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domingo, 1 de marzo de 2015
Por Sergio Rodríguez Gelfenstein*
Dicen que luchan contra el terrorismo y que lo exterminarán en cualquier lugar del mundo, pero protegen en su territorio a Posada Carriles que es un criminal confeso de haber puesto una bomba contra un avión civil cubano. Asimismo, esconden a los asesinos del canciller chileno Orlando Letelier, asesinado en el propio Washington.
 
Dicen que combaten el terrorismo internacional pero crearon, armaron financiaron  y entrenaron el movimiento Talibán  -para que combatiera al gobierno afgano en los años 80 del siglo pasado- y al Estado Islámico pensando que éste cumpliría sus objetivos de derrocar al gobierno sirio en años recientes, además cobijaron, protegieron y fueron aliados de Osama Bin Laden antes del año 2001.

Eligen un presidente negro, pero la policía sigue asesinando adolescentes y jóvenes afroamericanos con total impunidad y protección de la “justicia”.

Se dicen luchadores e insignias de la democracia en el mundo, pero han apoyado a las peores dictaduras del planeta. Fomentaron los golpes de Estado en Brasil, Bolivia, Uruguay, Chile y Argentina, que causaron centenares de asesinados, miles de desaparecidos  y torturados y decenas de miles de exiliados. Protegieron las dictaduras criminales de Pérez Jiménez, Batista, Trujillo y Somoza. De éste dijeron “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. En su “defensa de la democracia” aúpan a las monarquías medievales del Medio Oriente como la de Arabia Saudita donde no hay parlamento, ni partidos políticos, ni sindicatos, ni elecciones y donde las mujeres son segregadas y discriminadas.

Dicen que luchan contra el narcotráfico, pero la DEA actuando como un cártel, regula, controla y manipula el mercado de la droga, sin actuar contra su propio sistema financiero a donde van a parar los miles millones de dólares que tan “lucrativo negocio”, inyecta a su economía ¿quién ha visto un narcotraficante estadounidense preso?

Se ensañan inflexiblemente contra el nuevo gobierno griego de Alexis Tsipras por no plegarse a preceptos que significan seguir el hambre y la exclusión para el pueblo griego, pero tratan con “manos de seda” a la corrupta banca internacional, aportando miles de millones de dólares para el enriquecimiento de sus ejecutivos, mientras siguen apretando el dogal de los pueblos.

Dicen ser los mayores protectores del medio ambiente y la naturaleza, pero se niegan a ratificar el protocolo de Kioto  sobre cambio climático.

Se dicen preocupados por la situación de la justicia en el mundo, pero no aceptan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional encargada de juzgar delitos como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y la agresión. Lo hacen para actuar impunemente en sus prácticas intervencionistas y guerreristas, muchas veces al margen del derecho internacional. Tampoco acatan las decisiones de la Corte Internacional de Justicia de La Haya cuando sus fallos no le favorecen.

Dicen promover los derechos humanos en la región, pero no suscriben la Convención Americana sobre Derechos Humanos y  teniendo la sede de la Comisión Interamericana  de Derechos Humanos, no forman parte de ella  a pesar que ambas fueron creadas a su imagen y semejanza bajo el alero del aún insepulto cadáver de la OEA.

Se gastan miles de millones de dólares en seguridad y no son capaces de proteger ni a su propio pueblo, mandan a sus hijos a inmolarse en guerras absurdas sin saber por qué lo hacen. Para ello, inventan armas nucleares en Irak, uranio enriquecido para fabricar misiles en Irán y tanques rusos en Ucrania. Nunca, nadie ha visto nada de eso.

Se ganan el Premio Nobel de la Paz, pensando que eso les servirá para legitimar el genocidio y la muerte de inocentes.

Dicen que van a normalizar las relaciones con Cuba, pero mantienen el inhumano bloqueo y la ley de ajuste que fomenta las salidas ilegales del país.

Se ufanan de tener grandes amigos, aliados y socios, pero espían a sus líderes, mientras admiten que los presionaron y obligaron a implementar sanciones contra Rusia y que en ocasiones les tuercen el brazo cuando no hacen lo que quieren.

*Venezolano, Consultor y analista internacional. Graduado en Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela y Magister en Relaciones Internacionales de la misma Casa de Estudios. Ha publicado artículos en Revistas especializadas de Puerto Rico, Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela, México, Argentina y España. Sus artículos se publican en diversos periódicos e innumerables páginas de Internet.

Publicado por Con Nuestra América

¿Qué espera la Fundación Nacional Cubano Americana del entrenamiento de sus pupilos en Miami?

sábado, 18 de enero de 2014
Por Edmundo García*

Como ya se conoce, el pasado viernes 10 de enero llegó a Miami una comitiva de “becarios”. La llamada Radio Martí habló de “un grupo de nueve jóvenes activistas”; pero en la noticia se incluyó una grabación de la “becaria” Lienys Caridad Moya Soler, hija de Berta Soler y Ángel Moya, quien dijo que además de ella venían unos 14 o 15 más. Finalmente la cifra se ha establecido en 16, y se esperan otros dos. Aunque según el propio Jorge Mas Santos, Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), este proyecto de entregas de becas continuará.

Desde el primer momento se ha tratado de disimular el carácter político de estas “becas”. Percy Alvarado citaba recientemente unas declaraciones de Rolando Montoya, Rector (Provost) del Miami Dade College (MDC), institución que los recibe, donde se aprecia el deseo de solapar la verdad: "Yo no le podría decir si hay estudiantes disidentes dentro del grupo… Yo los veo como extranjeros que tienen visa de estudiantes, que vienen a tomar cursos de inglés y cuatro materias, y desde el punto de vista del MDC este no es un evento político sino académico".

Sin embargo hay suficientes elementos para demostrar el carácter contrarrevolucionario de esas dádivas propagandizadas como si fueran un gesto altruista; entre ellos, declaraciones posteriores del mismo Rolando Montoya a la televisión de Miami.

Una de las pruebas más contundentes de la manipulación política de estas becas es su financiamiento, que procede en su mayor parte de una organización titulada The Foundation for Human Rights in Cuba (Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, FDHC). ¿De dónde saca esta Fundación los recursos para otorgar las “becas” y desarrollar otros proyectos contra la revolución cubana? Pues los obtiene de la USAID, una agencia del gobierno de los Estados Unidos. En la propia página oficial de la USAID (http://www.usaid.gov/where-we-work/latin-american-and-caribbean/cuba/our-work) se reconoce que entregó a su “partner” la Foundation for Human Rights in Cuba 3.4 millones de dólares para gastar entre septiembre del 2011 y septiembre de este 2014.

Todo Miami sabe que esta Fundación para los Derechos Humanos en Cuba depende políticamente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una organización vinculada desde sus inicios con terroristas de la extrema derecha cubanoamericana como Luis Posada Carriles, quien en su libro “Los caminos del guerrero” agradece a su creador Jorge Mas Canosa la ayuda económica para sus fechorías. Entre otras cosas.

Pero además de esto, en la propia dirección de la Fundación Nacional Cubano Americana hay personas como Pepe Hernández, quien ofreció recursos y armas para que se atentara contra la  vida de un jefe de estado, en este caso del entonces Presidente de Cuba Fidel Castro.

En un artículo publicado por el actual Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana Jorge Mas Santos en El Nuevo Herald el lunes 8 de abril del 2013, este reconoce que dicha Fundación para los Derechos Humanos en Cuba fue “fundada por mi padre (Jorge Mas Canosa) junto a Clara y Mario del Valle, y otros, en 1992”.

Revelando su total control sobre esta organización, Jorge Mas Santos determina su política y estrategia en el artículo señalando que “En la FDHC continuaremos proveyendo un sustancial apoyo financiero, material y tecnológico” para un cambio de régimen en la isla.
Sin embargo, la prensa de Miami ha hecho todo lo posible por encubrir los nexos entre ambas organizaciones. ¿Por qué? Pues porque saben que para el pueblo cubano y una buena parte de la opinión pública internacional, incluyendo la norteamericana, todo lo que huela a vínculos con extremistas y terroristas carece totalmente de crédito.

El periodista de El Nuevo Herald Juan Tamayo reaccionó con bastante enojo cuando Emilio Ichikawa escribió en su blog algo ya sabido: que al reconocer que la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba financiaba a esos “becarios”, se aceptaba de hecho que lo hacía la propia Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).

Tamayo, que reclamó con insistencia que él no había afirmado esa relación, escribió el martes 14 de enero en El Nuevo Herald que “… la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, pagará el costo estimado entre $12,000 y $15,000 de transporte, hospedaje y comida para cada estudiante”; añadiendo que “La fundación ganó una subvención de $3.4 millones del gobierno de Estados Unidos en el 2011 para ayudar a grupos de la sociedad civil en Cuba…”,  y al parecer pretendía camuflar a los lectores el importante dato de que esa FDHC es parte del proyecto general de la Fundación Nacional Cubano Americana.

A pesar también de que el sábado 19 de octubre de 2013 el mismo Juan Tamayo se había referido a Omar López Montenegro, una especie de correveidile de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, como alguien que “maneja los asuntos de derechos humanos para la FNCA” (Fundación Nacional Cubano Americana).

Pero no solo Juan Tamayo mantuvo “discreción” al respecto: ese mismo día 14 de enero en Radio Mambí, Ninoska Lucrecia Pérez Castellón estuvo toda la mañana toreando a los oyentes del programa “En caliente” con el paño de que la Fundación Nacional Cubano Americana no tenía que ver con la Fundación  para los Derechos Humanos en Cuba. Juraba y perjuraba la locutora que se había creado con fondos privados de Jorge Mas Canosa; y cuando después de casi una hora no pudo ocultar más la verdad, reconoció que era cierto que la FDHC estaba ligada a la FNCA, agregando con disgusto que de todas formas era mejor que lo gastaran en becas y no en otras cosas, evidenciando la amarga enemistad que todavía mantiene con Jorge Mas Santos.  

Este lavado de cara de las citadas “becas” se acabó de ir por el piso cuando Rolando Montoya, Rector del Miami Dade College, reconoció antier miércoles 15 en el programa de Pedro Sevcec en el Canal 41 de Miami que “La Fundación a través de su red de activistas en Cuba eligió a estos estudiantes y les ayudó a preparar sus papeles…”, los cuales fueron presentados en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, siendo aprobados y autorizados de forma expedita para viajar con una visa I-20.

Contradiciendo algo que se ha dicho en Miami respecto a que estos “becarios” no podían estudiar en Cuba por sus ideas políticas o las de sus padres, el Rolando Montoya dijo en el referido programa que “Todos ellos tienen diplomas de estudiantes de bachillerato, y algunos hasta de universitarios”. Pero como los medios de Miami solo poseen interés en la propaganda, aún habiéndose aclarado esto, el presentador Pedro Sevcec se hizo el sordo y siguió insistiendo en que “Están interesados en aprender y ser libres… Varios de ellos han sido corridos de centros estudiantiles en Cuba”.

En los últimos tiempos el Miami Dade College, una de las instituciones universitarias de mayor matrícula en los Estados Unidos, ha sido llevado por su Presidente Eduardo Padrón por un rumbo que se separa riesgosamente de lo académico para meterse en los remolinos de la política.

La derecha latinoamericana ha ganado importantes espacios en el Miami Dade College. Por ejemplo, el pasado año Henrique Capriles fue invitado a la institución prácticamente para hacer campaña electoral, y luego para justificar su derrota política.

En Miami la gente le ha quitado el título a Rafael Leónidas Trujillo y le ha empezado a decir “chapita” o “medallita” a Padrón, porque no hay derechista que pase por esta ciudad de Miami que él no condecore.

En el programa La Tarde se Mueve de ayer jueves 16 de enero, el director del sitio Progreso Semanal, Álvaro Fernández contaba algo irregular sobre estos “becarios”. La joven periodista Yadira Escobar, que reporta para el medio que él dirige, había conversado telefónicamente con dos de los visitantes, quienes accedieron a darle una entrevista. Sin embargo, cuando la periodista acudió a la cita esas personas no aparecían, recibiendo algunas explicaciones poco convincentes. El “departamento” que se ocupa de ellos, un llamado Centro para Iniciativas en Latinoamérica y el Caribe dirigido Juan Antonio Blanco, hasta hace poco un comunista bastante extremista en Cuba, está funcionando como una especie de escuela de cuadros en Miami de la contrarrevolución cubana.
No parece que vayan a aprender cosas útiles sino formas de calumniar y desestabilizar a su país. Vamos a ver si al graffitero nombrado El Sexto, que viene en calidad de “artista relevante”, se le ocurre pintar un edificio en Miami, que va a acabar apaleado por la policía o pagando las cuentas de la gracia, él o sus patrocinadores.

Es realmente muy difícil que los “becarios” que no se queden por Miami y decidan regresar a Cuba puedan ciertamente poner en práctica los métodos de subversión aprendidos.
*Edmundo García, periodista cubano residente en EE.UU., conductor del programa “La Tarde se Mueve”.
Enviado por el autor a: Martianos-Hermes-Cubainformación

Vea además:

Grotesca réplica de EEUU a oferta cubana

sábado, 4 de enero de 2014
Por Manuel E. Yepe*

 
“Estados Unidos está abierto a dialogar con Cuba si garantiza la protección de los derechos humanos” es el título que dio el diario El Nuevo Herald, vocero de la extrema derecha cubano-americana de Miami, a un despacho de la agencia de prensa francesa (AFP) de diciembre 24 de 2013. “El gobierno de Estados Unidos está abierto a forjar una nueva relación con Cuba cuando el pueblo cubano disfrute de las protecciones a los derechos humanos fundamentales y la habilidad de determinar libremente su propio futuro político”.

Tal fue la respuesta poco seria de Washington, formulada por “un funcionario de alto rango de la diplomacia estadounidense que pidió el anonimato” a una oferta de diálogo reiterada por el Presidente Raúl Castro al inquilino de la Casa Blanca en el discurso de clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la 8ª Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento cubano) el 21 de diciembre último.

En aquella ocasión, el Primer Mandatario de Cuba expresó que “si en los últimos tiempos hemos sido capaces de sostener algunos intercambios sobre temas de beneficio mutuo entre Cuba y los Estados Unidos, consideramos que podemos resolver otros asuntos de interés y establecer una relación civilizada entre ambos países como desea nuestro pueblo y la amplia mayoría de los ciudadanos estadounidenses y la emigración cubana.

“En lo que a nosotros respecta, -enfatizó el Presidente Raúl Castro- hemos expresado en múltiples ocasiones la disposición para sostener con Estados Unidos un diálogo respetuoso, en igualdad y sin comprometer la independencia, soberanía y autodeterminación de la nación. No reclamamos a Estados Unidos que cambie su sistema político y social ni aceptamos negociar el nuestro. Si realmente deseamos avanzar en las relaciones bilaterales, tendremos que aprender a respetar mutuamente nuestras diferencias y acostumbrarnos a convivir pacíficamente con ellas. Solo así; de lo contrario, estamos dispuestos a soportar otros 55 años en la misma situación”.

En la clausura del X Período Ordinario de la 7ª Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre 13 de 2012 el Presidente cubano había dicho, a pocas semanas de que se iniciara el segundo periodo de mandato del presidente Barack Obama, que “de la misma forma que Cuba jamás renunciará a la defensa de la independencia y la autodeterminación, reitera una vez más a las autoridades norteamericanas la disposición al diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, sobre todos los problemas bilaterales, a la vez que continúan sobre la mesa nuestras ofertas de cooperación en cuestiones de interés común, sin precondiciones o gestos previos”.

La oferta de diálogo de parte del gobierno cubano no es nueva. De hecho puede decirse que esa ha sido una disposición invariable de La Habana desde que surgieron las primeras objeciones oficiales estadounidenses al proceso político cubano tras el triunfo de la revolución en 1959 y su líder, Fidel Castro, viajó a Washington para sostener conversaciones llamadas a dejar claras la disposición cubana de sostener una relación respetuosa, sin injerencias en los asuntos internos de las  partes.

Lo que sí ha variado una u otra vez ha sido el pretexto para rechazar la oferta.
Inicialmente fue el tema de la nacionalización de propiedades extranjeras en Cuba, un programa básico de la revolución que afectó a varios países con nacionales que poseían importantes industrias o grandes fincas en la Isla. Todos estos inversionistas – excepto los de Estados Unidos, a quienes les fue vedado por su gobierno negociar con el gobierno cubano una compensación mutuamente aceptable acorde con las normas del derecho internacional- arribaron a acuerdos satisfactorios de indemnización, hecho que demostró que Washington no buscaba arreglo sino confrontación.

Luego surgieron otros efugios en forma de objeciones de Estados Unidos que impedían el dialogo negociador entre las dos partes: las relaciones de Cuba con la Unión Soviética, la presencia militar soviética en Cuba, el apoyo cubano a los movimientos de liberación nacional en América Latina (varios de los cuales hoy son gobiernos), la presencia militar cubana en África en apoyo a los movimientos de liberación nacional y a la lucha contra el execrable apartheid.

Y, en los últimos tiempos, el gobierno de Estados Unidos ha recurrido al pretexto de una presunta violación de los derechos humanos en Cuba. Tan desatinada acusación promovida por el país que más sistemáticamente viola los derechos humanos en el mundo de hoy y que incluso opera un centro de tortura de detenidos sin condena en una base militar que opera ilegítimamente hace un siglo en territorio de la provincia cubana de Guantánamo es, cuando menos, grotesca.

Enero 4 de 2014

*Manuel E. Yepe Menéndez: Abogado, periodista, economista y politólogo. Profesor adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) . Entre otros importantes cargos, fungió como Director Nacional fundador del Sistema de Información Tecnológica (TIPS) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba y Secretario del Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos.
 Enviado por su autor a Cuba coraje; imagen agregada RCBáez

Tibisay, 14A y patria

miércoles, 27 de marzo de 2013
Por Julio Escalona

Tibisay Lucena, presidenta del CNE, ha respondido firmemente a la intervención de un vocero de EEUU en las elecciones de Venezuela, quien dijo que Venezuela "merece unas elecciones abiertas, justas y transparentes" ¿Son así las elecciones de EEUU?

Son de segundo grado. No es seguro que el que obtenga más votos gane la presidencia, como ocurrió el 2000, cuando Gore, sacando más votos que Bush, fue el perdedor. Luego, es conocido el peso que en ellas tienen las corporaciones privadas.

Las elecciones venezolanas han tenido reconocimiento nacional-mundial y la oposición nunca ha demostrado que haya habido fraude, sólo escandaliza. Con fuerte apoyo mediático e intervención extrajera, el descrédito de las elecciones es su arma ¿Para retirarse de ellas? ¿Para gritar fraude ante la inevitable victoria del Presidente Maduro?

Obvian las diferencias de clase que en democracia pueden resolverse pacíficamente, sustituyéndolas por el odio de clase, tratando de aplastar a los oprimidos, saltándose el debate político, pues en verdad no creen en la democracia. Llaman a debatir como apariencia y cobertura.

Ocultan su programa, pues la experiencia demuestra que el proyecto neoliberal sólo se sostiene con recortes en los gastos de salud, educación, seguridad social… y diversas formas de violencia vinculadas a la negación de los derechos humanos, la diversidad étnica, cultural, religiosa y finalmente, la guerra.

El capital financiero, soporte de ese proyecto, impulsa la destrucción de la naturaleza y a través de la especulación en los mercados a futuro incrementa el precio de los alimentos generando hambre, destruyendo simultáneamente a la naturaleza y a la gente. Esa lógica no tiene solución.

El capital y sus políticas tienen un carácter abiertamente recesivo, pues la recesión genera desempleo y condiciones de vida miserables, intentando matar la capacidad para pensar y actuar, organizar y luchar.

La opción es desarrollar la herencia del presidente Chávez, con el programa de la Patria, la defensa de la vida, el poder del pueblo, el Estado comunal, la unidad cívico-militar, la construcción de redes populares donde converjamos muchos (como los consejos revolucionarios o populares por la patria socialista) y trabajar por el triunfo del presidente Maduro.

*Embajador permanente alterno de Venezuela ante la ONU

Fuente Aporrea

Carácter clasista de los servicios de salud en Estados Unidos

domingo, 15 de julio de 2012
Por Salvador Capote*



Es muy curioso que en Estados Unidos, donde las diferencias de clase son tan acentuadas, sea prácticamente un tabú el referirse a las clases sociales. Se habla de los ricos (“the wealthy”) y de los pobres (“the poor”) pero expresiones como “clase dominante”, “clase privilegiada”, “clase obrera o trabajadora”, etc., no se mencionan. En contraste, se utiliza mucho el término “clase media”, seguramente porque refuerza el mito según el cual, a despecho de las desigualdades de ingresos y de riquezas acumuladas, las diferencias sociales resultan irrelevantes ya que todos los ciudadanos, ricos o pobres, son iguales ante la ley, tienen acceso a servicios de educación y salud y disfrutan de los bienes de consumo. Siguiendo esta línea de pensamiento, si Estados Unidos es, en esencia, una nación de clase media, no hay lugar para la lucha de clases. Nada, por supuesto, más alejado de la verdad, pero la falacia se mantiene y se refuerza mediante el discurso oficial y su eco abarcador de todos los medios.

La realidad es que la clase media estadounidense se ha ido debilitando y reduciendo, a un ritmo inquietante y peligroso para el sistema capitalista, desde hace más de treinta años. Se habla de la brecha creciente entre ricos y pobres pero apenas se alude a la que se abre también profundamente entre los ricos y la clase media y a la que se difumina entre la clase media y los pobres.

La situación se ilustra convenientemente mediante la “pirámide de Samuelson” [1]. Si construimos una pirámide con bloques de los que usan los niños para jugar, y cada pequeño cubo representa un ingreso de $1,000, el vértice de la pirámide sería más alto que la torre Eiffel para el 0.75 % de la población norteamericana, mientras que para la mayoría de la población no sobrepasaría una yarda de altura sobre el nivel del suelo. Si en lugar del ingreso utilizamos la riqueza acumulada como referente, el pico de la pirámide ya no alcanzaría la altura de la torre Eiffel sino la del Monte Everest.

Saco esto a colación, porque los avales otorgados por la Corte Suprema a la Ley de Salud Asequible (“Affordable Care Act”) más conocida por “Obamacare”, en medio de una virulenta oposición republicana, colocan de nuevo bajo luminarias el hecho de que decenas de millones de ciudadanos norteamericanos carecen de seguro médico, no son beneficiarios de cuidados preventivos de salud, o son discriminados por las compañías de seguros debido a condiciones patológicas preexistentes.

El sistema de salud de Estados Unidos depende demasiado de equipamiento auxiliar de alta tecnología. Es el más costoso del mundo y absorbe alrededor de un 14 % del producto nacional bruto. En consecuencia, aquellos que poseen un buen seguro de salud reciben generalmente atención médica de primera calidad, aunque desprovista con frecuencia de calidez humana, mientras un segmento sustancial de la población no recibe o recibe limitadamente los beneficios del sistema. Es por este motivo que Estados Unidos, a pesar de que invierte en la esfera médica mucho más que cualquier otro país, no logra ponerse al frente en ninguno de los índices de salud y, por el contrario, en muchos de ellos ocupa un vergonzoso lugar detrás de países con muchos menos recursos.

Otro enfoque erróneo es que los problemas de salud se consideran comunmente como problemas individuales o, cuando más, confinados al campo de la medicina. Sin embargo, los problemas de salud están íntimamente vinculados al funcionamiento de toda la comunidad y a los problemas sociales en todas partes del mundo. Muchas enfermedades están ligadas directa o indirectamente a la pobreza o al hecho de pertenecer a una minoría racial o étnica. El SIDA, por ejemplo, o la drogadicción, requieren para combatirlos no sólo una coordinación global sino también el encontrar soluciones a los problemas sociales que favorecen su aparición y diseminación.

Existe sin duda una relación inversamente proporcional entre la salud y la clase social a la que se pertenece. En el sector de la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza, la mortalidad infantil es más alta y se presenta una mayor incidencia de toda una serie de patologías como afecciones respiratorias, diabetes, deficiencias nutricionales, artritis, incapacidades físicas, enfermedades infecciosas y mentales. Por otra parte, mientras más abajo en la escala social mayor es la probabilidad de ser víctima de accidentes y de actos criminales.

La esperanza de vida aumenta cuando se tiene mejor acceso a servicios médicos de calidad, a una dieta más variada y nutritiva y a una más amplia información sanitaria; cuando se vive en casas más confortables e higiénicas, se realizan trabajos menos agotadores, peligrosos y alienantes, se dispone de más tiempo para el descanso y la recreación, y se poseen los medios para viajar y disfrutar de los deportes, el arte y la cultura en general.

Los servicios de salud en Estados Unidos se corresponden con el sistema de estratificación de la sociedad. La distribución de los servicios médicos y su calidad siguen una pauta comercial y se fundamentan eminentemente en el lucro y no en la necesidad. La ganancia como base de las prestaciones de salud es mucho más acentuada en Estados Unidos que en el resto de los países desarrollados.

Las desigualdades de clase se acentúan en relación con la pertenencia a minorías étnicas o raciales. Las minorías reciben generalmente cuidados de salud de menor calidad que la población blanca, incluso en aquellos casos en que los ingresos son similares y sus seguros médicos ofrecen, en teoría, la misma cobertura.

Los amplios recortes a los programas de asistencia social realizados por la administración Reagan dejaron trágicas secuelas ya que los trabajadores de bajos salarios no pudieron pagar el alto y creciente costo de los seguros médicos privados y, al mismo tiempo, quedaron excluidos de la ayuda gubernamental.

El que carece de seguro de salud puede, en caso de emergencia por enfermedad o herida grave, acudir a los hospitales estatales o del condado. El problema consiste en que estos hospitales suelen quedar muy lejos de donde vive el paciente, están siempre abarrotados, carentes de personal y sus presupuestos no alcanzan para cubrir todas las necesidades. No es de extrañar, por tanto, que los hospitales adonde van los pobres tengan las tasas más altas de mortalidad.

Cualquier intento de reforma se enfrenta a la oposición de poderosas corporaciones médicas, farmacéuticas (“Big Pharma”), empresariales y de compañías de seguros, principalmente. Las tímidos cambios intentados por la administración Clinton en 1993 fueron bloqueados por los intereses que actúan a través del Congreso.

La reforma de salud de la administración Obama, que hasta el año 2014 no desplegará toda su fuerza, tendrá que superar todavía muchos obstáculos, y el aspirante presidencial Mitt  Romney ha prometido revocarla si resultase electo. La ley es muy importante porque aumenta notablemente la cobertura de los servicios médicos y es un alivio para la población más necesitada pero, no exageremos su potencial de cambio, la nueva ley no resuelve ninguno de los graves problemas estructurales del sistema de salud, problemas que se derivan de una estratificación social altamente polarizada, una injusta distribución de la riqueza y desigualdades institucionalizadas.

En el mejor de los casos, si la reforma logra al fin imponerse y tener éxito, estará todavía muy lejos de satisfacer el principio de que el pueblo tiene derecho a recibir servicios de salud universales y gratuitos, principio que sólo en la pequeña isla asediada del Caribe se aplica de manera integral y consecuente.

[1] Paul Samuelson (1915-2009): Premio Nobel en Ciencias Económicas. Uno de los fundadores de la Economía Neo-Keynesiana. Se opuso a los recortes de impuestos a los ricos del presidente George W. Bush.


*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Imagen agregada RCBáez


Watergate, cuarenta años después

domingo, 10 de junio de 2012
Por Salvador Capote*



Han transcurrido cuarenta años desde que, el 17 de junio de 1972, un grupo integrado por miembros del equipo de campaña electoral de Richard Nixon y ex agentes de la CIA, fueron atrapados irrumpiendo en las oficinas del partido Demócrata, ubicadas en el edificio Watergate, en Washington.

Las investigaciones revelaron la profunda corrupción de la Casa Blanca. Se supo de numerosas actividades encubiertas de espionaje y sabotaje electoral en las cuales estaba involucrado el personal más cercano al presidente. Unos meses antes (septiembre 3, 1971),  había sido violado el consultorio del psiquiatra de Daniel Ellsberg buscando información utilizable contra este último. Ellsberg y Anthony Russo habían filtrado al público  documentos secretos del Pentágono (“Pentagon Papers”) (1). Se supo también que Nixon trató de sobornar al juez a cargo del juicio contra Ellsberg y Russo, ofreciéndole la dirección del FBI.

Al analizar el escándalo de Watergate con la perspectiva que nos brinda el tiempo transcurrido, la primera lección que extraemos es que el relieve de los sucesos depende de la escala de valores impuesta a la sociedad por los medios formadores de opinión. A Nixon se le recuerda principalmente por sus tropiezos en Watergate que revelaron un mundo mezquino de trucos y mentiras. Pero su administración, desde el punto de vista ético y de responsabilidad criminal, tiene en su haber atrocidades infinitamente peores, que raramente se mencionan.

Entre ellas se destaca su orden al Comando Aéreo Estratégico (“Strategic Air Command, SAC”) de bombardear masivamente Cambodia oriental y Laos (“Operation Menu”) durante la guerra de Vietnam. Nixon autorizó la utilización de bombarderos B-52 que saturaron de bombas el territorio desde el 18 de marzo hasta el 26 de mayo de 1970 con incontables pérdidas de vidas humanas (2). Mientras, el dictador de Cambodia, Lon Nol, al servicio de Estados Unidos, ordenaba masacrar a los cambodianos de origen vietnamita. El 15 de abril de 1970, por ejemplo, más de 800 miembros de esta etnia fueron ejecutados en la aldea de Churi Changwar y sus cuerpos arrojados al río Mekong.

La Operación Fénix (“Phoenix Program”), que consistió en capturar, torturar y asesinar a todo sospechoso de simpatía o colaboración con el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur  y que produjo más de cien mil víctimas, iniciada por la administración Johnson, continuó con más fuerza durante la administración Nixon. Al otro lado del Océano Pacífico, en Panamá, la Escuela de las Américas (“Escuela de Asesinos”) entrenaba a militares latinoamericanos en técnicas represivas, entre ellos a los que, después de los golpes de estado de 1973 en Chile y de 1976 en Argentina, fueron culpables de los asesinatos, torturas, violaciones, secuestros y desapariciones de decenas de miles de chilenos y argentinos. Frente a estas y otras monstruosidades Watergate sería, comparativamente, una simple travesura nocturna de políticos corruptos.

La segunda lección tiene que ver con el antiguo refrán español “cría cuervos y te sacarán los ojos”. En la década de los 60, la CIA reclutó y entrenó a varios miles de cubanos, muchos de ellos ex miembros de los cuerpos represivos de la tiranía batistiana, con el fin de utilizarlos en infiltraciones, sabotajes y otras acciones hostiles contra Cuba. La CIA los utilizó también en operaciones secretas en Asia, África y América Latina.

Con la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, el nivel cada vez más alto de técnica y preparación combativa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y el constante y costoso fracaso de posteriores acciones encubiertas contra la isla, esta masa de hombres sin otro oficio que el terrorismo se convirtió en fuente de efectos colaterales indeseables para sucesivas administraciones estadounidenses, corresponsables en la paternidad indiscutida del engendro.

Cumpliendo órdenes, pero fuera de control en ocasiones, comenzaron a realizar actos terroristas en el propio territorio de Estados Unidos. Cada acontecimiento criminal o sórdido, como los asesinatos del presidente Kennedy y del canciller chileno Orlando Letelier, o las bombas que estallaban con frecuencia principalmente en Miami pero también en otras ciudades de Estados Unidos, estuvo vinculado a la presencia de cubanos entrenados por la CIA. Tres de ellos desempeñaron papeles protagónicos en el escándalo de Watergate: Bernard Barker (“Macho”) (3), Virgilio González (“Villo”) (4) y Eugenio Martínez (“Musculito”) (5).

La tercera lección importante es que el escándalo de Watergate sólo pospuso brevemente la crisis constitucional que, en favor del autoritarismo, han tratado de imponer las administraciones republicanas. De acuerdo a la interpretación extremista de la teoría del “ejecutivo unitario” (“the unitary executive”) (6), desarrollada por los tanques de pensar  conservadores, el presidente puede realizar en nombre de la seguridad nacional y del “privilegio ejecutivo”  todo lo que estime necesario -y en secreto- sin tener que rendir cuentas al Congreso ni al sistema judicial, y a salvo del escrutinio de los medios de información. El corolario más peligroso es la hipótesis de la “guerra permanente” (“permanent  war”) como requisito hegemónico y de supervivencia del imperio.  

El hilo conductor entre el autoritarismo de Nixon y el de las subsiguientes administraciones republicanas se establece principalmente a través del clan de los Bush. George W. H. Bush debe a Nixon su carrera política. Después de fracasar en dos ocasiones en su aspiración al Senado de Texas, Bush es nombrado por Nixon como Embajador ante Naciones Unidas y, en 1973, en medio del escándalo de Watergate, Nixon lo eleva a la presidencia del partido Republicano. De este modo, los herederos de Nixon: el clan Bush y sus allegados (Dick Cheney, Donald Rumsfeld y otros sobrevivientes del Watergate) llegan o regresan a posiciones dominantes en la vida política de los últimos cuarenta años.

Con Ronald Reagan y George W. Bush se repiten, ampliados, los errores de Nixon y es cada vez más fuerte la tendencia a la actuación al margen del Congreso, de las leyes y de la opinión pública. Refiriéndose a Bush y a Cheney, comenta John W. Dean (7): “Parece que el presidente y el vicepresidente consideran que la lección de Watergate no es la de permanecer dentro de la ley sino la de evitar ser atrapados. Y en caso de ser atrapados, reclamar que el presidente puede hacer todo lo que crea necesario en nombre de la seguridad nacional”.

La principal amenaza de una nueva administración republicana (tal vez con otro miembro del clan, Jeb Bush, como vicepresidente) es que, a diferencia de la administración de Richard Nixon,  podrá contar con el respaldo de un movimiento estructurado de ultraderecha, el “Tea Party”, cuyos miembros poseen generalmente una alta dosis de fanatismo y que, en caso de una victoria electoral, saldría fortalecido.

No obstante, aunque tiene su génesis en lucubraciones de ideólogos reaccionarios, la supremacía presidencial no es  una teoría privativa de la derecha republicana. Las administraciones demócratas muestran también la tendencia a seguir un patrón autoritario   y no pueden considerarse simples paréntesis en el ascenso del autoritarismo ultraconservador que, con la presidencia de George W. Bush, asumió muchas de las características del fascismo  (protofascismo según algunos analistas). Con cada nueva administración, republicana o demócrata, el aparato de seguridad nacional que rodea al Presidente se consolida más y es más abarcador y poderoso, mientras la cobertura mediática hace creer al pueblo norteamericano que están salvando a la nación.

En realidad, al arrogarse el presidente Barack Obama, como se ha sabido recientemente, el derecho a decidir quiénes deben morir, cuándo y dónde deben morir, y ordenar sus ejecuciones extrajudiciales, ha ido más allá de lo que Maquiavelo jamás pudo soñar. En la Edad Media se asesinaba a los presuntos enemigos del príncipe con el puñal y el veneno y ahora se les asesina con drones de alta tecnología, pero en ambos casos la valoración ética es la misma.

George W. Bush pensó que estaba guiado por Dios; Obama, al parecer, se considera Dios.

Y al traer a mi mente la imagen de un Premio Nobel de la Paz ordenando fríamente asesinatos a distancia desde la Casa Blanca, Watergate se vuelve relativamente tan pequeño, tan insignificante, que se me pierde en las páginas de la historia.

Notas:

  1. Papeles del Pentágono (“Relaciones Estados Unidos – Vietnam, 1945-1967: Estudio preparado por el Departamento de Defensa”). Salieron a la luz pública por primera vez en el New York Times en 1971. Demostraron que la administración Johnson había mentido sistemáticamente al público y al Congreso sobre la guerra en Vietnam.
  2. Documentos desclasificados en el año 2000 revelaron que los bombardeos habían comenzado en 1965 durante la presidencia de Lyndon Johnson, pero se intensificaron bajo la administración Nixon. “Operation Menu” abarca una fase de 14 meses dentro de un periodo de bombardeos intensivos que duró en total once años.
  3. Bernard Barker (“Macho”). Perteneció a la policía secreta del régimen de Fulgencio Batista. Formó parte de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Participó en la invasión mercenaria a Cuba de Playa Girón. Un oficial de policía de Dallas, Seymour Weitzman, testificó que Barker estuvo presente, con credenciales del Servicio Secreto, en el escenario del asesinato del presidente Kennedy. Murió de cáncer en Miami en 2009.
  4. Virgilio González (“Villo”). Fue chofer y guardaespaldas  en Cuba de Felipe Vidal Santiago, oficial de la marina de guerra durante el régimen de Fulgencio Batista. Huyó de Cuba con su jefe en 1959. Participó en la invasión mercenaria a Cuba de Playa Girón. Formó parte del grupo “Interpen” (“Intercontinental Penetration Force”) que realizó infiltraciones en Cuba y trató de provocar un conflicto con Estados Unidos mediante el simulacro de un ataque a la Base Naval de Guantánamo. Miembro de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Algunos investigadores lo involucran como tirador (“gunman”) en el asesinato del presidente Kennedy.
  5. Eugenio Martínez (“Musculito”).  Huyó a Miami en 1959. Reclutado por la CIA participó en acciones de infiltración en Cuba y en la invasión mercenaria de Playa Girón. Miembro de “Operación 40” o “40 Asesinos”. Algunos investigadores consideran que estuvo involucrado como observador (“spotter”) en el asesinato del presidente Kennedy.
  6. La teoría de la “presidencia unitaria” (“unitary presidency”) o del “ejecutivo unitario” (“unitary executive”) se basa en el Artículo 2 de la Constitución de Estados Unidos, que reza: “El poder ejecutivo será ejercido por el presidente de Estados Unidos” (“The Executive Power shall be vested in a President of the United States of America”). El primer presidente que se adhirió explícitamente a la interpretación extremista fue Ronald Reagan. George W. Bush, más tarde, se adhirió también a ella y la utilizó con frecuencia.
  7. “The president and vice president, it appears, believe the lesson of Watergate was not to stay within the law, but rather not to get caught. And if you do get caught, claim that the president can do whatever he thinks necessary in the name of national security”. John W. Dean: “Conservatives without conscience”, Viking, 2006, p. 182.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Imagen agregada RCBáez

El sistema de justicia que condenó a los Cinco: Armas por drogas, drogas por armas (Décima parte)

viernes, 19 de agosto de 2011
Por Salvador Capote*


 
¿Qué sistema de justicia es ése que impuso condenas -increíbles por su exageración- a cinco cubanos sin antecedentes criminales, que no cometieron actos violentos, que no poseían armas, que no resistieron al arresto, que sólo estaban movidos por su inmenso patriotismo y que, además, son inocentes? -Es el mismo sistema impotente o cómplice  ante el crimen, la violencia y el caos que en la frontera sur provoca el tráfico ilegal de armas, drogas y seres humanos.

El contrabando de armas de Estados Unidos hacia México comenzó a tomar fuerza a partir de los años setenta. El Artículo 10 de la Constitución de ese país garantiza a los ciudadanos el derecho a poseer armas  para su propia protección o legítima defensa, excepto aquellas que estén expresamente prohibidas por la ley o que su uso esté reservado exclusivamente para los militares. Hasta 1968, era libre la venta de armas de fuego de pequeño calibre pero, a partir de las protestas estudiantiles antigubernamentales, sumadas al auge de movimientos de liberación nacionales, el gobierno clausuró las tiendas de ventas de armas e impuso el registro (ampliamente ignorado por la población) de todas las armas. Los estrictos controles establecidos por el gobierno mexicano fueron aprovechados por traficantes de ambos lados de la frontera para incrementar el volumen de sus negocios: armas de Estados Unidos hacia México, drogas de México hacia Estados Unidos.


En fecha tan temprana como 1977, el New York Times (1) denunciaba ya el contrabando de armas norteamericanas hacia el territorio mexicano. Tengamos en cuenta que el tráfico ilegal de armas está íntimamente ligado al de las drogas. Las armas cuestan caras y hay que pagarlas en dólares, pero los carteles de la droga las necesitan para imponer su dominio y el dinero no es un factor limitante. Por el contrario, no sólo alcanza para pagar el costo de las armas sino para sobornar a un ejército de colaboradores en todos los niveles de la administración en ambos lados de la frontera.


Cuando a un funcionario público le pagan la suma de lo que ganaría tal vez en diez años de trabajo, por sólo mirar hacia otro lado y cuando, por el contrario, si mira hacia donde debe de mirar, pone en grave peligro su vida y la de su familia, no es difícil entender lo que ha estado sucediendo en la zona fronteriza. El tráfico en ambas direcciones no sería posible sin la complicidad de empleados de aduanas, guardias fronterizos, agentes de narcóticos, funcionarios administrativos, periodistas, políticos, militares, jueces, fiscales y policías.


Cierto. Sin embargo, ésta era una explicación muy convincente hace 10 ó 20 años, pero el grado de violencia y caos en la zona fronteriza de México alcanza niveles tan altos que resulta difícil encontrar actualmente una explicación completamente satisfactoria a  no ser que valoremos la intervención de otros factores que se insertan en un panorama geopolítico más amplio. ¿A quiénes conviene que el crimen y el caos conduzcan a una situación de ingobernabilidad en la zona fronteriza de México? -Ciertamente no a los traficantes, porque no hay nada más perjudicial para sus negocios que los  estados de emergencia.  Pero sí para la ultraderecha estadounidense que desea  la militarización y el cierre de la frontera y la expulsión de todos los inmigrantes indocumentados; y también para la ultraderecha mexicana que ve en el establecimiento de un régimen autoritario, policíaco-militar, la única posible barrera al acceso al poder de un movimiento popular similar a los ya triunfantes en otros países latinoamericanos.


Es por este camino, me parece, por donde la investigación periodística ha sido muy pobre. Lisa Guáqueta (2), del “Institute for Policy Studies” de Wahington D.C., considera que un área importante de investigación es la fabricación de armas. “¿La gran industria de armas de Estados Unidos -se pregunta- traslada parte de su producción a México? ¿Están fabricándolas localmente en ciudades fronterizas como Ciudad Juárez?…”.


Garrett M. Graff, profesor de la Universidad de Georgetown y editor principal de la revista “The Washingtonian”, en su libro “The Threat Matrix” (3), recién publicado, revela que en el periodo posterior al 9/11, justo cuando se recrudecía la guerra de los carteles de la droga, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) sacó de la frontera sur alrededor de 2,000 agentes ocupados en perseguir a los narcotraficantes y trasladó sus responsabilidades a la “Drug Enforcement Agency” (DEA). Se considera que los mejor entrenados para perseguir tanto a narcotraficantes como a contrabandistas de armas u otros criminales, son precisamente los agentes del FBI.


¿Por qué abandonó el FBI la frontera sur? -Graff explica que se debe a una reestructuración y reasignación de tareas. Actualmente, en el Buró existen tres Divisiones de seguridad nacional: Contraterrorismo, Contrainteligencia y Delitos Cibernéticos. En la esfera criminal, el FBI ya sólo se ocupa de los casos de mayor envergadura. La División de Delitos Cibernéticos es enteramente nueva y refleja el interés del gobierno en las comunicaciones por Internet (tomen nota los blogueros). Graff observa una correlación casi directa entre el auge de la violencia en la frontera y la salida del área de los oficiales del Buró. Me pregunto si es posible conciliar la decisión de sustraer 2,000 agentes,  con la priorización que supuestamente se asigna a la estabilidad en esta área tan sensible. El hecho parece reforzar la tesis de un caos programado.


En abril de 2009, el presidente Barack Obama, citando datos del ATF (4), afirmó que el 90 % de las armas que se confiscan en México proceden de Estados Unidos. En un informe del mismo año, la GAO (5) señala que las armas objeto del tráfico ilegal son cada vez más poderosas y letales. La G.A.O. destaca que tanto el gobierno de Estados Unidos como el de México “no ven por qué razón los carteles de la droga habrían de pasar por la dificultad de adquirir armas en otras partes del mundo y transportarlas a México cuando es tan fácil para ellos adquirirlas en Estados Unidos.”


Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos es prácticamente impotente ante los poderosos “lobbies” congresionales de la “National Rifle Association” (NRA), brazo de relaciones públicas de la industria de las armas, y de otras organizaciones, que disponen de grandes recursos para la propaganda y los litigios judiciales. La administración Obama anunció a finales de julio de 2011,  una medida federal que obliga a las tiendas de armas a reportar las compras de dos o más fusiles semiautomáticos, de calibre mayor al .22, dentro de los cinco días siguientes a la compra. La medida afecta a 8,500 tiendas de venta de armas en los cuatro estados fronterizos: Texas, New Mexico, Arizona y California (6). De inmediato, la NRA y otras instituciones a favor de la venta libre de armas, presentaron demandas contra el gobierno federal. Cada medida que el gobierno pretenda implantar con el fin de establecer algún control, aunque sea mínimo, sobre la venta de armas, tendrá que pasar primero por una larga y costosa batalla judicial.


La situación de la administración Obama a este respecto es ahora particularmente débil a causa del completo fracaso de ATF en la operación llamada “Fast and Furious”. La operación, comenzada en noviembre de 2009, consistía en dejar pasar las armas al interior de México y monitorearlas todo el tiempo hasta su destino final, lo que supuestamente serviría para ubicar y destruir los centros operativos de los cárteles de la droga. En parte por negligencia y en parte por escasez de recursos, la operación fue un desastre. Las armas, 2,200 fusiles de asalto, se perdieron de vista y están siendo utilizadas por los cárteles  en asesinatos, secuestros y derribo de helicópteros (7). El asunto puede ser aún más complicado para el gobierno si hemos de creer el informe publicado el sábado por William Lajeunesse, de Fox News, según el cual agentes federales  norteamericanos  pactaron con el cártel de Sinaloa permitir la entrada en Estados Unidos de toneladas de narcóticos a cambio de información acerca de los cárteles rivales (Fox News, Aug. 6, 2011).


Según Steven Dudley (8), co-director de “InSight”, un grupo  que se enfoca en el crimen organizado, “…Estados Unidos tiene que detener el flujo ilícito de armas hacia las pandillas criminales. Sin embargo, la administración Obama no ha proporcionado los medios imprescindibles a las agencias que tienen la responsabilidad de hacerlo, y carece de la voluntad política para realizar los cambios necesarios en las leyes”. Dudley señaló además que ATF “tiene el mismo número de agentes que tenía en 1970, esto es, unos 700 inspectores, con la función de controlar a 120,000 vendedores de armas de fuego”.`


Pero los fabricantes de armas disfrutan de muchas maneras de impedir las acciones legales. Por ejemplo, “Intratec Inc.” (“Navegar”) con sede en Miami, Florida, comenzó a fabricar en los años ochenta la “pistola de asalto” TEC-9, basada en las subametralladoras ilegales KG-9 y KG-99, producidas previamente por la firma. El arma recibe cargadores de hasta 32 balas, acepta silenciador, no recoge huellas dactilares (según el fabricante) y es fácilmente convertible a fuego en ráfaga. Ha sido la más utilizada en acciones criminales en todo el país, entre ellas la masacre de “101 California Street” en San Francisco, en julio de 1993, y la tragedia de “Columbine High” en abril de 1999. El cubano-americano Carlos García, dueño de la empresa admitió: “Yo sé que parte de las armas que fabrico terminarán asesinando personas, pero no soy responsable por eso” (9). En 1989, el estado de California, y en 1991 el Distrito de Columbia, prohibieron la TEC-9. En respuesta, Intratec Inc cambió el nombre de la pistola por TEC-DC-9 para evadir la ley (10). Cuando en 1994 el gobierno de Estados Unidos puso en vigor la “Assault  Weapons Ban” (prohibición de armas de asalto), TEC-DC-9, a su vez, se convirtió en TEC-AB-10 (11) con ligeras modificaciones.


La TEC-9 fue usada primeramente por la mafia cubana de la droga en los años ochenta. La podemos ver en acción en la serie televisiva “Miami Vice”. Dennis Henigan, director del “Brady Center to Prevent Handgun Violence” afirmó que la TEC-9 “es un arma literalmente diseñada no para otra cosa que para el asesinato masivo” (12). TEC-9, o sus variantes, fueron utilizadas por la contra nicaragüense, paramilitares y escuadrones de la muerte en Centroamérica y en acciones terroristas de infiltración contra Cuba.


John Miller, periodista de ABC News, que cubrió la masacre de Columbine High, afirmó que “desde entonces [desde que ATF prohibió la TEC-9] la compañía Navegar [Intratec] de Carlos García, en Miami, ha continuado modificando el arma, a menudo cambiándole simplemente de nombre y eludiendo de este modo la ley”. (13)


Sin embargo, ATF permitió la venta en 1989 de los modelos calibre .22 de las armas de asalto prohibidas, basándose en que las armas de ese calibre se consideran de uso deportivo. “Este romántico criterio de balas buenas contra malas -explica Sugarmann (14)- ignora las realidades del mercado de armas de asalto.” Una de las más populares es la TEC-22 “Scorpion”. Aunque menos letal por tiro que una 9 mm, el efecto total de una ráfaga de 30 balazos .22 no es muy deportivo que digamos.


Según Bárbara Vobejda, periodista del Washington Post (15), basándose en declaraciones del director de ventas y comercialización de Intratec, las letras DC en TEC-DC-9 significan “Distrito de Columbia”. Intratec añadió estas dos letras a TEC-9 en 1992 después que el Distrito adoptó una ley, que nombraba específicamente a la TEC-9, haciendo responsables a los fabricantes de armas por las muertes que éstas produzcan. La inclusión de DC en el cambio cosmético de TEC-9 a TEC-DC-9 fue pues, añadir sarcasmo a la burla arrogante de la ley. De igual modo, las letras AB en TEC-AB-10, que significan “After Ban” (después de la prohibición), constituyen una nueva burla a las prohibiciones de Washington de 1994.


Según el propio García, el año de la prohibición su empresa tuvo ingresos por $1.7 millones. Poco tiempo después adquirió una residencia junto al mar, en Coral Gables, por valor de $2.9 millones. García, que emigró de Cuba en 1962,  se dedicó al negocio de la venta de armas de fuego en una tienda en la Pequeña Habana llamada “Garcia’s National Guns”. Carecía de experiencia en su fabricación pero se asoció con George Kellgren, un sueco especializado en diseño de armas militares y formaron “Interdynamics Inc.” a comienzos de la década de 1980, fabricando la KG-9 (K por Kellgren, G por García) pero el arma fue declarada ilegal por ATF. Fabricaron entonces la KG-99 que también fue prohibida. En 1984 Kellgren abandonó el negocio, García cambió el nombre de la empresa por “Intratec”, transformó la ilegal KG-99 en TEC-9 y cuatro años más tarde creó “Navegar” para promocionar la venta (16). En 2001 cesó la fabricación de estas armas asesinas,  pero decenas, tal vez cientos de miles de ellas circulan entre la población y están a la venta en Estados Unidos y otros países, cobrando cada día las vidas de muchos seres inocentes.


Estados Unidos es la sociedad más violenta del mundo, sus gastos militares sobrepasan 1/3 del gasto militar mundial y es responsable de la muerte de millones de seres humanos en todos los continentes. Las personas que mueren al año en Estados Unidos por disparos de armas de fuego, sobrepasan la cifra de 34,000 (17), es decir, más de 650 por semana, unas 90 cada día, mientras que otras decenas de miles sufren heridas sin consecuencias fatales. Por disparos de armas de fuego mueren cada año  en Estados Unidos más de 3,000 niños y adolescentes, uno cada tres horas;  diez veces más que la suma de los que mueren por este motivo en Japón, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Canadá. Todas estas cifras permitirían considerar que existe una especie de guerra interna contra sus propios ciudadanos, con más bajas que en cualquiera de las libradas en otras latitudes.


Las armas en este país son mucho más que simples instrumentos de muerte, son como iconos sagrados y forman parte de una cultura de “cow-boy” que se refleja en el estilo agresivo de su política exterior.


La industria de las armas, a través de la NRA, ha fundamentado históricamente el supuesto derecho a la venta libre de armas, en la Segunda Enmienda de la Constitución, que reza: “Siendo necesaria una bien regulada milicia para la seguridad de un estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no debe ser violado”.


Los defensores de la libre posesión y venta de armas utilizan generalmente en su propaganda sólo la segunda parte del enunciado y omiten que esta  segunda  estaba condicionada a la primera, o sea, a “una bien regulada milicia”. De todos modos, es una discusión bizantina tratar de descifrar la intención de los padres fundadores en el momento en que escribieron la frase, pero estoy seguro de que James Madison no estaba pensando en una “no regulada” industria de las armas y ni siquiera imaginó el poder que ésta tendría. No pudo imaginar tampoco que armas norteamericanas compradas con dinero del narcotráfico llevarían la destrucción y el caos a la frontera sur. El mundo actual es totalmente diferente al de 1791 y no se puede justificar una situación que origina miles de muertes con una frase muy respetable pero que es fruto de antiguas realidades y de la ideología política y social dominante en otra época.


(1)    “Smuggled Guns from U.S. are Common in Mexico”, New York Times, Jan. 23, 1977.
(2)    Lisa Guáqueta: “Arms Trafficking at the U.S.-Mexico Border”, Washington, D.C., Foreign Policy Focus, March 26, 2010.
(3)    Garrett M. Graff: “The Threat Matrix”, Little, Brown and Company, Hachette Book Group, 2011, pp. 520-521.
(4)    “Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives”.
(5)    “Government Accountability Office”
(6)    Michel Marizco: “Gun Rights Groups Sue Feds Over Rifle Rule Aimed at Cartels”, News for Austin, Aug. 4, 2011.
(7)    La Operación “Gunrunner”, durante el gobierno de George W. Bush, terminó igualmente en fracaso.
(8)    Citado por Robert Beckhusen en “New player in Mexico’s drug war: the NRA”, Wired.co.UK, Aug. 5, 2011.
(9)    “I know some of the guns going out of here are going to end up killing people. But I’m not responsible for that.” Citado por Peter H. Brown y Daniel G. Abel: “Outgunned”, The Free Press, 2003, p. 273.
(10)    Brown y Abel: Idem, p. 273
(11)    AB significa “After Ban” (después de la prohibición).
(12)    Brown y Abel: Idem, p. 89.
(13)    Idem.
(14)    Josh Sugarmann: “NRA, money, firepower, fear”, National Press Books, Washington, DC, 1992, pp. 208-209.
(15)    Bárbara Vobedja: “The Colorado Pistol With ‘DC’ in Its Name”, Washington Post, May 1, 1999.
(16)    David Olinger: “Following the guns”, Colorado News, Aug. 1999.
(17)    Lilian B. Rubin: “A Lack of Gun Control Leads to Gun Crime”. In: “Guns and Crime”, 2008, p. 54.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.


Imagen agregada RCBáez, caricatura de Jayme Sifuentes


Juez de EEUU permite a Bacardí vender su ron con el nombre de Havana Club

viernes, 5 de agosto de 2011

bacardi

Pernod Ricard SA sufrió un revés en su larga batalla de décadas contra Bacardí Ltd, cuando un tribunal rechazó su acusación de publicidad engañosa por el uso del nombre “Havana Club” en las ventas de ron en el mercado de Estados Unidos.
La Corte de Apelaciones del Tercer Circuito de Filadelfia dijo que “ninguna persona razonable” podía creer que el ron Bacardí se fabrica en Cuba, como lo hace Pernod, porque la etiqueta dice que se hace en Puerto Rico.
“La marca Havana Club, en su conjunto, no podría engañar a un consumidor razonable sobre la fabricación del ron Bacardí”, escribió el juez de Circuito Kent Jordan en el dictamen de un panel de tres magistrados.
La decisión del jueves confirma una sentencia del 2010 de la jueza de Distrito de Estados Unidos Sue Robinson en Wilmington, Delaware.
Ambas compañías venden ron con la marca “Havana Club”. Pernod fuera de los Estados Unidos y Bacardí en el mercado estadounidense.
La empresa Pernod, con base en París, vendió 3.48 millones de cajas durante el año fiscal 2009-2010. La batalla comercial sobre los derechos del uso del nombre en Estados Unidos se inició en 1994, cuando Bacardí solicitó una licencia para manejar la marca.
Al comercializar su ron con las marcas Havana Club y Ron Matusalén, Bacardí viola de las normas internacionales sobre el derecho de la propiedad intelectual, las marcas y patentes, de acuerdo con los especialistas de la Pernod. El gobierno estadounidense permitió este hecho haciendo un cambio de legislación ad hoc, siendo por esto condenado por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Pernod, la segunda mayor fabricante de licores en el mundo, está considerando la posibilidad de apelar la decisión del jueves. Presentó un estudio que mostraba que el 18% de los consumidores del ron que miraron la etiqueta de Bacardí pensaron que se fabricó en Cuba o que los ingredientes eran cubanos.
“Lo que es decepcionante sobre el fallo es que el panel de jueces sustituyó su propia impresión por la de los consumidores”, dijo David Bernstein, un abogado de Pernod, en una entrevista.
Los abogados de Bacardi ayudaron en la redacción la Ley Helms-Burton, con la cual se endureció todavía mas el bloqueo a la isla. Esta ley incumple la legalidad internacional, por lo que cada año es condenada en la ONU. La influencía de Bacardi en la redacción final de esta ley fue tal que el senador William Dengue declaró que debería ser rebautizada como ley Helms-Bacardí.

(Con información de Reuters/Cubadebate)
http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/08/04/juez-de-eeuu-permite-a-bacardi-vender-su-ron-con-el-nombre-de-havana-club/

Los "demócratas" para quienes hubiese sido útil la muerte de Fariñas

viernes, 1 de abril de 2011

Por Enrique Ubieta Gómez

¿Quién es Julio Feliciano? ¿por qué pide a sus colaboradores que se abstengan de solicitar a Fariñas que deponga su huelga de hambre? ¿qué hace con Jorge Moragas? Véalo aquí. Usted puede ampliar estas fotos pinchando sobre ellas para leer los textos.


Sencillamente impactante. La incansable YoCa ha puesto en su muro de Facebook unas fotos reveladoras. No son imágenes catastrofistas: no están en ellas las víctimas, sino los victimarios. Son señores bien vestidos. Sonrientes. Nacieron en Cuba. Hablan de libertad y de democracia. Julio Feliciano Martínez García --representante para Europa de la Convención Internacional Anticomunista--, por ejemplo, conversa en su página FB con varios amigos sobre la conveniencia o no de dejar morir a Guillermo Fariñas (las fotos son de la página, de sus respuestas).
Este circunspecto señor instruye a dos de sus interlocutores:
-- "Totalmente y llamarlo a que la abandone (la huelga) es provocarle una nueva tortura y, en algunos casos, colaboracionismo con la tiranía"
-- "Esta proposición -la de que Fariñas abandonara la huelga de hambre- puede quitarle de encima a la tiranía cubana una muerte que sería aplastante ante la comunidad internacional y que tratarán ahora vista la anterior de evitar a toda costa, después de la de orlando zapata tamayo: la de guillermo fariñas, ¡alertad todos!"
‎-- "Querida alina, este artículo es del periodista cubano de miami ALDO ROSADO TUERO. La proposición si no es obra de uno de sus agentes infiltrados, es tan claramente idiota que se convertiría, como dice Juan Valer, en una victoria más de la... tiranía, se librarían de otra muerte, la de guillermo fariñas, y anularía la opción de la huelga de hambre, al tiempo que se tornaría inútil la muy útil muerte de orlando zapata tamayo y la de todos los que la antecedieron y nunca se conocieron. ¡así actuamos, así nos va y nos irá!"

Con tristeza corroboro cuanta razón me asistía al preguntar en un artículo que publiqué en mi blog y en la prensa cubana, sobre la muerte lamentable de Zapata Tamayo: "¿Quiénes y por qué estimularon a Zapata a mantener una actitud que ya era evidentemente suicida? ¿A quién le convenía su muerte? El desenlace fatal regocija íntimamente a los hipócritas “dolientes”. (...) Como buitres estaban algunos medios -los mercenarios del patio y la derecha internacional-, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano -en un país sin muertes extrajudiciales-, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos".

Aclaro que el articulista calificado de idiota por Julio Fernando --que al parecer consideraba conveniente hacer desistir a Fariñas de su huelga--, fue el coordinador del movimiento terrorista que en 1965 colocó dos bombas caseras en el Instituto de Relaciones Culturales Ruso-Mexicano, en el D.F.

En una foto, Julio Feliciano posa con su amigo Jorge Moragas..., sí, el secretario de relaciones internacionales del PP español, el mismo que simulaba estar preocupado por la vida de Fariñas en el programa 59 segundos de TVE en el que participé. Según la fuente que publica la foto, Moragas tramaba la creación del Grupo Popular Cubano..., con el personaje que abogaba en FB por dejar morir a Fariñas. La colección de fotos es espectacular, porque revela las entrañas de la contrarrevolución miamense-madrileña. Por ella desfilan los personajes y personajillos de una fauna en descrédito. Veámoslas.




El sonriente Moragas con Julio Feliciano, que abogaba por la muerte de Fariñas.


Página de FB de Julio Feliciano y una de sus intervenciones.
Otra de sus intervenciones de FB, transcritas más arriba.
Uf, aquí está Humberto Illa Laguna, miembro de Alpha 66 y presidente de la Convencion Internacional Anticomunista, de la que Julio Feliciano es representante para Europa (y amigo de Moragas). Repárese en la svástica y la foto de Pinochet en la pared. Pequeños detalles que "adornan" su oficina.
Humberto Illa Laguna, el de la foto anterior con... Guillermo Nobo Sampol, amigo y compañero de "armas" de Posada Carriles.
Ariel Sigler junto a Félix Rodríguez, agente de la CIA e históricamente considerado como uno de los asesinos del Che, exhibe orgulloso la foto en la que este conduce al Guerrillero Heroico.
Carlos Goicolea con Posada Carriles (al centro).
Armando Valladares, Carlos Goicolea (amigo de Posada), el congresista David Rivera, entre otros.
Desayuno anticomunista: Valladares, Rivera, casi de espaldas James Cason, entre otros.
Desayuno anticomunista: en una esquina, James Cason.
Armando de Armas y Pedro Peñaranda con el entonces presidente de Polonia, el derechista Lech Kaczynski.
Foto de familia: Lincoln Diaz - Balart con algunos personajillos en Madrid. Aparece a la izquierda Raúl Rivero y al centro... ¡el viejillo de la Fundación Hispano Cubana que participó con Moragas en aquella edición del programa 59 segundos.
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2011/04/los-democratas-para-quienes-hubiese.html
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