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¿Hay moscas en las botellas de Coca-Cola?: La propiedad de los medios, la propiedad de la información

viernes, 25 de julio de 2014
Por Pedro Ramiro; Revista Pueblos

La propiedad de los medios, la propiedad de la información
 

“Alguien dijo que en los Estados Unidos se puede escribir contra el presidente demócrata o contra el presidente republicano, pero nunca se podrá publicar la noticia de que se haya descubierto una mosca en una botella de Coca-Cola”. Así comienza Una mosca en una botella de Coca-Cola, el documental producido recientemente por OMAL-Paz con Dignidad y Producciones CMI (con dirección de Javier Couso y guion de Pablo Iglesias  [1]) en el que se analiza la relación que existe entre los principales medios de comunicación y las grandes multinacionales españolas. Porque, como se pregunta en el documental, ¿quién elige a los presidentes?, ¿la ciudadanía o los medios de comunicación? ¿Quién se atrevería a enseñar la mosca en la botella de Coca-Cola?
Tomando como base la investigación que Pascual Serrano ha hecho sobre los grandes grupos de comunicación que operan en el Estado español [2], este documental nos cuenta como “buena parte de la información que vemos, oímos y leemos pertenece al BBVA, a Repsol, al Grupo Planeta, a La Caixa, al Banco Santander, a Telefónica o a Silvio Berlusconi. Son grandes corporaciones multinacionales y agencias de publicidad las que controlan lo que ves, lo que oyes y lo que lees”. De ahí que en estos medios podamos ver con frecuencia noticias en las que se destaca el comportamiento “ejemplar” de las multinacionales españolas en América Latina. ¿Será una casualidad que los presidentes de los gobiernos latinoamericanos que han apostado por reforzar el papel del Estado y ejercer una mayor soberanía sobre sus recursos naturales sean, precisamente, los peor tratados por los mass media en este país?

Medios de comunicación y multinacionales españolas

En el prólogo del libro Papel mojado, Pere Rusiñol, ex redactor jefe de El País y adjunto a la dirección de Público hasta el cierre de su edición impresa, afirma que “hoy casi todos los grandes medios de España han sido absorbidos por el poder financiero. No con la clásica dependencia de la influencia publicitaria o de los créditos, sino de forma mucho más profunda: directamente en la propiedad” [3]. Por eso se explica, por ejemplo, que en el diario El País, propiedad de un grupo empresarial como Prisa que, a su vez, ha pasado a ser controlado por grandes bancos como el Santander y La Caixa, siempre ocupen titulares destacados las declaraciones de Emilio Botín sobre la “recuperación” de la economía española; mientras, por el contrario, escándalos como el del acuerdo del presidente del Santander con Hacienda para evitar ser condenado por evasión fiscal o el del indulto a su ex consejero delegado, concedido por el ejecutivo Zapatero justo antes de dejar el gobierno y posteriormente anulado por el Tribunal Supremo, pasen desapercibidos. Como cuenta Rusiñol, “en otras épocas el increíble indulto a Alfredo Saénz abriría el periódico en lugar de estar arrinconado en un faldón perdido” [4].

Existen pocos estudios que nos muestren el entramado de los grandes medios, nos expliquen sus relaciones con la banca o analicen sus conexiones con las empresas transnacionales. Traficantes de información, editado finalmente por Akal tras la negativa de los accionistas y directivos de Península (editorial controlada por el Grupo Planeta) a publicarlo a pesar de haberlo encargado y contar con el visto bueno del editor, es una de las pocas excepciones a esta regla. A partir de este libro de Pascual Serrano, el documental nos recuerda las conexiones entre las compañías multinacionales y los principales grupos mediáticos españoles: Prisa, editora de El País y dueña de la cadena SER, está en manos de fondos de inversión como Liberty y de bancos como La Caixa, Santander y HSBC; Vocento, responsable de ABC y diversos diarios locales, tiene entre sus propietarios al BBVA y Ferrovial; Unidad Editorial, empresa a la que pertenecen El Mundo, Marca y Expansión, también se encuentra controlada por un grupo financiero.

Eso por no hablar de cómo otros grandes grupos de comunicación, vinculados a diferentes familias del empresariado español (entre ellos están el Grupo Zeta, Planeta, Libertad Digital o el Grupo Intereconomía), concentran la propiedad de buena parte de los medios que vemos habitualmente en los quioscos y la televisión. “Los dueños, los accionistas, los anunciantes… esos son los verdaderos intocables”, dice Serrano como conclusión de su entrevista en el citado documental.

Noticias y “tratamiento informativo”

A nadie puede extrañar, en este contexto, el “tratamiento informativo” (por llamarlo de alguna manera) que dispensan los grandes medios de comunicación privados a las noticias relacionadas con las multinacionales españolas. En el mismo sentido, los gobernantes de países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, que han puesto en marcha políticas económicas contrarias a los intereses de estas mismas empresas (nacionalizaciones, subidas de impuestos, expropiaciones), son objeto de todo tipo de descalificaciones y comentarios agresivos por haberse atrevido a mostrar las moscas en las botellas de Coca-Cola. “Ha sido una información manipulada, agresiva y completamente sesgada, aplicando un doble rasero que no se aplica a otros países con bastante más deficiencias democráticas”, afirma en el documental Ignacio Escolar, director de eldiario.es. Y tenemos múltiples ejemplos de ello.

“Expolio”. “Atropello”. “Saqueo”. “Tropelía”. A mediados de abril de 2012, los principales periódicos de este país sacaban toda su artillería pesada y abrían sus ediciones con titulares como estos para descalificar la decisión del gobierno argentino de nacionalizar la petrolera YPF, filial de la multinacional española Repsol. “Populismo intimidatorio”, “matonismo”, “cacicada”, “peronismo trasnochado”, “nacionalismo visceral”, “guerra sucia”, “reflejo propio de otra época”… Todo valía con tal de criticar la medida del gobierno de Cristina Fernández (que, por cierto, contaba con un amplio respaldo de la población argentina según las encuestas) ya que, como dijo entonces el ministro de Asuntos Exteriores, se asumía que se trataba de “una decisión contra Repsol y, por tanto, contra España y contra el gobierno de España” [5].

Algo similar ocurrió en 2006, cuando el entonces recién elegido presidente Evo Morales promulgó la nacionalización de los hidrocarburos. Según el editorial que publicó El Mundo, “el decreto dinamita la libertad económica, un concepto ya de por sí muy devaluado en el país andino”. Haciendo causa común con los intereses de grandes compañías españolas como Repsol, el diario de Unidad Editorial se preguntaba: “¿Con qué seguridad invertirá a partir de ahora en Bolivia una empresa extranjera sabiendo que sus negocios pueden evaporarse en sólo unas horas?” [6] Más recientemente, los episodios de “conflicto” de Sacyr en Panamá [7] y de las nacionalizaciones de las filiales de Iberdrola, Red Eléctrica y Abertis en Boliva, nos sirvieron para comprobar que la reacción de las instituciones que nos gobiernan iba a ser la misma: “El gobierno español defiende siempre los intereses de las empresas españolas, estén dentro o estén fuera de España”, declaró el año pasado el ministro de Industria y Energía [8].

Que se trate de confundir los intereses de “nuestras empresas” y de todo lo que representa la marca España con los intereses generales de la población no es algo que sea demasiado novedoso [9]. La lógica es simple: identificar las ganancias obtenidas por la reducida minoría que posee la propiedad accionarial y ocupa la alta dirección de las grandes corporaciones con el “progreso” y el “bienestar” de las mayorías sociales. Tras la crisis financiera y la caída de la demanda en los países centrales, hoy que la ortodoxia dominante impone sus recetas para “salir de la crisis” y la internacionalización empresarial y la atracción de inversión extranjera se presentan como los pilares fundamentales para la ampliación de mercados y la “recuperación económica”, esta idea se ha visto todavía más reforzada (a pesar de que se demuestra su falsedad cada vez que se hacen públicos los datos de los dividendos empresariales y los sueldos de los grandes ejecutivos y se comparan con las condiciones laborales de la mayoría de la población). Y los medios de comunicación cumplen un papel central en todo ello: “Nos están obligando a creer que los intereses de las multinacionales españolas son nuestros intereses, cuando es precisamente lo contrario”, afirma en Una mosca en una botella de Coca-Cola la periodista Olga Rodríguez.

El Grupo Prisa como ejemplo

Dice Pere Rusiñol que “los medios de referencia son parte fundamental de este sistema en crisis y difícilmente pueden ser, en consecuencia, los más adecuados para narrar esta crisis” [10]. Podemos comprobarlo siguiendo la trayectoria de, por ejemplo, el Grupo Prisa.

Este gran grupo empresarial de comunicación ha venido organizando en los últimos años, tanto en América Latina como en España, los encuentros “Invertir en…” Contando con la colaboración de los respectivos gobiernos y con el patrocinio de las principales empresas españolas presentes en cada uno de estos países, el diario El País se ha dedicado a favorecer la expansión de los negocios de las transnacionales y promocionar las “bondades” de la inversión extranjera en México, Brasil, Chile, Perú, Colombia y Panamá. En enero de este año, sin ir más lejos, Prisa organizó la jornada Invertir en Colombia.En ella participaron el presidente del gobierno colombiano, Juan Manuel Santos; Felipe González, ex presidente del gobierno español y consejero de Gas Natural Fenosa; altos directivos de esta empresa gasista, Ferrovial, Indra y Telefónica. Y toda la imagen que dieron de Colombia los reportajes, entrevistas, tribunas de opinión y hasta el propio editorial de El País, como no podría ser de otra manera, giró en torno a las oportunidades de negocio para las empresas españolas en el país andino.

Fuera del relato oficial, cualquier “molestia” a los intereses del capital: nada de mencionar los índices de pobreza y desigualdad, ningún dato sobre la violencia política y las amenazas a los dirigentes sindicales, nada de hacer referencia a las protestas y movilizaciones populares contrarias a la creación de la sociedad neoliberal del “post-conflicto”. Como escribía Erika González, “ya sea por el hecho de que el Grupo Prisa es una compañía con inversiones en Colombia, o bien porque los grupos empresariales presentes en la jornada financien la publicidad de esta transnacional de la comunicación, el mensaje a transmitir se resumía en una idea: lo que es bueno para las transnacionales españolas es bueno para la población colombiana” [11].

Como nos cuenta el Informe Mongolia sobre los principales medios de comunicación españoles, “estos no son solo intermediarios: son agentes clave en la crisis”. Y efectivamente, sus conexiones con la banca y las grandes corporaciones, su dependencia tanto de las empresas anunciantes como de las entidades financieras que han pasado a controlar sus consejos de administración, les ha llevado a que “cualquier conflicto de estas empresas en el mundo es un problema automáticamente asumido como propio por más agentes: por los bancos accionistas y por los medios propiedad de estos”[12]. Pero ése no es nuestro problema.

*Pedro Ramiro coordina el Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.

Artículo publicado en el nº61 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2014, monográfico sobre comunicación, poder y democracia.

NOTAS:
  1. El documental Una mosca en una botella de Coca-Cola puede verse íntegramente online en http://omal.info/
  2. Serrano Pascual (2010): Traficantes de información. La historia oculta de los medios de comunicación españoles,Akal, Madrid.
  3. Reality News-Mongolia (2013): Papel mojado. La crisis de la prensa y el fracaso de los periódicos en España, Debate, Barcelona, p. 11.
  4. Ibídem, p. 14.
  5. “Argentina expropia a Repsol su filial YPF”, El País, 17 de abril de 2012.
  6. “El leonino decreto de Evo”, editorial de El Mundo, 3 de mayo de 2006.
  7. Ramiro, Pedro (2014): “Sacyr en Panamá o la historia de ‘nuestras empresas’”, en La Marea, 17 de enero.
  8. González, Erika (2013): “Iberdrola en Bolivia: una actividad nada ejemplar”, en Diagonal, 31 de enero.
  9. Ramiro, Pedro (2013): “¿A quién representa la marca España?”, en Pueblos, nº 57.
  10. Reality News-Mongolia, op. cit. p. 15.
  11. González, Erika (2014): “La Colombia del Grupo Prisa”, en el eldiario.es, 23 de enero.
  12. Reality News-Mongolia, op. cit. pp. 13 y 18.
Fuente original: http://www.revistapueblos.org/?p=17515

LOS MÉTODOS DE REPSOL EN EL AMAZONAS

domingo, 1 de mayo de 2011
Muchas veces hablamos de las grandes corporaciones que hacen y deshacen a su antojo cuanto sucede en el mundo y nos parece que hablamos de entidades lejanas que nada tienen que ver con nosotros, que eso es cosa de norteamericanos y unos pocos más. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.

En nuestro país existen varias de esas megacorporaciones (más de las que pudiéramos imaginar) que actúan y se comportan exactamente igual que el resto pero parece que, al ser españolas, no estamos tan dispuestos a hablar sobre ellas y sus manejos.


Hoy queremos hablar de una de esas transnacionales patrias: Repsol. El motivo: la reciente aparición de un informe presentando por la organización Survival sobre la labor de Repsol en la Amazonía peruana.

Este informe relata la política que está llevando a cabo en la concesión del Lote 39 situado al norte del Perú y colindando con Ecuador en plena selva amazónica. Repsol tiene la concesión de los derechos de explotación desde el año 2001, como resultado de años de políticas ultracapitalistas de los sucesivos gobiernos peruanos que decidieron regalar su riqueza natural a las grandes corporaciones, condenando a la mayoría de su pueblo a la pobreza y a la necesidad de emigrar en busca de una mejor vida.La cuestión es que Repsol pretende extraer petróleo (cuántas barbaridades se cometen en nombre del petróleo) de dicha zona selvática sin tener en cuenta el derecho de nadie.


Antes de centrarnos en el informe, es imprescindible recordar el enorme daño ecológico que una empresa de estas características tiene en la Amazonía (cada día más diezmada y castigada por la voracidad insaciable del hombre) puesto que se tiene que deforestar una gran zona, excavar y remover ingentes cantidades de tierra, construir carreteras e infraestructuras, además del consabido oleoducto para transportar el crudo.

Sólo estas cuestiones son motivo de denuncia y suficiente razón para paralizar todo el proyecto pero, además, en este caso la gran cuestión nos la desvela el informe citado anteriormente.

Resulta que en el Lote 39 y en toda esa zona del Amazonas habitan algunas de las tribus de indígenas no contactados que todavía (¡afortunadamente!) habitan este mundo tan uniforme y deshumanizado.Numerosos antropólogos y diferentes organizaciones (entre las que podemos hablar de ORPIO, AIDESEP e INDEPA a nivel nacional y The Field Museum o Amazon Watch a nivel internacional) han aportado pruebas y declaraciones juradas acerca de la existencia de estos pueblos que viven en voluntario aislamiento. El propio gobierno del vecino Ecuador reconoce la existencia de estos pueblos y en 2007 lanzó una iniciativa para la protección de los indígenas conocida como Iniciativa Yasuní-ITT.


Obviamente nada de esto ha detenido a Repsol hasta ahora, a pesar de que la propia compañía reconoció la existencia de estos pueblos en 2003 en una reunión celebrada en un pueblo de la región con los habitantes de la zona (oficialmente lo niegan).


No hace falta ser científico para saber el impacto que tendrá, sobre estos pueblos, el contacto con los trabajadores de la compañía petrolera. Todos recordamos las historias de los conquistadores españoles transmitiendo todo tipo de enfermedades que para la población indígena son mortales de necesidad puesto que su organismo jamás ha estado expuesto a ellas. A pesar de la mortandad que supondrá el seguir adelante con este plan de explotación (por no hablar del irreparable daño que se está infringiendo a una de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta), Repsol no se va a detener como ya ha dejado claro en anteriores ocasiones.


Por si todo esto fuera poco, el informe resalta algunas de las violaciones a los convenios y tratados internacionales que el gobierno peruano ratificó en su día:


- Violación de los derechos de los pueblos indígenas no contactados recogidos en el derecho internacional. Derechos que se describen en el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) donde se afirma la obligatoriedad de la consulta a los pueblos indígenas en relación con las medidas que les afecten.


- Violación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.


En respuesta a todas estas violaciones de acuerdos internacionales y al movimiento de protesta generado por todo el mundo, Repsol no sólo está dispuesto a continuar con su operación, sino que ya ha planificado la apertura de 454 kilómetros de líneas sísmicas (son, por así decirlo, los caminos que se abren para identificar los yacimientos de crudo) y a construir 150 helipuertos dentro de la zona de explotación.


A pesar de todo esto, como viene siendo habitual en estas grandes corporaciones, Repsol presume de ser una empresa con un modelo de responsabilidad social (dudo que sepan lo que significa esta expresión) que ellos mismos califican de ejemplar. Si lo supieran, detendrían inmediatamente este proyecto y muchos otros de similares características que tienen distribuidos por todo el mundo, especialmente en América Latina. En este caso, el trabajo de la compañía amenaza con aniquilar por completo a los pueblos indígenas no contactados, puesto que dependen totalmente de la selva para alimentarse, cobijarse y desarrollar su cultura.


Claro está que, para que estos crímenes contra el planeta y sus habitantes dejen de perpetrarse, deberíamos vivir en un mundo en que el bienestar de los seres vivos (los humanos y todos los demás) fuera el valor más sagrado. Como todos sabemos, ese no es nuestro mundo en el que los valores más sagrados son el poder y la riqueza.


Para los que queráis conocer más sobre las andanzas de esta compañía socialmente responsable y modelo de sostenibilidad medioambiental os dejo dos enlaces de especial interés.



“¡VAYA SORPRESA!”: LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS SE FORRAN

sábado, 19 de marzo de 2011
Espero que a estas alturas de la película a nadie le sorprenda el título de esta entrada. Si alguien pensaba que esto de la crisis económica es para todos y que todos la pagamos por igual vamos a echar un pequeño vistazo a algunos datos que aclaran la situación.
Por un lado, veamos cómo ha ido el pasado año para el común de los mortales en nuestro país. En primer lugar, a nadie se le escapa el enorme crecimiento del número de desempleados que oficialmente alcanzaba la cifra de 4,3 millones de personas aunque la realidad nos indica que esa cifra supera ampliamente los 5 millones. A este dato hay que añadir la que nos han vendido como “necesaria reforma de las pensiones” que nos obliga a trabajar hasta los 67 años sin por ello garantizarnos el cobro de nuestra pensión al final de tan penosa y dilatada vida laboral (por cierto, todo lo contrario que nuestra estimada casta política que les basta con sólo siete años para recibir de por vida una pensión que dobla con creces la máxima a la que nosotros podemos aspirar).
Echando más leña en la hoguera prendida para consumir a los trabajadores, tenemos la reforma laboral que sobrepasa ampliamente el mejor de los sueños de cualquier tratante de esclavos. Con un golpe del poder político-económico, sin respuesta por nuestra parte, nos hemos quedado a merced de la voluntad de las grandes empresas; sin ningún tipo de derecho por nuestra parte para poder, siquiera, defender lo que es justo según este sistema.
En la actualidad, la patronal y los “sindicatos” mayoritarios siguen negociando para socavar los pocos derechos de los trabajadores que permanecen incólumes hasta el momento, lo cual hace presagiar que la situación puede ir a peor.
Con todas estas decisiones tomadas por nuestros políticos, tanto los del Gobierno como los de la oposición, hemos llegado a una situación en que la precariedad e inseguridad laboral son el pan de cada día y son un abono perfecto para la acumulación de riqueza y poder por parte del empresariado patrio y para el aumento de la pobreza material en la mayoría de los ciudadanos.
Así vemos, que los resultados del año 2010 de las principales empresas nacionales (las que cotizan en el Ibex 35) ha sido casi un 25% superior al del año anterior, consiguiendo unos beneficios de 49.881 millones de euros en un año en el que muchos han visto cómo las entidades financieras les robaban sus hogares después de haberles exprimido al máximo y cómo los empresarios les dejaban en la calle sin ninguna posibilidad de seguir manteniendo su sustento, siempre con la complicidad política, no lo olvidemos.
Podemos destacar el resultado obtenido por Telefónica (o Movistar o como se llame) que ha obtenido beneficios por valor de 10.167 millones de euros convirtiéndose en la empresa líder en ganancias de nuestro país y llegando a niveles más altos de beneficios que los obtenidos antes de la crisis, con lo que empezamos a vislumbrar quién sufre los golpes y quién disfruta. Por supuesto, para obtener estos resultados los despedidos y las deslocalizaciones (marca de la casa de esta empresa) han estado muy presentes en el día a día de los trabajadores de la empresa y ya están planteando un nuevo ERE para este año, amén de las famosas prejubilaciones de esta compañía. Encima, ahora atacan a sus usuarios con un aumento más que salvaje en sus tarifas que no son, precisamente, de las más baratas.
Por supuesto, hay otras empresas a las que queremos referirnos. Por un lado, las entidades bancarias donde destacamos al Santander con ganancias de 8.181 millones de euros, el BBVA con 4.606 millones, Repsol YPF con 4.693 millones y Endesa con 4.129 millones. Estas cinco empresas acumulan más del 60% de los beneficios empresariales en España y no es nada descabellado pensar que acumulan una proporción similar de poder en la toma de decisiones políticas en el país si tenemos en cuenta que sólo la economía se considera importante en la política actual.
Con todo este nivel de beneficios ni que decir tiene que el reparto es cosa de unos pocos, en concreto de los altos ejecutivos de las empresas. No tengo constancia de los datos del 2010 pero el año anterior os puedo decir que alguien como Alfredo Sáenz (consejero delegado del Banco Santander) más de 10 millones sólo en sueldos.
Todos estos potentados del capitalismo dirigen sus empresas y al Estado (sólo hay que ver las periódicas reuniones con el Gobierno) en beneficio propio con la única finalidad de enriquecerse sin límites y explotar hasta la extenuación los recursos tanto físicos como mentales de los ciudadanos. Así es la situación en la que vivimos donde unos pocos se enriquecen gracias al esfuerzo de la mayoría, mientras esa misma mayoría se conforma con tener algo que comer y poder sentarse a ver la televisión y olvidarse así de su situación.

Consumo responsable ¡No devorar el mundo!

sábado, 5 de marzo de 2011

La semana pasada estuve en Valencia y
aprovechamos para ir a comer a la playa de
la Malvarrosa. Una paella, faltaría más. La
paella contenía arroz proveniente de
Indonesia, camarones de Ecuador y la India,
calamares de Argentina, pollo alimentado
con maíz brasileño, conejo alimentado con
soja boliviana, verduras de Marruecos,
espárragos de Perú y Chile y todo eso con
cariño y a fuego lento... con gas que nos
llega desde Argelia. Para terminar, un café
ugandés con azúcar dominicano y en el
centro de la mesa unas flores colombianas.
¿Nos estamos comiendo el mundo? Fragmento de: Ferrán García - Nos comemos el mundo: Deuda Ecológica y soberanía alimentaria. (Si a alguien le interesa el artículo, escribame y les envio la revista versión electronica en que fue publicado.)

Vivimos en una sociedad consumista por excelencia. En eso nos han convertido los dueños del mundo. Vivimos esclavizados por el dinero, la propaganda, publicidad y de un monton de artículos inservibles, innecesarios para tener una vida digna. Desgraciadamente, casi nadie hace consciencia de que, hacer compras no es una actividad inofensiva. Cuando nosotros adquirimos un artículo en venta, generalmente no pensamos en toda la cadena de esfuerzos que se requirieron para que ese producto pudiera estar ahí, listo para nuestro consumo.

Sería una buena actividad que, cuando creemos necesitar comprar algo, antes de hacerlo hicieramos una refelxión. Primeramente, si realmente necesitamos tal producto, o si en realidad sólo es un capricho nuestro por ser la novedad o por el hecho de que "nos ayudará" a vernos mejor. Si se decide que realmente se necesita, pues aveces no queda de otra, pero sé que la mayoría de las veces, esa necesidad no es real y entonces, podemos prescindir de ello.

También hay que reflexionar lo que ya mencione antes, en toda la cadena por la que ese producto ha tenido que pasar para estar ahí. Seguramente para su fabricación se requirieron materias primas que algún jornalero debió obtener de la naturaleza. Pensemos también en la fábrica, donde otro jornalero más debió ensamblar el rpoducto. Y por qué no, pensemos también en el dueño de la empresa, que está tranquilamente sentado en un gran sofá, disfrutando de las ganancias obtenidas a base del trabajo de los trabajadores y de la ignorancia del consumidor.

Muy fácilmente alguien podría refutar esto argumentando que, si dejamos de consumir, esos jornaleros que menciono podrían perder el único sustento que tienen para sobrevivir. Bueno, para empezar, normalmente las grandes empresas multinacionales, emplean a sus jornaleros bajo condiciones miserables de trabajo, con largas jornadas de trabajo, por un salario de miseria que ni siquiera cubre todas sus necesidades, expuestos a sustancias tóxicas y a accidentes laborales y con prohibiciones a la organización sindical. Por otro lado, al destinatario final, ya nos nos miran como seres humanos, sino como simples consumidores.

Ahora, estas empresas invaden territorios ricos en recursos naturales y "emplean" a los pobladores, que anteriormente, ya vivían ahí y tenían otro tipo de actividades; pero ahora, como la multinacional ha adquirido todo, no les queda más que trabajar para ellos. Han sido invadidos y les han arrebatado sus tierras por un precio muy bajo equiparandolas con las ganancias que se obtendrán.

Leí apenas en RIUS (En la trukulenta historioa del capitalismo), un ejemplo para darnos cuenta de la ganancia capitalista, más o menos era así: Un jonalero es empleado para fabricar zapatos y le pagan por jornada, no por la cantidad de zapatos fabricados. Su sueldo es de $100 la jornada de 8 horas. En esa jornada fabrica 5 pares de zapatos. Cada par, la empresa lo venderá a $100. Es decir, la ganancia es de $500, menos los 100 del jornalero, $400. Menos los impuestos y no sé que tantas estupideces más, a la empresa le venían quedando algo así de $250. Y ahora, supongamos que la empresa tiene 100 jornaleros trabajando. Es decir, multipliquemos 250*100. Sí, la ganancia del empresario será de $25,000, al día, sin moverse de su cómodo sofá, minetras que cada uno de los jornaleros recibirá un salario de $100. (bueno, no recuerdo con exactitud el ejemplo, pero así era más o menos y creo que se entiende la idea).

Es decir, al consumir irresponsablemente, estamos fomentando este maldito sistema de explotación. Que muchas personas (incluidos niños), pasen el resto de sus vidas sometidos a unas cadenas invisibles, pero aún así, pesadas y dolorosas. Estamos ayudando a que los dueños del mundo incrementen cada vez más sus riquezas y con eso, su poder y control. ¡Ya basta de ser sus borregos!

¿Cómo ser un consumidor responsable?

Pon atención en dónde y cómo gastas tu dinero. ¿Tu dinero va a apoyar a compañías a las que no les importas? ¿Están estas compañías destruyendo el medio ambiente, matando animales, tratando como mierda a la gente que trabaja para ellas? ¿Están intentando por todos los medios venderte un producto que te provoca cáncer? ¿Está su publicidad diseñada para manipularte, hacerte sentir insegura o para hacer que sus productos parezcan más de lo que realmente son? ¡No necesitas dar a esas cabronas tu dinero! De la misma forma, ¿compras muchas cosas que realmente no necesitas? Refrescos y comida basura, por ejemplo. ¿Acabas gastando mucho dinero cada vez que quieres divertirte y relajarte? Hay miles de cosas que tú y tus amig@s podéis hacer que son divertidas, creativas, y que no cuestan dinero. En cuanto experimentes un poco, te darás cuenta de que disfrutas mucho más de la vida cuando no estás pagando continuamente por todo. Este frangmento lo obtuve de: Guerrilla Latina


Pensemoslo bien antes de comprar ese producto que tanto anhelamos, quizas alguien al otro lado del mundo se está muriendo por obtener los recursos para la fabricación de tu capricho. Probablemente, alguien sufrió un accidente laborar en la fabrica en donde se ensambló ese producto (y sin tener derecho a justicia, simplemente fue despedido porque ya no es útil para el trabajo). En la menos peor de las situaciones, tal vez simplemente estás apoyando a los más poderosos y ricos que sigan incrementando su poder y riqueza a costa de la esclavitud de las personas que no les queda otra opción más que someterse a los peligros del mercado laboral para poder sobrevivir, y esclavizandote a ti mismo consumiendo lo que realmente no necesitas.
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