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Sobre la "libertad de expresión" y otros "valores democráticos occidentales"

domingo, 11 de enero de 2015
Por Olmedo Beluche*

Digámoslo de salida, para que no haya lugar a dudas y falsos cuestionamientos: condeno la masacre cometida por un grupo extremista islámico contra la revista francesa "Chalie Hebdo". Pero también considero reprobable las mofas sistemáticas contra el islamismo que hacía la revista bajo la falsa excusa de "libertad de expresión", que en realidad era una forma embozada de racismo.

 ¿Qué opinaría el lector de una revista que se publique en Madrid, España, por unos muy castizos editores que sistemáticamente hiciera mofa de los "indios" de América, de su cultura, sus creencias y su "Pacha Mama"? ¿Qué opinaría el lector o lectora de una revista que se edite en Nueva York, Estados Unidos de América, por blancos anglosajones y que permanentemente haga burlas sobre los negros africanos, sus costumbres y creencias, como la religión Yoruba, por ejemplo?

 ¿Qué diría usted de una revista que se publique en Londres, Inglaterra, por unos blancos anglicanos que caricaturizaran constantemente a Buda y los budistas como gente bárbara y estúpida? ¿Tendría la misma impresión que si un grupo de supuestos ateos mexicanos deciden hacer caricaturas cada semana sobre la "Virgen de Guadalupe" y traten de ignorantes a sus seguidores?

 Si el lector o lectora no es un cínico, seguro que ante cada pregunta de las planteadas respondería que la actitud de los editores de tales publicaciones es condenable y que la falta de respeto hacia diversos grupos étnicos, sus costumbre y creencias no debe ser tolerada bajo la excusa de una supuesta "libertad de expresión", porque en realidad el contenido de ese tipo de mensajes es la transmisión de prejuicios racistas más o menos abiertos o enmascarados.

 Estimado lector o lectora, haga un esfuerzo imaginario de ponerse en los zapatos ajenos (ejercicio mental que cuesta mucho a la mayoría de las personas), en este caso de un musulmán o musulmana, ¿qué impresión tendría usted de las frecuentes burlas al profeta Mahoma por parte de la revista "Chalie Hebdo"? ¿No las consideraría una falta de respeto? 

 Nadie está obligado a creer en la "virginidad de María", pero lo que no hay duda es que siendo esa creencia uno de los pilares del catolicismo, si un grupo de personas se dedica a burlarse de ella, tendrán razón los católicos de sentirse ofendidos. Así mismo, la consideración musulmana de que el profeta no debe ser representado por la figura humana, menos por una caricatura burlesca, podemos considerarla un mito equivocado, pero hacer sistemáticamente chanzas con el asunto se convierte en falta de respeto hacia la comunidad musulmana.

 Dicho lo anterior, hay que agregar que lo peor del atentado cometido contra esa revista y sus editores es que no ayuda a la causa de liberación de muchos pueblos de mayoría islámica en el mundo, ni para combatir los prejuicios racistas que instigan a amplios sectores de la sociedad francesa y europea. En vez del terrorismo, el racismo debe ser combatido con la acción de masas, como se ha estado respondiendo en Alemania a la ultraderecha xenófoba por estos días.

 ¿Eran las caricaturas de la revista "Chalie Hebdo" una burla inocente, una forma impoluta de reflexión ciudadana? ¿O esas caricaturas son parte de un andamiaje ideológico para justificar las agresiones imperialistas del gobierno francés y la Unión Europea y la OTAN contra países de mayoría musulmana? ¿Esos chistecitos no fomentaban los prejuicios del ciudadano francés para que vote a favor de políticos que luego mandan aviones y misiles a matar gente en Medio Oriente o África, en defensa de los "valores occidentales", pero los valores de las Bolsas de Valores y sus empresas?

 El problema de acciones terroristas como la de ayer es que alienta a que se den golpes de pecho, y apelen a los "valores" "democráticos" "civilizados" y "laicos" de "occidente", grandísimos criminales y asesinos como Obama, Hollande, Merkel y demás gobernantes de las potencias del norte. Y, lo que es peor, que haya gente que les crea, entre ellos, muchos de "izquierda" bien intencionada.

 En vez de una docena de personas, esos asesinos de saco y corbata, que gobiernan la Unión Europea y Estados Unidos, que cínicamente se disfrazan de "demócratas occidentales", han matado y siguen matando cientos de miles de personas, ancianas, mujeres, niños en Irak, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania, para sólo mencionar situaciones actuales. 

Irónicamente, esos países que las "democracias occidentales" han ayudado a sumergir en la barbarie de la guerra eran los que más habían avanzado en el laicismo y la igualdad de género, mientras que los mejores aliados de "occidente" son las peores dictaduras dinásticas como Arabia Saudita, Catar y el estado racista de Israel.

 Los valores democráticos tienen su sentido real cuando son instrumento de los oprimidos para luchar por su liberación a favor de una sociedad humana con verdadera igualdad, libertad y respeto para todos. Pero cuando la apelación a esos valores se usa como un instrumento de la dominación de unas naciones sobre otras, de unas culturas sobre otras, de unas clases sobre otras, se han vaciado del contenido progresivo para ser un arma a favor de la injusticia y la explotación.

 Sí, defendamos el laicismo, la libertad de expresión, el derecho al disenso y la crítica, a opinar diferente, a protestar, a la organización sindical y política y demás valores que hoy por hoy son Derechos Humanos.

 Pero no me pidan que vaya de la mano de los Obama, Hollande, Merkel, Rajoy y demás criminales, porque ellos son la negación práctica de la democracia, aunque todos los días hagan gárgaras con esa palabra. Ellos han prostituido esos valores convirtiéndolos en lo contrario a los ojos de millones víctimas del imperialismo capitalista en el mundo.

 Panamá, 8 de enero de 2015.

*Ensayista, periodista, sociólogo, politólogo y profesor universitario panameño, considerado como uno de los más lúcidos observadores de la realidad política de su país. (Fuente mcnbiografias)

Fascismo en Miami

jueves, 12 de abril de 2012
Por Lázaro Fariñas*


Ozzie Guillén, el manager del equipo de baseball de las grandes ligas, los Miami Marlins, hasta hace unos días creía que era un hombre libre que, viviendo en una sociedad democrática, podía expresar lo que le diera la gana sin tener ningún tipo de consecuencias. Pobre hombre. ¡Qué equivocado estaba al creer semejante bobería! El venezolano Guillén pensó que, como en otras ocasiones públicamente había dicho cosas irreverentes refiriéndose a otros temas, también podía afirmar libremente su respeto por el líder indiscutible del pueblo cubano, el Comandante Fidel Castro, y no pagar ninguna consecuencia.

Empezando con las palabras "I love Fidel Castro", en la última edición de la revista Time salió publicado un artículo escrito por el periodista Sean Gregory, quien transcribe textualmente la frase que le dijera Ozzie Guillén. No creo que hayan pasado más de dos hora de haber salido la revista a la calle, cuando los fascistas de la extrema derecha de Miami comenzaron la campaña de difamación contra Guillén. Los programas de radio que dirigen estos personajes locales empezaron a destilar veneno contra el hombre que se había atrevido a decir que amaba a un líder político que es amado y respetado por millones de cubanos y por centenares de millones de personas alrededor del mundo. El veneno de la radio saltó a los políticos locales, quienes exigían a los dueños del equipo beisbolero que votara a su manager. Mientras la administración del equipo sacó públicamente una declaración en la que se alejaba de lo declarado por Guillen y aunque hasta la fecha no lo han despedido, sí lo han suspendido por 5 juegos.

Lo más probable es que, a pesar de las constantes declaraciones de Guillén en las que les pide perdón a la morralla miamenses, este no pueda evitar que los Marlíns lo dejen en la calle y sin llavín. Esta jauría es insaciable y de nada le vale a Guillén, ni a nadie, humillarse ante ella para conseguir un perdón, porque estos elementos de la extrema derecha de Miami está compuesto por personas enfermas de rabia y de odio. Por esa humillación de tener que pedir perdón, ya han pasado muchos antes. Guillén es el último, no el primero, ni el único.

Sería interminable la lista de las personas a las que aquí les han caído encima. No hay que olvidar que Nelson Mandela fue declarado persona non grata por el gobierno condal por ser amigo de Cuba y su líder; que los Papas han sido, en diferentes ocasiones, acusados de comunistas; aquí, hasta a los presidentes Kennedy, Carter, Clinton y ahora Obama los han acusado de colaboradores del gobierno cubano. También tuvo su momento en este carnaval fascista el cantante venezolano, Oscar de León, quien tuvo que venir a la radio de Miami a pedir perdón, llorando, después que le cayeron como buitres por haber participado en un festival de música en Varadero. Por ese camino también han pasado, entre muchos otros, el dúo Los Españolísimos, Julio Iglesias, la brasilera Denise de Kalafe, los puertorriqueños Danny Rivera y Andy Montañez, la cubana Ana Margarita Martínez Casado y hasta el mismísimo Willie Chirino, quien tuvo que llorar en un programa de radio después que le regaló un instrumento musical a un músico cubano en Panamá. Es verdad que esta gente que ha llorado no tienen columna vertebral y se han irrespetado a sí mismos al tener que decir que donde dijeron Diego dijeron digo, pero los insultos son muchos y las amenazas económicas y hasta de la propia vida, son más.

La verdad que hay que preguntarse es ¿cómo es posible que en una ciudad norteamericana, donde rige una constitución que contiene una enmienda que le da el derecho a los ciudadanos de expresar libremente su pensamiento, alguien sea humillado y amenazado de perder su trabajo o su vida, precisamente por expresar lo que piensa?

Esto sólo pasa porque en esta ciudad existe un enclave fascistoide que domina los medios de comunicación, que tiene poder económico y además, exagerado poder político. Ese enclave es el mismo que se pasa la vida gritando a los cuatro vientos que en Cuba no hay democracia, mientras ellos aquí amenazan y humillan a todo aquel que se atreva a decir algo diferente a lo que ellos quieren que se permita decir.

La presión para que boten al manager de los Marlíns no va a parar hasta que logren su objetivo. Ojalá que no lo logren, aunque mucho lo dudo. Suceda lo que suceda con Ozzie Guillén, y aunque humanamente me da pena con él, me alegro que esto haya sucedido y que haya sido reportado por todos los grandes medios de comunicación de los Estados Unidos para que se vuelva a enterar el resto de los habitantes de este gran país de la clase de morralla fascista que controla económica, política y socialmente una de las más importantes ciudades de esta nación.

*Lázaro Fariñas periodista cubano residente en EE.UU.

Fuente original: Martianos-Hermes-Cubainformación-Cubasolidaridad
Imagen agregada RCBáez

Vea además, sobre este tema:
Libertad de expresión en Miami: entrenador de beisbol es sancionado y debe pedir perdón por elogiar a Fidel 


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