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Máquina del tiempo

viernes, 21 de septiembre de 2012
Un joven me invito en Facebook a leer un texto suyo sobre la Brigada Henry Reeve, constituida por jóvenes médicos internacionalistas...
Estimada: Soy un joven cubano que vivo en Chile hace unos años. Aquí le envio una nota que hice sobre lo realizado por la Henry Reeve a su paso por Chile. Un abrazo:
Me gustó el trabajo, lo difundí rápidamente y me puse a "chusmear" en su blog... y di con esta verdadera joya... sólo puedo decir que a mí me hizo llorar...

Máquina del tiempo
Por Mauricio Leandro
Yo conozco la máquina del tiempo. Me he subido un par de veces en ella, ignorando totalmente esa capacidad.

Estoy seguro que no soy el único que la conoce. Siento que aquellos que han vivido la distancia, el exilio, saben claramente a qué me refiero.
Aún recuerdo y puedo sentir en mis venas el sabor de las calles en que anduve una vez. Aún puedo llegar a la cola de la 190 y pedir el último y esperar eternamente hasta hoy. Aún puedo verme dándole una vuelta al árbol que está en el Parque de la Fraternidad.

Tomé mi maleta, hace ya varios años (qué increíble: “hace ya varios años”) y la llené de prendas y cajas de tabaco. Guardé monedas del Che y grabé todos los discos de Silvio Rodríguez. También pude conseguir la última producción de Habana Abierta y el recién estrenado disco de Interactivo “Goza pepillo”.



Gracias al formato mp3, casi toda esa música cupo en 3 o 4 discos y partí de La Habana con el impulso que le dio al avión, las melodías de Carlos Varela que zumbaban en mi oído.

Mi ciudad se hizo tan pequeña, al punto que pude guardarla en una mirada. Tras el último adiós, empezó de inmediato el mundo nuevo, justo cuando la aeromoza me ofreció una Coca Cola y la comida compacta.

Hice dos escalas en unos aeropuertos inmensos y llenos de productos, tan llenos que me colmaron y dejé de lado por un rato mis canciones.

Finalicé mi viaje en Santiago y viví allí por primera vez la máquina del tiempo, sin sospecharlo siquiera.

En el aeropuerto Arturo Merino Benítez sentí un estruendo en la cabeza que no pude comprender con claridad a mis 19 años. Mi padre estaba un poco más viejo, su cabeza gris y sus manos eran tristes como la cordillera. El abrazo fue fuerte, pero no lloré. Hoy sé, o por lo menos creo saber, por qué no lloré. No lloré porque ese no era mi padre, mi padre tenía el pelo largo e intensamente castaño; sus manos eran fuertes y las arrugas que tenía eran muy pocas. 

Aquel señor que me invitó un café, era mi padre en el futuro, no el que dejé de ver. En el dedo anular de su mano izquierda había un anillo, que en el pasado fue de mi abuelo y bastó un gesto, para darme cuenta que no había nada que preguntar.

Al pasar los días y los meses redescubrí a mi viejo, a mi abuela, a mis primos, a mis tíos.
No todo el proceso fue triste, recuerdo en la mesa, a la hora del almuerzo, toda la familia chilena muertos de la risa con las historias que les contaba de mi Habana y sus particularidades.

La comida era diferente, sabrosa, pero poco a poco empecé a extrañar, desde el bistec, hasta el picadillo de soya.

Mi discurso era repetitivo, contaba las mismas historias una y mil veces: cantaba las mismas canciones, ponías los discos hasta sabérmelos de memoria, leía los mismos poemas y los cuentos que empecé a redactar tenían un estilo muy parecido y una cadencia única.

Pero insisto, no todo fue triste. Me asombraba con muchas cosas: los edificios, las plazas, el metro, el Internet y claro, mi primer celular. Parecía un guajirito en La Habana.

Cuando llamaba a mi madre, le contaba y hasta exageraba sobre las cosas que habían acá. Nunca lo hice con la intención de afirmarle que “esto” era mejor que “eso de allá”, pero es que para mí todo era tan sorprenderte que para que ella me entendiera, necesitaba exagerar un poco.

En Chile me enamoré, entristecí, volví a enamorarme, canté, aprendí a tocar la guitarra, conocí las luchas y me desilusioné. Al pasar de los años entendí que todo esto ocurría porque mi padre también navegó en la máquina del tiempo.

Para él, el exilio fue algo más que un viaje. Fue el destierro, pero mi padre estaba anclado en su puerto, en su ciudad. Me imagino lo triste que debe haber sido para él, mirar el horizonte pleno, pero no hallar su cordillera.

De niño supe de un Chile lindo, un Chile nuevo, no el de los golpes y los desaparecidos. De niño Chile sonaba a Manns, a Jara, a Parra, a Inti; sabía a sopaipilla, a cola de mono (sin alcohol); era en blanco y negro y tenía un fusil en la mano. En el aeropuerto de Pudahuel mi padre también sintió un estruendo en su cabeza y no pudo comprender qué había pasado. La cordillera ya casi no se veía, su calles eran grises y su pueblo tenía miedo. El abrazo fue fuerte, pero sé que no lloró.

No han pasado muchos años, pero “todo lo malo se ha ido bailando” como dirá alguna canción popular, y mi pueblo así lo hecho. Tal vez a regañadientes, tal vez aguantando los bloqueos, tal vez mirando con nostalgia la puerta de salida.

Son muchos los que han tomado un avión en mi país, en busca de “mirar un poco más allá”. Tengo cientos de amigos que han sido bebidos sorbo a sorbo por “la Coca Cola del olvido” y tengo varios más que se desgarran con añoranza por volver.

Yo muero por descargar una trova en la azotea de un amigo, por tomarme un ron Cienfuegos y despreocuparme por llegar junto al sol a mi barrio de Buena Vista. Pero nada es lo mismo. El viaje de ida no tiene vuelta. Cuando vuelves después de un par de años las cosas cambian, a pesar de que algunos insistan de que Cuba está detenida en el tiempo.

Intenté tomar el pasaje de vuelta seis años más tarde y fue mentira. Cuando llegué, La Habana era otra. Muchos no estaban y sólo eran mis amigos por correo o facebook. Mi madre había sufrido la misma transformación que mi padre y también tuve que redescubrir a cada uno de los míos. Mi primo menor, que era casi mi hermano, estaba en otra onda. Su tatuaje del Che en la espalda y su discurso cargado de desidia y apoliticismo lo delataban como un ser ajeno. 
Nadie recordaba la melodía de “si tú te fuiste perdiste, yo no, yo me quedé”, canción de El Médico de la Salsa, un músico que ahora vive en Miami y se presenta en los programas de televisión de la mafia cubano-americana. La gente estaba en otra “vola’a”, casi todos tenían celulares y alguno que otro pensaba en emigrar para poder ayudar a la familia o para “progresar”.

Un día conversé con el vocalista de un muy famoso grupo cubano, Israel de Buena Fe y él me explicó todo. Cada palabra iba descifrando sus canciones, temas que conocía hace tiempo pero que jamás me senté con detenimiento a escuchar. Versos como “tengo un catalejo donde la Luna se ve, Marte se ve, hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie no se me ve”, o como “y que aventurera que se ha puesto la juventud, le da lo mismo Tokio, Barcelona, que Moscú”, me hicieron mucho sentido.

A pesar de todo, como dijera Israel, “no puedo navegar contra la corriente”, tampoco puedo negar que tengo fe en mi pueblo y algo en él me da esperanza. Aún me siento libre en Cuba. Mi tierra navegará hacia donde su pueblo bogue, yo no puedo ser infeliz por eso. Tengo que reconocer que aquel que no vive el día a día, está condenado a aterrizar en otro tiempo, en el futuro de la página que se dejó de escribir. 

Tomado de EL Blog de Mauricio Leandro.

Por la felicidad de los incomprendidos y la paz de los intolerantes

miércoles, 16 de mayo de 2012
Escrito por  Melissa Cordero Novo

 
 
El respeto a la diversidad sexual y entender que dos iguales también hacen pareja, fueron las directrices que se respiraron hoy en Rodas. Mariela Castro Espín directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dejó inauguradas las actividades de la “Jornada cubana contra la homofobia". Foto: Dorado
 
Mariela Castro Espín directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), inauguró esta mañana en el municipio cienfueguero de Rodas las actividades de la "Jornada cubana contra la homofobia", quinta edición nacional de la celebración nominal cada 17 de mayo.

Frente a la Casa de Cultura rodense, la máxima dirigente del CENESEX expresó palabras en pos de la asertividad que los aportes científicos de la modernidad demandan: "no venimos a imponer cosas que no se quieran oír, el respeto es la base de este intercambio".

Hizo un llamado a transformar generacionalmente los mensajes de nuestros abuelos, didácticos pero permeados de una discriminatoria cultura de dominación.

Agregó que solo a través del diálogo y el entendimiento podemos propiciar la felicidad de los incomprendidos y la paz de los intolerantes y significó que nuestro proceso revolucionario incorpora aportes de las ciencias sociales: "pretendemos provocar el deseo de aprender más", dijo.

Desde 2008, Cuba se unió a la realización de actividades por el 17 de mayo, Día Mundial contra la Homofobia, conmemorativas de igual fecha de 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad y bisexualidad de su Manual de Clasificación de Enfermedades Mentales.

Durante hoy y mañana el programa cienfueguero socializará los objetivos del evento auspiciado por el CENESEX, con la cooperación de centros de prevención y promoción de salud, los empeños están centrados en la educación de la sociedad con énfasis en la familia y la juventud.

Posteriormente, especialistas de la Salud efectuaron el panel "Homofobia y vulnerabilidad al VIH/ SIDA", dirigido por la doctora Iris Dania Subit, jefa del programa de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en la provincia de Cienfuegos.
El respeto a la diversidad sexual y entender que dos iguales también hacen pareja, fueron las directrices que se respiraron hoy en el también llamado pueblo "El Lechuzo". Estas se trasladarán a la capital provincial para continuar defendiéndose a todas voces durante el resto del programa a desarrollarse.

(*) En co autoría con Dagmara Barbieri López, periodista del CINCO de Septiembre.


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Sin soberanía, sin historia

domingo, 15 de abril de 2012
Aunque algunos pudieran entender que es este tema muy particular de la hermana Colombia, el autor nos entrega en este trabajo un agudo análisis del método imperial -a través de los imperios todos- de destruir la identidad, la cultura y la memoria de nuestros pueblos como otra arma para someternos y hacer prevalecer su hegemonía sobre "vidas y haciendas" de lo que siempre ha visto como su "patio trasero":

Sin soberanía, sin historia
Por Francisco Torres

En tiempos antiguos cuando se trataba de destruir por completoa un pueblo, después de derrotarlo en batalla se derrumbaban sus ciudades y se sembraba de sal sus campos, sus habitantes eran vendidos como esclavos , sus dioses desterrados o atados a los carros de guerra de los vencedores, y su nombre, historia y lengua proscritos. Para consuelo, unos cuantos renegados alcanzaban el vergonzoso estipendio de la traición.

Con la llegada de la época de los monopolios y del imperialismo esos métodos fueron elevados a una macabra sabiduría. No es sino recordar los campos de exterminio de los nazis, la destrucción planificada de las naciones de Europa, Asia y África por el Eje, la esclavitud de sus trabajadores, la falsificación sistemática de la historia y la cultura, la propaganda elevada a ciencia de la desinformación.

¿Qué hace en ese terreno Estados Unidos, la súper potencia de nuestros tiempos? No obstante la curva pronunciada de su decadencia material y cultural –o quizá, precisamente por ello- el imperialismo del norte arrasa países (Irak, Afganistán, Libia –asociada con la Unión Europea-, Palestina –por la mano interpuesta de Israel) y anhela otros para sus misiles (Siria, Irán). Despedaza las naciones -recordemos Yugoeslavia- y, como en la antigüedad, proscribe sus nombres.

Bombardea con préstamos leoninos e inversiones fatales a las naciones a las que somete y cada dólar hace parte de un racimo de bombas financieras. Los efectos son tan devastadores como los de los cohetes y los drones.Para quien lo dude, que vea las callesrepletas de miseria de las ciudades de todos los continentes.

Los campos de los países conquistados, donde se sembraba el pan coger,se convierten en desiertos por acción de la gran minería multinacional o se cultivan para beneficio delos monopolios que controlan la producción y el comercio mundiales.

Sin cadenas al cuello millones de hombres y mujeres del tercer mundo corren por desiertos interminables y navegan por mares procelosos, tratando de sortearlos perros de presa. Y, los que sobreviven, al llegar, son modernos esclavos del capital por ínfimos salarios, “razas inferiores” perseguidas por su aspecto.

También susculturas debenser destruidas y sushistorias, borradas cuidadosamente. En consecuencia, se trazan planes desde las agencias internacionales –BID, Banco Mundial- para ser puestos en ejecución por administraciones cipayas. Y no vayamos muy lejos, miremos esta Colombia atormentada:

Se hace uso de “razones pedagógicas”: que el niño no es capaz de entender en su separación las disciplinas, en este caso, la historia y la geografía, por lo cual se mezclan en el área de sociales, con consecuencias asombrosas: el conocimiento de la historia, sobre todo, de la de Colombia, y principalmente la de su lucha por la independencia nacional, ha sido arrasado. Y con ello ha partido también hacia la tierra del olvido el conocimiento de la geografía física. No sabemos de dónde venimos ni dónde estamos parados.

El Presidente de la Academia Colombiana de Historia, Enrique Gaviria, señala, en reportaje del primero de abril de El Tiempo, que “con la eliminación de la cátedra de historia en los colegios se ha ido perdiendo la identidad, y los estudiantes no conocen su pasado” y agrega, ante la pregunta de por qué no somos un país patriótico, una frase lapidaria, “un país que no conoce su historia está condenado a repetirla”.

En la misma entrevista “Álvaro Tirado Mejía dice: 'Las sociedades que no tienen conciencia de lo que son tienen el riesgo de diluirse'; Marco Palacio califica de error 'patético y garrafal' haber sacado del pensum de los colegios la historia y Jorge Orlando Melo dice que, inevitablemente, 'hay que conocer el pasado para entender el presente'”.

Hasta en editorial del 30 de marzo de este año ese periódico –tan apegado a las políticas de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos- se queja como con la integración en el área de sociales en los últimos treinta años, “los colombianos no conocen su pasado y, como la estirpe de los Buendía, se sienten víctimas de un destino inevitable de violencia, corrupción, impunidad, arbitrariedad y exclusión, y discuten los problemas del país sin referencia seria a la experiencia previa”.

Pero quien mejor ha puesto al descubierto la conjura contra Colombia que hay en las decisiones de Washington celosamente aplicadas por el Ministerio de Educación, ha sido el profesor José Fernando Ocampo -cuya vida ha estado dedicada a ladefensa de la soberanía nacional de Colombia, sueducación y su historia-. Ha señalado la importancia estratégica de la enseñanza de la historia y la geografía en esta gravísima coyuntura en que con los Tratados de Libre Comercio se “estará definiendo la historia y la geografía –por lo menos la económica- de este país por muchos años hacia el futuro”. Y ha planteado como “ya no solamente fusiona la enseñanza de la historia y la geografía sino que coloca en el mismo paquete las ciencias naturales y las ciencias sociales. Se trata de la teoría de las competencias, hija directa del constructivismo”.

Y en verdad, como si ese aparato –el de la integración de la historia y la geografía en la difusa área de sociales- de borrar la memoria al estilo de los Hombres de Negro no fuera suficiente, como si la destrucción de las ciudades de nuestra cultura no le fuera garantía al imperialismo, le arroja sal a nuestros campos del conocimiento con los estándares y las competencias. La destrucción de Cartago por los romanos le queda chiquita.

Dado que para esa escuela –la del constructivismo- no existe verdad objetiva, todo es verdad, nada es verdad, el maestro no es maestro –apenas un incómodo y mal pagado acompañante-, vamos, como lo señala el profesor Ocampo, “al vaivén de las políticas dominantes”.

Tan alejada está la defensa de la soberanía nacional de Colombia de las intenciones del Gobierno que en los Estándares Básicos de Competencias (Documento No. 3, Ministerio de Educación Nacional, 2006., p. 119) acoge la neológica concepción de Mejía sobre la relación “glocal”, “el lugar en el cual lo global hace presencia en el mundo local” ¿Dónde queda lo nacional? En el cesto de la basura, que es lo que le conviene a los poderes extranjeros que avasallan a Colombia. Y no es un desliz en la perspectiva sino una concepción coherente que desarrolla en el cuerpo de los estándares: la soberanía nacional, la lucha secular por alcanzarla, mantenerla y reconquistarla se queda en un par de alusiones. Nada más. Así, la patria se reduce a unos símbolos despojados de contenido y a la mano en el pecho durante el himno, moda copiada servilmente de los usos de Estados Unidos.

No obstante, como dice Fito Páez, no todo está perdido.Ocampo aconseja a los colegios, en el marco de su autonomía educativa,separar la enseñanza de la historia y la geografía –semestralizándolas para no caer en el repetido absurdo de las asignaturas con una o dos horas de asignación semanales-; extenderlas hasta los grados décimo y undécimo, para no interrumpir su enseñanza cuando los jóvenes tienen más criterio e interés; tomar como punto de partida la historia nacional y su bicentenaria lucha por la soberanía nacional, para llegar a la universal; con una perspectiva científica; y hacia una comprensión del desarrollo de la sociedad humana en su conjunto.

En Educación y Cultura No. 72 el profesor Ocampo, además de analizar la catástrofe que se ha abatido sobre la enseñanza de la historia y la geografía,realiza una fabulosa propuesta de plan de estudios para las dos asignaturas, que bien pueden desarrollar los consejos académicos y directivos de las instituciones educativas.

No es tarea fácil luchar contra la integración, los estándares y las competencias, y sin embargo,imprescindible, sino queremos que se cumpla en toda su plenitud el título de este artículo: sin soberanía nacional, sin historia.


Arauca, abril 8 de 2012

Tomado de El Día

Imagen agregada RCBáez

Cuba defiende en Naciones Unidas respeto a la libre orientación sexual y la identidad de género

sábado, 10 de marzo de 2012
Por Camilo García López-Trigo


La delegación cubana se sumó a las voces de los países que, el pasado 7 de marzo, criticaron en Naciones Unidas todo acto de discriminación o violencia contra cualquier persona por motivos de su orientación sexual e identidad de género. La declaración se realizó en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra durante un panel realizado sobre discriminación y violencia contra personas por su orientación sexual e identidad de género.

Junto a esta posición, y ante la evidente falta de consenso en Naciones Unidas para tratar el tema, Cuba también llamó a promover una cooperación internacional al respecto, “mediante el diálogo genuino, el respeto y la sensibilización”. Además, reclamó la comprensión y el respeto como “claves en el éxito de un proceso que puede tomar tiempo, pero que amerita nuestro empeño”.   

Durante la intervención, el delegado cubano Juan Antonio Quintanilla Román destacó el trabajo realizado por el CENESEX y otras organizaciones e instituciones cubanas por el respeto a la libre y responsable orientación sexual e identidad de género, entre ellas las Jornadas Cubanas contra la Homofobia, que se realizan cada año alrededor del 17 de mayo (reconocido como el Día Mundial contra este tipo de discriminación).

La posición expresada en Ginebra se corresponde con los Objetivos de Trabajo aprobados el 29 de enero pasado en la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, entre los cuales se encuentra el enfrentamiento a los prejuicios y conductas discriminatorias por orientación sexual e identidad de género.

Intervención del delegado de Cuba, Juan Antonio Quintanilla Román
Consejo de Derechos Humanos, Ginebra, 7 de marzo de 2012

Señora Presidenta:

Para Cuba todo acto de discriminación o violencia contra cualquier persona es condenable, injustificado e ilegal, incluyendo aquel que se sustenta en bases claramente discriminatorias por motivos de raza, color, sexo, orientación sexual, identidad de género, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o condición social o cualquier otro tipo de discriminación lesivo a la dignidad humana.

La Revolución Cubana, desde su triunfo en 1959, y en correspondencia con su vocación humanista, estableció como objetivo prioritario el combate a cualquier acto de discriminación o violencia contra las personas. En Cuba la discriminación está proscrita por Constitución, cualquiera que sea su naturaleza. No existe legislación o política alguna que penalice a las personas en razón de su orientación sexual o identidad de género.

El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (SOCUMES), junto a otras instituciones del Estado, y del gobierno, y las organizaciones no gubernamentales cubanas, han promovido el respeto a la libre orientación sexual e identidad de género en correspondencia y como reflejo de la firme voluntad política de nuestro Estado y gobierno de garantizar la plena igualdad de todos los cubanos y cubanas.

Destacamos también la celebración de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia, espacios de participación democrática que incluye la expresión libre de personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

Del 23 al 26 de enero pasado, se realizó el VI Congreso Cubano de educación, orientación y terapia sexual. El evento, en el que participaron reconocidos expertos de varios países, constituyó una fructífera instancia para el diálogo y la sistematización de las mejores experiencias en este ámbito.

Señora Presidenta:

Cuba llama a promover una cooperación internacional en el tema que nos ocupa mediante el diálogo genuino, el respeto y la sensibilización. No apoyamos la vía de la confrontación. La comprensión y el respeto son claves en el éxito de un proceso que puede tomar tiempo, pero que amerita nuestro empeño.   

Muchas gracias.

Para más información, visite:www.cenesexualidad.sld.cu
  Imagen agregada RCBáez

Identidad nacional: Cada cubano un Nosotros

lunes, 7 de noviembre de 2011
Y yo cantaría "Por eso yo soy cubana, y me muero siendo cubana!"
Identidad nacional: Cada cubano un Nosotros
Por Vladia Rubio
Fotos: Armando Santana

“Yo soy, como soy
Y a casi todo el mundo
Yo le tiendo mano”
Silvio Rodríguez 

  Foto_1_identidadA juzgar por el número de indagaciones y acercamientos varios encontrados en la Red de redes cuando en el buscador se teclea la palabra Identidad, pareciera que se trata de un término de moda. Sin embargo, esa sería solo una apreciación epidérmica.

 Investigar y sobre todo tratar de afianzar las identidades nacionales es casi una exigencia impuesta por este mundo cada vez más globalizado para bien y para mal.

 Una aproximación de la doctora en Ciencias Sociológicas María Isabel Domínguez, directora del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, al tema “Identidad nacional y sucesión generacional en Cuba”, permite ahora volver sobre esta importantísima arista de nuestro existir como nación, y ratificar que los cubanos poseen una clara autoimagen, estable en el tiempo y apoyada fundamentalmente en elementos positivos del carácter, así como en valores humanos y sociales que les identifican.

 Desmintiendo a los tantos chistes que hablan de cómo los cubanos se ven a sí mismos “los más mejores”, la doctora Domínguez asegura que aun cuando la valoración que en este siglo XXI se atribuyen está positivamente orientada; se percibe “la aparición de una autoimagen más balanceada y menos apologética del /a cubano/a”, en la que coexisten “visiones altamente positivas con rasgos negativos, incluso en lo personal.” Aparecen valoraciones críticas, y, en menor medida, las autocríticas.

 No obstante, la  también titular de la Academia de Ciencias de Cuba precisa que la coexistencia de esos rasgos positivos y negativos en la autopercepción del cubano no implica conflictos antagónicos, son poco comunes las visiones polarizadas -en los dos extremos- constatadas por las indagaciones.

Foto_2_identidad
 La ponencia de Domínguez incluye -luego de un rápido paneo desde la conformación ya nítida de la nacionalidad cubana, en la segunda mitad del siglo XIX-  una interesante y comparativa panorámica sobre el actuar de las distintas generaciones durante el último medio siglo en la historia nacional, teniendo siempre en cuenta que “la identidad es particularmente sensible a los cambios en los contextos económicos, políticos y sociales, tanto internos como externos”.

 Si, al decir de la investigadora, los jóvenes de los años 60 conformaron por primera vez una identidad juvenil ampliamente compartida, con real participación en una actividad social común, constituyendo así una generación de transición; los de los 70 no se diferenciaron demasiado por socializarse en un contexto similar. Sin embargo, la continuidad generacional diluyó un tanto la identidad de este grupo y “aunque se continuaron consolidando los sentimientos de autoestima nacional, en la generación joven se comenzó a debilitar el conocimiento de los vínculos entre el presente y el pasado de la nación por insuficiencias en la enseñanza de la Historia y en la transmisión de tradiciones culturales.”

 A finales de esa década, la autora señala que no existía una autoconciencia generacional definida, aunque sí el sentido de pertenencia al grupo de los adultos o de los jóvenes, pero sin delimitar de forma clara los límites. Es también por esos años cuando los cubanos incorporan nuevas representaciones de sí mismos como ser latinoamericanos, internacionalistas y solidarios.

 Tomando como referencia los estudios de la también doctora Carolina de la Torre, Domínguez subraya que las indagaciones de su colega demostraron que los habitantes de esta Isla comparten rasgos, representaciones y significaciones que les hacen sentir unidos y evidencian un inconsciente deseo de proteger la imagen nacional cuando otros se refieren a sus rasgos negativos. En general, durante los años 80 pudo constatarse un fortalecimiento de la autoestima nacional, “aun cuando se obtuvo una imagen balanceada entre virtudes y defectos.”

 Al mal tiempo, buena cara

 Diez años después, con la profunda marca dejada por la crisis en que se vio sumido el país por la caída del socialismo en Europa del Este y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, las respuestas fueron más autocrítica, se apreciaron conflictos de identidad y también las calificadas como identidades negativas. Es por entonces cuando los investigadores detectaron, aunque sin generalizaciones, la aparición de nuevas categorías que se endilgaban los propios cubanos como “negociantes”, “interesados”, “gentes con doble moral” o “pasivos”.

 Sin embargo, “es posible decir que el/la cubano/a mantiene un fuerte sentimiento de identidad, orgullo de su cultura y una autopercepción indudablemente positiva, aunque sea más matizada (menos en blanco y negro), contradictoria y heterogénea que antes del llamado “Período Especial”. Así asegura la doctora Carolina de la Torre, citada en la ponencia.

 Resultados recientes, ya entrado el siglo XXI, permiten afirmar a Domínguez que los cubanos conservan una imagen positiva así como la amplia y rápida capacidad para autodefinirse.

Foto_3_identidad

Entre los rasgos positivos que se adjudican, incluyen el buen carácter y su sentido de la vida, la amabilidad, solidaridad y la capacidad para buenas relaciones interpersonales. También se apuntan adjetivos asociados con la valentía, capacidad de trabajo, esfuerzo, sacrificio y creatividad, los principios revolucionarios, patrióticos y morales; con la inteligencia, la capacidad e instrucción, y con los sentimientos y afectos.

 Del otro lado de la balanza, en el platillo de lo negativo,  sitúan la quinta parte de todas las características que se adjudican, y entre ellas anotan algunas como “se han vuelto interesados” o “se han perdido los rasgos del cubano”.

Foto4_identidad
 La investigadora subraya que todos los jóvenes interrogados “expresaron al menos un motivo para sentirse orgullosos de ser cubanos. El peso mayor se lo atribuyeron a razones históricas y políticas, relativas a la valentía, luchas por la independencia, capacidad de resistencia, dignidad, así como al ejemplo internacional que Cuba representa”.

 Como motivos para tal orgullo, mencionaron en segundo lugar las oportunidades que brinda el sistema social, en especial las referidas a la educación y a la tranquilidad ciudadana; y en tercer lugar, por las características de la población.

 Aunque no queda explícito en el texto que sirvió de fuente a estas líneas, quizás entre esas características esté la familiaridad con que Lily invita a los vecinos a compartir el buchito de café, la pasión con que Luis defiende a su equipo de pelota; la ternura con que Manolo acaricia a su perro, o esa manera de andar de Mayelín, como dueña de la mañana. Tal vez se refieran también a la solicitud con que aquel desconocido ayudó a bajar la escalera a la abuela de Didier, a esa manera protectora y un tanto posesiva, con que Ibrahim enlaza el talle de su mujer, o la forma de mirar de frente a los ojos que tienen los habitantes de esta Isla y que asombra a más de un recién llegado desde otras tierras.

 Gestos, pasiones, odios, modos; pequeños y grandes instantes imposibles de apresar en el rigor de un trabajo científico pero que igual dan color al gran mosaico de esta Isla diversa, que en los comienzos del pasado siglo hizo exclamar a Don Fernando Ortiz “¡Bienaventurados los cubanos que sean cubanos, porque de ellos será el reino de los cielos”! Hoy, cuando ya deja de gatear el siglo XXI, y aun con tanto viento en contra, los habitantes de esta tierra parecen confirmarlo en las indagaciones sobre su identidad.

Tomado de Hace calor en La Habana: El blog de Vladia
http://vladia.blogcip.cu/2011/11/01/identidad-nacional-cada-cubano-un-nosotros/
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