Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Citas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Citas. Mostrar todas las entradas

El arte de la ventaja - caso práctico

sábado, 26 de febrero de 2011
Me gustaría compartir en esta entrada un ejemplo extraordinario del por qué es necesario saber tomar la ventaja, mentir y llevarte lo que haya. Es el fragmento (casi un capítulo completo) del  libro Bonsai  de Christine Nöstlinger, si te interesa te recomiendo leerlo de jalón, todo completo, es más impactante.

Llegue a la conclusión de que la creatividad humana, independientemente de si se trata de dibujar, escribir, componer música, bailar o cualquier otra cosa, se acaba al ingresar al colegio. Y eso no pasa sólo con los talentos inspirados por las musas, sino también con la capacidad de pensar, porque esta necesita la fantasía. Los colegios son, simplemente, la institución estatal donde entrenan a los hombres en la mediocridad. Entonces se me ocurrió la expresión más adecuada para definirlos: “máquinas trivializadoras”. Cuando estaba pensando en eso, refunfuño la profesora Kieferstein:
-          ¡Sebastián,  bájate de las nubes y atiende!
Yo le contesté:
-          Está bien, señora maquinista trivializadora.
Hice el comentario sin mala intención. Ella arrugó la ancha frente y me preguntó:
-          ¿Qué dijiste?
Obediente, repetí, aunque esta vez con menos inocencia; ella duplicó las arrugas de la frente y solicitó:
-          Por favor, aclárame qué quieres decir.
Le expliqué en voz alta qué estaba pensando, mientras se enrojecían su frente arrugada, sus mejillas y su quijada, y sólo la nariz afilada seguía blanca; entonces aulló:
-          ¡Salte de la clase! ¡Salte!
No me deje decir eso dos veces. Tomé el periódico, me despedí de mis compañeros y de la enrojecida maquinista trivializadora, salí del salón, me acurruqué en el ancho borde de la ventana frente a la puerta y seguí mirando el tonto pasquín.

Thomas Hobbes

miércoles, 9 de febrero de 2011
¿Y porque no pensar o aspirar a que el supremo gobernante sea la conciencia? ¿Porque no pensar que el poder no provenga del miedo al gobernante o gobierno, sino del entendimiento, de la conciencia misma?
Creo que hay dos formas de lograr esta conciencia y solidaridad:
Una es la EMPATÍA y el sufrimiento, esto es: Conforme pasa  el tiempo y vamos creciendo, vamos acumulando experiencias y estas nos asemejan y hermanan en sufrimiento y alegrías con los demas seres humanos; Aqui lo mas notorio es el sufrimiento, en el sentido de que al sufrir nosotros, vamos reconociendo el sufrimiento de los demas y con este nos vamos hermanando en algrías si, pero sobre todo en sufrimiento. Ahora, entendamos que estamos hablando de un sufrimiento natural, inevitable, tal vez hasta inconciente. No estoy justificando en ningún momento, el sufrimiento gratuito, creado, elaborado, estipulado, calculado, organizado, impulsado, solapado y mantenido en nuestra sociedad y cultura actual.
La segunda vía para el reinado, mandato o gobierno de la conciencia, es la EDUCACIÓN  libre, coherente,, analítica, crítica, sin coersiónes , obligaciónes, abusos, criticas a la naturaleza o caracter del individuo, sino mas bien orientada a la guía, consejo, amistad y facilidad de desarrollo de cada quien.
Koan





La ociosidad es la madre de la filosofía.


Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.


Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad.


La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor.


Una democracia no es en realidad más que una aristocracia de oradores, interrumpida a veces por la monarquía temporal de un orador.

La verdad es la realidad II

viernes, 28 de enero de 2011
Para lograr concluir con éxito cualquier asunto, hay que querer lograrlo con intensa fuerza, hay que saber cómo hacerlo y hay que poder hacerlo, tener libertad para poder actuar.
Querer, saber y poder. Si falla cualquiera de estas condiciones, estás asegurando el fracaso y tú no quieres que eso ocurra.
Querer es tener la firme voluntad de lograr el objetivo propuesto. Implica fe en uno mismo, convencimiento de que es posible, deseable y realizable la empresa propuesta. Más hace el que quiere que el que puede. Saber es adquirir o conocer cómo usar los conocimientos que tenemos para conducir nuestras actividades hacia donde nos interese. Debes siempre preocuparte en tener conocimientos sobre todas las actividades que realices. Nadie intenta domar una fiera sin saber cómo se hace, te destrozaría. Poder hacer algo quiere decir que ninguna circunstancia o voluntad ajena estorbará tus acciones. Siempre debes conservar la capacidad de poder hacer lo que te propones y si estás enfrentado a alguien, negarle o interferirle esta necesidad, pues en verdad, es una necesidad.
Para precaverte de las acciones que contra ti puedan hacer tanto las personas como el azar en general, debes tener una seguridad. Consiste adoptar un dispositivo que permita hacer frente con unas razonables garantías de éxito a cualquier agresión exterior a tus planes y acciones previstas o en curso.
Así mismo siempre debes quebrar la seguridad de tus adversarios. Esto se puede hacer mientras están planificando, preparándose para actuar o mientras actúan. Hay que atacar la mente del adversario y frustrar sus planes, esa es la mayor seguridad para ti y un gran quebranto para el competidor.
Frustra sus planes, rompe sus alianzas, ataca antes de que esté preparado, antes de que esté seguro. Evita que te lo hagan a ti.
También debes buscar la sorpresa en todas las acciones que realices en tu vida. Por sorpresa se entiende el emplear medios o métodos desconocidos por el resto de las personas o emplearlos en el lugar o momento más inesperados. Responder a una forma con una forma es franqueza, responder sin forma a la forma es sorpresa. Empleándola causarás grata impresión en seres queridos y en aliados; y sorprendiendo a tus adversarios o competidores lograrás gran ventaja sobre ellos. Es un estado de tu mente, piensa de manera totalmente diferente a como lo hacen los demás y la forma de lograr la sorpresa aparecerá de forma clara en tu pensamiento. Utiliza medios que ya nadie usa y empléalos de una forma que nadie haya empleado. Emplear el mismo tipo de estratagema que tu adversario es lo último que éste espera. El mismo tipo de sorpresa se puede emplear como máximo dos veces, después dejará de ser sorpresa. Elige el momento más inoportuno, el lugar más inesperado, los medios más increíbles y la sorpresa será total. Emplea la seguridad para protegerte de las sorpresas que el destino o tus competidores puedan lanzar contra tus acciones y planes.
Mide tus fuerzas cuando las emplees, no las agotes todas en una sola acción, ya que pueden hacer falta en sucesivas actividades o para responder a imprevistos. Sé comedido en el uso de tus medios, aprende a conseguir objetivos con las fuerzas justas, dosifícate. Poco mérito tiene conseguir algo si tienes gran abundancia de medios para lograrlo. Aumentará tu prestigio el ser capaz de lograr cualquier cosa con escasos medios. La maestría en medir tus fuerzas es emplear las de otros en provecho propio, hacer que el adversario se destruya a sí mismo, hacer que los demás hagan las cosas por ti. Así te mantienes fresco y renovado mientras los demás se desgastan.
Tus competidores buscarán siempre que realices acciones que con gran gasto de fuerzas no te hagan obtener grandes resultados. Querrán que te agotes, que te esfuerces sin lograr nada. Sabrás evitarlo y hacer que sean ellos los que padezcan en un estéril desierto sin medios ni resultados. Esto requiere práctica e inteligencia.

La verdad es la realidad

domingo, 23 de enero de 2011

Quien haya logrado cierto éxito en su vida evitará confesar todos los métodos que empleó para obtenerlo. Si además lo consiguió teniendo que competir con otros adversarios, tampoco reconocerá las tretas y juego sucio que inevitablemente habrá tenido que usar. De hecho, es probable que censure a otros que emplean dichos métodos. El ser humano es agresivo por naturaleza y a la menor ocasión saca de su encierro al feroz depredador que todos albergamos en nuestro seno. Hay unas claras reglas de conducta civilizada, pero no por ello ha desaparecido la violencia en el trato, simplemente se ha vuelto más sutil, y no por ello menos peligrosa. Se guardan las formas, pero en el fondo siguen existiendo los mismos dilemas: comer o ser comido; luchar o huir, atacar o defenderse. Por lo tanto, para sobrevivir y aún medrar en estas circunstancias, conviene guardar las formas y entender el fondo. Muchos idealistas replicarán que el ser humano es bueno por naturaleza. Estoy de acuerdo con ellos, el ser humano es capaz de realizar los actos más generosos y heroicos, pero también de los más viles y despreciables. Somos así, y negarlo es echarse arena en los ojos. En las relaciones humanas es inevitable el conflicto, sólo me atengo a la observación de los hechos. Tal vez el futuro sea de otra forma más civilizada, pero en el presente, así se manejan las relaciones entre las personas. Como tú vives en el presente, aplícate a la realidad y prepárate para solucionar por cualquier medio todo conflicto, lucha, combate o rivalidad. Hay quien dice que los medios que se emplean son tan importantes como el fin perseguido. Es cierto, pero si no tienes opción, no te importe usar cualquier medio a tu alcance. Porque como lo importante es ganar, los que digan lo contrario es que no suelen hacerlo y así se consuelan, o son expertos manipuladores que dicen una cosa y hacen otra. El sudor del campeón huele a perfume y muchos corren a secárselo; el del derrotado, es simplemente sudor y estéril fatiga. Y como en esta vida todos nos ganamos el pan con sudor, harás que el tuyo cambie de aroma.

La tragedia de Ricardo III

viernes, 21 de enero de 2011
¡Oh, cobarde conciencia, cómo me afliges!... ¡La luz despide resplandores azulencos!... ¡Es la hora de la medianoche mortal!...

¡Un sudor frío empapa mis temblorosas carnes!... ¡Cómo! ¿Tengo miedo de mí mismo?... Aquí no hay nadie... Ricardo ama a Ricardo

... Eso es; yo soy yo... ¿Hay aquí algún asesino?... No ... ¡Sí!...

¡Yo!... ¡Huyamos, pues!... ¡Cómo! ¿De mí mismo?... i Valiente razón!... ¿Por qué?... ¡Del miedo a la venganza! ¡Cómo! ¿De mí mismo contra mí mismo? ¡Ay! ¡Yo me amo! ¿Por qué causa? ¿Por el escaso bien que me he hecho a mí mismo? ¡Oh, no! ¡Ay de mí!...

¡Más bien debería odiarme por las infames acciones que he cometido! ¡Soy un miserable! Pero miento: eso no es verdad...

¡Loco, habla bien de ti! ¡Loco, no te adules! ¡Mi conciencia tiene millares de lenguas, y cada lengua repite su historia particular, y cada historia me condena como un miserable! ¡El perjurio, el perjurio en el más alto grado! ¡El asesinato, el horrendo asesinato hasta el más feroz extremo! Todos los crímenes diversos, todos cometidos bajo todas las formas, acuden a acusarme, gritando todos: ¡Culpable! ¡Culpable!... ¡Me desesperaré! ¡No hay criatura humana que me ame! ¡Y si muero, ningún alma tendrá piedad de mí!... ¿Y por qué había de tenerla? ¡Si yo mismo no he tenido piedad de mí!


William Shakespeare, La tragedia de Ricardo III.
Cualquier parecido con la realidad...

Libertad con Ética

martes, 4 de enero de 2011
«La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: Sí o No. En su brevedad instantánea, como a la luz del relámpago, se dibuja el signo contradictorio de la naturaleza humana» (Octavio Paz, La otra voz).
«La vida del hombre no puede "ser vivida" repitiendo los patrones de su especie; es él mismo —cada uno— quien debe vivir. El hombre es el único animal que puede estar fastidiado, que puede estar disgustado, que puede sentirse expulsado del paraíso» (Erich Fromm, Ética y psicoanálisis).


En la realidad existen muchas fuerzas que limitan nuestra libertad, desde terremotos o enfermedades hasta tiranos. Pero también nuestra libertad es una fuerza en el mundo, nuestra fuerza. Si hablas con la gente, sin embargo, verás que la mayoría tiene mucha más conciencia de lo que limita su libertad que de la libertad misma. Te dirán: « ¿Libertad? ¿Pero de qué libertad me hablas? ¿Cómo vamos a ser libres, si nos comen el coco desde la televisión, si los gobernantes nos engañan y nos manipulan, si los terroristas nos amenazan, si las drogas nos esclavizan, y si además me falta dinero para comprarme una moto, que es lo que yo quisiera?» En cuanto te fijes un poco, verás que los que así hablan parece que se están quejando pero en realidad se encuentran muy satisfechos de saber que no son libres. En el fondo piensan: « ¡Uf! ¡Menudo peso nos hemos quitado de encima! Como no somos libres, no podemos tener la culpa de nada de lo que nos ocurra...» Pero yo estoy seguro de que nadie —nadie— cree de veras que no es libre, nadie acepta sin más que funciona como un mecanismo inexorable de relojería o como una termita. Uno puede considerar que optar libremente por ciertas cosas en ciertas circunstancias es muy difícil (entrar en una casa en llamas para salvar a un niño, por ejemplo, o enfrentarse con firmeza a un tirano) y que es mejor decir que no hay libertad para no reconocer que libremente se prefiere lo más fácil, es decir esperar a los bomberos o lamer la bota que le pisa a uno el cuello. Pero dentro de las tripas algo insiste en decirnos: «Si tú hubieras querido...»
En resumen: a diferencia de otros seres, vivos o inanimados. Los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética.

Fragmentos del libro: Ética para Amador. Fernando Savater

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL YA HA COMENZADO...

"La tercera guerra mundial ya ha comenzado. Es una guerra silenciosa pero no por ello, menos siniestra. Esta guerra esta devastando Brasil, Latinoamérica y prácticamente todo el tercer mundo. En lugar de morir soldados mueren niños. Una guerra del norte contra el sur. Su causa es la deuda externa, y utiliza como principal arma el interes, una arma mas mortifera que la bomba nuclear, mas destructora que un rayo laser"
Lula da Silva




Si bien estoy totalmente de acuerdo con Lula en esta frase, creo que se ha quedado corto en cuanto a las armas que se utilizan (se le olvida mencionar al Estado, los medios de comunicación, el patriotismo, la religión y el marketing, todos ellos armas de destrucción masiva). El dinero y el interes que este genera, es sin duda clave y origen de gran parte del sufrimiento del ser humano, pero a su vez, el dinero y el interes son solo consecuencia de la ignorancia y miedo humanos. Ataquemos y destruyamos al dinero y su interes, pero hagamos hasta lo imposible por erradicar la ignorancia, el miedo y el abuso de confianza, para de verdad crear un mundo nuevo, justo, libre, armonioso y amoroso, como el que yo, y creo y confío que muchos mas, eso y solo eso queremos...y nada menos.
Atrevamonos a soñar, atrevamonos a intentar...INTENTEMOS LA UTOPÍA.
Koan
Con la tecnología de Blogger.
 

Buscar en:

Entradas populares

Blogs de Autores de Despierta Libertad