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“Es imprescindible una estrategia política en el ciberespacio”, afirma Canciller cubano

miércoles, 30 de noviembre de 2011

 
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez en el Taller "Los Medios Alternativos y las Redes Sociales". A su lado, Ana Teresita González, vicecanciller.

El dilema mayor de nuestros días, como advirtió Fidel en el 2007, es en manos de quién quedarán las nuevas tecnologías y los recursos humanos, dijo Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, al intervenir en un encuentro con representantes de medios alternativos que está sesionando en La Habana.

El Canciller cubano asistió al Taller Taller “Los medios alternativos y las redes sociales” y contestó preguntas de los representantes de 12 países que asistieron a este encuentro, auspiciado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Isla. 
Rodríguez se preguntó para qué queremos ocupar la Web y habló de la “necesidad de tener una clara idea de qué es lo que queremos hacer, para qué queremos salir de la dictadura de Microsoft y Apple”.

Recordó que los medios jugaron un papel letal en Libia, y fueron decisivos en el desenlace de la guerra contra ese país, como arma contra la verdad. Allí se expresó la tendencia siempre clasista de este ámbito y sus vínculos con la industria militar.

El Canciller afirmó que es imprescindible una estrategia política en el ciberespacio, o de lo contrario no tendrá sentido ocupar la Web. “Es esencial que los movimientos de rebeldía tengan expresiones en el ciberespacio, y tengan expresión real, signifiquen una alternativa”, añadió.

Abogó por la crítica de las condiciones del enemigo en el ciberespacio, lo que demanda el conocimiento de ese espacio para sortear las reglas de quienes dominan la Web. “Un dilema esencial es el del derecho al acceso liberador del conocimiento, frente al control de la información, de los datos, y sus condicionamientos”, dijo.

“Pese al desorden mundial y a las crisis mundiales, asociados a los factores climáticos, energéticos y alimentario, el abataramiento de la tecnología nos asegura que estarán más al alcance de la gente, sin que signifique mayor democracia participativa frente a la banalización y la agresión cultural, fundamentalmente a través de la publicidad que trata a los seres humanos como meros consumidores”, comentó.

Estamos frente a la dicotomía entre el uso individual y social de la tecnología, frente a la dominación y la liberación, y siento que vivimos una oportunidad con estas tecnologías.

Reconoció como paradigmas en la web de las Reflexiones de Fidel y la estretagia del Presidente Hugo Chávez, con su cuenta @chavezcandanga en Twitter, con un resultado insólito. Señaló la trascendencia de conocer la experiencia, a su juicio admirable, que en materia de uso de las redes sociales ha logrado el movimiento de los Indignados en todo el mundo, y en particular Occupy Wall Street.

Comentó que Estados Unidos hoy habla tanto de avanzar con operaciones de cambio de régimen y de una acción internacional colectiva, implementando métodos y plataformas nuevas.

“La euforia con las redes sociales convive con el riesgo de las operaciones de cambio de regímenes, que ha aumentado, al igual que la amenaza a la paz. Pero estas condiciones peligrosas hacen necesario y urgente que nos apropiamos de estas plataformas”, aseguró el Canciller.

Se empieza a acumular en Cuba una experiencia en las redes ociales y el MINREX tiene conciencia de que es un instrumento inevitable. El Canciller aseguró que su Ministerio aboga no solo “por nuestra presencia en Twitter sino en otras redes, algo que en otros organismos también se articula. Tenemos que romper atavismos y timideces, y actuar con responsabilidad. Deberíamos hacerlo más rápido de cómo lo estamos haciendo.”

Aseguró que Cuba apuesta por el uso social, masivo, de la Internet, pero “no mediante el mercado por su carácter excluyente. Tenemos que tomar en cuenta de manera realista los elementos objetivos”, añadió.

El acceso de todos los cubanos, está sujeto a grandes inversiones que el país no está en condiciones hoy de financiar. Y añadió: “No se puede concebir la educación en Cuba sin el acceso a la tecnología y sin la igualdad de oportunidades, como capacidad de acceso a estos desarrollos desde la niñez.”

Tomado deCubadebate

Video en

Libia...Datos que quisieramos saber

sábado, 9 de abril de 2011
Bueno, no esta por demás aportar unos datos más, acerca de la manipulación mediática y política que se esta haciendo del conflicto en Libia...¿a quién le sorprende?
Lo he dicho, no apoyo a ningún tipo de gobierno que controle a sus ciudadanos via las leyes y el ejercito, es decir, TODOS.
Pero una cosa es no apoyar gobiernos controladores (osea todos), y otra cerrar los ojos ante la manipulación y el engaño...
Hay quien se da por bien servido con la  miseria que daba Gadafi, están en su derecho (quien por su gusto muere), pero de ahi a pensar que con la invasión montonera de E.U. y la Unión Europea, Libia estará mejor, hay que ser muy ingenuo y no saber nada de historia...
Koan

* La tasa actual de desempleo en Libia es del 0%
* Libia tiene el Mayor PIB de todo áfrica
* Menos del 5% de la población está considerada “pobre”…Tiene menos personas por debajo del umbral de la pobreza que Holanda
* La esperanza de vida es de 75 años, es la más alta de África y está por encima del 10% de la media mundial
* A excepción de los nómadas beduinos y los Tuaregs, la mayoría de las familias libias poseen Casa y coche
* En Libia la sanidad y la educación es gratuita, es por ello que la tasa de alfabetización es del 82%
* El año pasado, Gadafi, distribuyo 500 $ a cada hombre, mujer y niño. hagan números teniendo en cuenta que Libia tiene 6,5 millones de habitantes.

*En lo personal pienso que todo esto son miserias, pero no estarán mejor los Libios cuando los intervencionistas los exploten aún mas que Gadafi ...Koan



Fuente:Karbolarium

Norman Finkelstein - Americano Radical

viernes, 8 de abril de 2011
Bueno, les dejo ahora este interesante documental acerca de este personaje que me ha interesado mucho.
En lo personal no veo el porque tanto espanto con lo que dice, creo que se queda muy, pero muy corto acerca de la denuncia de todo el abuso y manipulación que se hace acerca de las invasiones y asesinatos masivos que Israel (con la plena protección y colaboración de Estados Unidos), hace en medio oriente.
Lo que me he gustado de Norman es su tono y estilo directo, sin concesiones y sin diplomacia para intentar maquillar o adornar algo que no puede ser maquillado ni adornado por alguien que en verdad quiere decir la verdad, es decir: ESTÁN  ASESINANDO MASIVAMENTE A LOS PALESTINOS, AFGANOS Y DEMÁS MEDIO ORIENTALES.
Ser radical es ir a la raíz, y en lo personal me he dado cuenta, MUY TRISTEMENTE, que la gran mayoría de "luchadores sociales" y activistas, lo que tan solo buscan es una tregua, unas mejores condiciones de explotación, una prestación mas por aqui, una dadiva disfrazada de derecho por allá.
Cuando me doy cuenta de que mi lucha no es la lucha de los demás, a veces, como Norman...me siento solo.
Koan



Fuente:Lights in the dark
Video completo en youtube, pero en ingles:American Radical: the trials of Norman Finkelstein

Bruno Rodríguez en ONU: “La reconstrucción de Haití es tarea pendiente”

jueves, 7 de abril de 2011
brunocs.jpg"Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera".




Discurso de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en la sesión especial del Consejo de Seguridad sobre Haití. Nueva York, 6 de abril del 2011

Señor Presidente de la República de Colombia y del Consejo de Seguridad, Juan Manuel Santos: 

Señor Presidente de la República de Haití, René García Preval:

Hace apenas un año, más de 150 gobiernos y otros actores internacionales nos comprometimos en la sede de esta Organización a prestar una cooperación sustancial para la recuperación y la reconstrucción de Haití tras el desastre provocado por el terremoto del 12 de enero de ese año. En términos declarativos, fue una muestra encomiable de solidaridad. 

Los montos comprometidos de 9 mil millones de dólares para la reconstrucción, de los cuales 5 mil se desembolsarían en los primeros dos años, más los valiosos ofrecimientos adicionales en especie, aunque fueran insuficientes, reflejaban una voluntad innegable de cooperar. El principio declarado de canalizar esta ayuda con pleno apego a las prioridades del Gobierno haitiano, de forma que fortaleciera la autoridad del Estado, entrañaba un respeto universal a la soberanía de ese sufrido país y a las prerrogativas de sus autoridades gubernamentales.

Parecía existir una voluntad universal de prestar asistencia a esa nación heroica, la primera en romper el yugo colonial y en abolir la esclavitud en el hemisferio americano.
Desafortunadamente, lo ocurrido desde entonces no ha sido consistente con el espíritu que primó en aquella conferencia del 31 de marzo de 2010. Sin embargo, muchos de los autoproclamados “principales donantes” continúan dedicando exorbitantes recursos a la guerra y a la intervención militar.

Los montos de ayuda financiera y material comprometidos, aunque insuficientes frente a la magnitud del problema, no se han desembolsado. No se ha respetado la voluntad del Gobierno haitiano, ni se ha prestado atención a sus prioridades. La reconstrucción de Haití, con la cual todos nos comprometimos, es una tarea pendiente. 

En los meses posteriores al terrible sismo, Haití parecía ser despedazada por los gobiernos de los países más poderosos e industrializados que distribuían sus ayudas, de manera arbitraria y arrogante, mediante sus voraces compañías y algunas de sus más ricas Organizaciones No Gubernamentales.

Hasta hoy, continúa prevaleciendo la canalización de fondos y recursos fuera de los programas y el control del Gobierno haitiano, lo que conduce al despilfarro, la corrupción y la satisfacción de intereses muy marginales o selectivos.

Cuba comparte las preocupaciones expresadas por los Jefes de Gobierno de CARICOM en el Comunicado emitido por su Reunión Inter-sesional del pasado 26 de febrero, cuando se refirieron, con sentido crítico, al Fondo de Recuperación, a la Comisión Interina de Recuperación de Haití, a sus métodos de trabajo, al necesario respeto a las prioridades del gobierno haitiano y al flujo insuficiente de los recursos comprometidos.

Señor Presidente:

Cuba ha concentrado sus esfuerzos en el área que más impacto puede lograr, la salud pública, elemento clave de la sostenibilidad y la estabilidad social de Haití. 

En plena coordinación con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, y bajo las indicaciones y prioridades del gobierno haitiano, hemos trabajado sin descanso en la puesta en marcha de un programa de reconstrucción del sistema nacional de salud, cuya esencia radica en satisfacer las necesidades sanitarias del 75% de la población más necesitada, con un mínimo de gastos.

Desde el 12 de enero de 2010 hasta hoy, han sido atendidos casi 2 millones de pacientes, se han realizado más de 36 mil intervenciones quirúrgicas y casi 8500 partos. Más de 465 mil pacientes han recibido tratamientos de rehabilitación.

Se prestan servicios en 23 hospitales comunitarios de referencia, 30 salas de rehabilitación, 13 centros de salud, 2 posiciones quirúrgicas oftalmológicas y en el Laboratorio de Salud Pública. En los 10 Departamentos del país, se desarrolla un Programa Integral de Higiene y Epidemiología.

El programa de cooperación impulsado por Cuba cuenta hoy con 1 117 colaboradores de la salud, de ellos 923 son cubanos y 194 de varios países graduados en Cuba. 

Los recursos aportados solidaria y generosamente por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, han sido esenciales. Con Brasil, hemos trabajado también estrechamente mediante un Acuerdo Tripartito con Haití.

Cuba ha recibido también el respaldo de varios países para la ejecución de este programa de salud. Namibia, Noruega, Sudáfrica, Australia y España han aportado, junto a grupos de donantes individuales, algo más de 3,5 millones de dólares. 

Estamos dispuestos a trabajar con todo país u organización que, de manera estrictamente humanitaria, con respeto y en plena coordinación con el gobierno haitiano, tenga la voluntad de participar en la reconstrucción y desarrollo de su sistema de salud. 

Simultáneamente, los médicos cubanos han enfrentado una grave epidemia de cólera. 
Para ese fin se establecieron 67 unidades, en las que se han atendido más de 73 mil pacientes, la tercera parte de todos los casos de cólera vistos en el país. De ellos, sólo fallecieron 272 personas, para una tasa de letalidad de 0.37 %, inferior en 5 veces a la del resto de las instituciones presentes en Haití. Ello ha requerido abnegación y espíritu de sacrificio para atender a los pacientes, sobretodo en horas nocturnas. En los últimos 77 días consecutivos, nuestro personal de medicina y enfermería no ha tenido fallecidos de cólera.

Una nueva experiencia fue la creación de los Grupos de Pesquisa Activa “Subcomuna Adentro”, que permitió estudiar a casi 1 millón 700 mil personas que viven en comunidades sin acceso a los servicios de salud, y diagnosticar a más de 5 300 casos de cólera en sus propios domicilios. 

Traigo estos datos, con toda la modestia de nuestro pueblo, solo para argumentar con ejemplos prácticos, nuestra convicción de que lo que requiere Haití es una ayuda sustancial y desinteresada, estrechamente coordinada con su Gobierno, que contribuya a su desarrollo y a superar las inmensas dificultades y disparidades socioeconómicas que afectan al país e impiden la estabilidad y el progreso de su pueblo.

Señor Presidente: 

Haití no precisa de una fuerza de ocupación, no es, ni puede convertirse en un protectorado de las Naciones Unidas. 

El papel de Naciones Unidas es apoyar al Gobierno y al pueblo haitianos en la consolidación de su soberanía y autodeterminación. Las fuerzas de la MINUSTAH han estado en ese país para un mandato muy específico de promoción de la estabilidad, que debió y debe respetarse con rigurosidad. La MINUSTAH no tiene prerrogativas políticas para inmiscuirse en asuntos internos que solo competen a los haitianos ni debe hacerlo. 
No puede aceptarse que sea partícipe de las opciones electorales o que presione a las autoridades soberanas en un sentido u otro. Tampoco tiene ninguna autoridad para hablar a nombre de Haití.

Cuba tiene el firme convencimiento de que la situación humanitaria de Haití no es un tema que competa al Consejo de Seguridad sino a la Asamblea General de quien usurpa frecuentemente sus facultades. No es esta una cuestión que amenace la paz y la seguridad internacionales, ni que se resuelva con fuerzas militares concebidas para operaciones de mantenimiento de la paz. Son conocidas también las serias consecuencias de las omisiones, los excesos, los dobles raseros y los procedimientos antidemocráticos que padece este Consejo. 

Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera. 

El derecho inalienable del pueblo haitiano a la independencia y la autodeterminación debiera ser, al fin, respetado. 

Haití necesita recursos para la reconstrucción y recursos para el desarrollo. Requiere compromiso humanitario y no injerencia ni manipulación política. Hace falta un mínimo de generosidad en vez de tanto egoísmo. 

Muchas gracias 

http://america.cubaminrex.cu/DiscursosIntervenciones/Articulos/Bruno/2011/2011-04-06.html

Dos discursos del Canciller cubano en Ginebra

martes, 1 de marzo de 2011
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Bruno Rodríguez ante la CDH: “¿Aplicará el Consejo sanciones a EEUU si desata una guerra?”
Declaración del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos. Ginebra, 1ro. de marzo del 2011.
Señor Presidente:

La conciencia humana rechaza la muerte de personas inocentes en cualquier circunstancia y lugar. Cuba comparte plenamente la preocupación mundial por las pérdidas de vidas de civiles en Libia y desea que su pueblo alcance una solución pacífica y soberana a la guerra civil que allí ocurre, sin ninguna injerencia extranjera, y que garantice la integridad de esa nación.

Con toda seguridad, el pueblo libio se opone a toda intervención militar extranjera, que alejaría aún más un arreglo y provocaría miles de muertes, de desplazados y enormes daños a la población.

Cuba rechaza categóricamente cualquier tentativa de aprovechar la trágica situación creada para ocupar ese país y controlar su petróleo.

Resulta notorio que es la voracidad por los hidrocarburos, y no la paz ni la protección de las vidas de los libios, la motivación que anima a las fuerzas políticas, fundamentalmente conservadoras, que llaman hoy, en los Estados Unidos y en algunos países de Europa, a una intervención militar de la OTAN en territorio libio. Tampoco parecen ser la objetividad, la exactitud y el apego a la verdad, lo que predomina en una parte de la prensa, utilizada por emporios mediáticos, para atizar el fuego.

Ante la magnitud de lo que en Libia y en el mundo árabe ocurre y en circunstancias de una crisis económica global, debería prevalecer la responsabilidad y la visión de largo plazo de los gobiernos de los países desarrollados. Aunque pueda engañarse a la buena voluntad de una parte de la opinión pública, es evidente que una intervención militar llevará a una guerra y acarreará graves consecuencias para las vidas de las personas y especialmente de los miles de millones de pobres que son las cuatro quintas partes de la Humanidad.

Pese a que falten algunos datos y hechos por conocerse, la realidad es que el origen de la situación en el Medio Oriente y el Norte de África está en la crisis de la política de saqueo impuesta por los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en esa región. Los precios de los alimentos se triplican, el agua escasea, crecen los desiertos, aumenta la pobreza y, con ella, una ofensiva desigualdad social y exclusión en la distribución de la opulenta riqueza petrolera de la región.

El derecho humano fundamental es el derecho a la vida que no merecería vivirse sin dignidad humana.

Concita seria preocupación la manera en que se conculca el derecho a la vida. Según fuentes diversas, han perecido en conflictos armados en guerras modernas algo más de 111 millones de personas. No podría olvidarse en esta sala que si en la Primera Guerra Mundial las muertes de civiles sólo fueron el 5% del total de bajas, en las guerras de conquista posteriores a 1990, fundamentalmente en Iraq con más de un millón y Afganistán con más de 70 mil, los muertos inocentes son el 90%. La proporción de niños en estos datos es horrible e inédita.

Ha sido aceptada en la doctrina militar de la OTAN y de naciones muy poderosas el concepto de “daños colaterales” lo que ofende la naturaleza humana. En la última década, el Derecho Internacional Humanitario ha sido pisoteado, como ocurre en la Base Naval norteamericana de Guantánamo, que usurpa territorio a Cuba.

Las cifras globales de refugiados, como consecuencia de esas guerras, se han incrementado en un 34%, a más de 26 millones de personas.

Los gastos militares aumentaron un 49% en la década y llegan a 1,5 millones de millones de dólares, más de la mitad solamente en Estados Unidos. El complejo militar-industrial sigue produciendo guerras.

Cada año mueren como víctimas de hechos violentos asociados al crimen organizado, y no sólo a conflictos, 740 mil seres humanos.

En un país europeo, muere cada cinco días una mujer a causa de la violencia doméstica. En los países del sur, fallecen anualmente en el parto medio millón de madres.

Cada día, mueren de hambre y enfermedades prevenibles 29 mil niños. En los minutos que llevo de discurso, han muerto no menos de 120 niños. En su primer mes de vida, perecen 4 millones. En total, mueren anualmente 11 millones de niños.

Por causas relacionadas con la desnutrición, hay 100 mil fallecimientos diarios que suman 35 millones al año.

Sólo en el huracán Katrina, en el país más desarrollado del mundo, murieron  1 836 personas, casi todas negras y de pocos recursos. En los últimos dos años, 470 mil personas murieron en el mundo, a causa de desastres naturales, el 97% de ellas de bajos ingresos.

Sólo en el terremoto de enero de 2010, en Haití, murieron más de 250 mil personas, casi todas residentes en viviendas muy pobres.  Lo mismo ocurrió con las casas arrasadas por las lluvias excesivas en Río de Janeiro y Sao Paulo, en Brasil.

Si los países en desarrollo tuvieran tasas de mortalidad infantil y materna como las cubanas, se salvarían anualmente 8,4 millones niños y 500 mil madres. En la epidemia de cólera en la hermana Haití, médicos cubanos atienden casi la mitad de los enfermos, con una tasa de letalidad inferior en cinco veces a las atendidas por galenos de otros países. La cooperación médica internacional cubana ha permitido salvar más de 4,4 millones de vidas en decenas de países de 4 continentes.

La dignidad humana es un derecho humano. Hoy viven 1 400 millones de personas en pobreza extrema. Hay mil veinte millones de hambrientos, otros 2 mil millones padecen desnutrición. Existen 759 millones de adultos analfabetos.

Señor Presidente:

El Consejo ha demostrado su capacidad para abordar las situaciones de derechos humanos en el mundo, incluyendo aquellas de carácter urgente que requieren la atención y acción de la comunidad internacional. Se ha confirmado la utilidad del Examen Periódico Universal, como sustento de la cooperación internacional, para evaluar el desempeño en la materia de todos los países, sin distinción.

Preservar, perfeccionar y fortalecer este Consejo en su función de promover y proteger efectivamente todos los derechos humanos para todos, fue el espíritu que animó nuestra actuación en el proceso de revisión del órgano.

Los resultados de este ejercicio expresan un reconocimiento a los importantes logros del Consejo en su corta existencia.  Si bien los acuerdos alcanzados resultan insuficientes a la luz de los reclamos de los países en desarrollo, se preservó al órgano de aquellos que pretendían reformarlo a su conveniencia para satisfacer apetitos hegemónicos y resucitar el pasado de confrontación, dobles raseros, selectividades e imposición.

Los debates de estos días harían esperar que este Consejo de Derechos Humanos continúe construyendo y avanzando su institucionalidad hacia el pleno ejercicio de su mandato.

Sería muy negativo que, con el pretexto de la revisión de la construcción institucional del Consejo y el abuso de la dramática coyuntura que se discute, se manipule y se presione de manera oportunista para establecer precedentes y modificar acuerdos.

Si el derecho humano esencial es el derecho a la vida, ¿estará listo el Consejo para suspender la membresía de los Estados que desaten una guerra?

¿Se propone el Consejo dar alguna contribución sustancial para eliminar la principal amenaza a la vida de la especie humana que es la existencia de enormes arsenales de armas nucleares, cuya ínfima parte, la explosión de 100 ojivas, provocaría el invierno nuclear, según evidencia científica irrefutable?

¿Establecerá un procedimiento temático sobre el impacto del cambio climático en el ejercicio de los derechos humanos y proclamará el derecho a un ambiente sano?

¿Suspenderá a los Estados que financien y suministren ayuda militar empleada por el Estado receptor en violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos y en ataques contra la población civil, como las que ocurren en Palestina?

¿Aplicará esa medida contra países poderosos que realicen ejecuciones extrajudiciales en territorio de otros Estados con empleo de alta tecnología, como municiones inteligentes y aviones no tripulados?

¿Qué ocurrirá con Estados que acepten en sus territorios cárceles ilegales secretas, faciliten el tránsito de vuelos secretos con personas secuestradas o participen de actos de tortura?

¿Podrá el Consejo adoptar una Declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz?

¿Adoptará un Programa de Acción, que incluya compromisos concretos para garantizar el derecho a la alimentación en momentos de crisis alimentaria, espiral de precios de los alimentos y utilización de cereales para producir biocombustibles?

Señor Presidente:

Distinguidos Ministros y Delegados:

¿Qué medidas adoptará este Consejo contra un Estado miembro que cometa actos que causen grandes sufrimientos y atenten gravemente contra la integridad física o mental, como el bloqueo a Cuba, tipificado como genocidio en al artículo 2, incisos b y c,  de la Convención de Ginebra de 1948?

Muchas gracias

(Cubaminrex-Embacuba Ginebra)

Cubadebate

                        oooooooooo0ooooooooooooooooo
Bruno Rodríguez en Ginebra: “Ante los graves problemas, apartemos lo que nos enfrenta o divide”

Intervención de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en la Conferencia de Desarme, Ginebra, 1ro de marzo de 2011.

Señor Presidente:

Las Naciones Unidas se crearon, después que 60 millones de personas murieron en la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. La primera resolución de su Asamblea General, de fecha 24 de enero de 1946, pidió precisamente la creación de una Comisión encargada de estudiar los problemas surgidos con motivo del descubrimiento de la energía atómica y, en su párrafo dispositivo 5, llamó a “… eliminar de los armamentos nacionales las armas atómicas, así como todas las demás armas principales capaces de causar destrucción colectiva de importancia”.

Sesenta y cinco años después, graves e inminentes peligros amenazan la existencia de la humanidad. La degradación de las condiciones de vida en el planeta como consecuencia del calentamiento global, y la existencia de las armas nucleares constituyen los principales desafíos para la supervivencia de la especie humana. Sólo el empleo de una parte ínfima  del enorme arsenal nuclear mundial, la explosión de 100 ojivas, provocaría el invierno nuclear.

La única garantía de que las armas nucleares no puedan usarse por Estados ni por nadie será su eliminación y prohibición absoluta, que debiera abarcar también las armas convencionales avanzadas de casi similar letalidad. La única solución es el desarme general y completo bajo estricta verificación internacional.

Debe cesar la manipulación política acerca de la no proliferación, basada en el doble rasero y el interés político, en la existencia de un club de privilegiados que continúa perfeccionando sus armas nucleares, mientras intenta conculcar  el derecho inalienable al uso pacífico de la energía nuclear por los países del Sur.

Debe abandonarse definitivamente el concepto de la “disuasión nuclear” como base de doctrinas militares insostenibles e inaceptables, que lejos de contribuir al desarme nuclear, estimulan la perpetua posesión de esos armamentos.

Señor Presidente:

Los Estados miembros de las Naciones Unidas, desde su primer período extraordinario de sesiones dedicado al desarme, en 1978, dieron el mandato a este foro de negociar los tratados multilaterales en la materia. Esta Conferencia ha incumplido ese mandato respecto al desarme nuclear. Se ha incumplido también el  Artículo VI del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), que establece claramente la obligación de negociar de buena fe el desarme nuclear.

Instamos a los Estados Unidos, principal potencia nuclear, a que deje de oponerse a la negociación de acuerdos vinculantes que permitan librarnos definitivamente de la amenaza nuclear en un período predeterminado.

Para avanzar en este empeño, el Movimiento de Países No Alineados ha presentado una propuesta que merece ser atendida y que contempla un Plan de Acción que establece un calendario concreto para la reducción gradual de las armas nucleares hasta su total eliminación y prohibición, a más tardar en el año 2025. Incluye también la creación de Zonas Libres de Armas Nucleares. Urge establecerla en el Medio Oriente, donde Israel es el único país que se opone. Lograrlo significaría una verdadera contribución para alejar las amenazas de conflicto y de proliferación nuclear, y alcanzar la paz duradera en esa región que vive momentos convulsos y enfrenta el peligro de una intervención militar de la OTAN en Libia.

Cuba apoya la adopción de un Programa de Trabajo en la Conferencia de Desarme y ha expresado en varias ocasiones que está preparada para negociar paralelamente un tratado que elimine y prohíba las armas nucleares; un tratado que prohíba la carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre; un tratado que brinde garantías de seguridad efectivas para los Estados que, como Cuba, no son poseedores de armas nucleares; y un tratado que prohíba la producción de material fisible para la fabricación de armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares.

La Conferencia de Desarme tiene la capacidad de enfrentar al unísono estas negociaciones, lo que falta es la necesaria voluntad política para lograrlo.

La negociación de un tratado que prohíba la producción de material fisible para la fabricación de armas nucleares es una medida positiva pero insuficiente, si no existe un esquema y compromisos claros sobre las etapas que complementarán esa medida. Es decir, si no se definen los pasos subsiguientes para lograr el desarme nuclear.

Señor Presidente:

Para preservar la paz, hay que erradicar todo lo que la amenaza. Resulta inaceptable que en el mundo actual se gaste cada vez más en medios para hacer la guerra y menos en la promoción del derecho al desarrollo. En los últimos 10 años, los gastos militares han crecido en un 49%, hasta llegar a la astronómica cifra de  1,5 millones de millones de dólares.

Con los recursos que hoy se dedican a armamentos, se podría combatir la pobreza extrema que hoy padecen 1400 millones de personas en el mundo, alimentar  a los más de 1 020 millones de hambrientos que existen en el planeta, evitar la muerte de los 11 millones de niños que cada año fallecen por hambre y enfermedades prevenibles, o enseñar a leer y escribir a los 759 millones de adultos analfabetos.

Esta Conferencia de Desarme, si cumpliera con su mandato, podría realizar una importante contribución para cambiar el estatus quo, que solo beneficia a los poderosos. Debemos con toda urgencia iniciar nuestros trabajos y exigir el respeto al derecho de los seres humanos y de los pueblos a vivir en paz y en un mundo sin armas nucleares.
Nosotros tenemos el deber de contribuir a edificar otro orden mundial basado en la solidaridad humana y la justicia, en que la solución a los conflictos se base en el diálogo y la cooperación, en que cese la filosofía del despojo que lleva a la guerra y al uso de la fuerza.

Ante los serios peligros que nos amenazan, apartemos lo que nos enfrenta o divide, y unámonos para salvar la paz, el planeta y la vida de las futuras generaciones. Cuba asumirá este año la presidencia de la Conferencia de Desarme inspirada en esos objetivos y con el firme propósito de que este importante foro no pierda su relevancia por el inmovilismo y la falta de voluntad política.

Muchas gracias.

(Cubaminrex-Embacuba Ginebra)

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