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Lempira, defensor de nuestra soberanía nacional

viernes, 20 de julio de 2012
Por Pablo Portillo de Jesús




“La esclavitud no se ha hecho para nosotros que hemos nacido libres, que somos la libertad”
Ramón Amaya Amador

De acuerdo con el historiador Mario Felipe Castillo, “todos los conquistadores de Honduras que vivieron en la década de 1530 a 1540… hacen alusión a un levantamiento indígena ocurrido en la Provincia de Gracias  y de su respectiva pacificación…”. Un siglo después aparece por primera vez la historia de Lempira,  escrita por el cronista mayor de Indias  Antonio de Herrera Tordesillas (1549- 1625).

Este historiador señala que las fuerzas de lempira se enfrentaron valientemente a los españoles que dirigió Alonso de Cáceres, las que al no poder derrotarlo recurrieron al recurso de los cobardes, la traición; más precisamente “al no poder vencerle en batalla,  manda unos parlamentarios para que lo asesinan, porque la campaña que ya duraba seis meses tenía extenuados a los españoles por el hambre y los rigores del invierno”.
En las investigaciones realizadas por Mario Felipe Castillo en el Archivo General de Indias, comprobó que “el capitán Elempira murió en combate con Rodrigo Ruiz en medio de un “guazavara” (batalla inesperada) y después, Ruiz le cortó la cabeza como prueba fehaciente de la muerte de Lempira. El texto incluye como testigos a Alonzo de Maldonado y Catalina de Montejo”.

El historiador  Martínez Castillo, en su libro los últimos días de Lempira,  también registra información sobre otros dirigentes de la resistencia indígena, que lucharon contra la dominación española en otros espacios geográficos del país, además de la provincia de Cerquín, particularmente en Comayagua y Olancho, con igual o superior combatividad.

Entre los indígenas que se rebelaron contra la dominación de los conquistadores, se mencionan los nombres de los caciques  Entepica, Toreaba de Trujillo, Benito de Comayagua, Sicumba en el Valle de Sula, etc. Estos valerosos indígenas, encarnan la resistencia de los pueblos originarios contra la dominación que nos han impuesto las fuerzas extranjeras.

Lempira, quien luchó contra los  españoles, era de origen Lenca, de mediana estatura y nació en 1537; de acuerdo con la documentación existente, este indígena se llamaba ELEMPIRA. Este nombre, según Jeorge Larde y Larín, proviene de dos vocablos de la lengua Lenca: lempa, que significa “señor” y era “cerro o sierra”: señor de la sierra”.

Uno de los factores que contribuyeron a la fortaleza de la resistencia indígena en Cerquín,  fue la unidad  de estos pueblos originarios que  lucharon contra los invasores que los destruían y masacraban; los conquistadores, en estas acciones guerreristas, contaron con la superioridad de sus armas de muerte, las que eran bendecidas por los sacerdotes de la Colonia.

Ramón Amaya Amador, nuestro escritor nacional, en su libro “El Señor de la Sierra”, con su admirable capacidad literaria, describe la habilidad de Lempira para unir a los diferentes grupos que tenían serias rivalidades entre sí, quienes comprendieron  que el enemigo principal eran los invasores extranjeros, los que estaban liquidando salvajemente a estos pueblos y ocupando nuestro territorio sagrado.

Relata, cómo los pueblos Lencas, Chortís, Xicaques, Mayas, comprendieron la importancia de la unidad para luchar contra los invasores extranjeros que se apoderaban de los recursos naturales y los sometían brutalmente; resalta la determinación de éstos para luchar por la libertad y contra la dominación del imperio español. Reconoce el  importante papel  de la mujer, encarnadas en Lixapú, quien rescató “la Sagrada Cabeza del Señor de la Sierra”.

El martes  27 de agosto de 1996, mediante Decreto No. 80-96 publicado en la GACETA  No. 28027, se declaró el 20 de Julio, “Día de Lempira” en honor al héroe nacional, defensor de nuestra soberanía. “De conformidad con este Decreto,  los Centros Educativos, los padres de familia y la comunidad deberán  reafirmar los sentimientos de profundo amor a nuestra Patria”.

El 3 de abril de 1926, el Congreso Nacional emitió el Decreto No 102 donde se aprobó el nombre de nuestra moneda nacional. Según el historiador Jorge Alberto Amaya, cuando se discutía el nombre de ésta, el congresista Reyes manifestó  “en estos momentos  debemos tener vivo el sentimiento de la Libertad y la Autonomía nacional. Lempira es el nombre que representa en nuestra Patria la rebeldía de la raza”. (El Libertador, julio de 2012).

Lempira es el símbolo emblemático de la defensa de nuestra soberanía nacional, no dudamos  que los grupos apátridas de nuestro país son enemigos de Lempira, así como son enemigos de Francisco Morazán;  esos son felices al haber entregado la soberanía de Honduras y los recursos naturales  a los intereses extranjeros.

Los hondureños, especialmente la juventud, tenemos en Lempira una fuente de inspiración para rescatar con decisión  la soberanía de nuestro patria, mancillada hoy más que nunca por la presencia bases militares estadounidenses, que han instalado en nuestro país por  culpa de “gobernantes genuflexos”; pero creemos que los herederos de Lempira, sabremos luchar para defender la soberanía de nuestro suelo sagrado.

Al señor de la Sierra, con los jóvenes de Honduras le cantamos:

“Gran caudillo de huestes bravías nuestros valles y agrestes montañas contemplaron sus rudas hazañas por ser LIBRE por siempre luchó…” (Luis Andrés Zúñiga, autor de la letra del Himno a Lempira)


Imagen agregada RCBáez sobre foto de Yuri Cortez_ AIN_ AFP


Siempre en 26: Mensaje de Tony Guerrero a nombre de los Cinco

lunes, 25 de julio de 2011

Queridos amigos:

En pocas horas, todo nuestro pueblo estará celebrando, con júbilo y alto espíritu revolucionario, el 58 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, acontecido aquel 26 de Julio de 1953 que se inscribió en nuestra historia con heroísmo y sangre joven, y que marco el comienzo de la lucha definitiva por nuestra independencia, dirigida por Fidel.

Varios amigos me han escrito sobre las actividades en diferentes países del mundo, en las que se reafirma el apoyo a nuestra patria y su Revolución.

Quiero enviarles un poema de Angel Augier, cuyos versos encierran la esencia de esa dura y victoriosa lucha y,  al mismo tiempo,  expresan el sentir de todos los revolucionarios que sabemos honrar a nuestros héroes y ser fieles a nuestra redentora historia.

Poema XXXVI de Isla en el tacto (1965)

Desde los huesos y la sangre
que forman la entera sustancia de tu suelo,
desde esa profundidad de historia y sueño,
isla mía, desde tus cicatrices
y tu angustia; desde las entrañas
en carne viva del pueblo, desde su agonía,
emergieron estos hijos tuyos,
con barbas como raíces que hasta el rostro llegaron
ascendiendo en lenta, segura trayectoria
desde el tiempo y la pólvora,
trepando por las venas desde la tierra amarga
sacudida de cóleras;
subiendo ardientes y rebeldes
por el tejido verde de olivo y esperanza.

Delante, Fidel Castro,
el de las tempestades en el pecho,
con su carga de insomnios y relámpagos,
de gritos acumulados en la noche, recogidos
a lo largo de tu tiniebla, recogidos
a lo largo de tus lagrimas, patria:
gritos de terror y de hambre,
de lucha y herida y muerte y renacer.

Para llegar así de lejos,
de lo profundo y de lo alto
con el resplandor en las manos
de la estrella de fuego de la Revolución,
fue preciso asaltar la ciudadela de la noche
en una madrugada de disparos
y de pechos y vísceras desnudos,
de sangre y de cadáveres,
y después sentir que golpean los muros y las horas
y la oscuridad de los días secuestrados
y el látigo del odio en los jardines
y los rostros de la piedra
y que muerde el exilio
con dientes fríos y crueles.

También fue necesario
acudir hasta ti venciendo el cerco
de agua y de crimen, el cerco
de bruma y oleaje, la barrera insular
de vientos y ladridos y cuchillos
y de pronto la noche
y el rastro de la sangre y el sollozo
y el difícil camino recorrido
desde que la primera vena salto de amor a la justicia
y la primera voz encendió la protesta
y la lenta carrera de la luz, pero exacta
en su momento de decapitar la tiniebla,
y era sitio de nubes y montañas
y el cubano alzo su corazón y su brazo
a la altura mayor a que su tierra asciende.

Desde el Turquino, como en avalancha,
desde la Sierra Maestra, el color que se fija,
con la fiel imagen de la verdad combatiente
de las aguas del Cauto,
descendieron estos hijos tuyos, patria nuestra,
de barbas vegetales y voces resonantes
como clamores surgidos de tus propias raíces.

Cinco abrazos, desde cinco prisiones estadounidenses.

¡SIEMPRE EN 26.

¡VENCEREMOS!

Tony
25 de julio de 2011
FCI Florence

Imagen agregada RCBáez
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