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La derecha vuelve al gobierno en Argentina

martes, 24 de noviembre de 2015
Por Emir Sader

mauricio-macri-electo-argentina 

Esta vez las encuestas no se han equivocado, ganó la derecha y vuelve a gobernar Argentina, después de 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

Es la primera vez, desde 1998, cuando Hugo Chávez se eligió presidente de Venezuela, que un gobierno progresista de América Latina es derrotado y se interrumpe la construcción de alternativa al neoliberalismo. En elecciones anteriores, como las de Venezuela y de Brasil, los triunfos se dieron por márgenes estrechos, pero en Argentina las tendencias indicaban la probable victoria del candidato de Cristina Kirchner.

Una derrota de esas dimensiones no se debe a un solo factor, tiene que ser resultado de problemas en la gestión del gobierno nacional y de la provincia, de debilidades del candidato escogido, de errores en la campaña electoral, de éxitos en la sistemática campaña de los medios de información en contra del gobierno y del buen desempeño del candidato opositor.

El gobierno de Cristina llegaba a su final con alto nivel de apoyo y, a la vez, alto nivel de rechazo, por el propio estilo de enfrentamiento adoptado por ella, que permitió una gran movilización de la militancia kirchnerista pero, a la vez, provocó altos índices de rechazo en los sectores opositores. El gobierno contaba con significativos avances sociales, sobretodo en comparación con el más grande retroceso social que el país había vivido, en la crisis del 2001/2002. La propia oposición tuvo que reconocerlos, al punto que sus candidatos se han comprometido a mantener los principales programas sociales del gobierno

La reelección de Cristina, en 2011, con el 54% de los votos contra el 22% del principal candidato opositor, consagraba los avances conquistados y el estilo del gobierno. Sin embargo, en los últimos años, esos avances fueron cuestionados especialmente por los efectos de la inflación – del 25% al año – sobre el salario de los trabajadores. Al mismo tiempo el control del cambio producía descontentos en sectores de la población, multiplicados por las campañas negativas de los medios de información. La ruptura del gobierno con la principal central sindical dificultó aún más la política de control de los daños de la inflación.

La definición del candidato del gobierno no desembocó en una buena alternativa. No había un candidato preferido por Cristina, al mismo tiempo que el único que se situaba bien en las encuestas – Daniel Scioli – había tenido roces con el gobierno, y no sería el escogido por Cristina, en caso de que ella tuviera alternativas.

Cristina optó así por Scioli, confiando en su favoritismo en las encuestas, ella, por otro lado, definió su candidato a la Vicepresidencia, y contaba con obtener una consistente bancada parlamentaria y el probable gobernador de la provincia de Buenos Aires, como presencia política del kirchnerismo.

En la campaña Scioli se ha revelado un mal candidato y, al mismo tiempo, los resultados electorales en la provincia de Buenos Aires, han revelado que el suyo no fue un buen gobierno. Esto, combinado con la definición de un candidato con mucho rechazo para sucederlo, llevó a la pérdida de la dirección de la provincia, principal bastión del peronismo.

El gobierno contaba también con las dificultades de la oposición. Esta vez el principal adversario no era el radicalismo, pero se dividía entre un disidente del gobierno – Sergio Massa – y un opositor frontal – Mauricio Macri. Massa aparecía como el candidato más peligroso para el gobierno, porque podría contar con los votos peronistas y antiperonistas. En ese sentido, Macri aparecía como un candidato teóricamente con menor competitividad, por ser frontalmente antiperonista.

La más grande sorpresa electoral, que ha cambiado el escenario político, fue el resultado de la primera vuelta, cuando las encuestas daban el triunfo directo de Scioli o una ventaja holgada, que lo haría llegar a la segunda vuelta como el franco favorito.

La mayor sorpresa electoral, que cambió el cuadro político, fue el resultado de la primera ronda electoral, cuando se esperaba – según las encuestas – el triunfo directo de Scioli. La diferencia de menos del 3%, con una suma significativa de votos de los candidatos opositores, aliada a la sorprendente derrota del kirchnetismo en la provincia de Buenos Aires por una joven candidata vinculada a Macri, proyectaron el favoritismo de la oposición para la segunda vuelta.

Macri posicionó, en aquel momento, la imagen de que la mayoría de los argentinos – 64% - habría votado por el cambio, mientras Scioli representaba la continuidad del kirchnerismo. Ese escenario no cambió a lo largo de la campaña de la segunda vuelta, aun con Scioli intentando distanciarse del gobierno y con Cristina apareciendo menos. En el resultado final, Macri conquistó 20 puntos más en la segunda vuelta, mientras que Scioli logró tener 8 puntos más. Macri conquistó el 70% de los votos nuevos, mientras Scioli el 30%.

El resultado representa un cambio radical en la política argentina, por más que Macri haya moderado sus posiciones respecto a las privatizaciones y a la política social del gobierno de Cristina. Su principal medida inmediata, anunciada por el equipo económico neoliberal definido por él, será la devaluación del peso, para buscar cerrar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, con su liberalización, con todas las consecuencias de esa medida con respecto a los salarios, los precios y el empleo.

Macri cuenta con la división del movimiento sindical y con la adhesión del principal dirigente de la principal central a su campaña. Pero esta es una variable todavía abierta y depende de cómo el sindicalismo va a reaccionar a los duros efectos de la liberalización del cambio sobre las condiciones de vida de los trabajadores.

Argentina, con Macri, da un nuevo viraje a la derecha, similar al que dio Carlos Menem, hace dos décadas y media, cuyo contrapunto vino desde dentro del mismo peronismo, con el gobierno de los Kirchner.

Llega la hora de la temida restauración conservadora, que tiene su hora y su desafío. Van a querer borrar de la memoria de los argentinos y de la sociedad argentina todos los avances del rescate realizado por los gobiernos de los últimos 12 años de la peor crisis de la historia del país, resultado justamente del modelo neoliberal que Macri quiere de vuelta a la Argentina.

Serán años turbulentos los que vienen frente a la más gran estabilidad política y apoyo popular que la Argentina ya ha vivido.

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/173755


* Artículos relacionados:
- Gana Macri: Argentina cambia de rumbo (Álvaro Cuadra)
- Macri, la derecha del siglo XXI en Argentina (Alfredo Serrano Mancilla)
- Señales de alerta en el camino al "cambio" en Argentina (Mark Weisbrot)
- Golpe contra la América Latina progresista (Sergio Ferrari)

Bruno Rodríguez Parrilla en ONU: Los daños humanos del bloqueo crecen (Discurso íntegro)

martes, 28 de octubre de 2014


bruno rodriguez
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró necesario poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. a la isla en el sexagésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
A continuación Discurso integro:
Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

La Asamblea General de las Naciones Unidas considera hoy por vigésima tercera ocasión este tema tan importante para la comunidad mundial porque atañe al Derecho Internacional, que protege a los Estados grandes y pequeños, ricos y pobres y es la garantía de la independencia de todos, así como al ejercicio de la soberanía nacional que es la base de la igualdad soberana.

También tiene una relación directa con el disfrute de los derechos humanos por todas las personas y por todos los pueblos.

Este asunto concierne a la libertad de comercio y navegación que protege los intereses de los Estados, las compañías y los ciudadanos.

Sin embargo, nos reunimos en una coyuntura internacional muy peculiar caracterizada por graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales; guerras atroces y actos terroristas de extraordinaria crueldad; por el peligro que significa la existencia de enormes arsenales nucleares; por los insólitos gastos en armamentos, inútiles para resolver ninguno de los grandes problemas de la población mundial que rápidamente se acerca a los 8 mil millones.

Es un momento crucial en el impacto del cambio climático que, entre otras consecuencias catastróficas, puede provocar inéditas hambrunas, pobreza extrema generalizada en regiones enteras y masivas oleadas migratorias.

Vivimos en una época marcada por la crisis global sistémica y la superposición de sus componentes económico, alimentario, energético, hídrico.

Junto a la pobreza, que cobra más vidas que la guerra, aumenta el riesgo de graves enfermedades como la del ébola, que si no se detiene y resuelve en las hermanas naciones afectadas de África Occidental, con la cooperación urgente y eficaz de todos, podría convertirse en una de las peores pandemias de la historia.

Como declaró recientemente el presidente Raúl Castro Ruz, “ese noble y urgente objetivo reclama el esfuerzo y el compromiso indispensables de todas las naciones del mundo, según las posibilidades de cada una. Consideramos que debe evitarse cualquier politización de este grave problema que nos desvíe del objetivo fundamental, que es la ayuda en el enfrentamiento a esta epidemia en África y en la prevención en otras regiones”.

Se trata de un conjunto sin precedentes de problemas nuevos y viejos que tienden a hacer insostenible la vida humana. Ninguno de ellos puede resolverse si no cambia nuestra actitud, nuestra manera de encarar y tratar de transformar la realidad, para cooperar genuinamente en aras de la supervivencia de la Humanidad.

Como escribió en días recientes el compañero Fidel Castro, “cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.

“El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano,…”

Señor Presidente:
Es un hecho que, en el último período, se ha recrudecido el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y también, que se ha intensificado su aplicación extraterritorial en todas las regiones, especialmente mediante la imposición de enormes e insólitas multas por 11 mil millones de dólares contra 38 bancos, como el francés BNP Paribás, que realizan transacciones con Cuba y otros países.

Los daños económicos acumulados, enormes para una economía pequeña, alcanzan 1 billón 112 534 millones de dólares, calculados al valor del oro, el cual está siendo manipulado por los creadores del nefasto sistema monetario imperante que sufre ya los efectos de una crisis insuperable que golpea a los países más pobres.

Los daños humanos del bloqueo crecen. Son ya el 77% de los cubanos los que nacieron bajo estas circunstancias. El sufrimiento de nuestras familias no puede contabilizarse. Son muchas las convenciones internacionales que lo prohíben, incluida la de Ginebra de 1948 contra el genocidio. Se afecta el ejercicio de los derechos humanos de un pueblo entero. Se obstaculiza seriamente el desarrollo económico del país.
Aunque nuestros sistemas de atención social y salud logran impedir las pérdidas de vidas, ninguna persona honesta, en el mundo ni en los Estados Unidos, podría apoyar sus devastadoras consecuencias.

Pese a todo, nuestra cultura nacional, la educación y la garantía de derechos e iguales oportunidades nos permiten ser una sociedad instruida y solidaria.

Señor Presidente:
A ambos lados del Estrecho de la Florida, los pueblos de Estados Unidos y Cuba han tenido siempre profundos vínculos.

A pesar de las sistemáticas campañas de mentiras, contra nuestro país, a lo largo de medio siglo, el pueblo estadounidense apoyó la devolución a su familia del niño cubano secuestrado en 1999.

Cuba ofreció toda la ayuda a su alcance, desde las primeras horas, ante los terribles actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando miles de aviones no tenían dónde aterrizar y, luego, para paliar la falta de antibióticos, cuando se produjeron ataques con ántrax en los Estados Unidos.

Sinceramente preocupados por los daños que estaba provocando el huracán Katrina, en 2005, ofrecimos cooperación médica al pueblo de Nueva Orleáns y, de allí, surgió el contingente médico especializado en desastres y epidemias, Henry Reeve, un heroico joven norteamericano que luchó en el siglo XIX por la independencia de Cuba; el cual está ahora desplegado en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Su prestigioso nombre identificó aquel destacamento que en el 2005 asistió a Paquistán a raíz del terremoto, y continuó una fructífera cooperación con los médicos militares estadounidenses, iniciada en El Salvador, después del sismo de 2001, y en Guatemala, en los años 2002 y 2003, durante el tratamiento de la oncocercosis.

En el 2010, a raíz del terremoto en Haití, Estados Unidos y Cuba cooperaron igualmente a favor de esa sufrida nación.
El Gobierno cubano, invariablemente, compartió con el de Estados Unidos informaciones sobre planes de actos terroristas o atentados dirigidos contra este.

Pese a las viejas tensiones y los intentos de extremistas violentos y grupos terroristas de provocarla, no ha habido guerra, ni han muerto jóvenes norteamericanos en Cuba. Aunque se le ha calumniado, Cuba jamás ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

No hay hostilidad entre nuestros pueblos. Cuba acoge hospitalariamente a los pocos norteamericanos a los que su gobierno permite visitarla o que asumen los riesgos legales de hacerlo, y a quienes vienen a brindarnos ayuda humanitaria, como los “Pastores por la Paz” o a estudiar medicina en nuestro país.

Son conocidos los sondeos de opinión que muestran el apoyo creciente y mayoritario de absolutamente todos los sectores de la sociedad norteamericana al levantamiento del bloqueo y a la normalización de las relaciones bilaterales. Es particularmente notorio que ello ocurre aun más marcadamente en la Florida, donde también lo confirma la tendencia del voto electoral en las últimas elecciones presidenciales.

Figuras políticas de las más diversas tendencias y académicos relevantes reconocen que esta política ha fracasado en sus propósitos y no responde a los intereses nacionales de esa potencia. Basta leer los editoriales del New York Times de las últimas semanas.

Líderes religiosos plantean legítimas e inobjetables razones éticas y humanitarias para pedir el cambio.

Los norteamericanos reclaman la libertad de viajar al único lugar del planeta al que se les prohíbe hacerlo y el derecho a recibir información directa y personal de la realidad cubana.
Organizaciones empresariales y hombres de negocios consideran que el bloqueo perjudica sus intereses económicos. La mayoría de la opinión pública se opone a mantener el rumbo actual y lo expresa de forma cada vez más crítica.

La emigración cubana ha sufrido medidas discriminatorias y numerosos obstáculos a la reunificación familiar, los viajes en ambas direcciones, los costos excesivos que se le imponen, la manipulación política e incluso, violencia terrorista, y desea mayoritariamente paz y bienestar para sus familias y su pueblo y vínculos normales con su nación de origen.

¿Por qué alentar el uso ilegal de las tecnologías de la información en vez de autorizar negocios en materia de telecomunicaciones, mutuamente provechosos?¿Por qué impedir la conexión de Cuba a los cables submarinos cercanos, lo que limita y dificulta nuestra conectividad?
El bloqueo daña a Cuba, pero daña también a los Estados Unidos.

La absurda y ridícula inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, que sirve para justificar sanciones financieras adicionales, desprestigia a Estados Unidos.

Los 16 años de injusta y fraudulenta prisión impuesta a los tres luchadores antiterroristas cubanos no los han debilitado. Por el contrario, los han convertido en héroes y ejemplo para las futuras generaciones de cubanos y motivo de orgullo para los que, con sus sacrificios, forjaron el camino de la nueva Cuba.

La decisión de eliminar el bloqueo sería bienvenida a escala mundial y resultaría una influencia unitaria, a favor de la paz y la solución pacífica de los conflictos y diferencias.

Después de las medidas, limitadas pero positivas, del 2009 y 2011, sobre las visitas familiares, las remesas de los cubanos asentados en su territorio y los viajes de determinadas categorías de ciudadanos estadounidenses para intercambios de diversa índole, se ha ampliado a otros temas el diálogo a nivel técnico y se ha incrementado la cooperación en áreas como el enfrentamiento al narcotráfico, al delito trasnacional, al tráfico de personas, en la prevención de derrames de petróleo, en la búsqueda y salvamento de personas, en la seguridad aérea y de la aviación o ante hechos específicos.
La reacción de la sociedad norteamericana e internacional a estos modestos progresos ha sido de apoyo y aliento.

El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva y decisiva en la relación bilateral.

Señor Presidente:
Invitamos al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Podemos intentar encontrar solución a las diferencias, mediante el diálogo respetuoso y la cooperación en aspectos de común interés. Podemos vivir y relacionarnos, de forma civilizada, dentro de nuestras diferencias.

Cuba nunca renunciará a su soberanía ni al camino libremente escogido por su pueblo para construir un socialismo más justo y eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional distinto ni dejará de luchar por “el equilibrio del mundo”.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

Debo pedirles, en esta difícil y especial coyuntura internacional, votar a favor del proyecto de Resolución A/69/L.4 titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, para apoyar la idea de que los graves problemas de este momento plantean a la Humanidad el imperativo de cambiar nuestra forma de relacionarnos para poder resolverlos, para preservar la paz, para preservar la vida humana.

Muchas gracias.

Obama y el bloqueo: un fardo pesado en los hombros de EE.UU.

miércoles, 22 de octubre de 2014
Por Wilkie Delgado Correa*
 
Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie. Por eso, el fracaso definitivo del bloqueo algún día llegará: ¡ya lo verán!
  El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba se ha mantenido criminalmente durante cincuenta y cinco años. Durante este lapso ha causado sufrimientos infinitos al pueblo cubano, pues ya desde el año 1960 había sido calificado por funcionarios del gobierno norteamericano como “guerra económica”. Desde el punto de vista financiero ha provocado un daño equivalente a más de un billón de dólares, con afectaciones a todas las ramas de la economía y con repercusión negativa en todas las esferas sociales.

  A causa de esta práctica genocida contra el pueblo cubano que involucra y afecta también a todas las naciones que sostienen relaciones con Cuba o la pretendan establecer, el gobierno norteamericano ha sido sancionado durante 21 años consecutivos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con una votación apabullante en los últimos años. Eso mismo ha sucedido, desde mucho antes, en múltiples foros de carácter internacional.

  El bloqueo es, pues, un viejo problema de las relaciones de Estados Unidos con Cuba que hubo de heredar Obama y que en algún momento, al inicio de su primer mandato, se pensó que cambiaría dicha política inveterada y adoptaría medidas inteligentes para derogarlo parcial o totalmente. Sin embargo, durante su estancia en la Casa Blanca sólo ha establecido algunas medidas de flexibilización con carácter de afeites, mientras ha recrudecdo otras mucho más sensibles para Cuba en sus relaciones financieras con otros países. Son conocidas las sanciones millonarias a bancos y empresas de varios países por “violar las leyes del bloqueo contra Cuba”, ocurridas en fechas recientes, así como los procesos a personas naturales por supuestas infracciones de las leyes vigentes.

  En varias ocasiones el tema del bloqueo ha estado en la agenda del Congreso de los Estados Unidos, al discutirse enmiendas introducidas por legisladores de esa nación, tratando de eliminar determinadas medidas establecidas por el complejo entramado que constituye el llamado idílico embargo, como lo califica el gobierno norteamericano, a pesar de tratarse, realmente, de un cruel y despiadado bloqueo a nivel planetario y un acto flagrante de genocidio según el derecho internacional.

  La legislación más abarcadora del bloqueo es la Ley Helms-Burton, que se ha convertido en la práctica en una ley extraterritorial con alcance de intromisión, de sanción y de violación de los actos soberanos del comercio y de las relaciones comerciales de todos los países del mundo.

  Esta ley fue promulgada por el Presidente William Clinton el 12 de marzo de 1996, en una decisión que fue inconsecuente por una serie de razones. Es una herencia que Obama, teniendo en cuenta intereses legítimos del pueblo norteamericano y el reclamo de la comunidad internacional, debió enfrentar de una manera realista a la luz de los tiempos nuevos. Lo justo y más conveniente para los intereses del pueblo norteamericano sería derogarla y, con ello, el bloqueo, pues ya se ha comprobado en Naciones Unidas que el mundo entero, representado por la mayoría absoluta de los Estados,  reclaman el cese del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y, en cierta medida, contra cuantos países –representados en buques, empresas, bancos, etc.- mantengan relaciones comerciales con Cuba. De esas garras macabras no escapan ni los simples ciudadanos norteamericanos, impedidos de visitar Cuba o sometidos a condiciones vergonzosas y a procesos administrativos o judiciales.

  El bloqueo y la ley Helms-Burton constituyen una vergüenza para el pueblo norteamericano y una ofensa y una afrenta para todas las naciones del mundo. Invitamos a cuantos lectores incrédulos existan en este mundo, a que procuren y lean de cabo a rabo esta ley. Verán así renacer dentro de sí mismos el sentimiento antimperialista más acendrado y firme. Su lectura completa y analítica puede convertir en antimperialista consecuente al más inocente y neutral ciudadano común de cualquier país. Por eso,  uno se pregunta, con razón fundada, cómo fueron a la vez tan prepotentes como estúpidos para concebir, aprobar y poner en práctica un instrumento tan disparatado en lo político, en lo legal y en lo moral, que lo hace repudiable hasta por los propios países aliados de Estados Unidos.

  ¿Cómo es posible que Barack Obama, abanderado de cambios esenciales para la existencia del pueblo norteamericano, según anunciaba en sus inicios, que incluyen su moral y su prestigio, haya dejado intacta la aplicación de esa ley, e incluso haya acentuado algunos de sus aspectos, que, a la larga, es tan antinorteamericana como anticubana, como antinacionales son sus efectos sobre los otros países del mundo?

  Esa herencia nefasta del bloqueo y de vigencia de la ley Helms-Burton, será una carga pesada para Obama y los Estados Unidos, y lo mejor sería quitarla de sus hombros y lanzarla al estercolero de la historia.

 El reciente editorial del New York Times es suficientemente claro, según la óptica norteamericana, en argumentos y en  recomendaciones de medidas que están dentro de las facultades presidenciales de Obama. No se puede olvidar que ya el antibloqueo del mundo ha amenazado con sepultar el bloqueo actual y a todos sus defensores, y ya lo ha logrado en el terreno que debe ser más sensible y apreciado para todo verdadero gobernante y para toda nación respetable: la moral de su actuación histórica.

  La condena que reciben cada año en el seno de la Asamblea de la ONU los cubre de lodo y desprestigio. Este año la votación contra Estados Unidos aplastará a los representantes obtusos del imperio, que seguramente repetirán inmutables, que “el embargo es una medida de naturaleza bilateral”, sustentado en la supuesta acusación de que Cuba es un país que “apoya el terrorismo” y, por tanto, lo colocan en la espuria lista del Departamento de Estado. 

Tampoco faltarán las afirmaciones sobre que Estados Unidos es un significativo “socio comercial de Cuba”, y que este país debe cumplir determinados requisitos sobre democracia que han sido predeterminados desde “el Norte revuelto y brutal”, como lo calificara José Martí en su época.

  Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie, y aunque persistan en ejercer con crueldad infinita el bloqueo contra la Cuba solidaria, esa actitud y acción irracionales les  corroerá las entrañas y pondrán de manifiesto su sevicia imperial. El fardo pesado del bloqueo que EE.UU. se han echado a las espaldas para descargarlo como castigo contra Cuba, terminará por aplastar indefectiblemente la imagen que pretende mantener y exhibir ante el mundo. Por eso, el fracaso definitivo algún día llegará: ¡ya lo verán!

Enviado por su autor

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

La dignidad cubana deja en soledad al eje EEUU-Sionismo Israelí

viernes, 16 de noviembre de 2012
Por Roberto Dante; Lanús, Argentina

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Parecerá un concepto avejentado; maltratado por su utilización abusiva; pero “vivir con una constante visión revolucionaria es posible”.

La reciente votación en el Consejo de Seguridad en la ONU es una prueba de como la resistencia popular puede torcerle el brazo hasta a los grandes intereses corporativos imperiales.

Nada de esto es mágico. Vale la pena mencionar postas que señalan el camino recorrido…

Algunas Resoluciones del Consejo de Seguridad que se opusieron al bloqueo de EEUU contra Cuba:
1992:     A Favor 59;       En Contra 3;     Abstenciones 71
1997:     A Favor 143;     En Contra 3;     Abstenciones 17
2002:    A Favor 173;     En Contra 3;     Abstenciones 4
2011:     A Favor 182;     En Contra 2;     Abstenciones 3

Logro alcanzado por los que construyeron la primer revolución socialista en América.

Como en toda revolución se requiere de grandes sacrificios populares. Están los que los aceptan con visión del futuro. Y los que los rechazan desde prejuiciosos solipsismos.

Para los ciego-sordo-mudos que perpetúan su ser zombi sólo les queda refugiarse en los lugares donde se venera a la estupidez humana…, que es mucha. Pues buscar cambios para alcanzar mayores aperturas en una sociedad es bueno. Pero si hablamos de “los balseros” que solo quieren llegar a La Florida para poseer autos, aire acondicionado y/o juegos cibernéticos, es válido reconocer que sólo son cómplices de la idolatría hacia la sociedad de consumo.

El equilibrio en las manifestaciones políticas es un arte que deberíamos desarrollar y defender ante tanta argumentación maniquea. Venga de donde venga. No creo en la existencia de la objetividad periodística. No tengo buenas vibraciones con los opinólogos a sueldo de los oligopolios mediáticos en la América que es nuestra; y que jamás será la de ellos.

Aunque mañana silencien esta Resolución o se rasguen las vestiduras usando como argumentos conceptos inocuos, vacíos de sustancialidad por tanta reiteración maniquea, hoy es gratificante festejar la soledad del eje sionista/norteamericano. Pero a no acostarnos después de medianoche... 

Mañana continuará la lucha, pues estar vivos es un compromiso de uno con los otros y viceversa.

Enviado por su autor

Imagen agregada RCBáez

Cuba, una vez más, humilla al imperio

Por Bartolomé Sancho Morey*

Incluso los más fieles y sumisos lacayos de EE.UU, como Cameron, Rajoy, Merkel; monarquías feudales como Arabia Saudí, Qatar, etc. etc.; aliados incondicionales en sangrientas guerras de exterminio y saqueo como las de Afganistán, Irak, Libia, Siria, etc. etc. y de las presiones; chantajes habidos y por haber por parte de la administración de turno -en este caso la cuarta consecutiva de Barack Obama- para que votaran contra Cuba…  ante el pánico a la reacción de rechazo por parte de sus propios pueblos que tendría votar en la ONU a favor del cobarde, inmoral e injustificable bloqueo genocida a la Isla… ¡NO SE ATREVIERON!: solamente Israel y Palau se alinearon con el Imperio.

Todas las administraciones de turno del Imperio cuyas diferencias y color político -salvo la “moda e invento revolucionario Neoliberal” de cambiar la imagen, (Blanco-negra o Negro-blanca)- son inexistentes. Primero fue el presidente cowboy de ojos azules W. Bush, el cual se hizo acompañar de la canciller negra Condolece Rice; actualmente el presidente Barack Obama “Gary Cooper”, siguiendo las directrices de los sabios pensantes del Imperio: es negro y su canciller es blanca de ojos azules, todo ello con la única finalidad de intentar seguir dando gato por liebre.

Demócratas y Republicanos (los mismos perros con diferentes collares) han mantenido o incrementado desde hace más de cinco décadas -en mayor o menor grado- el bloqueo, utilizando todas las vías y formas habidas y por haber, aprobándose leyes injerencistas-fascistas como la Ley Toricelli (1992), la Ley Helms Burton (1996), la Ley Asesina de Ajuste Cubano, etc., etc., incluida la práctica sistemática del peor, más cobarde y repugnante terrorismo de estado en todas sus facetas por parte del Imperio; esto sin olvidar los cientos de intentos de asesinatos de Fidel Castro, todo un record… De todo ello y muchísimo más, con lujo de detalles, hay pruebas irrefutables.

Haciendo un poco de memoria histórica es bueno recordar que el 6 de Febrero de 1959 -apenas cinco semanas después del triunfo de la Revolución Cubana- el gobierno de Estados Unidos ya comenzó a dar señales y a cometer actos de piratería o terrorismo económico en contra de la aún no socialista Cuba, como la confiscación de más de 424 millones de dólares (aproximadamente 5 mil millones actuales) robados por cabecillas batistianos y depositados en bancos norteamericanos, de los cuales ni un solo centavo se devolvió a la isla; fue el preludio, seguido poco después por la implantación del bloqueo (52 años) más largo, injusto e inhumano de la historia, el cual sigue vigente, para de ésta y única forma intentar derrotar a la revolución.

Si tenemos en cuenta que el daño económico directo ocasionado (reconocido por economistas estadounidenses nada sospechosos de ser agentes castristas) político, socio, económico comercial y financiero de los EE.UU contra Cuba -calculado de forma muy conservadora hasta finales del 2011, tomando en consideración la depreciación del dólar frente al valor actual en el mercado financiero, que ha sido sumamente elevada durante los últimos años y que mantiene una tendencia creciente- la afectación a la economía cubana sería superior a los 950 mil millones de dólares. O sea, ¡increíble pero cierto!, aproximadamente un billón de dólares.

Está claro que con estos datos en la mano, no hace falta tener mucha imaginación ni ser economista, para ¡creer! Darse cuenta de que, con sus defectos, errores y virtudes, el nivel de bienestar político-económico-socio-cultural del pueblo cubano sería [otro] de no haber existido y seguir existiendo este cobarde y genocida bloqueo. Sin lugar a dudas y con mucha diferencia el más elevado del planeta. Por todo ello y no por otra razón es que para el Imperio y su filosofía Neoliberal, el Castrismo y su filosofía-socialista-pacifica de ¡LAS IDEAS!, representa -y con razón- un verdadero y real peligro para los usureros de la modernidad en la que todo vale con tal de conservar sus mal habidos privilegios.

Se puede afirmar que si algún Gobierno en la tierra está moralmente bloqueado, y cada día más, es el del cobarde, incumplidor de promesas y un largo etc. etc., del nacido para ser esclavo Barak Obama.

Una vez más la opinión pública mundial pensante se pregunta ¿cómo es posible que el país que alardea y afirma las 24 horas que la democracia radica en el pueblo, la mayoría, no acate ni respete año tras año (21) este resultado?. La verdadera fortaleza consiste en demostrar la sabiduría de reconocer los propios errores. Nunca mejor dicho.

Rectificar es, en este caso, además de sabios, de justicia.

¡CUANTA HIPOCRESIA Y CINISMO!


*Periodista mallorquín residente en Cuba, colaborador habitual de Ventana Política y Rebelión, entre otras páginas digitales

Imagen agregada RCBáez

Discurso del Canciller Bruno Rodríguez Parrilla hoy en la ONU: texto y video

martes, 13 de noviembre de 2012


DISCURSO DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA, BRUNO RODRIGUEZ PARRILLA, EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, TEMA 41: “NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CONTRA CUBA”. NUEVA YORK, 13 DE NOVIEMBRE DE 2012.


Señor Presidente:

Deseo reiterar las más sentidas condolencias del pueblo y Gobierno cubanos al Gobierno y al pueblo de los Estados Unidos, a la ciudad de Nueva York, a las poblaciones directamente afectadas y muy en especial a los familiares de las víctimas, por las pérdidas de vidas y los grandes daños materiales que ha provocado el huracán “Sandy”.

Expresamos nuestras condolencias, también, a los gobiernos y pueblos de Bahamas, Haití, Jamaica, República Dominicana y Canadá por los mismos sucesos, así como a Guatemala y México por el reciente sismo que afectó a esos países.

Señor Presidente:

El 6 de abril de 1960, el subsecretario de Estado, Lester D. Mallory escribió la más concisa, exacta y duradera definición de los objetivos del bloqueo contra Cuba, y cito: “provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria [...] debilitar la vida económica negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Hasta hoy, ha sido esta la visión que ha encarnado la política inhumana, fallida y anacrónica de 11 Gobiernos sucesivos, bajo la que nacieron el 76% de los cubanos. Nuestro país nunca ha estado en guerra, ni ha realizado actos hostiles contra los Estados Unidos. Jamás ha permitido la organización de acciones terroristas contra el pueblo norteamericano.

En el 2008, el candidato Obama electrizó a los estadounidenses con su energía, su origen y sus palabras “Sí podemos”. Tres meses después, ya Presidente, anunció “un nuevo comienzo con Cuba”, y dijo “creo que podemos llevar la relación entre los Estados Unidos y Cuba en una nueva dirección y lanzar un nuevo capítulo de acercamiento que continuará durante mi mandato”, fin de la cita.

Sin embargo, la realidad de los últimos cuatro años se ha caracterizado por un persistente recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, en particular de su dimensión extraterritorial, a pesar de que esta Asamblea ha aprobado por una consistente y abrumadora mayoría 20 resoluciones consecutivas, instando a poner fin a esta política.

Mantenerla no es del interés nacional de los Estados Unidos. Por el contrario, daña los intereses de sus ciudadanos y compañías, en especial en tiempos de crisis económica y elevado desempleo, quienes, según todas las encuestas, demandan un cambio de política. ¿Por qué cercenar los derechos constitucionales y civiles y la libertad de viajar de los norteamericanos prohibiéndoles visitar la isla, si estos pueden ir a cualquier otro lugar del planeta, incluso donde su país libra guerras?

¿Por qué renunciar a un nuevo mercado de 11 millones de personas? ¿Para qué seguir gastando cientos de millones de dólares, que vienen de los impuestos que pagan los ciudadanos, en la inútil e ilegal subversión contra Cuba? ¿Para qué dañar sus relaciones con otros Estados, incluidos sus aliados, con medidas extraterritoriales que violan el Derecho Internacional? ¿Por qué aplicar el enfoque contrario al que anima sus crecientes relaciones económicas con Estados de sistema político diferente?

El bloqueo también afecta los legítimos intereses y discrimina a la emigración cubana aquí asentada, que en su gran mayoría favorece la normalización de las relaciones con su Nación. Resta credibilidad a la política exterior de los Estados Unidos, le provoca aislamiento, lo coloca en costosos dobles raseros, no ha sido efectivo durante 50 años para los fines que se persiguen y significa un escollo insalvable en su cada vez más incómoda relación con América Latina y el Caribe. De cesar, evitaría a su gobierno un mayor descrédito de las políticas humanitarias y este dejaría de ser un pertinaz violador de los derechos humanos de los cubanos.

Podrían abstenerse de colocar a nuestro Estado en listados espurios e insólitos como el que lo califica patrocinador del terrorismo, con el único propósito de justificar medidas adicionales contra las transacciones financieras, lo que tanto daña la eficacia y credibilidad del enfrentamiento internacional a ese terrible flagelo.

No existe ningún motivo legítimo o moral para mantener este bloqueo que está anclado en la Guerra Fría. Es sólo el arma de una minoría cada vez más exigua, aislada, violenta y soberbia que lucra electoralmente con ella, desprecia el reclamo de las mayorías y no se resigna ante la indoblegable determinación de los cubanos de decidir su propio destino.

Señor Presidente:

El uso de una retórica menos estridente y amenazante y ciertas medidas parciales de flexibilización de los viajes de los residentes de origen cubano, y otros de naturaleza académica, científica o cultural, no consiguen ocultar el endurecimiento del bloqueo en el último cuatrienio.

El informe del Secretario General, al que un significativo número de las delegaciones y agencias aquí presentes ha contribuido, documenta ampliamente las múltiples y diversas afectaciones ocasionadas no sólo a mi país, sino también a muchos de los gobiernos aquí representados.

En noviembre de 2011, el Departamento del Tesoro sancionó a la sucursal neoyorquina del banco alemán Commerzbank, con una multa de 175 mil 500 dólares por servir de consultor y garante de un nacional cubano en el pago a una compañía canadiense.

En junio de 2012, el Departamento de Justicia anunció la imposición de una multa de 619 millones de dólares al banco holandés ING por supuestas violaciones al régimen de sanciones contra Cuba y otros países. Esta es la multa más alta de la historia impuesta a un banco extranjero.

Al referirse a este insólito hecho, el Sr. Adam Szubin, director de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, expresó en tono amenazador, y cito: “Nuestras sanciones legales reflejan nuestros principales intereses en seguridad nacional y política exterior, y la OFAC las aplica exhaustivamente. Este pago histórico debería servir como una clara advertencia a cualquiera que planee aprovecharse de evadir las prohibiciones de los Estados Unidos”, fin de la cita.

Durante el gobierno del presidente Obama, las multas por sanciones ascienden a 2 mil millones 259 732 dólares y duplican las correspondientes a ambos periodos de George W. Bush.

La aplicación del bloqueo ha rebasado todos los límites concebibles. En diciembre de 2011, el Hotel Hilton de Trinidad y Tobago, propiedad de ese país y bajo un contrato de administración con la cadena Hilton, recibió órdenes terminantes de la OFAC de impedir la celebración en sus instalaciones de la IV Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de los países miembros de CARICOM y Cuba, lo que constituyó un verdadero escándalo y un acto de irrespeto a todas las naciones del Caribe y a la comunidad internacional.

En julio de 2012, dos Directores de la filial francesa de la agencia de viajes Carlson Wagonlit Travel (CWT), fueron despedidos por vender paquetes turísticos con destino a la isla. La empresa corre el riesgo de ser penalizada con una multa de $38 000 dólares por cada viaje vendido.

El 10 de mayo de 2012, menos de un año después de otorgadas las primeras y muy limitadas licencias para permitir viajes de ciudadanos norteamericanos con “fines educacionales para intercambios pueblo a pueblo”, el Departamento del Tesoro prohibió los paseos por lugares recreativos, las transacciones financieras relacionadas con actividades turísticas y estableció nuevas y más estrictas medidas para cerciorarse que los itinerarios y programas se ajusten a la política contra Cuba. Al propio tiempo, se anunció que la violación de estas restricciones será castigada con multas de 65 mil dólares y la suspensión de licencias.

Señor Presidente:

El daño humano que causa el bloqueo es inmenso e incalculable. Provoca sufrimientos, carencias, dificultades que alcanzan a cada familia, a cada niña y niño, a cada mujer y hombre, a los discapacitados, a cada anciana o anciano; a los enfermos.

El Cardiocentro Pediátrico “William Soler” no dispone del medicamento Levosimendán, que se emplea para el tratamiento de problemas cardiacos asociados a la capacidad de bombeo del corazón en los niños pequeños. No lo puede utilizar porque se le ha negado su suministro, debido a que es producido por los laboratorios Abbott.

En el servicio de cirugía cardiovascular de ese hospital se atienden anualmente entre cien y ciento diez niños menores de un año, que en más del noventa por ciento de los casos necesitan intervención nutricional, para ser sometidos a una intervención quirúrgica con mejor pronóstico. Nuestra nación no tiene acceso a los suplementos alimenticios para uso parenteral aquí producidos, que se reconocen entre los más efectivos y de mayor calidad.

La imposibilidad de adquirir láminas tisulares para los dermoexpansores, y su necesaria búsqueda en mercados más distantes y a un mayor costo, complica y prolonga la atención a las niñas y niños que sufren quemaduras profundas, al ocasionar un incremento del tiempo quirúrgico y la estadía hospitalaria.

El servicio de marcapasos y electrofisiología del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular no cuenta con el equipo de mapeo anatómico tridimensional no fluoroscópico, destinado a investigar los puntos de arritmia en el corazón humano, debido a la retirada de la firma norteamericana Saint Jude. Ello impide realizar intervenciones de cateterismo y tratamientos de otra naturaleza para curar arritmias complejas. Como consecuencia, estamos obligados a enviar estos pacientes a terceros países para su tratamiento.

En la noche del 6 de noviembre, el presidente Obama contó la curación de la niña Erin Catherine Potter, de 8 años, enferma de leucemia, que vive en Mentor, Ohio. El 28 de octubre de 2009, explicamos en esta sala que los niños cubanos que padecen igualmente leucemia linfoblástica y rechazan los medicamentos habituales, no pueden ser tratados con el fármaco “Elspar”, creado para casos con intolerancia, cuya venta a Cuba se prohíbe a la compañía Merck and Co. Ellos merecen también compasión y alivio.

Denunciamos el 26 de octubre de 2012, también en este lugar, que nuestros servicios oftalmológicos no pueden usar la Terapia Térmica Transpupilar para curar el cáncer de retina (retinoblastoma) y lograr que los niños conserven el ojo afectado. Desde esa fecha, 15 niños como Lianna Aguilera Feria, de un año de edad; María Sánchez Rosales y Rochely Mendoza Rabelo, de 2; Erika Rodríguez Villavicencio, Fidel Valdés Márquez, Giovanna Álvarez Torrens y Magdiel Leyva Suárez de 3 años, han sufrido esa pérdida porque el gobierno de los Estados Unidos impide que los equipos médicos necesarios sean comprados a la compañía norteamericana Iris Medical Instruments.

Por su propósito declarado y sus efectos directos, el bloqueo contra Cuba califica como un acto de genocidio, de conformidad con los incisos b y c del Artículo 2 de la Convención de Ginebra para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de un pueblo entero.

Nos oponemos resueltamente a las medidas coercitivas unilaterales y a las sanciones económicas que solo dañan a los seres humanos. Como expresara, en esta tribuna, el líder histórico de la Revolución, “queremos un mundo sin hegemonismos, sin armas nucleares, sin intervencionismos, sin racismo, sin odios nacionales ni religiosos, sin ultrajes a la soberanía de ningún país, con respeto a la independencia y a la libre determinación de los pueblos, sin modelos universales que no consideran para nada las tradiciones y la cultura de todos los componentes de la humanidad, sin crueles bloqueos que matan a hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, como bombas atómicas silenciosas”.

Señor Presidente:

Como consta en el informe del Secretario General, los daños económicos acumulados durante más de 50 años, ascienden hasta el año 2011 a un billón sesenta y seis mil millones de dólares, calculados de manera rigurosa y conservadora sobre la base de la depreciación del dólar respecto al oro.

Cualquier persona sensata podría imaginar los niveles de vida y de desarrollo que hubiéramos podido alcanzar de haber contado con esos recursos.

El bloqueo es una de las causas principales de los problemas económicos de nuestro país y el obstáculo esencial para su desarrollo económico y social.

Viola el Derecho Internacional, es contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y transgrede el derecho a la paz, al desarrollo y a la seguridad de un Estado soberano. Es un acto de agresión y una amenaza permanente contra la estabilidad de un país. Es también una grosera violación de las normas de comercio internacional, de la libre navegación, y de los derechos soberanos de los Estados, por su carácter extraterritorial.

Como el bloqueo es una política unilateral, deberá cesar unilateralmente.

Señor Presidente:

El pueblo estadounidense, hacia el que Cuba guarda sentimientos de amistad y respeto, acaba de reelegir al Presidente Barack Obama. Durante la campaña, este repitió decenas de veces que continua siendo “el Presidente del cambio” y que “seguirá adelante”.

El presidente Obama tiene la oportunidad de iniciar una nueva política hacia Cuba, distinta a la de sus diez predecesores, durante más de medio siglo.

Seguramente, será difícil y enfrentará recios obstáculos, pero el Presidente conserva las facultades constitucionales que le permitirían escuchar a la opinión pública y generar la dinámica necesaria, mediante decisiones ejecutivas, aun sin pasar por el Congreso. No caben dudas de que sería este un legado histórico.

Cometería un grave error de cálculo y lo haría todo más difícil para el futuro, si decidiera esperar por una nueva generación de líderes cubanos o por el colapso imposible de nuestra economía. Esta opción lo inscribiría en la historia como el undécimo en repetir la misma equivocación.

Reitero, a nombre del presidente Raúl Castro Ruz, la firme voluntad del Gobierno de Cuba de avanzar hacia la normalización de relaciones con los Estados Unidos, mediante un diálogo respetuoso, sin condiciones previas, sobre bases recíprocas y de igualdad soberana, sin merma alguna a nuestra independencia y soberanía.

Presento hoy nuevamente al Gobierno de los Estados Unidos la propuesta de una agenda para un diálogo bilateral, dirigido a avanzar hacia la normalización de las relaciones, que incluye, como temas fundamentales, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero; la exclusión de la arbitraria e ilegítima lista de países terroristas; la abrogación de la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos-pies mojados”; la compensación por daños económicos y humanos; la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo; el fin de las agresiones radiales y televisivas, y el cese del financiamiento a la subversión interna.

Un elemento esencial en esta agenda es la liberación de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos, cruel e injustamente presos o retenidos en este país. Un acto de justicia o, al menos, una solución humanitaria concitaría la gratitud de mi pueblo y la respuesta de nuestro Gobierno.

Hago asimismo el ofrecimiento al gobierno de los Estados Unidos de negociar acuerdos de cooperación en áreas del mayor interés mutuo, como el enfrentamiento al narcotráfico, al terrorismo, al tráfico de personas y para la completa regularización de las relaciones migratorias, así como para la prevención y la mitigación de desastres naturales y la protección del medio ambiente y de los mares comunes. Proponemos también retomar las conversaciones, unilateralmente suspendidas por la contraparte, sobre temas migratorios y para el restablecimiento del correo postal.

Excelencias:

Señores Delegados:

En todo caso, nuestro pueblo defenderá a cualquier precio sus conquistas, persistirá en sus ideales, se recobrará de las catástrofes naturales como la que ha asolado hace pocos días a Santiago de Cuba y las provincias orientales y centrales, y continuará resueltamente la actualización y el desarrollo de nuestro socialismo “con todos y para el bien de todos”.

En nombre de este pueblo heroico; de sus niños, de su mujeres, de sus ancianos, solicito a los gobiernos comprometidos con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, con las normas del sistema multilateral de comercio, con la libertad de comercio y de navegación, y con el rechazo a la aplicación extraterritorial de una ley nacional, que voten nuevamente a favor del proyecto de resolución que figura en el documento A/67/L.2 , titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Muchas gracias.

ONU condena bloqueo EE.UU. contra Cuba, y suman 21 (+ Video)


Naciones Unidas, 13 nov (PL) Por vigésimo primer año consecutivo, la Asamblea General de la ONU reiteró hoy su demanda por el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero implantado por Estados Unidos contra Cuba hace medio siglo.

Mercosur y Caricom condenan en ONU bloqueo de EE.UU. contra Cuba
El reclamo está contenido en una resolución aprobada por el máximo órgano de Naciones Unidas por 188 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel y Palau) y dos abstenciones (Islas Marshall y Micronesia).

El texto destaca la importancia del respeto estricto de los principios de la Carta de la ONU, entre ellos la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales.


También menciona las declaraciones de las cumbres iberoamericanas sobre la necesidad de eliminar la aplicación unilateral de medidas de carácter económico y comercial contra otro Estado que afecten al libre desarrollo del comercio internacional.


Asimismo, expresa preocupación porque Estados miembros de la ONU continúan la promulgación y aplicación de leyes y disposiciones como la llamada Ley Helms-Burton de 1996.


Y exhorta a abstenerse de promulgar ese tipo de normas que tienen efectos extraterritoriales y afectan la soberanía de otros países, los intereses legítimos de entidades o personas bajo su jurisdicción y la libertad de comercio y navegación.


La Asamblea "insta una vez más a los Estados en los que existen y continúan aplicándose leyes y medidas de ese tipo a que, en el plazo más breve posible y de acuerdo con su ordenamiento jurídico, tomen las medidas necesarias para derogarlas o dejarlas sin efecto".


La resolución toma nota de las declaraciones y resoluciones de distintos foros intergubernamentales, órganos y gobiernos que expresan el rechazo de la comunidad internacional y de la opinión pública a la promulgación y aplicación de ese tipo de medidas.


Finalmente, el documento solicita al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que prepare un informe sobre el cumplimiento del presente texto para ser presentado al sexagésimo octavo período de sesiones del máximo órgano el año próximo.


Y, además, mantiene el tema en el programa de trabajo de ese año de la Asamblea General.

Con informaciones de Prensa Latina y Youtube

Las razones y los objetivos del criminal bloqueo contra Cuba

Por Hugo Moldiz Mercado

La Organización de las Naciones Unidas se dispone a condenar este martes 13 de noviembre -por vigésima primera vez-, el criminal bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba y a pedir que esta medida, sin precedentes en la historia, sea inmediatamente levantada por los Estados Unidos.    

Este 13 de noviembre, ante la Asamblea de las Naciones Unidas, Cuba volverá a presentar una resolución condenatoria del criminal bloqueo económico, comercial y financiero que enfrenta desde 1959 -cuando se alzaba triunfante la primera revolución socialista en el continente-, y es completamente seguro, que como ha ocurrido durante veinte veces consecutivas, Estados Unidos se quede solo contra el mundo.


No hay ninguna razón, ni histórica ni ideológica-política, que justifique una medida de este tipo, en un contexto histórico de fracaso de los planes imperiales por reconquistar el dominio de Cuba y en un momento de creciente tendencia a construir un mundo multipolar.

El impacto de esta medida, iniciada formalmente por los Estados Unidos en 1961 al retirar su embajador de La Habana y consolidada en febrero de 1962 a través de la Proclama Presidencial 3447 firmada por Jhon Kennedy, ha provocado grandes afectaciones para la población y para todos los sectores de la economía y la sociedad. A diciembre de 2011, según reporta el gobierno de ese país, la afectación de esta implacable agresión estadounidense alcanza a un billón 66 mil millones de dólares .

Pero además, como sostiene el informe base de la resolución que será presentada en la Asamblea de las Naciones Unidas, “el bloqueo constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo y califica como un acto de genocidio en virtud de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Viola también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano, al quebrantar su libertad de viajar a Cuba. Viola, además, los derechos soberanos de muchos otros Estados por su carácter extraterritorial”.

Los orígenes reales del bloqueo se remontan a 1959, pues la revolución, que se anticipaba como la más profunda de todo el continente, empieza a recibir bastante tempranamente amenazas de intervención de grupos armados y financiados por los Estados Unidos, así como represalias de carácter comercial asumidas por ejemplo un año después con la suspensión de la compra de azúcar y tabaco cubanos.

Pero nada es, por lo general, un accidente histórico. Una lectura más o menos profunda de la historia latinoamericana desde el siglo XIX permite explicar los objetivos estratégicos –restringidos y amplios- del embargo económico, comercial y financiero contra Cuba y que se han ido modificando conforme también se ha ido consolidando esa revolución y de acuerdo a su grado de impacto en América Latina y el Caribe.

En primer lugar, lo que Estados Unidos ha buscado siempre es recuperar el control de un territorio al que siempre lo ha considerado como suyo. Bajo la cobertura política de la Doctrina Monroe de que América es de los Americanos , el secretario de Estado al que esa concepción geopolítica del naciente imperio le debe su nombre, en 1823 dirigió una carta al embajador estadounidense en España, en la que calificaba a Cuba y Puerto Rico como los “apéndices naturales” del continente norteamericano.
Cuando la independencia formal de Hispanoamérica era indetenible, los Estados Unidos y España “negociaron” los alcances de esas luchas anticoloniales para que sus efectos no arrastrasen a los territorios puertorriqueños y cubanos. De hecho, como ocurriría con el primero poco después, James Monroe sostuvo, en la materialización de ese “Destino Manifiesto”, que “es casi imposible resistirse a la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra república federal será indispensable para la continuidad y la integridad de la Unión misma”. Más claro, imposible.

En segundo lugar, derrotar a la primera revolución socialista en América Latina y el Caribe, alimentó la obsesión estadounidense. Para la burguesía imperial siempre ha sido inaceptable que Cuba, que había pasado directamente del dominio español al dominio estadounidense, no solo marchara a contra-ruta del Destino Manifiesto , sino que además tomara, bajo el liderazgo indiscutible de Fidel Castro, un rumbo radicalmente distinto al modo capitalista de organización de la vida social. Ya la revolución socialista en la Rusia de 1917 significaba un proceso que alteraba sus planes hegemonistas en el mundo, pero que lo mismo ocurriese en su patio trasero era inimaginable e inaceptable.

Si bien Estados Unidos siempre ha intervenido activamente para desactivar olas revolucionarias en el continente, como ocurrió por ejemplo con su guerra imperialista contra Nicaragua, donde se enfrentó al “pequeño ejército loco” de Augusto Cesar Sandino en la década de los 30, y derrocó al gobierno nacionalista guatemalteco de Jacobo Arbenz en 1954, su obsesión histórica por Cuba no tiene precedentes.

Desde 1959, no ha habido pausa ni descanso para una revolución asediada por el imperialismo a través de todas las formas posibles. Entre las más importantes medidas, desarrolladas abierta y encubiertamente, destacan la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, la expulsión de la OEA en 1962, cerca de 600 intentos de asesinato de su líder histórico, la voladura de un avión civil en pleno vuelo en 1976 y múltiples acciones de terrorismo dentro del territorio cubano, así como reiteradas formas de guerra bacteriológica.

Esta obsesión histórica se ha fortalecido en las clases dominantes estadounidenses –independientemente de su carácter republicano o demócrata-, en la medida que la revolución cubana se distanciaba del camino que siguieron los países miembros del ex-bloque socialista.

En tercer lugar, destruir el símbolo de ejemplo político y moral que la revolución cubana representa para los pueblos del mundo. Los hombres y mujeres de la mayor de las Antillas no solo que han sido los protagonistas de la “primera derrota militar imperialista del siglo XX” como afirmó Lenin al hacer referencia al fracasado intento de Bahía de Cochinos en abril de 1961, sino que representan, a lo largo de estos 53 años de resistencia, la demostración de que si otro mundo es posible .

Es evidente de que sin la revolución cubana, que en retrospectiva marca el inicio del tercer momento emancipador en Nuestra América, difícilmente se entendería el surgimiento y desarrollo de gobiernos de izquierda y progresistas, así como la posición de mayor autonomía frente a Estados Unidos que han asumido incluso varios gobiernos de derecha en los últimos años.

La posición cada vez más crítica ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y el nacimiento y desarrollo de foros políticos y mecanismos de integración alternativos como el ALBA, UNASUR y la CELAC, constituyen señales bastante fuertes de que la América Latina y el Caribe de hoy es distinta a la de hace al menos una década y la revolución cubana tiene mucho que ver.

Pero, desarrollados esos tres aspectos que explican las causas y objetivos del bloqueo contra Cuba, la pregunta es ¿será una fatal determinación histórica, inexorable en el tiempo?

Todo lo contrario. Hay demasiados elementos como para pensar de manera distinta. Por cuestión de síntesis podemos decir que hay tres razones que representan la negación de ese determinismo histórico que los Estados Unidos, al influjo del Destino Manifiesto , ha querido construir:

Primero, el consenso en los estados miembros de las Naciones Unidas de que Estados Unidos debe levantar el embargo económico, comercial y financiero contra Cuba. Una activa política exterior cubana, asentada en la fuerza que le da la historia y el principio de la autodeterminación, ha logrado durante veinte veces consecutivas que la Asamblea de las Naciones Unidas condene el bloqueo y pida su inmediato levantamiento a la administración estadounidense. A partir de 1992, de 59 votos a favor de levantar el bloqueo, la comunidad internacional, conformada en su mayoría por gobiernos de corte ideológico distinto al vigente en la tierra de los mambises y de Marti, ha sido parte de la cadena de victorias cubana en ese foro mundial al dejar cada vez más solo a los Estados Unidos: 179 en 2004, 183 en 2006, 184 en 2007, 185 en 2008, 187 en 2009 y 2010, y 186 en 2011.

Este martes 13 de octubre, se da por descontado que la resolución presentada por el gobierno cubano sea, por vigésima primera vez, plenamente respaldada. Un Duro revés para el reciente re-electo presidente Barak Obama.

Segundo, por la unánime posición de los estados y gobiernos de América Latina y el Caribe que en la última cumbre de las Américas, en Cartagena de Indias, Colombia, en abril de este año, expresaron y concluyeron que no habrá otra cumbre sin la presencia de Cuba. Esta determinación también es el resultado de una tendencia creciente en los últimos años.

Es evidente que los gobiernos de Nuestra América, independientemente de su corte ideológico-político (centro, derecha e izquierda), no comparten una medida de intervención de este tipo y que es inaceptable en el siglo XXI.

Tercero, por la simple razón de que la medida colonial e imperial contra la revolución cubana ha fracasado. Los objetivo de doblegar a la revolución cubana, de dividir al pueblo de su gobierno, de impedir su ejemplo para otros pueblos y gobiernos del mundo, así como destruir su aporte a la teoría y práctica emancipadora, no solo que han fracasado, sino que se han convertido más bien en un factor de cohesión interna dentro de Cuba y con efectos internacionales.

El bloqueo es inaceptable política y moralmente. Sus objetivos han sido derrotados y le ha correspondido al gobierno y pueblos cubanos, bajo el liderazgo de Fidel Castro y ahora con Raúl Castro, cosechar victoria tras victoria. Esta medida criminal y genocida en pleno siglo XXI debe ser levantada.
*Abogado boliviano, comunicador, docente universitario, investigador, máster en Relaciones Internacionales y corresponsal de agencias internacionales de noticias. Ha asesorado algunas comisiones de la Asamblea Constituyente de Bolivia.

Fuente Rebelión

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