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La independencia y el parón de Dilma a Obama

viernes, 20 de septiembre de 2013
Por Ángel Guerra Cabrera

 
La segunda independencia de América Latina probablemente representa uno de los hechos geopolíticos más importantes a nivel mundial de los últimos 15 años, opina Mark Weisbrost, agudo analista estadunidense. Palabras más o menos, en este espacio lo venimos diciendo hace más de una década.

Hemos apuntado que América Latina y el Caribe forman la región más independiente del planeta, vanguardia a escala internacional en la lucha contra el neoliberalismo y el imperialismo, por la democracia participativa, por la justicia social, por los derechos de los pueblos originarios y por una relación amorosa y armónica con la naturaleza. La recuperación por los gobiernos boliviano, ecuatoriano y venezolano del andino Sumak Kawsay, “buen vivir” en quechua, es un avance filosófico y civilizatorio de proporciones gigantescas que podría servir de base a la construcción de sociedades ajenas a la depredación ecológica y al consumismo. Naturalmente, esto podrá conseguirse más pronto mientras más países rompan con las políticas del Consenso de Washington de modo que sea posible construir, como propone la Alba, una zona económica latino-caribeña que gradualmente gane autonomía al mercado capitalista mundial.

Claro, existen gobiernos de derecha como los de México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú y Chile, pero incluso ellos tienen que ajustarse a esta realidad y lo prueba el hecho de que se hayan sumado a las instituciones de unidad e integración regional como la Unasur y la Celac. No es casual, por citar lo más reciente, que ninguno haya suscrito la declaración de 25 países promovida por Washington que exige una "fuerte respuesta internacional" a Damasco por su presunto uso de armas químicas.
Aquí hemos dado cuenta de hechos trascendentales que han marcado el giro hacia la segunda independencia de América Latina. Entre otros, la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela(1998) o el no al bushista Alca dado por él junto a otros mandatarios suramericanos en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata (2005).

Contundentes gestos de independencia y dignidad de líderes latino-caribeños son cada vez más frecuentes. Esta semana admiramos la rotunda cancelación por la presidente brasileña Dilma Rouseff de la visita de Estado que se suponía realizara a Washington a fines de octubre. El hecho no sorprende pues ella había advertido a Obama en varias ocasiones, incluso personalmente en la cumbre del G20, que no acudiría a la cita si no le daba explicaciones y le ofrecía disculpas escritas  por el escandaloso espionaje a sus telefonemas y correos electrónicos así como a los de dependencias y empresas brasileñas como Petrobras, denunciado por el informático Edward Snowden.

Dilma contó después de su plática con Obama: “Le dije que quiero que me explique todo, que en inglés se dice everything. Al suspender la visita la presidencia de Brasil declaró: “las prácticas ilegales de interceptación de las comunicaciones y los datos de ciudadanos, empresas y miembros del gobierno brasileño constituyen un hecho grave, atentatorio a la soberanía nacional y a los derechos individuales, e incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”.

El hecho es más notorio porque en el protocolo yanqui una “visita de Estado” no es lo mismo que una mera visita oficial y se le considera un honor conferido a muy pocos dignatarios extranjeros, no declinado hasta este momento por ninguno. De ese tamaño es el rechazo de Dilma a la violación de la soberanía de su país.

Para nadie debería ser un secreto que, como apunta Weisbrost, “Washington aún ve el giro hacia la izquierda de la región –y la independencia consolidada por sus gobiernos de izquierda–, como un cambio temporal que puede revertirse”. Pone de ejemplo el apoyo de Obama a los golpes de Estado en Honduras y Paraguay y, en general, su poca disposición a concretar con hechos el “nuevo comienzo” que prometió a América Latina en 2009.

Estados Unidos no acepta una América Latina independiente. Allí están el golpe de Estado de 2002 contra Chávez y los actuales intentos desestabilizadores contra Caracas, el golpe “cívico” contra Evo, el que intentó asesinar a Correa y la feroz escalada del ejército mediático del Pentágono contra los gobiernos independientes de la región.

Relucientes reclutas de ella, los contrarrevolucionarios nacidos en Cuba que se hacen los graciosos por CNN en español. No debemos ver como ajena la arremetida contra Siria.

Twitter. @aguerraguerra

Cuba, presos y prisiones: volviendo las costuras del revés

martes, 9 de abril de 2013
Por Rosa C. Báez

Periodistas escuchan a oficial de prisiones
Gracias a la puntual revisión matinal de los blogs de mis más queridos amigos de la Isla Insurgente, me llega a través de Yohandry [1] la información de que periodistas nacionales y acreditados en Cuba, realizan un recorrido por diferentes prisiones del país.

Nos cuenta el Yoha: “Divididos en dos grupos, los periodistas visitan el Combinado del Este, uno de los cinco centros penitenciarios de Mayor seguridad de la Isla y La Lima, Centro de Trabajo y Estudio para adultos y jóvenes ubicado en Guanabacoa, mientras otros recorren la prisión de mujeres, El Guatao y el Centro de Jóvenes por conducta, San Francisco Paula.

Durante el recorrido, la prensa ha tenido total acceso a las celdas de los reclusos, el hospital, el teatro donde se desarrollan actividades culturales para su esparcimiento, así como lugares de trabajo y estudio”.

Como posiblemente los descreídos y desacreditadores consuetudinarios adversaran diciendo que “todo está preparado”, que es un “espectáculo montado por Los Castro”, quiero compartirles algunas ideas de un trabajo que publicáramos en marzo de 2010 [2], del reconocido historiador cubano Felipe J. Pérez Cruz:  

“En Cuba el sistema penal se dirige precisamente a concretar el paradigma del humanismo, que insiste en la necesidad de buscar en todo momento, la oportunidad y los medios para la dignificación del ser humano.  La profilaxis del socialismo cubano se inserta en toda la filosofía del hombre y la mujer que defiende nuestro proyecto. Consideramos al ser humano perfectible, y se asume que sus conductas negativas pueden reformarse, y sobre esta base, se enriquecen constantemente los conceptos de reeducación en los centros penitenciarios”.

Y nos habla de cómo se contribuye a dignificar al hombre que, por circunstancias específicas, ha delinquido:

“En la mayoría de las prisiones existen bibliotecas, salas de televisión y vídeos y se está incorporando la computación. En el plan de vida de los reclusos hay opciones recreativas, deportivas y culturales, con la aspiración de que toda la población penal, tenga la posibilidad de ampliar sus conocimientos, se instruya y pueda recrearse de forma sana.  El derecho a la práctica del deporte, la cultura y recreación, incluye la constitución de equipos deportivos y grupos de artistas aficionados, atendidos por instructores profesionales, y la realización de competencias inter establecimientos”.

Y reafirma esta idea:

“En Cuba se parte del principio de que la persona que cumple una sanción de reclusión, lo hace para volver a reinsertarse en la sociedad. Nuestro concepto esencial radica, en que la no permisibilidad y el rigor en la defensa de la legalidad y el clima solidario de la nación, presupone que cada recluso, incluido el que haya sido comisor de delitos contrarrevolucionarios, es también una responsabilidad de la sociedad, y esta debe esforzarse por ayudarlo a rectificar su error.

Las opciones de trabajo resultan elemento fundamental para incentivar la labor de reincorporación social de los reclusos, tanto dentro como fuera del penal, en dependencia del delito que se extinga.  Por ello se le propicia que en el período en que transcurre su pena, tenga acceso al estudio y al trabajo, preparándose en un oficio y ayudando económicamente a su familia, pues en todos los casos, se le retribuye salarialmente, por igual labor que la realizada por otro ciudadano fuera de la prisión. La sanción de trabajo correccional sin internamiento es una de las soluciones penales más recurridas”.

Pero por supuesto, todos sabemos “por dónde le entra el agua al coco”… una gran parte de los que se interesan por nuestra población penal, o bien intentan sacar “jugo” de cualquier hecho que con ellos se relacione, para acumular “puntos” a los ojos del imperio; o, simplemente, han sido engañados por la propaganda imperial que coloca a Cuba como un país terrorista, como un país que protege al terrorismo, a pesar de la repulsa del consenso de países que piden sea excluida y reivindicada por semejante acusación, falaz y tendenciosa…

Les recordamos estas palabras de Felipe

“La aspiración de la Revolución de resolver por medios humanistas, las causas y consecuencias de las conductas antisociales y delictivas, tienen una barrera principal en la política criminal que auspicia y desarrolla el imperio estadounidense.  La peligrosidad de las acciones terroristas, que se urden en Miami y otros centros de la mafia cubano americana, con el apoyo y aliento del gobierno norteamericano y de sus grupos más conservadores y profascistas, están dirigidas en primer lugar contra la vida y la seguridad de los ciudadanas y ciudadanos  cubanos. Un saldo hasta ahora documentado de 3 478 muertos, 2 099 incapacitados y daños físicos y psíquicos a cientos de víctimas y familiares, resulta el terrible costo humano con el que hemos sido castigados por nuestra decisión de defender la soberanía, la independencia y el socialismo.

Mientras el gobierno norteamericano proteja y despenalice a criminales internacionales como Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, les otorgue el perdón presidencial, o los juzgue por delitos menores, para dejarlos luego en plena libertad en territorio estadounidense, el pueblo de Cuba tendrá que estar más alerta que nunca, y sus medidas de protección y disuasión para evitar nuevos actos terroristas, tienen que ser necesariamente muy rigurosas. Quienes se presten a secundar la actividad contrarrevolucionaria, recibirán la justa respuesta de nuestros órganos de seguridad y orden interior y tendrán que responder por los delitos tipificados en la ley. Y sobre todo, los que cometan actos criminales contra la niñez y la juventud, la integridad física y la vida de los ciudadanos, deben saber que pueden ser sancionados hasta con la pena capital”.

En las próximas horas, iremos socializando, a través de Twitter y Facebook, las noticias que nos lleguen de este acontecimiento, una muestra más de las intenciones de Cuba de mostrar al mundo sus verdades, sus potencialidades… A ver qué dicen ahora los de “la acera de enfrente”, para empañar tan nobles propósitos…

Para terminar, les dejo con un párrafo de un trabajo del inolvidable Samuel Feijoo, de su visita a las cárceles de Santa Clara [3], visita reseñada en una revista Bohemia… de enero de 1959:

“Lo que parecía inconcebible en nuestra época y, sobre todo, en nuestra isla pacifica y alegre: la existencia de cámaras de torturas y sus horribles Instrumentos, utilizados ya contra presos políticos o ya contra ciudadanos inocentes de actividades revolucionarias. Es un hecho tan cierto como espantoso. Los relatos de los numerosos torturados, de los vejados y golpeados, lisiados y desmembrados por los carniceros de Batista, se confirman ahora con los hallazgos (en varios lugares de la República, tanto en cuarteles como en las jefaturas de Policía y de los distintos cuerpos “represivos” ‘de la (Tiranía) de los utensilios horrendos para la tortura física y moral los infelices cubanos que caían en manos de los asesinos sustentadores de la dictadura”.

Los invito a leer in extenso, los trabajos de Felipe y Feijoo, que pueden encontrar a través de sus direcciones en las notas de este breve acercamiento al tema. ¡Y a seguir la cobertura informativa de la fraterna CubaSí de esta visita, con fotos y videos! [4].

[1] Periodistas reportan desde centros penitenciarios de Cuba
http://yohandry.com/index.php/component/content/article/44-cuba/2269-periodistas-reportan-desde-centros-penitenciarios-de-cuba-

[2] Hablemos de las prisiones y el regimen carcelario en Cuba; por Felipe de J. Pérez Cruz

http://lapolillacubana.blogcip.cu/2010/03/01/hablemos-de-las-prisiones-y-el-regimen-carcelario-en-cuba/

[3] La increíble crueldad de la tiranía: Cámara de torturas en Santa Clara; Texto y fotos de Samuel Feijoo

http://librinsula.bnjm.cu/1-205/2004/mayo/21/pasado/pasado39.htm

[4] FOTOS y VIDEOS: Periodistas reportan desde cárceles en Cuba
http://www.cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/16086-visita-la-prensa-centros-penitenciarios-de-cuba

Fotos "cortesía" CubaSí:

Tras las rejas pero seguros de ser escuchados
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Una de las detenidas conversa con los periodistas
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El estudio dignifica: enseñar, aprender, el primer paso
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Comedor de una de las instalaciones
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Una de las actividades culturales realizadas por las reclusas
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Familiares comparten con las reclusas
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Un numeroso grupo de periodistas asistió a la visita
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Con una mirada de esperanza
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Verdades que duelen: Fidel Castro está entero (+Video)

domingo, 7 de abril de 2013

Vigoroso, sano, lúcido, inteligente, manejando un sinfín de cifras y medidas, de nombres y situaciones que dejan a cualquiera boquiabierto”, dijo Miguel Ángel Pérez Pirela, conductor del Programa Cayendo y Corriendo, que transmite VTV, al mostrar fotografías de la visita que realizó a La Habana y donde compartió con el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Al agradecer el gesto del líder cubano, por enviarle las gráficas y permitirlas difundirlas, Pérez Pirela dijo que participó en un paseo de observación por los campos cubanos, donde se hacen experimentos de agricultura, y adelantó que sus resultados “van a sorprender a más de uno”.

“¿Qué tiene Fidel que los yanquis no pueden con él?”, parafraseó Pérez Pirela. “Quienes están deseando y vaticinando la muerte de nuestro Comandante Castro y a quienes todos los días lo pensamos, van estas fotos”, manifestó el conductor de VTV, las cuales, dijo, alegran y emocionan al pueblo venezolano que lo admira y respeta.

“Sin duda alguna, uno de los seres humanos más inteligentes que ha parido Latinoamérica y la Humanidad”, expresó Pérez Pirela al informar que escuchó de Fidel acertados consejos y análisis sobre Venezuela, América Latina y el mundo, en un momento cuando los venezolanos continúan en medio del dolor y la tristeza por la desaparición física de Chávez.

(Fuente Texto y Foto: VTV)

Tomado de Visión desde Cuba
Video Fuente: Youtube


Cuba, lo sagrado

miércoles, 4 de abril de 2012
Muy buen análisis, muy en conjunción con esta Jungla de Lam, que la adorna... " seguiremos haciendo posibles e imposibles, en esta Cuba [...]  la Isla pequeña, la nuestra".
Cuba, lo sagrado
Por Norelys Morales

Ni soy cristiana ni concurro a los templos, pero admito que hay un dios real y omnipresente: lo sagrado. Y, con lo sagrado se convive siempre: en el alma, en las venas y lo que nos rodea. Isla pequeña, isla grande. Isla a secas. Cuba. Patria.

Toda una nación, en estos días, en tantos días. En ¿qué está pasando? y ¿qué pasará?: lo pequeño y lo grande. En una casa, una calle, un barrio, la totalidad del entorno. En el devenir y en el instante detenido. ¿Dónde estoy y dónde estaré? De lo que sucede hoy, qué vendrá mañana.

Las mismas preguntas que forjaron y que forjan. La libertad esencial y compartida, la que está en peligro y vuela por lo más recóndito de las voluntades.

El Papa Benedicto XVI vino, vio, le contaron. Dijo cuánto entendió atinado. Fue escuchado. Me quedo con la caridad hacia todos los habitantes de esta tierra cuando condena lo impuesto desde fuera, esencia que derrumba la moral de quienes nos adversan.

Que “la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada”.

“Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población”.

La Iglesia católica hace lo suyo, no hay que olvidarlo, asumiéndole buenas intenciones, espacio ganado, pero la tarea supera a la Iglesia. El cambio proclamado en libérrima decisión nacional camina a contrapelo de nuestras propias incapacidades y a cada tanto se borra el límite de la hostilidad externa con lo propio humano y corregible. Paradojal tantas veces.

Nadie con más violación de sus libertades individuales que cinco de nosotros que fueron a Estados Unidos para impedir acciones terroristas o, como los que aquí han sufrido, pérdidas de seres queridos, mutilaciones por ataques, secuelas psicológicas, enfermedades, la carencia de algún medicamento.

El Papa pidió diálogo, no rendición, no renuncia a ser, que es lo que demandan quienes vociferan, los autoexcluidos. Los que pagan por pecar o pecan por cobrar, dentro y fuera, sin límite.

Al acecho y en los corrillos agresores se gestaba nadie sabe cuánto, de payasadas a terrorismo, para al final quedar desmentidos en colosales concurrencias y concordias indescriptibles.

Pero, sentí en estos días una ralentización, cierta bruma, que de pronto tuvieron Santiago de Cuba, el Santuario de El Cobre y La Habana,… en espera del Pontífice, caminando a los lugares, trasladándose a las plazas, en comunidades eclesiales o haciendo del vecino el compañero de ruta, que preludiaban la necesidad de alzar una voz juntos.

Y fue hecho, como seguiremos haciendo posibles e imposibles, en esta Cuba, la Isla pequeña, la nuestra, construida totalidad sobre ríos de sangre. La del sol moral, no la de ridículos bienes y egoísmos. Isla tan solo del alma cubana: lo sagrado, innegociable, por la vida nuestra y de nuestros hijos cada día.


[Especial para Cubahora.cu]

Tomado de Blogueros y Corresponsales de la Revolución

Benedicto XVI y la cooperación de marxistas y cristianos

jueves, 29 de marzo de 2012
Por Ángel Guerra Cabrera


La visita a Cuba del papa Benedicto XVI concluyó con gran éxito para el Vaticano y la Iglesia católica en la isla, así como para el pueblo y el gobierno cubanos. Fracasaron todas las provocaciones de la contrarrevolución, obediente a Estados Unidos, en su intento de enfrentar a la jerarquía eclesiástica nacional o al propio Sumo Pontífice con las autoridades de la isla, otra derrota para los planes subversivos de Washington, cuya política hacia Cuba tiene como objetivo central el derrocamiento del gobierno revolucionario.

Pero yendo a una perspectiva más universal, en un mundo abrumado por la intolerancia, el intento de imponer a toda costa un chato, banal y dogmático pensamiento único y las crecientes y mortíferas guerras imperiales de conquista, la visita del sucesor de Pedro a la mayor de las Antillas muestra no sólo la posibilidad sino la necesidad imperiosa del diálogo, la relación abierta y constructiva y la cooperación entre quienes mantienen diferencias filosóficas pero también importantes coincidencias en puntos que tienen que ver con la conquista del bienestar de sus semejantes y de un destino mejor para la humanidad. Al anunciar que se reuniría con el papa alemán, Fidel Castro explicó que fue a raíz de las experiencias de los primeros 15 años de revolución, en el duro enfrentamiento a las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, "cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos; con independencia de sus creencias políticas y religiosas debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos".

En esta línea fidelista de pensamiento los marxistas podemos suscribir varias de las ideas formuladas por el pontífice en Cuba como la de su homilía en la misa celebrada en la Plaza de la Revolución de La Habana que vincula al cubanísimo y universal padre Félix Varela –de quien José Martí afirmó que "fue el primero que nos enseñó a pensar"– con la transformación social contemporánea: “El padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues "no hay patria sin virtud" (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”. 

Y es que en el núcleo del primer pensamiento independentista y antiesclavista cubano de principios del siglo 19 está vivo el sentido de justicia social y fraternidad del cristianismo primigenio. De la misma manera que la Virgen de la Caridad es un símbolo emblemático nacional que une a cubanos creyentes –sean católicos, del sincretismo afrocubano o evangélicos–, no creyentes y ateos, pues su imagen acompañó a numerosos integrantes del ejército independentista de la isla a lo largo de tres guerras y también a muchos de los combatientes de la última contienda de liberación. Desafortunadamente, el embate imperialista, una aguda lucha de clases y el marxismo encartonado conspiraron durante décadas contra la instalación de estas realidades históricas como parte elemental del nuevo sentido común revolucionario cubano.

Viene muy a tono con aquella tradición esta cita que en su discurso de bienvenida a Benedicto hiciera el presidente Raúl Castro: Cintio Vitier, insigne intelectual y cristiano, escribió que “el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad” y que "la nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto".

Con respeto, nadie dejó de expresar sus ideas principales en esta visita. Raúl continuó: "La potencia más poderosa que ha conocido la historia ha intentado despojarnos, infructuosamente, del derecho a la libertad, a la paz y a la justicia. Con virtud patriótica y principios éticos el pueblo cubano ha hecho tenaz resistencia, sabiendo que ejercemos también un derecho legítimo cuando seguimos nuestro propio camino, defendemos nuestra cultura y la enriquecemos con el aporte de las ideas más avanzadas".

La visita del sucesor de Pedro confirma también la firme decisión del Vaticano de continuar oponiéndose al aislamiento y las medidas punitivas contra Cuba decretadas por Estados Unidos.

Tomado de La Jornada, México
Imagen agregada AIN Omara García Mederos

La foto que faltaba

Por Washington Uranga*




Faltaba esa foto y finalmente se dio. Es la que refleja la reunión entre Benedicto XVI y Fidel Castro, para ponerle el broche a una gira papal por México y Cuba que, aunque se promocione como “visita pastoral”, ha tenido un fuerte contenido político (como sucedió cada vez desde que Juan Pablo II inauguró este tipo de desplazamientos papales por el mundo). 

El encuentro con Fidel no tiene parangón con aquella primera visita del propio líder de la revolución cubana al Vaticano, en 1996, para una audiencia con Juan Pablo II que derivó luego en la visita del Papa polaco a Cuba dos años después y, allí, una nueva reunión con Castro. Este tiene menor importancia, pero sigue siendo políticamente relevante.

Aquellos acercamientos tuvieron el sentido de comenzar a desandar un camino plagado de desentendimientos entre la Iglesia y el Estado cubano, como fruto de las diferencias políticas e ideológicas, de la militancia católica contra la revolución y de la intransigencia comunista frente a la religión. Lo que parecía irreconciliable dejó de serlo y aquella foto fue la manifestación simbólica de ese hecho político. Para Cuba, la visita de Juan Pablo II fue una forma más de mostrarse al mundo y de romper la idea de aislamiento. También de echarle en cara a Estados Unidos el anacronismo del bloqueo en medio de las dificultades del llamado “período especial” que impuso fuertes restricciones a la calidad de vida de la población. A cambio, la Iglesia comenzó a recuperar espacios y reconocimientos que había perdido de manera simultánea a la disminución de su feligresía. La sociedad cubana sigue siendo profundamente religiosa, aunque la Iglesia Católica vio seriamente reducidas sus filas a favor de otros cristianos (protestantes, evangélicos) y, sobre todo, de los sincretismos que resultan de la mezcla entre las devociones populares católicas y las religiones de raíz afro.

La visita de Benedicto XVI ha tenido otro contexto. La revolución cubana está en pleno proceso de revisión. Y si bien antes de llegar a Cuba Ratzinger advirtió que “el marxismo ya no responde a la realidad” y una vez en territorio cubano pidió “mayor apertura” para la Iglesia, también criticó, una vez más, el bloqueo norteamericano. Los funcionarios cubanos –enfrascados en un proceso de reformas que nadie atina a decir hasta dónde llegará, pero que hoy tiene muestras evidentes en la economía– se encargaron de poner un límite. El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, sostuvo que “en Cuba no habrá reforma política”. Una declaración más que formal, porque lo cierto es que la reforma política comenzó junto con las transformaciones económicas. 

Y, en un hecho que era poco previsible una década y media atrás, la Iglesia Católica ha venido jugando un papel de mediación incluso para conseguir mejores condiciones para los disidentes. A cambio, el Papa no recibió a los opositores, aunque elípticamente se refirió a ellos cuando en una plegaria suplicó a la Virgen “por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan graves momentos de dificultad”. Siguiendo un estilo muy propio de la política de equilibrios de la diplomacia vaticana, antes el arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, había hecho declaraciones a L’Osservatore Romano que dejaron mucho más conforme al gobierno que a los opositores.

Desde la otra vereda, Fidel Castro apuntó a las coincidencias entre “los marxistas y los cristianos sinceros”. Antes de irse, Ratzinger aseguró que “Cuba y el mundo necesitan cambios”. Todos de acuerdo.

La “visita pastoral” a Cuba ha sido, nuevamente, una gran puesta en escena de las nuevas condiciones del diálogo político entre la Iglesia y el Estado cubano. En un momento por demás difícil, cuando muchas cosas que parecían inamovibles entran en revisión, al gobierno le sirve mejorar sus relaciones y acercar posiciones con la Iglesia. Por lo que significa en Cuba, pero sobre todo por lo que el Vaticano representa en el mundo como poder simbólico y real, más allá de las estrechas dimensiones de su territorio. El catolicismo, en crisis institucional y de pérdida de feligresía, no puede desaprovechar ninguna circunstancia para ampliar su margen de influencia.

Salvando las distancias, la visita de Benedicto XVI a un México atravesado por la violencia, especialmente por la presencia del narcotráfico, tuvo también ribetes políticos. Ante un pueblo muy religioso, a pesar del anticlericalismo institucional heredado de la revolución mexicana, tanto el presidente Felipe Calderón como los principales líderes de la oposición hicieron cola para mostrarse junto al Papa. Y todos se apoyaron en el discurso pacifista de Benedicto XVI, aunque esto tenga pocos efectos prácticos en la caótica realidad mexicana.

Pero en México también se está cerrando un ciclo de las relaciones entre la Iglesia y el Estado laico y antieclesiástico. El deshielo había comenzando en 1979 con la primera visita de Juan Pablo II para participar de la Conferencia General de los Obispos Latinoamericanos en Puebla. En esa ocasión, la personalidad y la popularidad del Papa polaco derribaron muchas barreras formales del Estado anticlerical. Y allí comenzó otra etapa que ahora tiende a plasmar en reconocimientos institucionales a la Iglesia Católica, que llegan incluso a abrir la posibilidad de la participación de los sacerdotes en política.

En definitiva, una “gira pastoral” que, como siempre, tiene muchas lecturas y consecuencias políticas.

 Fuente Moncada: Grupo de lectores en el Mundo


*Periodista, planificador e investigador de la comunicación, docente universitario y productor audiovisual.  Es Periodista de Página 12

Declaraciones del Portavoz de la Santa Sede sobre visita del Papa y encuentro con Fidel

miércoles, 28 de marzo de 2012


De acuerdo con las declaraciones del portavoz de la Santa Sede, conversaron sobre el actual escenario mundial, así como en torno a temas de ciencia, cultura y ecología y cómo las religiones enfrentan esa realidad..

La Radio del Sur

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, destacó la tarde de este miércoles el encuentro que sostuvieron el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro y el papa Benedicto XVI.

En conferencia de prensa realizada en el Hotel Nacional de la Isla, Lombardi calificó de cordial, sereno y animado el intercambio que por treinta minutos aproximadamente mantuvieron el Sumo Pontífice y el Comandante en la Nunciatura Apostólica.

De acuerdo con las declaraciones del vocero de la Santa Sede, conversaron sobre el actual escenario mundial, así como en torno a temas de ciencia, cultura y ecología y cómo las religiones enfrentan esa realidad.

También abordaron la liturgia de la Iglesia y sus cambios en las últimas décadas, en un diálogo muy participativo, indicó Lombardi, ya que Fidel Castro realizó preguntas al papa, las que contestó Su Santidad con mucho placer.

Intercambiaron además bromas sobre las edades de ambos, mientras el líder cubano expresó su agradecimiento por la estancia del Santo Padre a Cuba, 14 años después de la visita realizada por el beato Juan Pablo II.

Por su parte, el papa comentó su beneplácito por la acogida del pueblo cubano y explicó al líder su misión al frente de la Iglesia Católica.

Lombardi aprovechó el momento para aclarar a su vez que el presidente venezolano Hugo Chávez y Benedicto XVI nunca se encontraron, ya que el dirigente suramericano no lo solicitó.

El jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano llegó a la nación caribeña el pasado lunes procedente de México y regresará esta tarde a Roma, luego de cumplir una intensa agenda en la Isla.

La Radio del Sur

Fidel y Benedicto XVI dialogaron en La Habana






Video de Canal de Cubadebatecu


El Papa Benedicto XVI y Fidel Castro dialogaron en La Habana.

Hablaron sobre los cambios de la liturgia que Fidel había conocido antes. El Papa le explicó las transformaciones.

Fidel le pidio al Papa libros para continuar con sus reflexiones.

El encuentro duró unos 30 minutos.

Fidel le informó a Su Santidad que había seguido la visita por la Televisión.

Fidel y el Papa dialogaron también sobre problemas de la humanidad y la incapacidad de la ciencia para dar algunas respuestas.

Estaban presentes, a parte de la intérprete, Dalia Soto, esposa de Fidel Castro.

Al final del encuentro entre el Papa y Fidel, entraron los hijos de Fidel, que fueron presentados al Papa.

De cordial y sereno calificó el vocero del Vaticano el encuentro de Fidel y el Santo Padre.

El vocero desmintió sobre un supuesto encuentro del Papa con Chavez, que no fue solicitado ni ha sucedido.

Sobre la 1:00 pm concluyó el encuentro, que tuvo una duración de 30 minutos.

Se conoció que unas 300 mil personas asistieron a la misa en la Plaza de la Revolución.

Tendremos más detalles de este encuentro, estos datos los comentó para la prensa el Padre Lombardi, vocero del Vaticano. 








Texto y fotos tomadas del Blog de Yohandry

Cuba evangeliza a Benedicto XVI

Por José Toledo

Nos es habitual reconocer a Jesús el galileo, los apóstoles y en tiempos modernos a los agentes pastorales y comunidades eclesiásticas como sujetos de evangelización. El protagonismo religioso individual siempre se superpuso al significado del colectivo como sujeto comunicador, como portador de las buenas nuevas de un mundo equitativo y justamente proporcional. Es así, como en esta oportunidad, y desde la experiencia de los pueblos que luchan por su liberación, reconocemos a Cuba como sujeto soberano evangelizador y portador de valores coherentes, no sólo con los principios primigenios de las primeras comunidades cristianas, sino con toda aquella espiritualidad y sentir religioso que tenga la vida como valor supremo.

 Ayer [anteayer] lunes 26 de marzo llegó el Papa Benedicto XVI a la Grande de las Antillas, Cuba. El presidente Raúl Castro abrió su discurso con un profundo talante ético haciendo alusión a Cintio Vitier y José Martí  : “De Martí aprendimos a rendir culto a la dignidad plena del hombre y heredamos la fraterna fórmula que seguimos hasta hoy: “con todos y para el bien de todos”; Vitier, “insigne intelectual y cristiano, escribió que ‘el verdadero rostro de la Patria… es el rostro de la justicia y de la libertad’ y que ‘la Nación no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto’.[1]

 La acrisolada personalidad del pueblo cubano, se levanta en el mundo entero como candelabro iluminado que resplandece en medio de la lucha por el poder y la manipulación enajenada del cuerpo y la conciencia. El endiosamiento de un dios con pies de barro, como es el Capital, representado por su vicario el Mercado y adorado en majestuosos templos bancarios, hacen de la economía liberal la religiosidad que se nutre de sangre inocente. Cuba evangeliza al mundo y entre ellos al líder de la Iglesia Católica, Benedicto XVI. Una evangelización emprendida desde la puesta en práctica de valores soberanamente equitativos y solidarios que desde el triunfo de la Revolución en 1959 traspasan las relaciones sociales y de producción en la Grande las Antillas.

 Cuando sostenemos que Cuba evangeliza al Papa lo hacemos desde el mismo testimonio legado por Jesús el galileo. En el capítulo 25, 31-46, del Evangelio según San Mateo, la tradición teológica nos pone en evidencia aquello que para muchos es el centro del mensaje cristiano. Para Jesús el galileo, según el testimonio de Mateo, existen dos grupos de personas, las cuales desde sus propias convicciones demuestran devoción religiosa, pero que desde la perspectiva de códigos éticos de carácter universal no todos los grupos se encuentran en sintonía con los designios divinos.

 Existe el grupo al cual Jesús el galileo le dice: “: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;     estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme" (vv.34-36). Y, se encuentra el otro grupo al cual se dirige de esta manera: “: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis"(vv. 41-43).

 Hay, en el texto bíblico compartido, antes que una cargada compilación jurídico-doctrinal en materia religiosa, una síntesis de la práctica de Jesús el galileo. Aquella practica que a través de los tiempos y espacios fue distorsionada institucionalizando el poder como instrumento de enriquecimiento y exclusión, negando desde todo punto de vista el sentido comunitariamente solidario de la espiritualidad compartida por el carpintero de la lejana Nazaret.

 Cuba sufre –desde 1960- el inhumano e  inicuo bloqueo financiero y comercial de parte de los EE.UU. No obstante, el sufrimiento y las serias limitaciones que esta nefasta situación conlleva, la práctica de Cuba se ha convertido en evangelio de esperanza para aquellos y aquellas que serían – según Mateo 25 – los preferidos y preferidas de Jesús el galileo. El Evangelio, la buena noticia, según Cuba, se construye en la cotidianidad de la esperanza compartida. El aporte de la Revolución cubana para las Ciencias Teológicas es el haber encarnado en movimiento social verdades bíblicas que se transforman en buena nueva de liberación a todo aquella persona que cree que sobre el valor del Capital existe un valor superior llamado dignidad.

 Y, esta dignidad del pueblo cubano nos evangeliza. Sin esperar pomposas manifestaciones de fe, ni signos sobrenaturales de milagros de dudosa reputación, la Grande  de las Antillas es reconocida en el mundo entero por su entrega incondicional en beneficio de causas solidarias como el apoyo a olvidadas regiones de África, Centro y Sur América. Campamentos enteros de médicos en el sufrido y empobrecido Haití, ayuda humanitaria en Perú, Chile y demás pueblos que se  fueron víctimas de desastres naturales. Pero, no solo esta dignidad convertida en pueblo, llamado Cuba, se manifiesta en coyunturas específicas, para la maltratada Isla, hacer ver al ciego, no es el único, pero si uno de los milagros que le sale del corazón.

 El modelo socialista cubano evangeliza al mundo desde su praxis solidaria. Dejamos al presidente Raúl Castro que él mismo nos haga la síntesis de una de las buenas nuevas que el pueblo cubano tiene para el mundo: “Sólo como demostración de cuánto se podría hacer si prevaleciera la solidaridad, menciono que en la última década, con la ayuda de Cuba se han preparado decenas de miles de médicos de otros países, se ha devuelto o mejorado la visión a 2,2 millones de personas de bajos ingresos y se ha contribuido a enseñar a leer y escribir a 5,8 millones de analfabetos. Puedo asegurarle que, dentro de las modestas posibilidades de que disponemos, nuestra cooperación internacional continuará”.

 La ostentosa riqueza del Vaticano, no será mencionada, pero no podrá ser obviada. La corrupción y especulación financiera  que se aduce al sistema financiero de Vaticano es un tópico que forma parte de una poderosa e  inicua red internacional. La corrupción y especulación financiera del Vaticano, Estado del cual Benedicto XVI es jefe supremo, se encuentra enmarañada con acusaciones de pedofilia y tráfico sexual atribuidos a funcionarios religiosos cercanos a Benedicto XVI. La historia del Vaticano, como eje central de la catolicidad a nivel mundial, se encuentra lejos de rendirle honor al tan ignorado Mateo 25 en donde los anónimos de las sociedades, los seres  no “productivos” (hambrientos, sedientos, forasteros, desnudos, enfermos, presos…) se manifiestan como los preferidos y las preferidas de Jesús el galileo.

 Más allá de todas estas distorsiones que el poder imprime en las instituciones religiosas y no religiosas, Cuba abre sus brazos a Benedicto XVI y acepta el carisma de su visita: “Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados” señaló el pontífice.[2]

 Muy lejos de censurar a Cuba, como lo alucinan sus detractores, Benedicto XVI eleva sus plegarias a la Virgen del Cobre por los necesitados, los que sufre y todo aquel que es privado de su libertad viviendo lejos de sus seres queridos. Muy lejos de censurar a Cuba, el sumo pontífice de la catolicidad mundial intercede por Cuba que sufre exclusión de los poderosos de la tierra. Vayan las plegarias del Papa unidas a las plegarias de mujeres y varones de buena voluntad que interceden por los cinco hermanos cubanos que sufren injusta detención. Que el poder evangelizador del pueblo cubano, sincréticamente creyente, espiritual y éticamente liberador, pueda contribuir con el proceso de conversión del Sumo pontífice y que tenga la oportunidad de materializar su espiritualidad en favor de la Grande de las Antillas como signo de la opción preferencial por los excluidos y excluidas de la praxis radicalmente revolucionaria de Jesús el galileo. La revolución cubana, signo de buena nueva para el mundo.
[1] “Palabras del Presidente cubano Raúl Castro al ofrecer la bienvenida en Santiago de Cuba a su Santidad Benedicto XVI” en http://latinoamericandonos.blogspot.com/. Revisado: 27/03/12.

Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la Plaza de la Revolución en La Habana



Queridos hermanos y hermanas:

«Bendito eres, Señor Dios…, bendito tu nombre santo y glorioso» (Dn 3,52). Este himno de bendición del libro de Daniel resuena hoy en nuestra liturgia invitándonos reiteradamente a bendecir y alabar a Dios. Somos parte de la multitud de ese coro que celebra al Señor sin cesar. Nos unimos a este concierto de acción de gracias, y ofrecemos nuestra voz alegre y confiada, que busca cimentar en el amor y la verdad el camino de la fe.

«Bendito sea Dios» que nos reúne en esta emblemática plaza, para que ahondemos más profundamente en su vida. Siento una gran alegría de encontrarme hoy entre ustedes y presidir esta Santa Misa en el corazón de este Año jubilar dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Saludo cordialmente al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, y le agradezco las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Extiendo mi saludo a los Señores Cardenales, a mis hermanos Obispos de Cuba y de otros países, que han querido participar en esta solemne celebración. Saludo también a los sacerdotes, seminaristas, religiosos y a todos los fieles aquí congregados, así como a las Autoridades que nos acompañan.

En la primera lectura proclamada, los tres jóvenes, perseguidos por el soberano babilonio, prefieren afrontar la muerte abrasados por el fuego antes que traicionar su conciencia y su fe.
Ellos encontraron la fuerza de «alabar, glorificar y bendecir a Dios» en la convicción de que el Señor del cosmos y la historia no los abandonaría a la muerte y a la nada. En efecto, Dios nunca abandona a sus hijos, nunca los olvida. Él está por encima de nosotros y es capaz de salvarnos con su poder. Al mismo tiempo, es cercano a su pueblo y, por su Hijo Jesucristo, ha deseado poner su morada entre nosotros.

«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31). En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad.

Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica.

En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. 

Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad (cf. Jn 18, 38), proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos.

Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse.

Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. Son como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: «¡Crucifícalo!» (cf. Jn 19, 6). Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad.

Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.

Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad, pues en ella descubrimos los fundamentos de una ética con la que todos pueden confrontarse, y que contiene formulaciones claras y precisas sobre la vida y la muerte, los deberes y los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano.

Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, y a los ciudadanos entre sí, a los creyentes en Cristo con quienes no creen en él.

El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. El creyente está llamado a ofrecerla a sus contemporáneos, como lo hizo el Señor, incluso ante el sombrío presagio del rechazo y de la cruz. El encuentro personal con quien es la verdad en persona nos impulsa a compartir este tesoro con los demás, especialmente con el testimonio.

Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo. En él hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime. El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad (cf. Jn 8,34). Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros.

Convencido de que Cristo es la verdadera medida del hombre, y sabiendo que en él se encuentra la fuerza necesaria para afrontar toda prueba, deseo anunciarles abiertamente al Señor Jesús como Camino, Verdad y Vida. En él todos hallarán la plena libertad, la luz para entender con hondura la realidad y transformarla con el poder renovador del amor.

La Iglesia vive para hacer partícipes a los demás de lo único que ella tiene, y que no es sino Cristo, esperanza de la gloria (cf. Col 1,27). Para poder ejercer esta tarea, ha de contar con la esencial libertad religiosa, que consiste en poder proclamar y celebrar la fe también públicamente, llevando el mensaje de amor, reconciliación y paz que Jesús trajo al mundo.

Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana.

El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras.

Cuando la Iglesia pone de relieve este derecho, no está reclamando privilegio alguno. Pretende sólo ser fiel al mandato de su divino fundador, consciente de que donde Cristo se hace presente, el hombre crece en humanidad y encuentra su consistencia. Por eso, ella busca dar este testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios.

Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de la misión que su Señor le encomendó y que nunca puede descuidar.

Ejemplo preclaro de esta labor fue el insigne sacerdote Félix Varela, educador y maestro, hijo ilustre de esta ciudad de La Habana, que ha pasado a la historia de Cuba como el primero que enseñó a pensar a su pueblo.

El Padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues «no hay patria sin virtud» (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad.

Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros.

Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir las tinieblas del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores.

Amén.

Fuente ACI Prensa
FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
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