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¿Qué espera la Fundación Nacional Cubano Americana del entrenamiento de sus pupilos en Miami?

sábado, 18 de enero de 2014
Por Edmundo García*

Como ya se conoce, el pasado viernes 10 de enero llegó a Miami una comitiva de “becarios”. La llamada Radio Martí habló de “un grupo de nueve jóvenes activistas”; pero en la noticia se incluyó una grabación de la “becaria” Lienys Caridad Moya Soler, hija de Berta Soler y Ángel Moya, quien dijo que además de ella venían unos 14 o 15 más. Finalmente la cifra se ha establecido en 16, y se esperan otros dos. Aunque según el propio Jorge Mas Santos, Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), este proyecto de entregas de becas continuará.

Desde el primer momento se ha tratado de disimular el carácter político de estas “becas”. Percy Alvarado citaba recientemente unas declaraciones de Rolando Montoya, Rector (Provost) del Miami Dade College (MDC), institución que los recibe, donde se aprecia el deseo de solapar la verdad: "Yo no le podría decir si hay estudiantes disidentes dentro del grupo… Yo los veo como extranjeros que tienen visa de estudiantes, que vienen a tomar cursos de inglés y cuatro materias, y desde el punto de vista del MDC este no es un evento político sino académico".

Sin embargo hay suficientes elementos para demostrar el carácter contrarrevolucionario de esas dádivas propagandizadas como si fueran un gesto altruista; entre ellos, declaraciones posteriores del mismo Rolando Montoya a la televisión de Miami.

Una de las pruebas más contundentes de la manipulación política de estas becas es su financiamiento, que procede en su mayor parte de una organización titulada The Foundation for Human Rights in Cuba (Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, FDHC). ¿De dónde saca esta Fundación los recursos para otorgar las “becas” y desarrollar otros proyectos contra la revolución cubana? Pues los obtiene de la USAID, una agencia del gobierno de los Estados Unidos. En la propia página oficial de la USAID (http://www.usaid.gov/where-we-work/latin-american-and-caribbean/cuba/our-work) se reconoce que entregó a su “partner” la Foundation for Human Rights in Cuba 3.4 millones de dólares para gastar entre septiembre del 2011 y septiembre de este 2014.

Todo Miami sabe que esta Fundación para los Derechos Humanos en Cuba depende políticamente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización vinculada desde sus inicios con terroristas de la extrema derecha cubanoamericana como Luis Posada Carriles, quien en su libro “Los caminos del guerrero” agradece a su creador Jorge Mas Canosa la ayuda económica para sus fechorías. Entre otras cosas.

Pero además de esto, en la propia dirección de la Fundación Nacional Cubano Americana hay personas como Pepe Hernández, quien ofreció recursos y armas para que se atentara contra la  vida de un jefe de estado, en este caso del entonces Presidente de Cuba Fidel Castro.

En un artículo publicado por el actual Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana Jorge Mas Santos en El Nuevo Herald el lunes 8 de abril del 2013, este reconoce que dicha Fundación para los Derechos Humanos en Cuba fue “fundada por mi padre (Jorge Mas Canosa) junto a Clara y Mario del Valle, y otros, en 1992”.

Revelando su total control sobre esta organización, Jorge Mas Santos determina su política y estrategia en el artículo señalando que “En la FDHC continuaremos proveyendo un sustancial apoyo financiero, material y tecnológico” para un cambio de régimen en la isla.
Sin embargo, la prensa de Miami ha hecho todo lo posible por encubrir los nexos entre ambas organizaciones. ¿Por qué? Pues porque saben que para el pueblo cubano y una buena parte de la opinión pública internacional, incluyendo la norteamericana, todo lo que huela a vínculos con extremistas y terroristas carece totalmente de crédito.

El periodista de El Nuevo Herald Juan Tamayo reaccionó con bastante enojo cuando Emilio Ichikawa escribió en su blog algo ya sabido: que al reconocer que la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba financiaba a esos “becarios”, se aceptaba de hecho que lo hacía la propia Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

Tamayo, que reclamó con insistencia que él no había afirmado esa relación, escribió el martes 14 de enero en El Nuevo Herald que “… la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, pagará el costo estimado entre $12,000 y $15,000 de transporte, hospedaje y comida para cada estudiante”; añadiendo que “La fundación ganó una subvención de $3.4 millones del gobierno de Estados Unidos en el 2011 para ayudar a grupos de la sociedad civil en Cuba…”,  y al parecer pretendía camuflar a los lectores el importante dato de que esa FDHC es parte del proyecto general de la Fundación Nacional Cubano Americana.

A pesar también de que el sábado 19 de octubre de 2013 el mismo Juan Tamayo se había referido a Omar López Montenegro, una especie de correveidile de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, como alguien que “maneja los asuntos de derechos humanos para la FNCA” (Fundación Nacional Cubano Americana).

Pero no solo Juan Tamayo mantuvo “discreción” al respecto: ese mismo día 14 de enero en Radio Mambí, Ninoska Lucrecia Pérez Castellón estuvo toda la mañana toreando a los oyentes del programa “En caliente” con el paño de que la Fundación Nacional Cubano Americana no tenía que ver con la Fundación  para los Derechos Humanos en Cuba. Juraba y perjuraba la locutora que se había creado con fondos privados de Jorge Mas Canosa; y cuando después de casi una hora no pudo ocultar más la verdad, reconoció que era cierto que la FDHC estaba ligada a la FNCA, agregando con disgusto que de todas formas era mejor que lo gastaran en becas y no en otras cosas, evidenciando la amarga enemistad que todavía mantiene con Jorge Mas Santos.  

Este lavado de cara de las citadas “becas” se acabó de ir por el piso cuando Rolando Montoya, Rector del Miami Dade College, reconoció antier miércoles 15 en el programa de Pedro Sevcec en el Canal 41 de Miami que “La Fundación a través de su red de activistas en Cuba eligió a estos estudiantes y les ayudó a preparar sus papeles…”, los cuales fueron presentados en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, siendo aprobados y autorizados de forma expedita para viajar con una visa I-20.

Contradiciendo algo que se ha dicho en Miami respecto a que estos “becarios” no podían estudiar en Cuba por sus ideas políticas o las de sus padres, el Rolando Montoya dijo en el referido programa que “Todos ellos tienen diplomas de estudiantes de bachillerato, y algunos hasta de universitarios”. Pero como los medios de Miami solo poseen interés en la propaganda, aún habiéndose aclarado esto, el presentador Pedro Sevcec se hizo el sordo y siguió insistiendo en que “Están interesados en aprender y ser libres… Varios de ellos han sido corridos de centros estudiantiles en Cuba”.

En los últimos tiempos el Miami Dade College, una de las instituciones universitarias de mayor matrícula en los Estados Unidos, ha sido llevado por su Presidente Eduardo Padrón por un rumbo que se separa riesgosamente de lo académico para meterse en los remolinos de la política.

La derecha latinoamericana ha ganado importantes espacios en el Miami Dade College. Por ejemplo, el pasado año Henrique Capriles fue invitado a la institución prácticamente para hacer campaña electoral, y luego para justificar su derrota política.

En Miami la gente le ha quitado el título a Rafael Leónidas Trujillo y le ha empezado a decir “chapita” o “medallita” a Padrón, porque no hay derechista que pase por esta ciudad de Miami que él no condecore.

En el programa La Tarde se Mueve de ayer jueves 16 de enero, el director del sitio Progreso Semanal, Álvaro Fernández contaba algo irregular sobre estos “becarios”. La joven periodista Yadira Escobar, que reporta para el medio que él dirige, había conversado telefónicamente con dos de los visitantes, quienes accedieron a darle una entrevista. Sin embargo, cuando la periodista acudió a la cita esas personas no aparecían, recibiendo algunas explicaciones poco convincentes. El “departamento” que se ocupa de ellos, un llamado Centro para Iniciativas en Latinoamérica y el Caribe dirigido Juan Antonio Blanco, hasta hace poco un comunista bastante extremista en Cuba, está funcionando como una especie de escuela de cuadros en Miami de la contrarrevolución cubana.
No parece que vayan a aprender cosas útiles sino formas de calumniar y desestabilizar a su país. Vamos a ver si al graffitero nombrado El Sexto, que viene en calidad de “artista relevante”, se le ocurre pintar un edificio en Miami, que va a acabar apaleado por la policía o pagando las cuentas de la gracia, él o sus patrocinadores.

Es realmente muy difícil que los “becarios” que no se queden por Miami y decidan regresar a Cuba puedan ciertamente poner en práctica los métodos de subversión aprendidos.
*Edmundo García, periodista cubano residente en EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.
Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

Vea además:

El Departamento de Estado EEUU bajo orden de la Corte Federal de presentar materiales sensibles al caso de Los Cinco

domingo, 15 de septiembre de 2013
Reporterosporcontrato
Noticias sobre la demanda legal de PCJF:


El Departamento de Estado EEUU bajo orden
de la Corte Federal de presentar materiales;

Resultado de una demanda legal del Fondo de la Asociación para
la Justicia Civil, exigiendo materiales acerca de pagos secretos del
gobierno EEUU a periodistas de Miami durante el juicio de los Cinco
 
En junio, en la corte federal del Distrito de Columbia, el Fondo de la Asociación para la Justicia Civil (en inglés, Partnership for Civil Justice Fund, PCJF) presentó una demanda legal basada en el Acta "Libertad de Información", en contra del Departamento de Estado de los Estados Unidos, porque el departamento rehusó entregar los materiales en su posesión sobre los pagos secretos del gobierno de Washington a periodistas basados en Miami. Esos reporteros cubrieron el caso de los Cinco antes de su juicio, durante el juicio y durante la deliberación del jurado. La prensa perjudicó irreparablemente a los Cinco con sus reportajes incendiarios.

Ahora, como resultado de la demanda del PCJF, el Departamento de Estado ha recibido orden de la Corte de presentar, de manera expedita, los documentos en su posesión. Se ordenó presentar la primera ronda comenzando en octubre.

"Este es un paso adelante importante," dijo la abogada Mara Verheyden-Hilliard, Directora ejecutiva del PCJF. "Los documentos que el Departamento de Estado rehusaba presentar cubren un período crucial para los Cinco Cubanos. Los documentos que pedimos expondrán los pagos del gobierno a los periodistas miamenses en el tiempo, precisamente, en que el gobierno procesaba a los Cinco", añadió.

Los antecedentes

Los abogados del Fondo de la Asociación para la Justicia Civil presentaron el 5 de junio una demanda legal bajo el Acta "Libertad de Información (FOIA)" contra el Departamento de Estado de los Estados Unidos, porque la entidad gubernamental rehusó entregar los materiales sensibles en su poder, sobre los pagos secretos del gobierno a periodistas radicados en Miami, basados ​​en que estaban informando sobre el caso de los Cinco Cubanos antes del juicio, durante el juicio y mientras el jurado deliberaba.

La demanda del FOIA fue presentada en nombre del periódico Liberación, de Estados Unidos, en octubre del 2010, solicitando los documentos sobre los pagos a los periodistas entre las fechas de 1998 a 2002. Los Cinco fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998, el juicio de 7 meses comenzó en noviembre de 2000, y terminó en junio de 2001.

El abogado Carl Messineo, director legal del PCJF, explicó el objetivo de la demanda legal, cuando fue entregado a la corte en junio de 2013: "Es evidente que el gobierno manipuló la opinión pública para avanzar en sus fines políticos y de procesamiento. Esta demanda legal busca los materiales relevantes. Ellos no tienen derecho de esconder su mala conducta".


Si usted puede hacer una donación al trabajo imprescindible del PCJF en esta campaña para exponer la verdad, ayudará inmensamente. Haga clic aquí

Comité Nacional para la Libertad de los Cinco Cubanos
Tel: 415-821-6545

La detención de los Cinco patriotas fue una conspiración entre el FBI y la mafia de Miami

sábado, 7 de septiembre de 2013
Por Lázaro Barredo Medina*

 
Cada día aparecen mayores evidencias de que lo que aconteció aquel sábado 12 de septiembre de 1998 en Miami obedeció más a la conspiración de oficiales del Buró Federal de Investigaciones (FBI) con la mafia terrorista anticubana, que a la protección de la seguridad nacional de los Estados Unidos.

 En el 2001, cuando abordamos en la Mesa Redonda el proceso judicial contra los Cinco, me llamó la atención una serie de acontecimientos que ocurrieron en torno a la detención en aquellos meses finales de 1998 y publiqué este artículo en el semanario Trabajadores.

 La prensa de Miami reconoció el lunes siguiente a la detención, día 14 de septiembre de 1998, que muchos expertos no se explicaban por qué el FBI había arrestado ese fin de semana a las personas que monitoreaban a grupos contrarrevolucionarios porque era precisamente el FBI uno de los beneficiarios de la información que estas personas recolectaban sobre acciones violentas de estos grupos.

 Un comentario publicado el día 15 de septiembre de 1998 por el Miami Herald planteaba que desde hacía tiempo el FBI tenía conocimiento de la actuación de estas personas dentro de los grupos de Miami, y añadía: "El lunes (14 de septiembre), muchos en La Pequeña Habana conjeturaban que la redada era la forma que tenía Washington de equilibrar la balanza de la justicia contra los siete cubanos exiliados que el mes pasado fueron acusados de tratar de asesinar a Fidel Castro" (se trataba de los detenidos a bordo del yate La Esperanza con la tenencia de fusiles de alto calibre que iban hacia Isla Margarita, en Venezuela, donde se celebraría la Cumbre Iberoamericana).

 Días después, en conferencia de prensa, Héctor Pesquera, recién nombrado jefe del FBI en Miami, reconocía que la detención de los luchadores antiterroristas había generado contradicciones con algunos directivos del órgano de contraespionaje en Washington que no apoyaban esa acción, y agregó que este caso "nunca habría llegado a las cortes" si él no hubiera instado directamente a Louis Freeh, entonces director de ese órgano.

 Evidentemente, algo anormal estaba ocurriendo...

 OFICIALES DEL FBI CÓMPLICES DEL TERRORISMO DE LOS CUBANO-AMERICANOS

 La ola de atentados a hoteles cubanos en 1997 y las posteriores declaraciones del connotado asesino Luis Posada Carriles al The New York Times, pusieron en entredicho a los órganos de la Inteligencia y Contrainteligencia norteamericanos.

 "A mí no me molesta ni la CIA ni el FBI", expresó Posada al Times.

 El diario recordó que hay documentos revelados en Washington por los archivos de Seguridad Nacional que apoyan la insinuación de Posada de que el FBI y la CIA tenían conocimiento detallado de sus operaciones contra la Revolución cubana desde principios de los años 60.

 El Times también reveló por esos días el testimonio del empresario Antonio Jorge Álvarez (Tony), residente en Carolina del Sur, quien dirigía la empresa WRB Enterprises en Guatemala y tuvo en ese país contactos con Posada Carriles y otros terroristas de origen cubano. Con riesgo para su vida, este empresario suministró información al FBI en 1997 sobre los preparativos de atentados contra el Presidente de Cuba durante la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita, Venezuela, y sobre la campaña de bombas que se gestaba contra hoteles en la Isla, pero el FBI demostró poco interés en la denuncia.

 Igualmente, en otra vendetta que olía a chantaje financiero, Posada Carriles reveló que la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) financió durante años actos de violencia en Cuba.

 Días antes de la mencionada Cumbre, la guardia costera de Estados Unidos detuvo en Puerto Rico una embarcación con cuatro hombres, y encontraron dos fusiles especiales Barret calibre 50 con mira telescópica, mientras el jefe del grupo, el cubano-americano Ángel Alfonso Alemán, aseguró a los oficiales del guardacostas, como si fuera una credencial de impunidad, que tenían la misión de matar a Fidel Castro en Isla Margarita.
 El Jefe del FBI en Puerto Rico en ese momento era este Héctor Pesquera, quien seis meses después de esta detención fue nombrado para dirigir la Oficina en Miami.

 Pesquera ya había trabajado en el FBI a principios de los 80 en Tampa y era jefe de la Oficina en Puerto Rico desde 1995, donde ganó renombre con la detención de patriotas independentistas boricuas.

 Las investigaciones posteriores confirmaron que la embarcación detenida en Puerto Rico era propiedad de José A. Llama, directivo de la FNCA, y que uno de los fusiles calibre 50 pertenecía a José Francisco "Pepe" Hernández, presidente de la FNCA, a quien Pesquera ni siquiera citó para interrogatorio, tras encuentros con los enviados de Miami y de intercambiar opiniones con el abogado defensor de estos terroristas, un pariente cercano suyo, Ricardo Pesquera.

 Estos hechos armaron en 1998 gran revuelo en Estados Unidos. En Miami, la prensa reconoció que las "autoridades se muestran suaves frente a actos anticastristas".

 "En medio de informes de que líderes del exilio cubano financiaron atentados dinamiteros en La Habana, fiscales, conspiradores y policías estuvieron de acuerdo en que las conspiraciones anticastristas en el sur de la Florida no solo son comunes, sino casi toleradas", escribió Juan A. Tamayo, un columnista del Miami Herald.

 En ese artículo de Tamayo, publicado el 23 de julio de 1998, se decía: "Durante años la política tácita de las agencias policíacas ha sido espiar a los militantes anticastristas y romper sus conspiraciones antes que enjuiciarlos, dijeron varios actuales y exfiscales de la región.

 "Desde hace mucho tiempo existe la política de recopilar informes de inteligencia y desmovilizar a esa gente, interrumpir, en lugar de arrestar", declaró un importante exfiscal federal.

 "La policía y los agentes del FBI siempre nos vigilaban, pero básicamente nos dejaban tranquilos", afirmó César Roig, un exmiembro de la organización terrorista Comandos L.

 Una de las cosas más interesantes de este artículo, publicado dos meses antes de la detención de los patriotas cubanos, son las declaraciones de Kendall Coffey sobre la marcada parcialidad para celebrar un juicio "anticastrista" en esa ciudad. Coffey había sido Fiscal Federal en Miami y luego sería uno de los abogados de los secuestradores del niño cubano Elián González.

 Reconoce Coffey en ese artículo: "A través de los años hemos actuado en cierto número de casos pero es muy difícil obtener un jurado en esta parte de la Florida que halle culpables a personas que son presentadas como combatientes por la libertad".

 El propio nombramiento de Héctor Pesquera tiene visos de obedecer a influencias de la mafia y la extrema derecha norteamericana. En cuanto llegó a Miami sostuvo reuniones con dirigentes contrarrevolucionarios y reafirmó compromisos con ellos.

 En declaraciones publicadas el 29 de julio de 1998 enfatizó que "a pesar del torrente de informes sobre ataques terroristas de exiliados anticastristas, no planeo aumentar la prioridad de investigación para tales acciones".

 A buen entendedor, pocas palabras...

A LA MAFIA LE URGÍA UN PRETEXTO

 La mafia terrorista de Miami en 1998 estaba en medio de una crisis. La muerte de Jorge Mas Canosa acrecentó las pugnas internas y esa crisis se acentuó con los hechos de Puerto Rico, que involucraron directamente a la FNCA y con otra investigación pública sobre un alijo de armas y explosivos almacenados en una embarcación anclada en el río de Miami y perteneciente a grupos terroristas cubanos (operativo que el FBI realizó gracias a la información suministrada por los patriotas cubanos).

 De igual modo, a pesar del descomunal reforzamiento de la guerra de agresión contra Cuba que se desató a partir de la provocación del 24 de febrero de 1996 y del establecimiento de la Ley Helms-Burton, la política norteamericana comenzó a agrietarse ante la realidad cubana.

 Preocupados con la posibilidad de cambios hacia la Isla, el entonces senador Bob Graham, de la Florida, a instancias de los grupos anticubanos más recalcitrantes, pidió al Pentágono un reporte especial sobre Cuba, en espera de nuevas justificaciones para reforzar la agresión y el "tiro le salió por la culata", porque la conclusión del estudio, en el cual participaron varias instituciones y personalidades políticas y militares norteamericanas, fue que la Isla no constituye una amenaza para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

 También la mafia sufrió otra derrota estratégica cuando en aquel tiempo el llamado "Zar de las Drogas" en el gobierno norteamericano, el general Barry McCaffey, declaró que Cuba no tiene vínculos con el narcotráfico. Sintieron tanta molestia ante esas declaraciones, que el congresista Lincoln Díaz-Balart llegó hasta a tildar ante la prensa de "comunista" a este general de cuatro estrellas, condecorado con los máximos honores y distinciones por acciones combativas.

 A mediados de ese año se profundizó la cooperación entre el FBI y las autoridades cubanas, cuando oficiales de ese órgano viajaron a La Habana tras el envío de una carta del Comandante en Jefe Fidel Castro al Presidente norteamericano William Clinton mediante el escritor colombiano y Premio Nobel Gabriel García Márquez, donde el líder cubano alertaba sobre los peligros de la violencia terrorista desde territorio norteamericano y, sobre todo, la amenaza de comenzar a atentar contra aviones civiles en pleno vuelo, que trasladaban turistas a Cuba.

 Los oficiales del FBI recibieron en La Habana un paquete importante de información con fotos, documentos y cintas de video de al menos 48 terroristas radicados en Miami, material suministrado a las autoridades cubanas precisamente por esos patriotas que monitoreaban a las organizaciones terroristas en La Florida; quienes después serían detenidos y cuyas pruebas serían desestimadas en el juicio al ser clasificadas como "secretas" por el gobierno norteamericano.

 La más connotada derrota la sufrió la extrema derecha cuando, por 72 votos a favor y 24 en contra, el Senado se opuso a Jesse Helms y aprobó una enmienda que facilitaba la venta de alimentos y medicinas a Cuba bajo determinadas prerrogativas. Igualmente, en el Capitolio progresaba la oposición a la inconstitucional medida que prohíbe y penaliza los viajes de los norteamericanos a Cuba.

 Es en este contexto que la mafia terrorista necesitaba urgentemente de un pretexto que paralizara ese movimiento a favor de una mejor relación hacia Cuba, y para ello encontraron un sostén en el Jefe del FBI en Miami y de los personeros de la Fiscalía; mientras en Washington los "padrinos" de la extrema derecha establecían contacto con el máximo nivel para apoyar la detención de los patriotas cubanos al amanecer del sábado 12 de septiembre de 1998.

 Lo insólito es que mientras el Jefe del FBI en Miami empleaba sus recursos para detener y armar un expediente contra cinco personas que trataban de evitar actos de terrorismo que dañaban tanto a su pueblo como a ciudadanos norteamericanos, en esos mismos instantes andaban libres, sostenían sus contactos y se entrenaban en el sur de la Florida, 12 de las 19 personas que tres años después se presume llevaron a cabo los actos terroristas contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington.

 El FBI en Miami jamás obtuvo una sola pista sobre estos terroristas... Estaban demasiado ocupados en el tema cubano.

Fuente Periódico Granma


* Periodista cubano. Director del diario Granma y coautor del libro “El Camaján”

El apoyo de Lincoln Díaz-Balart a tres proyectos fantasmas de la contrarrevolución cubana

viernes, 14 de junio de 2013
Por Edmundo García*
 

El pasado martes circuló en Miami una declaración de prensa de la organización contrarrevolucionaria llamada La Rosa Blanca que preside el ex congresista Lincoln Díaz-Balart. Es la primera organización contrarrevolucionaria y terrorista del llamado exilio cubano, fundada por Rafael Díaz-Balart y otros batistianos que como él huyeron de Cuba en medio de la revolución triunfante el propio 1ro. de enero de 1959. El viejo Díaz-Balart la llamó con infamia La Rosa Blanca evocando el conocido poema de José Martí, pero ahora Lincoln Díaz-Balart la rebautiza como Instituto La Rosa Blanca y como éste no hace nada por gusto, algún tumbe hay entre manos en ese aire académico que le da la palabra Instituto a esa organización.

Como Lincoln no acepta la realidad de que ya él no es un congresista que puede otorgar condecoraciones y chapitas a los mercenarios, ni dar discursos en la cámara de representantes contra Cuba (aunque solo tenía a su hermano Mario y a Ileana Ros-Lehtinen como oyentes), ni tampoco tolera que se estén moviendo 20 millones este año para provocar un cambio de gobierno en Cuba sin meter las manos, se ha puesto las pilas para retomar la dirección de la contrarrevolución y hacer que una parte de la tajada vaya a La Rosa Blanca. Lo cual quiere decir a él mismo.

Detrás de la referida declaración está ese objetivo; en ella Lincoln ha dejado saber cuáles son los tres proyectos contrarrevolucionarios con los que su organización se identifica. Cualquiera de ellos puede ser más anexionista, más entreguista, más antipatriótico y con menos aceptación en el pueblo cubano que el otro. Los propios amos que manipulan a los pseudo líderes reconocen que esta gente no tiene pueblo y que todo se trata de una fabricación. Los tumbes personificados que La Rosa Blanca declara que va a apoyar son el proyecto Emilia del esquizofrénico político Oscar Elías Biscet, el mismo que pidió “solución Kosovo” para Cuba en el congreso de los Estados Unidos (Véase http://latardesemueve.com/archives/551). Antonio Rodiles con un engendro titulado “Demanda ciudadana por otra Cuba” y el desaparecido Movimiento Cristiano Liberación, que iba a encabezar en Cuba la familia de Oswaldo Payá. Pero resulta que dicha familia hace unos días que plantó campamento en Miami dejando muy claro que lo hacían como emigrantes y no como exiliados políticos.

En la práctica el Movimiento Cristiano Liberación está sepultado; y no porque haya fallecido Payá, ni por el hecho en sí de que la familia haya salido de Cuba sino por la forma sinuosa en que lo hicieron, por la falta de respeto al manipular la opinión argumentando persecuciones y aguajeando con que se quedarían en Cuba para luchar contra el gobierno; a la vez que planificaban echar un pie con todas las comodidades. Una farsa sin dudas; una estafa a su pequeñísimo grupo de seguidores. Pocos días antes de que los Payá se aparecieran con los bártulos en el Aeropuerto Internacional de Miami la propia hija de Oswaldo, Rosa María Payá, recorría los medios y casonas de algunos contrarrevolucionarios de Miami guapeando con que regresaba a Cuba para buscar un cambio de régimen y llevar desde allá una demanda contra las autoridades cubanas. Pues parece que solo regresaron a Cuba a empacar, porque transcurrió poco tiempo para que en los restaurantes de la calle 8 las recibieran con un “Welcome to Miami” que la masa de puerco está servida. Nada de lo que planificaban tenía que ver con el cacareado legado de Payá inventado por mentes afiebradas; ni con lo de conservar su memoria, ni con el inoperante e incompleto proyecto Varela, ni con el proyecto Heredia o todos los que se les hubiera ocurrido imaginar. No sé qué apoyo le dará Lincoln Díaz-Balart al Movimiento Cristiano Liberación en Cuba si eso ya ni existe; a no ser en la imaginación de periodistas como Juan Carlos Chávez de El Nuevo Herald que previendo el “deschave” ha publicado un fantasioso artículo donde habla de persecuciones en Cuba, ¿qué persecución y qué movimiento si la movida de los Payá está ahora en Miami y en España, de la que varios son ciudadanos? La ayuda que debería darle Lincoln a la familia Payá es para encontrar trabajo, aunque toda la comunidad cubana del sur de la Florida comenta que esta gente no viene a Miami a curralar. Los Payá son, como diría Marcelino Miyares, “disidentes de primera clase”.

Dice La Rosa Blanca que también va a apoyar el proyecto de Rodiles. ¿Qué proyecto Lincoln? Rodiles es un globero que vive del dinero que le dan los americanos, que hasta lo reclutaron aquí en Florida; y en México. El “Tony” vive en una cómoda casa en Miramar donde hacía reuniones intelectuales aburridísimas, con presencia de diplomáticos norteamericanos, y ha terminado haciendo debates de películas que despiertan menos interés que las que pasa la televisión de Tasmania. A Rodiles lo trataron de vender como intelectual en Miami, salía hasta en la sopa y causaba pena ajena porque recitaba capítulos del libreto de la gusanera fracasada y gastada. Como intelectual Rodiles no convenció en Miami ni a los encargados de actualizar el mural de los Municipios de Cuba en el exilio. Lo que más risa provoca de todo esto es que quienes cuidaron de la imagen de Rodiles no tuvieron en cuenta que en este pueblo, lleno de terroristas y pone bombas, se pasaron unas fotos suyas mostrando un arañacito ante una cámara, como un llorón, sin ni siquiera intentar defenderse de quien se lo abrió. Imagino lo flojito que luciría Rodiles en la Finca Medialuna conversando tú a tú con terroristas como Posada Carriles y los otros trogloditas de Alpha 66. A lo mejor Lincoln le puede pagar a Rodiles un verano con los Boys Scouts, aunque tenga que llevar repelente de mosquitos y pomada a la excursión. Que todo sea por fortalecer el poquito de carácter de esta persona que disfrutando de todas las comodidades en Cuba tiene la miserable actitud de pedir un recrudecimiento del bloqueo económico contra su propio país.

Lo otro que dice Lincoln que va a apoyar, y que no es un bolero aunque lo parezca, es un llamado proyecto Emilia de Oscar Elías Biscet. Imagínense un programa político que tiene la locura de pedir, de entrada, la salida del país de Fidel y Raúl; la renuncia en pleno de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, además del veto a la Constitución vigente. Lincoln Díaz-Balart quiere hacerle el juego a las fantasías de una persona que ya ni su propia esposa Elsa Morejón escucha ni tolera.

Pero lo de Lincoln es a la oposición rogando y con el mazo dando. Porque además de todo este trapicheo con los Payá, Rodiles y Biscet, el líder de La Rosa Blanca es el abogado y cabildero de los magnates asiáticos que quieren promover el juego y construir casinos en Miami. Y aquí hay hasta sorpresas porque Lincoln Díaz-Balart, que se dice anticomunista y crítico de China, tiene muy buenas relaciones con empresarios taiwaneses que serían algo así como lo que en Miami se llama “dialogueros”; gente que hace negocios con la China continental comunista y unipartidista, que no cede en sus principios nacionales, pero que como es poderosa Estados Unidos no bloquea ni apunta en una lista de países que promueven el terrorismo. 

Al final todo esto es un globo. Tanto Jonathan Farrar como Michael Parmly, ex jefes de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, informaron en su momento al Departamento de Estado que la llamada oposición carecía de base social sencillamente porque lo único que le importa es el dinero americano. Los llamados opositores no están interesados ni en ganarse al barrio, ni en fundar un partido sólido ni redactar un programa. Tampoco tienen una idea de país. 

Lo que yo creo es que este montaje es en verdad una operación diversionista para esconder los verdaderos planes de la política norteamericana hacia Cuba; que es atender a la situación histórica que se va a producir en el año 2018 cuando una nueva generación salida de la generación histórica de la revolución esté a cargo. Las agencias norteamericanas conocen muy bien que el legado de Fidel y de Raúl está en buenas manos y le interesan esos jóvenes que ahora mismo participan en el Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) o juegan la final del beisbol revolucionario. Ahí es donde los norteamericanos tienen realmente puesta su mirada.



*Edmundo García, periodista cubano residente en los EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.

Publicado por Virgilio PONCE en Martianos
Imagen agregada RCBáez. Infografía: Contrainjerencia

Gobierno de EEUU pagó a periodistas de Miami para influir en el jurado en caso de Los Cinco: los medios callan

miércoles, 12 de septiembre de 2012
Por José Manzaneda*


 
Uno de los grandes temas internacionales silenciados por los medios es el caso de los cinco cubanos condenados en EEUU a largas penas de cárcel, acusados de delitos como el de “conspiración para el espionaje” (1).

Las campañas internacionales por la libertad de estos cinco hombres son apoyadas por conocidas figuras públicas, entre ellas 10 premios Nobel, artistas de cine como Danny Glover, Martin Sheen o Susan Sarandon, y organizaciones como Amnistía Internacional (2). Pero ni siquiera este reclamo ha servido para que el caso llegue a los medios.


Tal como sostienen miles de activistas internacionales, los cinco cubanos jamás realizaron actos de espionaje ni atentaron contra la seguridad de EEUU, algo confirmado en su juicio incluso por militares norteamericanos. Estuvieron infiltrados, eso sí, en organizaciones terroristas de Miami, con el fin de informar sobre la preparación de atentados en Cuba. Las pruebas que obtuvieron sobre la actividad violenta de estos grupos fueron entregadas al FBI que, increíblemente, en vez de actuar contra dichas organizaciones asentadas en su territorio, procedió a la detención de Los Cinco en 1998.


El papel de los medios ha sido clave en este caso. A nivel internacional, la tónica general ha sido el silencio. También en EEUU: un estudio de Jeffrey Huling, de la Universidad Sonoma State de California, reflejaba ya en 2008 que los grandes medios de cobertura nacional habían ignorado completamente el caso, y las escasas coberturas de algunos como CBS, CNN, The New York Times o el The Washington Post habían respaldado sin matices la versión del Gobierno de EEUU, presentando a Los Cinco como peligrosos espías cubanos (3).


En Miami, los medios jugaron un papel mucho más activo, sobre todo durante el juicio a Los Cinco, celebrado entre los años 2000 y 2001. Con un importante elemento añadido, al que –curiosamente- los medios internacionales no han prestado la menor atención: el Gobierno de EEUU pagó en secreto importantes cantidades de dinero a 84 periodistas de dicha ciudad, para que publicaran noticias y artículos e intervinieran en tertulias de radio y televisión, con el objetivo de difamar a Los Cinco e influir sobre el jurado que, finalmente, les condenó (4). Algo, por cierto, que viola las leyes federales que prohíben la propaganda encubierta dentro del territorio de EEUU.


El Gobierno pagó a dichos periodistas a través de Radio y Televisión Martí, medios de propaganda integrados en la llamada Oficina de Transmisiones hacia Cuba y dependientes del presupuesto federal. Muchos de estos periodistas cobraban del Gobierno sin conocimiento de la dirección de los medios de prensa de Miami para los que trabajaban, y en los que insertaban finalmente sus materiales de encargo.


El Gobierno de EEUU consiguió así que durante el juicio dichos periodistas centraran todo su esfuerzo en la demonización de Los Cinco. En los 194 días que duró el juicio, solo en dos diarios, The Miami Herald y El Nuevo Herald, aparecieron 1111 materiales, más de 5 por día (5).


En ellos, Los Cinco eran presentados como espías enviados para atentar contra la seguridad nacional de EEUU, o como asesinos a sueldo del Gobierno cubano. Todo ello acompañado de otros artículos y reportajes sobre la supuesta venta por parte del Gobierno cubano de servicios de inteligencia a grupos terroristas islámicos (6), o sobre el uso de drogas alucinógenas en sus actividades de espionaje (7).


Los pagos gubernamentales a profesionales de medios privados de Miami fueron revelado en 2006 por el periodista Oscar Corral, que sufrió a partir de entonces una campaña de amenazas y debió trasladar a su familia a un lugar más seguro (8). Y en la web titulada “Reporters for Hire” (reporteros de alquiler), están publicadas hasta 2.200 páginas de contratos y documentos de pago del Gobierno de EEUU a dichos periodistas (9).


Pero, a pesar de tener tan a mano las pruebas de este verdadero escándalo político, los grandes medios internacionales prefieren seguir guardando silencio sobre el caso de Los Cinco (10).

 
Notas:


(1) http://www.ecured.cu/index.php/Los_Cinco_H%C3%A9roes
(2) http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article26881

(3) http://elmercuriodigital.es/content/view/6021/134/

(4) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151630

(5) http://www.aporrea.org/internacionales/a90690.html

(6) http://www.pslweb.org/reporters-for-hire/spanish/analysis/govt-funded-propaganda-part-1.html

(7) http://www.latinamericanstudies.org/espionage/dgi-lsd.htm

(8) http://progreso-semanal.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=62

(9) http://www.pslweb.org/reporters-for-hire/spanish/documents-released/

(10) http://www.cubadebate.cu/opinion/2008/01/03/la-cobertura-de-los-medios-ignora-o-demoniza-el-caso-de-los-cinco-en-eeuu/


* Periodista español, Coordinador de Cubainformación.

Tomado de Proyecto HERMES Servicio de InfoCom Auto-HERMES; Boletín número 2083
Imagen agregada RCBáez

Vea además “De manipulación, periodistas y otros demonios”

Video en Youtube

Periodistas en Miami. Se les paga o se les pega

martes, 4 de septiembre de 2012
Por Salvador Capote*

 


Las indagaciones del Comité Nacional por la Liberación de los Cinco y de los abogados de la defensa, han puesto al descubierto que varias decenas de periodistas de Miami recibían dinero, a través de Radio Martí, para crear ilegalmente una atmósfera mediática adversa a los cinco patriotas cubanos, antes, durante y después del juicio arbitrario en el que, por razones políticas, fueron éstos condenados a injustas y desmesuradas condenas. 

El gran número de periodistas y las  altas cifras de pago puestas al descubierto reflejan sin embargo solo una ínfima parte de la realidad, pues el “Broadcasting Board of Governors”, agencia oficial de propaganda del gobierno de Estados Unidos, se niega obcecadamente y en forma que obstruye el debido proceso de los Cinco, a revelar los nombres de todos los periodistas que fueron contratados y la magnitud de los pagos recibidos, en contra de lo que establecen las leyes de este país. 

Pero aunque todo indica que solamente ha salido a la superficie la punta del iceberg, este fragmento que ya conocemos es más que suficiente para que podamos afirmar que nunca antes en la historia judicial de Estados Unidos el espacio mediático en torno a un proceso  ha sido tan invadido y controlado por el gobierno y que nunca este espacio se ha viciado tanto con el fin de asegurar oscuros objetivos políticos. En pocos meses fueron publicados miles de artículos en la prensa escrita e innumerables comentarios en la radio y la televisión, saturados de mentiras,  manipulaciones y tergiversaciones. Y nunca fue tan abarcadora la guerra mediática contra acusado alguno. Todos los artículos, todos los comentarios de esa avalancha mediática tenían el objetivo de condenar a los Cinco. Ningún artículo, ningún comentario a favor. Sin excepciones. El juicio a los Cinco en Miami no puede calificarse de otra manera que de linchamiento mediático. El gobierno que los juzgó fue el que financió al mismo tiempo la creación de la atmósfera  necesaria para condenarlos. 

Miami era precisamente la única ciudad de Estados Unidos donde era imposible celebrar un juicio justo. En ninguna otra, un número tan escandaloso de periodistas se hubiera plegado tan fácilmente a las intenciones del gobierno. En ninguna otra, el miedo hubiese paralizado toda posible voz disidente. Solo aquí, en Miami, la ciudad del maniqueísmo político absoluto, era posible utilizar secreta y pródigamente fondos federales para lograr una condena mediática tan coordinada, eficaz y unánime. 

¿Qué singularidad existe en esta margen del estrecho de la Florida  que durante tantos años sólo  ha permitido un periodismo mediocre, siempre al servicio de las peores causas? La explicación no consiste solamente en el incentivo económico  representado por los ingresos adicionales a través de Radio y TV Martí, o de agencias gubernamentales como USAID, interesadas en promover la subversión en Cuba. Ni siquiera es fenómeno reservado a motivaciones ideológicas. La respuesta hay que buscarla en el entramado social de Miami que impide un periodismo profesional, independiente. Los pocos que lo han intentado a través de una prensa o una radio alternativa han tenido y tienen todavía  que pagar un alto precio por ello.

El periodismo en Miami no tenía los grados de libertad de las actuaciones individuales sino que, con toda seguridad, todos estos periodistas eran miembros o mantenían vínculos con alguna o algunas de las más de 200 organizaciones cubano-americanas cuyas agendas –con frecuencia de índole explícitamente terrorista- son impuestas a todo lo que se relaciona con Cuba. Su actuación  no sólo estaba determinada por el pago que recibían sino por la disciplina inherente a la militancia en estas organizaciones, algunas de las cuales, además, contrataban espacios en la radio y la televisión y poseían sus propios órganos de prensa. La condena a los Cinco tenía rango de consigna, era parte importante del credo, de las letanías anticastristas que recitaban diariamente –y todavía recitan- los comunicadores. En los medios de Miami, el mercenarismo no era excepción sino regla de vida.

Por otra parte, al igual que en el caso del niño Elián, la amenaza de represalias paralizó toda iniciativa racional.  La demonización de los Cinco se convirtió en parte importante de la plataforma de propaganda de los congresistas cubano-americanos y de otros funcionarios y políticos del Sur de la Florida. Los que, como Janet Rino, propiciaron el regreso a Cuba del niño con su padre, tuvieron que enfrentarse a la difamación y al voto de castigo. Igualmente, salvo en los medios alternativos, ninguna voz se alzó –alzarse era suicida-  para defender a los Cinco. Años más tarde, Oscar Corral vio su prestigio personal enfangado y su carrera profesional destruida por haber sido el primero en denunciar el pago del gobierno a diez periodistas de Miami.

Las interconexiones sociales existentes  hacían imposible el ejercicio de un periodismo mínimamente objetivo en todo lo que estuviese de algún modo relacionado con el tema cubano. Era el clásico dilema del látigo y la zanahoria. La zanahoria era el pago que recibían del gobierno, y el látigo la posible pérdida del empleo, la exclusión  y el temor a represalias aún mayores. Entraba en juego, ciertamente, el dinero que podían ganar pero, también, y en forma no menos determinante,  la posición social y el salario que podían perder.
 
*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

 Imagen agregada RCBáez
Articulo relacionado:

Un reto al periodismo / Ricardo Alarcón


El Gobierno de Estados Unidos incurrió en flagrante violación de la Constitución y las leyes para asegurar las injustas condenas a los Cinco patriotas cubanos que pronto cumplirán 14 años de castigo arbitrario e ilegal. No fue un hecho aislado sino un empeño sistemático que abarcó todo el tiempo del proceso contra los Cinco y en el que invirtió muchos millones de dinero público. Acerca de su duración, las personas involucradas, el volumen de recursos utilizados y otros aspectos importantes de esta operación sólo se tiene una información muy parcial.

Comoquiera que esa conducta obligaría a las autoridades - tanto a los tribunales como al Ejecutivo - a disponer la inmediata liberación de nuestros compañeros, Washington ha conspirado también para ocultar lo que hizo, incurriendo en un delito adicional, el del encubrimiento.

Detalles sobre nuevo paso legal en el caso de Gerardo: algunos vinculos a temas relacionados

miércoles, 22 de agosto de 2012
Ofrecen detalles sobre nuevo paso legal en caso de Gerardo Hernández (+Video)
El abogado Martin Garbus, realizó una conferencia de prensa sobre un nuevo affidavit en apoyo al hábeas corpus de Gerardo Hernández...

Video en Youtube


El abogado Martin Garbus, destacado abogado defensor de la Primera Enmienda y de los derechos civiles, que se unió al equipo de defensa legal de los Cinco en abril de 2012, realizó una conferencia de prensa sobre un nuevo affidavit en apoyo al hábeas corpus de Gerardo Hernández.

El abogado precisó que buscan la revocación de su condena injusta, con el argumento de la mala conducta masiva del gobierno, que pagó varios millones de dólares a periodistas de Miami durante el juicio de los Cinco.

Si la jueza, Joan Lenard, no está de acuerdo con la apelación de Hernández para anular la condena, el afidávit pide a la Corte que ordene el descubrimiento y la concesión de una audiencia oral. El objetivo del descubrimiento es la exposición total de la operación ilegal y secreta del gobierno.

El conocimiento de los pagos del gobierno a los periodistas “independientes” fue revelado por primera vez el 8 de septiembre 2006 en un artículo del Miami Herald . (en español)

El affidavit, de 82 páginas, concluye que:
“Cada dólar de cada artículo, imagen, radio o televisión que se gastó en este programa secreto viola la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Toda persona que decidió pagar, pago, tomó fondos, o cubrió los pagos en este programa secreto, violó la integridad del juicio. Es por eso que el fiscal se resiste a descubrir.
“Es sorprendente ver como el fiscal minimiza el efecto de la palabra impresa y hablada. Es como si los fundadores de este gobierno, la historia de América, la Constitución y la Primera Enmienda, nunca hayan existido.

“El concepto fundamental de un juicio justo fue negado ya que el Gobierno creó una influencia constante intolerable que es un error estructural.

“El Fiscal General, Eric Holder Jr. no era responsable de esta acusación cuando comenzó. Él lo es ahora. La condena de Peticionante [Hernández] debe ser anulada. El Departamento de Justicia debe enviar los datos de estos eventos al Presidente y al Congreso para que podamos tener la esperanza de que esto nunca vuelva a suceder en los Estados Unidos.”Gerardo fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años -la más severa de las penas- junto a René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, todos detenidos en 1998 por su seguimiento a grupos violentos que desde Miami organizan y ejecutan acciones contra Cuba.

De acuerdo con Garbus, en el período 1996-2001 la comunidad miamense recibió a través de la prensa escrita, radial y televisiva un arsenal de propaganda pagada por el Gobierno para interferir en el proceso y persuadir al jurado.

Se trata de largas sumas de dinero, día tras día, año tras año, traducidas en más de mil artículos e informaciones difundidas, manipulación que resulta incomprensible y carece de precedentes, precisa la fuente.

Para la defensa del antiterrorista, los reporteros que publicaron en medios como El Nuevo Herald, The Miami Herald, el Diario las Américas, Radio/TV Martí y WAQI (Radio Mambí), entre otros, actuaron como “agentes secretos pagados”.

Según el abogado, en apenas 194 días El Nuevo Herald divulgó 806 artículos con influencia negativa sobre el juicio, mientras en idéntico lapso The Miami Herald presentó a la opinión pública otros 305.

Ambos periódicos suman en total mil 111 artículos, un promedio de más de cinco por día, advierte.

La declaración de Garbus también pone al descubierto la selección de los periodistas financiados para generar un ambiente hostil que condujera a la condena de Gerardo y sus compañeros, así como las motivaciones de esas personas para aceptar el dinero.

Conforman la relación de contratados, entre otros, Pablo Alfonso, Humberto Cortina, Julio Estorino, Carlos Alberto Montaner, Olance Nogueras, Enrique Encinosa, Ariel Remos, Luis Aguilar, Wilfredo Cancio, Helen Ferre, Caridad Roque, Enrique Patterson y Alberto Muller.

Varios de los citados en el más reciente paso legal en pos del regreso a su país de los antiterroristas tienen en su trayectoria la participación en acciones violentas y actividades subversivas contra Cuba, en algunos casos a partir de denunciados vínculos con la CIA.
 
Cortina es un veterano de la agresión derrotada en Playa Girón en abril de 1961, Muller fue encargado de organizar bandas amadas y Estorino, Montaner y Encinosa formaron parte de grupos violentos, refleja el documento.
 
Las sumas recibidas por los periodistas por sus servicios al Gobierno estadounidense van desde alrededor de tres mil hasta varias decenas de miles de dólares.
 
Pese a los amplios elementos aportados, el Gobierno estadounidense insiste en ocultar pruebas de su conducta para impedir por el momento conocer con exactitud la totalidad de los reporteros pagados y las cuantías obtenidas.
 
Sin embargo, lo que sabemos es más que suficiente, aclara la defensa en su propósito de demandar la revocación de la injusta condena de Gerardo.

Tomado de CubAhora

Recomendamos: DOSSIER_Hedor en las cloacas periodísticas de Miami /Librínsula, Nº 141, 15 de septiembre de 2006

Montaner & Gang: Cómo corromper al periodismo y venderse al mejor postor, sin dejar de sermonear a los demás / Angel de la Guardia / Librínsula, Nº 141, 15 de septiembre de 2006

Radio y TV Martí: como se paga a periodistas sin ética para la guerra de propaganda sucia contra Cuba / Omar Pérez Salomón / Contrainjerencia



Los Cinco de Cuba y Radio Martí

viernes, 17 de agosto de 2012
Por Salvador Capote*

Al examinar la historia de Radio Martí** se observa que el control de las transmisiones hacia Cuba se desplaza desde un ámbito gubernamental que intenta imponer los estándares oficiales de la radiodifusión en Estados Unidos, hacia un dominio cada vez mayor por parte de la ultraderecha cubano-americana residente en Miami. Este proceso alcanza su culminación en 1998, en vísperas del arresto de los Cinco antiterroristas cubanos.

Ronald Reagan firmó la ley que daba origen a Radio Martí (“Radio Broadcasting to Cuba Act”) en octubre de 1983 pero, muy a pesar de los líderes del llamado exilio histórico y del propio Reagan, Radio Martí no tendría, según la ley, la independencia de sus homólogas, como Radio Europa Libre, sino que, por el contrario, estaría subordinada a la Voz de América (VOA) y sujeta a los mismos controles que regían la radiodifusión en esta última. Radio Martí salió al aire el 20 de mayo de 1985 desde transmisores situados en Cayo Maratón, Florida. En 1990 la dirección de Radio Martí, y de TV Martí, creada ese mismo año, fue asignada a la “Office of Cuba Broadcasting” (OCB), pero permanecía bajo la égida de la VOA.

Durante estos primeros años, Jorge Mas Canosa, líder de la organización terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana, ejerció sobre la OCB una influencia decisiva debido a su posición al frente del “President’s Advisory Board of Cuba Broadcasting” (Consejo Consultivo Presidencial de las Transmisiones a Cuba). Para obtener el dominio total, sin embargo, era necesario sacar la OCB de Washington y trasladarla a Miami, donde sería mucho más fácil esquivar las frecuentes inspecciones, auditorías y revisiones de programas que tenían lugar en la capital federal.

En realidad, Radio Martí fue siempre (y lo es aún), en mayor o menor grado, una estación más al servicio de la ultraderecha cubano-americana que detenta el poder político y económico en Miami, con la particularidad de que no competía sino colaboraba con las demás estaciones y compartía con ellas staff y programaciones. Las elucubraciones políticas de Radio Martí encontraban caja de resonancia en las emisoras locales y viceversa. Citaré como ejemplo el escándalo que tuvo lugar en 1991. De acuerdo a la versión publicada por Los Angeles Times (1), Mas Canosa obligó al Director de Radio y TV Martí, Rolando Bonachea, a emplear a Agustín Alles, que no hablaba inglés, como nuevo director de noticias, a pesar de que hablar fluidamente el idioma era un requisito imprescindible  para el empleo. Una vez en el cargo, Alles dio cobertura preferente a todas las actividades de Mas Canosa y de la FNCA.

A mediados de 1996, la “U.S. Information Agency” (Agencia de Información de Estados Unidos) investigaba acusaciones contra Radio Martí acerca de represalias políticas, favoritismo y tergiversación de noticias. La investigación fue cerrada abruptamente cuando una ley, propuesta por el Senador Phil Gramm (R – Texas), eliminó el cargo del funcionario investigador, Marian Bennet, Inspector General de la Agencia (2). En esa misma legislatura se autorizó el traslado a Miami de Radio Martí.

En lo adelante, las organizaciones terroristas de Miami dispondrían a su arbitrio de una voz del gobierno, pagada por los contribuyentes estadounidenses, que sería utilizada para promocionar  estrechas agendas políticas de violencia e intolerancia.

Con la muerte de Mas Canosa (noviembre de 1997) -señala la periodista Kathy Glasgow (3)- se abrió una brecha en el liderazgo  y Radio Martí se convirtió en fuente de conflictos en el ya turbulento mundo de la política del exilio miamense, y con los cambios en la programación que acompañaron el traslado de la emisora a esta ciudad (1998) se produjo lo que muchos llamaron la “miamización” de Radio Martí: menos noticias, menos análisis y más retórica anticastrista.

En palabras del Representante Jeff Flake (R - Az) (4) “El mover la instalación a Miami sacrificó su efectividad, convirtiéndola simplemente en otra estación de radio de Miami. Radio Miami debe ser trasladada y deben realizarse todos los esfuerzos para acabar con su imagen de vocera de la comunidad cubano-americana de Miami” (5). Incluso el activista de ultraderecha Jay Mallin (6), quien fue director de noticias, reconoce que Radio Martí “es hoy apenas otra estación de radio de Miami” (7).

En mayo 13 de 1998, la columnista puertorriqueña del Nuevo Herald, Marta Rodríguez (8) afirmó: “Los oyentes apenas distinguen la programación, confundiéndola con las de otras bien conocidas y estridentes estaciones de Miami”… “Los directores recientemente nombrados (9) han actuado rápidamente para ofrecer un menú radial que, curiosamente, responde más a intereses políticos locales que a los gustos de la audiencia en la isla” (10).

Poco antes del arresto de los Cinco (12 de septiembre de 1998), Glasgow escribió: “Cualquiera que observe (o lea) sabe que, al caer finalmente la estación en la hirviente caldera política de Miami, cambios sustanciales y quizás sangrientos estarían por suceder” (11).

Una gran parte de los comentaristas y reporteros de Radio Martí trabajaban al mismo tiempo en Radio Mambí o en la WQBA-AM (“La Cubanísima”) (12). Esta imbricación de personal y programaciones se hizo patente con el abogado miamense Herminio San Román en la dirección de la emisora (comienzos de 1997 – mediados de 2001) es decir, en el periodo que coincide con el arresto y juicio de los Cinco. El ejemplo más conspicuo es el de Armando Pérez Roura, Director de Radio Mambí, quien llegó a tener más de cuatro horas semanales de comentarios en Radio Martí, tiempo más que suficiente para transmitir todo su veneno hacia Cuba y hacia los Cinco, no solo localmente, sino también hacia el exterior. No fue el único, por supuesto; otros muchos, como Rafael Díaz Balart y Carlos Alberto Montaner, contribuyeron a esparcir el veneno en todas direcciones.

Es difícil precisar la dimensión local de la audiencia de Radio Martí en el tiempo que nos ocupa (desde el arresto de los Cinco en 1998 hasta su condena en 2001). Ciertamente, podía escucharse en Miami por tres frecuencias de onda corta desde el transmisor situado en Greenville, Carolina del Norte; y por onda media en algunos lugares del Sur de la Florida; mientras que TV Martí podía verse por vía satelital (Hispasat 1A fue puesto en órbita en 1992 y el 1B en 1993 y alcanzaron el fin de su vida útil en 2003).

Pero, en mi opinión, más importante que la audiencia local de esta emisora, es el hecho de que muchos de aquellos programas que podían influir negativamente en el juicio contra los Cinco, eran transmitidos por Radio Martí y retransmitidos por las emisoras locales o al revés. Como Radio Martí poseía mayor cantidad de recursos humanos y materiales, tenía por tanto la mayor capacidad para originar y producir programas. Por otra parte, el empleo de periodistas y la compra de programas con vista a su retransmisión de las emisoras locales, era un estímulo material, con fondos del gobierno, a producciones que influían ilegal y adversamente contra los Cinco.

No olvidemos que la bien llamada industria anticastrista de Miami es, sin duda, uno de los negocios más productivos del mundo: contribuye cada año con algunas decenas de miles de dólares a las campañas electorales y recibe a cambio decenas de millones de dólares de fondos federales.  Radio y TV Martí han costado al erario más de medio billón de dólares, utilizados en gran parte para sostener una burocracia que perpetúa el discurso irracional con respecto a Cuba,  a través de una historia plagada de ilegalidades.

Terminando el año 2006, y debido a crecientes indagaciones de congresistas demócratas y de algunos republicanos moderados, la Casa Blanca suministró una lista de siete miembros, supuestamente actualizada, del  “President’s Advisory Board of Cuban Broadcasting”.  Se supo entonces que este consejo asesor, que por ley debió estar formado por nueve miembros y cumplir la función de supervisar las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba, no se había reunido desde 1998 –el año en que dio comienzo la infamia-  es decir, en los últimos ocho años.

El descontrol del ejecutivo era tan inmenso, que uno de los miembros incluidos en la pequeña lista, Charles Tyroler, oficial de inteligencia durante la administración Reagan, había muerto en 1995, hacía ya once años. Salvador Lew, quien precedió a Pedro Roig como Director de la OCB  –también en la lista-  negó pertenecer al Consejo y guardaba  la impresión de que éste se había desbandado. Otro miembro, Robert McKinney, vinculado al mundo financiero, declaró que nunca fue citado a reuniones del Consejo. “En mi opinión –señaló- no quieren que el Consejo opere”. (13)

Salta a la vista el rosario abrumador de hechos que revelan no sólo que el exacerbado ambiente político de Miami hacía imposible un juicio justo para los Cinco sino que el gobierno, principalmente a través de Radio Martí, contribuyó notablemente a la creación de esta atmósfera envenenada. En parte por negligencia y en parte por cálculo interesado, el gobierno de Estados Unidos dejó a las emisoras Martí a merced de la ultraderecha cubano-americana. El nombramiento en los organismos rectores de líderes de organizaciones terroristas,  el traslado de la emisora a Miami en 1998  en vísperas del arresto de los Cinco, la contratación en masa de periodistas de línea dura anticastrista, la producción, compra y retransmisión de programas que estimulaban el ambiente negativo contra los Cinco, la impunidad de los protagonistas, y la disolución en la práctica del único organismo (“Presidential’s Advisory Board”) que hubiese podido ejercer algún control, así lo demuestran.

Notas

(1)    Mike Clary: “Radio Marti move to Miami strains credibility, critics say: lawmakers, others warn against relocation to heart of Cuban American community”, Los Angeles Times, Aug 20, 1996.
(2)    Idem.
(3)    Kathy Glasgow: “Radio Free Miami”, New Times, Jun 4, 1998.
(4)    Citado por Katie Harr – Council on Hemispheric Affaires: “Radio and TV Marti: Miami’s children of scorn”, The Panama News, Vol. 12, Number 7, April 9-22, 2006.
(5)    “Moving the facilities to Miami sacrificed its effectiveness, making it simply another Miami radio station. Radio Marti should be relocated and every effort should be made to end its image as a mouthpiece of the Miami Cuban American community.”
(6)    Citado por Harr: Idem.
(7)    “Today it’s just another Miami radio station.”
(8)    Kathy Glasgow: “Incessant Static: Every year millions of your dollars are pumped into Radio and TV Marti. What do you get in return?”, Miami New Times, Mar 28, 2002.
(9)    Herminio San Román, Director de OCB, y Roberto Rodríguez Tejera, Director de Radio Martí.
(10) “Those who listen barely recognize the programming, confusing it with that of other well-known, strident Miami stations” … “The recently appointed directors have acted rapidly to … offer a radio menu that, curiously, responds more to local political interests and their own than to tastes of their island audience.”
(11) “Anyone watching (or listening) knew that, with the station finally splashing into Miami’s overheated political cauldron, substancial and perhaps bloody change was ahead.”
(12) Citado por Glasgow: Idem.
(13) Andrew Zajac, Chicago Tribune: “Warning to Radio, TV Marti: Congress is watching”, Los Angeles Times, Dec 24, 2006.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

**Emisora gubernamental de Estados Unidos  bajo control de organizaciones terroristas de Miami



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