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Oportunidad y desafíos: dos trabajos de Fernando García Bielsa

domingo, 25 de enero de 2015
 

I
Cuba: la oportunidad y el reto de las relaciones con EE.UU.
Por Fernando M. García Bielsa*

Estas breves consideraciones acerca de algunos de los significados de los positivos anuncios del presidente Obama acerca de las relaciones con Cuba las hacemos a la luz del momento político que viven los EE.UU., nuestra región y el mundo. Ni remotamente intentan desdecir respecto a su gran importancia histórica y su probable impacto en las relaciones interamericanas.

 Partimos, como es un consenso bastante generalizado, de que son una victoria de Cuba, de la capacidad de resistencia de nuestro pueblo, y producto de los cambios que han ocurrido en el mundo, sobre todo en América Latina, donde, como reconoce en su declaración el propio presidente estadounidense, es EE.UU. el que se ha ido quedando aislado.

 Y sin duda ha sido también una victoria de los principios, de la dignidad y de su capacidad de resistencia el que nuestros Cinco héroes hayan logrado la libertad, aunque después de 16 años de injusta prisión. Ambas decisiones del presidente estadounidense fueron reconocidas y saludadas por nuestro gobierno y nuestro pueblo.

 Por supuesto, esos han sido anuncios nada inocentes; muy bien pensados desde la óptica de los intereses de EE.UU., desde una posición pragmática si se quiere. Se supera una clara anomalía de 53 años debida a la obstinación agresiva de los sucesivos gobiernos en Washington, cuando dos países vecinos se disponen ahora a restablecer sus relaciones diplomáticas y en muchos otros campos. Ello es claramente conveniente para ambos países. Y ciertamente para Cuba en lo bilateral, en lo doméstico, y tendrá también repercusiones favorables en nuestros tratos con entidades de otros países.

 Ahora bien, que nadie se llame a engaño, son anuncios bien pensados desde una óptica imperial y la nueva etapa es un reto para nuestro país y nuestras instituciones. Y ha sido pensada con el concurso de entidades estadounidenses y órganos de prensa donde predomina el pensamiento neoconservador, además de la buena voluntad de gobiernos aliados también de derecha. De modo que hay bastante para meditar y para posicionarnos.

 Es un reto que aceptamos, como ha indicado Fidel en múltiples ocasiones: “Veremos si por esas vías pueden destruir la Revolución cubana, que es en definitiva el objetivo que se proponen”, dijo el 26 de julio del año 2000, en Santa Clara. Y agregó que “sin ánimos de perturbar los dulces sueños de los que esto último piensan, cumplo el cortés deber de advertirles que la Revolución cubana no podrá ser destruida ni por la fuerza ni por la seducción”.

 Recordemos, con Fidel, que “la historia está igualmente de nuestro lado, porque el orden económico y político injusto y globalizado impuesto al mundo es insostenible”

 Siguiendo a Martí, nuestro Comandante en Jefe dijo que levantaremos “una gigantesca trinchera de sentimientos e ideas”.

 Y en ese empeño debemos estar ahora más que nunca, y ¡muy alertas! Del imperio no debemos confiar ni un tantico, como nos señaló el Che.

 Este anuncio ocurre en un contexto donde no solo están los positivos cambios en América Latina y en la opinión pública de EE.UU. respecto a Cuba, sino también cuando “el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN están tratando de crear todas las condiciones para transformar las relaciones internacionales en un nuevo teatro de confrontaciones con vistas a mantener el ya cuestionado sistema internacional unipolar y la hegemonía neoliberal”, en palabras del analista argentino-canadiense Alberto Rabilotta.

 ¿Qué debemos pensar de las palabras de Obama cuando señala que está dando pasos para colocar “los intereses de los pueblos de ambos países en el centro de nuestra política”?
 Entre otras cosas deberíamos esperar, y ver si finalmente han llegado a entender, que nuestro pueblo nada tiene que ver con los grupúsculos oportunistas que han estado financiando.

 Suena bien Obama cuando dice que no intentaría crear al caos, y el Departamento de Estado cuando agrega que “no sirve a los intereses de los Estados Unidos, o del pueblo cubano, empujar a Cuba al colapso”. Dicen “haber aprendido de una dura experiencia que es mejor alentar y apoyar la reforma que imponer políticas que lleven a un país a devenir un estado fallido”.

 Es realmente una declaración bastante distante de la política de bloqueo –que sigue intacto y debe cesar– y de aquel documento yanqui de abril de 1960, de buscar la claudicación de nuestro pueblo “a través del hambre y la desesperación”.

 Pero cuánto hay de retórica y cuánto de real compromiso se verá realmente cuando se suspendan los programas de financiamiento dirigidos a erosionar nuestras instituciones y se respete nuestra soberanía.

 Es válido que Obama trate, como anunció, que “los empresarios estadounidenses no queden en desventaja y que se incremente el comercio”, permitir operar a las instituciones financieras de su país, que “se le haga más fácil a los exportadores estadounidenses vender sus bienes a Cuba”, facilitar el flujo de información y que esté “autorizando el incremento de las conexiones de telecomunicaciones”.

 Y aún más, como resultado de estos pasos podremos tener mayores vínculos familiares e intercambios entre los dos pueblos en el plano cultural, científico y deportivo sin los obstáculos que han existido por las políticas de EE.UU.

 El Presidente Obama también expresó que intenta promover valores a través del “compromiso” (“engagement”), lo que tomado en el buen sentido querría decir del dialogo, el compromiso, la interrelación. Y ese es un camino de doble vía, donde nuestros valores también cuentan.

 En el discurso citado Fidel Castro señalaba: “Con ideas verdaderamente justas y una sólida cultura general y política, nuestro pueblo puede igualmente defender su identidad y protegerse de las seudoculturas que emanan de las sociedades de consumo deshumanizadas, egoístas e irresponsables. En esa lid también podemos vencer y venceremos”.

  II

Una vez más sobre los retos y la agenda de todos

“Pensar es abrir surcos, levantar cimientos y dar el santo y seña de los corazones”
(José Martí, discurso en Hardman Hall, NY, 10 oct. 1890)

 Aunque no todos los cubanos tengamos una mirada abarcadora de sus muchas aristas, sí conocemos por experiencia lo criminal del Bloqueo y hemos palpado sus muy dañinas consecuencias. Es una experiencia que no debemos olvidar.

 Por tanto lo que actualmente procede es avizorar por donde vienen ahora los gringos y no desconocer que muchos en nuestro país puedan ahora mistificar los beneficios o las bondades de la nueva relación de cierta “convivencia civilizada” con Estados Unidos.

 No pretendemos describir un fenómeno tan complejo y de proporciones tan vastas, de tantas implicaciones, ni tenemos una visión pesimista del momento. Las influencias externas suelen operar al mismo tiempo como peligros y como estímulo. Cierta gravitación e influjo del vecino norteño siempre resulta inevitable pero es tarea de la Revolución contrarrestar sus vertientes dañinas.

 Y es obvio que una de las tareas básicas es identificar nuestros puntos flacos y jerarquizar el debate y la información fresca y oportuna sobre todos los temas, a un pueblo culto y de aguda sensibilidad como el nuestro.

 Todavía debemos luchar contra el formalismo y los “teques” que tanto enajenan y tanto rechazo generan. Pero asimismo es necesario superar cierto desarme ideológico que se ha extendido en muchos sectores en los últimos años.

 Debemos combinar la realización de las tareas concretas, en primer lugar ordenar y potenciar el desempeño de la economía, el ahorro, el aumento de la productividad. Pero, asimismo, ahora más que nunca y ante los nuevos retos, nadie con responsabilidades en el estado y en el Partido a todos los niveles puede limitarse a una gestión empírica, mecánica, de cortas miras.

 Debemos tener claro el rumbo, la visión estratégica, la proyección de nuestro proyecto socialista, e interpretar los peligros que le acechan desde afuera y desde dentro.

 Esas y muchas más carencias debemos superar ahora que se abre una etapa de “convivencia”, pero de necesario pulseo a lo cortico con las influencias y las “ayudas” que ya ha anunciado el presidente de EE.UU. como parte de sus intenciones para que dejemos de ser lo que somos. Para que dejemos de ser “necios” como Silvio, que queremos seguir fieles a la esencia de lo vivido, de nuestra cultura e identidad.

 Este posicionamiento para los nuevos tiempos no es, ni debe ser, solo en defensa de la soberanía ante el imperialismo sino en defensa, en el frente interno, del rumbo socialista, y ello requiere establecer un mayor control sobre el burocratismo, control que ahora es deficiente y solo se ejerce desde arriba. 
El país para salvarse requiere recuperar niveles de participación popular que se han deteriorado, en primer lugar en participación sustantiva o control de los procesos de toma de decisiones.

 No se puede prescindir de la voluntad, de la iniciativa y de la acción coordinada de nuestros ciudadanos, lo que ha sido un patrimonio de la Revolución cubana. Ya lo había dicho Martí: “Lo que no sea guerra de todos… o no es verdad, o es una guerra de rincón, fácil de desacreditar y acorralar”.

 No puede ser solo en rincones donde se comprenda la complejidad del momento. No podemos limitarnos a hacer declaraciones de “que estamos inmunes”, que “no admitiremos injerencias”. Y es verdad que nuestras tradiciones, la unidad forjada por la Revolución, la lealtad a los que cayeron en nuestras luchas y la cultura de nuestro pueblo son la base para prepararnos para lo que viene. Pero, eso sí: estando alertas, informados, “gatos” como dice el argot popular.

 No subestimar la capacidad del enemigo de producir confusión, falsas ilusiones. Como señalaba Eduardo Galeano cada conciencia ganada por la indiferencia y el derrotismo egoísta es una victoria del enemigo.

 ¿Sabemos identificar y defendernos ante las mañas del capital trasnacional después de estos cincuenta años de paternalismo estatal? ¿Están duchos nuestros sindicatos para proteger los derechos de los trabajadores frente a una patronal ajena? ¿Tenemos aceitados los mecanismos para protegernos contra la cooptación de nuestros funcionarios? ¿Actúa una burocracia empoderada –toda ella y siempre– a tono con las necesidades del país y con las orientaciones trazadas por el partido y el Cro. Raúl Castro? ¿Estamos seguros de que no existen agazapados algunos reductos que desean alguna forma de “anexión” a los EE.UU.?

 Contamos con una legítima diversidad de puntos de vistas, pero ¿está suficientemente consolidada la hegemonía de las ideas socialistas en el debate social?

 Ya que no pudo rendirnos por hambre y desesperación, debemos prever que el enemigo –pues sigue siéndolo aunque busquemos la convivencia y el “juego limpio”–, buscará aplicar la regla básica del “divide y vencerás”, que intentará inculcar o acrecentar la influencia de sus “seudovalores”, invadir el sentido común y transformarlo con las ideas que quiere utilizar para someternos.

 Vendrán a alimentar un glorificación del mercado y el consumismo, estimular reivindicaciones puramente corporativas o sectoriales, a debilitar –como ya han anunciado– las instancias globalizadoras de la política, descalificadas como ‘ideológicas’, etc. Tratará, en fin, de servirnos la mesa e, incluso, dictar la agenda y los términos del debate.

 No es que piense yo que vayan a lograrlo. Una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero. Ya en mi anterior comentario recordé las palabras de Fidel dirigidas a aquellos que se regodean y “sueñan”, donde les advertía “que la Revolución cubana no podrá ser destruida ni por la fuerza ni por la seducción”.

 ¡Puede que no tengamos que ponernos otra vez la ropa miliciana, pero sí o sí tenemos que cambiar todo lo que se tenga que cambiar para seguir siendo lo que somos!
*Diplomático y docente cubano. Ha ocupado cargos en la Sección de Intereses de Cuba en Washington. En su campo de estudio y enseñanza se incluyen la filosofía, la historia y las ciencias sociales.

Cuba: la dignidad gana batallas

lunes, 29 de diciembre de 2014
Por Marcos Roitman Rosenmann*

 

Son muchos los que durante décadas han vaticinado el fin de la revolución cubana. No han faltado argumentos. En tiempos de la guerra fría se tildó al régimen de ser un títere de la Unión Soviética. Tras la caída del muro de Berlín, y la desarticulación del bloque del este, Cuba se consideró un anacronismo histórico. No tenía cabida en la nueva era de la globalización. Sin apoyos exteriores, la revolución llegaría, sin pena ni gloria, a un callejón sin salida. Moriría y con ello su ideario. Su existencia sería un mal recuerdo en medio de un caos económico, social y político. Cuba entraría a la comunidad internacional con la cabeza gacha y reconociendo su fracaso. Los agoreros intuían un proceso similar al seguido por Rumania, Polonia, Hungría, Bulgaria o la desarticulada URSS. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos pone en evidencia lo estrecho de un planteamiento como el descrito, mantenido durante medio siglo articulando la política exterior de Estados Unidos.

 Sin embargo, nada de ello ocurrió, a pesar de no tener Cuba el viento a favor. El producto interno bruto descendió 70% a principios de los años 90. El periodo especial fue un balde de agua fría. El racionamiento, la dificultad de obtener combustible, los precios internacionales del azúcar y el tabaco, amén de un comercio internacional que exigía el pago en efectivo, dejaba poco lugar a la esperanza. El diagnóstico era pesimista. El enfermo se moriría irremediablemente. 

Desde Estados Unidos, el lobby anticubano, se frotaba las manos. Nuevas leyes se unieron al embargo y el bloqueo existente desde 1964. Primero, en 1992, durante el gobierno de Bush padre, se aprueba la ley Torricelli, que intentó dar el golpe de gracia a la economía cubana, prohibiendo el comercio de subsidiarias estadunidenses afincadas en terceros países, y prohibiendo tocar puertos estadounidenses a barcos que previamente, con fines comerciales, lo hubiesen hecho en puertos cubanos. Y en segundo lugar, durante el mandato del demócrata Bill Clinton, en 1996, dando vía libre a la ley Helms-Burton, conocida como "ley para la libertad y solidaridad cubana". Dicha ley, como la anterior, aún vigente, contempla la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba. Sus efectos se hacen sentir en sectores como la sanidad, dado las patentes en manos de las farmacéuticas estadunidenses; el alimentario, el financiero o el tecnológico. 
Son múltiples los medicamentos pediátricos y cardiovasculares que no están a disposición de los centros médicos, condenando a la muerte a niños con enfermedades que requieren dichos fármacos para su tratamiento.

 Ningún otro proyecto político en América Latina, democrático, antimperialista, nacionalista y socialista, ha sido atacado con tanta virulencia por Estados Unidos y sus aliados regionales. En este sentido, Cuba tiene el mérito de haber sobrevivido a una invasión, al sabotaje interno, el bloqueo económico y comercial, amén del aislamiento político regional. En el resto de países, los proyectos democráticos fueron aniquilados. Desde Arbenz en Guatemala en 1954, pasando por Joao Goulart en Brasil en 1964, la invasión a República Dominicana en 1965, el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile, 1973, la invasión a la isla de Granada en 1983 y Panamá en 1989, el imperialismo estadunidense, con el apoyo de las burguesías locales, impuso en su lugar dictaduras militares.

 Sin embargo Cuba, se levanta victoriosa frente a sus enemigos. Combativa, ha sabido responder a los ataques exteriores. Las razones son múltiples y no es el caso analizarlas en esta ocasión. Sólo destacar el grado de legitimación del proceso revolucionario. Desde los primeros años, son muchos los cambios introducidos a medida que se profundiza la revolución. Nadie que hubiese visitado Cuba en los años 80 o 90 puede sustraerse a las trasformaciones del país en este siglo XXI. Desde las políticas sociales, las culturales, pasando por las nuevas leyes en la esfera económica, las actividades privadas o el turismo. El dinamismo forma parte de un proyecto cuya pervivencia se fundamenta en el alto grado de compromiso político en la defensa de la soberanía nacional y el socialismo.

 Es un logro para la revolución cubana que, tras medio siglo de enfrentamiento, Estados Unidos reconozca, primero, el fracaso del bloqueo y, de manera implícita, la dignidad de un pueblo que ha sabido permanecer firme a sus principios y convicciones.

 En estos momentos el diálogo y la negociación entre Cuba y estados Unidos se realiza en un contexto diferente al que imperase en el siglo XX. América Latina y el Caribe han logrado articular un conjunto de instituciones como Unasur, Celac, Mercosur y la Alba, que suponen un reequilibro de fuerzas ante el viejo sistema hegemonizado por Estados Unidos, OEA y Tiar. La dignidad gana batallas. Cuba es el ejemplo.

 Tomado de La Jornada


*Académico, sociólogo, analista político y ensayista chileno-español nacido en Santiago de Chile, en 1955. Desde 1974, exiliado durante la dictadura del general Augusto Pinochet, reside en España (Wikipedia)

¿Hasta dónde el mercado?

jueves, 29 de mayo de 2014
Por Darío Machado Rodríguez*
 

La relación mercantil puede entenderse como una función “metabólica” de la sociedad que se fundamenta en la necesidad de intercambiar bienes y servicios y en el derecho de las partes a recibirlos en magnitudes equivalentes a las aportadas. “Las partes” son en primer lugar personas, grupos; también entidades, organizaciones económicas, empresas productoras de bienes y servicios, etc.

El derecho a obtener equivalentes por lo aportado tiene un determinado contenido ético: considerar justo recibir en correspondencia con lo que se da. La experiencia advierte que por mucho tiempo no podrá prescindirse de las relaciones mercantiles y por ello el socialismo no puede pretender obviarlas en todos los ámbitos de la vida social desde los inicios del largo proceso de su construcción.

Las relaciones mercantiles son relaciones entre las personas mediadas por los bienes y servicios que estas producen o poseen y que tienen lugar en un contexto que influye sobre ellas de diferentes formas. El acto de intercambio mercantil no es “puro”, puede y de hecho suele estar contaminado no solo por las contingencias y los criterios, sino a menudo también por el engaño (mayor precio del que correspondería, menos cantidad, menor calidad), por la especulación, por la desinformación (por ejemplo, propagar un rumor sobre la escasez de un producto), por los precios monopólicos, por precios regulados en función de propósitos sociales, etc.

Por tal razón, en una sociedad de orientación socialista, el marco jurídico normativo que regule las relaciones mercantiles, los controles, y una administración proba,  constituyen factores imprescindibles para el ejercicio apropiado del mercado, para que funcione al máximo el lado constructivo que puede ejercer, en particular en lo tocante al estímulo al trabajo, y para que la educación encargada de cultivar el hábito de trabajar bien, de producir con calidad, de dar el servicio merecido, de conjurar el afán de lucro y el consumismo, prospere en la conciencia, en la actitud y en los hábitos de las personas.

La relación mercantil supone el intercambio de equivalentes entre sujetos desiguales. La desigualdad de las personas, dada por la división social del trabajo, por el lugar que ocupan en el metabolismo socioeconómico, por su origen social, por sus capacidades individuales y grupales, ha sido compensada por el Estado revolucionario cubano a través de importantes prestaciones sociales, en particular la educación universal y gratuita, la atención a la salud, los subsidios, la protección de la niñez y de la tercera edad, el amparo a las personas con discapacidad, la equidad de oportunidades, pero sin poder superar todas las desigualdades.

La relación mercantil basada en el intercambio de equivalentes es un hecho aceptado por los Lineamientos, pero no subordinando a ella la sociedad, por lo que resulta entonces fundamental para definir cómo abordarlo en lo sucesivo y rectificar cuando sea necesario, atender al marco interpretativo para su asimilación y tratamiento.

Como cualquier otro hecho puede tener diferentes interpretaciones. Su desambiguación dependerá del marco interpretativo desde el cual se haga. La recepción del hecho mercantil y su interpretación es, en consecuencia,  terreno de la lucha ideológica. Pueden darse, al menos, tres variantes:
  • Interpretar el mercado como panacea universal.
  • Restar importancia a sus efectos sociales.
  • Contrarrestarlo inteligentemente con las leyes, las normas, las políticas, la participación social, la educación y las convicciones acerca de su necesaria subordinación a los intereses generales de la sociedad.
Las dos primeras recepciones del hecho mercantil implican su aceptación o promoción. Solo la tercera tiene contenido y sentido socialista ya que cuestiona sus efectos en el ordenamiento y jerarquización de las relaciones entre las personas y necesita hacer una asimilación activa, crítica y constructiva de esa realidad en función del interés social.

Para la construcción socialista es fundamental que el mercado no desarrolle su tendencia natural a condicionar la jerarquización de las relaciones humanas en general, lo cual solo es posible a través de su regulación y de la educación, es decir, interviniendo la relación “natural” discriminante del mercado, desde la acción política y la conciencia de los seres humanos.

Suponer que no hay que prestar atención al impacto social de las relaciones mercantiles, o peor aún, promoverlas como “la solución a todos los males” es letal para la justicia social, para la equidad, para mantener el consenso, para la orientación socialista de la construcción social y, en perspectiva, para la identidad cultural y la propia independencia nacional.

No es lo mismo mantener adecuadas restricciones a la propiedad privada que facilitarlas con marcos jurídicos cada vez más flexibles, mirando solo los efectos económicos. En el caso de la distribución del poder político, hay una gran diferencia entre considerar como hasta hoy la plena igualdad de los ciudadanos para acceder a posiciones representativas en el Estado teniendo en cuenta solamente sus méritos, que considerar la representación desde determinado sector social (cuentapropistas, cooperativistas, campesinos, empresarios, etc.) que no obstante estarán siempre presentes en esos cargos electivos, pero representando a toda la sociedad y no a intereses corporativos.

Son suficientes los dos ejemplos anteriores para entender la importancia del seguimiento inmediato y cercano de las transformaciones económicas en curso. El conocimiento a fondo de los hechos, de los cambios y sus efectos no informará directamente lo que se debe hacer (aun cuando lo contenga potencialmente porque la propia apreciación, la perspectiva del marco interpretativo desde el que se haga ya le influye), sino que mostrará lo que ocurre, permitirá formarse un panorama más real de posibilidades de abordarlos, mientras la actuación ante ellos, aun condicionada por esas posibilidades, dependerá del sujeto de los cambios y de su ideología.

Por “sujeto de los cambios” hay que entender al sujeto que decide, lo que dependerá de la ubicación, complejidad y envergadura de los hechos analizados. Cuando se trata de decisiones que atañen a la sociedad en su conjunto y son  capitales para su desarrollo se impone consultar a todo el pueblo: “…vale la pena recordar a relevancia que tiene el principio de consultar de manera directa con la población las decisiones vitales para el desarrollo de la sociedad.”[i] La práctica de consultar y analizar colectivamente los hechos antes de tomar las decisiones es algo básico para la construcción socialista, decurso en el que se impone en todos los ámbitos de la vida del país socializar la información, consultar, enfocar colectivamente los problemas, aprovechar las potencialidades intelectuales de todos. Consultar, enfocar colectivamente los hechos es una práctica indispensable para el socialismo y una función social que es preciso incorporar como concepto, no solo por razones políticas e ideológicas sino también como principio organizativo y normativa jurídica.

Consumo: unas palabras sobre los criterios en la promoción

El entendimiento ponderado del papel del mercado en una construcción socioeconómica de orientación socialista tiene una arista particular referida al consumo y a la promoción de lo que ofrece el subsistema productor de bienes y servicios.

Hay dos fenómenos indiscutibles en las sociedades humanas, uno es precisamente el consumo. Todas las sociedades son “de consumo”, solo que no necesariamente víctimas del consumismo; el otro es la comunicación, todas las sociedades tienen entre sus actividades fundamentales e indispensables la comunicación, solo que los niveles de responsabilidad con los que tiene lugar la comunicación social difieren y en el caso del capitalismo tardío y su irrefrenable afán de lucro, la publicidad comercial para hacer necesitar al ser humano lo que no le hace falta realmente, o incluso aquello que daña su salud física y mental, es hoy una actividad lucrativa cada vez más especializada, influyente y no solo en el terreno comercial, sino también y muy especialmente en la psicología y la salud misma de las personas.

Si bien en este mundo el enriquecimiento material está limitado por la finitud del planeta, no ocurre lo mismo con el enriquecimiento cultural que no tiene restricciones, salvo las que emanen de las desigualdades presentes, los prejuicios o las arbitrariedades.

No puedo extenderme en este texto en el tema del consumo en una sociedad como la cubana, apenas apuntaré que este debe ser saludable, responsable y racional y que como variable socioeconómica fundamental debe ser estudiado con auxilio de la ciencia.[ii]

Por otro lado, la vida cotidiana de las personas va de la mano con la información y la comunicación. Es una verdad de Perogrullo, pero es imprescindible repetirla para referir que entre el innumerable flujo constante de información que existe en la sociedad está aquella que necesita el ciudadano para atender a sus múltiples necesidades personales y familiares. La información y la comunicación median entre muchas de las necesidades del ser humano y su satisfacción con bienes de consumo y servicios a través del cambio.

Los bienes y servicios que ofrecen las entidades estatales, en particular los nuevos que se produzcan como resultado de la ampliación de las facultades y proyecciones de las empresas, deben ser informados oportuna y exhaustivamente a la población. 
Junto con ello, el incremento del espacio para las relaciones mercantiles en la sociedad cubana va acompañado del surgimiento de numerosas actividades por cuenta propia, arrendamientos y cooperativas vinculadas a la satisfacción de las necesidades de la población, y es natural y conveniente que los bienes y servicios que ofrecen sean informados al público.

Se trata no solamente de la información acerca de las características de estos bienes y servicios y de sus precios, sino también de los derechos de las personas que necesitan adquirirlos, las reclamaciones, las devoluciones, etc.

Es evidente que esta información es todavía insuficiente y deberán encontrarse creativamente las vías y formas que permitan producirla, sistematizarla y ofrecerla al público para que este pueda decidir cómo canalizar mejor sus decisiones.

Sin embargo, el mundo simbólico que crea la publicidad de la oferta mercantil -sea estatal o privada- debe ser objeto desde el vamos de la más esmerada atención para evitar traspasar los límites entre la información de contenido acorde con lo que realmente se ofrece y con una estética atractiva  que siempre contendrá una dosis de estímulo, y el estímulo desmedido y contraproducente al consumo, en particular con el engaño, la superficialidad, la banalidad, las expresiones chabacanas, cutres, de mal gusto, etc.

La imagen que proyectan públicamente sus actividades, la promoción de lo que ofrecen es una variable que debe ser siempre atendida por las instituciones correspondientes de la sociedad para asegurar que la información que se brinda al público tenga contenidos y formas que, además de cumplir con la función de comunicar a la gente aquello que se ofrece, contribuyan a un ambiente alegre, sano, de buen gusto y educado.

Eso es parte también de la subordinación del mercado a los intereses de la sociedad.


[i]       Ver Raúl Castro, discurso por el 55 aniversario del triunfo de la revolución, periódico Granma, jueves 2 de enero de 2014, p. 5.
[ii]       Pueden consultarse de mi propia autoría “La persona y el programa del socialismo en Cuba”, Editorial Vadell y Hnos. SA, Caracas, 2010, pp. 107-115  y “Economía… política, valga la redundancia” Rebelión, 02-10-2012.
* Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en teoría del proceso ideológico, Doctor en ciencias filosóficas, investigador y profesor titular, preside la cátedra de periodismo de investigación y es vicepresidente de la cátedra de comunicación y sociedad del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
 Imagen agregada RCBáez: "Si no te gusta no te la lleves"

La quimera de los “buenos” y los “malos” y la conversión de todo en “malo”

sábado, 19 de octubre de 2013
Por Manuel Moncada Fonseca

 

Introducción
 
No hay, ni habrá jamás, persona, proyecto social, sociedad ni humanidad perfecta. Todo lo humano se ve siempre cargado de virtudes, pero también de defectos. No hay santos de ningún tipo sobre el horizonte. Mas no negamos las conductas en verdad dignas de seguir, seguro hasta en la misma Iglesia Católica y en cualquier otro tipo de fe religiosa. En todo el orbe, ha habido, hay y habrá conductas ejemplares, que han servido, sirven y servirán de modelo a imitar. Es la propia de hombres y mujeres de los cuales y las cuales los pueblos se enorgullecen. A ellos y ellas dedicó el poeta nicaragüense Leonel Rugama su poema “Como los santos”.

La justicia social como hecho real o posibilidad 

De la vieja cantinela de los “buenos” y los “malos”, en blanco y negro, sólo podemos decir que se trata de una simplista y perversa quimera maniquea; en el mejor de los casos, de una visión ingenua. Quien busque perfección en el orbe como algo dado de una vez, sólo cosechará desilusión, decepción, amargura e incredulidad. Pero una cosa son los defectos mayores o menores que se cargan (asunto normal, esperado, creíble y constatable entre las personas); y otra es que haya seres tan perversos que no merecen llamarse humanos. 

Sobreponiéndose a la perversidad de esos seres, el ser humano tiene el persistente afán, individual familiar y colectivo, de buscar lo mejor para sí; de colocarse lo mayormente posible ante la perfección como horizonte que se aleja indeteniblemente del mismo, por más que él trate de llegar a sus confines. Por ello, se propone realizar sólo sueños alcanzables de felicidad, bienestar y seguridad en todos los planos y órdenes.

Desea una vida digna, sin carencias sahirientes e insufribles, como cuando falta el pan, el agua, el techo, la luz, la atención médica, la educación que da conocimientos y labra la conciencia y la sensibilidad social; la seguridad social cuando está ausente o es precaria; la soberanía y la autodeterminación al estar enajenadas o en peligro.

Simón Bolívar, El Libertador, con la visión genial que le caracterizaba, expresó con suma nitidez aquéllo a lo que debemos y podemos aspirar los seres humanos: “El Sistema de Gobierno más perfecto, es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política”.[1]

Para nosotros, esos sueños sólo son alcanzables y ya habían sido y siguen materializados en el socialismo, jamás en el capitalismo como sistema mundial, hecho más que demostrado a lo largo de la existencia de este régimen opresor. En Cuba y Corea del Norte, se preservan las conquistas populares, ello pese al criminal bloqueo imperial impuesto por EEUU contra la primera; y a las amenazas constantes que de éste provienen en contra de estas dos naciones socialistas. Los países del Alba, de conjunto y por separado, avanzan cada vez más en bienestar e igualdad social, pese a ser también blanco perenne de ataques políticos y de amenazas, abiertas o solapadas, de parte, nuevamente, del imperio yanqui.

Para confrontar lo que es el capitalismo y lo que fue el socialismo en la URSS y el Este Europeo, Mikel Itulain en su artículo “¿Tan malo era el comunismo?”, acota:
¿Por qué odiar a un sistema de gobierno que persigue el bienestar general y que nadie quede desamparado? ¿Por qué rechazar a éste y tomar otro donde solo cuenta el interés personal y el cómo hacerse más rico sin mirar a los demás? ¿Por qué preferir a este último sistema, el capitalismo, respecto al primero [el socialismo]? Muy desalmado habría de ser uno, ¿no creen?” [2]
 Para fundamentar su posición, el autor citado recurre, por ejemplo, a William H. Duprey, quien aporta: En los Estados Unidos se le pide al experto en eficiencia obtener más beneficios para los accionistas, mientras que en la URSS la eficiencia se utiliza para sacar más producción con el objetivo de abastecer la demanda de los consumidores, ya que hay un déficit de textiles. El producto de este incremento de la producción se devuelve a los obreros en forma de salarios más altos, nuevas maquinarias, más vacaciones, etc.”

Por su parte, la autora Zsuzsanna Clark, también citada por Mikel Itulain, en torno a Hungría, apunta: “Cuando la gente me pregunta cómo era crecer detrás del telón de acero en Hungría en los años setenta y ochenta, la mayoría espera escuchar cuentos de policía secreta, las colas de pan y otras declaraciones desagradables sobre la vida en un estado de partido único./ “Ellos quedan siempre decepcionados cuando les explico que […] Hungría comunista, lejos de ser el infierno en la tierra, era en realidad, más bien un lugar divertido para vivir. Los comunistas proporcionaban a todos con trabajo garantizado, buena educación y atención médica gratuita./ “Pero quizá lo mejor de todo fue la sensación primordial de la camaradería, el espíritu que falta en mi adoptada Gran Bretaña y, de igual forma, cada vez que voy de regreso a la Hungría actual.”

Ningún proceso revolucionario es, ni puede ser, químicamente puro

Ningún proyecto revolucionario, por desarrollado que sea, ni ayer, ni hoy, ni nunca, dejará de presentar defectos, carencias de uno u otro tipo. En consecuencia, debe velar por su auto perfeccionamiento y mejoramiento continuo, si no quiere verse expuesto a su fin. La caída del socialismo en la Unión Soviética y en los países del Este europeo, son una muestra fehaciente de ello. Al fin y al cabo, todo proyecto social, por avanzado y revolucionario que sea, es producto de seres humanos.

Aceptando el error como inevitable, esperar procesos revolucionarios químicamente puros resulta por completo ilusorio. Con todo, por encima y a pesar de los crápulas que se adhieren como garrapatas, pulgas y otros parásitos, al tejido revolucionario, este sigue su curso general, con escollos, retrocesos, golpes bajos, con lo que sea, pero continúa y muestra su fortaleza. En este marco es, hasta cierto punto, comprensible que una decepción, un disgusto, un malentendido o una incomprensión con esta u otra medida partidaria o gubernamental, provoquen o puedan provocar el retiro de un compañero o compañera (o de un conjunto de ellos/as) de las filas revolucionarias y la adopción de su parte, de una actitud incrédula hacia cualquier proyecto de cambio radical en las estructuras sociales.

Lo que no se puede comprender, ni admitir de ningún modo, es que haya quienes aprovechando cualquier falla, imaginaria, real o abultada a la enésima potencia, se retiren de las filas revolucionarias y se adhieran, sin asco, con cartuchera y municiones, a las filas de los enemigos de clase; a las de la derecha local e internacional. Y peor aún, que dando ese pérfido vuelco, tengan la desfachatez de sostener que actúan en nombre de los más nobles principios revolucionarios, ello aunque, en esa nueva condición, se vean financiados por grandes capitales imperiales. La contrarrevolución local y global se nutre, así, no sólo de aquéllos y aquéllas que de “linaje” les viene la condición derechista, sino también de los que, alguna vez, abrazaron, o aparentaron abrazar, la causa de los pueblos y, ahora, se estiman los más consecuentes demócratas del mundo, en sentido reaccionario, desde luego. Son los y las que tomaron la condición de izquierda como hobby de juventud. Y estos demócratas se vuelven tan útiles para el imperio que los medios de incomunicación que éste posee, generosamente, abren para ellos sus páginas, videos y audios.

Ensuciarlo todo, afán del imperio: los pueblos originarios como blanco

En virtud de su desprestigio cada vez mayor, el capitalismo -que hoy se da más nombres, estructuras y siglas que nunca- pretende que la humanidad vea corrupto todo proyecto, todo propósito de cambio; se afana, así, por desprestigiar a toda fuerza que se le oponga.  Medios para hacerlos los tiene en abundancia; la ONU y sus diversos organismos; gran parte de los científicos que no tiene reparo en falsificar los resultados de sus propias investigaciones científicas para quedar bien, por ejemplo, con la Monsanto; Hollywood con sus presagios apocalípticos orientados a sembrar el pánico entre las naciones; etc., etc. Si el capitalismo es "malo", el socialismo es igual o más "malo" aún. No es para nada fortuito que los izquierdistas otánicos hablen, por ejemplo, de la maldad del presidente sirio Bashar al-Assad, a la par que hablan de la maldad del imperio. Se hable de lo que se hable, en todo hay perversidad. Así, de un plumazo, se pretende matar la esperanza; hacerla desaparecer de la faz de la tierra.

A esta suerte de fenómenos pertenece el propósito de denigrar el pasado de los pueblos nativos de América; porque desprestigiarlos en su conjunto, echarlos en un solo costal, es quitarle a nuestros pueblos cualquier referente histórico que les sirva de inspiración, de resorte para mantener la resistencia contra el capitalismo imperial que hoy domina el mundo. Se pretende, pues, igualar en maldad a los conquistadores y a los nativos de nuestro continente.

Ollantay Itzamná revela que después de acoger dignamente a los huéspedes europeos, los nativos pronto se dieron cuenta que los primeros “eran bárbaros cristianos embelesados por el metal”, con lo cual comenzó la desgracia de los autóctonos. Luego dice: “Era tan luminosa la riqueza y la dignidad en nuestros abuelos y abuelas, que los heraldos europeos descubrieron en sí mismos su miseria y decadencia moral. Inventaron y ensayaron varios argumentos, incluso teológicos, para negar nuestra condición humana, y así apoderarse de nuestra riqueza y de nuestros cuerpos. Pero, ninguno de esos argumentos era racionalmente sostenible. Y, ante su limitación mental, y presos de su avaricia, nos hicieron una guerra sanguinaria jamás vista en la historia de la Madre Tierra. […] /“Diezmaron a decenas de millones de nuestros abuelos, pero jamás pudieron robarnos la dignidad, ni desaparecernos como pueblos. […].”/ “En estos últimos tiempos, el fenómeno Sur, más allá de las limitaciones políticas coyunturales actuales, es producto de este proceso de la resistencia fecunda y creativa de cientos de años. Mayas, lencas, cunas, chibchas, quechuas, aymaras, guaraníes, mapuches, y muchos otros pueblos dignos dinamizamos  procesos de insubordinación contra hegemónica porque creemos en la vida y en la dignidad.”[3]

A su vez, Bernandino García aporta: “En América no solo existieron los Incas, Aztecas y Mayas. Hubo y siguen sobreviviendo centenares de grupos indígenas. Sus territorios, al igual que los de cualquier otro grupo humano, variaban de acuerdo a sus necesidades, culturas, y capacidad de ataque y defensa.” Y un poco más adelante apunta: “Es erróneo y simplista asumir que estas culturas indígenas más complejas (y por lo tanto más similares a las europeas) eran dominantes o exitosas. /” Territorialmente había más superficie ocupada por grupos cazadores y recolectores que por agricultores andinos.” [4]

Traemos a colación a otro autor para reforzar los planteos anteriores. Hablamos de Charles Mann quien, citado por el escritor nicaragüense Carlos Midence, sostiene: “Cada vez que el Tahuantinsuyo engullía una nueva región, los incas llevaban a la fuerza colonos de otras regiones distantes, a menudo de grandes cantidades, y les concedían la tierra. A los recién llegados se les animaba a conservar sus vestidos, sus costumbres etc. En vez de integrarse a la cultura anfitriona. Unos y otros estaban obligados a utilizar para comunicarse el Ruma Suni, la lengua de sus conquistadores”. Y como anota Midence, la relación de alteridad entre los nativos sometidos no implicaba la imposición de una civilización, ni la destrucción de otra. No menos importante es este otro aporte de Mann: a saber que incluso tras la derrota que pocos hombres le propinaron al imperio incaico, la victoria de los conquistadores  estaba lejos de ser completa: tras la caída de Cuzco, el imperio inca se reagrupó en tierras más distantes, desde las cuales combatió al invasor a lo largo de más de cuarenta años. [5]

En las antiguas tierras del Abya Yala, existieron sociedades muy adelantadas tales como la Caral, Paracas, Mochicas, Tiwanaku, Nazcas y otros, las cuales poseían un alto grado de tecnología y organización social. Entre sus rasgos principales, se encontraban la práctica  de la reciprocidad, del trabajo colectivo, familias “con una organización política, económica y religiosa inigualable. El equilibrio hombre–cosmos–naturaleza tenía su espacio a través de varios principios milenarios. [6]

Las evidencias del presente hablan en pro de los nativos americanos

Evidencias de un pasado anterior a la conquista, muy distinto al que hoy se pretende ofrecer, son las múltiples tradiciones  de fraternidad, cooperación mutua y colectividad detectables en el continente americano, sino entre todos, entre la mayor parte de los pueblos indígenas que en él existen. Lo esencial de sus costumbres es la forma de convivir con la naturaleza sin depredarla y, por el contrario, cuidando de los recursos que ella proporciona para mantener el equilibrio ecológico. “Los pocos recursos que quedan en el mundo y de los que aún disfrutamos en las zonas urbanas, están presentes gracias al cuidado de las comunidades nativas.”[7]

Entre los fundamentos de la Vida Comunitaria actual se pueden mencionar los siguientes:

-La tenencia colectiva de la tierra: la inexistencia de la propiedad privada. De ahí que prime el interés colectivo sobre el individual o el de familia.
-Una organización del trabajo y una distribución de los beneficios de la naturaleza equitativas.
-Gobierno encabezados por personas sabias, en correspondencia con la tradición ancestral. Se entiende por más sabio a aquél que sirva mejor a los intereses de la comunidad. Más aún, anciano es un término referido más al conocimiento que a la edad. Por ello, gracias a su experiencia y sabiduría, es a los ancianos a quienes compete la responsabilidad de formar personal y socialmente a la gente de su comunidad.
-La Comunicación constante como algo imprescindible para mantener el sentido de colectividad y unión entre los miembros de la comunidad.
-El Ritual de la Palabra, entendida como “coherencia entre pensamiento, corazón, palabra y obra” que debe guardarse en las relaciones humanas y con “respecto al trabajo”.
-Tradición Oral se estima al arte a través del cual los ancianos transmiten sus conocimientos de generación en generación.
-La Madre Tierra se concibe como ser vivo y expresión genuina del amor del Padre; ella acoge, brinda sus frutos, su abundancia y su sabiduría al ser humano. Éste le corresponde, cuidándola y protegiéndola. Esta relación armoniosa es la clave del desarrollo sostenible.
-Agricultura es una faceta del amor entre la Madre Tierra y el ser humano. Por su medio, se transmite buena parte de los principios del trabajo y de la formación del mismo. [8]

¿Puede negarse que el sentido de colectividad y de solidaridad que reina entre las actuales comunidades indígenas de América, así como su relación armoniosa con la naturaleza sean una herencia de sus antiguos ancestros?

[1]  Omar Marcano. “Discurso de Angostura: Bolívar el primer Socialista de América”.  (Parte II). http://www.aporrea.org/ideologia/a69867.html
[2] Mikel Itulain. “¿Tan malo era el comunismo?” http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com/2013/09/tan-malo-era-el-comunismo.html
[3] Ollantay Itzamná. “Hace 521 años nos derrotaron, pero jamás nos vencieron”. http://www.cubadebate.cu/especiales/2013/10/12/hace-521-anos-nos-derrotaron-pero-jamas-nos-vencieron/
[4] Bernandino García. “12 de octubre: El genocidio continúa”.  http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article58995
[5] Carlos Midence. Sandino y el pensamiento otro. Managua: Amerrisque, 2009. pp. 27-28, 30-31.
[6] “Aunque no se exprese directamente con palabras, las formas, costumbres y acciones diarias de nuestra gente Yanakona nos muestran que existe un cúmulo cultural inmenso que tiene origen en el caminar del mundo Andino. Los mayores han conservado hasta hoy, elementos culturales que nos dejan entrever los hilos que sostienen nuestra identidad propia, a veces dilucidada en los avatares de este tiempo de la prisa” Lenin Anacona Obando. “COSMOVISIÓN DEL PUEBLO YANACONA (Documento en continua construcción)”. http://nacionyanakuna.com/Paginas/Cosmovision/Cosmovision%20Yanakuna.htm
[7] Costumbres Indígenas. http://www.viajejet.com/costumbres-indigenas/
[8] Alirio Pedraza. PRINCIPIOS ANCESTRALES DE LOS PUEBLOS INDIGENAS. http://www.aldeafeliz.org/index.php?option=com_content&view=article&id=44
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El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista

jueves, 3 de octubre de 2013
Por Salim Lamrani*


La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.

Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]

Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]

El nuevo modelo económico introduce mecanismos de mercado pero sigue basado en la “planificación socialista” a todos los niveles, y “la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional”.[3] No obstante, el país se abre a las inversiones extranjeras –para atraer los capitales indispensables para el desarrollo de la nación–, mediante empresas mixtas, en las cuales el Estado cubano siempre dispone de una mayoría de al menos un 51%. Este modelo de gestión económica actualizado promueve también las cooperativas, las pequeñas propiedades agrícolas, los usufructuarios y los trabajadores independientes en todos los sectores productivos, con el fin de reducir el papel del Estado en los campos no estratégicos.

El objetivo de estas reformas es conseguir una mejor eficiencia en la gestión de las actividades económicas, con un sistema de autonomía y descentralización que responsabiliza directamente a los dirigentes de las empresas de los resultados. Los lazos entre estructuras económicas se rigen ahora exclusivamente por contratos.

Las empresas estatales o las cooperativas estructuralmente deficitarias y no viables serán liquidadas o podrán ser transformadas y adoptar una forma jurídica no estatal. Del mismo modo, el Estado no subvencionará las pérdidas. En cambio, las empresas beneficiarias podrán invertir las ganancias para desarrollarse, aumentar los salarios de los trabajadores en los límites que establece la legislación, o contratar a nuevos trabajadores. Disponen así de una libertad total en lo que se refiere a la gestión de los recursos humanos.

El auge de las cooperativas ilustra la voluntad cubana de profundizar el desarrollo socialista de la economía en todos los sectores, con una propiedad colectiva. Disponen de una autonomía completa a todos los niveles. No obstante, para evitar toda concentración de riqueza, no pueden ser vendidas o entregadas a otras entidades que no sea el Estado.

A nivel agrícola, la prioridad nacional es la producción de alimentos para reducir la dependencia del exterior en un país que importa más del 80% de su consumo. Se entrega la tierra en usufructo a los campesinos que se convierten en productores independientes, remunerados por su propio trabajo, pero sigue siendo propiedad del Estado.

La nueva política monetaria permite otorgar créditos a las empresas y a los ciudadanos con el objetivo de favorecer la producción de bienes y servicios para la población. Uno de los grandes desafíos de la sociedad es la unificación monetaria. En efecto, la dualidad monetaria vigente en Cuba es fuente de serias desigualdades. Para ello, se deben realizar importantes esfuerzos en términos de productividad y de redistribución de la riqueza de acuerdo con la ley de redistribución socialista “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”.

La política salarial se sigue basando en el principio socialista “a cada cual según su trabajo”, con el objetivo de satisfacer “las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias”. Los salarios se incrementarán de modo gradual, en función de los resultados de producción. 
Para evitar el desarrollo de las desigualdades, la legislación prevé un salario mínimo y un salario máximo. Se favorece el sector no estatal como alternativa adicional para el empleo.

La elaboración de una imposición tributaria en Cuba tiene como meta permitir al Estado disponer de los recursos necesarios para cumplir su papel social con la población. Gracias al impuesto progresivo, las categorías más acomodadas contribuyen más al esfuerzo nacional, según el principio de solidaridad socialista entre todos los ciudadanos. La cohesión social sigue siendo el objetivo prioritario. Así, para evitar todo crecimiento de las desigualdades en la sociedad, la concentración de propiedad está prohibida para las personas jurídicas o naturales, siendo una prerrogativa exclusiva del Estado. Por otra parte, la política de precios sigue siendo centralizada, particularmente en los productos de interés general desde un punto de vista económico y social.

A nivel de la política social, base del socialismo, el objetivo prioritario no sólo es “continuar preservando las conquistas de la Revolución, tales como el acceso a la atención médica, la educación, la cultura, el deporte, la recreación, la tranquilidad ciudadana, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten”, sino también “dar continuidad al perfeccionamiento de la educación, la salud, la cultura y el deporte”. El Estado garantizará “la protección de la asistencia social [a] las personas que realmente la necesitan”.

El Estado no abandona la cultura. La política cultural se basa en la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural, la creación artística y literaria y la capacidad para apreciar el arte, mediante las formaciones necesarias. El Estado seguirá su misión de “promover la lectura, enriquecer la vida cultural de la población y potenciar el trabajo comunitario como vías para satisfacer las necesidades espirituales y fortalecer los valores sociales”.
 Así, el nuevo modelo económico cubano, basado en la planificación, una política de precios centralizada, la prohibición de concentración de riqueza, un salario mínimo y un salario máximo y la protección de todas las categorías de la población, particularmente de las más vulnerables (no hubo despidos masivos), es indudablemente socialista. Pero se adapta a su época basándose en la filosofía de José Martí, héroe nacional cubano, según el cual “el primer deber del hombre es ser un hombre de su tiempo”. Tiene como objetivo alcanzar una mayor eficiencia económica, luchar contra la burocracia y la corrupción –principales obstáculos internos al desarrollo del país –, preservar las conquistas sociales de la Revolución Cubana, reforzar la República Social y mejorar el bienestar material y espiritual de TODOS los cubanos.

NOTAS

[1] VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, « Información sobre el resultado del debate de los lineamientos de la política económica y social del Partido y de la Revolución”, mayo 2011. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2011/05/tabloide_debate_lineamientos.pdf (sitio consultado el 15 de agosto de 2013).
[2] Raúl Castro Ruz, « Discurso de Raúl Castro Ruz en la Clausura del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas », 4 de abril de 2010.
[3] n°1
 
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficielTomado de Opera Mundi
Imagen agregada RCBáez
 

Carta abierta a un pequeño burgués

viernes, 16 de agosto de 2013
Por Níkolas Stolpkin*
 ¿Te gusta debatir? Bien, debatamos: Debate Necesario para FORTALECER la posición REVOLUCIONARIA de nuestros camaradas.
ADVERTENCIA: El presente texto es un disparo directo a la conciencia pequeño burgués y a la conciencia aburguesada. No nos hacemos responsables de lo que pueda repercutir en vuestras conciencias.
"La verdad es siempre revolucionaria".
Vladímir Lenin
  

Ya que últimamente ha habido mucho debate sobre ciertos asuntos polémicos y engorrosos, relacionado con temas valóricos [sic.], y nos gusta, al parecer, debatir... Esto es para ti, pequeño burgués.

 ¿Te gusta debatir, “solidarizarte”, e incluso hacerte parte de los que luchan por los derechos de los homosexuales, luchar por la legalización de ciertas drogas, luchar porque las mujeres puedan decidir “sobre sus cuerpos” y puedan abortar, luchar contra la violencia de “género”, luchar para que se legisle en contra de los piropos, luchar por los “derechos humanos”, luchar “contra la violencia”, luchar por los derechos de los animalitos, los arbolitos, las abejitas, las hormiguitas etc., todo dentro de la LÓGICA BURGUÉS?

 Perfecto. Debate todo lo que quieras. Solidarízate yendo a alguna manifestación. Expresa tu apoyo e incluso has tuya sus luchas. No te habremos de detener. Estás en tu DERECHO.

 Pero te proponemos algo. Así, con la energía con la que te expresas, nos gustaría que debatas y puedas solidarizarte con luchas que afectan a TODO un pueblo. Deja por un momento a un lado las luchas del pequeño burgués, EGOÍSTAS e INDIVIDUALISTAS, y ven junto a nosotros a DEBATIR y SOLIDARIZARTE con:
  • Los Pueblos que luchan por su autodeterminación.
  • Los Pueblos desplazados de sus tierras por amenazas o conflictos armados y su derecho a retornar.
  • El Pueblo trabajador y su derecho a sindicalizarse, a tener sueldos dignos, a que se respeten sus horarios de trabajo o sus 8 horas de trabajo, a terminar con los “pequeños” contratos y que hayan más contratos indefinidos, a que se termine con la subcontratación o la tercerización, a que las leyes no afecten la labor de los pescadores artesanales, a que no haya abusos laborales, a que puedan trabajar tranquilos los trabajadores informales, a que los pueblos no vean perjudicados su salud y calidad de vida por imposiciones del Estado para el beneficio de interese particulares, etc.
  • Los pobladores que luchan por viviendas propias, dignas y libres de usura; con los pobladores que se ven afectados cuando el Estado expropia sus terrenos en beneficio de grandes empresas.
 Ven a debatir con los estudiantes, los trabajadores, los pobladores y sus luchas.
 ¿Quieres realmente DEBATIR?
 -DEBATAMOS para que las grandes empresas puedan por fin pagar sus impuestos como debieran y que los recaudadores de impuestos traten por igual tanto a los grandes como a los chicos.
 -DEBATAMOS para que los grandes recursos naturales o servicios estratégicos queden en manos del Estado.
 -DEBATAMOS para que el DERECHO a la Salud, la Educación y la Vivienda sean de responsabilidad y exclusividad del Estado.
 -DEBATAMOS para que nuestros adultos mayores puedan jubilar DIGNAMENTE.
 -DEBATAMOS sobre el flúor en el agua, el aspartamo en bebidas y dulces, y los transgénicos en los alimentos que van en desmedro de la salud de nuestro PUEBLO.
 -DEBATAMOS para que las Grandes Empresas transnacionales dejen de robar a nuestro PUEBLO y dejen de robar lo que le pertenece a nuestro PUEBLO.
 -DEBATAMOS para terminar con las castas políticas y militares que generación tras generación se reproducen en sus respectivos puestos.
 -DEBATAMOS sobre el modo de producción capitalista y el modo de producción socialista y que nuestro pueblo se forme su propia opinión.
 -DEBATAMOS sobre la actual Cultura de la Estupidez y la Cultura del Miedo para formar a individuos obedientes y sin pensamiento crítico; sobre la Cultura del Irrespeto y la Cultura de la Permisividad para formar a individuos individualistas, egoístas, sin valores.
 -DEBATAMOS sobre las llamadas “dietas” y “asignaciones” parlamentarias y sus cifras millonarias frente al salario mínimo de los trabajadores.
 -DEBATAMOS sobre el festín que hoy se dan la industria farmacéutica junto a la industria alimentaria trayendo enfermedades y muerte para nuestros PUEBLOS.
 -DEBATAMOS sobre las fiscalizaciones-espectáculo que ofrecen “nuestros” gobiernos dirigidos, por lo general, a las pequeñas empresas, pero la nula fiscalización a las grandes empresas -¿serán perfectos? ¿Pagarán los impuestos en proporción a lo que la gente común paga en impuestos? Y si los grandes empresarios no pagaran impuestos cuando debieran pagarlos ¿se les tratará de la misma forma humillante como cuando los pobres no pagan sus impuestos? Y si los grandes empresarios tienen millonarias deudas impagas ¿se les tratará de la misma forma humillante como cuando los pobres no pagan sus deudas?
 -DEBATAMOS para que cada trabajador, tanto de empresas nacionales como internacionales, pueda estar sindicalizado y los sindicatos puedan ejercer su derecho a huelga, si las condiciones así lo ameritan, sin temor a represalias.
 -DEBATAMOS sobre la estrategia de lucha INÚTIL de avanzar sin líderes ni banderas, adoptando todos la cualidad de “vocería”.
 -Etc.

 Te "proponemos" que formemos organizaciones no gubernamentales (ONGs) y que recibamos financiación o “ayuda” de la Unión Europea, ONU, Fundación Rockefeller, Fundación Ford, USAID, Open Society Institute, etc., (con las cuales se financian muchas organizaciones con las cuales te has involucrado directa o indirectamente con sus luchas a favor de la legalización de ciertas drogas, la legalización del aborto, la legalización del matrimonio homosexual, la adopción de niños por parte de homosexuales, la legalización de la eutanasia, o bien te has involucrado en las luchas de algunas organizaciones ecológicas por salvar el planeta o animalistas por salvar a algún animal). Y veamos la FACILIDAD que habremos de tener para entrar en los Medios de Difusión Masiva y visibilizar las demandas de nuestros pueblos, estudiantes, pescadores, mineros, pobladores y los trabajadores en general, de la misma forma como tus luchas pequeño burgueses últimamente han sido VISIBILIZADAS como el matrimonio homosexual, el aborto y las drogas. -¿Acaso el debate sobre aquellos asuntos no te han salido hasta en la sopa?

 Hagamos nuestras encuestas y dejemos de ver las encuestas del Gran Capital, o al servicio de estos, con las cuales te sienta muy bien a TUS INTERESES cuando sacan encuestas en donde señalan que una mayoría está a favor de la legalización de la marihuana, del matrimonio homosexual o del aborto. Pero nunca te haces preguntas tales como: ¿por qué las encuestadoras no hacen una encuesta donde se señale si se quiere o no que suban el sueldo a nuestros trabajadores, que haya una nueva Constitución, que haya educación gratis y de calidad para nuestro PUEBLO, que la salud deje de ser un negocio, que en “temporadas altas” no suba des-proporcionalmente los pasajes de bus interurbanos, si se quiere o no que se privatice o nacionalice tal o cual sector o industria, etc.?

 Vamos, no te desanimes.

 Ya saliste a manifestarte lo suficiente por los homosexuales. Ya está instalado el debate sobre el matrimonio homosexual, se está legislando y hasta quizá prontamente lo aprueben -ya hay políticos y figuras de la televisión, a favor, que han expresado su apoyo al matrimonio homosexual.

 Ya saliste a manifestarte lo suficiente con los Pro-Abortistas. Ya está instalado el debate sobre el aborto, se está legislando y hasta quizá lo aprueben -ya hay políticos y figuras de la televisión, a favor, que han expresado su apoyo al aborto en determinadas circunstancias.

 Ya saliste a manifestarte lo suficiente por legalizar la Marihuana. Ya está instalado el debate sobre la legalización de la marihuana, se está legislando y hasta quizá dentro de poco sea aprobada su legalización -ya hay políticos y figuras de la televisión, a favor, e incluso algunos han dado testimonio de que la consumen...

 ...Espera, espera. Nos ha surgido una duda. ¿Por qué el Movimiento Estudiantil que ha tenido mucha más repercusión en la calle y en la Opinión Pública que las luchas pequeño burgueses, a la cual representas, no están ni cerca de que se les escuche? ¿Te has puesto a pensar en ello?

 ¿Por qué el Movimiento de los Endeudados Habitacionales que han tenido mayor repercusión en la calle y en la Opinión Pública que las luchas pequeño burguesas, a las cuales representas, no están ni cerca de que el Estado o el Gobierno les escuche? ¿Te has puesto a pensar en ello?
 ¿Por qué el Movimiento por la Autodeterminación de los pueblos y sus luchas que han tenido mayor repercusión en la calle y en la Opinión Pública que las luchas pequeño burgueses, no están ni cerca de ser escuchadas sus demandas por el Estado o Gobierno, ni existen acercamientos reales para solucionar sus demandas? ¿Te has puesto a pensar en ello?

 Pero... continuemos y olvidemos los tres puntos anteriores. Te debe importar un rábano lo anterior ¿verdad?

 Ya saliste lo suficiente en favor de los homosexuales, los pro-abortistas y los que desean legalizar la marihuana, todo dentro de la LÓGICA BURGUÉS. Ahora te toca luchar por los intereses generales de nuestro PUEBLO, de eso se trata nuestra invitación. No querrás que sospechemos que estás tan cómodo con el presente Sistema de Producción Capitalista que te da lo mismo las luchas de los trabajadores, estudiantes y pobladores ¿verdad?

 No nos habrán de vetar en los Medios de Difusión Masiva ¿verdad? No creemos que tengamos problema alguno de tener nuestras tribunas. Los homosexuales, pro-abortistas y pro-marihuana ya las han tenido (tribuna) y las siguen teniendo directa (políticos, figuras televisivas que apoyan y paneles de conversación televisivos) o indirectamente (¿Nunca te has preguntado si la gran industria del cine contribuye a moldear nuestros comportamientos o a adoptar costumbres que vienen a ser un apoyo en favor de ciertos debates? ¿Nunca te preguntas el por qué ponen como “héroes” en la televisión a militares imperialistas, artistas drogadictos o a protagonistas como “héroes” por sus papeles de delincuentes o asesinos? ¿Nunca te preguntas el por qué nos ponen enfrente a países supuestamente “desarrollados” y que nos tratan de vender su moral atrofiada a nuestros países “subdesarrollados” o “en vías de desarrollo”?). No creemos que no podamos tener tribuna tanto directa como indirectamente ni titulares de este calibre que acostumbran a poner en televisión: “Se enciende el Debate”...Mal que mal, solo queremos DEBATIR ¿verdad?

 Y sí, es verdad. No lo podemos negar. De vez en cuando hay compañeros de los nuestros que gustan intentar apropiarse de luchas pequeño burgueses y los vemos junto a ustedes. Pero es comprensible. No los toman en serio (sumándose a sus luchas para subir su EGO), tienen la brújula averiada (confunden el norte con el sur, el este y el oeste) y viven preguntándose toda la vida lo que Lenin se preguntó alguna vez “¿Qué hacer?”. Sólo que Lenin y los suyos no se quedaron en las preguntas, desarrollaron la CRÍTICA y la AUTOCRÍTICA y FUERON directamente al grano, porque tenían claramente sus objetivos; tenían un norte: liberar a su PUEBLO de la OPRESIÓN zarista e instalar la Dictadura del Proletariado. ¿Cuál es el norte de nuestros actuales “revolucionarios”? ¿Acaso no existe la dictadura del CAPITAL?... Además, existe un constante bombardeo ideológico burgués que puede llegar a afectar a todos, pero si contamos con una brújula adecuada, dicho bombardeo se hace nada. Pero hoy no estamos para criticar a nuestros camaradas, ya eso es harina de otro costal.

 Lo que nos interesa ahora es que tú, pequeño burgués, te sumes al DEBATE que nosotros queremos instalar. Nos imaginamos que tú estás de acuerdo con que debatamos para terminar con el no-pago de impuestos de las grandes empresas; que debatamos para que los recursos naturales o los recursos estratégicos queden en manos del Estado; que debatamos para que el derecho a la salud, la educación y la vivienda sean de responsabilidad y exclusividad del Estado; que debatamos para que nuestros adultos mayores puedan jubilar con dignidad; que debatamos sobre el flúor, el aspartamo, los transgénicos que afectan a nuestro PUEBLO directamente en su salud, etc.... ¿Te parece correcto? Pero DEBATAMOS.
 ¿Te quieres sumar a DEBATIR?

 Luchemos por instalar el DEBATE en la calle y en los Medios de Difusión Masiva.

 Y al final, veamos qué es MÁS funcional al Capitalismo: tu lucha Pequeño Burgués o nuestra lucha por los INTERESES GENERALES de nuestro PUEBLO. Pero trata de no darnos la razón.

 Quedas cordialmente invitado.

 (NOTA IMPORTANTE para nuestros camaradas: Entiéndase algo camaradas... La Pequeña Burguesía y su pensamiento pequeño burgués son los Peones de la Gran Burguesía dentro del tablero, desde un punto de vista ideológico. Y nosotros como piezas contrarias dentro del tablero no podemos tomar posiciones que no nos corresponde. ¿Qué es eso de ponernos en posiciones que corresponde al enemigo utilizar dentro del tablero? Debemos acostumbrarnos a estar en posiciones contrarias al del enemigo. La prostitución ideológica es caer en un error de posición si nuestro principal norte es alcanzar el preciado “jaque mate”.

 ¿Cómo habremos de ganar al enemigo si dentro del tablero acostumbramos a prostituirnos ideológicamente descuidando las posiciones que verdaderamente nos corresponde?

 Recuerden que nuestro fin no es “humanizar” al Capitalismo ni maquillarlo, sino sustituir la formación socioeconómica capitalista por la formación socioeconómica socialista; o en otras palabras: destruir la lógica burguesa del Estado Capitalista y sustituirlo por la lógica proletaria del Estado Socialista. Entiéndase de una vez por todas: cuando tomamos posiciones que corresponde al enemigo utilizar, lo que estamos haciendo es DEBILITAR nuestras posiciones dentro del tablero, dejando de representar una amenaza a sus intereses y, al mismo tiempo, estamos FORTALECIENDO al enemigo al dejarles el tablero libre para que puedan AVANZAR y puedan cumplir con sus OBJETIVOS.

 ¿No les parece irónico que mientras la Gran Burguesía hace su trabajo, los que terminan CONVENCIDOS somos nosotros que pertenecemos al otro lado del tablero; y, nosotros que no hacemos nuestro trabajo de CONVENCER a las masas, terminamos desacreditados, divididos, sin representar ninguna amenaza al presente status quo? ¡¡¡Debemos terminar con esa dinámica!!! Te necesitamos en el lugar que te corresponde, no en el lugar que ellos desean tenerte para ellos avanzar con sus propósitos…
--

*Analista político nacional e internacional. Crítico de política y Cultura Contemporánea
Página oficial: http://stolpkin.net/
Twitter @nstolpkin
Con la tecnología de Blogger.
 

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