antiterroristas de las Naciones Unidas. Cuba incluso propuso firmar un acuerdo con Estados Unidos al respecto, oferta que siempre hemos rechazado.
 
            SL: Washington reprocha a Cuba albergar a miembros de las FARC y de otras guerrillas colombianas.
 
            WSS: El Departamento de Estado acusa a Cuba de albergar a miembros de la organización separatista vasca ETA y de las FARC colombianas. Conviene subrayar que estos miembros se encuentran en Cuba con el total acuerdo del gobierno español. Por su parte el gobierno colombiano, lejos de acusar a Cuba de albergar a guerrilleros, saludó varias veces la contribución de La Habana en el proceso de paz.
 
            SL: Estados Unidos denuncia el hecho de que Cuba albergue a fugitivos estadounidenses.
 
            WSS: Es verdad que ciudadanos estadounidenses condenados por nuestra justicia se han refugiado en Cuba. Pero ello no basta para ubicar a un país en la lista de Estados que patrocinan el terrorismo, incluso según nuestra propia legislación. Cuba se niega a extraditarlos, pero también nos hemos negado a extraditar a Cuba a reconocidos terroristas, responsables de numerosos asesinatos, que se encuentran en nuestro territorio. Desde 1959 no hemos extraditado a ninguno de ellos.

            El Departamento de Estado ha buscado todos los pretextos para mantener a Cuba en esta lista. Por ejemplo, en 2002, Washington acusó a La Habana albergar a terroristas chilenos, lo que el propio gobierno de Chile desmintió. Luego acusamos a Cuba de estar en contra de la guerra en Irak, olvidándonos de que nuestros aliados más cercanos también habían expresado su desacuerdo.
            También acusamos a Cuba de desarrollar armas biológicas. El propio presidente Jimmy Carter, durante su visita a Cuba en 2002, quien tuvo un acceso total a los centros de investigación apuntados por el Departamento de Estado, desmintió esas informaciones.
 
            SL: Tras el 11 de septiembre de 2001, Bush declaró que a todo país que albergara a un terrorista se le consideraría terrorista. Al mismo tiempo Luis Posada Carriles, un exilado cubano y antiguo agente de la CIA responsable de más de un centenar de asesinatos, se encuentra en Miami y jamás ha sido juzgado por sus crímenes. Hizo estallar un avión civil cubano en pleno vuelo en 1976, lo que costó la vida a 73 personas entre las cuales se encontraba todo el equipo juvenil de esgrima. Es el autor intelectual de la ola de atentados sangrientos que golpearon la industria turística cubana en 1997 y 1998. Reivindicó abiertamente esos actos terroristas en una entrevista en el New York Times el 12 de julio de 1998. ¿Cómo explica esta contradicción entre la retórica gubernamental y la realidad de los hechos?
 
            WSS: Si seguimos la lógica de Bush, entonces somos un Estado terrorista. No se trata sólo de Luis Posada Carriles. Hay todo un grupo de notorios terroristas de origen cubano que se encuentran en libertad en Estados Unido.

            Washington debería arrestar a Posada Carriles y juzgarlo por sus actos terroristas. Deberían meterlo en prisión. Es del interés del pueblo estadounidense.
 
            SL: ¿Por qué se niega Estados Unidos a juzgarlo?
 
            WSS: Nos negamos a juzgarlo a causa de la influencia de la comunidad de exilados cubanos. Por otra parte, dado que fue agente de la CIA, podría hacer declaraciones comprometedoras para todo el aparato gubernamental. Conviene recordar que muchos terroristas cubanos exilados empezaron trabajando en la CIA realizando atentados en Cuba. Una vez que la CIA cerró su base en Miami y cambió de táctica, personajes como Posada Carriles u Orlando Bosch actuaron por su propia cuenta.

            Las pruebas contra Posada son abrumadoras. Documentos desclasificados del FBI y de la CIA muestran que Posada y Bosch estuvieron implicados en el atentado de 1976 que costó la vida a 73 personas, así como en el asesinato de Orlando Letelier, antiguo ministro chileno del gobierno de Salvador Allende, ejecutado en pleno Washington también en 1976, con su asistente Ronnie Moffitt, ciudadana estadounidense. Disponemos también de las grabaciones en las cuales Posada Carriles reconoce ser el autor de los atentados de La Habana de 1997, incluso el del hotel Copacabana que costó la vida al hombre de negocios italiano Fabio di Celmo.
            Nuestra justicia no sancionó ninguno de esos actos terroristas, incluso los que cometió en Estados Unidos contra una ciudadana estadounidense. Al contrario, toleramos eso. Orlando Bosch incluso consiguió el indulto presidencial del presidente George H. W. Bush.
            Cuando Posada Carriles fue juzgado en El Paso, Texas, por un problema migratorio –no por sus actos de terrorismo– pues había entrado en el territorio nacional de modo ilegal, todo ello apareció en el juicio. La jueza Kathleen Cardone, quien debía su puesto al presidente Bush, decidió absolverlo de todos los cargos.
 
            SL: El caso de los cinco presos políticos cubanos encarcelados en Estados Unidos desde 1998, por infiltrarse en grupúsculos violentos del exilio cubano implicados en actos terroristas contra Cuba, constituye actualmente el principal obstáculo a la normalización de las relaciones entre ambas naciones. ¿Cuál es su punto de vista sobre este asunto?
 
            WSS: En los años 90, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, un sector del exilio cubano, deseoso de acabar con el gobierno de La Habana, volvió a recurrir a la violencia terrorista. Cuba dependía entonces del turismo para sobrevivir. Grupúsculos extremistas hicieron estallar decenas de bombas en hoteles en Cuba, ocasionando una caída espectacular del flujo turístico. Decenas de personas resultaron heridas y como dijimos un italiano, Fabio di Celmo, murió tras la explosión de una bomba en el hotel Copacabana.

            Ante la falta de reacción del gobierno de Estados Unidos, que dejaba una completa libertad a estos individuos, Cuba infiltró a sus propios agentes en esos grupúsculos. Tras recolectar suficiente información sobre su actuación, los agentes cubanos transmitieron a La Habana un informe sobre cerca de cincuenta personas implicadas en atentados terroristas contra Cuba.
 
            SL: ¿Se transmitió esa información a las autoridades estadounidenses?
 
            WSS: Mejor que eso. En julio de 1998, el gobierno cubano invitó a varios altos responsables del FBI en La Habana y les transmitió toda la información que recolectaron los agentes, que demostraba que varias organizaciones del exilio cubano estaba planificando actividades terroristas y en algunos casos eran responsables de atentados.

            Los cubanos pensaban que con proporcionar esas pruebas al FBI, el gobierno de Estados Unidos tomaría las medidas necesarias para neutralizar a esos individuos.
 
            SL: ¿Cómo reaccionó Estados Unidos?
 
            WSS: En vez de eso, el FBI realizó una investigación para descubrir cómo había conseguido Cuba esa información y procedió al arresto de cinco agentes de la seguridad del Estado infiltrados en la Florida. Es verdaderamente lamentable ya que ello arroja una sombra sobre la credibilidad de nuestra política contra el terrorismo.
 
            SL: ¿No violaron los cinco cubanos la ley estadounidense?
 
            WSS: Sólo eran culpables de una cosa: eran agentes de una potencia extranjera no declarados ante las autoridades estadounidenses. También eran culpables de delitos menores, como posesión de documentos falsos. En ningún caso estaban involucrados en actividades ilegales.

            No obstante fueron juzgados y condenados a penas de prisión muy severas, es decir, en total, a cuatro cadenas perpetuas dobladas de 77 años, aunque se redujeran las penas en el proceso de apelación. Gerardo Hernández fue condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años, Ramón Labañinó a 30 años, Antonio Guerrero a 21 años y 10 meses, Fernando González a 17 años y 9 meses y René González a 15 años. Todo ello por intentar impedir la realización de actos terroristas contra su país. Este juicio es una vergüenza terrible para la justicia de Estados Unidos.
 
            SL: Se han agotado casi todos los recursos legales. ¿Piensa que la solución de este caso pasará por un acuerdo político entre La Habana y Washington?
 
            WSS: Muchos de nosotros pensamos que el Presidente Barack Obama autorizaría a la Corte Suprema el estudio del caso. Si el proceso hubiera seguido un curso normal, sin injerencia política, la Corte Suprema habría visto el caso. En vez de ello, el Presidente Obama pidió explícitamente a la Corte Suprema que no revisara el juicio.
 
            SL: ¿Por qué tomó el Presidente Obama semejante decisión?
 
            WSS: Parece que lo presionó la derecha cubanoamericana intransigente que rechaza toda idea de normalización de las relaciones con La Habana. Resulta curioso que le conceda tanto crédito, cuando los sondeos ilustran que su influencia en la comunidad cubana de la Florida es cada vez menos evidente. Cerca del 70% de la opinión pública de Estados Unidos piensa que Washington debería tener relaciones normales con Cuba. Por otra parte, ganó las elecciones en la Florida sin el apoyo de la derecha cubanoamericana.

            Debemos liberar a los cinco inmediatamente pero temo que queda mucho camino por recorrer.
 
            SL: Evoquemos el caso del ciudadano estadounidense Alan Gross, encarcelado en la isla desde 2009 y condenado a quince años de prisión por colaborar en un programa de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID), cuyo objetivo es conseguir “un cambio de régimen en Cuba”. Había proporcionado a los disidentes equipos de telecomunicación. ¿Qué debe hacer el gobierno cubano, a su parecer?
 
            WSS: Gross es culpable de los actos de los que se le acusa y violó la ley cubana. Pero creo que debería ser liberado por razones humanitarias. Pienso incluso que los cubanos estarían dispuestos a hacerlo si consiguieran la seguridad de que haríamos lo mismo con los cinco.
 
            SL: ¿Qué piensa de las sanciones económicas contra Cuba, en vigor desde 1960?
 
            WSS: La Guerra Fría se acabó en 1991. Deberíamos haber normalizado nuestras relaciones desde entonces. ¿Qué hemos hecho? Exactamente lo contrario. Adoptamos la Ley Torricelli en 1992, la Ley Helms-Burton en 1996 y los dos planes de Bush en 2004 y 2006 que agravan las sanciones contra Cuba. Hemos hecho exactamente lo contrario de lo que habíamos afirmado cuando impusimos las sanciones. Todavía nos encontramos en ese punto. No tengo una explicación lógica. Tengo la impresión de que Cuba tiene el mismo efecto sobre Estados Unidos que la luna llena sobre los lobos. Somos incapaces de actuar racionalmente en nuestra política hacia Cuba.
 
            SL: ¿Cómo analiza las reformas económicas iniciadas por Raúl Castro?
 
            WSS: Creo que es el camino correcto. De todos modos, eso tenía que cambiar un día u otro. Debo decir que soy bastante optimista pues Raúl Castro y sus hombres procedentes del ejército son buenos hombres de negocios y lo han demostrado en el sector turístico. Hicieron un excelente trabajo en este campo.
 
            SL: ¿Qué imagen tienen los ciudadanos estadounidenses de Cuba?
 
            WSS: El pueblo estadounidense tiene una imagen falsa y sesgada de Cuba pero, por otro lado, es favorable a la normalización de las relaciones. Todos los estadounidenses sueñan con descubrir Cuba, que dispone de una población educada y de un excelente sistema de salud. A guisa de comparación, mire sencillamente el número de ciudadanos estadounidenses que no tiene acceso a un seguro médico.
 
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Texto original en Opera Mundi


Verdades que duelen: Fidel Castro está entero (+Video)

domingo, 7 de abril de 2013

Vigoroso, sano, lúcido, inteligente, manejando un sinfín de cifras y medidas, de nombres y situaciones que dejan a cualquiera boquiabierto”, dijo Miguel Ángel Pérez Pirela, conductor del Programa Cayendo y Corriendo, que transmite VTV, al mostrar fotografías de la visita que realizó a La Habana y donde compartió con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Al agradecer el gesto del líder cubano, por enviarle las gráficas y permitirlas difundirlas, Pérez Pirela dijo que participó en un paseo de observación por los campos cubanos, donde se hacen experimentos de agricultura, y adelantó que sus resultados “van a sorprender a más de uno”.

“¿Qué tiene Fidel que los yanquis no pueden con él?”, parafraseó Pérez Pirela. “Quienes están deseando y vaticinando la muerte de nuestro Comandante Castro y a quienes todos los días lo pensamos, van estas fotos”, manifestó el conductor de VTV, las cuales, dijo, alegran y emocionan al pueblo venezolano que lo admira y respeta.

“Sin duda alguna, uno de los seres humanos más inteligentes que ha parido Latinoamérica y la Humanidad”, expresó Pérez Pirela al informar que escuchó de Fidel acertados consejos y análisis sobre Venezuela, América Latina y el mundo, en un momento cuando los venezolanos continúan en medio del dolor y la tristeza por la desaparición física de Chávez.

(Fuente Texto y Foto: VTV)

Tomado de Visión desde Cuba
Video Fuente: Youtube


Cuba rinde homenaje a Juan Pablo Duarte, en República Dominicana. Incluye entrevista a Eliades Acosta Matos

domingo, 27 de enero de 2013
Cubanos rinden homenaje a padre de la Patria dominicana

Santo Domingo, 26 ene (PL) Diplomáticos, funcionarios y trabajadores cubanos en República Dominicana rindieron homenaje hoy al prócer de este país Juan Pablo Duarte en el bicentenario de su natalicio.

Tras depositar una ofrenda floral en el Altar de la Patria [En la foto] donde reposan los restos del héroe, la encargada de asuntos políticos de la Embajada de la isla aquí, Tania Causse, destacó el legado duartiano.

Para nosotros, enfatizó, representa un alto honor evocar en esta fecha a uno de los padres de la Patria dominicana, cuando muchos de sus sueños están por hacerse realidad todavía.

Causse también recordó los históricos lazos de hermandad que unen a ambos pueblos y convocó a no dejar de luchar por construir un mundo de mayor justicia y equidad para todos.

Por su parte, el coordinador nacional de la Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba, Roberto Payano, agradeció el gesto, y apuntó que los hijos de la patria de José Martí (Héroe Nacional de la mayor de las Antillas) tienen hermanos en la tierra de Duarte.

En el acto, alumnos de la escuela República de Cuba entonaron el himno del insigne patriota, iniciador y principal propulsor del proyecto independentista nacional que culminó en 1844 con la proclamación de República Dominicana.

Fuente Prensa Latina

Como una de las actividades en homenaje al bicentenario duartiano, Voz para el cambio entrevista al intelectual cubano, Eliades I. Acosta Matos

Tierra América, en una entrega especial de “Voz para el cambio”, ventana de “Patria” y en el marco de las conmemoraciones por el bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte, nos presenta una entrevista al intelectual cubano Eliades Acosta, que realiza en esa ciudad investigaciones a nombre del Archivo Nacional de Cuba y que recientemente publicara "La teleraña cubana de Trujillo", obra que revela planos desconocidos de la relación del dictador con la isla caribeña:
“Creo que países como República Dominicana, como Cuba -que tienen una identidad definida- el Caribe en general, por lo dramático de su historia, Haití, están en perfectas condiciones de acometer planes de superación, de progreso y de mejoramiento basado en su pasado y creo que desde ese ángulo tenemos un trecho muy adelantado con respecto a otras naciones que están buscando que son y que todavía no lo saben…”
Foto Archivo

Videos de la entrista en Youtube

Primera Parte



Segunda parte




Colaboración de José Ysmael Román

Comienzó hoy en Chile I Cumbre Celac-Unión Europea

sábado, 26 de enero de 2013
Los mandatarios y representantes de los 33 países integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), se reunirán hoy y mañana en Chile, con sus 27 homólogos de la Unión Europea (UE).

Está previsto que en las primeras horas de la tarde comience esa cita birregional de alto nivel, la primera en la cual América Latina y el Caribe participan como bloque.

Este viernes, los cancilleres de ambos esquemas integracionistas examinaron los documentos que serán discutidos por los jefes de delegaciones, con el objetivo cimero de construir una alianza estratégica para el desarrollo sustentable de los países y pueblos.

La reunión concluirá al mediodía del domingo y dará paso, en horas de la tarde, a la inauguración de la I Cumbre de la CELAC (después de la fundacional), que sesionará hasta el lunes, y en la cual Cuba recibirá, de manos de Chile, la presidencia anual de ese bloque.

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, preside la delegación cubana, integrada también por Miguel Díaz-Canel, vicepresidente del Consejo de Ministros, y Bruno Rodríguez Parrilla, titular de Relaciones Exteriores.

Paralelamente al encuentro de alto nivel CELAC-UE, se desarrolla en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile la Cumbre de los Pueblos, convocada por más de 500 movimientos y organizaciones sociales de la región.

Estos reflexionarán sobre desarrollo sustentable, la preservación del medio ambiente, el respeto por las comunidades indígenas, entre otros asuntos.

La decisión de que Cuba ocupe la presidencia pro témpore de la Celac durante 2013, constituye un reconocimiento diplomático regional a los esfuerzos integracionistas de la nación caribeña, y es interpretada por analistas como un desafío a los intentos de Washington por aislarla.

(Con información de la AIN)

Tomado de Cubadebate
Imagen agregada RCBáez

Compartimos algunas informaciones y videos sobre la CELAC publicadas en diversas páginas digitales:

CELAC ¿Qué representa para la Integración Latinoamericana?



Video en Youtube

Además, Prensa Latina nos ofrece información multimedial sobre este tema:

Mujica sobre la CELAC: “Nos ha costado casi 80 años hacer una reunión sin EE.UU.”

El presidente uruguayo concedió a RT una entrevista en exclusiva

Video en http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84750-mujica-celac-chile-latinoamerica-europa


"Europa no debe de temer tanto de que la vamos a avasallar con nuestra agricultura más eficiente"

"Nos ha costado casi 70-80 años hacer una reunión sin que esté el patrón del norte y juntar a los pueblos del Caribe”, declaró el presidente de Uruguay, José Mujica, en una entrevista en exclusiva concedida a RT.
El mandatario uruguayo llegó a Santiago para asistir a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con la Unión Europea (UE).

"El gran obstáculo que tuvimos para un entendimiento en materia de economía con Europa era la mayor competitividad de la agricultura nuestra frente a la europea", considera el presidente. "El principal cliente que tenemos ya no está en Occidente sino en Oriente. El primer cliente de Brasil, de Argentina, de nosotros, se llama la República Popular China. Entonces Europa no debe de temer tanto de que la vamos a avasallar con nuestra agricultura más eficiente", concluye José Mujica.

El mandatario uruguayo también destaca la importancia de que la región se vaya liberando de la influencia de EE.UU. y que cree la CELAC. "Nos ha costado casi 70-80 años hacer una reunión sin que esté el patrón del norte y juntar a los pueblos del Caribe, ese montón de islas que hablan inglés, etc. Pero son como nosotros, en el fondo esencial".

A pesar de los logros, aún queda mucho trabajo por hacer ya que existe "un desfase entre la realidad y lo que puede lograr la política. La política no está a la altura de los desafíos de la realidad", sostiene el presidente.
Mujica forma parte de los más de 40 jefes de Estado y de Gobierno que participarán en la Cumbre CELAC-UE durante este fin de semana en Santiago y que incluye a personalidades como el mandatario cubano, Raúl Castro, y las gobernantes Dilma Rouseff, de Brasil, y Cristina Fernández, de Argentina. También participan la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/84750-mujica-celac-chile-latinoamerica-europa

Danny Glover: Los Cinco son hombres heroicos (+fotos)

miércoles, 12 de septiembre de 2012
En entrevista exclusiva al periódico Escambray y a Radio Sancti Spíritus, el actor estadounidense Danny Glover se confiesa apasionado de la Revolución cubana y de la grandeza ética y humana de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, al cumplirse este 12 de septiembre 14 años del injusto encarcelamiento en Estados Unidos de los antiterroristas cubanos.


El hombre que habla a través de la línea telefónica, desde Nueva York, Estados Unidos, en nada recuerda los ojos tramposos del coronel Johnson, del filme Tirador, y mucho menos la bestialidad de su Albert, de El color púrpura.

El hombre que habla desde el Millennium UN Plaza Hotel no esquivó a los periodistas espirituanos: “Dígales que estaré disponible a la 1 y 30”, le había advertido a la operadora ante inminente llamada del semanario Escambray y de Radio Sancti Spíritus.

El hombre que levantó el teléfono en su habitación, al primer timbrazo, no optó ni por el papel de espectador ni por un rol secundario en la campaña mundial por el retorno a Cuba de los Cinco, como se les conoce internacionalmente a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, arrestados el 12 de septiembre de 1998 en Miami; el último de ellos, sujeto hoy a la injusta condena adicional de tres años de libertad supervisada en la Florida.

Con un dossier envidiable en el cine y la televisión, el destacado actor y activista social norteamericano Danny Glover, distante de las frivolidades holliwoodenses, considera que la solidaridad no será un anacronismo mientras sigan aferrados al planeta hombres y mujeres de alma noble.

Usted podría estar disfrutando más de su popularidad como actor, de su familia; ¿por qué no le es ajena la lucha por la libertad de los Cinco?

Mi vida ha estado vinculada a cuestiones relacionadas con la justicia; he formado parte de movimientos de apoyo a la liberación en África, o movimientos por los derechos de la gente en las comunidades, de los sin hogar, etc. O sea, por más de 40 años siempre ha habido una parte de mi vida que ha estado vinculada a la lucha de la gente por tener más acceso a la justicia, y subrayo la palabra justicia porque es muy abarcadora.

Los Cinco son hombres heroicos, cinco hombres heroicos que hicieron enormes sacrificios para asegurar que su país no fuera objeto de ataques terroristas. En cualquier otra situación, ellos hubieran sido condecorados y considerados como héroes en este sentido.

El juicio que tuvieron en ese ambiente tan hostil de Florida fue una tragedia, un acto de injusticia no solo contra ellos; sino también contra el pueblo cubano, y también contra aquellas personas con conciencia, tanto en los Estados Unidos como en el resto del mundo, que realmente quieren luchar contra el terrorismo. Estos hombres han pasado mucho tiempo lejos de su país, de sus familias. Yo quiero hacer todo lo que me sea posible para traer luz a su caso y a su situación.

¿Por qué usted considera a Gerardo como un hermano espiritual?

Gerardo es mi hermano, mi hermano espiritual. Es alguien a quien admiro muchísimo. En las numerosas veces que he ido a visitarlo, es una persona muy cariñosa, todo un líder; Gerardo es un líder. Los cubanos y el mundo deberían estar orgullosos de él.

Acepté la responsabilidad de tenerlo como hermano espiritual, porque he aprendido mucho de él y porque es una de las personas más grandiosas que he conocido en mi vida.

Usted se ha vinculado más a Gerardo que al resto de sus hermanos. ¿Por qué?

Es por la cercanía, me resulta más fácil ir a Victorville; pero encontraré la oportunidad para visitar también a algunos de mis otros hermanos. Mi relación con Gerardo ha ido creciendo y me ha dado fuerzas para hacer todo lo que esté a mi alcance para lograr que todos mis hermanos, que estos cinco hombres regresen a sus hogares en su amado país.

El amor entre Gerardo y Adriana ha sobrevivido a estos 14 años de encierro. ¿Qué hay de especial también en Adriana, a quien usted conoció cierto día en París?

Se dice que los grandes hombres tienen grandes personas a su lado, y los grandes hombres tienen, muchas veces, grandes esposas. Adriana es realmente extraordinaria. El vínculo existente entre ellos, su amor tan profundo y transparente, es un amor incondicional; yo solo quisiera que se lo pudieran entregar siempre. Se han perdido tanto de sus vidas…, pero espero que con nuestro trabajo y todo lo que se está haciendo en el mundo, los dos puedan estar juntos de nuevo.

¿Hasta qué punto su defensa de los Cinco le ha traído complicaciones? ¿No lo han acusado de procubano, de comunista?

Nunca se me ha acusado de eso; realmente esas son palabras muy utilizadas. He apoyado a la Revolución cubana virtualmente durante toda mi vida, y no estoy siendo apologético en cuanto a este apoyo. Creo y siento que mi respaldo a la Revolución cubana significa un mayor respaldo a la verdadera aspiración del pueblo cubano. Por tanto, no sé cuáles serán el resultado o las consecuencias.

No soy ingenuo y entiendo que hay consecuencias; pero me siento orgulloso de estar y haber estado del lado de lo que creo y considero una causa justa. Me siento orgulloso de estar asociado a personas de todo el mundo que apoyan el derecho de los pueblos a la autodeterminación, su derecho a la soberanía, y la capacidad para determinar el rumbo de sus países, de su historia, sin la interferencia de aquellos que se creen en el derecho a interferir en su historia y en sus vidas.

Así pienso cuando he manifestado mi apoyo al derecho de los venezolanos, de los ecuatorianos, de los bolivianos, de los brasileños, de los egipcios, y también el derecho de los cubanos, y de todo aquel que, en cualquier parte del mundo, se encuentre en una situación similar.

Como líder de la Campaña de Actores y Artistas de Estados Unidos por la libertad de los Cinco, ¿algún colega, amigo, le ha dicho que usted está luchando contra lo imposible, que usted está perdiendo el tiempo, que está loco?

Cuando peleas por una causa, cuando crees en ella, nunca pierdes el tiempo; en ese proceso de buscar la verdad y de darla a conocer, nunca se pierde el tiempo, como tampoco se pierde cuando se hace lo justo. De hecho, en la lucha, y mientras logras lo que buscas, creces como persona.

Si no buscamos constantemente la verdad y hasta dónde podemos llegar como seres humanos, entonces, ¿para qué estamos aquí?, ¿para qué existir?, ¿para qué hacer lo que hacemos? Por ello, nunca en esta búsqueda se desperdicia nuestro tiempo.

He sido muy afortunado en mi vida: he sido testigo de una época en la que hombres y mujeres realizan sacrificios extraordinarios en nombre de la justicia, de la verdad, y estos nunca se han retractado, incluso cuando ha podido significar un peligro para sus vidas. Por lo tanto, nunca se pelea en vano, y necesitamos de ese espíritu más que de cualquier otra cosa en el mundo. Por eso, nunca se pierde el tiempo al apoyar la causa de los Cinco, la justicia y todo lo que es correcto en el mundo.

¿En qué proyecto o idea está inmerso ahora Danny Glover a favor de los Cinco?

Sé que hay información nueva y que los documentos ya fueron presentados por parte del nuevo abogado de Gerardo; nos sentimos entusiasmados en este sentido. Hay que buscar maneras creativas, imaginativas en las que podamos presentar el caso a los norteamericanos y al mundo entero, de modo que puedan apoyar a los Cinco. Es eso lo que estoy haciendo, no puedo decirte nada específicamente; pero sí te puedo decir algo: estoy deseoso de ver nuevamente a Gerardo.

Luego de visitarlo, cuando usted deja atrás la cárcel de Victorville, situada en el medio del Desierto de Mojave, ¿en qué piensa primero?

Es un lugar tan horrible, tan desagradable y tan desprovisto de humanidad, que la humanidad solo puede apreciarse en los hombres de allí y en sus familias que le brindan a ese espacio tan monótono un poco de luz.

En el tiempo que he estado allí con Gerardo, en visitas políticas y con Saúl Landau, me he dado cuenta de que el tiempo que pasamos conversando me hace sentir más fuerte. Es curioso, ¿sabes?, no sé cómo es posible; pero sales más determinado, más decidido y fortalecido; eso, ciertamente, es lo que me traigo de mi visita.

Una vez que dejo atrás ese ambiente tan frío, el gris, los colores sombríos y las condiciones inhumanas que son, incluso, así para las personas que custodian la prisión, eso es lo que me llevo, mis convicciones más fuertes.

Si hipotéticamente Cuba y su Revolución desaparecieran del mapa, ¿que diría Danny Glover al mundo?

Si ello sucediera, sería un momento muy triste. La Revolución cubana vive en los hombres y mujeres que luchan en otros lugares del mundo. Esa Revolución se ha impregnado profundamente en la transformación y la integración que han tenido lugar en América Latina, y en cómo los ciudadanos asumen los cambios y las posibilidades que se les ofrecen.

Siempre hay retos, y esa influencia se ve en la fuerza que estas personas ejercen sobre los que intentan aplastarlas, minimizarlas, disminuirlas. Lo que considero un aspecto importante de la Revolución cubana y de los logros de esa Revolución, es lo que ha hecho a pesar de los obstáculos, obstáculos que la persiguen como el embargo ilegal, y toda la hostilidad que este genera en su entorno. Muy a pesar de eso, existe la voluntad extraordinaria de mostrar al nuevo ser humano, al nuevo hombre, a la nueva mujer.  Yo creo en eso. Lo que importa no es el camino que se elija, sino cómo haces el trayecto; los cubanos han hecho grandes sacrificios.

El espíritu de la Revolución cubana vive en su propia forma, en el contexto de este momento histórico, y se convertirá en algo muy importante según comencemos a ver la erosión de los sistemas que nos gobiernan, que gobiernan la vida económica y financiera, que gobiernan la vida del propio planeta, la preciosa vida de la Madre Tierra. Y creo que la gente se pondrá de pie para demandar.

¿Sigue creyendo que “a menudo es posible que la gente pueda oír con el corazón”, más todavía en una causa como esta que reclama de tanta solidaridad mundial?

Cuando abres tu corazón, abres tu mente, y mientras más personas abran sus corazones, creo que habrá más gente que abrirá sus  mentes.


¿Por qué los grandes medios de comunicación siguen siendo terreno vedado para el caso de los Cinco cubanos?

Al hablar de grandes medios, hablamos de medios dominados por grandes compañías que controlan nuestro pensamiento, nuestra imaginación, y que, sin lugar a dudas, están desesperados por crear mentiras y desinformar; de esta manera es como ellos funcionan principalmente, esa es la forma en la que juegan. Su tarea consiste en mentir y desinformar para evitar que las personas se preocupen o ganen en conciencia de lo que de verdad sucede. 

Quieren menos democracia, no más. De hecho, se refieren a que las personas tuvieron demasiada democracia en momentos pasados de la historia, por lo tanto, los grandes medios no van a ser nunca quienes nos digan la verdad.

¿Cómo definiría usted los siguientes términos?

Cárcel de Victorville: La antítesis del amor y la vida.

La historia de Gerardo y su pájaro Cardenal: La libertad y la vida; pienso también en lo que representa la Revolución cubana: el espíritu de la libertad y la vida. Es una metáfora para todo ello; una metáfora para lo mejor de lo que somos como seres humanos.

Terrorismo contra Cuba: Sucedió a partir del momento en que el pueblo cubano desobedeció a los supuestos amos del Norte; desde entonces, por más de 50 años, se ha tratado de minar, subvertir y destruir al pueblo de Cuba.

Madres de los Cinco: Son especiales. Sus corazones son los más fuertes de todos; mientras sus hijos están allá, en una muy difícil situación, ellas nos dan vida.

Jueza Joan Lennard, que llevó la causa de los Cinco: Es increíble y asombroso lo que ha hecho.

Solidaridad: Es la palabra más importante en nuestro vocabulario, en el vocabulario humano.

¿Cuál de los personajes interpretados por usted en el cine se acerca más a los Cinco?

¡Oh, Dios! No creo que haya sido capaz de crear un personaje tan extraordinario como los Cinco. Es este un camino por construir; es algo que espero poder hacer. No tengo un personaje que pudiera, en modo alguno, ser considerado similar a los Cinco.

Nota: Para la realización de esta entrevista, Escambray agradece la colaboración brindada por la dirección de Radio Sancti Spíritus y por Alicia Jrapko, coordinadora en Estados Unidos del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco.

Traducción: Aracelia del Valle y Marlys Rodríguez Francisco

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