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“Que no se apague la lucecita”

domingo, 19 de agosto de 2012
Por Rosa C. Báez


 
Dicen -“y no son mentiras mías, aunque pocos lo publiquen”, como comentaría mi admirado Fritz Suárez Silva- que aunque los medios de prensa cubanos y sus órganos de gobierno han probado hasta la saciedad, con detalles contundentes, los hechos acaecidos el 22 de julio de este año, fecha en que perdiera la vida el disidente Oswaldo Payá, por la, repito, probada impericia del joven español Carromero en la conducción del vehículo en que transitaban ambos junto a otras dos personas -el también disidente cubano Harold Cepero, y el ciudadano sueco Jens Aron Modig- hay quienes no quieren perder, a su costa, sus “quince minutos de fama”…

Con testigos, valoraciones periciales y  declaraciones de los sobrevivientes del infausto hecho, los que siguen empeñados en que no se les “apague la lucecita” niegan credibilidad a las informaciones de nuestro gobierno,  mientras aducen que, el mismo día de la muerte de Payá, “la familia recibió mensajes de amigos que residen en España que hablan de un ‘accidente provocado’”… incluso el pinochesco Nuevo Herald llega a afirmar, al día siguiente del manoseado accidente, que Payá murió “después de que el carro en que viajaba fue golpeado varias veces por otro vehículo”, sin absolutamente ninguna prueba que aducir.  El libelo de las mafias miamenses llega a hablar de otro intento de asesinato, con semejante modus operandi, un mes antes. Claro, sin tener tampoco ninguna prueba presentada al respecto. Cosa que, -como todos los “accidentes”, “golpizas” y “secuestros” elaborados por las calenturientas mentes de los que dependen de sus avales de “víctimas del régimen” para engrosar sus billeteras, poseedores además de todos los recursos de las nuevas tecnologías para documentarlos-, por obra y gracia de algún birlibirloque misterioso, nunca consiguen avalar más que con la marca del tirón de alguna cadena, o un video de unos pies temblequeantes o historias, historias, historias…

Sólo dos horas después de la muerte de Payá, mientras los accidentados aún no se habían comunicado con ser viviente alguno fuera de estas fronteras, los testigos atendían la pericia policial y en la carretera nadie usaba siquiera algún inexistente WiFi vegetal, la CNN ya hablaba de complots y asesinatos, la Calandraca se convertía en tiñosa y todo se acoplaba para crear un aura de inestabilidad, misterio, crimen y maldad…

Pero, en “Cuba, las cosas como son”: como bien enunciaba en el artículo homónimo Ángel Guerra, periodista cubano columnista del diario La Jornada: “Desde los días de la guerra de liberación ha sido proverbial el respeto de los revolucionarios cubanos por la integridad física y la dignidad del enemigo”.  Y con total respeto y consideración fueron tratados los dos extranjeros involucrados, a pesar de que también ha sido probado consecuentemente que habían viajado a Cuba con la expresa función de apertrechar económicamente a los detractores de la Revolución y de crear entre nuestros jóvenes grupúsculos disidentes,  verdades estas que son ignoradas por todo el entramado mediático construido alrededor de estas muertes: más de 900 informaciones de prensa y 120 mil mensajes en las redes informáticas, según señalara el Diario Granma en contundente Editorial.

Hoy nos llega a través del ciberespacio una información: que, según las normas jurídicas de nuestro país, se celebrará el 31 de agosto, en el Tribunal Provincial de la ciudad de Bayamo, provincia de Granma -correspondiente al sitio donde ocurrieron los hechos delictivos- la vista oral del juicio a Carromero, para el que nuestra Fiscalía solicita siete años de prisión “por homicidio imprudente, al conducir a exceso de velocidad”. Los fiscales pidieron 3 años y medio de cárcel por cada una de las muertes...

Sin embargo, los familiares que al parecer “llevan la voz cantante” (no he conseguido leer igual cúmulo de artículos sobre los deudos de Harold Cepero), es decir, la viuda, hija y hermano de Payá, han declarado "inocente de todos los cargos" a Carromero, y han reclamado además “una investigación internacional sobre el accidente”, reclamación a la que ha dado voz -sí, les juro- el diario Washington Post, hecho que ha sido reproducido con bombos y platillos por -¡cómo podría ser otro!- el Nuevo Herald.  Y no puedo dejar de recordar a alguien cuya muerte -el Herald y quizá tampoco el Washington Post- no han investigado tal vez como hubieran debido… y hablo específicamente de Gary Webb, el periodista que desenmascaró las oscuras maquinaciones de la CIA en el mundo de la droga.  Sobre él nos dice Jean-Guy Allard:

“Sus revelaciones fueron publicadas por todos los periódicos de la cadena Knight Ridder. Todos... salvo el Miami Herald, vinculado a la mafia narcoterrorista cubanoestadounidense”. Periodistas del conocido sitio web Counterpunch.com, cuentan detalladamente cómo Webb fue víctima de una verdadera campaña destinada a destruir su reputación. “Los diarios Washington Post, New York Times y Los Angeles Times se distinguieron en este trabajo sucio”. 

 

Nuevas investigaciones sobre la CIA estaban en la agenda del periodista, pero el 10 de diciembre de 2008, el cadáver de Webb fue descubierto en su domicilio con la cara destruida por dos proyectiles: el investigador que cubría su muerte, emitió rápidamente su conclusión: Gary Webb se suicidó. El también periodista y escritor James Hatfield -señala Allard- primero en escribir una biografía sobre George W. Bush fue encontrado sin vida en un hotel después de haber sido amenazado de muerte. Las autoridades concluyeron que se trató de un suicidio.

Muertes rápidamente “certificadas”, investigaciones obstruidas como las relativas al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en nuestras aguas territoriales, terroristas enjuiciados como mentirosos… todo esto ocurre en las “tierras de promisión” allende 90 millas… Sin embargo, apunta el Post en un editorial: “Creemos que una investigación independiente podría arrojar luz sobre si la antorcha inspiradora de Payá fue apagada por un estado vengativo”.

Nosotros nos limitamos a creer que lo único que buscan, realmente, es que “no se apague la lucecita” que permita a los aprovechados de siempre seguir “levantando la antorcha” y, de paso, seguir cobrando a costa de los contribuyentes norteamericanos, los “dineros del César”.  


Se cierra el círculo: Anna Ardin, Julian Assange y la disidencia cubana

sábado, 4 de agosto de 2012
Por Félix Población 

Encuentro el nombre de Annita Ardin, la ciudadana sueca que acusó a Julián Assange de violación, en una crónica que publica hoy el corresponsal del diario Público en La Habana, Fernando Ravsberg, bajo el titular: Españoles, suecos y mexicanos van a Cuba a financiar la disidencia. La tal Annita está asociada al secretario general de las juventudes democristianas de Suecia, Jens Aron Modig, compañero de viaje del dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular Ángel Carromero, detenido ahora en Cuba como consecuencia del accidente automovilístico (ver video) en el que perdió la vida el disidente cubano Osvaldo Payá, sin que a ninguno de los otros dos pasajeros le ocurriera nada. 

“La tal Annita…” 

Según otro disidente, Manuel Cuesta Muroa, antes de Jens Aron Modig vino a Cuba la mismísima Anna Ardin, con idénticos objetivos: alentar y financiar los focos de disidencia que existen o podrían fomentarse en la isla, algo que según confesión propia, y a instancias de sus respectivos partidos, vinieron también a promover tanto el ciudadano sueco como el español, en este caso con una nada generosa aportación de 4.000 euros que habrían entregado a Payá. 

La información acerca de la identidad de Anna Ardin fue difundida en su día por The Raw Story (diciembre de 2010), cuando la mujer acusó al director de Wilileaks de unos delitos sexuales que no tenían relación alguna con una violación, sino con el sexo por sorpresa o sexo inesperado, esto es, sin utilización de preservativo. Una investigación verificada entonces por Israel Shamir y Paul Bennett en CounterPunch, y cuyos datos fueron ignorados por la mayoría de los medios al uso y abuso, reveló que Anna había nacido en Cuba, trabajó para la asociación disidente Las Damas de Blanco y fue colaboradora de la revista Misceláneas Cubanas, en la que publicaba diatribas contra el régimen castrista. Según el profesor Michael Seltzer, ese grupo estaba dirigido por Carlos Alberto Montaner, vinculado con la CIA. 

Shamir y Bennett señalaron que “Las Damas de Blanco reciben financiamiento del gobierno de Estados Unidos y cuentan entre sus partidarios con Luis Posada Carriles“. Un documento desclasificado en 1976 reveló que Posada era entonces agente de la CIA y sus abogados han sostenido que mantuvo vínculos con la agencia por 25 años. Ha estado vinculado con ataques terroristas que mataron a decenas de personas. La información de la mencionada revista afirma que Ardin " estaba unida a militantes por la equidad de género en la universidad de Uppsala, que optaron por asociarse con ese grupo de mujeres cubanas financiado por Estados Unidos y apoyado abiertamente por ese terrorista”, según observó Kirk James Murphy en Firedoglake. 

En agosto de 2010, Assange le dijo a Al Jazzeera que las acusaciones contra él eran “claramente una campaña de desprestigio”. ”Se nos ha advertido que, por ejemplo, el Pentágono está planeando usar trucos sucios para destruir nuestro trabajo”, dijo Assange al diario sueco Aftonbladet. El fundador de Wikileaks señaló entonces que fue advertido de tener cuidado con “las trampas del sexo.” ¿Habrá caído Assange en una de esas trampas? -Tal vez, sí. Tal vez no”, dijo.

Pendiente de la respuesta que el gobierno ecuatoriano dé a la solicitud de asilo político planteada por Julian Assange, decisión que se tomará al término de los Juegos Olímpicos de Londres, es comprensible que la madre del fundador de Wikileaks tema por la vida de su hijo (ver vídeo), caso de que este sea extraditado y juzgado en Estados Unidos. Esto ocurriría en la ciudad de Alejandría, estado de Virginia, donde los contratistas de Defensa del gobierno estadounidense tienen mucho poder. Ellos son los que hicieron su agosto a costa de las guerras de Irak y Afganistan, cuyas vergüenzas aireó Assange a través de Wikileaks mediante miles de documentos clasificados. 

(Fuente: Piensa Chile)
 Tomado de Cubaperiodistas


Félix Población Bernardo es periodista y escritor español

Los tres riesgos que afronta Carromero

Más allá de la sátira, Koldo una vez más pone el dedo en la llaga de los temas que trata:

Los tres riesgos que afronta Carromero
Por Koldo Campos Sagaseta

“Llamo a la comunidad internacional a que se centre en mi caso…” reclamaba días atrás Ángel Carromero, vicepresidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular español.

¿Y cuál era el caso en cuya solución debería centrar su atención la comunidad internacional y remitir para mejor ocasión los asuntos de los que acostumbra a ocuparse? ¿Otra guerra? ¿Una nueva catástrofe? ¿Tal vez la agudización de la crisis que asola al mundo?

No, no se trataba de un trágico incendio, de una devastadora inundación, de un mortífero atentado… El caso por el que apelaba el político español a la comunidad internacional para que pospusiera sus habituales oficios y se centrara en resolver su problema era un accidente de tráfico. Uno más entre los miles de accidentes de tráfico que todos los días suceden en el mundo pero que, en este caso, tenía al propio Carromero como protagonista.

El dirigente del Partido Popular había llegado a Cuba como turista en compañía del dirigente cristiano-demócrata sueco Aron Modig para, según sus propias declaraciones: “entregar dinero a los opositores cubanos; organizar, junto a la hija de Oswaldo Payá, la rama juvenil del Movimiento Cristiano de Liberación y ‘apoyar a Payá y a Harold Cepero en los viajes que tuvieran que hacer por el interior de Cuba’”.

Tal parece que la oposición cubana, además del dinero y del respaldo político que les llega de fuera, sea porque no saben conducir o porque hasta en Cuba ya conocen las hazañas de Fernando Alonso y de otros pilotos españoles, precisan con urgencia choferes españoles que les lleven y traigan por Cuba, y ninguno más indicado ni asequible que el político popular.

Carromero era, precisamente, el que conducía el automóvil alquilado en el que trasladaba al sueco y a los cubanos Payá y Cepero de La Habana a la provincia de Granma, a 800 kilómetros de distancia, y como buen alumno de su mentor y dirigente José María Aznar, aquel presidente español que afirmara: “A mí no me gusta que nadie me diga a qué velocidad debo conducir”, cuando Carromero se encontró en la carretera con señales de tráfico que limitaban la velocidad a 60 kilómetros a la hora, hizo caso omiso de las advertencias y puso a 120 su coche. Verdad es que, ya que no estaba dispuesto a atender las leyes cubanas de tráfico, bien pudo apelar a la sensatez que exige la conducción de un vehículo cuando es la primera vez que lo manejas por una carretera que desconoces, pero a Carromero, como a Aznar, no hay nadie con derecho a decirle a qué velocidad debe conducir y menos el “régimen cubano”. Ni siquiera el hecho de que la carretera estuviera en obras le animó a meter el freno, y las consecuencias de tanto desenfreno fueron un accidente en el que los dos cubanos que viajaban en el asiento trasero resultaron muertos.

El ministro del Interior español, que a diferencia de la comunidad internacional sí tiene tiempo en su ociosa agenda para ocuparse de estos asuntos, corrió a salir en defensa de su “compañero y compatriota” llegando, incluso, a sugerir un posible atentado y a reclamar la “ayuda de países amigos”, para ver como “rescatan” a Carromero de tener que enfrentar esa sorprendente costumbre cubana que, al parecer, sólo existe en la isla caribeña, de traducir a la justicia a los infractores de las leyes de tránsito y, especialmente, cuando hay víctimas por el medio.

Carromero, que no tuvo una sola palabra para lamentar el accidente, para consolar, o intentarlo, a las víctimas que su imprudencia provocara, tampoco se limitó a demandar de la comunidad internacional que se centrara en su caso. También exigió que “me saquen de aquí”. O lo que es lo mismo, de Cuba, de responder por sus actos ante la justicia cubana, como ocurriría con cualquier persona y en cualquier país, incluso en el Estado español.

Cuando era niño y Carromero se metía en problemas llamaba a su papá. Y su papá acudía al rescate. Ahora que ya ha crecido y es, además, político de fuste, llama a la comunidad internacional.

Tres posibilidades rondan el futuro de Carromero. La primera, la más benigna, es que la justicia cubana lo someta por homicidio involuntario y le caigan algunos años de cárcel, tal vez ocho.

La segunda, más grave, es que lo acusen por espionaje, por colaboración con banda armada, por ser parte del entorno de la gusanera cubana y lo dispersen por la isla o le creen nuevas imputaciones y le apliquen la ley Parot, porque una posible condena en este caso, tal vez le supongan veinte años de cárcel.

Pero hay una tercera posibilidad que es, sin duda, la más grave, la que peores consecuencias penales podría acarrearle a Carromero, y es que lo enjuicien y condenen por idiota, por ñiñato malcriado, por cretinismo manifiesto, por imbecilismo crónico, por su imperial estupidez, porque en ese caso se juega la cadena perpetua o, si lo prefieren, dado que se trata de un español, la condena indefinida.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154028

Imagen agregada RCBáez

Editorial de Granma: La verdad y la razón (+ Fotos y Video)

martes, 31 de julio de 2012

Editorial de Granma: La verdad y la razón (+ Fotos y Video)


Ángel Carromero, chofer del vehículo
accidentado, en el vídeo difundido este lunes. Foto: Efe
Desde el pasado 22 de julio, se han publicado más de 900 informaciones de prensa y 120 mil mensajes en las redes informáticas sobre el lamentable accidente de tránsito ocurrido esa tarde en que fallecieron dos ciudadanos cubanos y resultaron lesionados un español y un sueco.

Solo los más vociferantes de la mafia anexionista de Miami acusaron a Cuba de haber realizado un asesinato político.

El candidato republicano en Estados Unidos, el Departamento de Estado y, curiosamente, el vocero de la Presidencia de Chile estuvieron entre el puñado de calumniadores que pidieron “una investigación transparente”.

La Nota Informativa del Ministerio del Interior, publicada el pasado viernes 27, cerró el paso a la infame insinuación, con testimonios irrefutables de peritos y testigos presenciales, incluidos los dos extranjeros participantes en el trágico suceso.

Es conocida la historia inmaculada de una Revolución que triunfó y ha sido defendida durante medio siglo sin una sola ejecución extrajudicial, sin un desaparecido, un torturado, un secuestrado, un solo acto terrorista.

No es Cuba, sino Estados Unidos, quien ostenta un vergonzoso récord en materia de asesinatos políticos y ejecuciones extrajudiciales, incluso con aviones no tripulados; de secuestros, torturas en campos de concentración como el de la ilegal Base Naval de Guantánamo y en las cárceles, aplicación arbitraria y racista de la pena de muerte, y crímenes contra civiles inocentes en Iraq, Afganistán, Paquistán y otras naciones.

Todos conocen también la participación de algunos de los aliados europeos de la OTAN en esos actos, en particular los secuestros de ciudadanos de otros Estados, los vuelos secretos de la CIA, las cárceles clandestinas en Europa y la intervención de su personal en las torturas.
Por su parte, el monopolio financiero-mediático, que tradicionalmente difama a Cuba, se concentró en enaltecer a los supuestos “luchadores por la libertad” sin respetar límites éticos ni la muerte de seres humanos, lamentable en cualquier circunstancia.

No se puede tapar el sol con un dedo: pese a la censura y la manipulación, es bien sabido que, en nuestra tierra, la contrarrevolución siempre ha sido y es mercenaria. Son vulgares agentes que el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados pagan, abastecen e instruyen. Traicionan a su Patria por unas monedas.

Algunos de ellos, sin mínima decencia, armaron un macabro espectáculo para la prensa extranjera que detuvo, en plena calle, el cortejo fúnebre de uno de los fallecidos en el accidente. La rápida y enérgica respuesta del pueblo obligó a la Policía Nacional Revolucionaria a extraerlos del lugar. Generosamente, no se les instruyeron cargos y regresaron a sus casas pocas horas después.

Pero lo más interesante de la desproporcionada cobertura de prensa internacional a los hechos acaecidos, es que pocos se preguntan qué hacían en nuestra isla los dos políticos europeos lesionados.

El conductor del automóvil era Ángel Carromero Barrios, no precisamente un turista español como los miles que disfrutan de sincera y cálida hospitalidad en nuestro país. Ahora se sabe que es el Vicesecretario General de Nuevas Generaciones, sector juvenil del Partido Popular de España, cercano a los connotados anticubanos José María Aznar, expresidente del gobierno, y Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.

El otro pasajero era Jens Aron Modig, líder del Partido Demócrata Cristiano Sueco, émulo del ultraconservador “Tea Party” norteamericano, y presidente de su Liga Juvenil, con nexos, entre otras organizaciones anticubanas, con el Instituto Republicano Internacional (IRI) y vinculado a quienes en la derecha nórdica más nos hostigan.

Entraron a nuestro territorio el 19 de julio, con Visas de Turista, y disimuladamente, en violación de su estatus migratorio, se involucraron en actividades netamente políticas contra el orden constitucional.

No lo hicieron por su iniciativa, sino como parte de una operación organizada por Anikka Rigo, jefa de la Sección de Relaciones Exteriores del Partido Demócrata Cristiano Sueco, con el objetivo de traer financiamiento al minúsculo y contrarrevolucionario Movimiento Cristiano Liberación, que presidía Oswaldo Payá, uno de los fallecidos en el accidente; y de asesorar la constitución de una organización juvenil asociada a este.

Con ese propósito, el diputado del PP, Presidente de Nuevas Generaciones, miembro del Comité Ejecutivo Regional del PP y ex Asesor de Aznar, Pablo Casado Blanco, había instruido a Carromero ponerse en contacto con la española Cayetana Muriel Aguado, residente en Suecia y también del Partido Demócrata Cristiano Sueco, de la que recibió instrucciones, el dinero a entregar y un teléfono celular programado con los números necesarios. 

Posteriormente, Carromero contactó al sueco Modig mediante Facebook y luego se conocieron en un restaurante madrileño. Modig ya nos había visitado en el 2009 con similares propósitos, bajo instrucciones de Víctor Olmedo Capdepon, dirigente del Partido Demócrata Cristiano Sueco y Redactor en Jefe de la revista contrarrevolucionaria “La Primavera de Cuba”, radicada en Estocolmo y financiada por el Centro Internacional Demócrata Cristiano Sueco.

Habiendo entregado el dinero al destinatario y asesorado la creación del grupúsculo juvenil, se dirigían a Santiago de Cuba con propósitos similares cuando ocurrió el accidente.

Los dos ciudadanos extranjeros recibieron asistencia consular. El español Ángel Carromero Barrios se encuentra instruido de cargo por homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública. Al sueco Jens Aron Modig se le permitió retornar a su país, pese a las actividades ilegales que realizó y a la violación de su estatus migratorio.

La operación descrita es una más entre muchas organizadas desde Miami, fundamentalmente, y también desde Madrid y Estocolmo.

Durante el pasado mes de marzo, días antes de la visita del Papa Benedicto XVI, ocho jóvenes mexicanos viajaron como turistas a territorio cubano, con el objetivo de incitar al pueblo a protestar en las calles y a tomar iglesias, distribuir volantes y crear desórdenes en las actividades del Sumo Pontífice.

Cuatro de ellos fueron detenidos, los que reconocieron haber sido pagados, entrenados e instruidos por Orlando Gutiérrez Boronat, del Directorio Democrático Cubano, de Miami, para llevar a cabo esa operación de abastecimiento y propaganda. Informaron además que el jefe del operativo en México fue René Bolio Hollarán, exSenador suplente del Partido de Acción Nacional (PAN), vinculado estrechamente a cabecillas de la mafia de la Florida.

Anteriormente, se había habilitado el sitio de Facebook “Por el Levantamiento Popular en Cuba”, que registra 13 proyectos para promover la “desobediencia civil”.

Uno de los planes de la organización abiertamente contrarrevolucionaria “Raíces de Esperanza” es el envío de más de 10 mil celulares para promover acciones contra el sistema político cubano.

Este año, se conoció la incitación mediante un servicio denominado “WoS”, que posibilita el acceso a sitios web con información sobre lo acontecido en el Medio Oriente, a desarrollar aquí “levantamientos populares” de corte similar.

Otros programas han estado dirigidos a fabricar eventuales líderes de “oposición”, proporcionándoles acceso a Internet, a las redes sociales, computadoras y variados medios técnicos, con manifiesto propósito político, en contraste con la aplicación del bloqueo en el área de las telecomunicaciones.

En la propia sede de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, con abiertos propósitos subversivos, se facilitan miles de horas de conexión ilegal a Internet y se imparten cientos de horas de cursos conspirativos, en abierta violación de las leyes nacionales y de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Hay copiosa evidencia de que el gobierno norteamericano sigue la política de “cambio de régimen” en nuestra nación, mediante el bloqueo económico, político y mediático y la subversión.

Solo entre el 2009 y el 2012, el Departamento de Estado y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) han recibido un presupuesto público de 75 millones de dólares para programas subversivos contra Cuba.

Otras agencias e instituciones norteamericanas y europeas canalizan fondos con idénticos objetivos: el Instituto Nacional Demócrata (NDI); el Instituto Republicano Internacional (IRI); la Fundación Nacional para la Democracia (NED); la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA); Solidaridad Española con Cuba; el Grupo “Prisa”; la Federación Española de Asociaciones Cubanas; el Instituto Democrático Europeo (EDI); “People in Need”; el Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL) y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD); entre muchas otras, sin contar los millones en fondos secretos que los servicios de inteligencia, como la CIA, dedican a la subversión contra Cuba.

Con toda razón, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, durante la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 23 de julio, expresó que “Estados Unidos no cesa en su afán de formar una quinta columna en suelo patrio y en el empleo de novedosas tecnologías con fines subversivos”.

Los grupos más reaccionarios y violentos de Miami no cejan en sus propósitos de incitar al pueblo a la “rebelión” contra el gobierno que, libre y soberanamente, ha elegido. Sueñan con desestabilizar el país, crear condiciones para repetir lo ocurrido en Libia o Siria y provocar una intervención militar norteamericana.

En el informe al VI Congreso del Partido, Raúl había advertido que “¼ lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos”.

Como exclamara Martí, “la razón es nuestro escudo”.

(Fuente diario Granma)

Tomado de Cubadebate

Angel Carromero
Angel Carromero. Foto: TV

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El sueco Jens Aron Modig (c), retenido en Cuba tras el accidente en el que murió Oswaldo Payá, habla durante una rueda de prensa hoy, lunes 30 de julio de 2012, en La Habana (Cuba). Modig explicó que viajó a la isla siguiendo instrucciones de su partido, la Liga Juvenil Cristianodemócrata (KDU), con el fin de reunirse con el opositor y miembros de su grupo y entregarles dinero. Alejandro Ernesto / EFE
El sueco Jens Aron Modig (c), retenido en Cuba tras el accidente en el que murió Oswaldo Payá, habla durante una rueda de prensa hoy, lunes 30 de julio de 2012, en La Habana (Cuba). Modig explicó que viajó a la isla siguiendo instrucciones de su partido, la Liga Juvenil Cristianodemócrata (KDU), con el fin de reunirse con el opositor y miembros de su grupo y entregarles dinero. Alejandro Ernesto / EFE


Imagen generada en un ordenador y tomada de un vídeo suministrado por el Gobierno cubano en La Habana (Cuba) hoy, lunes 30 de julio de 2012, en la que aparece el vehículo donde viajaba el fallecido opositor Oswaldo Payá, conducido por el español Ángel Carromero, quien afirmó hoy que se trató de un accidente de tráfico y que no fueron embestidos por otro vehículo. "A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera, simplemente yo iba conduciendo me percaté de un bache y tomé las precauciones de cualquier automovilista que es accionar el freno levemente. El coche perdió el control, no recuerdo señales", dice en esa grabación Carromero, que se encuentra retenido en La Habana. Foto: EFE
Imagen generada en un ordenador y tomada de un vídeo suministrado por el Gobierno cubano en La Habana (Cuba) hoy, lunes 30 de julio de 2012, en la que aparece el vehículo donde viajaba el fallecido opositor Oswaldo Payá, conducido por el español Ángel Carromero, quien afirmó hoy que se trató de un accidente de tráfico y que no fueron embestidos por otro vehículo. "A nosotros no nos dio ningún vehículo por la parte trasera, simplemente yo iba conduciendo me percaté de un bache y tomé las precauciones de cualquier automovilista que es accionar el freno levemente. El coche perdió el control, no recuerdo señales", dice en esa grabación Carromero, que se encuentra retenido en La Habana. Foto: EFE


Carro involucrado en el accidente
Carro involucrado en el accidente


Vea la reconstrucción del accidente con el testimonio de Angel Carromero  (conductor del vehículo)

Video en Youtube
Con la tecnología de Blogger.
 

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