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Lo que Obama no dijo en su discurso en la ONU

sábado, 28 de septiembre de 2013
Por Stephen Zunes
Obama ¿dedos cruzados debajo de la mesa? 

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Obama dijo cosas importantes y válidas sobre derechos humanos, control de armas y gobernanza global. Pero hay que señalar lo que el presidente NO dijo. 

El presidente habló del obstruccionismo ruso y chino respecto a Siria. Su abuso del poder de veto convierte, en las palabras de la embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas Samantha Power, al Consejo de Seguridad en "rehén”. 

Pero el presidente no se mostró dispuesto a reconocer el obstruccionismo y abuso de EE.UU. de su propio poder de veto. Desde que China se unió a las Naciones Unidas en 1971, ese país ha utilizado su poder de veto ocho veces, mientras que Rusia (y antes la Unión Soviética) usaron su derecho a veto 18 veces durante ese período. 

En comparación, EE.UU. ha usado su poder de veto 83 veces durante el mismo período. El caso más reciente fue cuando Obama ordenó vetar una resolución unánime del Consejo de Seguridad de la ONU reiterando la ilegalidad de los asentamientos israelíes en territorios bajo ocupación beligerante extranjera y llamando a la congelación de la construcción de nuevas colonias. 

Otro tema planteado por el presidente es la proliferación de armas nucleares y, en particular, el programa nuclear de Irán. El presidente Obama ha presionado exitosamente al Consejo de Seguridad de la ONU para que imponga duras sanciones a Irán por violar una serie de resoluciones y no detener su programa de enriquecimiento de uranio. 

Pero EE.UU. ha bloqueado la imposición de otras resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU respecto a los programas nucleares de aliados de EE.UU. que –a diferencia de Irán– poseen realmente armas nucleares. 

La Resolución 487 del Consejo de Seguridad de la ONU llama a Israel a poner sus instalaciones nucleares bajo la regencia del Organismo Internacional de Energía Atómica. La Resolución 1137 del Consejo de Seguridad de la ONU llama a India y Pakistán a eliminar sus arsenales nucleares y misiles de largo alcance. Pero el Gobierno de Obama no solo se ha negado a apoyar la implementación de esas resoluciones, sino que además suministra a los tres países cazabombarderos jet con capacidad nuclear y otra ayuda militar. 

De la misma manera, el Gobierno de Obama ha bloqueado repetidamente la convocatoria deuna conferencia internacional planificada hace mucho tiempo sobre el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente (similar a las que ya se han establecido con éxito en Latinoamérica, África, el Pacífico Sur, Asia Central y el Sudeste Asiático), como pide la Resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU y la más reciente conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear. 

En 2003, EE.UU. bloqueó un borrador de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU reiterando los llamados para el establecimiento de esa zona libre de armas nucleares.
Mientras el Gobierno de Obama ha revertido la oposición directa de los gobiernos anteriores al respecto, la obsesión de EE.UU. por el programa nuclear civil de Irán mientras bloquea el progreso de iniciativas semejantes de desarme en toda la región, otorga poca credibilidad las proclamadaspreocupaciones de seguridad de EE.UU. 

Otros asuntos del discursofueron la democracia y los derechos humanos. El presidente Obama reitera su llamado a más respeto por los derechos civiles y políticos fundamentales por parte de las naciones del mundo. 

Pero el presidente no planteó el hecho de que EE.UU. sigue siendo el principal patrocinador militar, económico y diplomático de los regímenes autocráticos que quedan en el mundo y de los ejércitos de ocupación. 

Ciertamente hay que cuestionar los abusos de losderechos humanos en Siria, Irán, Sudán y otros regímenes autocráticos a los que se opone EE.UU. Pero el continuo flujo de armas y otra ayuda de seguridad a dictaduras represoras y sus ataques contra el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a reputados juristas internacionales por documentar crímenes de guerra de aliados de EE.UU. dificulta que el Gobierno de Obama se coloque en una posición moral elevada. 

El presidente Obama ha calificado frecuentemente a EE.UU. de nación imprescindible y excepcional. Hoy repitió esa idea. 

"Algunos podrán estar en desacuerdo, pero creo que EE.UU. es excepcional”, dijo Obama en su discurso, arremetiendo contra el artículo de opinión del presidente ruso Vladimir Putin en el New York Times en el cual cuestiona esa noción. 

Pero la excepcionalidad estadounidense no se puede basar solo en su poder militar y económico, sino en su disposición a aplicar los valores que Obama y otros dirigentes estadounidenses han adoptado como principios universales, no como puntos de conversación política a fin aplicarlosestrechamente para nuestros propios propósitos geopolíticos.
Stephen Zunes es profesor de Política y Estudios Internacionales en la Universidad de San Francisco, EE.UU.
Fuente: The Progressive traducido para Rebelión por Germán Leyens

Fuente ADITAL

ONU: gobernantes contra promulgación de medidas unilaterales. Otros temas relacionados

lunes, 24 de septiembre de 2012
Naciones Unidas, 24 sep (PL) Jefes de Estado y Gobierno de un centenar de países reiteraron hoy su rechazo a la promulgación de medidas económicas, financieras y comerciales unilaterales que impiden el pleno desarrollo económico y social.

Y apuntaron que esas acciones afectan en particular a países subdesarrollados, de acuerdo con una declaración aprobada en una reunión de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el Estado de Derecho.

El texto llama a reforzar el imperio de la ley como factor clave para la prevención de las guerras y destaca los vínculos entre ese tema a nivel nacional e internacional y el crecimiento económico, el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza y el hambre.

El documento reafirma los principios de igualdad soberana de los Estados, autodeterminación de los pueblos bajo dominación colonial y ocupación extranjera y no interferencia en los asuntos internos.

Igualmente, ratifica el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, sin distinción de raza, sexo, lenguaje o religión.

Al hablar en la reunión, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, insistió en la necesidad de una aplicación equitativa de las leyes y rechazó la selectividad en la ejecución de resoluciones, decisiones y legislaciones.

Entre los oradores de la primera sesión sobre el tema estuvieron los presidentes de Honduras, Irán, Benin, Ghana, Nigeria y Suráfrica, así como los titulares de derechos humanos de la ONU, la Corte Internacional de Justicia y otras agencias e instituciones.
Otros vínculos relacionados con esta Asamblea:

Con datos de varias páginas web y Prensa Latina

Por la segunda independencia

miércoles, 18 de abril de 2012
Declaración del gobierno revolucionario:

En Colombia, Cartagena de Indias, quedó demostrado que hay un abismo creciente entre "Nuestra América" martiana y "el Norte revuelto y brutal que nos desprecia". Allí se produjo una rebelión de la América Latina y el Caribe contra la imposición de "un gobierno y medio", que ejercía un veto imperial a los párrafos del proyecto de Declaración Final de la llamada Cumbre de las Américas que reclamaban el cese del bloqueo y la exclusión de Cuba de los eventos hemisféricos.

Desde la anterior Cumbre del 2009 se disiparon las ilusiones sobre la política del presidente Obama, se abrió una brecha entre sus discursos y sus actos, no hubo mayor cambio en la política hacia América Latina y el Caribe, el bloqueo a Cuba continuó e, incluso, se endureció en el sector financiero, pese a la condena internacional y el voto abrumador de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con el objetivo de "provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno" lo que ahora se conoce como "cambio de régimen".

El ALBA se reunió el 4 de febrero pasado, en Caracas, en ocasión de conmemorar la heroica Rebelión Cívico-Militar de 1992; adoptó una Declaración sobre la Soberanía Argentina de las Malvinas, otra sobre el bloqueo y consideró injusta e inaceptable la imposición de la exclusión de Cuba de estos eventos. El presidente Correa afirmó resueltamente que de no resolverse esta cuestión, Ecuador no asistiría a la Cumbre de Cartagena, lo que sacudió a la región. Esa valiente posición fue el preludio de lo ocurrido.

El presidente Raúl Castro Ruz dijo allí: "Yo quiero agradecer a Ustedes, presidente Correa, a Evo y a todos Ustedes estos planteamientos... Es un tema de vital importancia, tienen toda la razón. Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa".

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien nos visitó, de manera respetuosa, y recibió como respuesta del presidente Raúl Castro Ruz que Cuba, en caso de ser invitada a la Cumbre, asistiría, como siempre, con todo respeto, apego a los principios y a la verdad, tuvo el mérito de introducir directamente el tema del bloqueo y la exclusión de Cuba.

El presidente Evo Morales, que había sido el primero en cuestionar dicha Cumbre en la reunión de febrero del ALBA en Caracas, dio la batalla en Cartagena y afirmó "estamos en una etapa de desintegración. No es posible que un país pueda vetar la presencia de Cuba, por tanto, no hay integración y con la ausencia de Ecuador, como una ausencia justa en protesta al veto de Estados Unidos hacia Cuba, ¿de qué integración podemos hablar?".

El presidente Chávez, el 13 de abril pasado, exclamó "ahora, en verdad, si estos dos gobiernos, Estados Unidos y Canadá, se niegan a discutir temas tan profundamente consustanciados con el ser de la América Latina y el Caribe, como el tema de Cuba, de la hermana Cuba, de la solidaria Cuba, o el tema de las Islas Malvinas, ¿para qué más Cumbres de las Américas entonces?; habría que acabar con esas Cumbres. Antes, había escrito: "Clamamos, igualmente, por el fin del vergonzoso y criminal bloqueo a la hermana República de Cuba: bloqueo que, desde hace más de 50 años, ejerce el imperio, con crueldad y sevicia, contra el heroico pueblo de José Martí".

Daniel Ortega, en masivo y juvenil acto de solidaridad con Cuba, el 14 de abril, en Managua planteó: "yo creo que es el momento del gobierno de los Estados Unidos para escuchar a todas las naciones latinoamericanas de las más diversas ideologías, de los más diversos pensamientos políticos; desde los pensamientos más conservadores hasta los pensamientos más revolucionarios, pero ahí están todos coincidiendo en que Cuba tiene que estar presente en estas reuniones o no habrá próximas Cumbres llamadas o mal llamadas de las Américas".

Resultó impresionante la sólida postura unitaria de Nuestra América en torno al bloqueo, la exclusión de Cuba y a las Malvinas. Fue esencial la firmeza y la dignidad de la Presidenta de Argentina en la defensa enérgica de esas causas.

Nos sentimos orgullosos cuando la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff defendió con serena dignidad ante Obama, que la Patria Grande solo puede ser tratada como igual y confirmó la postura común en apoyo a Argentina y a Cuba.

Los líderes de los países del Caribe mostraron la solidez de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y que esta y la América Latina son igualmente indivisibles. Su defensa de la soberanía argentina de las Malvinas y su tradicional y categórico respaldo a Cuba fue trascendental.

Las fuerzas de izquierda, los movimientos populares, las organizaciones sindicales, juveniles y estudiantiles, las organizaciones no gubernamentales reunidas todas en el Congreso de los Pueblos, en Cartagena, expresaron emotiva solidaridad con Cuba. La Reunión Interparlamentaria de las Américas adoptó una condena a la exclusión y el bloqueo a nuestro país.

Estados Unidos subestimó que el 2 de diciembre del 2011, en Caracas, en el Bicentenario de la Independencia, bajo el liderazgo de Chávez, en el 55 aniversario del Desembarco del Granma, había nacido la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), lo que el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz anticipó en febrero del 2010, al escribir que "ningún otro hecho institucional de nuestro hemisferio, durante el último siglo, refleja similar trascendencia".

Cuando se eligió en esa primera Cumbre a Cuba, como Presidente de la CELAC en el 2013, el General de Ejército Raúl Castro Ruz declaró: "con las decisiones que aquí adoptamos y con el trabajo conjunto de los últimos tres años, reivindicamos más de dos siglos de luchas y esperanzas. Llegar tan lejos nos ha costado esfuerzo, pero también sangre y sacrificio. Las metrópolis coloniales de antaño y las potencias imperiales de hoy han sido enemigas de este empeño".

Obama tampoco parece entender el significado de la victoria bolivariana del 13 de abril del 2002 ni de que, precisamente ahora, se cumplen diez años del golpe de estado organizado por su predecesor, con el apoyo de la OEA y del gobierno español de Aznar, contra el presidente Hugo Chávez, con el que se pretendió aniquilar a la Revolución Bolivariana y asesinar a su líder. Como le recordó el canciller venezolano Nicolás Maduro, mirándole a los ojos, en memorable discurso en la Cumbre de Cartagena, el gobierno norteamericano persiste en la conducta de intervenir en los asuntos internos de Venezuela y de apoyar a los golpistas convertidos ahora en candidatos electorales.

El presidente Obama debería percatarse de que la Cumbre de Cartagena no fue propicia para aconsejar democracia a Cuba. Menos si quien pretendió hacerlo estuvo allí totalmente aislado, obligado a ejercer un veto imperial por falta de ideas y de autoridad política y moral; se dedica a la demagogia, en camino a unas elecciones escabrosas. Mejor, debiera ocuparse de sus guerras, crisis y politiquería, que de Cuba, nos ocupamos los cubanos.

Estados Unidos nunca quiso debatir acerca de las terribles consecuencias para América Latina y el Caribe del neoliberalismo ni sobre los inmigrantes en Estados Unidos y Europa separados de sus familias, retornados cruelmente o asesinados en muros como el del Río Bravo. Tampoco aceptó jamás hablar de los pobres que son la mitad de la Humanidad.

El imperio y las otrora metrópolis coloniales no escuchan a los "indignados", a sus ciudadanos y minorías que viven en la pobreza en esas sociedades opulentas, mientras salvan con sumas exorbitantes a banqueros corruptos y a especuladores. En la superpotencia, el 10% de las familias controlan el 80% de la riqueza. Esos recursos son suficientes para resolver los problemas del planeta.

Lo nuevo en Cartagena es que buena parte de los gobiernos, con naturales diferencias y distintos enfoques, demandaron un modelo alternativo que privilegie la solidaridad y la complementariedad frente a la competencia fundada en el egoísmo; procure la armonía con la naturaleza y no el saqueo de los recursos naturales ni el consumismo desenfrenado. Pidieron que se asegure la diversidad cultural y no la imposición de valores y estilos de vida ajenos a nuestros pueblos; que se consolide la paz y se rechacen las guerras y la militarización.

Hicieron un llamado a recuperar la condición humana de nuestras sociedades y a construir un mundo donde se reconozca y respete la pluralidad de ideas y modelos, la participación democrática de la sociedad en los asuntos de gobierno, incluida la consulta de las políticas económicas y monetarias; se combatan el analfabetismo, la mortalidad infantil y materna, las enfermedades curables. Se reclamó el acceso tanto a la información libre y veraz como al agua potable; se reconoció la exclusión social y que los derechos humanos son para el ejercicio de todos y no para usarlos como arma política de los poderosos.

El gobierno de Estados Unidos esta vez tuvo que escuchar, no una voz casi única como fue durante décadas, ni una escasa minoría hasta hace poco. Ahora, fueron mayoría los pueblos que hablaron en la Cumbre por boca de sus Presidentes y Jefes de Delegaciones para dar este debate imprescindible, o a través de la actitud de los que no fueron. La Cumbre tuvo que ser censurada porque el imperio escucha con oídos sordos.

En Cartagena, quedó al desnudo la Doctrina Monroe de "América para los (norte) americanos". Como si nadie recordara el engaño de la Alianza Para el Progreso, en 1961, y de la Iniciativa Para las Américas o ALCA, en 1994; han querido timarnos ahora con la "Alianza Igualitaria".

Como predijo, en un evento internacional en la misma Cartagena, el 14 de junio de 1994, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz las llamadas Cumbres de las Américas sólo han beneficiado al Norte.

José Martí, cuando juzgó una reunión similar, en Washington, hace 105 años, escribió: "después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia".

Durante el propio evento, el ALBA hizo oficial y público que, sin un cambio radical de la naturaleza de estas Cumbres, no asistirá más. Otros líderes continentales, también lo han advertido.

De la OEA, ese cadáver insepulto, ni hay que hablar.

A la República Argentina le asiste el derecho inalienable de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Cuba recuerda que la Patria Grande no estará completa hasta que el hermano pueblo puertorriqueño ejerza su derecho inalienable a la autodeterminación y Puerto Rico, esa nación latinoamericana y caribeña, sometida por Estados Unidos al colonialismo, alcance su plena independencia.

Con un sólido consenso de soberanía regional y defensa de nuestra cultura, dentro de nuestra rica diversidad; con casi 600 millones de habitantes; con enormes recursos naturales; Nuestra América tiene una oportunidad para resolver los graves problemas de extrema desigualdad en la distribución de la riqueza y puede, con su fuerza ya evidente, contribuir al "equilibrio del mundo", a la defensa de la paz y a la preservación de la especie humana.

Para ello, frente a los intentos de dividirnos y descarrilarnos que otra vez vendrán, necesitará mantenerse unida.

Nadie olvide en el Norte, que hace 51 años, el pueblo cubano defendía ya, a estas mismas horas, una Revolución Socialista en las arenas ensangrentadas de Playa Girón, y que, desde entonces, "todos los pueblos de América fueron un poco más libres".

La Habana, 18 de abril del 2012

Tomado de Granma

10 de diciembre: ¿Día de los Derechos Humanos?

sábado, 10 de diciembre de 2011

Con el hecho de dedicar un día del año a los derechos humanos no se trata de hacer una plegaria o apología de dichos derechos como se hace con los santos de la iglesia católica u otras iglesias o confesiones, incluidas las no religiosas.
Desde posiciones de izquierdas hay quienes -no todos- consideran que no hay nada que celebrar con respecto a los derechos humanos, dado que son ampliamente desconocidos e incumplidos a lo largo y ancho de este mundo. Ahora bien, si esto es así, deben tenerse en cuenta varias cosas. Entre las principales, se encuentra la que se refiere a que no debemos conformarnos con análisis simplistas y absolutistas que concluyen sin más que en tal o cual país se cumplen o incumplen los derechos humanos. Más certero es tomar una actitud más relativista a la hora de examinar una determinada realidad o situación y llevar a cabo, por ejemplo, estudios comparativos de manera que podamos afirmar que en tal país se cumplen los derechos humanos en mayor medida que en tal otro, e incluso en qué medida. Asimismo, tratar de precisar en qué medida tal o cual derecho humano, en particular, es más o menos cumplido o incumplido.

Este tipo de tareas nos sería también de suma utilidad a la hora de evaluar la calidad democráctica de un país que se presume o autoproclama "democrático", o "Estado de Derecho", en sus leyes fundamentales. Para ello, insisto, de poco nos sirven las grandes y retóricas afirmaciones o negaciones simplistas y absolutistas. Para poder evaluar y medir hasta qué punto este tipo de afirmaciones se ajustan a la realidad o no, los derechos humanos constituyen parámetros claves, así como la forma de mesurar su grado de efectividad. Ello requiere todo un trabajo teórico y práctico nada desdeñable, a ser posible, alejado de la retórica y de las presiones "políticas", y de otro tipo más inconfesable, por parte de los partidos y de los gobiernos que todos conocemos, así como de los "lobbies" a quienes obedecen.

Asimismo, una adecuada definición de los derechos humanos y la mayor precisión posible a la hora de medir su grado de cumplimiento o efectividad debe servirnos también para evaluar no sólo a los Estados, sino también a todo tipo de instituciones públicas y privadas, como las empresas, en particular las grandes empresas y bancos transnacionales. En este sentido, dichos derechos, tomados en serio, también nos aportarían una información muy valiosa y útil para clarificar en qué medida el régimen económico bajo el que vivimos, denominado "libre mercado" o "capitalismo", así como sus secuelas y derivados coloniales e imperiales, es compatible o no, contradictorio o no, antagónico o no, con la democracia, el Estado de Derecho y los propios derechos humanos, al margen de los discursos retóricos para las galerías electorales y el autoensalzamiento narcisista de muchos de los que se consideran "democrátas".

La memoria histórica a este respecto también nos puede ayudar mucho en dicha clarificación, pues por ejemplo no son muchos los que desean recordar -y de hecho lo ignoran- que este régimen económico bajo el que vivimos, y al que sin escrúpulos sus defensores prefieren denominarlo "democracia", en sus orígenes utilizó masivamente la esclavitud (EE.UU. es un caso claro al respecto) para consolidarse e imponerse al resto del mundo. Por no hablar del saqueo y expolio de continentes enteros, desde el "descubrimiento" de América hasta Asia y África, cuyo expolio ha consistido incluso en la deportación masiva de sus habitantes para convertirlos en esclavos, por parte de las élites euroatlánticas. Mientras tanto, en los propios países colonizadores, las condiciones de vida de los campesinos expropiados y de los obreros asalariados hacinados en las fábricas industriales y en los suburbios adyacentes de ciudades totalmente insalubres y pestilentes, como por ejemplo el Londres de la revolución industrial, ha llenado muchas páginas de la literatura moderna. Y esto no es cosa del pasado, pues en muchos países del Tercer Mundo, sometidos al neocolonialismo económico actual que se esconde bajo el eufemismo "globalización", las condiciones de vida y de trabajo de sus obreros y campesinos es comparable a la de los europeos de aquellas épocas. Así pues, conviene no escatimar esfuerzos para un máximo desarrollo analítico y práctico a fin de definir y delimitar qué son los derechos humanos y cuáles, es decir; su concepto y alcance.

Los primeros derechos humanos reconocidos históricamente se remontan a la tolerancia religiosa para tratar de acabar con los conflictos y sangrientas guerras por motivos religiosos en la Europa renacentista, por no mencionar la Carta Magna que se remonta a la Inglaterra del siglo XIII. Pero dichos derechos no se reducen a libertades como la de cultos, la de pensamiento, la de expresión o al derecho a no ser arrestado arbitrariamente y a un debido proceso en caso de imputación de algún delito, tal y como pretenden las ideologías liberales. Es más, hoy en día los derechos humanos más relevantes son los que se refieren a la erradicación de la pobreza, es decir, al derecho de todo ser humano a disponer de los bienes y recursos suficientes para una vida digna, como por ejemplo el derecho a la alimentación, al agua potable, a la vivienda, a la educación, a la salud, entre otros, es decir, los denominados derechos sociales. Todos ellos son difícilmente realizables bajo el régimen económico actual, sin embargo nos proporcionan los parámetros básicos para diseñar y hacer realidad modelos de sociedad más dignos para todos y donde la desigualdad no sea la tónica dominante. La libertad sin igualdad es mera quimera para la mayoría de la población. La libertad con igualdad no se reduce a una utopía, sino que es perfectamente realizable y eso es lo que las fuerzas hegemónicas de este mundo pretenden ocultar a toda costa.

En fin, el 10 de diciembre es el día consagrado a los derechos humanos por las Naciones Unidas por el hecho de que en dicha fecha del año 1948 la Asamblea General de dicho organismo adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH). Desde entonces, dicha Declaración constituye una referencia clave para el trabajo teórico y práctico en torno a la temática de los derechos humanos. Posteriormente, tomando como base dicha Declaración, y en plena "guerra fría" entre los dos bloques políticos y militares dominantes en la época (EE.UU y sus aliados de la OTAN, por un lado, frente a la URSS y los suyos, por el otro), los países del Tercer Mundo fueron logrando la mayoría en la citada Asamblea General a medida que fueron descolonizándose y convirtiéndose en Estados soberanos, al menos formalmente, lo que permitió que los órganos dependientes de dicha Asamblea desarrollaran una teoría y una práctica acerca de los derechos humanos con cierta independencia con respecto a los puntos de vista dominantes en ambos bloques.

Este hecho es particularmente relevante, pues dichos órganos manifiestan puntos de vista y actitudes muy distantes de la imagen que suele ofrecer el Consejo de Seguridad, donde cinco Estados fundadores de las Naciones Unidas (EE.UU., Rusia -exURSS-, China, Inglaterra y Francia) disponen del nefasto derecho de veto, con el que no dudan en anteponer sus intereses particulares a los de la comunidad internacional, valiéndose para ello de su gran potencial militar y nuclear si es preciso. Este es el mundo que nos ha tocado vivir, donde las fuerzas hegemónicas escamotean los derechos humanos tanto en su investigación teórica como en su realización práctica. Tomarse en serio los derechos humanos implica luchar contra esta realidad y demostrar en la teoría y en la práctica que puede -y debe- ser de otra manera.
Guillermo García es Doctor en Derecho , especialista en desarrollo y derechos humanos, autor de Sobre  la  universalidad  de  los  derechos  humanos, "Diagonal" nº 95, febrero de 2009. Enlace: http://www.diagonalperiodico.net/Sobre-la-universalidad-de-los.html.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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