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La sociedad de la información falsificada… Y todos los noticieros que no tenemos

jueves, 23 de julio de 2015
Por Fernando Buen Abad Domínguez, @FBuenAbad*

 

No logramos consolidar (por ahora) el conjunto de estrategias indispensables para generar los “noticieros” que necesitamos. En materia de “producción informativa” hemos sido derrotados sistemática y secularmente. Los poderes hegemónicos, desde los púlpitos hasta los “house organ”, hicieron del control sobre la información un ejercicio de su poder semiótico ante el que no hemos sabido ponernos a salvo con anticuerpos y contraataques efectivos e invencibles. ¿Recién te enteras?

 Con su modo de “producción de información” las oligarquías han sabido imponernos todas sus premisas alienantes y han sabido desarrollar laboratorios de guerra informativo-ideológica desde donde nos atacan sistemáticamente con mentiras, confusiones, calumnias y engaños que nos han arrodillado sin clemencia. Bolívar decía “por el engañó nos han derrotado más que por la fuerza”. Y tiene mucha razón, hasta el presente.

 Ellos entendieron, con toda claridad mercantil, que “informar” es un ejercicio de poder que puede camuflarse de muchas maneras y lo convirtieron, también, en gran negocio. Ellos lo usan para someter a los trabajadores y para convertir las conciencias de los pueblos en mercados de chatarra intelectual en el que brilla por su ausencia la verdad y se la suplanta con la “espectacularidad” efímera. Le llaman “noticieros”, “prensa”, “informativos”…. Hay eufemismos a raudales. Para conseguir cierto efecto de credibilidad se fabrican (ellos mismos) un “prestigio” a medida, santificado por los dueños del negocio “informativo” y santificado por una buena lista de esbirros “intelectuales” fabricados, también, a medida. Al menos, un balance general desde la aparición de los primeros boletines de iglesia, los primeros diarios y los primeros noticieros… arroja en el presente, resultados espeluznantes. No se puede esperar mayor cosa de oligarquías que han sido, principalmente, focos de ignorantes contagiosos.

 Aunque tengamos muy en claro lo que debemos hacer, y lo que no debemos hacer, en materia de “producción informativa” emancipadora, la praxis ha sido débil. No es suficiente el rigor teórico ni el debate acalorado, nos son suficientes las bibliografías ni las poses de los eruditos “progres”. Tampoco nos sirven los corrillos de los “críticos” que hablan a espaldas incapaces de resolver los problemas que hay enfrente. El avance de los modos de producción “noticiosa” capaces de derrotar al modelo hegemónico burgués requiere un plan de trabajo político de gran alcance y a partir de condiciones concretas. Producir información de calidad revolucionaria y divulgarla exhaustivamente debe ser parte de la lucha mundial generalizada de la clase trabajadora contra el capitalismo. No hay atenuantes.

 Hemos sabido desde hace mucho tiempo que un “noticiero” útil a la humanidad debe ser fundamentalmente una herramienta organizadora en territorios concretos. Una usina filosófica de la organización para intervenir correctamente en escenarios específicos. Hemos sabido que esos escenarios específicos son los frentes de lucha de la clase trabajadora no sólo en las fábricas o en los campos contra los terratenientes, también en las artes, en las academias, en las oficinas, en la cultura… ahí donde las voces de los trabajadores se organicen para una lucha justa, ahí nace la agenda de los noticieros revolucionarios.

 Pero no es suficiente con encontrar los escenarios, es necesario, además, encontrar los vocabularios, las sintaxis, los tonos y los modos de contar y contagiar el alma organizativa de la historia revolucionaria en su escala y con las tácticas de los trabajadores y no la de los informadores. Eso cambia todo el desafío y lo hace más complejo porque lo hace dinámico, porque lo convierte en revolución cultural también dirigida a despojarnos del modelo “noticioso” inoculado a los pueblos como si se tratara de la única y mejor forma de transmitir información. A muchos les resulta imposible el parricidio de forma y contenido mercantiles en materia de “noticias”. Pero habrá que hacerlo.

 Por ejemplo, TeleSur ha dejado una marca imborrable e invaluable en la batalla enorme de transformar la producción de información en una herramienta revolucionaria de los pueblos para hacer visibles sus luchas haciéndose visibles como protagonistas. Pero no podrá lograr mucho por si sola una televisora que para crecer requiere que crezcan con ella, en simultáneo, muchos otros medios de producción informativa solidarios y concatenados en la lucha contra el modo y los medios capitalistas de información. Se necesita una y dos mil “Prensa Latina”, se necesitan miles de medios alternativos y comunitarios, televisoras, documentalistas, radios, impresos expresando sus tácticas y estrategias en lo concreto pero con una agenda de unidad sistematizada en los objetivos de máxima. O sea, lo que no hicimos.

 Hablamos de una revolución mundial de la producción de información capaz de ser nueva por ser colectiva, democrática y revolucionaria. Capaz de aprender a sumar voces y hacer con ellas un relato poderoso contra las mentiras y, principalmente, afianzar un método de producción en el que sea la multi-polaridad de los puntos de vista la que construya fortalezas en la lucha unificada por la verdad y contra el capitalismo enemigo común de la especie humana.

  La otra parte de nuestra derrota histórica es no contar con las escuelas de formación que necesitamos para la revolución de la información. Nosotros no necesitamos informadores “neutrales”, nosotros necesitamos científicos de la información que fijen postura la lado de los pueblos en la búsqueda inalienable de la verdad y su construcción científica necesariamente social ahí donde se lucha. 

Necesitamos compromiso estético y ético para una revolución del pensamiento que necesita de la información como la vida necesita del oxigeno. Nada más, y nada menos, de ese calibre el la responsabilidad y el alcance de la tarea. Es tan extraordinaria su importancia que no podemos dejarla en manos del capitalismo, ni un minuto más. Entérate.
*Filósofo, intelectual y escritor de izquierda nacido en México. Militante marxista de numerosos movimientos e instituciones culturales y literarias de Hispanoamérica. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, es director de cine y tiene una maestría en Filosofía Política y un doctorado en Filosofía. Ha sido rector y director de varias Instituciones culturales y de enseñanza. http://fbuenabad.blogspot.com/


La batalla decisiva por la libertad latinoamericana

domingo, 15 de febrero de 2015
Por Ricardo Arturo Salgado*
Hoy es imperativo que entendamos que todos somos Venezuela, y que la solidaridad no puede ser únicamente enunciativa, que eventualmente, y porque no quedan muchas salidas, el imperio buscará un pretexto para crear la “solución militar” al “asunto venezolano”.
 
Es posible que los albores del siglo XXI, con el ascenso de la revolución bolivariana, como anuncio de que llegaba la hora de los pueblos, sea el mejor momento de toda América Latina en los últimos 500 años. En el momento de más fuerza de la unipolaridad, surge un replanteamiento que ha de derrotar muchas veces al neoliberalismo y al tan cacareado “fin de la historia”.

Durante la los últimos 15 años quedó claro, más que nunca antes, la verdadera naturaleza del capitalismo, su función intrínseca de reproducirse, y obligar a los más pobres a pagar sus garrafales fallas de origen. Además, quedó claro que el socialismo no era una función errada de la historia, que era ante todo la respuesta y la esperanza de reemplazar la voraz maquinaria predatoria capitalista, y que ni era mecánico, ni determinista y no terminaba por definición; mientras exista el capitalismo y su amenaza contra la humanidad, el socialismo será una alternativa.

Ahora bien, las victorias constantes de este cambio de época, no ha sido, ni será, un tránsito fácil para nuestros pueblos. El asedio constante del imperialismo, que luce siempre sediento de la sangre de nuestros hermanos y hermanas, sigue abriendo frentes, provocando heridas y utilizando todos sus recursos por frenar a una América Latina, que de traspatio paso a ser ejemplo de lucha para el mundo entero.

Este acoso permanente, que cuenta siempre con la abyecta colaboración de clases dominantes acostumbradas a vivir de las migajas que les dan los amos norteños, tiende ahora hacia un momento decisivo, hacia una batalla de la que dependerá la historia de este siglo; ya no se trata del amanecer de la esperanza, sino de ganar el derecho a vivir en paz, frente a un enemigo que nutre de la guerra; esa batalla se libra en la tierra de Bolívar, en la Venezuela de Chávez y de Alí Primera, en esa República Bolivariana nuestroamericana.

La oposición traidora, desinteresada absolutamente de lo que suceda a la patria, cree que el “destino manifiesto” también les abarca, que ellos son dueños de las riquezas y que los pobres que ahora reciben beneficios y viven mejor, no tienen derecho a otro tipo de vida que el de la miseria, porque no entienden, porque son tontos y porque son haraganes, que no quisieron ser emprendores. Todo ese pensamiento de la mente colonizada de las clases dominantes latinoamericanas que se sienten felices de ser “sirvientes con dormida adentro”.

Esa oposición castrada, sin ideas, y, sobre todo, sin voluntad de compartir la construccion de una nación digna, se presta a la trama mas vil y se apresta a hacer correr la sangre inocente de muchos venezolanos, incluso la de muchos de sus simpatizantes, si eso le sirve a sus intereses.
No cabe duda que un Golpe de Estado está en ejecución en Venezuela. por las condiciones particulares, el golpe en cuestión está destinado a ser sangriento, violento, con una escalada en muchos campos que ya hemos podido observar en las últimas semanas. La campaña mediática a nivel internacional dibuja un ambiente de carencias y zozobra, una especie de bomba de tiempo que volara en pedazos en cualquier momento. Todos los días, a toda hora, incluso para minimizar las propias crisis locales los medios en nuestros países hablan de que corremos peligro de “llegar a estar como Venezuela”.

Igual envían a tres expresidentes a desafiar las leyes y las instituciones bolivarianas, dizque en apoyo de derechos humanos, mismos que los tres violaron flagrantemente en sus administraciones, cometiendo crímenes por los que deberían guardar prisión. Buscan descaradamente poner en un rincón al presidente Maduro al que quieren mostrar como tirano y como debilucho a la vez, y entonces abusan de la hospitalidad y visitan a un criminal peligroso, que en ningún gobierno de derecha tendría acceso ni a luz del sol.

Simultáneamente, acusan funcionarios de alto rango de tener nexos con el narcotráfico, con lo que las ramas fascistas de la desinformación tienen suficiente para hablar de narco estado, mientras a los verdaderos narco estados los felicitan y les prometen Planes Colombia a granel. Entonces aparece Brownfield “preocupado” por la situación en Venezuela, olvidándose de sus propios 46 millones de pobres, y sus decenas de millones de drogadictos y de sus propias agencias de seguridad nacional involucradas en el tráfico de estupefacientes al mercado “libre” de las drogas que tiene en su propia casa.

A esto se suma la guerra económica que ya hicieron varias veces en el pasado. El acoso de los empresarios es tenaz, calculan los beneficios que obtendrán cuando los fascistas venezolanos, como Maria Corina, Ledezma o Capriles, hayan tomado el poder. Todos imaginan un amanecer con Pinochet reencarnado y los comunistas corriendo por sus vidas, porque al final, las ideas no valen nada; “el mejor comunista es el comunista muerto”.

La situación actual en la República Bolivariana de Venezuela plantea un reto que nos es común a todos los latinoamericanos. Históricamente hemos sido muchos pedacitos luchando contra el gigante, sucumbiendo por impotencia (con la extraordinaria excepción de la Cuba revolucionaria). Hoy es imperativo que entendamos que todos somos Venezuela, y que la solidaridad no puede ser únicamente enunciativa, que eventualmente, y porque no quedan muchas salidas, el imperio buscará un pretexto para crear la “solución militar” al “asunto venezolano”.

Es sumamente importante pensar con claridad, especialmente para la izquierda; la lógica yanqui y la de sus lacayos locales no contempla la conservación de ningún tipo de foco opositor. La vocación democrática de la revolución bolivariana es lo último que querrán replicar los expertos del imperio, en un país donde el pueblo sabe muy bien cómo derrotar a sus enemigos en las urnas. No es casual que, hoy por hoy, los contrarrevolucionarios venezolanos hablen de “solución final” o “final del chavismo”.

Está claro que la historia nos enseña lecciones, hoy tenemos un momento decisivo en Venezuela, y los enemigos de Latinoamérica, externos e internos, deberían entender que no permitiremos un nuevo 11 de septiembre de 1973.

Muchos criticaran la posición abierta y militante de este escrito, pero ante el cinismo y desfachatez del ataque contra nuestro baluarte, no hay más remedio que dar un paso hacia adelante, para defender la revolución.

Imagen agregada de la web.

Publicado por Con Nuestra América

*Investigador Social y Escritor hondureño

Algunas reflexiones inmediatas sobre América Latina: especialmente en relación a Cuba y Venezuela

sábado, 7 de febrero de 2015
Por Carlos Maldonado*

El golpe anunciado por el gobierno de la Bolivariana Venezuela contra su presidente Nicolás Maduro está en ciernes. La derecha pro imperialista y el gobierno fascista y terrorista de los Estados Unidos no han cejado ni un minuto en su alianza para tumbar el proceso revolucionario que si bien, como todo en construcción, ha ido a tientas en una experiencia nueva, es la alternativa más prometedora para cualquier pueblo que abrace la senda del socialismo. Y, por supuesto la más odiada y, por tanto, la más combatida por los imperialista y sus lacayos desde todos los frentes con el objetivo de hacerla fracasar y con ello hacer fracasar también la esperanza de millones de empobrecidas por el capitalismo no solo en América Latina sino en el mundo entero.

Sin embargo, el golpe no solo se gesta a lo interno de la patria de Chávez, sino hacia los aliados naturales de Venezuela en la CELAC, UNASUR y la ALBA. En primer lugar, la jugada empieza con suavizar algunas restricciones del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, batiendo para ello todos los tambores de la propaganda, mediante la cual se hace creer a un gran número de gentes, especialmente a algunos intelectuales distraídos que no se informan bien, de que el bloqueo ha sido levantado. Cuando, eso está muy lejos de suceder.

A esta jugada de política exterior imperial se le podría ubicar como la zanahoria.

¿Qué gana el Imperio con ello? En primera instancia, mostrar a la opinión pública mundial, tal como la están mostrando sus principales medios de desinformación, que el gobierno de Obama es más democrático que sus antecesores y, por supuesto, que se olvidarán las viejas rencillas lo cual no solo es falso sino descarado, pues el mismo Barack Obama en su alocución donde anunció el levantamiento de algunas restricciones hacia Cuba, dejó claro que la política añeja del bloqueo no había cumplido sus objetivos y que por tanto, habría que probar con nuevos métodos para procurar los cambios democráticos que los cubanos, los de Miami, por supuesto, necesitan para hacerse del poder en la Isla y ponerla al servicio de Washington de nuevo. Ello, daría con el trasto al movimiento de la Segunda  Independencia en el continente que inauguró la rebelde isla en 1959.

Por otro lado, la otra jugada imperial, la cual podría fácilmente denominarse como la del garrote, es la cifrada en el ataque sistemático hacia el gobierno popular de la presidenta Cristina Fernández el cual conjuga, desde la aplicación extraterritorial de leyes norteamericanas contra un país soberano como Argentina para el pago de intereses leoninos de los fondos buitres fruto de la extorsión que le impuso un juez neoyorquino, Greisa, que devino en condena al país austral por parte de los organismos internacionales manejados por el Imperio, incluso del secuestro temporal de una fragata en un país africano a instancias de EEUU, hasta lo que últimamente ha venido calentando el ambiente con las infundadas acusaciones del extinto fiscal general Nissman a la presidenta Fernández de favorecer a altos cargos iraníes en el caso de la explosión de la Mutual AMIA a cambio de petróleo. Crisis que se agravó con el suicido inducido o asesinato del fiscal NIssman. Dichos sucesos hacen peligrar no solo la continuidad de la estructura popular del gobierno argentino, sino, en caso de que la facción de la presidenta ganara, obligarla a conceder más campo de acción a las transnacionales y volver bajo el ala del FMI, lo cual dejaría sin un socio importante o un socio muy debilitado en la dinámica de la integración y el crecimiento de la CELAC.

Por si esto fuera poco, fuera del ámbito del continente americano, el cerco levantado por Washington en contubernio con la Unión Europea a Rusia, China e Irán, a través del dumping petrolero por parte de Estados Unidos basado en la sobreexplotación denominada fracking por demás temporal y alto contaminante, lance que apoya su lacayo del medio oriente, Arabia Saudí quien ejerciendo el poder de la presidencia de la OPEP se opuso rotundamente a la restricción en la oferta petrolera para evitar el desplome de los precios en el mercado internacional lo cual, obviamente puso en aprietos económicos a Rusia, Irán y Venezuela, tres de sus principales enemigos en la arena mundial y posicionando a EEUU como uno de los mayores productores del crudo a nivel planetario. Ese marco de guerra económica, como bien lo ha señalado el presidente Maduro, se ha visto apuntalado por la guerra y la amenaza de ésta no solo en la frontera rusa con el apoyo abierto a los golpistas de Kiev, sino con el incremento de la flota naval gringa en el mar de China, su apoyo a  Corea del Sur a través del incremento de sus tropas en su base ubicada en la península coreana, amenazando con ello a su vecina del Norte a quien le amplió mayores sanciones y el aumento de la ayuda militar a Japón. Atizando con esto último el conflicto entre China Popular y los nipones por las islas Sankoku.

Con respecto a China, el apoyo descarado al Dalai Lama, jefe separatista del Estado feudal del Tibet en el exilio por parte de Obama ha sido la más reciente muestra de desprecio a acuerdos alcanzados anteriormente con el gigante asiático. Con Rusia, las sanciones impuestas a ésta por parte de la Casa Blanca y la UE y su aumento en los últimos días, así como el descarado anuncio de venderle armas al ejército ucraniano que ha sido incapaz de imponerse a las repúblicas rebeldes de la región del Donbass, son las muestras más elocuentes de su devenir imperial. Por otro lado, las sanciones que mantiene contra Irán son visos de que le urge, al Imperio del Caos, como le denomina el intelectual español, Pepe Escobar a Estados Unidos, neutralizar a los socios financieros y productivos de esa América Latina que se ha desmarcado de su radio de influencia. Pero atacando a uno de sus puntales más fuertes como es la Bolivariana Venezuela que no solo posee las reservas mundiales de petróleo más grandes del mundo sino que lidera junto a Cuba, la alternativa socialista más seria e importante que se haya conocido en pleno siglo XXI, al capitalismo imperialista que ostenta Washington hasta ahora. Con ello, por supuesto, se quiere a su vez dar  golpe mortal a la unidad latinoamericana que en bloque sumaría fuerza a la iniciativa democrática de un mundo multipolar que encabezan Rusia y China. 

Esos temores son los que sufre hoy el Imperialismo sumados a los empantanamientos de sus iniciativas guerreristas que promueven sus asesores y ejércitos privados queriendo recuperar sitios donde la riqueza energética se les vuelve crucial como en Medio Oriente, fracasando en su intento, entre varios, de tumbar al gobierno de Bashar Al Assad o imponer gobernabilidad en la Libia del asesinado Muammar Gaddaffi, al tiempo que la campana que anuncia el fin del dumping, por su imposibilidad de alargarlo por más tiempo por sus costos de producción, está a punto de sonar.

Por ello, el golpe ya detectado en Venezuela es necesario neutralizarlo con efectividad y contundencia para evitar que se convierta en un retroceso muy grande a los sueños bolivarianos de integración latinoamericana dándole al monstruo imperial una dotación de oxigeno fresco con lo cual nuestros pueblos se sumirían más en la barbarie y se retrasaría el parto doloroso por una nueva sociedad.

Sin duda alguna, el Imperio tiene muchas cartas bajo la manga, por lo que los revolucionarios de todo el mundo tenemos que seguir es el viejo apotegma marxista de unirnos, para poder hacer frente a las arremetidas de la bestia herida y acabar con ella de una vez por todas. Uno de esos golpes maestros sería apoyar al gobierno del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro de manera irrestricta dejando de lado las desavenencias, llamando a la unidad de todos los sectores revolucionarios y progresistas del continente para aupar la iniciativa en contra de los planes imperiales y la derecha venezolana a través de los órganos de integración como la CELAC, la UNASUR, la ALBA y PETROCARIBE.

Enviar las denuncias y los llamados en contra del golpe en Venezuela u otros países por medio de mensajes masivos en las redes sociales e inundar con ellos al continente. A la vez que nos agrupamos en frentes populares contra el golpe en nuestros respectivos países.

¡Contra el golpe a la Revolución Bolivariana! ¡Viva la Revolución! ¡Viva Chávez y Maduro!

La Gotera. Guatemala, 06 de febrero de 2015

*Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala

Contra las guerras y contra el Imperialismo

jueves, 4 de diciembre de 2014
Por Manuel E. Yepe*

El año 2014 ha marcado el centenario de la I Guerra Mundial y el 75º aniversario de la II Guerra Mundial. De las dos grandes guerras imperialistas del siglo XX resultó el asesinato masivo de no menos de 80 millones de personas, entre soldados y civiles.

Es a partir de este triste recuerdo que el luchador pacifista estadounidense Wayne Nealis formula la propuesta de construir un fuerte movimiento por la paz inspirado en los principios de la “Liga anti-imperialista de Estados Unidos” fundada en 1898 y el trabajo de muchas organizaciones de luchadores contra las guerras en todo el mundo que condujeron a la creación en 1945 de Consejo Mundial por la Paz del que Estados Unidos es, aún hoy, activo afiliado.

Si bien no puede decirse que estos movimientos hayan tenido  éxito deteniendo la guerra y la irracional agresión estadounidense, Nealis concibe que los luchadores actuales por la paz pueden aprender mucho de las experiencias de aquellos precursores.

Pero será preciso –dice– cambiar el pensamiento y la actitud de la gente acerca de la naturaleza de la política exterior de su país, orientada a las ganancias, los mercados y los recursos naturales. Sin entender el carácter imperialista de tal política se acepta la guerra como un mal inevitable, un fracaso de la moral humana o una escoria del cinismo.

Quienes activamente se han organizado para oponerse a las guerras, lo han venido haciendo una y otra vez pero, cuando cesan las hostilidades, los bombardeos o la escalada de sanciones, las acciones se desvanecen y nadie se interesa por conocer las causas de tales conflictos geopolíticos sistémicos.

“Comprensiblemente, muchas personas son manipuladas por la propaganda de guerra que coloca la agresión propia al amparo de razones nobles- como la lucha por la libertad y la democracia - y difunde mensajes que infunden miedo al adversario, frecuentes en tiempos de guerra fría y reciclados en la guerra contra el terrorismo. Este enmascaramiento de las verdaderas intenciones es otra razón por la que es necesario un enfoque antiimperialista que revele los motivos subyacentes tras la política exterior de Estados Unidos”.

Es opinión de Nealis que una nueva organización o coalición política que se funde para la promoción de la paz debe considerar  incorporar el término "anti-imperialista" en su apelativo. “El nombre de la Liga anti-imperialista no dejó al público duda alguna acerca de la misión de la entidad o quienes serían sus adversarios”.

Esta elección delinearía la misión de la organización o coalición de modo que otras entidades de lucha por la paz que no están de acuerdo con la estrategia de lucha contra el imperialismo no se incluyan en ella. “Esto no debe malinterpretarse como crítica a los grupos de paz existentes”, solo subraya que el reto recaerá sobre quienes optan por el enfoque antiimperialista y están prestos a demostrar la efectividad de ese rumbo.

Otro propósito que lleva a Nealis a abogar por un movimiento explícitamente antiimperialista es el de crear un espacio político para la paz abierto a personas de mente liberal y políticos, organizaciones y sindicatos progresistas audazmente dispuestos a desafiar las estructuras y las amenazas imperialistas.

Varias encuestas de opinión pública indican que en los últimos dos años tiene lugar un cambio significativo en el pensamiento de los estadounidenses, lo que abre posibilidades para la construcción de un movimiento por la paz basado en principios antiimperialistas. Es un hecho notable teniendo en cuenta que los ataques terroristas del 9-11 sirvieron para concertar apoyo mayoritario del pueblo a los objetivos militares y la política exterior imperialista de Washington.

“Pero, transcurridos unos pocos años, los estadounidenses se han vuelto escépticos y cansados de la guerra y las agresiones”.

El pueblo estadounidense fue capaz de detener el plan de ataque a Siria en el verano de 2013 mediante un rechazo masivo que fue el más fuerte indicador de un cambio en la opinión pública que indica que es posible cultivar y organizar el movimiento por la paz de que habla Nealis.

Una segunda indicación de que los estadounidenses están comenzando a ser más escépticos sobre la política exterior fue su respuesta a las denuncias de Edward Snowden quien hizo públicos documentos secretos de inteligencia, denunció “una política exterior de mentiras” y, pese al intento oficial de demonizarlo y considerarlo un traidor, según encuestas, el pueblo valoró su acción de heroica.

La contradicción entre los objetivos imperialistas y un público escéptico seguirá creando oportunidades a un movimiento por la paz estadounidense con un programa de lucha antiimperialista que cierre filas con los movimientos nacionalistas de todo el mundo que exigen de Estados Unidos el cese de su intervención en los asuntos internos de otras naciones, la clausura de las bases militares en el extranjero y que deje su pretensión de actuar como el policía global.

Diciembre 3 de 2014

*Periodista cubano, especializado en temas de política internacional.
Enviado por su autor, publicado en su blog Manuel Yepe: Opiniones desde Cuba

La serpiente de mil cabezas

domingo, 6 de julio de 2014
Por Ricardo Luis Plaul*

El capitalismo desde sus orígenes ha dejado su impronta de explotación, violencia, autoritarismo, pobreza, injusticia, guerras, muerte y desolación. Como formación socio-económica que conlleva  una superestructura ideológica, jurídica y  cultural, sostiene anti-valores que suelen disfrazarse y adoptar formas diversas asociadas al esfuerzo, la libertad, el desarrollo individual, el consenso, el respeto por las tradiciones y las normas.

Con habilidad e hipocresía esconde su afán de lucro, la obsesión por el consumo ilimitado y permanente, el desdén por el otro desde un egoísmo individualista feroz e inclemente, la incapacidad egocéntrica de la descentración, su pragmatismo utilitarista donde el fin justifica los medios, la xenofobia, el clasismo, el racismo, la homofobia, el rechazo en suma de lo diferente, el machismo patriarcal,  su desdén y desprecio por lo nacional, lo latinoamericano, lo popular.

Su necesidad de acumulación y expansionismo, lo ha llevado a utilizar estrategias diversas para lograr sus objetivos. La tecnología ha sido, en manos del poder económico concentrado, sólo un instrumento valioso para incrementar y concentrar el Poder y las riquezas en manos de unas pocas familias y empresas.

La planificación capitalista también se ha asegurado de disponer de todos los recursos necesarios para lograr sus objetivos de eliminación de todos sus enemigos, ya se trate de personas o pueblos enteros.

Las guerras por el reparto del mundo, los golpes de Estado violentos o blandos, las dictaduras cívico-militares, la acción sediciosa y/o des-estabilizadora de las corporaciones mediáticas y económicas,  la organización de grupos de mercenarios auspiciados por las agencias del Imperio, los periodistas, intelectuales,  políticos y gremialistas cómplices, voceros y agentes del Establishment creando un clima de desaliento, miedo  e inquietud, son algunas de las estrategias y actores intervinientes para asegurar su continuidad o restauración, según el caso.

Los gobiernos populistas pueden intervenir y regular la vida económica para paliar  los efectos de este sistema, ampliar los derechos de las minorías  y darles mayor dignidad de vida  a través de subsidios, planes de vivienda, control de precios, atención prioritaria de la salud y la educación de los sectores populares, seguros de desempleo, universalización de las asignaciones familiares, jubilaciones y salarios dignos, avanzar en la obra pública, mejorar las oportunidades de empleo y producción, incentivar el desarrollo cultural y científico-tecnológico, incentivar la participación política de la juventud   etc. lo cual no es poco. Pero no podrá eliminar la pobreza estructural, el trabajo no registrado, la desigualdad social, económica y laboral, la extranjerización y concentración económica, la destrucción paulatina del ambiente y la apropiación por parte de las transnacionales  de los recursos naturales, sin transformar  radicalmente las relaciones de producción , sin diversificar la matriz energética,  sin una profunda reforma impositiva y financiera, sin concretar una integración regional e internacional  económica, cultural y jurídica con aquellos países que marchan, con sus diversidades, hacia el buen vivir de sus pueblos.

El pretendido acompañamiento de una burguesía nacional, en el marco de un capitalismo nacional y humanizado con inclusión social es tan sólo una ilusión. El ataque persistente de los históricos  enemigos internos  del pueblo, que ven afectados sus intereses corporativos y personales, su poder y su impunidad, unida a la poderosa acción destructiva del capital financiero internacional hacen muy difícil el sostenimiento y avance de un Proyecto Nacional y Popular que no avance en la construcción participativa y revolucionaria de un proyecto regional con el conjunto de los sectores populares.

Las fuerzas mercenarias que atacan en Siria, la fragmentación y la guerra interna  de Ucrania, la destrucción y fragmentación de Irak y los ataques que sufre de fuerzas  fundamentalistas, la ocupación y destrucción de Afganistán, las frecuentes intervenciones armadas de las fuerzas de la OTAN en países productores de petróleo, la instalación de bases militares de EEUU en nuestra región y rodeando a países potencialmente “enemigos” del Imperio, el criminal bloqueo a Cuba, los ataques externos e internos a los países de Nuestra América que construyen el socialismo del siglo XXI,  la impunidad de los llamados “paraísos fiscales, los ataques del Estado de Israel en la franja de Gaza,  la escalada de los fondos “buitres” sobre países que se atreven, como el nuestro, a desafiar las imposiciones del poder financiero internacional, el avance y la impunidad del narcotráfico y el lavado de dinero, el criminal desinterés por los inmigrantes indocumentados que huyen de los dolores de la insufrible vida  que el sistema genera,   las políticas de ajuste ejecutadas en los países de la eurozona, son algunas de las manifestaciones de la variedad de acciones que el capitalismo, en su fase neoconservadora y de predominio financiero, lleva a cabo como parte de su acción de sobrevivencia y fortalecimiento.

Sus periódicas crisis son oportunidades para la organización, fortalecimiento y unidad en la acción,  de los movimientos, fuerzas políticas, sociales y   bloques regionales e internacionales que lo enfrentan. Pero hay que también tener en cuenta, que como un animal herido, se vuelve más peligroso e intenta curar sus heridas a costa de los sectores más vulnerables de los pueblos. Simula, se metamorfosea, se retuerce, se escurre, todavía no se muere, muestra sus garras y hay que unir fuerzas para enterrarlo junto a los que lo alimentan. La batalla política, económica y socio- cultural se libra en todos los frentes.

*Escritor, Remedios de Escalada, Buenos Aires, Argentina

05/07/2014

Dirty Wars

viernes, 7 de febrero de 2014
Guerra Sucia (Dirty Wars) es cuando menos, lo que se puede decir de lo que E.U. y países complices hacen al asesinar a millones de personas en el mundo. Pero, los más cínicos (entre los que tal vez me incluyo) dirán: "¿Que guerra no lo es?". El asunto, en mi opinión, no es si hay o no una guerra sucia...¡LA HAY!
El asunto es reconocer, hacer conciencia, entender quienes son los bandos, sus intereses, sus objetivos, lo que los impulsa y lo que están dispuestos a hacer por conservar o cambiar las cosas.
Este documental, me ha impresionado mucho. En lo personal, leí el libro de Jeremy Scahill, "Blackwater"; en el, ya se podía vislumbrar el grado de descaro y cínismo asesino que detenta el gobierno (y parte de su población) de los Estados Unidos y que, por otro lado, no sorprende a nadie.

En este documental, se da fe del siguiente paso en el abierto plan genocida, torturador, terrorista y asesino, que las élites mundiales y principalmente de los E.U.  estan desatando en el mundo, vía sus perros lameculos, criminales y homicidas, ya sean mercenarios viles o "heróicos" militares sin cerebro.

Hay una cita en el minuto 1:06 que hace uno de estos militares "arrepentidos". Creo que bien podría resumir el documental...

"Lo que hemos hecho esencialmente es crear un martillo infernal. Y por el resto de nuestra generación, por el resto de mi vida, esta fuerza estará continuamente buscando un clavo"

Les dejo el link a la EXCELENTE página de cine documental Naranjas de Hiroshima, donde podrán ver el documental completo:

Para ir a la página con el documental, dale click aquí... 

Muy recomendable documental, para entender de que trata la "Guerra contra el terrorismo" que llevan a cabo los hijos de puta de E.U....

Koan




Los agentes involuntarios de la Orden Imperial: La izquierda ilusa

lunes, 9 de septiembre de 2013
VIDÉO :  Jean Bricmont, et la "paix" en Israël-Palestine
Hubo un tiempo, a principios de la década de 1970, en que muchas personas, incluido yo mismo, pensaban que todas las “luchas” de aquella época estaban relacionadas: la Revolución Cultural en China, las guerrillas en América Latina, la Primavera de Praga y los“disidentes” de la Europa del Este, mayo del 68, el movimiento de los derechos civiles [estadounidense], la oposición a la guerra de Vietnam y los nominalmente socialistas movimientos anticoloniales en África y Asia. También pensábamos que, por analogía con la Segunda Guerra Mundial, los regímenes“fascistas” de España, Portugal y Grecia solo podrían ser derrocados por medio de la lucha armada, muy probablemente prolongada.

Ninguna de estas suposiciones era correcta. La Revolución Cultural no tenía nada que ver con los movimientos antiautoritarios en Occidente, los disidentes de la Europa del Este en general eran procapitalistas y proimperialistas, y a menudo de una manera fanática, las guerrillas latinoamericanas eran una quimera (excepto en América Central) y los movimientos de liberación nacional eran exactamente eso: con bastante acierto, su objetivo era la liberación nacional y se denominaban a sí mismos socialistas o comunistas solo por el apoyo que les ofrecían la Unión Soviética o China. Los regímenes “fascistas” del sur de Europa se transformaron ellos mismos sin ofrecer una resistencia importante y no digamos ya una lucha armada. Muchos otros regímenes autoritarios siguieron el ejemplo: en la Europa del Este, en América Latina, en Indonesia, África y ahora en parte del mundo árabe. Algunos se desmoronaron desde dentro, otros después de unas pocas manifestaciones.

Me acordé de todas esas ilusiones juveniles cuando leí una petición “en solidaridad con los millones de sirios que han estado luchando por la dignidad y la libertad desde marzo de 2011”, cuya lista de signatarios verdaderamente incluye a las figuras más destacadas de la izquierda occidental. La petición afirma que “[...] La revolución en Siria es una parte fundamental de las revoluciones del norte de África, pero es también una extensión de la revuelta zapatista en México, el movimiento de los sin tierra en Brasil, las revueltas europeas y norteamericanas contra la explotación neoliberal, y un eco de los movimientos por la libertad en Irán, Rusia y China”.

Los signatarios piden, por supuesto, que Bashar al-Assad abandone inmediatamente el poder, lo cual se supone es la única “esperanza para un sistema unificado, libre, e independiente en Siria”. También afirman que Rusia, China e Irán “han mantenido su apoyo al régimen a pesar de la masacre de personas”, a pesar de que “supuestamente eran amigos de los árabes”; reconocen que “EE.UU. y sus aliados del Golfo, han intervenido en apoyo de los revolucionarios”,pero les acusan de haberlo hecho “con un claro y cínico interés propio” y tratando de “aplastar y subvertir el levantamiento”. No está claro cómo cuadra esto con la siguiente línea del texto que afirma que “las potencias regionales y mundiales han dejado el pueblo sirio solo”.

El resultado final de la petición consiste en una grandiosa afirmación de “solidaridad” de “intelectuales, académicos, activistas, artistas, ciudadanos interesados y movimientos sociales”, “con el pueblo sirio para enfatizar la dimensión revolucionaria de su lucha y para evitar las batallas geopolíticas y guerras de poder que tienen lugar en su país”.¡Nada menos!

Merece la pena analizar la petición al detalle porque resumen muy bien todo lo que hay de erróneo en la corriente principal del pensamiento de izquierda actual, e ilustra y explica por qué no hay izquierda en Occidente. El mismo tipo de pensamiento dominó el pensamiento de la izquierda occidental durante las guerras de Kosovo y Libia, y en cierto modo durante las guerras de Afganistán (“solidaridad con las mujeres afganas”) e Iraq (“estarán mejor sin Saddam”).

En primer lugar, es muy dudosa la manera de presentar los hechos acerca de Siria. No soy un experto en Siria, pero si el pueblo está tan unido en contra del régimen, ¿cómo es que este ha resistido durante tanto tiempo? Ha habido relativamente pocas deserciones en el ejército o entre el personal diplomático y político. Dado que la mayoría de los sirios son sunníes y que constantemente se describe al régimen como uno que se basa en el apoyo de la “secta alauita”, algo debe de brillar por su ausencia en el relato acerca de Siria.

A continuación, nos guste o no, las acciones de “Rusia, China e Irán” en Siria han sido acordes con el derecho internacional, a diferencia de las de “Estados Unidos y sus aliados del Golfo”. Desde el punto de vista del derecho internacional, el actual gobierno de Siria es legítimo y responder a su petición de ayuda es perfectamente legal, mientras que armar a los rebeldes no lo es. Por supuesto, las personas de izquierda que firman la petición probablemente pondrían objeciones este aspecto del derecho internacional porque favorece a los gobiernos por encima de los insurgentes. Pero imaginemos el caos que se crearía si en todo el mundo cada gran potencia armara a los rebeldes que le pareciera. Se podría deplorar la venta de armas a “dictaduras”, pero Estados Unidos no está en posición de dar lecciones al mundo en este aspecto.

Por otra parte, “Rusia y China” son quienes, por medio de su votación en la ONU, impidieron otra intervención estadounidense, como la de Libia, a la que la izquierda occidental se opuso con muy poco entusiasmo, si es que se opuso. De hecho, dado que Estados Unidos utilizó la Resolución de la ONU sobre Libia para llevar a cabo el cambio de régimen que no había autorizado la Resolución, ¿no es natural que Rusia y China sienta que se les tomó el pelo en Libia y digan: “¡nunca más!”?

La petición considera los acontecimientos en Siria como una“extensión de la revuelta zapatista en México, el movimiento de los sin tierra en Brasil, las revueltas europeas y norteamericanas contra la explotación neoliberal, y un eco de los movimientos por la libertad en Irán, Rusia y China”, pero tienen cuidado de no relacionarlos con los gobiernos antiimperialistas en América Latina ya que estos gobiernos están completamente en contra de las intervenciones exteriores y defienden el respeto de la soberanía nacional.

Por último, ¿qué debería hacer cualquier persona que crea que la salida “inmediata” de Bashar al-Assad llevaría a una“Siria libre, unificada e independiente”? ¿Acaso los ejemplos de Iraq y Libia no son suficientes para arroja algunas dudas sobre estos optimistas pronunciamientos?

Esto nos lleva al segundo problema de la petición, que es su tendencia al romanticismo revolucionario. La izquierda occidental actual es la primera en denunciar a los regímenes“estalisnistas” del pasado, incluidos los de Mao, Kim Il Sung o Pol Pot. Pero, ¿olvidan que Lenin luchó contra el zarismo, Stalin contra Hitler, Mao contra el Kuomintang, Kim Il Sung contra los japoneses y los dos últimos, así como Pol Pot lucharon contra Estados Unidos? Si la historia debe enseñarnos algo es que luchar contra la opresión no te convierte necesariamente en un santo. Y dado que se han echado a perder tantas revoluciones violentas en el pasado, ¿qué razón hay para creer que la “revolución” en Siria, cada vez más dominada por religiosos fanáticos, emergerá como un ejemplo deslumbrante de libertad y democracia?

Ha habido repetidas ofertas de negociación por parte tanto de“Rusia, China e Irán” como del “régimen de Assad” tanto con al oposición como con sus patrocinadores (“Estados Unidos y sus aliados del Golfo”). ¿No habría que dar una oportunidad a la paz y a la diplomacia? El “régimen sirio” ha modificado su constitución, ¿por qué estar tan seguro de que esto no puede llevar a un “futuro democrático”, mientras que una revolución violenta sí puede? ¿No habría que dar una oportunidad a la reforma [política]?

Con todo, el principal defecto tanto de esta petición como de llamamientos similares de la izquierda intervencionista humanitaria en el pasado es ¿a quién están hablando? Los rebeldes en Siria quieren la mayor cantidad de armas sofisticadas posible; ninguno de los firmantes de la petición se las puede proporcionar y resulta difícil ver cómo lo puede hacer la “sociedad civil global y no [a] los gobiernos ineficaces y manipuladores”. Esos rebeldes quieren que los gobiernos occidentales les proporcionen esas armas y no les podría preocupar menos lo que piense la izquierda occidental. Y esos gobiernos occidentales apenas saben que existe siquiera la izquierda. Y aunque lo supieran, ¿por qué iban a escuchar a personas que no tiene un apoyo popular serio y, por ello, no tienen medios de presionar a los gobiernos? La mejor prueba de ello es la causa a la que muchos de los firmantes han dedicado parte de sus vidas: Palestina. ¿Qué gobierno occidental presta atención alguna a las reivindicaciones del “movimiento de solidaridad con Palestina”?

Solo porque la petición no tenga efecto en Siria no quiere decir que no tenga efecto tout court. Debilita y confunde lo que queda de los sentimientos en contra de la guerra al poner el acento en que “nuestra” prioridad debe ser gestos vacíos de solidaridad con una rebelión a la que ya apoya militarmente occidente. Una vez conseguida esta manera de pensar, se hace psicológicamente difícil oponerse a la intervención estadounidense en los asuntos internos de Siria ya que la intervención es precisamente lo que desean los revolucionarios a los que debemos “apoyar” (al parecer, a diferencia de los signatarios, no se han dado cuenta de que Occidente desea “aplastar y subvertir el levantamiento”). Por supuesto, quienes defienden la petición dirán que ellos no“apoyan” a los extremistas más violentos en Siria, pero, entonces, ¿a quién están apoyando exactamente y cómo? Por otra parte, la falsa impresión de que las “potencias[regionales y] mundiales han dejado al pueblo sirio solo”(aunque, de hecho, hay un flujo constante de armas y de yihadistas a Siria) proviene en parte del hecho de que Estados Unidos no es tan demente como para arriesgarse a una Guerra Mundial dado que Rusia para decir en serio lo que dice en este caso. Parece que a los signatarios nunca se les ocurre que podemos estar al borde de una Guerra Mundial.
Quienes defienden la petición probablemente dirán que “nosotros” debemos denunciar tanto al imperialismo estadounidense como a los regímenes opresivos contra los que se “revuelve” el pueblo. Pero esto no hace sino mostrar la profundidad de su error: ¿por qué reivindicar hacer dos cosas a la vez cuando uno no es capaz de hacer ninguna de las dos, siquiera parcialmente?

Si estas peticiones son peores que no hacer nada, ¿qué debería hacer entonces la izquierda? En primer lugar, ocuparse de sus propios asuntos, lo que significa luchar en casa. Esto es mucho más duro que expresar una solidaridad que no significa nada con personas de países lejanos. Y, ¿luchar por qué? La paz a través de la desmilitarización de Occidente, una política no intervencionista y situar la diplomacia, no las amenazas, en el centro de las relaciones internacionales. Casualmente, los libertarios y la derecha paleoconservadora defienden una política no intervencionista. La izquierda utiliza constantemente este hecho sumando a la invocación de la historia previa a la Segunda Guerra Mundial (la guerra civil española, los Acuerdos de Munich) para dar mala fama al antiintervencionismo.

Pero es ridículo: en realidad no se resucita constantemente a Hitler y Occidente no se enfrenta a ninguna amenaza militar seria. En la situación actual, recortar los costes del Imperio es una preocupación perfectamente legítima de los ciudadanos estadounidenses.
De hecho, sería perfectamente posible establecer una amplia coalición de derecha e izquierda de personas que se oponen al militarismo y al intervencionismo. Por supuesto, dentro de esta coalición se podría seguir estando en desacuerdo sobre el matrimonio homosexual pero, aún siendo esta una cuestión importante, quizá no debería impedirnos trabajar juntos en cuestiones que también pueden parecer importantes a algunas personas, como la paz mundial, la defensa de la ONU y del derecho internacional, y el desmantelamiento de las bases del imperio estadounidense. Además, no es improbable que se pudiera ganar a una gran parte del público estadounidense a favor de estas posturas si se establecieran unas campañas continuas y bien organizadas para persuadirle.

Pero, por supuesto, el espíritu de la petición va exactamente en la dirección contraria, hacia más implicación e intervenciones de Estados Unidos. Sin duda muchos de los signatarios se consideran a sí mismos antiimperialistas y defensores de la paz, y algunos de ellos han desempeñado un papel importante en la oposición a anteriores guerras de agresión estadounidenses. Pero no parecen haberse dado cuenta de que las tácticas del imperialismo han cambiado desde los tiempos de los movimientos de liberación nacionales. Ahora que ha terminado la descolonización (con excepción de Palestina,), Estados Unidos ataca a los gobiernos, no a los movimientos revolucionarios, que considera que son demasiado independientes. Y para hacerlo utiliza una variedad de medios que son similares en sus tácticas a los movimientos revolucionarios o progresistas del pasado: la lucha armada, la desobediencia civil, O“N”Gs financiadas por el gobierno, revoluciones de colores, etc.

El último ejemplo de estas tácticas es el intento por parte de los gobiernos occidentales de utilizar a la comunidad lesbiana-gay-bisexual-transexual (LGBT) como soldados de las tropas de asalto contra Rusia y los Juegos de Invierno, en un intento transparente de desviar la atención del público del embarazoso asunto de que en el caso Snowden es Rusia y no Estados Unidos quien está del lado de la libertad. Es de temer que la izquierda intervencionista humanitaria se suba al carro de esta nueva cruzada. Sin embargo, como ha señalado Gilad Atzmon con su habitual estilo ligeramente provocativo, es poco probable que esto beneficie en algo a la comunidad LGBT en Rusia ya que este tipo de apoyo permite a sus oponentes tildarlos de portadores de influencia extranjera. No es una buena idea para una minoría, sea de la parte del mundo que sea, ser considerada como agentes de una potencia extranjera y, menos aún, de un gobierno tan odiado por su arrogancia y su intervencionismo como el actual gobierno estadounidense. Y, por cierto, las personas que piden el boicot de los Juegos de Invierno en Rusa no pusieron ninguna objeción a celebrar los Juegos Olímpicos en Londres, lo que implica que, para ellos, tomar medidas en contra de los homosexuales es un crimen grave mientras que las guerras en Afganistán e Iraq son meros deslices.

Las personas que sucumben a las ilusiones del romanticismo revolucionario o que se ponen de parte del supuesto desvalido, independientemente de la agenda del desvalido, están siendo engañadas por las tácticas del imperialismo actual. Pero aquellas personas que aspiran a un orden mundial más pacífico y más justo, y que creen que una condición previa para este orden es el debilitamiento del imperialismo estadounidense, ven fácilmente a través de este camuflaje. Estas dos diferentes visiones del mundo dividen tanto a la derecha como a la izquierda: intervencionistas liberales y neoconservadores en un lado, libertarios, paleoconservadores e izquierdistas tradicionales en otro, y eso puede llamar a alianzas nuevas y heterodoxas.

Counterpunch, 14 de agosto de 2013.


Traducción del inglés: Carmen Martínez (03.09.2013)
JEAN BRICMONT enseña física en la Universidad de Louvain en Bélgica. Es el autor de Humanitarian ImperialismSe puede contactar con él enJean.Bricmont@uclouvain.be

Cuba al frente de la CELAC, antítesis de la OEA

lunes, 29 de julio de 2013

Cuba al frente de la CELAC, antítesis de la OEA
Escrito por Hernán Ramón*  

 La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) fundada en diciembre de 2011 en Caracas es, como lo hemos señalado en oportunidades anteriores, uno de los hechos más trascendentales de los últimos tiempos en el continente en torno a la integración. En palabras de Fidel Castro “se trata del suceso institucional más importante de la región en un siglo”.

 El hecho a destacar es que la CELAC se hace presente ante un mundo con signos cada vez más marcados de multipolaridad, dejando afuera de la misma nada menos que a Estados Unidos y Canadá. Además se prefigura como antítesis de la nauseabunda Organización de Estados Americanos (OEA), promovida por los EE.UU. como reafirmación de la Doctrina Monroe, bajo el signo que se le diera a esta última a partir del siglo XX.

 En el marco de la II Cumbre de Jefes de Estado de la CELAC, integrada por 33 países del continente, que tiene lugar en Chile; Cuba asumirá el próximo domingo la presidencia del bloque regional pro-tempore. Este significativo hecho, simboliza el fin del “aislamiento” de la isla, expulsada de la OEA en 1962. Mientras que la vernácula diplomacia norteamericana todavía sostiene que Cuba debe estar excluida del sistema panamericano a la par que aún sostiene el nefasto embargo económico sobre la misma.

 Durante la declaración final de la primera cumbre, realizada en Venezuela (2011), había tenido lugar el rechazo unánime a “el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde 1962”, el cual “causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano y afecta la paz y la convivencia entre las naciones americanas”.
 En la misma, también, se plasmó el apoyo de todo el bloque regional hacia la soberanía de las islas Malvinas por parte de la Argentina.

 Entre los objetivos fijados por Cuba, una vez que asuma en la persona de Raúl Castro la presidencia de la CELAC, durante la segunda cumbre de Jefes de Estado, figuran “cuestiones de integración, como la búsqueda de una mayor concertación de cara a las discusiones de los grandes temas en el escenario internacional -en Naciones Unidas por ejemplo-, y en la coordinación en el marco de la Celac de los bloques ya existentes”, comentó el vicecanciller cubano Ferro a Prensa Latina, a la vez que “impulsará la solidaridad como concepto rector de la cooperación entre los países”.

 La importancia del organismo, además del hecho de haber reunido a todos los países del continente, dejando de lado al “amigo del norte”, radica en la importancia económica de la región de cara a la actual crisis por la que atraviesan los países centrales. Frente a esto se abren nuevos canales comerciales entre el bloque regional con otros, también integrados por países “emergentes”.

 Durante su visita (2011) a la sede chilena de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Wen Jiabao, presidente chino, explicó que a partir de 2001 el comercio en conjunto con la zona tuvo un incremento anual del 30 % y en 2011 llegó a los 241.500 millones de dólares, lo cual consolida a China como el segundo socio comercial (después de Estados Unidos) y una de las principales fuentes de inversión para estos países. Por otro lado, actualmente el volumen del comercio de India con América Latina alcanza los 26.000 millones de dólares. Siendo estos dos países, los que mayor desarrollo han alcanzado en la última década (1).

 A instancias de reuniones comerciales mantenidas en China, el año pasado, Nicolás Maduro, integrante de la comisión de la Celac que visitó Nueva Delhi y Beijing, significó que "vamos aceleradamente hacia una conformación de un mundo multipolar donde China e India ya desempeñan un papel relevante como potencias emergentes, al igual que América Latina con la CELAC”.

 En términos económicos la CELAC en conjunto, representa un PIB de aproximadamente 7 billones de dólares, además es la 3° potencia económica a nivel mundial, el mayor productor de alimentos del mundo y el 3° mayor productor de energía eléctrica (2).

 Es decir que, frente a la crisis económica actual los latinoamericanos hemos conseguido ponernos bajo el paraguas de la integración para seguir creciendo. No solo en tanto desarrollo económico sino también en cuanto a defensa común, integración cultural, etc.
 Según el periodista López Blanch, cinco factores fundamentales han posibilitado esta proyección conjunta de América Latina: “1.- El surgimiento en la región de gobiernos más independientes y soberanos; 2.- La derrota en 2005, en la Cumbre de Mar del Plata, Argentina, del proyecto norteamericano del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) como forma de atar económica y políticamente a la región; 3.- La grave crisis económica que desde 2008 sacude los cimientos de Estados Unidos; 4.- La creación en diciembre de 2010 de la CELAC, organismo que agrupa a las 33 naciones del subcontinente sin la participación de Washington, ; y 5.- Los avances económicos de India y China pese a la crisis mundial” (3). Todo lo cual, ha hecho posible a su vez que Cuba haya roto el cerco del aislamiento.

 A estos cinco puntos debemos agregarle, a su vez, el quiebre de los cinco monopolios mundiales de los que habla Samir Amin (el monopolio tecnológico, el control de los mercados financieros mundiales, el acceso monopolista a los recursos naturales del planeta, el monopolio de los medios de comunicación y el de las armas de destrucción masiva), los cuales ya no son sólo propiedad de EE.UU.

 Frente a un mundo que nace y otro que no quiere morir, no sabemos lo que vendrá, de lo que estamos seguros es de dos cosas: Asistimos a una profunda transformación en el orden internacional y, en la América criolla “hay mil cachorros sueltos del León Español” que buscan su independencia siguiendo los pasos de Bolívar, Martí y San Martín.

Notas
 (1) Hedelberto López Blanch, “CELAC abre el abanico multipolar”, http://www.eleconomista.cubaweb.cu
 (2) Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, http://www.wikipedia.org/
 (3) Hedelberto López Blanch, “CELAC abre el abanico multipolar”, http://www.eleconomista.cubaweb.cu

Tomado de Integración Nacional
Periodista mendocino (Argentina) Pueden seguirlo en @HernanNRamon

Utopodcast - ¿Qué es el Fundamentalismo? - Crítica del poder occidental y cristiano - Iñaki Gil de San Vicente

viernes, 21 de junio de 2013

Lista de asistentes a la reunión del Club Bilderberg 2013

martes, 4 de junio de 2013
La reunión anual del Club Bilderberg, paradigma en varias teorías de la conspiración del gobierno mundial en la sombra, ya tiene lista conocida de participantes.

La influencia que se concede a esta reunión se debe a su secretismo. A diferencia de otros muchos cónclaves internacionales –el caso típico es el de Davos–, Bilderberg siempre ha cerrado sus puertas a los medios de comunicación y ha mantenido en general la discreción sobre los temas que se discuten dentro.
Lo que no se puede negar es que el plantel de primeros ministros, ministros de Exteriores y Hacienda, altos directivos de las mayores empresas, bancos y medios de comunicación del mundo, líderes de la oposición y profesores universitarios es espectacular.
Este año tiene lugar en entre el 6 y el 9 de junio en el lujoso Grove Hotel, en la localidad británica de Watford, en medio de grandes medidas de seguridad. Se celebra cada año desde 1954. Sólo falló en un año, 1976, por un detalle ciertamente embarazoso. El presidente fundador del grupo, el príncipe Bernardo de Holanda, fue descubierto recibiendo sobornos del Grupo Lockheed por la venta de armamento.
Esta es la lista completa de los participantes en la reunión de 2013 tal y como la ha publicado el diario Telegraph:

  • Presidente de la reunión: Henri de Castries, presidente y consejero delegado de AXA.
  • Paul M. Achleitner, presidente del consejo de supervisión del Deutsche Bank.
  • Josef Ackermann, presidente del consejo de Zurich Insurance.
  • Marcus Agius, ex presidente de Barclays.
  • Helen Alexander, presidente de UBM.
  • Roger C. Altman, presidente ejecutivo de Evercore Partners.
  • Matti Apunen, director del think tank EVA.
  • Susan Athey, profesora de economía en la Escuela de Negocios de Stanford.
  • Asli Aydintasbas, columnista del periódico turco Milliyet.
  • Ali Babacan, viceprimer ministro turco para asuntos económicos.
  • Ed Balls, número dos de los laboristas británicos.
  • Francisco Pinto Balsemão, presidente y consejero delegado de IMPRESA, y exprimer ministro portugués.
  • Nicolas Barré, director del diario económico francés Les Echos.
  • José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea.
  • Nicolas Baverez, directivo del bufete de abogados Gibson, Dunn & Crutcher.
  • Olivier de Bavinchove, jefe del Eurocuerpo y exjefe de Estado Mayor de las FFAA francesas.
  • John Bell, profesor de la Universidad de Oxford.
  • Franco Bernabè, presidente y consejero delegado de Telecom Italia.
  • Jeff Bezos, consejero delegado de Amazon.
  • Carl Bildt, ministro sueco de Exteriores.
  • Anders Borg, ministro sueco de Hacienda.
  • Jean François van Boxmeer, consejero delegado de Heineken.
  • Svein Richard Brandtzæg, presidente y consejero delegado de Norsk Hydro.
  • Oscar Bronner, editor del diario austriaco Der Standard.
  • Peter Carrington, expresidente honorario de las reuniones del Grupo Bilderberg.
  • Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo Prisa.
  • Edmund Clark, presidente y consejero delegado de TD Bank Group.
  • Kenneth Clarke, ministro sin cartera del Gobierno británico.
  • Bjarne Corydon, ministro danés de Hacienda.
  • Sherard Cowper-Coles, director de desarrollo de negocios internacionales de BAE Systems.
  • Enrico Cucchiani, consejero delegado de Intesa Sanpaolo.
  • Etienne Davignon, ministro belga y expresidente de las reuniones del Grupo Bilderberg.
  • Ian Davis, directivo de McKinsey.
  • Robbert H. Dijkgraaf, director y profesor del Institute for Advanced Study.
  • Haluk Dinçer, presidente de Sabanci Holding.
  • Robert Dudley, consejero delegado de BP.
  • Nicholas N. Eberstadt, responsable de política económica del American Enterprise Institute.
  • Espen Barth Eide, ministro noruego de Exteriores.
  • Börje Ekholm, presidente y consejero delegado de Investor AB.
  • Thomas Enders, consejero delegado de EADS.
  • J. Michael Evans, vicepresidente de Goldman Sachs.
  • Ulrik Federspiel, vicepresidente ejecutivo de Haldor Topsøe.
  • Martin S. Feldstein, profesor de economía de la Universidad de Harvard.
  • François Fillon, exprimer ministro francés.
  • Mark C. Fishman, presidente del Instituto de Investigación biomédica Novartis.
  • Douglas J. Flint, presidente de HSBC.
  • Paul Gallagher, exfiscal general de Irlanda.
  • Timothy F Geithner, exsecretario del Tesoro de EEUU.
  • Michael Gfoeller, consultor de asuntos políticos de EEUU.
  • Donald E. Graham, presidente y consejero delegado de The Washington Post.
  • Ulrich Grillo, consejero delegado de Grillo-Werke.
  • Lilli Gruber, periodista italiana del canal La 7 TV.
  • Luis de Guindos, ministro español de Economía.
  • Stuart Gulliver, consejero delegado de HSBC.
  • Felix Gutzwiller, miembro del Consejo Suizo de Estados.
  • Victor Halberstadt, profesor de economía de la universidad de Leiden University.
  • Olli Heinonen, académico del Belfer Center for Science and International Affairs, de Harvard.
  • Simon Henry, director financiero de Royal Dutch Shell.
  • Paul Hermelin, presidente y consejero delegado del Grupo Capgemini.
  • Pablo Isla, presidente y consejero delegado del Grupo Inditex.
  • Kenneth M. Jacobs, presidente y consejero delegado de Lazard.
  • James A. Johnson, presidente de Johnson Capital Partners.
  • Thomas J. Jordan, presidente del Consejo del Swiss National Bank.
  • Vernon E. Jordan, Jr., director ejecutivo de Lazard Freres & Co.
  • Robert D. Kaplan, analista gepolítico jefe de Stratfor.
  • Alex Karp, consejero delegado de Palantir Technologies.
  • John Kerr, miembro de la Cámara de los Lores.
  • Henry A. Kissinger, presidente de Kissinger Associates y exsecretario de Estado norteamericano.
  • Klaus Kleinfeld, presidente y consejero delegado de Alcoa.
  • Klaas H.W. Knot, presidente de De Nederlandsche Bank.
  • Mustafa V Koç,. presidente de Koç Holding.
  • Roland Koch, consejero delegado de Bilfinger.
  • Henry R. Kravis, presidente y consejero delegado de Kohlberg Kravis Roberts & Co.
  • Marie-Josée Kravis, académico del Hudson Institute.
  • André Kudelski, presidente y consejero delegado del Grupo Kudelski.
  • Ulysses Kyriacopoulos, presidente de S&B Industrial Minerals.
  • Christine Lagarde, directora del FMI.
  • J. Kurt Lauk, presidente del Consejo Económico de la CDU alemana.
  • Lawrence Lessig, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard.
  • Thomas Leysen, presidente del Consejo de Directores del Grupo KBC.
  • Christian Lindner, exsecretario general del Partido Liberal alemán.
  • Stefan Löfven, líder del Partido Socialdemócrata sueco.
  • Peter Löscher, presidente y consejero delegado de Siemens.
  • Peter Mandelson, presidente de Lazard International y exministro en los Gobiernos de Blair y Brown.
  • Jessica T. Mathews, presidente del Carnegie Endowment for International Peace.
  • Frank McKenna, presidente de Brookfield Asset Management.
  • John Micklethwait, director de The Economist.
  • Thierry de Montbrial, presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.
  • Mario Monti, exprimer ministro italiano.
  • Craig J. Mundie, consejero principal del consejero delegado de Microsoft.
  • Alberto Nagel, consejero delegado de Mediobanca.
  • Princesa Beatriz de Holanda.
  • Andrew Y.Ng, cofundador de Coursera.
  • Jorma Ollila, presidente de Royal Dutch Shell.
  • Omand, profesor del King’s College de Londres.
  • George Osborne, ministro británico de Hacienda.
  • Emanuele Ottolenghi, académico de la Foundation for Defense of Democracies.
  • Soli Özel, profesor de la universidad Kadir Has y columnista del periódico turco Habertürk.
  • Alexis Papahelas, director del periódico griego Kathimerini.
  • Safak Pavey, diputado turco.
  • Valérie Pécresse, diputada francesa.
  • Richard N. Perle, académico del American Enterprise Institute y ex subsecretario del Pentágono.
  • David H. Petraeus, exdirector de la CIA.
  • Paulo Portas, viceministro portugués de Exteriores.
  • J. Robert S Prichard, presidente de Torys.
  • Viviane Reding, vicepresidenta y comisaria de Justicia de la Comisión Europea.
  • Heather M. Reisman, consejero delegado de Indigo Books & Music.
  • Hélène Rey, profesor de economía de la London Business School.
  • Simon Robertson, abogado de Partner, Robertson Robey Associates y vicepresidente de HSBC.
  • Gianfelice Rocca, presidente del Grupo Techint.
  • Jacek Rostowski, viceprimer ministro y ministro polaco de Hacienda.
  • Robert E. Rubin, copresidente del Council on Foreign Relations y exsecretario del Tesoro de EEUU.
  • Mark Rutte, primer ministro de Holanda.
  • Andreas Schieder, ministro de Hacienda de Austria.
  • Eric E. Schmidt, presidente ejecutivo de Google.
  • Rudolf Scholten, miembro del Consejo de Directores del Oesterreichische Kontrollbank.
  • António José Seguro, secretario general del Partido Socialista Portugués.
  • Jean-Dominique Senard, consejero delegado del grupo Michelin.
  • Kristin Skogen Lund, directora general de la Confederación de Empresas Noruegas.
  • Anne-Marie Slaughter, profesora de la universidad de Princeton.
  • Peter D. Sutherland, presidente de Goldman Sachs International.
  • Martin Taylor, expresidente de Syngenta.
  • Tidjane Thiam, consejero delegado de Prudential.
  • Peter A. Thiel, presidente de Thiel Capital.
  • Craig B. Thompson, presidente y consejero delegado del Centro contra el Cáncer Memorial Sloan-Kettering.
  • Jakob Haldor Topsøe, directivo de AMBROX Capital.
  • Jutta Urpilainen, ministro finlandés de Hacienda.
  • Daniel L. Vasella, presidente honorario de Novartis.
  • Peter R. Voser, consejero delegado de Royal Dutch Shell.
  • Brad Wall, primer ministro de la provincia canadiense de Saskatchewan.
  • Jacob Wallenberg, presidente de Investor.
  • Kevin Warsh, académico del The Hoover Institution en la universidad de Stanford.
  • Galen G.Weston, presidente ejecutivo de Loblaw Companies.
  • Baronesa Williams of Crosby, miembro de la Cámara de los Lores.
  • Martin H. Wolf, columnista del Financial Times.
  • James D. Wolfensohn, presidente y consejero delegado de Wolfensohn, y expresidente del Banco Mundial.
  • David Wright, vicepresidente de Barclays.
  • Robert B. Zoellick, académico del Peterson Institute for International Economics y expresidente del Banco Mundial.
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