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Utopodcast - El Placer Armado - Alfredo M. Bonanno

viernes, 15 de marzo de 2013
Dejemos de lado las esperas, los titubeos, los sueños de paz social, los pequeños compromisos, la ingenuidad. Toda la basura metafórica que nos suministran en las tiendas del capital. Dejemos de lado los grandes análisis que todo lo explican, hasta el más mínimo detalle. Los vastos volúmenes llenos de cordura y miedo. Dejemos de lado la ilusión democrática y burguesa de la discusión y el diálogo, del debate y la asamblea, de las ilustradas capacidades de los jefes mafiosos. Dejemos de lado la prudencia y la sabiduría que la moral burguesa del trabajo ha cavado en nuestros corazones. Dejemos de lado los siglos de cristianismo que nos han educado en el sacrificio y la obediencia. Dejemos de lado a los curas de todo tipo y función, los patronos, los guías revolucionarios, los menos revolucionarios y los nada revolucionarios. Dejemos de lado el número, las ilusiones cuantitativas, las leyes del mercado, la oferta y la demanda. Sentémonos un instante sobre las ruinas de nuestra historia de perseguidos y reflexionemos.
El mundo no nos pertenece. Si tiene un dueño que es tan estúpido como para quererlo tal como es, que se lo quede. Dejémosle contar ruinas en lugar de edificios, cementerios en lugar de ciudades, lodo en vez de ríos y fango infecto en vez de mares.
El mayor espectáculo ilusionista del mundo ya no nos podrá encantar.
Estamos seguros de que las comunidades del placer emergerán de nuestra lucha aquí y ahora.
Y por primera vez, la vida triunfará sobre la muerte.


-Alfredo M. Bonanno-






Acceso al texto El Placer Armado, aquí...

Utopodcast - El Patriotismo y Comuna de París - Mijail Bakunin

viernes, 22 de febrero de 2013
"Yo he querido hacer constar solamente, que el patriotismo que nos cantan los poetas, los políticos de todas las escuelas, los gobernantes y todas las clases privilegiadas como una virtud ideal y sublime, tiene sus raíces no en la humanidad del hombre, sino en su bestialidad" - Bakunin -


El patriotismo y comuna de París en pdf aquí

Un borrico resurrecto insurrecto

lunes, 15 de octubre de 2012

Por Rosa C. Báez, con el burro Palmerolo y el poeta Candelario


Era Facebook donde todo puede suceder… hasta que un burro te pida amistad… Y era un poco la desconfianza hacia tanto mal bicho que por aquellos lares te pide amistad para después agredir a mansalva, que dudé en aceptar… Pero aquel borriquillo me contó quién era y por qué en Honduras era conocido… Y me pareció tan linda la historia que la quise compartir con ustedes…

Erase un burro del amor uncido…

La historia empieza antes… cuando recorriendo los agrestes parajes montañosos de Honduras,  un Mel Zelaya, por entonces Ministro de Inversión Social, hizo una promesa a Cipriano Martínez, un anciano líder tolupan, una de las etnias originarias de la hermosa tierra hondureña que durante siglos han ocupado sus tierras en Olancho, en Yoro, en Atlántida y que en la actualidad, se concentran en la llamada Montaña de la Flor, en el Dpto. de Morazán, tal vez por aquello de estar más cerca del corazón de aquel que vigila por la libertad centroamericana…

Y la promesa se le vino al rostro cuando reunido con otros jerarcas de esas tribus, preguntó el entonces Presidente por las causas de la ausencia de Cipriano… y ni corto ni perezoso, uno de los tolupanes respondió a su Presidente: “Está enojado con vos, porque dice que sos un mentiroso, que le ofreciste un burro y no le diste nada”.

Fue suficiente para que Zelaya recordara la promesa incumplida y decidiera enmendar el yerro, mandando a comprar un burro en Comayagua, donde se asienta -como un puñal en el costado hondureño- la base yanqui de Palmerola y desde allí fue llevado el jumento a la Casa Presidencial donde estuvo pastando durante una semana en las áreas verdes del helipuerto.  Y allí fue bautizado como Palmerolo, por su lugar de origen y quién sabe si por tildar de burros a los yanquis de la base…

Desde allí viajó con Cipriano, su nuevo dueño, en helicóptero hasta la zona de San Juan, en la Montaña de la Flor.

Y allí cumplió, dice la gente, su nuevo empeño de “racero” de la zona,  es decir, el asno con que se hará el cruce de burro a yegua, para obtener una bestia mular.  
“Aquí tenemos a Palmerolo, que cada día lo seguimos conociendo porque, aunque sea un burro, tiene sus instintos y cuando lo he querido montar se comporta quisquilloso porque no me conoce muy bien, pero lo que yo quiero es que sea un burro obrero para que salte yeguas y nazcan mulas”, dijo Martínez al llegar el burro a los pastos de la montaña donde se asienta la tribu de San Juan, con sus 130 familias…

Todo eso fue en mayo del año 2009… un mes después, el golpe militar derrumbó de un porrazo los sueños del pueblo hondureño… Vino el golpe, y entonces un poeta -Candelario Reyes García- recreó el personaje de Palmerolo.

“Todos los días después del golpe le escribía cartas a Palmerolo. Yo no sé cómo se hace un Blog, así que unos amigos crearon uno, que llamaron Diario del golpe. Y ahí publicábamos las cartas… Esa es la historia.

Hoy lo he revivido, porque la Prensa dijo hace algún tiempo que se había muerto, el Palmerolo burro de verdad”.

El Palmerolo, literato, medio poeta y resistente, escribía cosas como ésta:
“…juntos podemos hacer un pensamiento colectivo para guiar esta gran resistencia hacia nuevas etapas de avance. Ya que si ellos no dejan que vuelva Mel, el pueblo debe retomar de cero el proceso democrático, con un presidente en el exilio y un gobierno interno en la clandestinidad, y con multiplicación de factores de gobierno y capacidad de restitución de procesos gubernativos y un programa económico de auxilio al pueblo mediante la recuperación de recursos legítimos, la solidaridad y la administración transparente y ecuánime, barrio por barrio, aldea por aldea, municipio por municipio, distrito por distrito. Que un pueblo en resistencia, debe ser de probada inteligencia y prolijo en valores".

Y ahora, Palmerolo se ha convertido en un amigo más en Facebook, y allí me deja mensajes compartidos con su alter ego, el Poeta Candelario. Y con los dos, con Candelario y Palmerolo, nos vamos a luchar porque muy  pronto, Honduras se quite de encima la bota golpista.  Y ahí los dejo, con dos de las cartas que se intercambian Jumento y Poeta… y esta frase que le robé a Juan Moreno:

“Adelante borrico, que la hondureñidad entera celebra tu resurrección. He ahí a un borrico resurrecto insurrecto. Es para celebrarlo”.

Querido Poeta

¡Vivir! ¿Resucitar para vivir? En parte usted tiene razón de afligirse por mí. Yo como soy resucitado. No me aflijo, ni me aflojo, pero eso sí, reconozco el peligro. Porque la vida no sólo tiene la amenaza del cambio climático, nombre, la amenaza de esa crisis humanitaria permanente planificada por los poderosos, llámese transnacionales, banqueros, gobiernos, clubes y grupos económicos. Esa inmisericordia, dueña de la guerra y de la miseria, esa es el peligro. Y no lo desconozco, Poeta.

Y mire, mis amigos del MUCA y de MARCA, del Bajo Aguán. Los dirigentes de LIBRE, andan con la muerte sonándoles como sonaja en el lomo. ¿Y eso quién lo detiene? Nadie. Ni el Lobo.

Mire que dice una amiga de ellos, la FAO, que de cada ocho personas en el mundo, una aguanta hambre ¿Ah, sí? ¡Hum, ayúdeme a decir! Eso podría llevar a creer que las otras siete están bien, qué comen. Nome. Uno ha de comer por cinco y de los otros seis que quedan, algunos juntas migajas, porque, ayúdeme a decir este mundo ¿Y los que sólo comen cuando hay? ¿Los que comen salteado? ¿Los que comen mierda sin trabajo, sin casa, si pensión? ¡Por la Sangre de Cristo! La FAO y sus cifras. Si siete de cada ocho comiéramos (esosinodicequé) el mundo sería feliz. Un mundo bueno, lleno de seguridad social.

Pero como dice mi amigo el Dr. Almandares –Poeta, científico y defensor del derecho a la vida y a la paz- “La Seguridad embozada es la seguridad enmascarada, encubierta, la idea falsa de democracia que engendra la libertad del mercado; tiene su máxima expresión en la guerra”

Para que vea que no la tenemos segura en este país y casi ni en el planeta. Los talibanes tirotean una niña que lo que pide, es educación para las mujeres, los chapines, matan a muchos padres de familia que lo que piden es una educación que no les lacere más la pobreza. Y aquí en Honduras, los educadores están con la cabeza en la guillotina. Sólo para poner un ejemplo.

De verdad que sí. No he resucitado para pastar en el Edén. No’mbre, si las serpientes son las dueñas del Edén.

No resucité para estar tranquilo. Pero tampoco para ponerles la cabeza y que me la vuelen. Muchos creen que los burros somos para agachar la cabeza, y los pobres para aguantar riata noche y día, hambre y penurias, calamidades y vejaciones. Porque eso para ellos, es un mundo feliz.

¡Sí, cómo no, mejor sóbenme ésta y les creeré su aparente bondad, bandidos vende gente, vende patria, vendidos a los grandes capitales y a la falsa notoriedad!

Decir que estamos vivos, tampoco se puede si nos llevan por el camino de la muerte. Ellos haciendo negocios y nosotros entregándole los huesos a la muerte. La suerte de ellos, es la desgracia de nosotros. Así como la ven. Venden los recursos naturales y la Soberanía que no les pertenece. Esquilman la naturaleza y la fuerza de trabajo.

Y dice usted, ellos mienten y nos dicen que para mejorar venden la patria, la enmarañan, para progresar, para que no haya crisis. Dijeron que con la CONADI todo iba a ser riqueza, que con el TLC todo iba solucionarse, que con una Base Militar y un protectorado de sacabuche, aquí, reinaría la paz. Nos clavan enclaves cada vez que les da el clavo por jodernos para sacar más ganancias.

La crisis, la miseria, la marginalidad, la criminalidad. Todo eso obedece a un plan bien hecho. Hecho por los que planifican los derroteros del mundo. Las víctimas son las mismas. Los exitosos, los menos de siempre.

¡Y qué! Si no nos gusta para eso tienen sus maquinarias de guerra, sea en el Bajo Aguán, en la Franja de Gaza, En Asia, África o América. Y aquí en Honduras, están confiando, que todo lo solucionarán desde las barracas ¿Serán capaces de matar a todo un pueblo?...los pueblos resucitan, los asesinos, no.

Poeta, lo que cuenta es que estoy resucitado, y mi pueblo va, y yo con él, camino a la Constituyente, por eso, nos seguiremos los pasos. Y sígame contando, que yo, ya le digo, también tengo que contarle, porque hay gente que cree, que el pueblo es bruto, que anda sonámbulo ¡Sí, cómo no! Aquí ya a nadie engañan, ni a Palmerolo, por si se la han creído.

Un saludo. Su borrico amigo.
Palmerolo.


Estimado borrico Palmerolo:

Amigo, entiendo tus pesadillas en la vida, no es para menos que te persigan, pero a la vez son una manera diaria de irte escapando de la muerte. Demasiados demonios tiene la realidad atentando contra la vida, buscando vaciar el espacio para vivir ellos solos. Matarte para reinar. Demolerte para triunfar ¡Qué sentido más fatal el de la realidad, principalmente de la hondureña!... Resguardar la vida con disparos y pesadillas en contra de la gente. Hacer guerra sucia y aquelarres de corrupción planeando el mal.

Vivir es un tesoro, nada somos sin la vida. Nada vale sin ella. Somos en ella. Ella se manifiesta en nuestro ser. No hay otro ser sin la vida. Pero no basta con respirar y movernos, decir, estamos vivos, si atropellamos, si destruimos, si nos autodestruimos. Recibimos la vida del amor, de manera gratuita, por gracia del amor y así debería de ir mientras dure ¡Qué lindo como una semilla pequeñísima germina y nace un árbol, una mata, un pajarillo, una mariposa, un burro, un humano!…Es un regalo.

Por eso vivir es un asunto de respeto, de integralidad, en nuestra propia vida y la de los demás. Los demás. Que es más y que nos suma vida. Lo otro, lo que nos rodea, es el asiento de la vida. Pareciera muchas veces que lo supiéramos, pero no tenemos conciencia de ello. Eso es lo fatal. No amar, es no vivir, vivir sin amor no es vida.

Por eso entiendo tus pesadillas, ese escaparte a diario de la planificación malvada. Y es que la maldad a veces se disfraza de vida. Por ejemplo ¡Cuidado Palmerolo y comés alimentos transgénicos producidos por la Monsanto! Es como comerse una bomba.

¿Vos sabés qué es eso? La Monsanto es una transnacional que se ha adueñado de las semillas del mundo, las ha modificado, supuestamente para alimentar mejor a la humanidad. Para un supuesto bien, que se convierte en dinero y poder. Ambición sin límite, dominio, dependencia, intervención, acumulación y venenos.

Se trata de un gran negocio que nos está matando. Nos está destruyendo los riñones, el hígado y el corazón. Y nos está dejando sin las semillas originarias. La Monsanto se vuelve dueña de la Soberanía Alimentaria. Nos tiene por la jeta.

Por eso, te digo ¡Cuidado! atentamos contra nuestras vidas al no tener conciencia, al no saber que por nuestras mismas actuaciones, nos autodestruimos y destruimos el planeta, la vida en él, la biodiversidad en la naturaleza. Por la comodidad de la inconciencia.

Hemos entregado lo nuestro para vivir a expensas de lo ajeno. Lo que nos mata porque nos da salario, supuesta seguridad ¡Y venga usted a saber si al final sólo nos hemos entregado a un cáncer! ¡Venga a saber, porque no abrimos los ojos!

La guerra hace gran destrucción, pero la aparente paz, con sus pesadillas internas hace igual destrucción. Porque la paz que se anuncia sólo pareciera ser otra cara de la guerra. La guerra y la irresponsabilidad de los negocios ¡Y no me estoy refiriendo al negocio de las drogas, del petróleo o de la minería! Que por cierto todo en conjunto pertenece a los mismos banqueros. No Palmerolo. Me refiero a los negocios de la irresponsabilidad. Los que nos producen el cáncer, los que matan las reservas de agua, las especies de la flora y la fauna. Los que producen los millones y millones de toneladas de basura no biodegradable en el planeta. Que vamos siguiendo y aumentando y aparentemente no son una pesadilla. No nos asustan. Irresponsabilidad, significa que nos es una respuesta a la realidad que somos. A quienes somos y lo que nos debemos.

Hacés bien en denunciar las pesadillas Palmerolo y no sólo contarlas, sino, enfrentarlas y ponerlas en evidencia para que otros y otras no las sufran abriendo los ojos a tiempo. Que la vida va con el tiempo siendo VIDA o no lo quedará más tiempo.

La vida, además de vivirla, es un asunto de conciencia, de resurrección, como tú dices. Es una actitud mental y espiritual que se expresa en nuestras acciones y que se comparte en las acciones colectivas. Ya que la vida es un bien en común. No sólo es un asunto de vida privada. Esa vida muy en privado, es lo que genera el gran egoísmo humano del que proviene el sufrimiento de la humanidad. Vivir sólo para uno. Egoísmo.

La vida debe de ser salud para ser vida. Y salud, no sólo es la NO enfermedad, es bienestar. Estar bien estando bien todos y todas ¡Salud, dice la gente cuando brinda y alegre se ve a los ojos! ¡Saludos, buen día, que le vaya bien, bendiciones! Se dice frente a frente regalando alegría cuando se saluda de manera sana la gente.

La salud es la vida. La convivencia. La toma de decisiones que nos beneficien y que beneficien a los demás. Salud es la conciencia creativa y critica. ¡Cuidado hacer y crear sin conciencia del bien! Sin ser críticos. Porque dijimos que vida es bienestar. Que es lo contrario al conflicto, al problema, a la tensión. La vida es libertad del bien.

Palmerolo, vivir es un asunto de Soberanía, la de todos. Sí, me vas haciendo entrar en entendederas, mi amigo borrico. Te voy entendiendo, como dices, a señas. Con tu resurrección vas por la soberanía, por la libertad. Nos hablamos, o nos rebuznamos, pero con alegría. Vivamos esta resurrección que la vida es un viaje por la vida, breve, grande si somos bien. Viva la vida.

Tu amigo Poeta.

Utopodcast 4 - Ricardo Flores Magón, antología.

viernes, 1 de julio de 2011
Un personaje que me ha impresionado y en el cual me he puesto a reflexionar. Intuyo su miedo, su desesperación, su tristeza, su ansia de justicia y libertad, sus deseo de un mundo nuevo, mas humano y solidario, su enojo, su ira y su odio...o tal vez sea yo...proyectandome.
Koan



Salarios indignantes, y poderosos indignos

sábado, 26 de febrero de 2011
Por Acratosaurio Rex



Ahora que pasó el Estado de Alarma, podemos mirar fríamente el plato de judías que nos cocieron en esos días los poderes fácticos, empleando una emoción tan antigua como eficaz: la envidia.
Ya sabéis que la riqueza y la pobreza, se miden en el contraste. Para que haya unos cuantos ricos, han de haber muchos, muchísimos pobres.  Allí donde todos tienen un euro en el bolsillo, no hay ni ricos ni pobres. Pero, si tres tienen mil y mil tienen uno, ya hay ricos y pobres.
Por eso en el comunismo circular que implantaré próximamente, no habrá esas diferencias salariales, ya que ese contraste crea la envidia y la indignación, que dicen los grupos alternativos puede producir alopecia y cáncer (1). Donde todos son iguales, donde todos tienen lo mismo, la comparación y la diferencia no puede establecerse sobre el dinero, y por eso uno se compara en otras cosas importantes, como el tamaño de la dentadura, que será el signo de distinción comunista por antonomasia en pocos siglos.
Entonces, ¿por qué los veinte millones de trabajadores españoles que cobran de poco a poquísimo (2), se indignan contra los controladores aéreos, y no se indignan contra esos ricos riquísimos que enseñan sus casas en la tele, o que salen de paseo y se compran un Miró por 300.000 euros?
Bueno, es una cuestión de poder y de lo que genera el poder: el miedo (3). Los trabajadores están abducidos, hipnotizados. La pérdida de defensas ideológicas y de organizaciones efectivas es tan fuerte, que están como el ratón ante el gato. ¿Se indigna un ratón frente a un gato? No. ¿Comenta el ratón en los vestuarios que habría que coger al gato, cortarle los testículos y metérselos por el ano? No, aunque sería lo lógico. ¿Qué hace el ratón flaco si ve pasar a un ratón gordo y tambaleante camino de la torre de control? Pues indignarse mucho (envidia), y decir que es un ratón privilegiado, que habría que enviarlo a presidio, ponerle una cadena en el tobillo y hacerle trabajar duro en algo maloliente. Cuando lo natural sería, o bien procurar la gordura para todos, o bien reclamar espartanamente, una delgadez colectiva.
En definitiva: cuando alguien que cobra mil, o mil seiscientos euros, se indigna por el elevado salario de un controlador, de un médico o de un bombero, olvida que ahora mismo hay seis millones de personas (4) viviendo (misteriosamente) con ingresos mensuales inferiores al Salario Mínimo Interprofesional, que no se indignan por nada, ya que ni pueden comprar periódicos, ni viajar en avión, y ni tienen fuerza para indignarse. Porque si no, el titular de "El Eco del Desnutrido" sería: hay que acabar con esos malditos mileuristas.
Por la destrucción de la pobreza, salarios de cien mil euros para subsaharianos y rumanos. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno. 
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NOTAS
(1) ¿Tendríamos que desconfiar, o sea, de calvos y cancerosos? Sería un asunto a meditar por parte de quienes creen que ser envidioso, enferma.
(2) La estructura de los salarios españoles puede estudiarse en las tablas del Instituto Nacional de Estadística, a través de los datos de la Agencia Tributaria. Quien quiera, ya sabe.
(3) Vete a saber qué enfermedades somáticas estará produciendo el acojone y el servilismo entre la masa proletaria.
(4) ver por ejemplo http://www.cincodias.com/articulo/economia/56-millones-trabajadores-cobran-debajo-salario-minimo/20101206cdscdieco_1/

Nuestro Martí

viernes, 28 de enero de 2011
Por Rosa C. Báez

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Alguien dijo alguna vez que “cada uno de nosotros tiene su propio Martí”.
Y eso es válido sólo hasta cierto punto. Pero no por ello hemos de ver impávidos como una vez más, Pero no por ello hemos de ver impávidos como una vez más, la figura del Apóstol de nuestras independencias, del que todos amamos como “el más grande de todos los cubanos”, es usada por la contrarrevolución para sus odiosas campañas contra Cuba=Revolución.

"Nada piden los cubanos al mundo, sino el conocimiento y respeto de sus sacrificios, y dan al Universo su sangre", dijo Martí sólo unos pocos días antes de ofrendar su vida en el altar sagrado de la Patria. Y éste Martí, que su vida diera por Cuba, no es, no puede ser, el Martí de quienes aplauden y rinden pleitesía a los que gestaron la invasión a Cuba por Playa Girón, de quiénes se inclinan ante aquellos que han realizado una cadena interminable de agresiones terroristas contra Cuba, de quienes venden su mano para escribir contra la Patria que se alza contra un Bloqueo genocida.

Homenaje a Martí rinden cada día nuestros médicos nuestros jóvenes, nuestros trabajadores, los soldados que cuidan el sagrado suelo de la Patria, nuestros médicos internacionalistas, que en lejanas tierras enfrentan el dolor y el peligro para llevar a otros pueblos su ayuda solidaria. Homenaje a Martí rindieron anoche nuestros jóvenes –dentro de quiénes marcharon, orgullosos, muchos nuestroamericanos que visitan nuestras tierras- antorcha en mano, “con el espíritu encendido del Apóstol”, como cada año.

 “Hay que venir aquí todos los años a avivar y a atizar esa llama moral.  Hay que venir todos los años a hablar claro.  Hay que venir todos los años a reprochar cualquier desviación revolucionaria.  Hay que venir todos los años a reprochar cualquier adormecimiento del espíritu revolucionario no sólo en el pueblo sino de todos los hombres que estén al frente de la Revolución”, dijo Fidel, reflexionando un 30 de julio, Día de los Mártires de las luchas revolucionarias. Y es en ese espíritu que honramos, que homenajeamos a Martí en el 158 aniversario de su natalicio (que ni siquiera esa fecha pudieron decir con certeza los espurios que osan utilizar su memoria para sus shows propagandísticos).

Ya hemos tenido que sufrir la grave afrenta -a la dignidad y al legado histórico y patriótico de la nación cubana- de contemplar cómo su nombre querido fue utilizado por los personeros del poder en Washington para bautizar al servicio de transmisiones de radio diseñado y dirigido a fomentar el cumplimiento de la pretensión de anexarse la Isla y a adoctrinar a sus lacayos, en un vano intento de crear una burda parodia de “desobediencia civil”: emisoras que “no emiten información, por el contrario, la falsifican y tergiversan; no aspiran a respetar valores como la objetividad y el apego a la verdad; fabrican con premeditación la mentira e incitan al odio destructivo”.

Y estamos hartos ya de que la mentira, la manipulación, la instigación a actos contra nuestro pueblo, contra nuestra Revolución, sean elevados a la categoría de homenajes; hartos de que poner en su sitio -respetando como siempre su integridad física- a los mentirosos de turno, salga en decenas de periódicos en el mundo, hablando de golpes que no se ven, de moretones que no existen, de desaparecidos que luego aparecen a tiempo para ir a cobrar su nueva “hazaña”.

“¡Es que somos cubanos de Martí y de Fidel y nada más!” dijo un verdadero martiano, y no vamos a permitir que usen su figura, ni ahora ni nunca. Sépanlo los fantoches, sépanlo los asesinos, sépanlo los que se alzan contra sus hermanos, los que ofenden a Martí poniéndole una flor.

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El legado de Martí *

Por Carlos Guillermo Maldonado **

rcbaez_marti-ynuestramerica.JPGEn estas horas aciagas donde a los humanos, por igual, pareciera anheláramos la contienda antes que la paz, no quede duda que evitamos la primera y hacemos nuestras las palabras del insigne Apóstol cuando sentencia que “estos tiempos nos son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

El buen juicio y la filosa espada de la verdad que no debe descansar hasta alcanzar toda la justicia, justicia que nos han negado los enanos opresores que regodeándose al amparo de su amo, son las que deben desvelarnos pues los violentos se relamen de gusto cuando nos aniquilamos. Cuando se abren abismos entre pueblos. Cuando logran que los hijos de carpintero se avergüencen de su padre carpintero.

A pesar de ello, no dudamos que la justicia -igual que sigiloso tigre- se aproxima furtiva, vendrá con garras de terciopelo, porque desde el Orinoco a los Andes, desde el Arauca hasta las Segovias, los árboles han comenzado a hacer fila para cerrarle el paso al gigante de las siete leguas. Lo que catapultó a Guaicaipuro es lo mismo que impulsó a Bolivar, a Tupac Amaru y a Sandino; lo que siguió insuflando las almas del Che y Fidel, Otto René y Obregón, Tot, Robin, Bámaca, Choc y millones que han escuchado la hora del recuento, y de la marcha unida, para seguir el viejo consejo del héroe de Dos Ríos: “andemos en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. La misma trompeta nos llama desde el Aconcagua, el Chimborazo, Izalco, Tajumulco pasando por el Tacaná hasta el Popocateptl.

¿Quién sabe más que nuestros huesos de las heridas, y las llagas conspicuas en nuestras almas, que nos han dejado “los desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios y va de más a menos”?. Esas infames pústulas en la piel de nuestros pueblos que lo mismo esgrimen traiciones en nombre de la democracia burguesa en los parlamentos criollos como se comprometen en complots y adosan bombas para sembrar terror entre sus iguales. Virulentos que han matado miles y se comportan como “aldeanos vanidosos pensando que el mundo entero es su aldea, entregando la tierra a los gigantes que les ponen la bota encima y a los cometas que van engullendo mundos”.

“Sietemesinos que se avergüenzan porque llevan delantal indio, de la madre que los crió”. ¿Cómo habremos de confiar en ellos? Cómo compartir esperanzas, si ellos no ven con nuestros ojos, ni sienten lo que sienten nuestros corazones. Estrechan nuestras manos con sonrisa frívola pero no más están a solas se conjuran para nuestra ruina. Hombres sin patria, la patria es fruto colectivo, entre hermanos. La suya es vacía y mezquina, patria de lujos, fortuna y vanidad. Por eso van de aquí allá, amasando tesoros y orines, entregando y vendiendo, robando y saqueando.

No hablo de los creadores, de esos que se quedan para compartir sus sudores, invenciones y labores. Que añoran felicidad para sí y su vecindad, que son maestros en sus oficios para que su obra prosiga y engrandezca su entorno y el espíritu de su comunidad, sino de los otros, los avaros y siniestros que tras el despojo y el latrocinio sumaron riquezas con el sudor y la sangre de hombres, mujeres, niños y ancianos erigiendo palacios a cuyo derredor, para alimento de su egoísmo, sucumben los pobres, en sus tristes y lastimeras chozas.

Esos nimios jamás podrán “hermanar la vincha y la toga; ajustar la libertad al cuerpo” porque ésta es su enemiga. Nunca podrán alzarse a la cabeza, porque ellos mismos no son libres. ¿Cómo puede un esclavo liberar a otros sin tener soberana testa?  Solo espíritus libres pueden detonar grilletes. “¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos!”.

Tiempos nuevos nos esperan, pero comprender que el camino de la independencia es sórdido y cruel, plagado de cardos y filosas piedras, es preciso. No por gusto la muerte ronda las esquinas, la bufonada colma los resquicios plegados a rubios designios y entregando la patria hacen causa común con los rucios que nos imponen miseria y traición a cambio de frenar de los miserables su revolución. ¡Anexión!, gritan antes que vientos soberanos barran su visión. Dominación antes que emancipación. Contra anhelos tan espurios nos enfrentamos resistiendo cualquier “decreto de Hamilton que pretenda parar la pechada al potro del llanero. Con los oprimidos hacer causa común para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores”.

Necesario reconocer que la desunión ha facilitado esa propuesta artera; el indio, mandado a callar, ocultado tras paternidades, “sigue dando vueltas alrededor y sigue yendo al monte, a la cumbre del monte a bautizar sus hijos; el negro sigue cantando en la noche la música de su corazón, solo y desconocido”. Sus hijos corriendo descalzos a la vera de los ríos, malnutridos entre palos y tierra siguen ninguneados y fríos, despreciados en una patria que no parece de ellos; los ancianos abandonados como si no hubiesen forjado la gloria del pasado; jóvenes y maduros no encuentran cabida en ella y se alzan tras un sueño ajeno, una lengua extraña y una moneda que compra sus recuerdos para borrarlos de sus entrañas.

No es sólo por esfuerzo de entreguistas, sino más por tibieza de corazón, la sin razón de los que viendo como cuelgan de las horcas los cuerpos esquivamos los cadalsos entretenidos en historias escritas de otras tierras donde nuestras lenguas son proscritas. ¿Qué patria es esta que tirando sus hijos al río se pregunta dónde se han metido? Madre desnaturalizada en la que la hemos convertido, los que la hemos abandonado para que muera postrada, enloqueciéndola para que no reconozca sus brotes y los que reconociéndola la dejamos a expensas de estos azotes.

Hay que rescatarla de esas garras asesinas y nuestra parricida indolencia; la colonia sigue viviendo en la república pero la luz resplandece pequeña en el horizonte de la mar, la profundidad del llano y en la latente pleamar.

La patria no es tal sino es de todos. De tal cuenta fue en esta parcela donde el maestro se hizo creador, se bañó en sagrados textos mayas, prendió un corazón en llamas, sembró semillas de dignidad y unidad latinoamericana. Donde se ilusionó con revoluciones de apellido libertarias pero do comprendió que si no estaban al frente los mozos de las cuadras, los indios, los negros, era mejor su suerte no arriesgar. Partió así de esta tierra que ya era de él por haber dejado en ella su engendro libertario para en la suya imprimir su noble ideario: frenar al águila calva que arrogante desde el risco se aprestaba a lanzarse sobre la inerme púber inocente para luego volver y liberar su Madre América, no importando su vida ceder. Pero tuvo la parca a mal abrazarlo antes de cumplir su visión, no obstante otros titanes han enarbolado su caído blasón.

Portentos que por su estatura serán efigie en desiertos como en vergeles abiertos, en ciudades como en yermos fríos; en las cúspides montañosas como en playas y ríos. En corazón de seguidores y detractores está sentado Martí. Ufano en los primeros, en los segundos como un bisturí.



De Martí hemos aprendido todo y nada. Sabemos que hemos de unir lanzas pero fragmentamos sus enseñanzas; sabemos que debemos condensar el amasijo de los pueblos pero adosamos fronteras, recalentando las razas de librería y de retablos. Sabemos de nuestra identidad universal y latinoamericana pero corremos tras el bermejo, anhelando su actuar, su lengua y su reflejo.

Apretemos lazos con los nuestros, hablemos nuestros colores y sabores, nuestras vivencias, historias y virtudes, gastemos la brecha al sur que de tanto andar hacia allá, juntaremos multitudes. Al mediodía siempre habrá quien nos entienda, quien sienta la misma nostalgia, quien coma mandioca o yuca, fríjoles o chícharos, cure sus llagas y las nuestras con salvia santa o romero, entone coplas, sones y chacareras, monte a pelo en calzones o con chaparreras.

Dejemos cual palomillas, de chocarnos en las luces boreales cuyo fuego fatuo engañoso como tal es farol de muerto. Candileja vampiresca que atrae para extraer fluidos de quienes osan posarse sobre su vientre.

Nada tiene que decir el gringo de nuestra historia, nada sabe y lo que no se sabe se desprecia. ¿Cuántas veces se ha paseado por nuestros pueblos, por nuestras villas enjaezados de fusiles y bayonetas, amenazando, enseñando los dientes de rabioso perro, orinándose en nuestros altares y santos? Escupiendo nuestros alegres cantos.

Bien decía el iluminado: “el desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América”. Y, ocurrió lo que muchas veces temió, que relamiéndose de gula se lanzó sobre nuestros tesoros y esclavizó a nuestra gente con la ayuda de los sin patria. Juntos forjaron cadenas en cuellos y manos de negros e indios, juntos escupieron a la cara de los que sembrando prodigan alimento; juntos expulsaron, juntos enterraron vivos a miles en tumbas de oro, plata y cobre; juntos abofetearon rostros y bocas que gritaban libertad, juntos, en sangrienta bacanal, royeron las osamentas de millares de víctimas que en total indefensión cayeron en sus garras trayendo la negra noche para pueblos enteros.

Sus vanidades y ostentaciones son diversas, su designio uno solo: sentarse sobre el monte de las naciones, hartarse de sus esfuerzos; sojuzgar para vivir displicente masticando sus huesos.

Sus vicios y aberraciones hablan de su carácter, cayendo sobre sus semejantes no proclaman más beneficio que embrutecerse en abundancias y fantasías, trastocando lo real por oropel creen traspasar el tiempo y la historia. Desean alargar su vida acortando otras, cabeza de oro, pies de barro.

Por eso, en esta hora, urge escuchar al maestro que firme nos sigue exhortando: “conocer es resolver”.

Qué enseñanzas más pródigas nos da el pasado donde potencias cayeron por excesiva confianza en su viveza. Qué mejor visión aquella que la que simplemente dicta que sucumbe quien gasta más de lo que logra recibir en sus arcas. Pero eso también lo han captado ellos. Ahora no es de arcas de poderosos que huye la riqueza sino de las de la colectividad que convirtiéndose en misérrimos sólo les queda la dignidad y en lógica reacción resisten, pues no es justo que mientras unos sudan otros descansan, mientras unos se agotan otros se apropian de su cansancio. Bajo esos términos, bajo el juego de los reyes, imposible construir patria, solo la de los bueyes.



El Apóstol que no vivió estas épocas pero las intuyó, supo por sus propias heridas, por sus ojos y los de los oprimidos, que existía el peligro real de que el gigante de las siete leguas cayera sobre nuestras tierras y tal como lo temía sucedió. Pero corto, por obvias razones, de tiempo y espacio, jamás imaginó que el eslabón de la cadena con que amenazaba se convertiría en mazmorra para millones; que los sables se trocarían en misiles, los caballos en tanques y aviones, el valor y el honor en perfidia y trampa. Mucho menos sospechó que, al monstruo del que conoció sus entrañas, le crecerían muchas cabezas y se impondría no sólo en nuestra América si no en el mundo entero. Que en poco más de un siglo un Imperio más grandioso y terrible que el romano se levantaría y sus procónsules echarían grillos sobre mares y naciones.

No obstante, tampoco llegó a ver la fuerza poderosa que emergió de las estepas, barrió para siempre con su torbellino de razones al sempiterno zar y sus cosacos. Un ímpetu tan atroz que terminó con el primer sueño fascista del capital, impulsó oleadas en el África y Asia. Bajo su influjo huyó despavorido Johnson de las tierras del arroz y su ejemplo iluminó luchas de avasallados que avanzando a paso lento y sangriento siguen conquistando el futuro. Tampoco pudo ver el insigne cómo se desmoronó de súbito esa esperanza y como triunfal se levantó de nuevo el monstruo regenerado para maldición de todos. Empero luego de minúsculo y petulante nado no duró su gloria y hoy arrinconado está. Bocanadas de niebla lanza y entinta los mares, sin embargo, el cardumen compacto ante la infame rastra transige y avanza tenaz a vencer o morir. Esa es la consigna que arrastra.

Tampoco, y hay que decirlo, imposible acallar la verdad, imposible seguir mintiendo. La barbarie se ha impuesto, los coletazos del cetáceo herido abren enormes lesiones. Por todos lados sangra y desangra, serán los pueblos los que impidan el camino al abismo. Acá, serán “los hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y que van de menos a más”, porque el país que “se ganó con lanzón no puede echar el lanzón atrás, ni al machete le va vaina de seda”. Son tiempos de veda y de toque de queda.
Se regocijaría el maestro de ver los caminos pletóricos de flores, donde hubo guerra ahora buena tierra; donde sangre y violencia, cantos de labriegos y obreros que libres construyen la decencia.

Él, que tanta ofrenda trajo a los pies de Libertad y Soberanía y regó con su vida las palmas floridas ve a través de los dignos, la verdad de su triunfo y la marcha cobriza que mezclada con la negra, la blanca, la mestiza dibuja un nuevo mundo. Y, con pecho tremebundo asombrado contemplaría como los pueblos al otro lado derriban muros, abren sus campos pisoteando alambrados y neutralizan conjuros.

“¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semillas de la América nueva!”

Saludos Gran Semí: en esta hora te pareces y vas adquiriendo el rostro de Martí.

Gracias.


* Discurso pronunciado en la sede de la Embajada de Cuba el jueves 27 de enero de 2011, en el marco de la Conmemoración del 158 aniversario del nacimiento del Apóstol de América, el insigne prócer cubano José Martí Pérez.
** Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala.  Catedrático de la Escuela de Historia de la misma Universidad. Miembro del Secretariado del Sindicato de Trabajadores de las Artes Plásticas de Guatemala –STAP- adscrito al Frente Popular. Miembro fundador del Colectivo de Acción y Reflexión Política “La Gotera”.
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