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Comandante guerrillero opina sobre proyecto de ley de Santos

lunes, 26 de agosto de 2013
La Habana, 25 ago (PL) La reciente presentación de un proyecto para reformar la ley y permitir un referendo en Colombia no es un hecho tan límpido como pretende presentarlo el gobierno nacional, afirmó en un comunicado el líder guerrillero Timoleón Jiménez.
 
El jueves último, el mandatario colombiano propuso un proyecto de legislación estatutaria que permita que los posibles acuerdos de paz se puedan presentar en un día que coincida con las próximas elecciones en 2014. En un texto difundido hoy aquí, el comandante de las Fuerzas Armadas de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP) señala que Juan Manuel Santos busca generar las condiciones que posibiliten, ante un eventual acuerdo en la Mesa de La Habana, que se pueda realizar de manera expedita el referendo aprobado en el Acuerdo Final, a fin de poder materializar el pacto de paz.

 "Y como si buscara restarle importancia al tema, argumenta que si no se logra ningún Acuerdo en la Mesa, o si allí no se define que el procedimiento de refrendación de los acuerdos sea un referendo, simplemente no va a pasar nada, la ley aprobada no se aplicaría y punto", señala.

 El jefe guerrillero se cuestiona si tiene alguna presentación, o se ha visto en algún país del mundo, que un gobierno proponga una ley, presuponiendo algo que no se sabe si se va producir y afirmando que si no sucede, nada importa.

 Por otra parte pregunta si puede un gobierno poner en funcionamiento la máquina estatal entera, involucrar los tres poderes- ejecutivo, legislativo y judicial- con carácter de urgencia, a fin de obtener una ley que le permita ejecutar algo que él mismo admite que es probable que no se dé.

 Las razones para hacerlo, apunta, tienen necesariamente que ir mucho más allá de la simple generosidad bonachona, y añade que "Santos debe tener serias motivaciones, por lo que vale la pena convidar al país a pensar con detenimiento y 'no tragar entero', como parece indicarle la gran prensa".

 Jiménez expone que el propio Humberto de La Calle, quien lidera la delegación gubernamental a los diálogos de paz, reconoce que el tema hace parte del punto 6 de la Agenda, el cual ni siquiera se ha comenzado a discutir.

 Indica, además, que cuando el asunto del mecanismo de refrendación sea abordado en la Mesa, va a suceder que el argumento central del gobierno para imponer la vía del referendo, va a ser precisamente el del engranaje estatal puesto ya en marcha y la expectativa nacional al respecto.

 "Cualquier otra fórmula, verbigracia una Constituyente, será desechada de inmediato con el solo argumento de que implicaría más trámites y demoras", remarcó.

 Manifestó que el gobierno colombiano, sin embargo, no ha dicho aún una palabra pública sobre la ley que convocaría el referendo y ha hecho creer que ella dispondría una elección en la que la ciudadanía votará por el Sí o el No a cada uno de los puntos del Acuerdo Final de La Habana.

 "Lo que Santos pretende con ese Referendo es que el país vote Sí o No, a dotar de facultades extraordinarias al Presidente para expedir decretos con fuerza de ley encaminados a poner en vigencia los Acuerdos firmados en La Habana", sentenció.

 Para ello, opinó, el país debe votar la conformación de un pequeño Congreso o cuerpo legislativo encargado de redactar los decretos y el cual estaría conformado por voceros de todos los partidos políticos y en él tendrá cabida una pequeña representación de las FARC.

 "Es esa la segunda parte sobre la que el gobierno calla. Así y tal fue informado en reunión informal a un grupo de voceros de las FARC en La Habana, los cuales plantearon un tiempo prudencial para pensar sobre ello", indicó.

 El gobierno, sin embargo, alerta Jimenez, decidió arrancar con su idea sin esperar respuesta. Así que las FARC estamos envueltos ahora en un carrusel que desborda de largo el Acuerdo General firmado en La Habana hace un año, sin contar con nuestra opinión, y al cual, según el gobierno, no podremos oponernos sin que aparezcamos como falsarios y enemigos de la paz.

 "Nuestra intención es seguir adelante con el proceso de paz, de acuerdo con lo pactado en el Acuerdo General, haciendo caso omiso de las maniobras que el gobierno intente paralelamente. Colombia y el mundo deben saber quién está violando las reglas", precisa.

Fuente Prensa Latina
Reflexiones elementales ante el proyecto de Santos.
Por Timoleón Jiménez. Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP


La reciente presentación de proyecto que busca reformar la ley para permitir que la realización de un referendo pueda coincidir con la fecha normal de otra convocatoria electoral pública, no es un hecho tan límpido como pretende presentarlo el gobierno nacional.

El Presidente Santos expone que busca generar las condiciones que posibiliten, ante un eventual acuerdo en la Mesa de La Habana, que se pueda realizar de manera expedita el referendo aprobado en el Acuerdo Final, a fin de poder materializar el pacto de paz.

Y como si buscara restarle importancia al tema, argumenta que si no se logra ningún Acuerdo en la Mesa, o si allí no se define que el procedimiento de refrendación de los acuerdos sea un referendo, simplemente no va a pasar nada, la ley aprobada no se aplicaría y punto.

Reflexionemos un instante sobre eso. ¿Tiene alguna presentación, se ha visto en algún país del mundo, que un gobierno proponga una ley, presuponiendo algo que no se sabe si se va a dar, y afirmando que si no se da, no importa nada?

¿Puede un gobierno poner en funcionamiento la máquina estatal entera, involucrar los tres poderes, ejecutivo, legislativo y judicial, con carácter de urgencia, a fin de obtener una ley que le permita ejecutar algo que él mismo admite que es probable que no se dé?

Las razones para hacerlo tienen necesariamente que ir mucho más allá de la simple generosidad bonachona. Santos debe tener serias motivaciones. Y es a ese respecto que vale la pena convidar al país a pensar con detenimiento y no tragar entero como parece indicarle la gran prensa.

El propio Humberto de La Calle, reconoce que el tema hace parte del punto 6 de la Agenda, el cual ni siquiera se ha comenzado a discutir. Cuando se discuta, puede ser acordada una fórmula bien distinta, caso en el cual la ley propuesta sería una simple medida de prevención por si acaso.

Eso no puede creerse, no se puede ser tan ingenuo. Durante varios meses, como queda visto desde ya, los grandes medios y el país entero van a estar ocupados en las incidencias del proyecto de ley sobre referendo, el cual será elevado de ese modo a la fórmula de una panacea salvadora.

Cuando el tema del mecanismo de refrendación sea abordado en la Mesa, va a suceder que el argumento central del gobierno para imponer la vía del referendo, va a ser precisamente el del engranaje estatal puesto ya en marcha y la expectativa nacional al respecto.

Cualquier otra fórmula, verbigracia una Constituyente, será desechada de inmediato con el solo argumento de que implicaría más trámites y demoras. La nación entera quiere poner fin al conflicto ya, dirán. Así la fórmula gubernamental del por si acaso resultará impuesta por inercia.

En caso de que en la Mesa las FARC, por su inclinación a cualquier otro, se nieguen a admitir que el mecanismo de refrendación sea el referendo, es seguro que el gobierno nacional y los grandes medios van a lanzarse en masa contra ellas acusándolas de haber engañado al país.

Van a decir que después de haber embarcado al Congreso, la Corte Constitucional, los grandes medios y la opinión pública en la fórmula salvadora del referendo, se echaron atrás en una demostración de su mala fe habitual y su manía de mentir al país.

Que el Presidente Santos pretenda arrinconarnos de ese modo con su por si acaso, no resulta lo más grave del asunto. Desde hace medio siglo pretenden hacer lo mismo con bombas y metralla, lo cual, como organización, nos ha enseñado a desarrollar un blindaje a toda prueba.

En un país en donde probadamente han sido elegidos presidentes con dinero de las mafias y apoyo paramilitar, en el que ya es costumbre valerse de algún modo de las FARC y el tema de la paz para llegar a la primera magistratura, no es raro que Santos recurra al proceso para reelegirse.

La agitación legislativa y mediática se encargará de preparar la opinión para ello, sin importar que el Presidente tenga previsto el filo de la espada contra las FARC en caso de que no se sometan a sus imposiciones. Si no logró la paz por las buenas, de todos modos lo conseguirá por las malas.

Pero hay algo más serio. El gobierno nacional no ha dicho aún una palabra pública sobre la ley que convocaría el referendo. Ha hecho creer que ella dispondría una elección en la que la ciudadanía votará por el sí o el no a cada uno de los puntos del Acuerdo Final de La Habana.

Cuando no hay nada más lejos de su propósito. Lo que Santos pretende con ese Referendo es que el país vote sí o no, a dotar de facultades extraordinarias al Presidente para expedir decretos con fuerza de ley encaminados a poner en vigencia los Acuerdos firmados en La Habana.

Para lo cual el país debe votar sí o no a la conformación de un pequeño Congreso o cuerpo legislativo encargado de redactar los decretos. Ese Congreso estaría conformado por voceros de todos los partidos políticos y en él tendrá cabida una pequeña representación de las FARC.

Es esa la segunda parte sobre la que el gobierno calla. Así y tal fue informado en reunión informal a un grupo de voceros de las FARC en La Habana, los cuales plantearon un tiempo prudencial para pensar sobre ello. El gobierno, sin embargo, decidió arrancar con su idea sin esperar respuesta.

Así que las FARC estamos envueltos ahora en un carrusel que desborda de largo el Acuerdo General firmado en La Habana hace un año, sin contar con nuestra opinión, y al cual, según el gobierno, no podremos oponernos sin que aparezcamos como falsarios y enemigos de la paz.

Esa es toda la verdad. Nuestra intención es seguir adelante con el proceso de paz, de acuerdo con lo pactado en el Acuerdo General, haciendo caso omiso de las maniobras que el gobierno intente paralelamente. Colombia y el mundo deben saber quién está violando las reglas.

Es claro que el gobierno presiona en todas las formas por un acuerdo antes de fin de año. Pero sus posiciones en la Mesa siguen siendo inamovibles en cuanto a no tocar un solo aspecto del orden establecido. Insistimos en que lo pretende es nuestra simple adhesión a sus políticas.

Eso no sería un acuerdo. Tampoco la paz por la que han luchado y entregado su vida tantos colombianos y tantos guerrilleros patriotas. Menos la paz por la que el pueblo raso de este país clama hoy día en calles, carreteras y plazas.

Timoleón Jiménez.
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Agosto 25 de 2013 (Fuente ANNCOL )

Cruz Roja confirma liberación de Langlois

lunes, 28 de mayo de 2012
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha confirmado que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) liberarán el miércoles al periodista francés Romeo Langlois.

El domingo a última hora los representantes del CICR, de los gobiernos de Colombia y Francia y del movimiento Colombianos por la Paz, concretaron el operativo para liberar a Langlois y, según el delegado del CICR, Jordi Raich, ya están listos los vehículos y las embarcaciones necesarios para emprender una operación por tierra y mar: no participarán helicópteros internacionales (brasileños y venezolanos) como ocurrió en otras liberaciones.

Raich ha aclarado que este lunes a la 13:00 hora local se conocerá el lugar donde las FARC entregarán a Langlois y el miércoles a las 7.00 hora local la guerrilla especificará las coordenadas exactas.

Las autoridades colombianas suspenderán todas las operaciones militares a partir de las 18:00 hora local de este martes hasta las 6:00 hora local del próximo jueves a fin de facilitar la liberación de Langois.

El 28 de abril, Langlois, periodista francés de la cadena gala France 24, de 35 años, desapareció en las selvas sureñas de Colombia cuando realizaba un reportaje en ese país: no se supo nada de él hasta que el 7 de mayo, fecha en que las FARC emitieron un video en el que declaraban que el periodista francés era su “prisionero de guerra”.

Fuente HispanTV



¿Quiénes son los verdaderos terroristas en Colombia?

viernes, 6 de abril de 2012
Por Omar Vázquez Heredia*

"Se llama terrorismo a la guerra de los pobres y
guerra al terrorismo de los ricos"
Alfonso Sastre


Las guerras siempre vinieron acompañadas de una estrategia política y comunicacional del poder agresor, desde las cruzadas católicas en la época medieval dirigidas por el Vaticano en las cuales se invadió al denominado Medio Oriente para supuestamente recuperar “Tierra Santa” y castigar a los “infieles” musulmanes; hasta la invasión y conquista por parte de las monarquías ibéricas (España y Portugal) de los territorios de la actual América Latina para civilizar a los pueblos indígenas caracterizados como “barbaros” e incorporar a la fe cristiana a los “infieles” paganos mencionados. Ideas estructuradas por los intelectuales orgánicos tradicionales para legitimar la violencia y el dominio de los sectores dominantes históricamente (castas, estamentos o clases).

En la actualidad, en la época de la guerra de cuarta generación y de las operaciones psicológicas, en correspondencia con el desarrollo de los instrumentos ideológicos de difusión masiva (radio, televisión, cine e internet) y por la intervención activa o pasiva de las grandes mayorías sociales en la política, por ende en la orientación de los procesos históricos; se evidencia con mucho más facilidad la utilización de la propaganda de guerra. Empleada buscando aislar, deslegitimar y desmovilizar a las fuerzas políticas y militares del enemigo.

La referida situación se observa con mucha claridad en el marco del conflicto social, político, económico y militar que acontece en la hermana República de Colombia. Por ello, la oligarquía colombiana y su Estado han desplegado históricamente una movilización propagandística para aislar, deslegitimar y desmovilizar a las organizaciones que desarrollan la resistencia armada en Colombia. Luchando por una reforma agraria, una verdadera democracia, un país soberano y por una paz con justicia social.

En este sentido, la oligarquía colombiana y su instrumento político fundamental (el Estado), en correspondencia con su estrategia comunicacional de guerra catalogan a las organizaciones guerrilleras como: Narcoterroristas. Intentando convertirlos en el plano ideológicos en simples delincuentes, que perturban la “armonía social” del país, vaciándolos de contenido político y de clase. Lo hacen para esconder las verdaderas causas del alzamiento en armas: la concentración de la tierra en pocos propietarios, la violencia política, la pobreza, desigualdad y el entreguismo al imperialismo yankee.

Sin embargo, sin negar los posibles errores políticos y militares de las organizaciones que desarrollan la lucha armada en Colombia, debemos plantear que los terroristas y narcotraficantes son la oligarquía colombiana y aquellos que ejecutan la violencia estatal y paraestatal. Veamos algunos hechos históricos que demuestran la afirmación realizada, no todos por supuesto.

En la primera mitad de la década de los 80 del siglo XX, en los gobiernos de Belisario Betancourt y Virgilio Barco, se desarrolló un proceso de “paz” asumido con esperanza por las distintas fuerzas políticas y militares revolucionarias; por lo tanto, algunos de sus militantes y cuadros decidieron bajar de las montañas y salir de la selva para organizar conjuntamente con los dirigentes “legales” un instrumento político-electoral que aglutinará a la izquierda colombiana: La Unión Patriótica (UP). Pero, en Colombia la paz es una simple promesa para la oligarquía, no una necesidad y realidad concreta. Así, con sus aparatos represivos estatales y paraestatales ejecutaron un plan masivo de asesinatos de dirigentes de UP. Desde los candidatos presidenciales Jaime Pardo Leal (1987) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990), pasando por 90 representantes en cargos públicos electos, terminando de constituirse en un genocidio con la masacre de 4000 mil dirigentes de base; suceso que acabo con los supuestos diálogos de paz [1]. Hecho que debemos conocerse y divulgar empleando posiblemente el documental “El Baile Rojo”.

Un poco más cerca, entre 1995 y 1997, mientras fungía como gobernador de Antioquía Álvaro Uribe Vélez estructura las denominadas “CONVIVIR”. Organizaciones paramilitares que sirvieron como precedente orgánico para la constitución de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), principal herramienta militar de la oligarquía colombiana para desarrollar las actividades que la policía y ejército no podía asumir directamente. El narcotráfico, el asesinato de dirigentes populares, el desplazamiento en masa de campesinos de sus tierras y el terrorismo (asesinatos, violaciones, torturas y desapariciones) en las zonas rurales que en oportunidades son base de apoyo de la insurgencia.

Asimismo, ya en el gobierno del líder de los paramilitares Álvaro Uribe Vélez, a través de la gestión del actual Presidente Juan Manuel Santos en el Ministerio de la Defensa colombiano, se desarrolló la política criminal y genocida denominada como “Falsos Positivos”. Mediante la cual se potenció la mercantilización del conflicto interno colombiano, estableciendo incentivos materiales para los militares que asesinaran (dieran de baja en el lenguaje nada humanista de los paramilitares) milicianos integrantes de la resistencia armada. Política que propicio el recrudecimiento de la guerra y la muerte de miles de jóvenes inocentes, que eran secuestrados y asesinados para ser disfrazados de guerrilleros y cobrar la recompensa. Producto de los falsos positivos en el año 2009 se encontraron varias fosas comunes con cadáveres de jóvenes disfrazados de guerrilleros. Entre ellas la ubicada en La Macarena en el departamento del Meta con la dolorosa cifra de 2 000 cuerpos [2].

En los últimos años, finalizando el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y en el desarrollo del mandato del criminal de Juan Manuel Santos, las principales organizaciones guerrilleras han liberadora sus prisioneros de guerra como gesto humanitario que pueda coadyuvar a la creación de las condiciones para un dialogo de paz. En cambio, la violencia de las clases dominantes mantiene alrededor de 7000 presos políticos entre detenidos por sus posiciones ideológicas y aquellos capturados en operaciones militares, al mismo tiempo que se asesina selectivamente empleando el magnicidio en la guerra mediante atentados a los principales Comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejercito del Pueblo (FARC-EP): Raúl Reyes, Iván Ríos, José Briceño Suarez y Alfonso Cano. Eliminando al interlocutor con el cual se puede entablar el diálogo, cerrándole la puerta a la paz y profundizando la guerra [3].

Mientras escribo el presente artículo la FARC-EP, sin esperar nada del enemigo, entrega los últimos prisioneros de guerra que tiene en su control. Además, según un comunicado de su Secretariado, decidió eliminar la retención de civiles con fines económicos, demostrando su afán de paz con justicia social [4]. No obstante, el gobierno guerrerista y pitiyakee de Juan Manuel Santos recibe los presentes gestos ejecutando operaciones militares en las cuales se asesinaron a 68 guerrilleros de las FARC-EP [5].

En realidad, la oligarquía colombiana y su gobierno actual no quieren la paz porque mientras para engañar al mundo aprueba la Ley de Victimas y Restitución de Tierra, estructuran el Ejercito Anti restauración de Tierras que asesina y amedrenta a los campesinos que intentan empleando la normativa jurídica recuperar sus tierras, que actualmente disfrutan los paramilitares y los terratenientes [6]. Por lo tanto, no podemos dejarnos engañar por la oligarquía colombiana y su Presidente Juan Manuel Santos, debemos siempre colocarnos al lado del pueblo hermano de Colombia denunciando los crímenes de las clases dominantes y del gobierno paramilitar. “No basta rezar para conseguir la paz”, decía nuestro Alí Primera; tampoco basta con desearla e inocentemente creer en los asesinos y criminales de siempre.

 

[1] http://justiciaypazcolombia.com/GENOCIDIO-DE-LA-UNION-PATRIOTICA

[2] http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo176848-hallan-fosa-comun-2000-cuerpos-macarena

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=121217

 [4] http://www.resistencia-colombia.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1212:secretariado-del-estado-mayor-central-de-las-farc-ep&catid=22&Itemid=37

[5]http://www.notitarde.com/notitarde/plantillas/notitarde/inota.aspx?idart=1598667&idcat=9846&tipo=2

[6] http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-328148-denuncian-nuevo-ejercito-anti-restitucion-de-tierras


 *Politólogo venezolano

Colombia: Manifiesto por la paz, hasta la última gota de nuestros sueños

viernes, 2 de marzo de 2012

Existe en el corazón de América un refugio humano abrazado a tres cordilleras, arrullado por exuberantes valles, frondosas selvas, y bañado por dos océanos. Manantiales y caudalosos ríos convierten las tierras en prodigios de fertilidad, culminando al sur en la Amazonía: lo que convierte a Colombia en objeto de grandes codicias. Y desde ahí empieza el martirio de un pueblo: desde la cartografía de la codicia de un puñado. Colombia, a pesar de tenerlo todo para hacer posible la vida digna de la totalidad de sus 48 millones de habitantes, padece una élite continuadora de la violencia colonial, que se atornilla en el poder local ofertando las riquezas del país al poder transnacional, condenando al pueblo a una sangrienta historia de despojos.

Hemos olvidado ya cuántas generaciones no han conocido jamás un asomo de paz, ni voluntad de los gobernantes para permitir que sobre este suelo habite por fin una democracia real, no una pantomima macabra de rituales de urnas que pierden su sustancia democrática ante el exterminio contra la oposición política. A fuerza de represión incesante para apagar el germen de la dignidad, los gobernantes han pretendido forzarnos a enterrar en las profundidades del dolor nuestros gritos de apabullada humanidad.

1. Hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz
Nosotros hemos decidido conjugar el sentir de nuestro pueblo a la primera persona del plural, porque somos pluralidad, y porque hacemos de la empatía social el primer paso hacia una verdadera paz: el sentir  de nuestro pueblo clama justicia en la voz de sus desterrados, despojados, empobrecidos, marginados, desaparecidos, encarcelados, amordazados, torturados, asesinados. Y nosotros decidimos ser ‘nosotros’ también con nuestros presos y muertos: porque si bien la violencia de una intolerante élite ha pretendido borrar sus ideas y sus sueños eliminándolos físicamente o separándolos de nosotros mediante rejas abyectas, en nosotros siguen vivas sus ansias de justicia y dignidad.
2. Terror que configura el latifundio a favor del gran capital
El 68% de los colombianos vivimos en la pobreza, ocho millones de nosotros deambulamos por las calles en la indigencia. Más de 5 millones hemos sido desplazados violentamente por las fuerzas represivas oficiales o paramilitares que colaboran fielmente con el regimiento militar. Hemos sido sometidos al terror que configura el latifundio a favor del gran capital transnacional, en detrimento de nuestras condiciones de sobrevivencia y dignidad, en detrimento de la soberanía alimentaria, y de la paz. Masacres, bombardeos, aspersiones y envenenamientos del suelo y del agua, preceden nuestras enlutadas marchas de destierro forzado. Nosotros los campesinos, los afrodescendientes, los indígenas que hemos intentado vivir en los suelos de nuestros ancestros, hemos sido exiliados.
Reventamos de dolor porque ya se ha rebasado el límite de resignación al sufrimiento. Cuando protestamos sufrimos exterminio, o somos sometidos al ostracismo y al silencio que impone el terror estatal. 
3. Abrir los espacios de tolerancia a la reivindicación social, para hablar de paz
Somos ocho mil presos políticos a quienes se nos violentan todos los derechos humanos, ocho mil que gritamos en medio de la indiferencia de esta sociedad amordazada y empujada a la alienación, que gritamos bajo las torturas aberrantes que la dignidad no se arranca como se nos arrancan las uñas, que las rejas no impiden que los sueños existan. La institución carcelaria que denunciamos como campo de exterminio de la reivindicación social, llega incluso a denegarnos la asistencia médica como forma de tortura, empujándonos a la muerte. La organización social, el pensamiento crítico, el estudio de la historia y la sociedad colombiana han sido proscritos; a los defensores de los derechos humanos, a los sindicalistas, a los intelectuales críticos, a los artistas comprometidos con su entorno, a los ambientalistas, a los líderes comunitarios, a los campesinos, se nos considera criminales y “terroristas”.

Somos defensores de la paz, y se nos acalla por no estar de acuerdo con que decenas de miles de niños mueran anualmente en Colombia por desnutrición, falta de agua potable y enfermedades curables; por reclamar una educación gratuita que se piense para la soberanía, por reclamar que la salud sea un derecho y no una mercancía, por alzar nuestras voces contra el saqueo de nuestros recursos. Hay una guerra estatal contra el pensamiento y la empatía: nos asesinan las fuerzas represivas oficiales o las paraestatales sin que hayamos siquiera empuñado las armas. Infinitas voces yacen en las fosas comunes, otras tantas quedan esparcidas en el pavimento entre los charcos de sangre que dejan los sicarios pagados para eliminar la voz disidente.
4. La guerra de la que no se habla: la guerra sucia
Los civiles estamos siendo diezmados por la guerra sucia: el terrorismo de estado es también parte de la guerra, esa parte que nunca se nombra en los mass-media y que sin embargo representa el raudal más caudaloso del baño de sangre. La llave de la paz es exigir que cese la práctica estatal de exterminar la participación política civil, porque al verse esta participación política arrinconada de manera sistemática, los medios de reivindicación social devienen armados.

No somos “la democracia más antigua de América Latina” porque no la hemos conocido. Se nos obliga a callar para que seamos cómplices de la sanguinaria “Seguridad”, que no es otra cosa que la seguridad para que ejerzan el saqueo las transnacionales sin tener que escuchar la justa reivindicación popular; una “seguridad” que se traduce en violación de la soberanía alimentaria para las mayorías.
5. Intervencionismo de EEUU apuntala la guerra y es peligro regional
Los mismos que han convertido a una parte de los empobrecidos de Colombia en carne de cañón para proteger los intereses de las transnacionales y de una minoría criolla, permiten la instalación de la amenaza imperialista contra nuestros hermanos de la región. Hemos sido condenados a renunciar a la soberanía que heredamos de las campañas libertadoras del siglo XIX, y asistimos a la instalación de bases militares estadounidenses, desde donde se imponen las doctrinas de apisonamiento de los derechos humanos y el manejo del narcotráfico como una herramienta más de dominación. Los estadounidenses gozan de total impunidad para los crímenes que cometan en Colombia, en virtud de la inmunidad que les es otorgada por el estado colombiano. Los EEUU justifican su intervencionismo bajo el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”, cuando en realidad éste fortalece sus mismas arcas y asimismo a un gobierno y a sus estructuras narcoparamilitares, a la par que criminalizan al campesino cultivador de la hoja de Coca a sabiendas que ésta no es cocaína.
6. La paz no es degradar en extremo al opositor         
Son los mismos gobernantes que posan exhibiendo manos cortadas y lanzan carcajadas de júbilo al lado de cadáveres, los que pretenden convertirnos a todos en aplaudidores del exterminio. Son los mismos gobernantes que han puesto tarifas a la vida, impulsando los mal llamados ‘falsos positivos’ que no son otra cosa que asesinatos de civiles para implementar los montajes militaro-mediáticos para la guerra sicológica: usando los cadáveres para el exhibicionismo necrofílico que busca degradar al opositor al presentarlo en bolsas negras, como pedazo de carne. Nosotros decimos que las y los colombianos no son pedazos de carne, y rechazamos dicha estrategia del terror estatal que enferma a la sociedad entera, degradando la ética.
Se alza el clamor por una paz con justicia social para las mayorías: una paz que nazca del debate conjunto.
7. Negociación política, cambios estructurales, cuestionar el modelo económico
La solución política es el clamor del pueblo colombiano: implementar cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de despojo, desigualdad y exclusión que han dado lugar a las múltiples formas de resistencia. Urge una verdadera reforma agraria, urge la cesación de la práctica estatal de exterminar la oposición política, el desmonte de la estrategia paramilitar, la cesación de la entrega del país en concesiones a multinacionales (el 40% del país está hoy pedido por multinacionales mineras), el fin del sometimiento a la bota estadounidense. Se trata de replantear el modelo de desarrollo de la sociedad colombiana: el ser una economía dependiente, concebida como una bodega de recursos, con un desarrollo endógeno nulo, es el gen de la guerra.

No se trata de una negociación superficial, ni de negociar prebendas a la ‘reinserción’ para los insurgentes, que lo único que haría sería reinsertar a miles de mujeres y hombres a la pesadilla del hambre que crece a diario en los cinturones de miseria de las ciudades. Tampoco se trata de negociar una ‘reinserción’ para avalar que luego miles de ‘reinsertados’ sufran el exterminio estando inermes, como ya ha sucedido más de una vez en la historia de Colombia. Apelamos a la responsabilidad social e histórica: no queremos avalar otro genocidio descomunal, ni podemos pretender que el campesino despojado se resigne a la indignidad.
8. Redefinir las partes en conflicto con una visión integral, para caminar hacia la paz
La paz no es un acuerdo solamente entre el gobierno y las guerrillas, porque las partes en este conflicto van más allá de esa definición estrecha que lo único que busca es quitarle su carácter esencialmente social y económico al conflicto: las partes somos todos los colombianos; también consideramos parte del conflicto a las transnacionales que se benefician del despojo fomentando masacres y desplazamientos poblacionales; a los Estados Unidos que constantemente intervienen en nuestros asuntos. Uno de los puntos medulares del problema es el negocio gigantesco que el complejo militar-industrial estadounidense y europeo tiene con el gobierno colombiano: la compra de aparatos de destrucción es financiada por el erario público, y por una creciente deuda externa que se le endosa de manera ilegítima a todo el pueblo colombiano.
9. Por la paz con justicia social hasta la última gota de nuestros sueños
No creemos en acuerdos que se basen sólo en la entrega de armas, porque lo que sustentaría una verdadera paz en Colombia sería que los codiciosos depusieran su codicia, cesaran la depredación de los recursos de Colombia a costa del despojo y genocidio contra sus gentes. Para la paz haría falta que el latifundio, las transnacionales, el estamento militar, desactivaran su herramienta paramilitar; y que cesaran definitivamente las pretensiones del fuero penal militar y demás artimañas del lúgubre aparato de impunidad que perpetúa el horror. El gasto militar es descomunal: más de 12.000 millones de dólares anuales; para la paz reclamamos que esta suma sea invertida en salud, educación, vivienda, desarrollo endógeno.

Queremos poder participar en el debate político amplio, en la construcción social sin ser asesinados; queremos que cese el exterminio contra la reivindicación social, que sean liberados los presos políticos, que cese la desaparición forzada… Son algunos pasos.

Nuestra intención es acercarles al sueño de un pueblo, que a fuerza de terrores se ha tardado en nacer. Hacemos un llamado a la opinión pública internacional para que se solidarice con el pueblo colombiano, y lo acompañe en un proceso de negociación política del conflicto social y armado. Entendemos que el conflicto es ante todo social, y deviene armado ante la intolerancia política del estado, y que la guerra en Colombia tiene su principal factor de durabilidad en la alimentación que los Estados Unidos suplen a los aparatos del estado.

En el corazón de América, al son de tambores, de gaitas, acordeones, el alma de un pueblo danza; custodia en la policromía de su piel milenios de historia; guarda recónditos saberes susurrados por las selvas. Un pueblo llora sobre las tumbas desparramadas en su latitud silente. Latiendo está Colombia con una geografía repleta de cantarinas cascadas, de multitud de verdes; se enrisca, se extiende, se oculta selvática, se asoma abisal y oceánica; nada en ella es avaricia, es toda abundancia; su pueblo clama por vivir dignamente en el paraíso que unos pocos pretenden atesorar: “¡POR LA PAZ, HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE NUESTROS SUEÑOS!”

Febrero 2012, desde la empatía esencial, equipo de colaboradores de La Pluma

Para apoyar este Manifiesto, ver la siguiente URL:
 


Un gesto histórico: a Santos corresponde ahora no frustrarlo

lunes, 27 de febrero de 2012

Las FARC se aprestan a dar este primer paso: ¿sabrá Santos ponerse a su altura, o recibirá órdenes de los que desean continuar satanizando a las FARC, para que aborte esas buenas intenciones?


Las FARC anuncian que liberan a todos los retenidos en su poder


RNV / TELESUR – Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) informaron este domingo a través de un comunicado que liberarán a los diez retenidos y no sólo a seis como lo habían anunciado en diciembre pasado y agradecieron la disposición “generosa del Gobierno de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

“Queremos comunicar nuestra decisión de sumar a la anunciada liberación de los seis prisioneros de guerra, la de los cuatro restantes en nuestro poder”, expresa el texto en el que manifiestan sus “sentimientos de admiración” hacia los familiares de los soldados y policías retenidos.

Las FARC solicitan a través del comunicado difundido en su página oficial www.farc-ep.com, que la activista de Colombianos y Colombianas por la Paz y dirigente de Asfamipaz, Marleny Orjuela, acuda a recibir a los diez retenidos el día de la liberación, que se estima sea a finales del mes de marzo.

“Estamos listos a concretar lo que sea necesario para agilizar este propósito. Colombia entera y la comunidad internacional serán testigos de la voluntad demostrada por el Gobierno de Juan Manuel Santos que ya frustró un feliz final en noviembre pasado”, agregan en el comunicado difundido a través de su portal en internet.

El grupo armado de Colombia destaca que tras la liberación de los diez retenidos “proscribimos la práctica de ellas (retenciones) en nuestra actuación revolucionaria [...] Es hora de que se comience a aclarar quiénes y con qué propósitos secuestran hoy en Colombia”.

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Por Nelson Lombana Silva.- PaCoCol

(Ibagué, febrero 27 de 2012) Mediante comunicado público aparecido este domingo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC – EP, comunica a la comunidad nacional e internacional dos decisiones que bien pueden catalogarse de históricas: Una tiene que ver con la proscripción de los secuestros con fines extorsivos y dos, dejar en libertad lo más pronto posible todos los retenidos en el marco del crudo conflicto social y armado que vive Colombia por más de 50 años.

 La trascendental decisión del movimiento insurgente abre espacios una vez más para buscar la añorada paz con justicia social, gesto que debe valorar el país nacional, del cual hablara Gaitán y la comunidad internacional. Decisión que debe corresponderse con una propuesta audaz y seria por parte del establecimiento que preside el tartareto presidente, Juan Manuel Santos Calderón. Urge cambiar su actitud contestataria y acudir a la propuesta.

 Entre las personalidades que se han pronunciado sobre estos temas de incumbencia nacional e internacional, está el miembro de Colombianos y colombianas por la paz, dirigente nacional del Partido Comunista Colombiano, del Polo Democrático Alternativo y Director del semanario VOZ La verdad del pueblo, Carlos A. Lozano Guillén.

 El dirigente revolucionario no duda en calificar el pronunciamiento de histórico y llama al gobierno nacional a tomar iniciativas encaminadas a buscar el diálogo y la salida política a este larvado conflicto. Propone, el camarada Lozano Guillén, un “Pre diálogo en secreto para concretar agenda concreta que apunte a erradicar las causas, que originaron el conflicto…Entre todos debemos construir un nuevo país  en paz con democracia y justicia social”. Remata sus declaraciones diciendo: “Es un aporte a la paz de Colombia”.

 Este pronunciamiento, aparecido en la página web: www.pacocol.org este lunes 27 de febrero, destaca en gran medida el significado histórico de la decisión tomada por el movimiento insurgente, nacido en las agrestes montañas de Marquetalia en 1965, como respuesta al brutal plan Laso, que usó 16.000 militares el Estado para asesinar a 48 campesinos liderados por Manuel Marulanda Vélez.

 El presidente de la república hizo un primer y lacónico pronunciamiento, pronunciamiento destemplado que da más la sensación de no tener propuesta clara a la vista y tenga que acudir, seguramente a la decisión de los Estados Unidos y la misma cúpula militar. Es como cuando uno no tiene autonomía y ante una propuesta audaz queda mirando para otros lares a ver qué le dicen que diga. “Valoramos el anuncio de las FARC de renunciar al secuestro como un paso importante y necesario, pero no es suficiente en la dirección concreta”, señaló el mandatario colombiano, según medios de comunicación.  

 En alguno de sus acápites el comunicado de las FARC – EP señala: “Queremos comunicar nuestra decisión de sumar a la anunciada liberación de los seis prisioneros de guerra, la de los cuatro restantes en nuestro poder”.

 “Proscribimos la práctica de ellas, (retenciones) en nuestra acción revolucionaria. Es hora que se comience a aclarar quienes y con qué propósito secuestran hoy en Colombia”.
 Son apartes del comunicado que necesariamente ponen a pensar, tanto al país nacional, como al político y a la comunidad internacional.

 


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Pide Piedad Córdoba tregua bilateral para diálogo con las FARC


La ex senadora colombiana Piedad Córdoba le propuso al gobierno una tregua bilateral para abrir espacios a un diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La dirigente opositora y facilitadora en el proceso de liberación de secuestrados en poder de ese grupo rebelde, dijo que el anuncio de las FARC de parar el secuestro de civiles es un primer paso para avanzar en esa dirección.

“El gobierno (del presidente Juan Manuel Santos) debe pensar en una tregua bilateral, y hay que hacerlo con sigilo”, declaró Córdoba a periodistas, tras reiterar que el diálogo es la única salida al conflicto armado interno.

Según la ex senadora, el anuncio de las FARC de entregar a 10 uniformados en su poder y de poner fin al secuestro de civiles con fines económicos, es un gesto unilateral que abre espacios a un proceso de paz con el gobierno.

Por ello, consideró que el Ejecutivo colombiano debe “encaminarse con las personas que tiene de su absoluta confianza a buscar acercamientos con la mayor discreción con las FARC para poder llegar a una mesa de negación”.

El grupo rebelde anunció el domingo en un comunicado, que entregará de manera unilateral a 10 uniformados en su poder desde hace una década y que terminará con el secuestro de civiles como señal de paz.

Aunque Santos dio la víspera la bienvenida al regreso a la libertad de los cautivos y ofreció las garantías para que el proceso se cumpla sin tropiezos, consideró insuficiente el hecho para iniciar diálogos de paz.

(Con información de Notimex)

Carta del Secretariado de las FARC-EP a las mediadoras internacionales

domingo, 4 de diciembre de 2011

Domingo, 04 de Diciembre de 2011 21:36

 Carta a las mediadoras internacionales sobre la muerte de los cuatro retenidos
COMUNICADO

Montañas de Colombia, Diciembre 1 de 2011

Distinguidas ciudadanas

Piedad Córdoba, Lucía Topolanski, Jody Williams, Elena Poniatowska Amor, Alice Williams, Mirta Baravalle, Isabel Allende, Rigoberta Menchú, Socorro Gómez, Hermana Elsie Mongue, Ángela Jeira

Cordial saludo.

Deploramos profundamente que cuatro de los seis prisioneros de guerra que íbamos a liberar unilateralmente en respuesta a su petición de agosto, hayan muerto en un irracional intento de rescate militar del ejército colombiano, cuando marchaban hacia el lugar donde proyectábamos entregarlos a ustedes. Sorprende la actitud del gobierno colombiano que, no dudamos, estaba enterado de nuestra determinación. Las FARC querían liberarlos vivos, pero el gobierno de Juan Manuel Santos prefirió devolverlos muertos a sus seres queridos.

Indigna la manipulación mediática del infausto suceso por parte del gobierno colombiano. La enrevesada explicación del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, de que no se trató de un operativo de rescate, sino de búsqueda, no es más que un precario eufemismo que no alcanza a tapar la perfidia de un gobierno ni su desprecio a normas esenciales del Derecho Internacional Humanitario. Si universalmente es aceptado que el rescate militar entraña un riesgo, la responsabilidad del éxito o fracaso, siempre es imputable a quien lo asume.

Durante más de una década los prisioneros que perecieron en la fracasada operación militar en las selvas del Caquetá, fueron mantenidos con vida por los guerrilleros de las FARC. Los queríamos vivos, porque buscamos el canje de prisioneros de guerra que desbroce el camino hacia la paz. Nunca los quisimos muertos. Los mató un gobierno indolente que no entiende de humanidad y no valora la vida de sus soldados. El canje reciente de más de 1.000 prisioneros palestinos por un soldado israelí, laceraba la mezquina conciencia de Juan Manuel Santos. No quería mirarse en ese espejo.

Acostumbrados a imponer una guerra sin reglas, a la degradación que encarnan los “falsos positivos”, a la eliminación física del pensamiento revolucionario, a la criminalización de la opinión y la protesta, a las masacres, a las fosas comunes y al desplazamiento forzoso de la población, pretenden ahora que se les consagre el derecho perpetuo a la impunidad. Quien debe ser conducido a los tribunales, es el otrora ministro de los “falsos positivos” que hoy ostenta la banda presidencial.

Colombia entera anhela salir de la larga noche de la violación de los derechos humanos desde el poder. Las denominadas “locomotoras del desarrollo” de Santos recorren el país enloquecidas generando muerte, pobreza y destrucción del medio ambiente. El 70% de la población colombiana vive en la pobreza, miles mueren en las puertas de los hospitales porque no hay derecho a la salud pública, no hay gobierno que atienda a los millones de damnificados por el invierno, la privatización avanza implacable en todos los sectores, la actividad secular de los mineros artesanales es criminalizada para dejar en manos del capital internacional la extracción de recursos. Blindadas por la política de la seguridad inversionista, alentadas por una legislación laboral que lesiona los intereses de los trabajadores, las locomotoras de las transnacionales, siguen su avance destrozando la soberanía y el derecho a la vida digna.

En el trasfondo de la campaña mediática manipuladora en torno a la muerte lamentable de unos prisioneros de guerra, distinguidas señoras, está el afán del gobierno de distraer la atención de un país que ha empezado a protestar contra los desafueros del poder y a movilizarse por sus derechos. Con su doble moral el presidente Santos alienta marchas para azuzar la guerra, cuando Colombia lo que necesita es la gran marcha del pueblo por la paz y la soberanía.

A pesar de los hechos, la lucha por el canje de prisioneros y por la paz de Colombia, no se detiene. Redoblaremos esfuerzos en ese sentido porque es el anhelo de las inmensas mayorías y porque queremos rendir tributo a un hombre alzado en armas, llamado Alfonso Cano, que siempre se jugó la vida, consecuentemente, por la solución política del conflicto, el canje de prisioneros, la paz con justicia social, la soberanía y la dignidad de los colombianos.

Seguiremos explorando con ustedes todas las vías que nos puedan conducir a este noble propósito y a concretar, en el marco de la nueva situación generada, y en cumplimiento de la voluntad del inmolado comandante Alfonso Cano, la liberación unilateral de los prisioneros de guerra que en misiva anterior les anunciamos, a pesar de que algunos de ellos cayeron en el insensato intento de rescate militar.

Finalmente, permítannos transmitirles nuestro pesar por la desaparición física de Danielle Miterrand, destacada líder mundial de causas humanitarias y vocera de las mujeres del mundo, que al lado de ustedes, luchaba denodadamente por la solución política del conflicto social y armado que desangra a Colombia.

Compatriotas,

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Colombia: ¿Palabra de Dios?

Pero ¡ojo! no dejemos de saber que también Monsalve expresó sobre las FARC: "olvidando que su naturaleza criminal, su terquedad ideológica y su situación de acorralamiento los hace incapaces de respondernos como esperamos". El subrayado es de El Espectador...
Palabra de Dios
Por Ramiro Bejarano Guzmán
Se necesita mucho carácter para atreverse a decir que a Alfonso Cano no le respetaron la vida y que lo ajusticiaron, y además sostener que la salida militar al conflicto armado es inútil mientras no haya una solución social.
La frase no es de Piedad Córdoba, tampoco de un militante de la izquierda, menos de uno de los jefes liberales, quienes por estos días andan entregados a la orgía de una constituyente del partido a la que no han sido invitados los copartidarios de a pie, sino preferencialmente congresistas, diputados, concejales, manzanillos y lagartos.

El responsable de este desafío público fue un vocero de la Iglesia católica, el nuevo arzobispo de Cali, Darío Monsalve, quien por fortuna llegó a suceder a monseñor Sarasty, cuya gestión fue desastrosa.

Se necesita mucha convicción para salir a pregonar que el Estado le aplicó la pena de muerte al jefe de las Farc, cuando en este país hay quienes son capaces de expresar su complacencia con la tesis de la eventual ejecución de Cano, como ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, cuando otro sacerdote, el padre Llanos, se fue de bruces aplaudiendo la muerte de Raúl Reyes, en vez de rezar un réquiem por su extraviada vida.

Resulta inevitable no inquietarse ante esta hipótesis estremecedora de Monsalve: “¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a Alfonso Cano, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y solo?, y, ¿por qué encapsular la lucha antiguerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal?”.

Que el Gobierno haya guardado silencio ante tan duras declaraciones, que ponen en tela de juicio la transparencia del operativo donde dieron de baja a Cano, es preocupante. Y lo es más si se tiene en cuenta que hace apenas unas horas el propio presidente Santos le respondió con “furia” a Piedad Córdoba, por dudar que las Farc sean las asesinas de los cuatro uniformados secuestrados. No hay coherencia que en un caso el Gobierno reaccione con “coraje” y en el otro guarde prudente silencio.

El arzobispo no invocó planteamientos propios de su credo católico, como el de que el único que dispone de la vida ajena es Dios. El sustento de su preocupación fue estrictamente constitucional, al recordar que la Carta Política prohíbe la pena de muerte y eso exige un pronunciamiento.

El Gobierno, que acaba de obtener en el Congreso el botín que aprobó la peligrosa y odiosa presunción constitucional para el fuero militar, haría bien en dar respuestas convincentes a las juiciosas reflexiones de monseñor Monsalve. Esta vez nadie podrá decir que quien habló es un auxiliador de los rebeldes ni tampoco podrán acallarlo con una muenda mediática. Ese silencio oficial no le hace bien al Gobierno, pero sobre todo a la historia que está empezando a escribirse.

El llamado de Monsalve tiene además importancia porque no se detuvo solamente en sus dudas sobre el operativo militar, sino que se adentró, con diplomacia, en retomar la estrategia del Acuerdo Humanitario como única salida capaz de ponerle fin a ese drama de los secuestrados que están pudriéndose en la selva. El tremendo interrogante del arzobispo, acerca de lo que estaría pasando con los secuestrados, si Cano en vez de muerto estuviere preso, no es asunto de poca monta.

Y es también muy diciente que ninguno de los jerarcas de la Iglesia católica haya desautorizado a Monsalve. Por primera vez en mucho tiempo vemos un encumbrado pastor utilizando un lenguaje moderado y no guerrerista, y eso es bueno, porque lo único que no nos puede ocurrir, es que esa Iglesia, antes poderosa e influyente, pierda poder de interlocución con los actores del conflicto.

Tomado de Notas de Buhardilla El Espectador


Imagen agregada, de Archivo

Carta para agraviados y desagraviados por el caso Joaquín Becerra

miércoles, 11 de mayo de 2011
Por Ramón Mendoza, Juan Manuel Mendoza, Gustavo Borges Revilla y  David Arraez

rcbaez_chavezpueblo.JPGLa revolución no se puede ni se debe creer, es.

A los odiantes y amantes de Chávez; a los creyentes y no creyentes en revoluciones ideológicas; a los participantes activos y pasivos en la revolución de carne y hueso que nos ocurre sin quererla y queriéndola en este tiempo exacto; a derechistas e izquierdistas de todo signo, fuera y dentro del gobierno, fuera y dentro del país; a cada uno de nosotras y nosotros que sabemos e ignoramos como ocurre una revolución no sólo en este país sino en el planeta entero: una revolución que no depende en absoluto de lo que hagamos o digamos como individuos, que no depende de cuantos mueren o se salvan, una revolución que tiene sus propios códigos signos y claves, una revolución que ha ocurrido cuando nadie la esperaba, ni los que la deseaban ni los que la negaban; una revolución que no reclama pasado glorioso o vergonzoso, una revolución que no se aferra a mártires o a héroes, o a sacrificados aún cuando los tiene, una revolución que atenta contra todas aquellas ideologías que dicen sustentarla y las que no, una revolución que irrumpe sin preguntar por izquierdas o derechas o centros o ultras de cualquier lado a pesar de sus existencias, una revolución que no es burguesa ni proletaria ni mucho menos de clase media, pero que todos reclamamos su paternidad hasta donde nos beneficia, o la maldecimos en lo que nos afecta; una revolución que no pide ni da apoyo.  Es solamente una joven y vigorosa revolución que arrasa con todos los códigos, claves y signos, que hicieron posible la existencia de la sociedad burguesa y sus contrapartes.

Una revolución que no tiene límites de ningún tipo y mucho menos de tiempo, una revolución a la que olímpicamente por nuestra sabiduría nos negamos a estudiar y sólo queremos dirigirla desde cada uno de nuestros particulares y poderosos saberes y entenderes; una revolución que a veces es amorosa y otras violenta, incluso contra los mismos que la aplauden, pero no justo cuando uno la desea o a veces coincide y nos da gran alegría, pero tengamos por seguro que nunca ocurrirá porque uno lo desee o lo pida o lo intente imponer. Cuántos no hubieran deseado que algún miembro de su gremio (indio, sociólogo, poeta, negro, mujer, viejo, joven, obrero, campesino, y todos los demás representantes de los millones de gremios) fuera el presidente del gobierno, líder de la revolución, pero no es así: a nuestro despecho, la revolución decidió otra cosa; cuántos no desean que un izquierdista puro dirija la revolución, cuantos no quieren que con su inconmovible ética se rijan los destinos de la revolución, pero ocurre que ésta en particular tiene su propia ética, que a lo mejor no coincide con la de ninguno de nosotros, tiene su propia filosofía, su manera de hacer las cosas, cuántos no ambicionan aún hoy la toma del Palacio de Invierno, el Cuartel Moncada o realizar la gran marcha del presidente Mao, pero resulta que en esta revolución no hay palacios de invierno, ni Cuarteles Moncadas ni marchas de Mao ni ningún libro verde, ésta es sólo de este tiempo y de este territorio caribellanoamazónicoandino donde no hay fideles ni ches ni maos ni lenines ni troskis que asesinar ni stalines a quien echarle la culpa de todos los males que está sufriendo mi pueblo como decía el viejo Alí.

Esta es una revolución que no la parió nadie en particular ni derechas ni izquierdas de ningún tipo a pesar de tanto haberla deseado una y de evitarla los otros, no fue previamente pensada ni estudiada, ni organizada, no entró en ninguno de los modelos previamente propuestos, rompió todos los estuches en donde fue imaginada, no tuvo ningún buró o directorio para guiarla pero cuando irrumpió en medio de los limpios lenguajes y boatos, cuando pateó las parafernalias y los protocolos, cuando se presentó en medio de los pulidos pisos con sus rotos zapatos llenos de charco y bailó su propio estribillao como le dió la real gana, entonces ahí sí, como moscas a la mierda le aparecieron todos los criticadores del planeta a tratar de enmendarle la plana, a intentar corregir, que así no se dice, que así no se hace: menos mal que ella sigue su curso y no le para mucha bola a los lacras que se la baten de una y no son chicha ni limoná, y sólo merecen cachetá colectiva como dice el pana Franco.

Esta es una revolución con filósofos al estilo de Manuel Rosales, con geógrafas como Alicia Machado y científicas al estilo de María Conchita Alonzo, no es así como la deseamos pero es la única que tenemos, es la monstruosamente bella revolución que jamás pueblo alguno ha parido, la más imperfecta, la más insana, la menos pensada de todas, la menos ideologizada, la más incomoda, la más desesperante, la cagada de las cagadas que ha hecho posible el estremecimiento, el sacudón de ésta moribunda cultura capitalista a la cual todos hasta ahora le rendimos tributo con nuestros actos aun cuando lo neguemos con la palabra; la felicidad estaría en saberlo, pero no lo sabemos porque la revolución que todos tenemos en el cerebro es religiosa, es aquella que viene a destruir a los malos a poner a mandar a los inmaculados, la que viene a resolverle los problemas a los pobres para que vivamos felices para siempre como si nosotros fuéramos mancos, una revolución en donde el verso de Gino “no te empatuques de mierda si quieres ver socialismo” no tiene cabida.

Una revolución que de acuerdo a como la vemos en su constancia no le interesan los jueces así nos desgañitemos en juzgarla. Una revolución que no quiere hacernos caso, que en su realengura, en su lacreo, se niega a la sabiduría de los poderosos, una revolución que no es más que consecuencia de la pura pudrición de la sociedad burguesa en su proceso de deterioro, del cáncer de una cultura que nos condujo a miseriarnos hasta las tripas; una revolución que surge en medio del grito poderoso de la miseria, una revolución que surgió luego que se practicaron todas las ideologías, los valores, las éticas (sea humanismo comunismo socialismo o todos los ismos) que pregonaron la salvación de la sociedad y la felicidad futura; esta revolución estalló sola solita no blanca blanquita ni roja rojita, en medio de su ignorancia, de su candidez casi rayando en la estupidez, a veces se deja guiar para un lado y para otro pero cuando cada uno la cree encaminada, llega ella y se sacude con estruendo de caletero en plena pelea y espeta su ¡qué güevona es lo que pasa aquí! y cada quien sale con el rabo entre las piernas a refunfuñar su cerveza, vino o guisqui según sean sus preferencias, pero ninguno de nosotros tiene la suficiente humildad para ir a sentarse con el caletero que carga en sus espaldas todas nuestras miserias a preguntarle cómo es que es la cosa.

Nota 1.

En las discusiones generadas a raíz del caso Becerra,  éstos fueron los escritos considerados por nosotros más destacados a favor de Chávez y la decisión de enviar a Colombia al compañero Becerra.


Como reflexión para nosotros decimos: no somos dueño de nada, mucho menos de la verdad objetiva o subjetiva, la verdad es revolucionaria y sólo la contiene la revolución en cuanto está referida a ella y se confronta cada día sin aferrarse a dogmas o grupos o individuos, se torna verdad cambiante en su proceso cotidiano, ella comporta una responsabilidad en sí misma quien dice tenerla debe apretar los pelos del burro en las manos.

  • elcayapo@gmail.com
  • gstvo23@gmail.com
  • rmon_mendoza@yahoo.es
  • fabianay@hotmail.com
Fecha de publicación: 10/05/11    

Tomado de Aporrea

Entre la razón de Estado y los principios

miércoles, 4 de mayo de 2011
El caso Pérez Becerra y la criminalización de la comunicación popular. ¿Punto de inflexión?
Por Aram Aharonian*


Todos sabemos que Joaquín Pérez Becerra, director de la agencia de prensa alternativa Anncol, es un sobreviviente del fatídico Baile Rojo con el cual la oligarquía colombiana asesinó a la casi totalidad de los alcaldes y políticos comunistas de la Unión Patriótica Colombiana. Fue concejal por la UP, sabiendo el riesgo que eso conllevaba. Le mataron a la esposa y a 5.000 compañeros. Estos montajes no son nuevos en la guerra sucia de Colombia. Allí, el DAS, organismo de "inteligencia", chantaje, tortura y persecución, ha sido denunciado nacional e internacionalmente por llevar adelante miles de acusaciones infundadas, en un país donde los jueces y abogados viven la crónica de una muerte anunciada, como lo reflejara Gabriel García Márquez.

Nunca más

En América Latina los luchadores contra la violación de derechos humanos impulsaron la consigna "nunca más" a estos hechos contra los derechos humanos y masacres de lesa humanidad. Aunque algunos se sientan molestos, defender la vida y los derechos del periodista Joaquín Pérez Becerra es defender el derecho a la justicia, a las normas procesales internacionales que no pueden ser acuerdos particulares de gobiernos. Es defender la vida y la seguridad de cientos de luchadores sociales y revolucionarios que debieron salir de sus países, perseguidos por dictaduras y gobiernos represivos, para buscar cobijo en otros. Muchos son los latinoamericanos que encontraron en Venezuela un lugar para proseguir sus luchas y sumarse a la contsrucción de un nuevo modelo de justicia social, inclusión y equidad. Parece que hoy nadie garantiza su seguridad.

Es cierto: no debemos caer en la trampa de la derecha colombiana, sus objetivos nada tienen que ver con el humanismo, el socialismo o cualquier modelo de justicia social, solo reflejan el poder y los intereses de la oligarquía, sus aparatos y su socio principal, el gobierno de EEUU. Pero tampoco podemos callar, bajo el argumento de que ello debilita al gobierno bolivariano. Ernesto Villegas, director del diario Ciudad Ccs, señala que en el avión que trajo al director de Anncol desde Frankfurt venían, sembrados como pasajeros, agentes de la policía colombiana bajo el paraguas de Interpol, quienes tenían bajo la mira a su objetivo. Santos llamó al presidente Hugo Chávez cuando apenas faltaban dos horas para el aterrizaje. Le dio incluso el número de asiento que ocupaba un "pajarito" a punto de recalar en Maiquetía.

Sin dudas, pudo haberle avisado con mayor antelación, pero no quiso darle tiempo para pensar ni reaccionar. Lo quería con la papa caliente entre las manos. Una vez practicada la detención en Maiquetía, el ministro de la Defensa de Colombia telefoneó al ministro del Interior venezolano, Tareck El Aissami, para decirle "lo tienen". En Caracas no se sabía quién era el pasajero ni a qué venía.

El comunicado del Gobierno venezolano no menciona a Pérez Becerra por su nombre y sólo alude a los delitos que Colombia le atribuye. Fue José Obdulio Gaviria, primo del capo Pablo Escobar y asesor de Álvaro Uribe, quien dio luces por Twitter acerca de la identidad del detenido y de su función en Anncol. La Interpol no detuvo a Pérez Becerra en Suecia por su nacionalidad sueca. Pudo hacerlo en Frankfurt, Alemania, pero la jugada era para involucrar a Chávez, señala Villegas, quien afirma que la solicitud de captura a Interpol supuestamente se hizo el 20 de abril. Pero una búsqueda particular en la página de Interpol en Internet, realizada a principios de semana, resultó infructuosa. Interpol, no hay que olvidarlo, fue el órgano utilizado para una "certificación" del computador de Raúl Reyes, sombrero de mago del cual salen las "pruebas" contra Pérez Becerra y quién sabe cuánta gente más. Es la misma Interpol que sacó de su lista de "buscados" a los banqueros prófugos venezolanos.

La operación pretendía, y lo logró, colocar a Chávez en la disyuntiva de entregar o no al "pajarito". Según un dirigente del PSUV citado por Villegas, "Caímos en una trampa y no podíamos echar para atrás. Una trampa que ayudan a montar las FARC y sus amigos, quienes están infiltrados hasta los tuétanos, con sus imprudencias. Ellos no se eligen. Nosotros sí. Ellos no tienen legalidad que respetar. Nosotros sí, somos gobierno".

Ética, principios

Franklin Ledesma, periodista y escritor panameño, señala que entregar al gobierno de Colombia a este periodista, no sólo va contra la ética revolucionaria, no sólo rompe las normas mínimas del ideal bolivariano y el internacionalismo socialista, sino que además constituye un gravísimo error político y estratégico. El compañero Hugo Chávez y el proceso que él encabeza quedan enormemente debilitados. El enemigo sabe que ahora puede ir a por más. Si se dobló la mano, ahora pueden quebrar el codo. Las palabras de Chávez no aclararon mucho: "Nosotros llamamos incluso al avión y, en efecto, supimos hasta el asiento donde venía el señor. Se bajó en Maiquetía y lo capturamos. Así como entregamos a Chávez Abarca a Cuba, entregamos a este señor a Colombia. La responsabilidad es de este señor. ¿A qué venía sabiendo que lo estaban solicitando? ¿Quién lo invitó para acá? ¿Quién lo montó en una trampa? Lo estaban cazando. Todo el mundo sabía que venía, hasta la CIA. Son movimientos infiltrados", aseveró.

Para el "deportado", el objetivo de "esta vaina es criminalizar a los medios alternativos, cerrar una voz que está en contra del gobierno colombiano y obligar a la gente a que no hablen mal de un gobierno terrorista. Esa es la finalidad". Precisamente, la Asociación Nacional de Medios Comunitarios Libres y Alternativos de Venezuela, dice que con la deportación "generan una fisura en la confianza de los millones que construimos desde abajo, colectivo a colectivo, consejo comunal a consejo comunal, movimiento a movimiento, el socialismo y la patria bonita".

Otra cosa es el actitud del "representante político" que Pérez Becerra cree que fue el ministro de Comunicación, Andrés Izarra. Ningún representante de la migración o del gobierno venezolano preguntó por la ciudadanía de Joaquín Pérez. Parece que ni siquiera estaban interesados en saberla, dice el propio Pérez en la entrevista desde la cárcel, pese a que tenía el pasaporte y la cédula suecos en mano. Izarra -quien luego censuraba la información solidaria para con Joaquín en los medios públicos- ya tenía su versión escrita y la publicó en su "twitter" solo una hora después de la detención en el aeropuerto de Maiquetía, diciendo que Pérez era de nacionalidad colombiana.

Joaco, el "sueco"

Lo cierto es que "el sueco" Pérez Becerra había visitado Venezuela en varias ocasiones. Carlos Casanueva, Secretario General del Movimiento Continental Bolivariano, explicó que Pérez Becerra había visitado el país en diciembre de 2009, en el marco de la fundación del MCB, evento que contó con más de 1.300 delegados internacionales. Y luego en diciembre de 2010 cuando se constituyó la Asociación Bolivariana de Comunicadores (ABC).

Para quienes han tratado de explicar que Chávez no tenía otra alternativa, la trampa estaba montada, aunque no queda muy claro por quién y qué cómplices tenía en Venezuela. Para ellos, desde ahora, la izquierda debe saber que Joaquín será un mártir necesario para la supervivencia del proceso bolivariano. Como dijo Martín Guédez, ser un mártir para salvar nuestra revolución es un privilegio y un honor para todo luchador revolucionario. Dice Iván Maiza, en una nota publicada en el portal de Telesur, que el movimiento de izquierda posiblemente infiltrado por "algunos camaradas" o algunos "partidos revolucionarios" ha aventurado planes para sabotear las estrategias planteadas por el Comandante. ¿Incluso montando trampas a compañeros de lucha?, camaradas que no aceptan que el Comandante haya tomado la decisión de acercarse a Santos y están dispuestos a hacer cualquier cosa que "quiebre la confianza" entre Chávez y su pueblo, entre Chávez y los pueblos del continente".

Razón de Estado

El historiador y antropólogo marxista Mario Sanoja destaca la estrategia conjunta de los gobiernos neocoloniales de México, Colombia, Perú y Chile para crear un área de integración comercial del Pacifico, fundamentada en la política neoliberal promovida por EEUU para imponer el libre mercado y los TLC y derrotar la política integracionista promovída por Venezuela, Brasil y Argentina. O sea, crear un bloque económico antagónico a Mercosur y a la ALBA para favorecer la recuperación de la economía de EEUU.

"Para dar una posibilidad de éxito real a dicha iniciativa del TLC del Área del Pacifico, a la cual se unirán seguramente Panamá, Salvador, Honduras y Guatemala, era necesario sabotear la reunión (de cancilleres) de Caracas donde se firmaría el acta de nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, sin la presencia de Estados Unidos y Canadá, hecho que constituye una derrota política para la hegemonía imperial", dice. Y se pregunta: ¿Qué significaba la presencia de Joaquín Pérez Becerra en Caracas en la misma fecha de la reunión? ¿Quien o quienes lo invitaron, quienes le pusieron ese peine?

El análisis señala que Venezuela está negociando con el gobierno de Santos la extradición del narcotraficante Walid Makled, a quien han convertido en héroe de la oposición venezolana y supuesta víctima de Chávez. "¿Que mejor oportunidad para el presidente Santos de torpedear o descarrilar esta negociación, esperando que el Presidente Chávez se negase a extraditarlo a Colombia y se levantase el aquelarre mundial de medios imperiales para ponerlo en la picota, acusándolo de cómplice del terrorismo?"

Sanoja especula que al haber fracasado la jugada, Pérez Becerra ya no tiene quizás ninguna relevancia para el gobierno de la oligarquía colombiana. Primero que todo, se trata de un súbdito sueco, protegido por las leyes suecas y protegido también por la Comunidad Europea con la cual el Presidente Santos no tendrá interés en enfrentarse. Posiblemente una vez en Colombia, perdida ya su importancia para sabotear la reunión de Caracas y derrotar la propuesta integracionista, Pérez Becerra será puesto en libertad y entregado a las autoridades suecas para que regrese a su país adoptivo y a su residencia familiar en Estocolmo.

Sanoja sostiene que el Presidente Chávez sopesó muy bien los pros y los contras de la situación, los riesgos y las ventajas que implicaba esa decisión política, y tomó serenamente la decisión correcta para Venezuela, para América Latina y para El Caribe: la creación oficial de la CELAC, que tendrá lugar en Caracas el próximo 5 de julio. ¡De esa madera están hechos los verdaderos líderes revolucionarios!

Makled y el narcotráfico

Indira Carpio Olivo indica que "Todo hiede a Walid Makled, pero que no cunda el pánico. El ministro de Interior y de Justicia de Colombia, Germán Vargas, anunció que sólo falta que Venezuela garantice los "derechos humanos" al narcotraficante para que se efectúe el trámite; por la salud de Pérez Becerra nadie se preocupa. ¡Chantaje! Hace más de un año que tienen a Makled y todavía esperan instrucciones de Estados Unidos para -por fin- enviarlo de vuelta a Venezuela".

Hay quienes especulan -en ambas màrgenes del Arauca vibrador- sobre las eventuales inculpaciones del narcotraficante contra funcionarios y militares venezolanos en su red, pero (a falta de pruebas) no pasa de eso, de especulaciones mediáticas.

Criminalización de la protesta

Hindu Anderi, periodista y militante bolivariana, habla de la criminalización (1) de la protesta y señala que así como no todos dentro del gobierno están de acuerdo con la entrega de Pérez Becerra, seguramente ocurre igual dentro de los movimientos que participan en las diferentes manifestaciones, con acciones como la quema de los rostros de Nicolás Maduro y Andrés Izarra, ministros de Relaciones Exteriores e Información y Comunicación, respectivamente.

Todavía está fresco el recuerdo del secuestro del "canciller de las FARC", Rodrigo Granda, frente a la clínica Razetti, en Caracas, el 13 de diciembre de 2005, con la complicidad de "infiltrados" colombianos en el movimiento bolivariano.

Esta vez las repercusiones internas son mayores y desde ya atentan contra la formación del tan promocionado Polo Patriótico, tarea harto difícil para el encargado de consolidarla, el presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas. Quizá sea hora de ver quién en el propio gobierno trabaja para el enemigo. "Pero reconocer que estamos unidos en la diversidad y que somos capaces de trascender nuestras diferencias para lograr el objetivo común, es lo realmente importante y nos reivindica como revolucionarios. [...] La trampa fue pisada, ahora no nos pisemos nosotros. Salir de ella es responsabilidad nuestra con nosotros y con quienes han sido utilizados de anzuelo", concluye.

Cuidar la Revolución

Luego que la Red de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad solicitara en carta pública al "Comandante Chávez, compañero, amigo, que no entregue a Joaquín Pérez Becerra a la tortura y la muerte" y señalaba que "Está en sus manos torcer la historia y renovar la esperanza", los intelectuales y artistas venezolanos de la misma se dirigieron a "los revolucionarios del mundo" para pedirles que "ayuden a cuidar la Revolución Bolivariana.

"Cuiden a esta Revolución que es de todos. Pongan en tensión su ánimo para comprenderla. No la utilicen de manera poco solidaria. No la sometan a riesgos innecesarios", pedían.

Quién iba pensar que una entrega tan alejada de todo derecho iba a ser posible en el país con el mayor número de emisoras comunitarias de Latinoamérica, que ha albergado y promovido encuentros, foros, congresos y articulaciones sobre el papel de los medios de comunicación en la construcción de "Nuestramérica", donde hay un proceso revolucionario que dice ser socialista; el orgulloso país del premio Rodolfo Walsh a la comunicación popular.

Quizá sea lo mismo que los latinoamericanos - que están convencidos de que Venezuela es tierra liberada, donde los luchadores sociales y revolucionarios no son perseguidos ni espiados, y ahora sì tienen su ánimo en tensión -, piden a los dirigentes y funcionarios de la Revolución Bolivariana: cuídenla, no minen su credibilidad, porque de su avance depende en mucho el futuro de Nuestramérica.

(1) Nota del Blog: La criminalización citada por Andrerj sólo se refiere a las críticas formuladas por Hugo Chávez y algunos militantes del PSUV, no hubo represión, detención o el enjuiciamiento a las personas o a los movimientos populares en este tema. 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=127625

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