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Fidel: “He vivido para luchar”

domingo, 28 de julio de 2013

 

Carta del compañero Fidel a los Jefes y Vicejefes de las delegaciones que visitan nuestro país con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes.

Queridos amigos:

El viernes 26 de julio se arriba al 60 aniversario del asalto al regimiento del Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Conozco que numerosas delegaciones piensan viajar a Cuba para compartir con nosotros esa fecha en la que nuestro pequeño y explotado país decidió proseguir la lucha inconclusa por la independencia de la Patria.

Ya entonces también nuestro Movimiento estaba fuertemente influido por las nuevas ideas que se debatían en el mundo.

Nada se repite exactamente igual en la historia. Simón Bolívar, libertador de América, proclamó un día el deseo de crear en América la mayor y más justa de las naciones, con capital en el istmo de Panamá. Incansable creador y visionario, se adelantó más tarde al sentenciar que Estados Unidos parecían destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Cuba sufrió, como América del Sur, Centro América y México con el territorio que le fuere arrebatado a sangre y fuego por el insaciable y voraz vecino del norte, que se apoderó de su oro, su petróleo, sus bosques fabulosos de sequoia, sus mejores tierras y sus más ricas y abundantes aguas pesqueras.

No estaré sin embargo con ustedes en Santiago de Cuba, pues debo respetar la obvia resistencia de los guardianes de la salud. Puedo en cambio escribir y trasmitir ideas y recuerdos, que siempre serán útiles, al menos para el que escribe.

Hace breves días, cuando observaba desde mi asiento en la parte media de un vehículo de doble tracción lo que fuera un viejo centro genético para la producción lechera, pude leer una brevísima síntesis de solo un párrafo del discurso pronunciado el Primero de Mayo del año 2000, hacía ya más de 13 años.

El tiempo borrará aquellas palabras en letra negra sobre una pared blanqueada con cal.

“Revolución […] es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.
Ahora se cumplen 60 años de aquel hecho ocurrido en 1953, sin duda valeroso y demostrativo de la capacidad de nuestro pueblo para crear y enfrentar a partir de cero cualquier tarea. La experiencia posterior nos enseñó que habría sido más seguro comenzar la lucha por las montañas, algo que planeábamos hacer si tomada la fortaleza del Moncada, no podíamos resistir la contraofensiva militar de la tiranía con las armas que ocupáramos en Santiago de Cuba, más que suficientes para vencer en aquella contienda y mucho más rápidamente que el tiempo invertido después.

Los 160 hombres escogidos para la operación fueron seleccionados entre 1 200 con los que contábamos, entrenados entre los jóvenes de las antiguas provincias de La Habana y el este de Pinar del Río, afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, en mayor o menor medida, influían en todos los rincones del país.

Yo había tenido el privilegio de estudiar, y ya en la universidad adquirí una consciencia política a partir de cero. No está de más repetir lo que he contado otras veces, la primera célula marxista del Movimiento la creé yo con Abel Santamaría y Jesús Montané, utilizando una biografía de Carlos Marx, escrita por Franz Mehring.

El Partido Comunista, integrado por personas serias y consagradas de Cuba, soportaba los avatares del Movimiento Comunista Internacional. La Revolución reiniciada el 26 de julio recogió las experiencias de nuestra historia, el espíritu abnegado y combativo de la clase obrera, la inteligencia y espíritu creativo de nuestros escritores y artistas, así como la capacidad que yacía en la mente de nuestro personal científico, que ha crecido como la espuma. Nada se parece hoy a lo de ayer. Nosotros mismos, a los que el azar nos designó el papel de dirigentes, nos podríamos abochornar de la ignorancia que todavía muestran nuestros conocimientos. El día que no aprendamos algo nuevo será un día perdido.

El ser humano es producto de las leyes rigurosas que rigen la vida. ¿Desde cuándo? Desde tiempos infinitos ¿Hasta cuándo? Hasta tiempos infinitos. Las respuestas también lo son.

Por ello, aunque no las comparta, respeto el derecho de los seres humanos a buscar respuestas divinas, preguntas que pueden hacerse, siempre y cuando las mismas no tiendan a justificar el odio y no la solidaridad en el seno de nuestra propia especie, error en el que han caído muchas en uno u otro momento de su historia.

Aquel atrevido intento no fue sin duda un acto improvisado; admito sin embargo que a partir de la experiencia acumulada habría sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha por las montañas de la Sierra Maestra. Con los 18 fusiles que logramos reunir después del durísimo revés que sufrimos en Alegría de Pío, en parte por inexperiencia y el incumplimiento de las instrucciones recibidas por el Movimiento en Cuba, y también por la excesiva confianza nuestra en el poder de fuego de los expedicionarios armados con más de 50 fusiles con mirilla telescópica, y su entrenamiento en tiro. Atentos sin embargo a los vuelos rasantes de los aviones de combate del enemigo, descuidamos la vigilancia en tierra y nos atacaron en un pequeño cayo de monte a pocos metros de nosotros. Nunca más nos pudo sorprender de esa forma el enemigo.

En los combates librados después siempre fue al revés, y en las acciones finales, con menos de 300 combatientes, en 70 días de incesante lucha derrotamos la ofensiva de más de 10 mil hombres de sus fuerzas élites. En los combates librados durante dos años siempre los bombarderos y cazas del enemigo en solo 20 minutos solían estar encima de nosotros. No consta sin embargo que haya muerto un solo combatiente por esa causa en aquella dura lucha. Todo cambió en las décadas siguientes con la nueva tecnología desarrollada por Estados Unidos y sumadas a las fuerzas reaccionarias en América Latina y el mundo, aliadas a ellos. Siempre los pueblos encontrarán las formas adecuadas de lucha.

Ustedes estarán allí, en el escenario del primer combate.

Cuando, después de los hechos que se consumaron el 26 de julio, un último carro se acerca y me recoge, monté en la parte trasera del vehículo repleto del personal, otro combatiente se acerca por la derecha; me bajo y le doy mi asiento; el carro parte y me quedo solo. Hasta el momento que me recogieron por primera vez en medio de la calle, con la escopeta semiautomática Browning y cartuchos calibre 12 de balines, trataba de impedir que dos hombres usaran una ametralladora calibre 50 desde el techo de uno de los pisos del edificio central de mando del amplio campo militar; era lo único que podía verse del tiroteo generalizado que se escuchaba.

Los pocos compañeros que con Ramiro Valdés habían penetrado en la primera barraca despertaron a los soldados que allí dormían y, según me explicaron posteriormente, estaban en paños menores.

No pude hablar con Abel ni otros de su grupo que desde un alto edificio al fondo del hospital civil, dominaban la parte trasera de los dormitorios. Yo consideraba que era absolutamente obvio para él lo que estaba ocurriendo. Tal vez pensó que yo había muerto.

Raúl, que estaba con el grupo de Lester Rodríguez, veía con claridad lo que estaba ocurriendo y pensaba que estábamos muertos. Cuando el jefe de esa escuadra decide bajar, toman el elevador, y al llegar abajo, le arrebata el fusil a un sargento que no hace resistencia, ni tampoco los soldados que iban con él. Toma el mando del grupo y organiza la salida del edificio.

Mi preocupación fundamental era en ese momento el grupo de compañeros que supuestamente había ocupado el cuartel de Bayamo y no tenía noticia alguna de nosotros. Por mi parte, contaba todavía con suficientes cartuchos y pensaba vender bien cara mi vida luchando contra los soldados de la tiranía.

De repente aparece otro carro: venía a buscarme; y de nuevo albergo la esperanza de ayudar a los compañeros de Bayamo con una acción en el cuartel del Caney.

Varios carros esperaban al final de la avenida donde yo pensaba tomar la dirección correcta hacia ese punto. Pero el propio compañero que conducía el vehículo que entró para buscarme no la tomó, siguió hacia la casa de donde partimos por la madrugada, allí se cambió de ropa. Yo cambié de arma y tomé un rifle semiautomático calibre 22 con punta de acero, con un poco de más alcance que la calibre 12 de balines, me puse alguna ropa y a varios pasos de allí cruzamos una cerca de púas con aproximadamente 15 hombres armados, uno de ellos herido. Otros dejaron sus armas y tomaron los vehículos tratando de buscar una salida. Conmigo iba Jesús Montané y algunos otros jefes. Caminamos horas aquella calurosa tarde por la falda norte de la Gran Piedra, una elevada montaña que trataríamos de cruzar para dirigirnos hacia el Realengo 18, un camino empinado del que Pablo de la Torriente, excelente escritor revolucionario, escribió que un hombre con un fusil podía resistir a un ejército. Pero, Pablo murió en España combatiendo en la Guerra Civil Española, donde alrededor de mil cubanos apoyaron a ese pueblo contra el fascismo. Lo había leído, pero nunca pude hablar con él, ya había viajado a España cuando yo estudiaba bachillerato.

Nosotros no pudimos ya proseguir hasta aquel realengo y permanecíamos al sur de la cordillera. La zona montañosa preferida por mí para la lucha guerrillera se situaba entre el santuario del Cobre y el central Pilón; planeé por ello cruzar hasta el otro lado de la bahía de Santiago de Cuba por un punto que conocía desde que estudié en el Colegio de Dolores, en la ciudad donde ustedes se reunirán. Gran parte de nuestro pequeñísimo grupo estaba agotado por el hambre y las fatigas. Un herido había sido evacuado y Jesús Montané que apenas podía mantenerse en pie. Otros dos, con menos responsabilidad pero más saludables, marcharían conmigo hacia el occidente de aquellas montañas. Pero los hechos más dramáticos y menos esperanzadores estaban todavía por llegar. En la tarde le dimos instrucciones al resto de los compañeros de esconder sus débiles armas en algún lugar del bosque y dirigirse aquella noche a la casa confortable de un campesino que vivía a orillas de la carretera que iba de Santiago a la playa, que disponía de ganado y tenía comunicación telefónica con la ciudad. Sin duda fueron interceptadas por el ejército. El enemigo de todas formas conocía el área cercana por donde nos movíamos. Antes del amanecer, una escuadra de la jefatura militar fuertemente armada, nos despertó con la punta de sus fusiles. Las venas del cuello, y el rostro de aquellos soldados bien alimentados, se veían latir deformadas por la excitación. Nos dábamos por muertos y en el acto estalla la discusión. Sin embargo no me habían identificado. Al atarme profundamente y preguntarme el nombre, irónicamente les doy uno que usábamos en bromas de la peor especie. No podía comprender que no se dieran cuenta de la verdad. Uno de ellos, con rostro descompuesto, vociferaba que ellos eran los defensores de la patria. Con voz fuerte le respondo que ellos eran los opresores, como los soldados españoles en la lucha de nuestro pueblo por la independencia.

El jefe de la patrulla era un hombre negro que a duras penas podía mantener el mando. ¡No disparen!, les gritaba constantemente a los soldados.

En voz más baja repetía: “Las ideas no se matan, las ideas no se matan”. En una de aquellas ocasiones se acerca a mi y con voz baja dice y repite: “Ustedes son muy valientes, muchachos”. Al escuchar aquellas palabras le digo: “Teniente, yo soy Fidel Castro”; y el responde: “No se lo digas a nadie”. De nuevo el azar se impone con todas sus fuerzas.

El teniente no era oficial del regimiento, tenía otra responsabilidad legal en la región de Oriente.

Más adelante se imponen de nuevo los hechos más importantes todavía.

A los compañeros que debían desmovilizarse les doy instrucciones de guardar las armas, y después los custodiaríamos hasta el punto donde debían hacer contacto con las personas del Obispo.

La opinión pública de Santiago de Cuba había reaccionado con energía frente a los horribles crímenes cometidos por el ejército batistiano contra los revolucionarios.

Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago de Cuba, había obtenido algunas garantías favorables a sus gestiones por el respeto a la vida de los revolucionarios prisioneros. A Sarría, sin embargo, le quedaba una batalla por librar contra el mando del regimiento que esta vez delegó la tarea al más connotado esbirro de la carnicería impuesta por el jefe militar de Santiago de Cuba, que le ordenó trasladar los detenidos al Moncada.

Por primera vez en nuestra Patria los jóvenes habían entablado una lucha semejante frente a lo que fuera hasta el Primero de Enero de 1959: una colonia yanki.

Al llegar a la casa del vecino junto a la estrecha carretera que une la ciudad con la playa Siboney, un pequeño camión esperaba. Sarría me sentó entre el chofer y él. Cientos de metros más adelante se topan con el vehículo del comandante Chaumont que demanda la entrega del prisionero. Como en una película de ciencia ficción el teniente discute y afirma que no entregará al prisionero, en vez de eso lo presentará al Vivac de Santiago de Cuba y no a la sede del regimiento. Es así como el hecho rememora una inusual experiencia.

Es imposible en tan breve tiempo expresarle a nuestros ilustres visitantes las ideas que suscitan en mi mente los increíbles tiempos que estamos viviendo.

No puedo pensar que dentro de 10 años, en el 70 aniversario, escribiría un libro. Desgraciadamente nadie puede asegurar que habrá un 70, un 80, un 90, o un centésimo aniversario del Moncada. En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de Río de Janeiro, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre. Pero entonces creía que sería cuestión de siglos. Ahora no soy tan optimista. De todas formas nada me preocupa; seguirá existiendo la vida en la inabarcable dimensión del espacio y el tiempo.

Mientras tanto digo solo algo, ya que cada día amanece para todos los habitantes de Cuba y del mundo:

Los líderes de cualquiera de las más de 200 naciones grandes y pequeñas, revolucionarias o no, necesitan seguir viviendo. Tan difícil es la tarea de crear la justicia y el bienestar, que los líderes de cada país necesitan autoridad, o de lo contrario reinará el caos.

En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.

No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear.

Estamos contra todas las armas nucleares. Ninguna nación, grande o pequeña, debe poseer ese instrumento de exterminio, capaz de poner fin a la existencia humana en el planeta. Cualquiera de los que tales armas poseen, dispone ya de suficientes para crear la catástrofe. Jamás el temor a morir, ha impedido las guerras en ninguna parte del planeta. Hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer imposible la supervivencia de la especie humana.

Un líder latinoamericano y mundial, al que deseo rendir hoy especial tributo por lo que hizo a favor de nuestro pueblo y a otros del Caribe y del mundo es Hugo Chávez Frías; él estaría aquí hoy entre nosotros si no hubiese caído en su valiente combate por la vida; él como nosotros no luchó para vivir; vivió para luchar.

URL del artículo : http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/07/28/he-vivido-para-luchar/

Video El Asalto al Cuartel Moncada en la Memoria de Fidel


Foto agregada Ismael Francisco

Fidel: memorias que marchan con botas guerrilleras y estrellas en la frente

jueves, 9 de febrero de 2012
Por Wilkie Delgado Correa*

Así soy y así vivo.
Fidel


 
La presentación del libro Fidel Castro Ruz, Guerrillero del Tiempo, que recoge las conversaciones de la periodista y escritora Katiuska Blanco con el líder de la Revolución cubana, es el anuncio de que continúa en marcha el proyecto de abordar las Memorias de Fidel en etapas y facetas que responde a una necesidad histórica de dejar un legado escrito que se corresponda con el legado de la obra que ha construido acompañado por el pueblo cubano.

Los dos tomos de la presente obra aborda el período de su niñez hasta el triunfo revolucionario, o sea, desde 1926 hasta el primero de enero de 1959. Por lo tanto, una visión de 32 años de su vida. Esta obra, como las precedentes y futuras, irán revelándonos a Fidel a través de la introspección y exteriorización de aquellos aspectos de su vida, en que lo íntimo y lo público, dan integralidad a un líder de enorme trascendencia a nivel nacional e internacional.

La necesidad o curiosidad en torno a la información sobre su figura, concitará a la lectura de sus Memorias, y éstas contribuirán a aportar conocimientos y valores de una etapa histórica que proyectará su luz hacia el futuro.

Cuando el 17 de mayo de 1977 Fidel concedió una entrevista a la periodista norteamericana Bárbara Walters, hubo de responder múltiples preguntas, muchas con un enfoque provocativo, y no pudieron faltar las preguntas personales, ya que según expresó, “ya que usted es un hombre de gran misterio para nosotros…O sea, usted es un hombre de secretos y misterios”. Y Fidel respondió, entre otros aspectos, lo siguiente:

“Entonces podríamos decir que estamos frente a la teoría del misterio, ¿no? Y yo me pregunto, yo soy el primero que me pregunto, dónde está el misterio y quiénes son los que inventan el misterio. Porque, bueno, hay algunas cosas que desde el principio de la Revolución tuvimos que hacer. Si se hace un viaje, digamos, ¿para qué le vamos a avisar a la CIA y a sus terroristas que vamos a hacer un viaje? Lógicamente, eso nos obligó a tomar medidas de precaución. [...] ¿Por qué tiene que hacerse un misterio de todo eso? Por lo demás, nada más alejado de mi mente que el misterio, nada más alejado. A mí, al contrario, me gusta que las cosas sean sin protocolo, sin solemnidades, de la manera más sencilla y más normal posible. Así soy y así vivo”.   

Al referirse a aspectos relacionados con la hermandad en general, además de la sanguínea, señaló: “Tengo el privilegio de poseer una familia inmensa, infinita: la familia de todos los revolucionarios del mundo”.

Y ante la pregunta sobre su conversión en comunista, Fidel contestó:


“Le puedo decir para su información, y no es que tenga especial interés en aclarar esto, ya he hablado de eso otras veces: yo me hice comunista por mi propia cuenta, y me hice comunista antes de leer un libro de Marx, de Engels, de Lenin, ni de nadie. Me hice comunista estudiando economía política capitalista. Y cuando tuve un poco de comprensión de esos problemas, me pareció en realidad tan absurda, tan irracional, tan inhumana, que sencillamente empecé a elaborar por mi propia cuenta fórmulas de producción y de distribución diferentes. Y eso fue cuando era estudiante del tercer año de la Universidad de La Habana, estudiando Derecho.

Yo le voy a decir algo más, porque no oculto mi vida, ni mis orígenes, ni tengo por qué inventar absolutamente nada, ¿comprende? [...]; pero cuando la Revolución triunfa mis convicciones eran socialistas, eran comunistas.

Yo nací en el seno de una familia terrateniente, estudié en colegios religiosos la enseñanza primaria y la secundaria. Llegué a la Universidad de La Habana siendo un analfabeto político, y nadie me inculcó una idea, fueron producto de mis propios análisis y de mis propias meditaciones.

Lamento mucho no haber tenido desde niño quien me hubiera orientado políticamente, quien me hubiera educado políticamente, que eso lo tuve que descubrir por mí mismo. Y llegué a esas convicciones, de tal manera que me convertí en lo que puede llamarse un comunista utópico. Después me encontré con la literatura marxista, con el Manifiesto comunista de Marx y Engels, con las obras de Marx y Engels y de Lenin.

Quizás haya en Cuba, e incluso fuera de Cuba, algunos de los que, durante horas a veces, tuvieron la paciencia de escucharme todas las críticas que yo le hacía a la sociedad capitalista, cuando yo ni siquiera había leído un documento marxista.

Naturalmente, cuando me encontré con la literatura marxista, tuvo sobre nosotros una enorme influencia inmediata”.

A la pregunta de la periodista ¿Cree usted que será presidente hasta que muera?, Fidel respondió: “No lo deseo”.  Y luego brinda argumentos diversos a otras preguntas relacionadas con ésta. Y uno es éste, que muestra su filosofía de ser útil a su país:

“Ahora, mientras tenga capacidad y mientras pueda ser útil en un cargo -en este o en cualquier otro- y me lo exija la Revolución, yo tengo el deber de realizar ese trabajo. ¿Hasta cuándo será? Yo no lo puedo saber. Tal vez, si tengo capacidad hasta que llegue ese momento, estaré hasta el momento que muera. Si voy a ser longevo y voy a vivir muchos años, entonces lo más probable es que yo no sea presidente hasta que me muera”.

Por lo tanto, Fidel es hoy el soldado de la Revolución que, desde un punto estratégico, libra hoy día nuevas batallas de ideas, de defensa y de ofensiva, que forman parte de la Revolución Cubana, de la cual sigue siendo su Comandante en Jefe. El presente y el futuro de Cuba y el mundo necesitan de sus ideas como sol y luz inapagables, siendo consecuente con su misión, ya que según confesara en cierta ocasión: “Toda mi vida lo que hice fue transmitir ideas sobre los sucesos tal como los veía, desde la más oscura ignorancia hasta hoy en que dispongo de más tiempo y posibilidades de observar los crímenes que se cometen con nuestro planeta y nuestra especie.”

En dos artículos anteriores me referí a sus memorias. En el primero, publicado en abril de 2010, titulado Fidel Castro: UNA VISIÓN SOBRE MEMORIA, MEMORIAS Y REFLEXIONES, expresé:

Tanto en Cuba como en el extranjero se han manifestado las opiniones en torno a la necesidad o conveniencia para la historia de la Revolución Cubana, con vista al futuro, de que Fidel escriba sus Memorias. Que dé riendas sueltas a su prodigiosa memoria y a sus cualidades como escritor, que han despertado la admiración de García Márquez, y sobre lo cual ha resaltado: “Su devoción por la palabra; los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos;  escribe bien y le gusta hacerlo;  tiene un idioma para cada ocasión…y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio;  no hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada, y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad; su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble; requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida; su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta, otra fuente de vital información son los libros; es un lector voraz; nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez; es lector habitual de temas económicos e históricos; es un buen lector de literatura y la sigue con atención”.

Esta admiración garcíamarquiana es compartida, por supuesto, por millones de personas que se han relacionado con sus discursos y entrevistas. Todos estos son los presupuestos para anhelar que puedan surgir sus largas o condensadas Memorias, que resulten como fruto de su larga y extraordinaria existencia. Algunos, como Ramonet, en entrevista televisiva con los entrevistadores de Fidel, piensan que no escribirá sus Memorias y creen que el libro titulado CIEN HORAS CON FIDEL viene a ser una especie de su sustituto. Sin embargo, pensamos que en sus Reflexiones están presentes elementos tales como análisis coyunturales actuales y hasta aquellos que son perfectamente identificables como propios de sus Memorias. También existen fragmentos o partes esenciales de ellas en todas sus entrevistas.

Ojalá que en las actuales condiciones, Fidel pudiera asumir, con la ayuda de su equipo de trabajo, la escritura y terminación de las tan importantes y esperadas Memorias, pues cuenta para ello con su memoria extraordinaria, la lucidez de ideas, el archivo de sus memorias ya escritas que son sus discursos, entrevistas, artículos, libros, reflexiones y otros documentos.

Ojalá pudiera llevar paralelamente ambas tareas: sus Reflexiones para el hoy inmediato y los aspectos de sus Memorias para el hoy mediato y el futuro. Así que esperemos, mientras no tengamos noticias sobre sus Memorias. “

El segundo artículo, publicado en agosto de 2010, titulado FIDEL: LA VICTORIA ESTRATÉGICA Y LA VICTORIA EN MARCHA DE SUS MEMORIAS, comentaba que “a principios de agosto, próximo a su arribo al ochenta y cuatro cumpleaños, Fidel ha presentado su libro “POR TODOS LOS CAMINOS DE LA SIERRA: LA VICTORIA ESTRATÉGICA”, que trata sobre la resistencia llevada a cabo por el Ejército Rebelde que comandaba en la Sierra Maestra ante la ofensiva que desarrolló el Ejército del dictador Batista contra aquel bastión de la lucha revolucionaria y, a la vez, ha anunciado la próxima publicación de la “CONTRAOFENSIVA ESTRATÉGICA FINAL DEL EJÉRCITO REBELDE”. Estos dos libros integrarán sus Memorias sobre la guerra de liberación contra la tiranía, desarrollada en Cuba en el período 2 de diciembre de 1956 hasta el 1 de enero de 1959.

Este hecho cobra una importancia extraordinaria para la historia de la Revolución cubana, pues, además de los libros numerosos que se han escrito o escribirán sobre aspectos particulares de la misma por muchos autores, contará con aquellos que se han escrito o escribirán por Fidel, principal protagonista y líder máximo del movimiento revolucionario que la condujo a la victoria y que, ya en el poder, supo construir una obra que no sólo ha sido trascendente para Cuba, sino para el mundo. Por tanto, si estas dos obras tendrán un enorme interés a nivel nacional e internacional, igual sucederá con otras en que se narren los principales hitos de la vida de Fidel, ligada a la construcción del socialismo en el país, a las relaciones internacionales de la revolución y los vínculos con las principales figuras políticas de nuestra época y otras personalidades de variados campos en el mundo, así como la práctica de un internacionalismo consecuente que jamás, en las circunstancias más adversas, cedió principios ni limitó sus alcances solidarios.

Hoy sentimos la alegría de ver convertido en realidad el OJALÁ que a modo de conclusión escogí para el artículo titulado “FIDEL CASTRO: UNA VISIÓN SOBRE MEMORIA, MEMORIAS Y REFLEXIONES”:

Hoy concluiríamos sencillamente: ¡OJALÁ se cumplan todos los sueños imaginables e inimaginables para el bien del hombre y del mundo!, que son las nuevas batallas estratégicas de FIDEL en este tiempo borrascoso”.

 Ahora que hemos visto a Fidel, en un acto de más de seis horas, presentando esta parte de sus Memorias titulado Guerrillero del Tiempo, tenemos la convicción que nada impedirá que él prosiga, a marcha forzada, hilvanando recuerdos y aportando hechos y juicios para irnos contando su historia, que es parte esencial de la de su país y del mundo en la época que le tocó nacer, desarrollarse, librar sus pequeñas y grandes batallas, transformar el escenario político nacional e internacional y diseminar ideas y realidades como si fueran rayos de luz en una noche oscura. Por lo tanto, ha dejado, iluminado el escenario histórico, y aún faltan por descubrirse nuevas estrellas salidas de su frente.


*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Imagen agregada: Fidel Castro en la presentación de Guerrillero del tiempo FOTO Roberto Chile-Cubadebate
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