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El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista

jueves, 3 de octubre de 2013
Por Salim Lamrani*


La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3] No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.

El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.

Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.

El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.

A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.

La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.

La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. 
Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.

La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional, según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.

A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.

El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.
 Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.

NOTAS

[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf (sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficielTomado de Opera Mundi
Imagen agregada RCBáez
 

Vueltas y revueltas del lenguaje presidencial o el Señor Obama tiene doble moral, doble vergüenza o no sabe de la misa la media

jueves, 31 de enero de 2013
Por Rosa C. Báez

El Presidente Barak Obama acaba de tocar el tema Cuba en una entrevista que le hizo Telemundo, según publica el libelo miamense el Nuevo Herald y nos cuenta en sus Cápsulas informativas el abogado José Pertierra: “Se espera que los comentarios de Obama sobre Cuba sean emitidos el domingo”.

En dichas declaraciones, el recientemente reelegido Presidente de los EE. UU. ha manifestado que “para que veamos una normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tenemos que hacer algo con todos esos prisioneros políticos, que aún están allí. Tenemos que hacer algo sobre libertades básicas de la prensa y la asamblea"…

En primer lugar, nos asombra sobremanera el plural utilizado por Obama: ese “tenemos”… en segundo, que tenga el coraje de hablar de presos políticos en Cuba, cuando en cuatro años de su primera gestión, ha sido incapaz de cumplir sus promesas de cerrar las cárceles en la Base Naval de Guantánamo, esa sí preñada de presos políticos… Algunos de ellos, según refiere en un artículo de mediados de 2011 el corresponsal de la BBC Fernando Ravsberg -al cual no puede calificarse de modo alguno de “oficialista” o “furibundo comunista” como usualmente califican a esta redactora-  tachados de “amenaza a la Seguridad Nacional de EE.UU.”, aunque Wikileaks ejemplificara que uno de ellos tenía  89 años, demencia senil y depresión… y su  único delito fue tener un teléfono satelital en su casa. Al respecto, Ravsberg expresa: “Es paradójico que Washington considere tan peligrosos estos aparatos y se indigne cuando Cuba condena al estadounidense Alain Gross por entrarlos de contrabando a la isla”. [1]

También es paradójico que un Presidente que,  a duras penas en su segundo mandato ha logrado algunos favores de la cámara y el senado de su país, sin lograr imponer propuestas tan importantes para sus ciudadanos como las reformas a su sistema de salud -el llamado Obamacare-, o las ansiadas reformas migratorias, hable de “libertades básicas en la asamblea”. Eso para no hablar de todas las restricciones que rigen a su prensa o el silencio impuesto al caso de los Cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos que, por cierto, Obama se niega a tratar, a pesar de la solicitud de organismos como Human Right o de diversos Presidentes, Senadores de su propio país o, para colmo del irrespeto, dejando sin respuesta las misivas de 10 Premios Nobel….

Cuba ha dado numerosas pruebas de apertura, ha mantenido, históricamente, una actitud de diálogo. De ello puede dar pruebas fehacientes la Iglesia Católica, en voz de su principal representante en Cuba, el Cardenal Jaime Ortega,  que ha sido mediador de las excarcelaciones de presos políticos dentro de un proceso de diálogo entre el gobierno cubano y la Iglesia  que ha sido apoyado por España. De esa mediación resultó la libertad de los 52 que permanecían en prisión del Grupo de los 75 disidentes condenados en la primavera de 2003.  Muchos fueron puestos en libertad antes de tiempo con “licencias extra penales”, generalmente por razones de salud. Esos últimos 52 fueron puestos en libertad en el 2010 y el 2011 y prácticamente todos fueron directamente de la cárcel al exilio en España…

Dice el Herald que Obama expresó en la entrevista: "No puede ser que ignoremos totalmente las tristes circunstancias en las que viven muchos cubanos”… ¿tal vez se referiría el Señor Presidente a alguno de esos ex presos políticos que en julio del pasado año le enviaran una carta abierta desde España donde llorosamente le pedían los acogiera en santo seno, porque “…hoy día nuestra situación en territorio español es gravosa, enfrentando una serie de problemáticas de incertidumbre, desamparo total e indefensión, altamente critica y deprimente, ya que para nadie es un secreto la grave crisis económica que enfrenta España con una tasa de desempleo que es del 24,4%” [2] ¿Le dio acaso respuesta Obama a tan angustioso reclamo de los que allí estaban por haber sido “fieles seguidores” de la política hostil de los Estados Unidos contra Cuba??

Cuba -y no para buscar el aplauso del Presidente Obama, si no porque sabe aprender de sus errores- ha iniciado en los últimos años un reordenamiento de su sistema económico, político y social, derrumbando leyes obsoletas, permitiendo a sus ciudadanos el ejercicio de derechos que les habían sido conculcados en defensa de la soberanía nacional o ateniéndose a medidas que respondían a situaciones puntuales ya desaparecidas… pudiéramos citar ejemplos como las medidas en defensa de la propiedad personal o la derogación de restricciones migratorias…

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos, que no tiene arte ni parte en nuestro país, asume arrogantemente, como es habitual en ellos, el plural “tenemos” en sus declaraciones de ayer… ofreciéndonos a cambio el paliativo de leves reformas en los permisos de viajes a Cuba de personas de origen cubano o la facilitación de remesas a esta isla…

Con palabras no exentas de ironía o burla, Obama ha dicho “una cosa es tener autos de la década de 1950 y otra cosa es cuando toda tu ideología política tiene 50 o 60 años y está demostrado que no funciona”… ¿Ha parado mientes el excelentísimo señor Premio Nobel de la Paz en la obsolescencia de la mayoría de sus leyes, o en la de su política genocida y brutal contra todos los “oscuros lugares del mundo”; de su irrespeto hacia los que están “en el lugar y el momento equivocados”, o de la total decadencia del sistema capitalista, al que se acoge y que su gobierno intenta imponer a la fuerza al resto del mundo??

En la reunión ministerial del Buró de Coordinación de Países No Alineados en La Habana, en abril del 2009, nuestro Presidente Raúl Castro expresó -y nunca más ciertas esas palabras que hoy-: "Cuba no ha impuesto sanción alguna contra los Estados Unidos, ni contra sus ciudadanos, no es Cuba la que impide a los empresarios de ese país hacer negocios con el nuestro, no es Cuba la que persigue las transacciones financieras realizadas por los bancos norteamericanos (...) y por lo tanto no es Cuba la que tiene que hacer gestos” [3]

Y por si Obama no ha entendido estas palabras, Raúl ha ratificado el pasado diciembre, en la Clausura del X Periodo de Sesiones de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular [4]:

“Reiteramos, una vez más, a las autoridades norteamericanas la disposición de Cuba al diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, sobre todos los problemas bilaterales, a la vez que continúan sobre la mesa nuestras ofertas de cooperación en cuestiones de interés común, sin precondiciones o gestos previos”.

Ahora… ¿le ha quedado claro, Mr. Obama?

Notas

[1] La libertad de los presos políticos en Cuba / Fernando Ravsberg
http://www.bbc.co.uk/blogs/mundo/cartas_desde_cuba/2011/05/la_libertad_de_los_presos_polt.html

[2] Ex presos políticos cubanos en España envían Carta Abierta a Barack Obama
http://universoincreible.com/ex-presos-politicos-cubanos-en-espana-envian-carta-abierta-a-barack-obama/


[3] Cuba: Reitera Raúl disposición a dialogar con EE.UU
http://www.escambray.cu/2012/cuba-reitera-raul-disposicion-a-dialogar-con-ee-uu/

[4] Raúl: “…todo lo que hagamos va dirigido a la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera”
http://www.cubadebate.cu/raul-castro-ruz/2012/12/13/raul-todo-lo-que-hagamos-va-dirigido-a-la-preservacion-y-desarrollo-en-cuba-de-una-sociedad-socialista-sustentable-y-prospera-fotos/

La patria libre y próspera de José Martí

viernes, 4 de enero de 2013
Por Carlos Rodríguez Almaguer*


“Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria,
se unirá el mar del Sur al mar del Norte,
y nacerá una serpiente de un huevo de águila.”
José Martí
Lectura en Steck Hall, Nueva York, 24 de enero de 1880


Vine al mundo por los campos que rodean a un pequeño batey en el límite norte entre el Camagüey y Oriente, cuando ya la Revolución Cubana había cumplido 12 años, en octubre de 1971. Año duro, como han sido casi todos los años de una Revolución que no aceptó rendirse cuando las esperanzas de que fuera “una revuelta más, liderada por un caudillo ambicioso” se vinieron abajo, y sus enemigos vieron llegada la hora de estrangularla. La obra social que ya desplegaba el nuevo proceso en el campo de la salud pública y gratuita para todos,  logró salvar “milagrosamente” la vida de aquel endeble bebé que fui, nacido a destiempo, y que hubo de permanecer todavía en una incubadora bajo los cuidados intensivos de médicos y enfermeras solícitas por un período largo, hasta la sobrevida.

Mi madre, joven de 17 años, era maestra rural. Mi padre, obrero agrícola. Mi casa siempre estuvo llena a la vez de libros y estrecheces. Lo que soy y seré lo debo a la obra profundamente humana de la Revolución y a sus hombres y mujeres, porque ella no es un ente abstracto, tiene rostros y voces, tiene nombres que habrán de “tener siempre cubierto libre en nuestra mesa” y altares cariñosos en nuestros corazones, como pedía José Martí para los padres fundadores de la nación.

Cincuenta años, en tiempo histórico, es apenas un suspiro en la inmensidad de los siglos para un pueblo que ha sido en los últimos 500 años, desde la llegada de los conquistadores españoles hasta hoy, 400 años colonia de España y otros 60, neo colonia yanqui. Hace muy poco tiempo nos gobernamos a nosotros mismos, el tiempo que lleva en el poder la Revolución de enero de 1959. Por eso Fidel ha llamado, con razón, “errores de aprendizaje” a aquellos desaciertos que se han cometido en el maremágnum de presiones a que se ha visto sometido el Gobierno Revolucionario, por los problemas internos heredados de cuatro siglos y medio de expoliación extranjera y por las descomunales presiones externas venidas de los mismos que nos explotaron antes y nos quieren ahogar ahora. Algunos de esos errores, por supuesto, han dependido más de los hombres que ejecutan, que de los que preven, puesto que son más aquellos.
 
En cambio, en tiempo humano, 50 años es más de media vida y ello ha de tenerse en cuenta por los que representan con sus nombres y sus actos, en cualquier lugar y época, a esa Revolución inspirada en los más elevados principios éticos y humanistas que ha conocido la sociedad humana hasta nuestros días. Con razón también, Fidel expresó que “hemos hecho una revolución más grande que nosotros mismos”. Nadie, ni joven ni viejo, tiene el derecho de sentirse jamás por encima de la “revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” por la que marcharon dispuestos a morir miles de hombres, jóvenes en su inmensa mayoría, hacia las arenas de Playa Girón, en abril de 1961. Muchos de ellos entregaron allí, enfrentando a los odiadores de este mundo, sus preciosas vidas.    

Hemos hecho los cubanos en todos estos años muchas cosas para hacer y mantener a la patria libre de cualquier intromisión extranjera, tanto en el espacio físico que la sostiene, como en el espacio cultural que la compone, desde lo político hasta lo espiritual. Y Cuba es de una vez y para siempre libre, independiente y soberana. En cambio, y a pesar de todos los esfuerzos, muchos de ellos mal organizados y otros tantos peor implementados, más las zancadillas perennes de las poderosas fuerzas externas que no quieren que avancemos, no hemos logrado todavía hacer a la patria próspera como soñó el Apóstol.

Somos los responsables de nuestro destino nacional e individual, y así como la dignidad nacional no es sino la suma de la dignidad personal de cada uno de sus integrantes, y como tampoco existiría la patria sin patriotas que la sientan, la sufran y enaltezcan con su trabajo y con sus vidas, tampoco tendremos patria próspera sin ciudadanos prósperos, ateniéndonos al precepto martiano de “con todos y para el bien de todos”, que solo excluye, según él, a quienes quieren o aceptan a Cuba sometida a algún poder extranjero.

A veces pareciera que individualmente sentimos un rechazo natural a la riqueza, que poseer es sinónimo de egoísmo y de maldad, cuando en verdad los instintos biológicos de sobrevivencia están más a flor de piel en aquellos que más privados se ven de satisfacer las necesidades naturales básicas como comer, tener un techo y vestirse, como establecería, según el propio Engels,  el Prometeo de Tréveris, Carlos Marx. De igual forma pareciera que ser pobre es sinónimo de sencillo, y por tanto la pobreza devendría en virtud y no la sencillez. La primera no es ni virtud ni vicio, sino desgracia de la que debe ser  obligación humana esforzarse por salir y a la vez ayudar a otros a que salgan de ella. La segunda, responde a una actitud ante la vida y no al tamaño de la bolsa, y que por tanto puede encontrase en determinadas personas, independientemente de la prosperidad de que gocen o la precariedad de que padezcan.     

El socialismo en sí mismo ha tenido desde sus orígenes la premisa ética de luchar contra la pobreza material y espiritual humana y, también, contra la riqueza material mal repartida o mal obtenida, pero no contra la riqueza en sí. Contra aquellas riquezas injustas habrá que luchar siempre, como habrá que luchar contra el igualitarismo, también injusto, que por proteger al holgazán  desalienta al laborioso. “Tener no es signo de malvado, y no tener tampoco es signo de que acompañe la virtud”, como ha dicho sabiamente el Trovador. De hombres y de mujeres, prósperos y generosos, tenemos ejemplos sublimes en nuestra propia historia, tantos acaso como los que tenemos de personas pobres y mezquinas que, sofocadas por los apetitos, sin cultura ni instrucción que les sirvan de freno y solo con los instintos por brújula, han sucumbido a las más bajas pasiones humanas y han cometido los más horrendos crímenes en contra de la Patria y de sus hijos.

Por ello salté de alegría cuando en la clausura de la pasada Asamblea Nacional, con las mismas banderas de Yara y de Guáimaro presidiendo el Salón de Sesiones, escuché a Raúl decir que “Valoramos que la actualización del modelo económico cubano, tras las medidas iniciales de supresión de prohibiciones y otras trabas para el desarrollo de las fuerzas productivas, marcha con paso seguro y se empieza a adentrar en cuestiones de mayor alcance, complejidad y profundidad, partiendo de la premisa de que todo lo que hagamos va dirigido a la preservación y desarrollo en Cuba de una sociedad socialista sustentable y próspera, única garantía de la independencia y soberanía nacional conquistadas por generaciones de compatriotas en más de 144 años de lucha.”

A los “retranqueros” de la nueva política económica que actualiza y salva a la vez al socialismo y a la nación en Cuba habrá que tenerlos bien identificados y de cerca, para salvar al que quiera salvarse con la patria, y apartar a tiempo, sin merma de su dignidad, a los que, aún con una equivocada “buena fe”, quieran salvarse a su costa o hundirse con ella. Temer a la liberación de las fuerzas productivas en una Revolución que se ha encargado desde el primer momento de desarrollarlas  y fortalecerlas, es un suicidio. Temer a la acumulación de riquezas bien habidas por los que la trabajan con sus manos o con su intelecto, bajo la sospecha de que la prosperidad engendra el egoísmo, es no tener en cuenta lo expresado por Martí  de que “Ser bueno es el único modo de ser dichoso. Ser culto es el único modo de ser libre. Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.”

Trabajemos cada uno la parte de deber que nos corresponde, hacia la patria y hacia la familia que es nuestra patria chica, y aprovechemos el enorme caudal de conocimientos, bondad e ingenio  que hemos acumulado en estos años gracias a la Revolución que nos hicimos los cubanos y que hemos sabido conservar por más de medio siglo frente a todos los peligros. Esa será una de las mejores maneras de honrar, en el 160 aniversario de su natalicio, la memoria de aquel hombre solar que nos enseñó que “el patriotismo es un deber santo, cuando se lucha por poner la patria en condición de que vivan en ella más felices los hombres.”       

*Profesor, escritor y estudioso del legado de José Martí,  Héroe Nacional de Cuba


Cuba: Leyes tributarias, lo que usted quería conocer sobre este tema

lunes, 3 de diciembre de 2012

A solicitud de algunos amigos, hemos reunido este pequeño dossier sobre las enmiendas que se han realizado al sistema tributario cubano, que incluye algunos videos de la reciente presentación en la Mesa Redonda de un grupo de directivos de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT):

Cuba: Ley del sistema tributario en el camino de la actualización

La política fiscal cubana deberá contribuir al incremento sostenido de la eficiencia de la economía y de los ingresos al Presupuesto del Estado con el propósito de respaldar el gasto público en los niveles planificados y mantener un adecuado equilibrio financiero, tomando en cuenta las particularidades de nuestro modelo económico. Así se consigna en el Lineamiento 56 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobado en el Sexto Congreso del Partido, y que a su vez, da paso a otras directrices que deberán desempeñar un papel determinante en la búsqueda de un proyecto social más justo y sostenible.

La ley servirá de acicate para el desenvolvimiento de las esferas y actividades impulsoras del desarrollo socio-económico del país

El Parlamento cubano aprobó la Ley No. 113, del 23 de julio de 2012, del Sistema tributario que acompañada de su Reglamento, el Decreto No. 308, del 31 de octubre de 2012, de las normas generales y los procedimientos tributarios, se publicó hoy en la Gaceta Oficial Ordinaria No. 53, del 21 de noviembre de 2012, de la República de Cuba.

Al aprobar este nuevo instrumento jurídico -cuya aplicación se ha previsto de forma paulatina a partir de enero de 2013-, quedarán derogadas la Ley 73 de 1994, el Decreto-Ley 169 de 1997 y cerca de otras 200 regulaciones emitidas por el Ministerio de Finanzas y Precios para normar la actividad tributaria en el país.

En su intervención en la Sesión Plenaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebrada el pasado julio, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo Jorge, identificó al sistema tributario como una herramienta que contribuye a disminuir las desigualdades entre los ciudadanos dada su capacidad de redistribución de los ingresos.

En su aplicación se tiene en cuenta la capacidad económica de los sujetos obligados a su cumplimiento y las características de los territorios; estableciéndose mayores gravámenes para los ingresos más altos, esclareció.

La Ley establece las normas sobre el pago de impuestos, tasas y contribuciones al Presupuesto del Estado.

Atemperada a la actualización del modelo económico cubano, su diseño está basado en la necesidad de garantizar la recaudación de un respaldo financiero que apuntale los gastos sociales a los que en Cuba se destina más de la mitad de los gastos corrientes del Presupuesto del Estado.

Para contribuir al desarrollo económico es preciso mantener el déficit fiscal en rangos soportables para la propia economía. Pero más allá de eso, algunos de los principios sobre los que se erige la Ley, es crear condiciones más favorables para la eficiencia empresarial y la concientización del pago de tributos por la población y entidades. Otro propósito es el de estimular la implicación de los gobiernos locales en la búsqueda de ingresos para sus presupuestos.

Con un enfoque más integral y flexible que su predecesora -y al ser un mecanismo regulador de las finanzas y la economía-, servirá de acicate para el desenvolvimiento de las esferas y actividades impulsoras del desarrollo socio-económico del país. Sin perder de vista el principio de generalidad en su aplicación, se incluyen regímenes especiales y beneficios fiscales justificados, por razones de política económica, en el que se destaca un régimen especial para el sector agropecuario.

Asimismo, la Ley amplía y simplifica los términos de pago en varios tributos y aumenta los tributos referidos a la protección y conservación del medio ambiente.

Si bien se trata de una herramienta que abarca todos los sectores de la sociedad, su estructura permite variar las bases imponibles, tipos impositivos, formas y plazos de pago, según las circunstancias de la economía o particularidades de un sector o territorio. La adecuación de los tributos se incluirá, según se vaya requiriendo, en la Ley anual del Presupuesto del Estado que, año tras año, se discute en el Parlamento cubano.

En su conjunto, la Ley del Sistema Tributario posee 19 impuestos, tres contribuciones y tres tasas.

RÉGIMEN ESPECIAL PARA EL SECTOR AGROPECUARIO

De manera gradual, y con el fin de contribuir a incrementar las producciones agropecuarias y forestales y promover el uso racional de la tierra, se estableció un régimen especial para este sector.

En la esfera agropecuaria la carga tributaria será menor a la del resto de los sectores económicos, en aras de crear condiciones financieras más favorables para su funcionamiento. Los principales contribuyentes, y al mismo tiempo beneficiarios del régimen especial, son tanto los productores individuales como las entidades que se dedican a la producción agropecuaria.

Con este tratamiento se busca garantizar que todos los productores aporten al sostenimiento de los gastos del Estado, en correspondencia con sus niveles de ingresos.

A las personas que ejercen el trabajo por cuenta propia se les ratifica como sujeto de los impuestos sobre las Ventas y los Servicios.

Dentro de los cambios introducidos, se encuentra la exoneración por dos años a los poseedores de tierras agrícolas estatales en usufructo -a partir de la fecha de entrega de las tierras-, de la liquidación del Impuesto sobre Ingresos Personales, sobre la Propiedad o Posesión de Tierras Agrícolas y por la Utilización de la Fuerza de Trabajo. Para aquellas personas que en el terreno asignado debieran eliminar plantas leñosas, como el marabú u otras plantas indeseables, el tiempo de exención se extiende a cuatro años.

Un aspecto novedoso que atañe al sector agropecuario es la inclusión dentro de la Ley del Impuesto por la Ociosidad de Tierras Agrícolas y Forestales. Contrario a la finalidad recaudadora que distingue al resto, este busca desestimular el no aprovechamiento de las tierras y conducir a su propietario a la explotación en función de la producción.

EXENCIONES, RATIFICACIONES Y CAMBIOS NECESARIOS

Tomando en cuenta que las condiciones no están creadas, se ratifica la no exigencia del Impuesto sobre Ingresos Personales sobre los salarios. Tampoco se exigirá por el momento, el Impuesto sobre la Propiedad de las viviendas. De este tributo se exime a los propietarios de inmuebles declarados inhabitables.

A las personas que hayan asumido la construcción de sus hogares por esfuerzo propio se les concederá, en el momento que se exija el referido Impuesto, un periodo libre de pago de este gravamen de cinco años. Asimismo, no estarán gravadas por el Impuesto sobre Ingresos Personales las remesas de ayuda familiar que se reciban desde el exterior.

Y a quienes se inicien en el trabajo por cuenta propia se les exonerará del pago de las obligaciones tributarias por concepto de impuestos sobre las Ventas, Especial a Productos y Servicios, sobre los Servicios, por la Utilización de la Fuerza de Trabajo y sobre los Ingresos Personales, durante los primeros tres meses de operaciones. Se ratifica en este ámbito la liberación del pago del Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo a los trabajadores no estatales, los agricultores individuales, y demás personas naturales que se les autorice a contratar personal, por el empleo de hasta cinco personas.

A las figuras que ejercen el trabajo por cuenta propia se les ratifica como sujeto de los impuestos sobre las Ventas y los Servicios, fijándose un tipo impositivo de un 10 %.
En lo que atañe al arrendamiento de viviendas, espacios y habitaciones por los trabajadores por cuenta propia, se establece un tipo impositivo del 10% sobre los ingresos obtenidos durante el mes y el pago de cuotas mensuales a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Personales, las que quedarán establecidas en la norma complementaria que a tales efectos se emita.

En cuanto a la transmisión de bienes y herencias se mantienen las regulaciones por las transmisiones de viviendas y vehículos y se perfecciona el mecanismo de control y regulación cuando se adquieran más de uno de estos bienes.

Uno de los cambios más novedosos dentro de la Ley es la disminución gradual del tipo impositivo del Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo, que se prevé pase de un 25 a un 5%, en un plazo de cinco años.

Por su parte, las cooperativas no agropecuarias deberán honrar el Impuesto sobre Utilidades en atención a sus actividades y características. El tipo impositivo se establece desde un diez hasta un 45 %, reconociendo diez mil pesos en CUP libre de impuesto por cada socio de la cooperativa. En comparación con el trabajo por cuenta propia, se prevé una carga tributaria menos gravosa para estimular la socialización en el ejercicio de las actividades.

Como una medida que debe contribuir a paliar la ocurrencia de cadenas de impagos en el país, se ha previsto la eliminación gradual del actual Impuesto de Circulación. Este será sustituido por los impuestos sobre Ventas y Servicios, y Especial a Productos y Servicios, acercando el cobro de estos tributos a las entidades que realizan ventas minoristas, lo que contribuirá a la mejor gestión en los aportes.

CONTRIBUCIÓN TERRITORIAL PARA EL DESARROLLO LOCAL Y DEL IMPUESTO PARA LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

Con el fin de estimular el desarrollo sostenible de la localidad, se implementa un tributo territorial definido centralmente, que pagarán las empresas y las cooperativas a los consejos de la Administración Municipales donde operen sus establecimientos, para lo cual se tendrá en cuenta las particularidades de cada municipio.

Según explicita la Ley, este tributo deben pagarlo las empresas, las sociedades mercantiles y las cooperativas, cuando sus establecimientos obtengan ingresos por la comercialización de bienes o prestación de servicios, con independencia del lugar en que radique su sede principal.

La protección al medio ambiente también encuentra cobijo en la Ley del Sistema Tributario. Para ello se perfeccionaron y ampliaron los tributos que conciernen a estos temas. Esta apertura responde a los intereses para la salvaguarda de recursos naturales del país y su compatibilización con el desarrollo económico.

SOBRE LA GESTIÓN Y CONTROL DE LOS TRIBUTOS Y DEL REGLAMENTO

En uno de sus acápites, la Ley, además de delimitar las atribuciones y funciones de la administración Tributaria, y los deberes y derechos del contribuyente, establece los procedimientos para la gestión y control de los tributos.

En él se determinan los pasos a seguir ante la ocurrencia de indisciplinas fiscales, para lo cual se ha dispuesto un régimen sancionador que toma en cuenta la gravedad de la infracción. Se incluyen también las vías para exigir la deuda tributaria y las herramientas de reclamación para los contribuyentes.

Otros procedimientos como las devoluciones, compensaciones y los términos son igualmente introducidos, lo que confiere espacios de actuación bien definidos tanto para el contribuyente como para la Administración Tributaria.

El Decreto No. 308 de las normas generales y los procedimientos tributarios, establece el Reglamento en el que se perfeccionan las funciones y deberes de la Administración Tributaria, en correspondencia con la Ley y el escenario en el que se desarrolla el país. Ello deberá garantizar la efectividad de los mecanismos y acciones de control fiscal, en donde se incluyen verificaciones, fiscalización tributaria y auditoría fiscal, entre otras.

Se busca, igualmente, ordenar y extender el uso oficial del Número de Identificación Tributaria (NIT) y contribuir de esta forma con el desarrollo de una cultura ciudadana en esta materia, ajustada a los preceptos establecidos en la Ley.

Este Decreto -a diferencia de su predecesor, el Decreto Ley No. 169 del 10 de enero de 1997- jerarquiza la aplicación de sanciones de acuerdo al tipo de infracción. En él se incluye un principio de gradualidad que contempla multas de menores cuantías, previendo las pérdidas de derechos u obtención de beneficios, hasta llegar a sanciones más severas.

A partir de lo dispuesto en la Ley, el Reglamento relaciona los deberes formales del contribuyente e introduce la modificación y perfeccionamiento de un grupo de artículos para ordenar y flexibilizar el cumplimiento de los pagos pendientes al Presupuesto del Estado.

UNA LEY PARA ESTOS TIEMPOS

La Ley del Sistema Tributario desarrolla en su contenido casi una veintena de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución; a algunos se les da cumplimiento y con respecto a otros, quedan diseñadas las normas tributarias que inciden en su implementación.

Dado el alcance de esta herramienta jurídica, -cuyos beneficios recaerán en el ámbito económico y social fundamentalmente-, constituye una plataforma oportuna capaz de fertilizar el terreno para el desarrollo de medidas ya tomadas y otras que, en el futuro próximo, llegarán como parte de la actualización del modelo económico cubano.

Desde que el país se enfrascara en la actualización de su modelo, numerosas regulaciones pretenden allanar el camino para revitalizar la marcha de la economía. A este empeño se suma también la Ley del Sistema Tributario que está llamada a respaldar la captación de mayores recursos financieros para satisfacer los requerimientos de la sociedad, pilar inherente a un proyecto social “con todos y para el bien de todos”.

TRIBUTOS APROBADOS POR LA LEY


Impuestos:
1- Impuesto sobre Ingresos Personales
2- Impuesto sobre Utilidades
3- Impuesto sobre las Ventas
4- Impuesto Especial a Productos y Servicios
5- Impuesto sobre los Servicios
6- Impuesto sobre la Propiedad o Posesión de Tierras Agrícolas
7- Impuesto sobre la Propiedad de Viviendas y Solares Yermos
8- Impuesto por la Ociosidad de Tierras Agrícolas y Forestales
9- Impuesto sobre el Transporte Terrestre
10- Impuesto sobre la Propiedad o Posesión de Embarcaciones
11- Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias
12- Impuesto sobre Documentos
13- Impuesto por Utilización de Fuerza de Trabajo
14- Impuesto por el Uso o Explotación de las Playas
15- Impuesto por el Vertimiento aprobado de Residuales en Cuencas Hidrográficas
16- Impuesto por el Uso y Explotación de Bahías
17- Impuesto por la Utilización y Explotación de los Recursos Forestales y la Fauna Silvestre
18- Impuesto por el Derecho de Uso de las Aguas Terrestres
19- Impuestos Aduaneros

Contribuciones:
1- Contribución a la Seguridad Social
2- Contribución Especial a la Seguridad Social
3- Contribución Territorial para el Desarrollo Local

Tasas:
1- Tasa por peaje
2- Tasa por Servicio de Aeropuertos
3- Tasa por la Radicación de Anuncios y Propaganda Comercial

SEGÚN LAS DENOMINACIONES RECOGIDAS EN LA LEY, SE ENTIENDE POR

impuesto: El tributo exigido al obligado a su pago, sin contraprestación específica.
contribución: Tributo para un destino específico y determinado, que beneficia directa o indirectamente al obligado a su pago.
tasa: El tributo por el cual el obligado a su pago recibe una contraprestación en servicio o actividad por parte del Estado.

(Fuente Cubadebate, con información de Granma)

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Cuba ¿Cómo aplicarán la nueva ley tributaria?
 


Cuba: Principales cambios a la ley tributaria
 


Cuba: Opinan sobre nueva ley tributaria
 

Cuba: La conceptualización del modelo económico

jueves, 2 de agosto de 2012
Por Jesús Arboleya Cervera


LA HABANA - Aunque apenas mencionado en las noticias relacionadas con el evento, uno de los asuntos más relevantes de la recién finalizada Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, fue el anuncio de la prioridad que le concede el gobierno a la “conceptualización del modelo económico” que se aspira implantar en el país.

De lo aprobado hasta ahora, pueden asumirse algunas premisas que estarán contenidas en esta conceptualización: la empresa estatal como célula fundamental de la economía, aunque coexistiendo con otras formas de propiedad, cuyos niveles de capitalización estarán limitados por una política progresiva de impuestos; la planificación como elemento rector de la economía y su coexistencia con una ampliación del mercado interno bajo condiciones de oferta y demanda; la descentralización administrativa y el establecimiento de criterios básicamente económicos para el funcionamiento de las empresas estatales y la adopción de un código de trabajo que será discutido con todos los trabajadores.

Sin embargo, es de suponer que esta conceptualización no se limite a exponer criterios organizativos para el funcionamiento de la economía, sino, tal y como se infiere de lo dicho por el presidente Raúl Castro, de lo que se trata es de establecer las “principales líneas del desarrollo sostenible”, con vista a dejar de pensar “solo en la supervivencia” y esclarecer tanto las metas del país como la manera de alcanzarlas.

En definitiva, lo que se propone es diseñar un modelo para el sistema socialista cubano partiendo de la realidad actual, lo cual, además de constituir una necesidad vital para el país, sería un aporte que enriquecería la actualización de la “teoría del socialismo”, puesta en crisis como resultado de la debacle del antiguo campo socialista europeo.   

Hasta entonces considerado por muchos el único modelo válido de “construcción socialista”, al desaparecer la URSS, algunos anunciaron la muerte definitiva de la alternativa socialista. No fue así, pero resulta evidente que los proyectos socialistas actuales adolecen de una teoría que le sirva de sustento al proyecto político, lo cual no solo dificulta su implementación, sino la movilización del pueblo en función de su realización.   

En el caso de Cuba, aún está pendiente un análisis objetivo de la experiencia que constituyó su integración al campo socialista, ya que, al margen de sus insuficiencias y errores, constituyó un intento relativamente exitoso de cooperación entre países que se planteaban funcionar bajo normas distintas a las impuestas por el orden capitalista mundial y, bajo estas condiciones, la economía cubana alcanzó uno de los indicadores más altos de América Latina, haciendo posible universalizar el acceso a la educación, la salud pública y la asistencia social, lo que originó un desarrollo humano sin parangón en el Tercer Mundo, así como la certidumbre de las perspectivas del modelo, a partir de la cual se articuló la resistencia que explica su supervivencia. Por lo que se trata de un proyecto integracionista recuperable en muchos sentidos.

Algunos analistas enfatizan los defectos de este proyecto, el cual estuvo condicionado por la implantación de tecnologías atrasadas, alto gasto de combustible, poca productividad del trabajo y criterios igualitaristas que frenaban los incentivos laborales; así como deformaciones administrativas, generadoras de una inmensa burocracia, resultante de la excesiva centralización estatal de la economía.

Aunque tales problemas no dejan de ser ciertos y precisamente a resolverlos están destinadas las actuales reformas, en mi opinión, eran superables dentro del esquema integrador del mercado socialista, si ese mundo no hubiera desaparecido como resultado de sus propias contradicciones, lo que fue más consecuencias de errores políticos que de sus limitaciones económicas, dando lugar a la crisis sufrida por Cuba en los años 90, lo que originó la necesidad de transformar sustancialmente el modelo económico existente en el país.

La crisis, por demás, obligó a restringir el discurso político a las metas de “salvar los logros del socialismo y preservar la soberanía nacional”, objetivos legítimos en ese momento, pero, al extenderse en el tiempo, generaron un vacío de expectativas particularmente nocivo para el compromiso de la juventud, toda vez que no dejaba claro los objetivos hacia el futuro y las normas socialistas que debían regir los avances individuales y colectivos.

Está claro que el socialismo cubano no puede ser concebido como antes se concibió, pero esto no es un defecto, sino una virtud, ya que,  aunque desconocida por los dogmáticos, su adecuación a la práctica constituye una virtud del socialismo. Ello implica que no tiene sentido pretender un “modelo único” para el socialismo como sistema, sino que cada país tendrá que adaptarlo a sus condiciones concretas y lo que  cuenta es la tendencia, un hecho esencialmente político, porque está demostrado que la economía no se regula por si misma y ni siquiera el avance económico garantiza las reformas sociales a las que aspira el sistema.

No descubro nada al afirmar que en el avance hacia el desarrollo parejo de la sociedad, solo alcanzable mediante una distribución social de la riqueza y la formación de una conciencia colectiva respecto a sus metas, radica la utopía del socialismo. El problema es cómo concretarlo, por lo que creo que el aporte fundamental de Cuba a este empeño sería demostrar su viabilidad y esclarecer sus principios básicos.

Sin duda, ello constituirá un esfuerzo intelectual en el que tendrán que involucrarse especialistas de muy diversas ramas del saber, pero no cumpliría su cometido si la conciencia popular, mediante la activa participación de todos, no lo convierte en un proyecto de vida para la mayoría de los cubanos.  De aquí la importancia política e ideológica que tendría una adecuada “concreción del modelo económico cubano”, el cual, por su propia naturaleza, debe constituir el proyecto para el futuro de la nación.

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