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Arribó la guerrillera holandesa Alexandra a la capital cubana para integrarse a la delegación de Paz de las FARC

lunes, 5 de noviembre de 2012
Video en Youtube






La página y correo de ANNCOL ha sido también, como los colegas de KAOS EN LA RED, víctima por los ataques de los sectores militaristas que no quieren que el pueblo colombiano y la comunidad internacional sepa sobre el contenido del proceso de paz.

Pero nuestro trabajo no para, por lo cual enviamos de nuestra otra página transitoria las ùtimas noticias desde la Habana, donde llegó resta tarde, la guerrillera holandesa Alexandra.
ANNCOL: www.anncol.eu


ANNCOL / LA HABANA / 5 de Noviembre de 2012
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Llegó la guerrillera holandesa Alexandra a la capital cubana para integrarse a la delegación de Paz de las FARC.
Como único medio de comunicación presente en el arribo, ANNCOL presenta un breve video y fotos del recibimiento por parte de la delegación insurgente en la Habana, encabezada por el comandante Iván Márquez y miembros de la Delegación de Paz de las FARC.
Recibida por el comandante Iván Márquez.
Recibimiento caluroso por parte del comandante Jesús Santrich, miembro del Estado Mayor Central.
Parte de la delegación de las FARC en el aeropuerto José Martí de la Habana

Cortesía Hernando Calvo Ospina

Colombia: Un día histórico

martes, 4 de septiembre de 2012

Muchas serán las opiniones que oigamos a partir de hoy; muchas, las dudas que surgen y surgirán sobre estas negociaciones; muchos los escollos a salvar y mucho el empeño que debemos poner para lograr una paz justa y duradera. Pero de algo sí estamos seguros: Cuba mantendrá su apoyo solidario y su mayor esfuerzo para que pueda lograrse esa importante meta!

Un día histórico
Por Roberto Romero Ospina*


No hay duda. Hoy 4 de septiembre fue un día histórico. 

Primero, la alocución presidencial  a las doce y treinta que reconocía lo que ya se había filtrado a la prensa: el Gobierno y las FARC habían llegado a un acuerdo para comenzar negociaciones y así poner punto final al largo conflicto armado.  Santos se dirigió al país rodeado de todos sus ministros y la cúpula militar en pleno, con toda la solemnidad del caso,  para que  no quedara duda de su compromiso con el país.

Y luego, una hora exacta después de esos 18 minutos en la Casa de Nariño, el jefe de la insurgencia,  Timoleón Jiménez, en las montañas y  a través de un video transmitido desde La Habana,  saludó este arreglo sin precedentes en el país.

Jiménez apareció sin mandos a su alrededor, sólo un inmenso telón con la imagen de Marulanda y su compañera.

La paz en todos los canales

Entonces todo el país entró en la dinámica de la paz. Ni un solo medio regateó un minuto para transmitir en directo la ceremonia. Casi tres horas de televisión continúa para que ningún colombiano se quedara por fuera de esta cita con la historia.

Con dos frases capitales de Santos y Jiménez; uno, subrayando “que la historia sería mucho más severa con todos nosotros si no aprovechamos la oportunidad que hoy se nos presenta”, y el otro, comprometiéndose a “no levantarse de la mesa hasta no conseguir la paz”.

La confianza, suprema consejera en cualquier negociación, se abría de nuevo paso entre las partes tras una larga década de horror que ha dejado  más de diez mil combatientes, de ambos lados,  tendidos en esta guerra fratricida.

Y decenas de miles de víctimas civiles, daños a la infraestructura y varios puntos del PIB en pérdidas que bien podrían haber ido a resolver agudos problemas sociales y dejar de ocupar el tercer lugar entre los países más desiguales del mundo.

Generando confianzas

“Hemos trabajado con seriedad, y debo reconocer que las FARC también. Todo lo que hasta ahora se ha acordado, se ha respetado. Si las FARC  abordan la siguiente fase con la misma seriedad, tenemos buenas perspectivas”, agregó el presidente.

Terminada esta primera fase, la exploratoria, que se inició en La Habana el 23 de febrero de 2012, en las siguientes dos semanas comenzará la segunda fase de trabajo reservado y directo. Será una discusión, sin interrupciones y sin intermediarios, sobre los puntos acordados para llegar al Acuerdo Final. Y con ese acuerdo final se terminaría formalmente el conflicto.

La agenda, para que se termine el conflicto, contempla solo cinco puntos, todoscruciales: primero, desarrollo  rural; segundo, garantías para el ejercicio de la oposición política yde la participación ciudadana; tercero,  el fin mismo del conflicto armado que  incluye la dejación de las armas y la reintegración de las FARC la vida civil, junto con todas las medidas del Gobierno para dar garantías al proceso de terminación; cuatro, el narcotráfico y quinto,  los derechos de las víctimas.

La tercera fase es la implementación simultánea de todo lo acordado, con las correspondientes garantías y mecanismos de verificación y participación ciudadana.

Y vendría el espaldarazo de la Casa Blanca. Obama se despachó en elogios a las tratativas de Santos en búsqueda de la paz, que los necesita en su justo afán de aislar a la ultraderecha y aquellos jerarcas militares, todos bien amigos de EE.UU.,  que sueñan que todo esto fracase.

Los peligros de negociar en medio del fuego

Un punto crítico de las negociaciones, que se instalan formalmente en Oslo en la primera quincena de octubre,  es que se darán en medio de las hostilidades.

Por eso  el presidente le pidió al pueblo colombiano templanza, paciencia y fortaleza ante eventuales nuevos ataques de las FARC  o un incremento de la violencia. "Esos ataques serán respondidos con toda la contundencia por parte de la fuerza pública y de la justicia”.

Jiménez, quien no pudo conocer el discurso de Santos, no se refirió al tema del cese al fuego. Pero seguramente las FARC no fijarán una tregua unilateral de sus acciones de guerra sin acuerdos previos.

Por desgracia, entonces, asistiremos a un teatro de operaciones permanente  donde las dos partes arreciarán para demostrar su contundencia y favorecerse en la mesa, pero  siempre en perjuicio de los derechos humanos. En medio de las conversaciones de La Habana, se corre el peligro de un escalonamiento de los enfrentamientos y  lo que es peor, a cualquier grave provocación de los enemigos de la paz que a través de un atentado o una operación encubierta dé al traste con el gigantesco esfuerzo de poner fin a este conflicto de medio siglo.

La prudencia y la fina ingeniería que seguramente demandará el proceso de pláticas, más temprano que tarde pondrá en la mesa la urgente necesidad de un cese al fuego antes de que  un bombazo haga trizas la agenda.

Acordémonos del secuestro y posterior muerte del ex ministro conservador  Angelino Durán Quintero a manos del EPL en enero de 1992o el ataque al senador AurelioIrragori, este sin consecuencias,en plenas conversaciones entre la Coordinadora Guerrillera Simón y el gobierno de Gaviria, que paralizaron el curso de las conversaciones de paz.

Para no hablar del plagio del senador  Gechen  y el avión donde iba que puso fin a las negociaciones del Caguán en 2001.

El frustrado proceso de paz de las FARC con el gobierno de Betancur, en 1983, estableció de entrada que los acuerdos, los únicos firmados entre esa guerrilla y el Estado, serían precisamente de “cese al fuego, tregua y paz”. Y así operaron un trecho. Incluso, desde ese año hasta 1989, varias veces las FARC decretaron ceses unilaterales de fuego como voluntad de concordia.

¿Acuerdos de paz para enviar guerrilleros a la cárcel?

Llama la atención que el presidente Santos no se refirió al tema de la penalización en el posconflicto.Es sabido que en ninguna parte del mundo un proceso de paz que haya culminado con éxito contempló un solo día de cárcel para los reinsertados a la vida civil.
Como se sabe, algunos sectores, en especial de la ultraderecha,  encabezados por Uribe y hoy lo manifestó sin ambages, exigen llevar a prisión a los ex  combatientes en una ingenua visión de lo que debe ser el curso final de esta guerra civil larvada de años.

Y la ex ministra de Defensa de Uribe Vélez, Martha Lucía Ramírez, planteó hoy en panel de Cable Noticias, al lado del ex general Néstor Ramírez, una prisión especial para los guerrilleros, con mando o sin mando.

Martha Lucía Ramírez,  en el 2006,  aseguró que en seis  meses acabaría con las guerrillas. Algo similar había dicho en 1991, el hoy ministro de Trabajo Rafael Pardo, siendo ministro de Defensa del presidente Barco.

ACORE, la asociación de militares en retiro, que acaba de sacar un manifiesto de doce puntos y su exigencia de entrar en la mesa, es de la misma idea y otras peores, como poner como punto inicial un cese del fuego unilateral de la guerrilla antes de entrar a negociar y la disolución inmediata de Marcha Patriótica por considerarla el brazo político de las FARC. Remember Unión Patriótica.

Y a propósito, llamó la atención que el jefe de las FARC saludara varias expresiones sociales como el Congreso de los Pueblos, la Minga, el movimiento indígena, entre otros, como garantes populares del proceso y no a la Marcha Patriótica. Quizá para que no le vayan a poner el sambenito de siempre.

Seguramenteel primer mandatario espera que su ley marco para la paz, aprobada en el Congreso, que contempla penas a los desmovilizados será de fácil acogida por los negociadores de las FARC. Una vana ilusión y como dijo Camilo Gonzáles Posso, director del Centro de Memoria, en un panel hoy en Canal Capital, con toda seguridad nuevos acuerdos en este sentido llevará la mesa de La Habana al Congreso, incluidos los derechos políticos de los ex guerrilleros a participar en las contiendas electorales.

Si algo fundamental anuncia este proceso que hoy se presenta al país, es que sí es posible una salida política al conflicto colombiano, que solo a través de las conversaciones civilizadas se puede alcanzar la paz. En eso estriba este día histórico.


*Roberto Romero Ospina, periodista y catedrático, autor de varios libros de formación periodística y asesor de comunicación popular y alternativa


Fuente Centro Memoria

Declaración del MINREX: Cuba seguirá brindando sus buenos oficios para la paz en Colombia

 DECLARACIÓN DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES

La Revolución cubana tiene un compromiso histórico con la paz en Colombia y con los esfuerzos encaminados a poner fin al conflicto político, social y militar de ese país hermano de América Latina y el Caribe.

El Gobierno de Cuba ha hecho esfuerzos discretos y constructivos para ayudar a la búsqueda de una solución negociada, respondiendo siempre a una solicitud de las partes involucradas y sin influir en lo más mínimo en sus respectivas posiciones.

En el curso de más de un año, por solicitud expresa del Gobierno de Colombia y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), y respetando celosamente el compromiso de confidencialidad acordado, el Gobierno cubano ha brindado su colaboración y apoyo para celebrar conversaciones exploratorias conducentes a un proceso de paz, a la vez que ha participado como garante en las deliberaciones. Por solicitud de ambas partes, también ha servido de garante, junto a los Gobiernos de Noruega y de Venezuela, para el traslado a Cuba de representantes de las FARC-EP.

Como fruto de las conversaciones exploratorias celebradas en La Habana desde el 23 de febrero de 2012 y conforme han declarado las partes, se ha abierto un proceso de diálogo comprometido con la paz y con la solución del conflicto histórico en Colombia, el cual Cuba respalda, consciente de la importancia que tiene para el pueblo colombiano y de su trascendencia para América Latina y el Caribe. 

El Gobierno cubano continuará prestando su ayuda solidaria y sus buenos oficios a favor de este esfuerzo, en la medida en que el Gobierno de Colombia y las FARC-EP así lo soliciten.

La Habana, 4 de septiembre de 2012


Por la solución política al conflicto colombiano, envía tu apoyo: FIRMA!

martes, 28 de febrero de 2012
 COLEGAS, COMPAÑERAS (OS) Y AMIGAS (OS), SI ESTÁN DE ACUERDO, FAVOR DE ENVIAR SU FIRMA A LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:


Por la solución política al conflicto colombiano

“Colombia es un país donde ríos de oro se mezclan con ríos de sangre.”
  Eduardo  Galeano

El conflicto interno en Colombia lleva casi seis décadas, convirtiéndose en uno de los más antiguos del mundo junto al de Palestina y Cachemira. En esta confrontación, la población civil ha sido la primera víctima. Según las cifras que manejan las organizaciones de derechos humanos, nacionales e internacionales, son más de 60 mil los detenidos-desaparecidos; 8 mil presos políticos; cientos de fosas comunes; 5 millones de campesinos, indígenas y afro descendientes violentamente desplazados de sus tierras en los últimos diez años y miles de homicidios políticos.

Instancias internacionales, como la ONU, señalan al Estado, junto a sus grupos paramilitares, como el principal responsable de tal violencia. La insurgencia, representada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y el Ejército de Liberación Nacional, ELN, aunque en una mínima proporción, también tiene su responsabilidad.

Al analizar la historia política del país, se puede afirmar que la guerrilla es consecuencia y no causa de una guerra que tiene causas económicas, políticas y sociales. También se constata que desde hace 30 años la insurgencia ha insistido por una salida política negociada al conflicto. En los intentos de diálogo que ya se han realizado, los sucesivos gobiernos han utilizado pretextos para romper y no avanzar en la búsqueda de una paz con dignidad. El asesinato a comandantes de las FARC, y la persecución con el mismo fin de los del ELN está encaminado a bloquear las demandas de una negociación.

Igualmente, hemos sido testigos de las grandes movilizaciones realizadas por extensos sectores del pueblo colombiano clamando y exigiendo, una salida política que lleve a la paz con justicia social.

En los últimos meses el gobierno colombiano repite que el conflicto colombiano solo concierne a los colombianos. Pero resulta fácil comprobar, observando la geopolítica, que esto no es así, pues por múltiples razones ya incumbe a la región y al continente. Igualmente, al repasar la historia se constata que Estados Unidos tiene una gran responsabilidad en su recrudecimiento, al pretender convertir a esta nación en una base militar continental, con el fin de contener los proyectos democráticos que se desarrollan en América Latina. Mientras que intancias regionales como la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, han proclamado a la región como un territorio de paz.

Por lo anterior, hacemos un llamado al gobierno de Colombia y, por extensión, al de Estados Unidos, para que escuchen al pueblo colombiano, y se acepte la propuesta de la insurgencia para buscar una solución política negociada al conflicto. Convencidos estamos que la salida es política y no militar.

FIRMAN:

Hernando Calvo Ospina, Hugo Moldiz Mercado, Gilberto López y Rivas

 

Carta del Secretariado de las FARC-EP a las mediadoras internacionales

domingo, 4 de diciembre de 2011

Domingo, 04 de Diciembre de 2011 21:36

 Carta a las mediadoras internacionales sobre la muerte de los cuatro retenidos
COMUNICADO

Montañas de Colombia, Diciembre 1 de 2011

Distinguidas ciudadanas

Piedad Córdoba, Lucía Topolanski, Jody Williams, Elena Poniatowska Amor, Alice Williams, Mirta Baravalle, Isabel Allende, Rigoberta Menchú, Socorro Gómez, Hermana Elsie Mongue, Ángela Jeira

Cordial saludo.

Deploramos profundamente que cuatro de los seis prisioneros de guerra que íbamos a liberar unilateralmente en respuesta a su petición de agosto, hayan muerto en un irracional intento de rescate militar del ejército colombiano, cuando marchaban hacia el lugar donde proyectábamos entregarlos a ustedes. Sorprende la actitud del gobierno colombiano que, no dudamos, estaba enterado de nuestra determinación. Las FARC querían liberarlos vivos, pero el gobierno de Juan Manuel Santos prefirió devolverlos muertos a sus seres queridos.

Indigna la manipulación mediática del infausto suceso por parte del gobierno colombiano. La enrevesada explicación del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, de que no se trató de un operativo de rescate, sino de búsqueda, no es más que un precario eufemismo que no alcanza a tapar la perfidia de un gobierno ni su desprecio a normas esenciales del Derecho Internacional Humanitario. Si universalmente es aceptado que el rescate militar entraña un riesgo, la responsabilidad del éxito o fracaso, siempre es imputable a quien lo asume.

Durante más de una década los prisioneros que perecieron en la fracasada operación militar en las selvas del Caquetá, fueron mantenidos con vida por los guerrilleros de las FARC. Los queríamos vivos, porque buscamos el canje de prisioneros de guerra que desbroce el camino hacia la paz. Nunca los quisimos muertos. Los mató un gobierno indolente que no entiende de humanidad y no valora la vida de sus soldados. El canje reciente de más de 1.000 prisioneros palestinos por un soldado israelí, laceraba la mezquina conciencia de Juan Manuel Santos. No quería mirarse en ese espejo.

Acostumbrados a imponer una guerra sin reglas, a la degradación que encarnan los “falsos positivos”, a la eliminación física del pensamiento revolucionario, a la criminalización de la opinión y la protesta, a las masacres, a las fosas comunes y al desplazamiento forzoso de la población, pretenden ahora que se les consagre el derecho perpetuo a la impunidad. Quien debe ser conducido a los tribunales, es el otrora ministro de los “falsos positivos” que hoy ostenta la banda presidencial.

Colombia entera anhela salir de la larga noche de la violación de los derechos humanos desde el poder. Las denominadas “locomotoras del desarrollo” de Santos recorren el país enloquecidas generando muerte, pobreza y destrucción del medio ambiente. El 70% de la población colombiana vive en la pobreza, miles mueren en las puertas de los hospitales porque no hay derecho a la salud pública, no hay gobierno que atienda a los millones de damnificados por el invierno, la privatización avanza implacable en todos los sectores, la actividad secular de los mineros artesanales es criminalizada para dejar en manos del capital internacional la extracción de recursos. Blindadas por la política de la seguridad inversionista, alentadas por una legislación laboral que lesiona los intereses de los trabajadores, las locomotoras de las transnacionales, siguen su avance destrozando la soberanía y el derecho a la vida digna.

En el trasfondo de la campaña mediática manipuladora en torno a la muerte lamentable de unos prisioneros de guerra, distinguidas señoras, está el afán del gobierno de distraer la atención de un país que ha empezado a protestar contra los desafueros del poder y a movilizarse por sus derechos. Con su doble moral el presidente Santos alienta marchas para azuzar la guerra, cuando Colombia lo que necesita es la gran marcha del pueblo por la paz y la soberanía.

A pesar de los hechos, la lucha por el canje de prisioneros y por la paz de Colombia, no se detiene. Redoblaremos esfuerzos en ese sentido porque es el anhelo de las inmensas mayorías y porque queremos rendir tributo a un hombre alzado en armas, llamado Alfonso Cano, que siempre se jugó la vida, consecuentemente, por la solución política del conflicto, el canje de prisioneros, la paz con justicia social, la soberanía y la dignidad de los colombianos.

Seguiremos explorando con ustedes todas las vías que nos puedan conducir a este noble propósito y a concretar, en el marco de la nueva situación generada, y en cumplimiento de la voluntad del inmolado comandante Alfonso Cano, la liberación unilateral de los prisioneros de guerra que en misiva anterior les anunciamos, a pesar de que algunos de ellos cayeron en el insensato intento de rescate militar.

Finalmente, permítannos transmitirles nuestro pesar por la desaparición física de Danielle Miterrand, destacada líder mundial de causas humanitarias y vocera de las mujeres del mundo, que al lado de ustedes, luchaba denodadamente por la solución política del conflicto social y armado que desangra a Colombia.

Compatriotas,

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Colombia: ¿Palabra de Dios?

Pero ¡ojo! no dejemos de saber que también Monsalve expresó sobre las FARC: "olvidando que su naturaleza criminal, su terquedad ideológica y su situación de acorralamiento los hace incapaces de respondernos como esperamos". El subrayado es de El Espectador...
Palabra de Dios
Por Ramiro Bejarano Guzmán
Se necesita mucho carácter para atreverse a decir que a Alfonso Cano no le respetaron la vida y que lo ajusticiaron, y además sostener que la salida militar al conflicto armado es inútil mientras no haya una solución social.
La frase no es de Piedad Córdoba, tampoco de un militante de la izquierda, menos de uno de los jefes liberales, quienes por estos días andan entregados a la orgía de una constituyente del partido a la que no han sido invitados los copartidarios de a pie, sino preferencialmente congresistas, diputados, concejales, manzanillos y lagartos.

El responsable de este desafío público fue un vocero de la Iglesia católica, el nuevo arzobispo de Cali, Darío Monsalve, quien por fortuna llegó a suceder a monseñor Sarasty, cuya gestión fue desastrosa.

Se necesita mucha convicción para salir a pregonar que el Estado le aplicó la pena de muerte al jefe de las Farc, cuando en este país hay quienes son capaces de expresar su complacencia con la tesis de la eventual ejecución de Cano, como ha ocurrido en el pasado, por ejemplo, cuando otro sacerdote, el padre Llanos, se fue de bruces aplaudiendo la muerte de Raúl Reyes, en vez de rezar un réquiem por su extraviada vida.

Resulta inevitable no inquietarse ante esta hipótesis estremecedora de Monsalve: “¿Por qué no trajeron vivo, por ejemplo, a Alfonso Cano, cuando se dieron todas las condiciones de desproporción absoluta y de sometimiento y reducción a cero de un hombre de más de sesenta años, herido, ciego y solo?, y, ¿por qué encapsular la lucha antiguerrillera en ese marco de traer muertos a los cabecillas, sin agotar el marco ético de la no pena de muerte, de la captura como objetivo legal?”.

Que el Gobierno haya guardado silencio ante tan duras declaraciones, que ponen en tela de juicio la transparencia del operativo donde dieron de baja a Cano, es preocupante. Y lo es más si se tiene en cuenta que hace apenas unas horas el propio presidente Santos le respondió con “furia” a Piedad Córdoba, por dudar que las Farc sean las asesinas de los cuatro uniformados secuestrados. No hay coherencia que en un caso el Gobierno reaccione con “coraje” y en el otro guarde prudente silencio.

El arzobispo no invocó planteamientos propios de su credo católico, como el de que el único que dispone de la vida ajena es Dios. El sustento de su preocupación fue estrictamente constitucional, al recordar que la Carta Política prohíbe la pena de muerte y eso exige un pronunciamiento.

El Gobierno, que acaba de obtener en el Congreso el botín que aprobó la peligrosa y odiosa presunción constitucional para el fuero militar, haría bien en dar respuestas convincentes a las juiciosas reflexiones de monseñor Monsalve. Esta vez nadie podrá decir que quien habló es un auxiliador de los rebeldes ni tampoco podrán acallarlo con una muenda mediática. Ese silencio oficial no le hace bien al Gobierno, pero sobre todo a la historia que está empezando a escribirse.

El llamado de Monsalve tiene además importancia porque no se detuvo solamente en sus dudas sobre el operativo militar, sino que se adentró, con diplomacia, en retomar la estrategia del Acuerdo Humanitario como única salida capaz de ponerle fin a ese drama de los secuestrados que están pudriéndose en la selva. El tremendo interrogante del arzobispo, acerca de lo que estaría pasando con los secuestrados, si Cano en vez de muerto estuviere preso, no es asunto de poca monta.

Y es también muy diciente que ninguno de los jerarcas de la Iglesia católica haya desautorizado a Monsalve. Por primera vez en mucho tiempo vemos un encumbrado pastor utilizando un lenguaje moderado y no guerrerista, y eso es bueno, porque lo único que no nos puede ocurrir, es que esa Iglesia, antes poderosa e influyente, pierda poder de interlocución con los actores del conflicto.

Tomado de Notas de Buhardilla El Espectador


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