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La bandera amarilla y blanca

miércoles, 20 de marzo de 2013
por Carlos Aznarez*
 
Obelisco 9 de Julio
Hacía mucho que no se veían en Buenos Aires tantas banderas del Vaticano. La más grande de todas la hizo colocar el derechista Mauricio Macri, cerca del Obelisco porteño. Pero también, las cuelgan profusamente de sus coquetos balcones, los vecinos de la Avenida Alvear, o del barrio de Recoleta, esos que son los primeros en golpear sus cacerolas de teflón para reclamar contra la "inseguridad". También, la lucieron, sonrientes, en sus pechos, los genocidas militares que esperan ser juzgados y seguramente condenados a cadena perpetua por haber asesinado, en nombre de "Dios", entre otras siniestras excusas, a cientos de luchadores sociales, durante la última dictadura militar.

"La ciudad se tiñó de amarillo y blanco que son los colores del amor y la paz", vocifera, emocionado, desde una radio, uno de esos camaleones periodísticos con pasado de izquierda, que pretende blanquear su pasado a toda costa. Mientras tanto, monjitas salidas de las catacumbas bonaerenses, curas de sotana, portadores de grandes crucifijos, y centenares de alumnos de colegios religiosos bailaban y brincaban frente a la Catedral, saludando a Jorge Bergoglio, ahora convertido en el Papa Francisco.

Sin embargo, a pesar de los pesares, la memoria persiste, enconada, como para que no se oculte la verdad, por más explosión de oportunismo que hoy aflore en el vapuleado ser nacional. Hubo otra época, no tan lejana en el tiempo, que ese emblema amarillo y blanco se asociaba nítidamente con el horror y la muerte. En 1955, banderas papales como las actuales fueron mostradas con desparpajo y revanchismo por miles de anti peronistas furiosos. Aquellos gorilas, civiles y militares, que la hicieron flamear, mientras marchaban por "sus" barrios residenciales, gritando maldiciones contra el derrocado presidente Juan Perón y su esposa Evita, a la que le aplaudieron el cáncer que terminó con su vida, Cantando loas al Vaticano, exhibiendo sus símbolos, junto a banderas inglesas y norteamericanas, miles de energúmenos juraban escarmentar, de una vez y para siempre, a los obreros y obreras peronistas, a los descamisados y "cabecitas negras", a quienes despreciaban desde lo más hondo de sus entrañas.

Era la misma bandera papal que se usó como símbolo contrario a las reivindicaciones de quienes durante diez años de gobierno popular, habían logrado cotas de dignidad como nunca en la historia contemporánea de los argentinos. No era casualidad su uso, ya que muchos de los pilotos navales que el 16 de junio de 1955 bombardearon Plaza de Mayo e intentaron asesinar a Perón, la lucieron como insignia de guerra, al igual que pintaron sus aviones con una leyenda que ejercía las funciones de proclama inquisitorial: "Viva Cristo Rey". Mientras ellos lanzaban las bombas que masacrarían a cientos de trabajadores y trabajadoras desarmados e inermes ante tanto terror, sus acólitos festejaban alabando al Papa y a un Cristo hecho a su medida.

Sí, la bandera del Vaticano marcó a fuego a quienes días después del golpe oligárquico, veían como se sucedían los allanamientos o la destrucción de todas las conquistas logradas en los últimos años. Esa enseña blanco-amarilla, que lució desafiante en los vehículos artillados del ejército que vigilaban, amenazadoramente, los barrios obreros, o en los buques de la Marina, que al mando del Almirante Isaac Rojas (otro destacado genocida de la época) sitiaban el Puerto de la Capital.

Si faltaba algo, para marcar aún más la presencia vaticana en ese golpe contra los intereses populares -como ocurrió en toda Latinoamérica-, desde Roma, el Papa Pio XII, bendecía a los asesinos y perseguidores de una importante franja del pueblo. Era el mismo jerarca que decretó el 23 de junio de 1949, la excomunión de todos los comunistas italianos y de sus simpatizantes, por "intrínsecamente perversos", y años después aplicó igual sanción a Perón, pero se negó a hacer lo mismo con Benito Mussolini, con Franco y Adolfo Hitler durante la segunda guerra mundial.

Ahora, las banderas del Vaticano han vuelto a ganar protagonismo. No es para menos, se festeja una nueva ofensiva eclesiástica en el continente. Los sectores populares, sumados a algunos gobiernos de características revolucionarias y definidos por el socialismo, habían ganado demasiado espacio, a ojos del Sistema. Los descamisados y descamisadas latinoamericanas, campaban a sus anchas y pedían a gritos, y con acciones concretas, apurar el paso hacia la segunda independencia.

Un liderazgo excepcional, surgido en Venezuela, se extendió por todo el continente. Por lo tanto se imponía un viraje abrupto. Un cambio de chip, ahora que Hugo Chávez, desde otra dimensión, sigue amenazando, junto a su cofrade Nicolás Maduro, los intereses de los poderosos. Para ello, nada mejor que un Papa que hable de los pobres, que alguna vez viajó en un transporte público y que hasta es hincha de fútbol. Uno "como nosotros", pero desde arriba y a la derecha. Un populismo vaticano a la medida, que cuenta con el consabido beneplácito y la hipocresía de unos y de otros. Incluso de algunos que se dicen "peronistas", y sin memoria, han perdido la vergüenza, haciendo pegar carteles saludando el "peronismo" de Su Santidad. Argentina está acostumbrada a estas explosiones de "júbilo" de un día para el otro. Solo basta recordar la Plaza del Galtieri malvinense.

Nada de gestos abruptos, nada de hablar de un pasado turbio en los años de plomo. Una gestualidad "diferente" , paternalismo a ultranza, pero el mismo conservadorismo estructural. En medio de la parafernalia mediática, se estimulan adhesiones hasta de los más inimaginables personajes, por el simple hecho de "no quedarse a la intemperie".

Ahora que "todos somos el Papa", y por lo tanto se resolverán todos los problemas de hambre, miseria, guerras, pedofilia, trata, y lacras similares, la amarilla y blanco sigue flameando, impoluta, como una marca registrada.

Todo un símbolo de los tiempos que se vienen.

@carlosaznarez
*Periodista. Director de Resumen Latinoamericano.  

Palabras de Su Santidad Benedicto XVI a su llegada a Santiago de Cuba

lunes, 26 de marzo de 2012
En sus primeras palabras, luego de su arribo a Santiago de Cuba, Su Santidad agradece a Cuba y a nuestro Presidente, Raúl Castro, la cordial acogida de que fue objeto:

"Le agradezco, Señor Presidente, su acogida y sus corteses palabras de bienvenida, con las que ha querido trasmitir tambien los sentimientos de respeto de parte del gobierno y del pueblo cubano hacia el Sucesor de Pedro".

"Partido Republicano": ¿Organización pacífica?

lunes, 19 de marzo de 2012
"Partido Republicano": ¿Organización pacífica?
Por Vincenzo Basile
Vladimir Calderón, líder del Partido Republicano de Cuba en La Habana    

Durante toda la semana pasada, una noticia desde Cuba ha recorrido por las mayores agencias informativas internacionales. Como afirmaba el periódico español El País “13 disidentes cubanos se encierran en una Iglesia de La Habana”  pidiendo “mejoras en derechos humanos en la Isla y que Benedicto XVI escuche sus demandas durante su próxima visita a la Isla, del 26 al 28 de marzo”.

Noticias parecidas han salido de otras agencias europeas y norteamericanas presentando siempre el carácter pacífico y demócrata de esos llamados “disidentes” y algunos medios han llegado a declarar un colaboracionismo de la Iglesia católica con el “régimen cubano”. Los Intransigentes del exilio, a través de Facebook, afirman que “La iglesia católica cubana es cómplice del régimen Castro-comunista y terrorista, y tendrá que ser juzgada en una Cuba libre y de leyes”

Pero, a pesar de las declaraciones sensacionalistas de los medios y de otras agencias, nadie ha dicho quienes son esas personas y a cual organización pertenecen.

Los 13 “disidentes” pertenecen a una organización ilegal, el Partido Republicano de Cuba. Al visitar su sitio salen cosas interesantes sobre su carácter y se puede fácilmente entender que, al final, lo que le importa a esta gente son sus intereses particulares.

Tras un preámbulo en el que se acusa al gobierno cubano por la pobreza en Cuba y por el fenómeno migratorio, se puede leer que “queda fundado en la ciudad de Hialeah del Condado Miami Dade en Florida, Estados Unidos, el Partido Republicano de Cuba el 1ro de septiembre del 2003, con una junta directiva de 15 miembros, con un profundo espíritu democrático y con el objetivo de contribuir a eliminar la dictadura comunista que gobierna en Cuba”. Los patrocinadores de esa asociación son: I.B.L invesment Corp. (Miami, Florida), J & M Kitchen Cabinets & Thermo-Foil Doors. (Hialeah, Florida), Accountant Office (Coral Gables, Florida), Renelect Corp Electrical Contractors (Miami, Florida), The Towing Connection Corp (Miami, Florida).

La posición del Partido Republicano de Cuba queda muy clara. Se afirma el compromiso por parte del Partido “para impedir el levantamiento del embargo” ya que “el embargo es una respuesta de EE.UU. a las expropiaciones por parte del gobierno de la mal llamada revolución cubana, a propiedades de norteamericanos en Cuba sin indemnización y con una déspota y brutal diplomacia”. Enseñando el peor rostro de la ignorancia, esos supuestos demócratas están en la convicción que “continuar con el embargo, es proteger al pueblo de Cuba de convertirse en mano de obra barata para el capital extranjero [...] No al levantamiento del embargo, es no premiar al régimen con una victoria por tener records en violación de los derechos humanos, represión política y discurso retrogrado-manipulador. Mantener el embargo, es no al crédito, al acceso de tecnología que el gobierno utilizaría en su beneficio”.

El Partido Republicano de Cuba, manifestando una ciega y atrasada confianza en el neoliberalismo y en un único camino hacia la modernización, afirma que los miembros creen “en la economía de libre mercado. Los sectores productivos de la sociedad necesitan que el propio mercado valla guiando la economía y los precios, sin la intervención del estado;  un Estado reducido arbitro de la sociedad [...] un gobierno totalmente al servicio de la sociedad, solo como regulador o arbitro y que en manos de este estado solo estén asuntos de servicios básicos” lo que pueda garantizar una “nación prospera y moderna insertada en el mundo globalizado de hoy”. Todo eso es decir un Estado abstencionista “con el objetivo de dar garantías a los hombres y mujeres que van a ahorrar para crear su capital para invertir, ahorristas en general y he aquí la palabra mágica para desarrollarnos como país, seguridad a los inversionistas extranjeros y centros financieros internacionales [...] y asumamos el dólar como moneda, para poder tener una moneda segura y así realizar nuestra actividad económica tanto nacional como internacional [...] súmele a esto las características propias de nuestro pueblo que es emprendedor, arriesgado, valiente, cavilador, ambicioso, competitivo, características necesarias para el despegue de nuestra economía, que va a necesitar de laboriosidad y esfuerzos con calidad y productividad”.

En cuanto a política exterior el Partido Republicano de Cuba, debido a la posición geográfica establece que “la relación con EE.UU. debe tener un carácter especial, más contando con exiliados por 45 años que han logrado niveles importantes en la política, la economía, la cultura, la educación, el deporte y otras ramas de este país, el cual debe ser un aliado político y económico importante para Cuba. Dentro del marco de absoluto respeto con esta nación tendremos intereses bilaterales e internacionales de gran relevancia en los que tendremos que trabajar juntos y estamos seguros que obtendremos éxito para ambas naciones y pueblos”.

“El servicio de la salud pública ofrece una gran seguridad a la sociedad, este debe constar de un alto nivel científico-técnico, dar importancia a la medicina preventiva para evitar gastos y mejorar la calidad de vida de la sociedad. En este sector no han de existir limitaciones a la iniciativa privada la cual cumplirá con las regulaciones de este ministerio”. Para lograr esos objetivos, el Partido necesita encontrar “apoyo internacional, entre gobiernos y con personalidades” y “abogar por mayor potencia y calidad de Radio y TV Martí con el objetivo de que el pueblo de Cuba tenga [...] una ventana al mundo moderno de hoy”.

La presentación termina con un llamado al intercambio con el exilio, cualquiera sea la ideología que guía a esas personas: “El Partido Republicano de Cuba procurará comunicarse con esas organizaciones, y agradeceremos que estas se pongan en contacto con nosotros. Estamos en disposición de forjar alianzas tácticas, en la coyuntura actual, desde una posición de absoluto respeto mutuo [...] No participaremos en debates públicos con otras organizaciones en cuanto a los métodos y formas de luchar contra la dictadura Castro-Comunista, pues partimos de la base de que el enemigo es el Castro-Comunismo, y no las formas o métodos de lucha que emplean nuestros hermanos, ya sea en el exilio o en Cuba”. Es decir, el Partido no rechaza las posiciones de la extrema derecha de Miami y no toma distancia de los sectores del llamado ‘exilio intransigente’ que piden hasta una intervención armada contra la Isla y favorecen el terrorismo contra Cuba.

Por supuesto, los ocupantes en La Habana y el Partido Republicano de Cuba pueden contar con el apoyo indistinto de todas las personalidades de la “disidencia cubana”, las mismas personas que siguen reclamando derechos humanos pero que, finalmente, siguen quedando vinculadas con los sectores más extremistas de la contrarrevolución que, a su vez, están vinculados con el gobierno norteamericano y con el terrorismo contra su proprio pueblo.

Tomado de Capítulo Cubano


Imagen agregada:
Los “disidentes” que violaron el recinto eclesiástico...
Vea además, sobre este tema:
Sobre el show mediático de la ocupación de una iglesia en La Habana…/ Rouslyn Navia

La disidencia contra la Iglesia y la visita del Papa

viernes, 16 de marzo de 2012
Por Pedro Hernández Soto

La primera operación -en grande- de la disidencia cubana contra  la Revolución y la Iglesia Católica cubana, se efectuó el pasado martes 13 de febrero, cuando varios grupos de personas, en diferentes parroquias del país, intentaron hacer llegar un mensaje -una serie de supuestas demandas sociales- para Su Santidad Benedicto XVI, tomaron templos y, en uno de los casos, se negaron a abandonarla.

El caso más serio se produjo en la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad, en La Habana, cuando los disidentes permanecieron allí más de  48 horas, hasta ser desalojados por fuerzas policíacas, actuando en respuesta una petición expresa del Cardenal Jaime Ortega Alamino.

Según Orlando Márquez Hidalgo, de la Oficina de Prensa del Arzobispado de La Habana, “… la acción de poner fin a la ocupación se inició a las 9:00 p.m. hora local, duró menos de diez minutos. Los trece ocupantes fueron invitados a salir del templo y no ofrecieron resistencia. Los agentes que ejecutaron la operación habían asegurado a la Iglesia que no portarían armas, que trasladarían inicialmente a las trece personas a una unidad policial y que después los llevarían a sus casas. Igualmente aseguraron que no serían procesados por este hecho”.

A este fracasado intento sedicioso –de seguro planeado, organizado y subvencionado por la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba- se ha sumado de inmediato la fuerte red mediática enemiga. Despachos de agencias de prensa, periódicos, emisoras de radio o televisión han difundido supuestos maltratos a personas longevas y aprovechado el incidente para tratar de levantar determinadas figuras de la disidencia, la mayoría sin implicaciones en este hecho, a la vez que volver al ataque contra mandatarios de la Iglesia Católica nacional, que se esfuerzan por ampliar y fortalecer con el gobierno cubano un diálogo fructífero.

La twittera millonaria, para no sufrir menoscabo de su “liderazgo”, en un principio denunció los hechos y al final –para no desmarcarse del todo o quizá siguiendo órdenes de última hora de sus amos- condenó la “brutalidad policíaca” y la posición del Cardenal  Ortega.

Por supuesto, también se sumaron los de siempre. El Nuevo Herald puso en su primera plana: “Desalojan a 13 disidentes que ocuparon una iglesia en La Habana”; con el sumario siguiente: “El operativo para poner fin a la ocupación del Santuario Diocesano y Basílica Menor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad fue solicitado expresamente por el cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana”. Como se puede apreciar la información a todas luces es incompleta a propósito, todo es mal intencionado. ¡Para qué contarles de su contenido interior!.

Tras este botón de muestra quiero recordarles que sobre el tema escribí el pasado 29 de febrero, en este mismo blog, un post titulado La visita del Papa, la fe y la disidencia cubana. Allí ofrecí un detallado informe –hasta aquel momento- de las posiciones y acciones de las principales facciones de la contrarrevolución dentro y fuera del país, y los movimientos que hacían para sabotear las relaciones Estado-Iglesia, demeritar a la Revolución así como al Cardenal y algunos de sus más cercanos colaboradores.

Otros facinerosos de Internet hablaron del uso de “fuerzas antimotines”, “amplios despliegues policiales”, “golpeaduras a los disidentes” y “tomadura de muestras de huellas digitales, pelos y orina”. ¡Señores, por favor!

Tal cual dice el comunicado de la Archidiócesis de La Habana: “Se trata de una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del país. No es un hecho fortuito, sino bien pensado y al parecer con el propósito de crear situaciones críticas a medida que se acerca la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba. Hemos recibido comunicación de que otros grupos y personas disidentes fueron convocados a ocupar templos en otras diócesis pero se negaron a hacerlo por considerarlo una actitud irrespetuosa hacia la Iglesia”.

No obstante las presiones aumentan. Unos setecientos opositores firmaron una carta pública en la que llaman a Benedicto XVI a reconsiderar su visita a Cuba. A mediados de febrero otro personaje, tambor mayor de una llamada organización de Derechos Humanos, Fundación Lawton (que casi nadie conoce), declaró contra Cuba  ante el Subcomité de África, Salud General y Derechos Humanos del Comité de Relaciones Exteriores, cuya presidenta es Ileana Ros-Lehtinen.  

Las Damas de Blanco, por su parte, han pedido con impertinencia al Arzobispado de La Habana hagan llegar un mensaje a Bernedicto XVI,  acompañado de una solicitud para que las reciba durante su estancia en Cuba.

¿Puede imaginarse usted estimado lector cuántas parroquias, congregaciones, asociaciones fraternales, comunidades de creyentes, hermandades, cofradías, cabildos, diócesis, institutos seculares y muchas más instituciones de fe quisieran reunirse con su Santidad Benedicto XVI para plantearle asuntos importantes, de sus vidas, creencias y prácticas religiosas?

Claro que usted no puede calcularlo. Pero de lo que sí usted estará seguro, es que cualquiera de ellas supera en cantidad de miembros y en calidades de propósitos a las Damas de Blanco.

Tomado de Café Mezclado, El blog de Pedro Hernández Soto

Imagen agregada RCBáez
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