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Siempre es 26

jueves, 26 de julio de 2012
Por Mario Bello Aroca,
Caminante Latinoamericano




El mundo de hoy conmemora con alegría la gesta histórica del Asalto al Cuartel Moncada de Santiago y de Bayamo.

Veintiséis años tenía el Comandante Fidel Castro  cuando el golpe militar pro-yanqui de Batista.
 
Partiendo de una visión esclarecida y  partiendo sólo de ideas, invirtió un año, cuatro meses y 16 días en organizar, entrenar y armar a los jóvenes patriotas que atacaron los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo.(Reflexiones de Fidel)
Desde entonces hasta hoy la Revolución Cubana se fue construyendo  en una mezcla especial de lucha de ideas y de defensa militar de los principios.
 
En una oportunidad  revisando el viejo testamento encontré un verso que aunque esta referido a los escogidos de Dios  me recordó todas las gestas heroicas del pueblo cubano

Dice el profeta Joel en el  verso capitulo 2 verso 2:

“Día de tinieblas y de oscuridad,  día de nube y de sombra; (el brutal bloqueo del imperio, las mentiras, las calumnias, los arteros ataques militares y de la Cía.); como sobre los montes se extiende el alba, (la Revolución que nación en los montes y se expendio a la isla entera)  así vendrá un pueblo grande y fuerte;  semejante a él no lo hubo jamás,  ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones". (Siempre pensé que el profeta se refería al pueblo Cubano) y aunque ahora sé que no era así yo se lo dedico a Cuba y su Revolución.
 
Es necesario entender que a pesar de los recursos limitados de la nación caribeña, las dificultades y vicisitudes cotidianas que engendra el estado de sitio económico que Estados Unidos impone a Cuba desde 1960 -el cual afecta a todas las categorías de la población y constituye el principal obstáculo al desarrollo de la nación- el gobierno de La Habana ha edificado un sistema de protección social eficaz que satisface las necesidades básicas de la población.

Pese a grandes limitaciones,  el 85% de los cubanos son propietarios de su vivienda. Del mismo modo, se benefician de acceso gratuito a la educación, a la salud y a las actividades culturales. La libreta de abastecimiento les permite recibir cada mes, además del salario, una alimentación de base suficiente para dos semanas. Así nadie queda abandonado a su suerte y el Estado se encarga de las categorías más vulnerables de la sociedad. Por eso, a pesar de los límites en términos de recursos naturales, en Cuba no hay personas sin techo ni niños desamparados en las calles. Por otra parte, con respecto a la infancia, según la UNICEF Cuba es el único país del Tercer Mundo donde no existe la desnutrición infantil.
 
La brutal realidad económica del mundo de hoy nos muestra que  los más vulnerables son  abandonados rápidamente a su suerte en las “exitosas economías de mundo hoy en ruinas”
 
La Revolución Cubana puso en manos de los humildes obreros y campesinos la gran misión de custodiar el nuevo orden Revolucionario y hasta el día de hoy esa fuerza revolucionaria nunca ha sufrido una derrota.

Los sueños de los libertadores de América volvieron a tener vigencia plena a partir del 26 de Julio  cuando ya el más poderoso imperio se creía dueño del mundo.

La lucha  de jóvenes del Moncada  reeditaron las luchas de José  Martí y de  toda una generación de patriotas de nuestra América, que escribieron  las más brillantes historias del planeta en pro de la libertad y la justicia para los pueblos oprimidos.

Honor especial merece el pueblo cubano y sus líderes revolucionarios,  por su inmensa capacidad de comprender la hazaña que junto a Fidel llevan a cabo a partir de ese glorioso 26 de julio.
 
Siempre es 26
 
Enviado por su autor

Imgen agregada RCBBaez con fotos de Ismael Francisco y Juan P. Carreras


Cuba celebra el “Día de la Rebeldía Nacional”

Por Pablo Portillo de Jesús*
"Llevo en mi corazón las doctrinas del Maestro"

La hermana República de Cuba celebra este 26 de julio el aniversario 59 del asalto a los cuarteles del ejército en Santiago de Cuba, (Guillermo Moncada) y  (Carlos Manuel de Céspedes) de Bayamo. La fecha del 26 de julio de 1953, es  considerada como la primera acción armada liderada por Fidel Castro contra  Fulgencio Bautista, y marcó el inicio de la revolución cubana que triunfó el  1 de enero de 1959.

En aquella fecha un grupo de jóvenes revolucionarios entre quienes se encontraban las doctoras, Melba Hernández y Haydee Santa María, unidos  por ideas antiimperialistas y martianas, no pudieron cumplir sus objetivos pues, al fallar en su intento, unos fueron asesinados  y otros, caen hechos prisioneros, entre quienes se encontraba el doctor Fidel Castro.

Fidel Castro, al privársele de quien lo defendiera, asume su propia defensa en su condición de Abogado, en esa ocasión expuso las razones que motivaron esta acción revolucionaria y los objetivos patrióticos que pretendían alcanzar para el bien del pueblo cubano, y también denunció con energía las prácticas de terror que practicaba el régimen de Fulgencio Batista.

En el momento de su defensa agregó a su escrito el pensamiento de Martí que dice: “Un principio justo desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”; y  denunció que se prohibió que llegaran a sus manos los libros de Martí, parece, señaló, que la censura de la prisión los consideró demasiado subversivos. “¿O será porque yo dije que Martí era el autor intelectual del 26 de julio?”.

Y también denunció que se impidió que llevara al  juicio, ninguna obra de consulta sobre cualquier otra materia. “¡No importa en absoluto, dijo, traigo en el corazón las doctrinas del maestro (José Martí) y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres y mujeres que han defendido la libertad de los pueblos”.

Al terminar su exposición, afirmó con enérgica decisión sé que la cárcel será dura como ha sido siempre para el pueblo, “pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos”. Y pidió enérgicamente: “Condenadme, no importa. La Historia me absolverá”.

No obstante que en ese histórico asalto  no se alcanzaron los resultados propuestos, pues tuvo un saldo doloroso por las vidas humanas que se perdieron, surgió ante el pueblo cubano un dirigente revolucionario y líder del tercer mundo y,  particularmente, la esperanza de lucha de los pobres de nuestros países sometidos.

Ante la intensificación de la presión de amplios sectores de la opinión pública, exigiendo la libertad de Fidel Castro y de los demás compañeros prisioneros; Fulgencio Batista se vio obligado a decretar la amnistía para todos los presos políticos, incluyendo a este grupo de  jóvenes revolucionarios, a mediados de mayo de 1955.
Estos heroicos jóvenes continuaron fortaleciendo su proceso organizativo, optaron por el nombre de Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR 26-7) y se fortalecieron con otros militantes revolucionarios, particularmente Frank País García y Armando Hart Dávalos quien, actualmente ocupa el cargo de Director del Centro de Estudios Martianos.

Fidel continúo denunciando las violaciones de los derechos humanos cometidas por la tiranía de Fulgencio Bautista, hasta que tuvo que abandonar el país con destino a México, casi dos años después de la gesta de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

En México estuvieron preparándose para la batalla de liberación y, allí conocieron a Ernesto Che Guevara quien se incorporó al Movimiento y, después de un tiempo aproximado de dos años, regresaron a su Cuba, dispuestos a liberar a su país del régimen dictatorial de Fulgencio Batista; objetivo que alcanzaron a partir del 1  de enero de 1959

El 26 de julio de 1953 se ha convertida en símbolo de una trinchera de combate para el pueblo cubano y para los pueblos de Nuestra América; de este acontecimiento histórico surgieron movimientos rebeldes de mujeres, estudiantes y trabajadores, y nuevos movimientos sociales que han hecho su apuesta política  por  nuevos modelos de sociedad.

Nuestra hermana República de Cuba celebra este 26 de julio, en la Provincia Oriental de Guantánamo el “Día de la Rebeldía Nacional”, una de las fechas históricas de la admirada revolución cubana, cuya celebración comparten los humildes del mundo, especialmente los pueblos rebeldes de América Latina y del Caribe.

Hoy, que acompañamos al pueblo cubano en este 26 de julio, expresamos nuestra solidaridad a la revolución  que han construido los cubanos, armados con la honda de David y derrotando, con las “Trincheras de Ideas” que les heredó José Martí, a los terroristas del imperio más poderoso del mundo.

Y al Gobierno de los Estados Unidos le solicitamos cancelar el bloqueo injusto e inhumano  que han impuesto  al heroico cubano y demandamos también la libertad de los 5 hermanos cubanos que mantiene sometidos a injusta e ilegal prisión.


*Profesor de Educación Superior, Tegucigalpa, Honduras

Enviado por su autor para Cuba coraje
Imagen agregada RCBáez


El Asalto al Moncada: Las ideas no se matan

Por  Bertha Mojena Milian


“las ideas no se matan”.
Desandar en la historia, como quien surca caminos ya trazados, siempre es un reto imaginario que nos hace sentir más cerca de los hechos, de los hombres, de un pasado vital para el presente y el futuro.

Y aunque a veces parezca lejano,  eso sentimos muchos después de leer libros, ver imágenes y escuchar varias versiones de algunos hechos históricos y nos atrevemos a crear nuestra propia idea del sentir de unos hombres tan jóvenes como nosotros mismos y movidos por los más sagrados sentimientos de amor y humanidad.

Sí, amor, amor profundo a sus raíces, a la vida, a la solidaridad y los deseos de ser dignos, y ¿por qué no?: también a un pasado, a una memoria que rescatar, defender, enaltecer, y a ellos mismos, a su derecho a ser felices, tener vida propia, libertad para amar y decidir.

Así, entre locuras, sueños, vicisitudes, anhelos y mucho amor, imagino el despertar de los jóvenes del Centenario  aquel 26 de julio de 1953, sin importar los riesgos, las diferencias, la inexperiencia, solo pensando en el influjo de politiquería y represión que bañaba a este pueblo, bajo el régimen surgido el 10 de marzo de 1952.

Homenajeaban a uno de los pensamientos más universales  de todos los tiempos, el del Apóstol de la independencia cubana, pero más que todo, se definía el destino de un pueblo heroico por tradición propia e indiscutible.

Y ahí estaban estos muchachos, jóvenes presentados por la tiranía como expertos tiradores entrenados para el combate y el uso de todo tipo de armas. Pero no eran sino hombres y mujeres del pueblo que centavo a centavo a centavo reunieron  dinero para comprar armas modestas para realizar la acción.

Allí estuvieron Elpidio Sosa y Jose Luis Tassende, quienes vendieron sus plazas de trabajo, Pedro Marrero, quien vendió prácticamente todos los muebles y equipos de su casa y Fernando Chenard quien empeñó efectos personales y la cámara fotográfica con que se ganaba la vida.

Y eran así, trabajadores de la construcción, del comercio, la gastronomía, campesinos, labriegos, braceros del campo, mecánicos, choferes, contadores y hasta un médico y un boxeador profesional. Con ellos, se retomaba el camino hacia la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes que se confirmaría años después.

Después vendría lo inevitable, lo denunciado por FIDEL en “La Historia Me Absolverá”, el horror de la masacre  desatada por los esbirros. Y los números no nos dejarían mentir: Solo 6 de ellos cayeron en las acciones, pero después 25 fueron apresados y asesinados en el Moncada, 10 en la ciudad y 19 en los tres días posteriores a los asaltos.

Al rememorar los hechos e intentar sentirlos cercanos, entenderlos, explicarlos para el mañana, resulta entonces ensordecedor que traten los enemigos de la Revolución dentro y fuera de Cuba, de desmentirlos, de reconstruirlos a su antojo, con la más cruel de las falsedades.

Ahora resulta que hacen películas y documentales, escriben libros de historia y nuevas biografías de Fulgencio Batista, presentándolo como un redentor y benefactor. Y hasta se yerguen presentando la Cuba de 1953 como la panacea de América Latina, el camino hacia el mejor de los mundos desarrollados, y no el infierno de miseria, analfabetismo, insalubridad, prostitución, corrupción, discriminación y represión que reinaba en la isla, vendida por el gobierno al capital y la mafia norteamericana.

Ahora desmienten que Batista y sus generales fueron los que dieron la orden para que por cada soldado caído en los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, eliminar 10 combatientes revolucionarios.

El 26 de julio abrió un camino nuevo en las formas de lucha del pueblo cubano por su libertad y dejó un gran ejemplo para todos los revolucionarios de Cuba y el mundo, un mensaje para la eternidad: convertir los reveses en victoria y seguir adelante si de verdad existe decisión de lucha, de trabajo duro y consciente.

Acercándome al Moncada, a sus hombres, a la vida de los que cayeron allí, aprendí por qué con su estirpe de líder indiscutible, el 26 de julio erige a Fidel al frente de la Revolución en la marcha inevitable hacia el triunfo; supe que en un acto de valentía sin límites, en la audiencia de Santiago de Cuba el joven Raúl Castro le quitó la pistola al jefe de la policía e hizo prisioneros a todos sus integrantes, de lo contrario, habrían sido asesinados.

Comprendí entonces a valorar qué significaría desde entonces y para siempre “Ya estamos en combate”, el poema del Moncada, y aprecié el gran sentido del Himno de la libertad o Himno del 26 de julio, compuesto por Agustín Díaz Cartaya y tarareado por los combatientes  y después por tantas generaciones de cubanos, que durante casi 6 décadas hemos decidido  seguir trazando nuestros propios destinos.

Desandando la historia, he encontrado los valores que dan sentido al combate diario, al trabajo duro, al futuro que construimos. Y en medio de las flores con espinas, de los equívocos y los temores, continuamos defendiendo nuestra luz y buscando el honor, tras las apariencias que pretenden estamparse como verdades.

Los hechos, los hombres, el pasado que no es presente ni será futuro, nos legó entonces la facultad para enaltecer con voz propia, el orgullo y el deber de ser cubanos y aprender de aquellas palabras del Teniente Sarría, un oficial negro que impidió en aquellos días que asesinaran a Fidel, cuando repetía una y otra vez: “las ideas no se matan”.

Fuente: Cubasí

Quien siembra vientos recoge tempestades: 10 de marzo de 2011

jueves, 10 de marzo de 2011
Por Andrés Gómez*

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Miami.- Hay fechas en la historia de nuestra patria, como es la del 10 de Marzo, que son imborrables en nuestra memoria colectiva por la importancia que han tenido en el desarrollo integral de Cuba.

“Quien siembra vientos recoge tempestades”, reza un antiguo proverbio popular. No existe uno más acertado para describir las consecuencias de aquel golpe de estado que sentó las condiciones para el posterior desarrollo revolucionario en Cuba.


Hace hoy 59 años de aquel día cuando Fulgencio Batista y sus secuaces tomaron control de las fuerzas armadas para dar fin al proceso político constitucional logrado en 1940 a través de un consenso nacional, del cual él fue parte importante, que hizo posible la Constitución de 1940.  


Doce años -tres gobiernos constitucionales- fue el tiempo máximo que las ambiciones monetarias, políticas y personales de un sector mafioso de nuestra sociedad dieran al traste con aquel intento de lograr una república más democrática, más independiente y más justa, a través de medios tradicionales.  


No se puede analizar un período de nuestra historia, como sería analizar, siquiera a vuelo de pájaro, ese corto período de doce años en el que estuvo vigente aquella anhelada, aunque efímera constitución política, sin tener en cuenta el contexto histórico general de la república cubana desde aquel también ansiado 20 de mayo de 1902, devenido tan deshonroso por la obra de los políticos cubanos y sus sostenes, y las ambiciones imperiales de los Estados Unidos.


Continua y heroica fue la resistencia de los sectores laborales y de los patrióticos por sus derechos y los de la nación durante los primeros 30 años republicanos la que lograra derrotar en 1933 la brutal dictadura presidida por un brigadier de la Guerra de la Independencia, aquel otro monstruo, Gerardo Machado, y alcanzara establecer el único destello de pureza política en nuestra historia antes de enero de 1959: el gobierno de los Cien Días, en el que tan destacado liderazgo tuviera el grande de Antonio Guiteras.  


Aquel gobierno revolucionario presidido por Ramón Grau, quién en dramático y enaltecedor gesto, al ser jurado como presidente provisional ante el pueblo congregado,  se negó hacerlo sobre el texto de la Constitución de 1901 la cual, por la fuerza y el chantaje del Imperio, contenía como apéndice, la infame Enmienda Platt.


Y fue aquel mismo Fulgencio Batista -coronel, jefe del ejército-, entonces en los comienzos de su fatídica trayectoria política, en complicidad con el gobierno de Estados Unidos y el resto de los sectores más retrógrados y entreguistas de nuestro país, quien también diera al traste con ese noble intento revolucionario en enero de 1934.


Aunque 59 años han pasado desde ese 10 de marzo, hoy aquí en Miami los herederos de aquellos sectores corruptos, entreguistas y antidemocráticos ejercen fuerte poder.  Y no sólo en y desde Miami ejercen esos malnacidos tal poder en contra de los más sagrados intereses de la nación cubana, sino gracias a su alianza con las perennes ambiciones imperiales sobre Cuba de los gobiernos de Estados Unidos, desde el mismo Washington también lo ejercen.


Iliana Ros, Mario Díaz Balart y su hermanito mayor Lincoln, el que aún soterradamente continúa su pútrida trayectoria, quienes en el Congreso dirigen los esfuerzos por destruir la independencia y las libertades del pueblo cubano, son, los tres, hijos de dirigentes batistianos de triste memoria.  


Por eso tenemos que tener aún presente el significado de aquel 10 de marzo, porque aunque aquel golpe de estado haya sentado las bases para el ulterior proceso revolucionario cubano, hayan pasado 59 años, y tres cuartas partes de nosotros, si no más, no vivíamos entonces, tenemos al lado a los herederos políticos de aquellos que lo hicieron posible. Sin duda, la lucha continúa.


* Director de Areítodigital

Imagen agregada: Batista, 1952
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