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Gobierno de EEUU pagó a periodistas de Miami para influir en el jurado en caso de Los Cinco: los medios callan

miércoles, 12 de septiembre de 2012
Por José Manzaneda*


 
Uno de los grandes temas internacionales silenciados por los medios es el caso de los cinco cubanos condenados en EEUU a largas penas de cárcel, acusados de delitos como el de “conspiración para el espionaje” (1).

Las campañas internacionales por la libertad de estos cinco hombres son apoyadas por conocidas figuras públicas, entre ellas 10 premios Nobel, artistas de cine como Danny Glover, Martin Sheen o Susan Sarandon, y organizaciones como Amnistía Internacional (2). Pero ni siquiera este reclamo ha servido para que el caso llegue a los medios.


Tal como sostienen miles de activistas internacionales, los cinco cubanos jamás realizaron actos de espionaje ni atentaron contra la seguridad de EEUU, algo confirmado en su juicio incluso por militares norteamericanos. Estuvieron infiltrados, eso sí, en organizaciones terroristas de Miami, con el fin de informar sobre la preparación de atentados en Cuba. Las pruebas que obtuvieron sobre la actividad violenta de estos grupos fueron entregadas al FBI que, increíblemente, en vez de actuar contra dichas organizaciones asentadas en su territorio, procedió a la detención de Los Cinco en 1998.


El papel de los medios ha sido clave en este caso. A nivel internacional, la tónica general ha sido el silencio. También en EEUU: un estudio de Jeffrey Huling, de la Universidad Sonoma State de California, reflejaba ya en 2008 que los grandes medios de cobertura nacional habían ignorado completamente el caso, y las escasas coberturas de algunos como CBS, CNN, The New York Times o el The Washington Post habían respaldado sin matices la versión del Gobierno de EEUU, presentando a Los Cinco como peligrosos espías cubanos (3).


En Miami, los medios jugaron un papel mucho más activo, sobre todo durante el juicio a Los Cinco, celebrado entre los años 2000 y 2001. Con un importante elemento añadido, al que –curiosamente- los medios internacionales no han prestado la menor atención: el Gobierno de EEUU pagó en secreto importantes cantidades de dinero a 84 periodistas de dicha ciudad, para que publicaran noticias y artículos e intervinieran en tertulias de radio y televisión, con el objetivo de difamar a Los Cinco e influir sobre el jurado que, finalmente, les condenó (4). Algo, por cierto, que viola las leyes federales que prohíben la propaganda encubierta dentro del territorio de EEUU.


El Gobierno pagó a dichos periodistas a través de Radio y Televisión Martí, medios de propaganda integrados en la llamada Oficina de Transmisiones hacia Cuba y dependientes del presupuesto federal. Muchos de estos periodistas cobraban del Gobierno sin conocimiento de la dirección de los medios de prensa de Miami para los que trabajaban, y en los que insertaban finalmente sus materiales de encargo.


El Gobierno de EEUU consiguió así que durante el juicio dichos periodistas centraran todo su esfuerzo en la demonización de Los Cinco. En los 194 días que duró el juicio, solo en dos diarios, The Miami Herald y El Nuevo Herald, aparecieron 1111 materiales, más de 5 por día (5).


En ellos, Los Cinco eran presentados como espías enviados para atentar contra la seguridad nacional de EEUU, o como asesinos a sueldo del Gobierno cubano. Todo ello acompañado de otros artículos y reportajes sobre la supuesta venta por parte del Gobierno cubano de servicios de inteligencia a grupos terroristas islámicos (6), o sobre el uso de drogas alucinógenas en sus actividades de espionaje (7).


Los pagos gubernamentales a profesionales de medios privados de Miami fueron revelado en 2006 por el periodista Oscar Corral, que sufrió a partir de entonces una campaña de amenazas y debió trasladar a su familia a un lugar más seguro (8). Y en la web titulada “Reporters for Hire” (reporteros de alquiler), están publicadas hasta 2.200 páginas de contratos y documentos de pago del Gobierno de EEUU a dichos periodistas (9).


Pero, a pesar de tener tan a mano las pruebas de este verdadero escándalo político, los grandes medios internacionales prefieren seguir guardando silencio sobre el caso de Los Cinco (10).

 
Notas:


(1) http://www.ecured.cu/index.php/Los_Cinco_H%C3%A9roes
(2) http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article26881

(3) http://elmercuriodigital.es/content/view/6021/134/

(4) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151630

(5) http://www.aporrea.org/internacionales/a90690.html

(6) http://www.pslweb.org/reporters-for-hire/spanish/analysis/govt-funded-propaganda-part-1.html

(7) http://www.latinamericanstudies.org/espionage/dgi-lsd.htm

(8) http://progreso-semanal.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=62

(9) http://www.pslweb.org/reporters-for-hire/spanish/documents-released/

(10) http://www.cubadebate.cu/opinion/2008/01/03/la-cobertura-de-los-medios-ignora-o-demoniza-el-caso-de-los-cinco-en-eeuu/


* Periodista español, Coordinador de Cubainformación.

Tomado de Proyecto HERMES Servicio de InfoCom Auto-HERMES; Boletín número 2083
Imagen agregada RCBáez

Vea además “De manipulación, periodistas y otros demonios”

Video en Youtube

Periodistas en Miami. Se les paga o se les pega

martes, 4 de septiembre de 2012
Por Salvador Capote*

 


Las indagaciones del Comité Nacional por la Liberación de los Cinco y de los abogados de la defensa, han puesto al descubierto que varias decenas de periodistas de Miami recibían dinero, a través de Radio Martí, para crear ilegalmente una atmósfera mediática adversa a los cinco patriotas cubanos, antes, durante y después del juicio arbitrario en el que, por razones políticas, fueron éstos condenados a injustas y desmesuradas condenas. 

El gran número de periodistas y las  altas cifras de pago puestas al descubierto reflejan sin embargo solo una ínfima parte de la realidad, pues el “Broadcasting Board of Governors”, agencia oficial de propaganda del gobierno de Estados Unidos, se niega obcecadamente y en forma que obstruye el debido proceso de los Cinco, a revelar los nombres de todos los periodistas que fueron contratados y la magnitud de los pagos recibidos, en contra de lo que establecen las leyes de este país. 

Pero aunque todo indica que solamente ha salido a la superficie la punta del iceberg, este fragmento que ya conocemos es más que suficiente para que podamos afirmar que nunca antes en la historia judicial de Estados Unidos el espacio mediático en torno a un proceso  ha sido tan invadido y controlado por el gobierno y que nunca este espacio se ha viciado tanto con el fin de asegurar oscuros objetivos políticos. En pocos meses fueron publicados miles de artículos en la prensa escrita e innumerables comentarios en la radio y la televisión, saturados de mentiras,  manipulaciones y tergiversaciones. Y nunca fue tan abarcadora la guerra mediática contra acusado alguno. Todos los artículos, todos los comentarios de esa avalancha mediática tenían el objetivo de condenar a los Cinco. Ningún artículo, ningún comentario a favor. Sin excepciones. El juicio a los Cinco en Miami no puede calificarse de otra manera que de linchamiento mediático. El gobierno que los juzgó fue el que financió al mismo tiempo la creación de la atmósfera  necesaria para condenarlos. 

Miami era precisamente la única ciudad de Estados Unidos donde era imposible celebrar un juicio justo. En ninguna otra, un número tan escandaloso de periodistas se hubiera plegado tan fácilmente a las intenciones del gobierno. En ninguna otra, el miedo hubiese paralizado toda posible voz disidente. Solo aquí, en Miami, la ciudad del maniqueísmo político absoluto, era posible utilizar secreta y pródigamente fondos federales para lograr una condena mediática tan coordinada, eficaz y unánime. 

¿Qué singularidad existe en esta margen del estrecho de la Florida  que durante tantos años sólo  ha permitido un periodismo mediocre, siempre al servicio de las peores causas? La explicación no consiste solamente en el incentivo económico  representado por los ingresos adicionales a través de Radio y TV Martí, o de agencias gubernamentales como USAID, interesadas en promover la subversión en Cuba. Ni siquiera es fenómeno reservado a motivaciones ideológicas. La respuesta hay que buscarla en el entramado social de Miami que impide un periodismo profesional, independiente. Los pocos que lo han intentado a través de una prensa o una radio alternativa han tenido y tienen todavía  que pagar un alto precio por ello.

El periodismo en Miami no tenía los grados de libertad de las actuaciones individuales sino que, con toda seguridad, todos estos periodistas eran miembros o mantenían vínculos con alguna o algunas de las más de 200 organizaciones cubano-americanas cuyas agendas –con frecuencia de índole explícitamente terrorista- son impuestas a todo lo que se relaciona con Cuba. Su actuación  no sólo estaba determinada por el pago que recibían sino por la disciplina inherente a la militancia en estas organizaciones, algunas de las cuales, además, contrataban espacios en la radio y la televisión y poseían sus propios órganos de prensa. La condena a los Cinco tenía rango de consigna, era parte importante del credo, de las letanías anticastristas que recitaban diariamente –y todavía recitan- los comunicadores. En los medios de Miami, el mercenarismo no era excepción sino regla de vida.

Por otra parte, al igual que en el caso del niño Elián, la amenaza de represalias paralizó toda iniciativa racional.  La demonización de los Cinco se convirtió en parte importante de la plataforma de propaganda de los congresistas cubano-americanos y de otros funcionarios y políticos del Sur de la Florida. Los que, como Janet Rino, propiciaron el regreso a Cuba del niño con su padre, tuvieron que enfrentarse a la difamación y al voto de castigo. Igualmente, salvo en los medios alternativos, ninguna voz se alzó –alzarse era suicida-  para defender a los Cinco. Años más tarde, Oscar Corral vio su prestigio personal enfangado y su carrera profesional destruida por haber sido el primero en denunciar el pago del gobierno a diez periodistas de Miami.

Las interconexiones sociales existentes  hacían imposible el ejercicio de un periodismo mínimamente objetivo en todo lo que estuviese de algún modo relacionado con el tema cubano. Era el clásico dilema del látigo y la zanahoria. La zanahoria era el pago que recibían del gobierno, y el látigo la posible pérdida del empleo, la exclusión  y el temor a represalias aún mayores. Entraba en juego, ciertamente, el dinero que podían ganar pero, también, y en forma no menos determinante,  la posición social y el salario que podían perder.
 
*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

 Imagen agregada RCBáez
Articulo relacionado:

Un reto al periodismo / Ricardo Alarcón


El Gobierno de Estados Unidos incurrió en flagrante violación de la Constitución y las leyes para asegurar las injustas condenas a los Cinco patriotas cubanos que pronto cumplirán 14 años de castigo arbitrario e ilegal. No fue un hecho aislado sino un empeño sistemático que abarcó todo el tiempo del proceso contra los Cinco y en el que invirtió muchos millones de dinero público. Acerca de su duración, las personas involucradas, el volumen de recursos utilizados y otros aspectos importantes de esta operación sólo se tiene una información muy parcial.

Comoquiera que esa conducta obligaría a las autoridades - tanto a los tribunales como al Ejecutivo - a disponer la inmediata liberación de nuestros compañeros, Washington ha conspirado también para ocultar lo que hizo, incurriendo en un delito adicional, el del encubrimiento.

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