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Bruno Rodríguez Parrilla en ONU: Los daños humanos del bloqueo crecen (Discurso íntegro)

martes, 28 de octubre de 2014


bruno rodriguez
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró necesario poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. a la isla en el sexagésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
A continuación Discurso integro:
Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

La Asamblea General de las Naciones Unidas considera hoy por vigésima tercera ocasión este tema tan importante para la comunidad mundial porque atañe al Derecho Internacional, que protege a los Estados grandes y pequeños, ricos y pobres y es la garantía de la independencia de todos, así como al ejercicio de la soberanía nacional que es la base de la igualdad soberana.

También tiene una relación directa con el disfrute de los derechos humanos por todas las personas y por todos los pueblos.

Este asunto concierne a la libertad de comercio y navegación que protege los intereses de los Estados, las compañías y los ciudadanos.

Sin embargo, nos reunimos en una coyuntura internacional muy peculiar caracterizada por graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales; guerras atroces y actos terroristas de extraordinaria crueldad; por el peligro que significa la existencia de enormes arsenales nucleares; por los insólitos gastos en armamentos, inútiles para resolver ninguno de los grandes problemas de la población mundial que rápidamente se acerca a los 8 mil millones.

Es un momento crucial en el impacto del cambio climático que, entre otras consecuencias catastróficas, puede provocar inéditas hambrunas, pobreza extrema generalizada en regiones enteras y masivas oleadas migratorias.

Vivimos en una época marcada por la crisis global sistémica y la superposición de sus componentes económico, alimentario, energético, hídrico.

Junto a la pobreza, que cobra más vidas que la guerra, aumenta el riesgo de graves enfermedades como la del ébola, que si no se detiene y resuelve en las hermanas naciones afectadas de África Occidental, con la cooperación urgente y eficaz de todos, podría convertirse en una de las peores pandemias de la historia.

Como declaró recientemente el presidente Raúl Castro Ruz, “ese noble y urgente objetivo reclama el esfuerzo y el compromiso indispensables de todas las naciones del mundo, según las posibilidades de cada una. Consideramos que debe evitarse cualquier politización de este grave problema que nos desvíe del objetivo fundamental, que es la ayuda en el enfrentamiento a esta epidemia en África y en la prevención en otras regiones”.

Se trata de un conjunto sin precedentes de problemas nuevos y viejos que tienden a hacer insostenible la vida humana. Ninguno de ellos puede resolverse si no cambia nuestra actitud, nuestra manera de encarar y tratar de transformar la realidad, para cooperar genuinamente en aras de la supervivencia de la Humanidad.

Como escribió en días recientes el compañero Fidel Castro, “cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.

“El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano,…”

Señor Presidente:
Es un hecho que, en el último período, se ha recrudecido el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y también, que se ha intensificado su aplicación extraterritorial en todas las regiones, especialmente mediante la imposición de enormes e insólitas multas por 11 mil millones de dólares contra 38 bancos, como el francés BNP Paribás, que realizan transacciones con Cuba y otros países.

Los daños económicos acumulados, enormes para una economía pequeña, alcanzan 1 billón 112 534 millones de dólares, calculados al valor del oro, el cual está siendo manipulado por los creadores del nefasto sistema monetario imperante que sufre ya los efectos de una crisis insuperable que golpea a los países más pobres.

Los daños humanos del bloqueo crecen. Son ya el 77% de los cubanos los que nacieron bajo estas circunstancias. El sufrimiento de nuestras familias no puede contabilizarse. Son muchas las convenciones internacionales que lo prohíben, incluida la de Ginebra de 1948 contra el genocidio. Se afecta el ejercicio de los derechos humanos de un pueblo entero. Se obstaculiza seriamente el desarrollo económico del país.
Aunque nuestros sistemas de atención social y salud logran impedir las pérdidas de vidas, ninguna persona honesta, en el mundo ni en los Estados Unidos, podría apoyar sus devastadoras consecuencias.

Pese a todo, nuestra cultura nacional, la educación y la garantía de derechos e iguales oportunidades nos permiten ser una sociedad instruida y solidaria.

Señor Presidente:
A ambos lados del Estrecho de la Florida, los pueblos de Estados Unidos y Cuba han tenido siempre profundos vínculos.

A pesar de las sistemáticas campañas de mentiras, contra nuestro país, a lo largo de medio siglo, el pueblo estadounidense apoyó la devolución a su familia del niño cubano secuestrado en 1999.

Cuba ofreció toda la ayuda a su alcance, desde las primeras horas, ante los terribles actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando miles de aviones no tenían dónde aterrizar y, luego, para paliar la falta de antibióticos, cuando se produjeron ataques con ántrax en los Estados Unidos.

Sinceramente preocupados por los daños que estaba provocando el huracán Katrina, en 2005, ofrecimos cooperación médica al pueblo de Nueva Orleáns y, de allí, surgió el contingente médico especializado en desastres y epidemias, Henry Reeve, un heroico joven norteamericano que luchó en el siglo XIX por la independencia de Cuba; el cual está ahora desplegado en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Su prestigioso nombre identificó aquel destacamento que en el 2005 asistió a Paquistán a raíz del terremoto, y continuó una fructífera cooperación con los médicos militares estadounidenses, iniciada en El Salvador, después del sismo de 2001, y en Guatemala, en los años 2002 y 2003, durante el tratamiento de la oncocercosis.

En el 2010, a raíz del terremoto en Haití, Estados Unidos y Cuba cooperaron igualmente a favor de esa sufrida nación.
El Gobierno cubano, invariablemente, compartió con el de Estados Unidos informaciones sobre planes de actos terroristas o atentados dirigidos contra este.

Pese a las viejas tensiones y los intentos de extremistas violentos y grupos terroristas de provocarla, no ha habido guerra, ni han muerto jóvenes norteamericanos en Cuba. Aunque se le ha calumniado, Cuba jamás ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

No hay hostilidad entre nuestros pueblos. Cuba acoge hospitalariamente a los pocos norteamericanos a los que su gobierno permite visitarla o que asumen los riesgos legales de hacerlo, y a quienes vienen a brindarnos ayuda humanitaria, como los “Pastores por la Paz” o a estudiar medicina en nuestro país.

Son conocidos los sondeos de opinión que muestran el apoyo creciente y mayoritario de absolutamente todos los sectores de la sociedad norteamericana al levantamiento del bloqueo y a la normalización de las relaciones bilaterales. Es particularmente notorio que ello ocurre aun más marcadamente en la Florida, donde también lo confirma la tendencia del voto electoral en las últimas elecciones presidenciales.

Figuras políticas de las más diversas tendencias y académicos relevantes reconocen que esta política ha fracasado en sus propósitos y no responde a los intereses nacionales de esa potencia. Basta leer los editoriales del New York Times de las últimas semanas.

Líderes religiosos plantean legítimas e inobjetables razones éticas y humanitarias para pedir el cambio.

Los norteamericanos reclaman la libertad de viajar al único lugar del planeta al que se les prohíbe hacerlo y el derecho a recibir información directa y personal de la realidad cubana.
Organizaciones empresariales y hombres de negocios consideran que el bloqueo perjudica sus intereses económicos. La mayoría de la opinión pública se opone a mantener el rumbo actual y lo expresa de forma cada vez más crítica.

La emigración cubana ha sufrido medidas discriminatorias y numerosos obstáculos a la reunificación familiar, los viajes en ambas direcciones, los costos excesivos que se le imponen, la manipulación política e incluso, violencia terrorista, y desea mayoritariamente paz y bienestar para sus familias y su pueblo y vínculos normales con su nación de origen.

¿Por qué alentar el uso ilegal de las tecnologías de la información en vez de autorizar negocios en materia de telecomunicaciones, mutuamente provechosos?¿Por qué impedir la conexión de Cuba a los cables submarinos cercanos, lo que limita y dificulta nuestra conectividad?
El bloqueo daña a Cuba, pero daña también a los Estados Unidos.

La absurda y ridícula inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, que sirve para justificar sanciones financieras adicionales, desprestigia a Estados Unidos.

Los 16 años de injusta y fraudulenta prisión impuesta a los tres luchadores antiterroristas cubanos no los han debilitado. Por el contrario, los han convertido en héroes y ejemplo para las futuras generaciones de cubanos y motivo de orgullo para los que, con sus sacrificios, forjaron el camino de la nueva Cuba.

La decisión de eliminar el bloqueo sería bienvenida a escala mundial y resultaría una influencia unitaria, a favor de la paz y la solución pacífica de los conflictos y diferencias.

Después de las medidas, limitadas pero positivas, del 2009 y 2011, sobre las visitas familiares, las remesas de los cubanos asentados en su territorio y los viajes de determinadas categorías de ciudadanos estadounidenses para intercambios de diversa índole, se ha ampliado a otros temas el diálogo a nivel técnico y se ha incrementado la cooperación en áreas como el enfrentamiento al narcotráfico, al delito trasnacional, al tráfico de personas, en la prevención de derrames de petróleo, en la búsqueda y salvamento de personas, en la seguridad aérea y de la aviación o ante hechos específicos.
La reacción de la sociedad norteamericana e internacional a estos modestos progresos ha sido de apoyo y aliento.

El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva y decisiva en la relación bilateral.

Señor Presidente:
Invitamos al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Podemos intentar encontrar solución a las diferencias, mediante el diálogo respetuoso y la cooperación en aspectos de común interés. Podemos vivir y relacionarnos, de forma civilizada, dentro de nuestras diferencias.

Cuba nunca renunciará a su soberanía ni al camino libremente escogido por su pueblo para construir un socialismo más justo y eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional distinto ni dejará de luchar por “el equilibrio del mundo”.

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

Debo pedirles, en esta difícil y especial coyuntura internacional, votar a favor del proyecto de Resolución A/69/L.4 titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, para apoyar la idea de que los graves problemas de este momento plantean a la Humanidad el imperativo de cambiar nuestra forma de relacionarnos para poder resolverlos, para preservar la paz, para preservar la vida humana.

Muchas gracias.

Obama y el bloqueo: un fardo pesado en los hombros de EE.UU.

miércoles, 22 de octubre de 2014
Por Wilkie Delgado Correa*
 
Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie. Por eso, el fracaso definitivo del bloqueo algún día llegará: ¡ya lo verán!
  El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba se ha mantenido criminalmente durante cincuenta y cinco años. Durante este lapso ha causado sufrimientos infinitos al pueblo cubano, pues ya desde el año 1960 había sido calificado por funcionarios del gobierno norteamericano como “guerra económica”. Desde el punto de vista financiero ha provocado un daño equivalente a más de un billón de dólares, con afectaciones a todas las ramas de la economía y con repercusión negativa en todas las esferas sociales.

  A causa de esta práctica genocida contra el pueblo cubano que involucra y afecta también a todas las naciones que sostienen relaciones con Cuba o la pretendan establecer, el gobierno norteamericano ha sido sancionado durante 21 años consecutivos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, con una votación apabullante en los últimos años. Eso mismo ha sucedido, desde mucho antes, en múltiples foros de carácter internacional.

  El bloqueo es, pues, un viejo problema de las relaciones de Estados Unidos con Cuba que hubo de heredar Obama y que en algún momento, al inicio de su primer mandato, se pensó que cambiaría dicha política inveterada y adoptaría medidas inteligentes para derogarlo parcial o totalmente. Sin embargo, durante su estancia en la Casa Blanca sólo ha establecido algunas medidas de flexibilización con carácter de afeites, mientras ha recrudecdo otras mucho más sensibles para Cuba en sus relaciones financieras con otros países. Son conocidas las sanciones millonarias a bancos y empresas de varios países por “violar las leyes del bloqueo contra Cuba”, ocurridas en fechas recientes, así como los procesos a personas naturales por supuestas infracciones de las leyes vigentes.

  En varias ocasiones el tema del bloqueo ha estado en la agenda del Congreso de los Estados Unidos, al discutirse enmiendas introducidas por legisladores de esa nación, tratando de eliminar determinadas medidas establecidas por el complejo entramado que constituye el llamado idílico embargo, como lo califica el gobierno norteamericano, a pesar de tratarse, realmente, de un cruel y despiadado bloqueo a nivel planetario y un acto flagrante de genocidio según el derecho internacional.

  La legislación más abarcadora del bloqueo es la Ley Helms-Burton, que se ha convertido en la práctica en una ley extraterritorial con alcance de intromisión, de sanción y de violación de los actos soberanos del comercio y de las relaciones comerciales de todos los países del mundo.

  Esta ley fue promulgada por el Presidente William Clinton el 12 de marzo de 1996, en una decisión que fue inconsecuente por una serie de razones. Es una herencia que Obama, teniendo en cuenta intereses legítimos del pueblo norteamericano y el reclamo de la comunidad internacional, debió enfrentar de una manera realista a la luz de los tiempos nuevos. Lo justo y más conveniente para los intereses del pueblo norteamericano sería derogarla y, con ello, el bloqueo, pues ya se ha comprobado en Naciones Unidas que el mundo entero, representado por la mayoría absoluta de los Estados,  reclaman el cese del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y, en cierta medida, contra cuantos países –representados en buques, empresas, bancos, etc.- mantengan relaciones comerciales con Cuba. De esas garras macabras no escapan ni los simples ciudadanos norteamericanos, impedidos de visitar Cuba o sometidos a condiciones vergonzosas y a procesos administrativos o judiciales.

  El bloqueo y la ley Helms-Burton constituyen una vergüenza para el pueblo norteamericano y una ofensa y una afrenta para todas las naciones del mundo. Invitamos a cuantos lectores incrédulos existan en este mundo, a que procuren y lean de cabo a rabo esta ley. Verán así renacer dentro de sí mismos el sentimiento antimperialista más acendrado y firme. Su lectura completa y analítica puede convertir en antimperialista consecuente al más inocente y neutral ciudadano común de cualquier país. Por eso,  uno se pregunta, con razón fundada, cómo fueron a la vez tan prepotentes como estúpidos para concebir, aprobar y poner en práctica un instrumento tan disparatado en lo político, en lo legal y en lo moral, que lo hace repudiable hasta por los propios países aliados de Estados Unidos.

  ¿Cómo es posible que Barack Obama, abanderado de cambios esenciales para la existencia del pueblo norteamericano, según anunciaba en sus inicios, que incluyen su moral y su prestigio, haya dejado intacta la aplicación de esa ley, e incluso haya acentuado algunos de sus aspectos, que, a la larga, es tan antinorteamericana como anticubana, como antinacionales son sus efectos sobre los otros países del mundo?

  Esa herencia nefasta del bloqueo y de vigencia de la ley Helms-Burton, será una carga pesada para Obama y los Estados Unidos, y lo mejor sería quitarla de sus hombros y lanzarla al estercolero de la historia.

 El reciente editorial del New York Times es suficientemente claro, según la óptica norteamericana, en argumentos y en  recomendaciones de medidas que están dentro de las facultades presidenciales de Obama. No se puede olvidar que ya el antibloqueo del mundo ha amenazado con sepultar el bloqueo actual y a todos sus defensores, y ya lo ha logrado en el terreno que debe ser más sensible y apreciado para todo verdadero gobernante y para toda nación respetable: la moral de su actuación histórica.

  La condena que reciben cada año en el seno de la Asamblea de la ONU los cubre de lodo y desprestigio. Este año la votación contra Estados Unidos aplastará a los representantes obtusos del imperio, que seguramente repetirán inmutables, que “el embargo es una medida de naturaleza bilateral”, sustentado en la supuesta acusación de que Cuba es un país que “apoya el terrorismo” y, por tanto, lo colocan en la espuria lista del Departamento de Estado. 

Tampoco faltarán las afirmaciones sobre que Estados Unidos es un significativo “socio comercial de Cuba”, y que este país debe cumplir determinados requisitos sobre democracia que han sido predeterminados desde “el Norte revuelto y brutal”, como lo calificara José Martí en su época.

  Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie, y aunque persistan en ejercer con crueldad infinita el bloqueo contra la Cuba solidaria, esa actitud y acción irracionales les  corroerá las entrañas y pondrán de manifiesto su sevicia imperial. El fardo pesado del bloqueo que EE.UU. se han echado a las espaldas para descargarlo como castigo contra Cuba, terminará por aplastar indefectiblemente la imagen que pretende mantener y exhibir ante el mundo. Por eso, el fracaso definitivo algún día llegará: ¡ya lo verán!

Enviado por su autor

*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba

¿Para qué sirve la ONU?

martes, 12 de agosto de 2014
Por Lillian Lechuga*

Esta institución mundial enclavada en Nueva York, ha servido siempre para avalar los crímenes, los abusos, el genocidio de Washington y sus aliados. 
En este momento asistimos a las barbaridades que comete el gobierno de Tel Aviv contra los habitantes de la Franja de Gaza sin reparar en los miles de niños y adultos víctimas de la voracidad de asesinos respaldados por la Casa Blanca.

 Recuerdo que en su primer mandato, Obama se pronunció hipócritamente a favor de restaurar las fronteras que existían entre Israel y Palestina antes de la guerra de 1967. Pero no incluyó nada en su discurso que permitiera pensar que iba a presionar a Israel para que cambiara su actitud belicista y mucho menos que se retiraran de los asentamientos israelíes. En definitiva, reiteró que se opondrá a que los palestinos pidan su reconocimiento como Estado en la ONU y que su defensa de la existencia de Israel es inflexible.

 Finalizando su primer período, se reunió con los miembros de la AIPAC (American Israel Public Affaire Committee), o lo que es lo mismo, el lobby israelí donde se pronunció a favor de la seguridad de Tel Aviv y subrayó que proseguirá su contubernio con ese gobierno. En boca del jefe de la Casa Blanca la seguridad de Tel Aviv significaba que un nuevo Estado palestino sería desarmado, mientras Israel conservaría su inmenso e ilegal arsenal atómico, y seguiría recibiendo más que nunca las armas yanquis más sofisticadas, abrogándose el derecho a decidir qué territorios devolvería.

 Muchos pensaron que tal vez por ser el primer mandatario yanqui afronorteamericano, se distanciaría de las ataduras de sus antecesores a los intereses de los grandes emporios fabricantes de las cada vez más sofisticadas y poderosas armas para liquidar a pueblos enteros.

 Olvidaron la existencia del Pentágono y sus exigencias. Tal fue su hipocresía que aún con las muestras que ya había dado de lo que vendría después, allá en Oslo se apresuraron a conferirle nada menos que el Premio Nobel de la Paz.

 Se puede afirmar que la ONU ha asistido impertérrita a todos los crímenes cometidos por los yanquis y sus aliados. Haría falta que desapareciera, habida cuenta de su papel contemplativo como le sucedió a su antecesora, la Sociedad de Naciones que tuvo su sede a orillas del lago Leman en Ginebra al finalizar la Primera Guerra Mundial.

 La burla de las grandes potencias a la Sociedad de las Naciones es un antecedente a considerar en las presentes circunstancias porque desembocó en una guerra. Hizo trizas los principios enunciados para el arreglo pacífico de las controversias y la no intervención, echó a un lado los propósitos de la limitación de armamentos.

 Y no es ocioso recordar ahora la persistente política de los Estados Unidos al avanzar en el dominio mundial de acuerdo con su ideología y basado en su potencial económico y militar. Esa intención tuvo una clara expresión cuando se discutía el Pacto que dio vida a la organización internacional, en medio de una situación de una Europa devastada por la guerra y el florecimiento de las ambiciones de las potencias del Viejo Continente cuando el presidente Wilson, que se presentaba como paladín de la democracia, presionó para que se incluyera en el documento una mención a la Doctrina Monroe, uno de los instrumentos de dominación de América Latina, invocado con harta frecuencia en aquellos años de intervenciones militares de Washington en países latinoamericanos. A la sazón, las tropas norteamericanas ocupaban Haití, Nicaragua y República Dominicana para imponer gobiernos sujetos a los deseos y ambiciones de Washington.

 Se pueden relacionar múltiples agresiones para las cuales se han inventado cualquier cantidad de falsos pretextos como en Iraq, Afganistán y más recientemente el conflicto con Siria y las amenazas a Rusia por la situación en Ucrania. En el siglo pasado abundaron las agresiones como las de Cuba, Granada, Guatemala, República Dominicana, Haití, Nicaragua y Panamá, los interminables conflictos en el Medio Oriente, las agresiones del militarismo japonés en Asia y los enfrentamientos en África para señalar solo algunas de las situaciones que han dejado incontables víctimas en sucesos dramáticos y cruentos. Todo ello con la anuencia de la ONU donde ocurren eventos tan inverosímiles como ignorar el rechazo de casi todos los países miembros al bloqueo yanqui contra el gobierno de La Habana.

 El desplome de la Unión Soviética que arrastró a los otros países socialistas de Europa ha dejado una huella profunda en la historia de finales de siglo y ha significado una alteración sustancial en las relaciones internacionales.

 El criminal ataque al pueblo serbio realizado impunemente por el sofisticado aparato militar de los Estados Unidos y sus cómplices europeos abrió un nuevo y peligroso capítulo en la historia de estos años. Se barrieron de un golpe los principios que dieron vida a las Naciones Unidas quebrando el sistema de seguridad.

 El asalto a Yugoeslavia recuerda el papel negativo de la Sociedad de Naciones que no pudo detener la invasión fascista a Etiopía, no brindó ayuda al gobierno legítimo de España en l936 y aceptó la intervención de Alemania e Italia a favor de las fuerzas retrógradas que hirieron de muerte la democracia en la Península, se hizo cómplice de la nefasta política de No Intervención a favor de los fascistas españoles, contempló indiferente la anexión de Austria a Alemania y el sacrificio de Checoeslovaquia, entregada a Hitler por los gobiernos de Francia y Reino Unido.

 La burla de las grandes potencias a la Sociedad de Naciones es un antecedente a considerar en las presentes circunstancias, habida cuenta de la no intervención de la ONU a favor de los pueblos víctimas de los genocidios. Hace añicos los principios enunciados para el arreglo pacífico de las controversias y la no intervención, ignora los propósitos de la limitación de armamentos. Nada da lugar a la esperanza de que cambiará la política de los Estados Unidos de avanzar en el dominio mundial de acuerdo con su ideología y basado en su potencial económico y militar.

 Hoy Naciones Unidas está al borde de un estrepitoso naufragio como le sucedió a su antecesora.
 

*Periodista cubana especializada en temas internacionales
Tomado de Cubadebate, Caricatura Pedro, de Granma

Cuando los medios no hacen caso a Amnistía Internacional (+ video)

sábado, 23 de noviembre de 2013
José Manzaneda*
Cuba ha sido elegida como miembro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue el país latinoamericano más apoyado, con 148 votos, seguido de México, con 135, que también entró a integrar dicho órgano (1).
En no pocos medios internacionales han puesto el grito en el cielo por el nombramiento de Cuba, con un mensaje calcado al del Gobierno de Estados Unidos, que protestó a través de su portavoz Jean Psaki (2). Grandes diarios como los españoles ABC (3), El Mundo (4) o El País (5) prefirieron, por supuesto, no mencionar al Gobierno de Washington, sino a supuestos “grupos en defensa de los derechos humanos” (6) u “organizaciones humanitarias” (7), cuya convocatoria de protesta apenas reunió a dos personas con una pancarta frente a Naciones Unidas (8).
Pero, ¿cuáles son estas “organizaciones de derechos humanos” mencionadas por los medios que condenan a Cuba? Una es la Human Rigths Foundation, con sede en el Empire State de Nueva York, en cuyo Consejo Internacional participan figuras del anticomunismo mundial como Václav Havel y Álvaro Vargas Llosa, y cuyo trabajo se centra en atacar a los gobiernos opuestos a la política exterior de EEUU, principalmente los de América Latina (9). El diario español –en su día “progresista”- El País publicaba un extenso artículo firmado por esta organización, en el que atacaba el nombramiento de Cuba y otros países como miembros del citado Consejo de DDHH (10).
Otra de las ONGs presentadas en los medios como supuestas observadoras neutrales de los derechos humanos en el mundo es United Nations Watch, una organización patrocinada por el Congreso Judío Mundial y que apoya los intereses de Israel y de EEUU en la ONU (11).
Esta práctica de legitimación como “jueces imparciales” de organizaciones que respaldan los intereses de los grandes poderes mundiales confunde a no pocos. El diario español progresista Público daba también legitimidad de ONG respetable a la citada United Nations Watch, sin hacer mención alguna de sus verdaderos objetivos (12). Y la enciclopedia Wikipedia (13) avalaba la condena a Cuba a partir de los informes de la Freedom House, organización ligada a la CIA y financiada en un 80% por el gobierno de EEUU (14).
Los medios han remarcado el nombramiento de Cuba –así como el de Rusia y China- como miembro del citado organismo de Naciones Unidas. Apenas han mencionado el nombramiento también de Arabia Saudí, monarquía absoluta y socio estratégico de EEUU (15). Y no han dicho ni una palabra sobre el de Marruecos, también aliado de Washington y cuyo régimen viola de manera sistemática los derechos humanos tanto en su territorio como –principalmente- en el Sahara Occidental (16). Numerosas organizaciones llevan décadas denunciando desapariciones, torturas, brutalidad policial y restricciones de la libertad de expresión y manifestación.
Pero el caso más llamativo es el de México, país también elegido para integrar el Consejo de DDHH, en representación de América Latina junto a Cuba. México ni es mencionado en dichos medios, a pesar de las denuncias de Amnistía Internacional, organización que sí es citada por sistema cuando se refiere a Cuba (17). Amnistía Internacional habla de “graves violaciones de derechos humanos en México (que) ponen de manifiesto que (…) los compromisos asumidos por el Gobierno mexicano (…) no se están cumpliendo”. Menciona “casos de homicidios ilegítimos, torturas, violaciones y detenciones arbitrarias perpetrados por agentes de la policía”, apunta a “casos de presos de conciencia” y denuncia que “activistas políticos y sociales, periodistas y defensores y defensoras de derechos humanos son (…) los colectivos más afectados por la falta de acceso efectivo a la justicia”.
El nombramiento de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU tiene –sin duda- mucho que ver con la solidaridad –silenciada por los medios- que ejerce la Isla en decenas de países del llamado Tercer Mundo, donde sus programas de cooperación Sur-Sur sientan las bases para el desarrollo de incipientes sistemas de salud o educación (18). Por eso fue uno de los países más votados, incluso por gobiernos no estrictamente afines. Por enviar médicos, y no marines, como forma de ejercer los derechos humanos en todo el mundo (19).
*Coordinador de Cubainformación
Video en Youtube:

Cronopiando: Tres récords mundiales

viernes, 1 de noviembre de 2013
Por Koldo Campos Sagaseta

 Tan aficionada como es la sociedad estadounidense a batir marcas mundiales e incorporarse al Guinnes hasta el punto de acaparar la mayor parte del medallero de la infamia, en estos días está de triple enhorabuena. Y no es para menos. Acaba de pulverizar tres registros mundiales que parecían inamovibles.  Las tres marcas las ha homologado la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas que por vigésimo segundo año consecutivo (primer récord) ha vuelto a condenar el bloqueo económico que impone Estados Unidos a Cuba.

 Desde 1992, a una por año, veintidós resoluciones han venido dando la razón y el derecho a Cuba en lo que ya se ha convertido (segundo récord) en el embargo económico más prolongado de la historia y que ha supuesto para Cuba pérdidas económicas del orden de 1 billón, 157 mil millones de dólares, además de miles de muertos como consecuencia del único terror que se conoce en Cuba y que es el que impone Estados Unidos armando y amparando toda clase de atentados  como la impune voladura de un avión comercial cubano en 1976 en el que murieron 73 pasajeros.

 Si en la primera resolución la comunidad internacional le dio la razón a Cuba por 59 votos a 3,  (se abstuvieron 71 países) Cuba ha ido ampliando con el paso de los años el número de adhesiones. En el 2002, por ejemplo, Cuba ganó por 173 votos a 3; en el 2007 por 184 a 3; el pasado año Cuba derrotó a los Estados Unidos por 187 a 3,  récord que parecía insuperable.
 Sin embargo,  este año en que, a falta del tradicional apoyo de las Islas Marshall o Palau, dos colonias con rango de Estado que flotan por la Polinesia, Estados Unidos sólo ha contado con el respaldo de Israel, ha vuelto a quedar en evidencia al perder (y es el tercer récord) por ¡188 votos a 2!

Algunos datillos sobre Koldo --> Aquí
 
La imagen, con anuencia de Juan Kalvellido @JKALvellido

Bruno Rodríguez Parrilla: "El bloqueo califica como un acto de genocidio"

martes, 29 de octubre de 2013


Véalo en Youtube

El informe presentado puede ser descargado: aquí


INTERVENCIÓN DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE CUBA, BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA EN EL 68 PERIODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS, EN EL TEMA: “NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CONTRA CUBA”. NUEVA YORK, 29 DE OCTUBRE DE 2013.


Señor Presidente:

El Departamento de Comercio de los Estados Unidos ha puesto como condiciones para emitir una licencia que autorice cualquier suministro de equipos, dispositivos o medicamentos, al Cardiocentro Pediátrico William Soler de La Habana, el uso exclusivo de estos en pacientes cubanos, monitorear su destino final, que no se utilicen en actos de tortura, en violaciones de derechos humanos, en producciones biotecnológicas, ni sean re-exportados. En el Apéndice E del formulario de la licencia, pide numerosos datos para cerciorarse de que el Cardiocentro no tiene vínculos con la producción de armas químicas y biológicas, con tecnologías de misiles, ni armas nucleares.

Decenas de prestigiosos especialistas, al menos cinco reconocidos hospitales estadounidenses y muchos otros en el planeta conocen bien esta institución especializada en Cardiología y Cardiocirugía pediátricas, que desde el 2010, ha operado del corazón a 1 101 niños y atendido a decenas de miles de pequeños pacientes.

Sin embargo, el Cardiocentro continúa siendo catalogado por el Departamento de Comercio como “Hospital Denegado”.

Como consecuencia, las niñas y niños cubanos no pueden ser tratados con el dispositivo Amplatzer para curar la comunicación interauricular o cerrar el cortocircuito vascular en el conducto arterioso del corazón, ni con los dispositivos utilizados en el cateterismo intervencionista, o recibir medicamentos de mejor calidad para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca, anti-arrítmicos y antibióticos de última generación.

Por esa razón, decenas de menores sufrieron cirugías toráxicas que pudieron ser evitadas. Otros ciento dos niños operados, con hipertensión pulmonar, no pudieron ser tratados con gas óxido nítrico, que es una de las mejores terapéuticas disponibles.

De igual manera, el Instituto de Cirugía Cardiovascular carece de piezas de repuesto, contraste y software avanzado para realizar eco-cardiografías.

El Hospital Ortopédico Frank País no puede sustituir la Cámara Gamma SOPHA, necesaria para el diagnóstico de afecciones tumorales malignas, infecciones óseas y articulares.
El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí no puede acceder al antiviral en solución oral infantil Kalestra, al no tener licencia del Departamento del Tesoro para su importación. Este medicamento inhibe la replicación del virus en niños nacidos con SIDA, aumenta su inmunidad y previene las enfermedades oportunistas.

Los daños humanos que produce el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos impuesto a Cuba son incalculables. Provoca sufrimientos y constituye una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos. El 76% de los cubanos han vivido bajo sus efectos devastadores desde su nacimiento.

El bloqueo califica como un acto de genocidio, según el artículo II de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; y también como un acto de guerra económica, de acuerdo con la Declaración Relativa al Derecho de la Guerra Marítima adoptada en 1909.

El Departamento de Estado miente y manipula datos de remesas de la emigración y de las pequeñas donaciones de organizaciones no gubernamentales, que él mismo obstaculiza, para presentar a su gobierno como un donante de ayuda humanitaria a nuestra nación.
El memorando del subsecretario asistente de Estado Lester Mallory, escrito el 6 de abril de 1960 y desclasificado 30 años después, dice, cito: 


La mayoría de los cubanos apoyan a Castro […] No existe una oposición política efectiva [...] El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno [al gobierno] es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria [...] Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica [...] negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. Fin de la cita.

Es bárbaro e insólito que 53 años después, persista la misma política.

Señor Presidente:
Los daños económicos acumulados en medio siglo debido al bloqueo ascienden a un billón 157 mil millones de dólares, más de un millón de millones.

Hemos alcanzado resultados innegables en la eliminación de la pobreza y el hambre, en índices de salud y educación que son de referencia mundial, en la promoción de la igualdad de género, en la libertad y el bienestar equitativo, en el consenso social, en la participación democrática de los ciudadanos en las decisiones de gobierno, en la reversión del deterioro ambiental, y en el desarrollo de la cooperación internacional con un centenar de países del Tercer Mundo, ¿cuánto más no habríamos podido hacer sin este colosal obstáculo a nuestro desarrollo y los enormes costos humanos y financieros que nos han impuesto?.
Durante el gobierno del presidente Obama, el bloqueo ha sido recrudecido, en particular en el sector financiero.

Históricamente, Estados Unidos ha empleado en la persecución y vigilancia de nuestras transacciones financieras y relaciones económicas el enorme poderío tecnológico de su sistema masivo de espionaje global recientemente denunciado.

Desde enero de 2009 hasta septiembre de 2013, se han impuesto multas a 30 entidades norteamericanas y extranjeras, cuyos montos totalizan más de 2 mil 446 millones de dólares por relacionarse con Cuba y otros países.

En diciembre del 2012, el banco británico HSBC, fue multado, por la misma razón, en un monto de 375 millones de USD y el banco japonés Tokio-Mitsubishi UFJ con 8,6 millones.
En marzo del 2013, la agencia Reuters suspendió los servicios de información bancaria y financiera.

El cerco económico se ha apretado y su impacto está presente en las carencias y dificultades que sufre la familia cubana en todos los aspectos de su vida.

Estados Unidos no es un socio comercial de Cuba, como afirman desvergonzadamente sus representantes, porque no puede serlo el Estado al que no se puede exportar ni comprar productos o servicios, ni usar el dólar en nuestras transacciones; de cuyas subsidiarias en terceros países no se nos permite adquirir medicinas ni alimentos debido a la Ley Torricelli, que también prohíbe entrar en sus puertos, durante 180 días, a los barcos de todo el mundo que atraquen en la isla; que impide a otras naciones vendernos todo lo que tenga más de un 10% de componentes estadounidenses o exportar aquí cualquier producto que contenga materias primas cubanas. No lo es el Estado en que rige la Ley Helms-Burton, que amplió de forma inédita las dimensiones extraterritoriales del bloqueo y codificó integralmente el “cambio de régimen” y la ulterior intervención en Cuba, ni el Estado que invoca la Ley de Comercio con el Enemigo de 1917, solo aplicable a situaciones de guerra y únicamente vigente para Cuba.

Nuestra pequeña isla no es una amenaza para la seguridad nacional de la superpotencia. Entonces, ¿por qué los norteamericanos no pueden acceder a productos cubanos de primera calidad, a nuestros medicamentos de última generación? ¿Por qué sus empresarios pierden oportunidades? ¿Por qué no se abren negocios que crearían empleos en tiempos de crisis? ¿Por qué las compañías norteamericanas no pueden acceder a la nueva Zona Especial de Desarrollo del Mariel?

Las sanciones permanecen intactas y se aplican con todo rigor. No es un asunto bilateral. El bloqueo es agresivamente extraterritorial y una violación del Derecho Internacional que lacera la soberanía de todos los Estados. Es una transgresión de las normas internacionales de comercio y de la libertad de navegación. La cruel inclusión de medicinas y alimentos quebranta el Derecho Internacional Humanitario. Es un acto hostil y unilateral que debe cesar unilateralmente.

Señor Presidente:
El bloqueo es el principal obstáculo al más amplio acceso a internet y las tecnologías de la información y las comunicaciones, al restringir el ancho de banda de la isla, encarecer la conectividad e impedir la conexión a los cables submarinos cercanos.

Las sanciones limitan gravemente los contactos entre ambos pueblos y los que permite, los condiciona con propósitos de “cambio de régimen” y desestabilización interna.
A pesar de que Washington ha autorizado muy selectivamente algunos intercambios culturales, académicos y científicos, estos continúan sujetos a severas restricciones y múltiples proyectos de este tipo no pudieron realizarse debido a las negativas de licencias, visas y otras burocráticas autorizaciones.

Cuba es el único destino en el planeta, prohibido a los viajes de los ciudadanos estadounidenses. Es un asunto constitucional relevante que, en esta materia, los ciudadanos norteamericanos no sean iguales ante la ley, según sean o no de origen cubano.
El Equipo Nacional de Beisbol no ha podido cobrar los pagos adeudados por su 
participación en el II y III Clásicos Mundiales de 2009 y 2013. Se denegó la licencia a 300 corredores norteamericanos para participar en el maratón Marabana, en 2012.

Más de 300 músicos, que participaron en decenas de proyectos artísticos en este país, no han podido recibir remuneración.

La emigración cubana sufre medidas discriminatorias. La respuesta a la reforma de la ley migratoria cubana, de enero de 2013, ha sido la persistencia en la aplicación de la Ley de Ajuste Cubano y en la política “pies secos-pies mojados” que alientan la emigración ilegal e insegura y el tráfico de personas, las cuales provocan pérdidas de vidas humanas.

Curiosamente, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) embargó los fondos de una Organización No Gubernamental británica, destinados a adquirir y distribuir en el Reino Unido el libro “La guerra económica contra Cuba” de un autor europeo, producido por la editorial Monthly Review Press, basada en Nueva York.

Durante tres meses, fueron retenidos los fondos del Consejo Latinoamericano de Iglesias previstos para costear su VI Asamblea General en La Habana.

La cooperación humanitaria, principalmente médica y educativa, que brindamos a decenas de pueblos también es objeto de represión.

El bloqueo es un acto inculto que impide el libre movimiento de las personas, el flujo de la información, el intercambio de ideas y el desarrollo de vínculos culturales, deportivos y científicos.

La política estadounidense contra Cuba sufre absoluto aislamiento y descrédito mundial y carece de sustento ético o legal. Así lo demuestran los más de 180 votos en esta Asamblea General, los discursos de decenas de Jefes de Estado y Gobierno en el Debate General y los argumentos de los Estados Miembros y las Organizaciones Internacionales expuestos en el Informe del Secretario General de las Naciones Unidas.

Señor Presidente:
El Presidente Obama podría utilizar sus amplias facultades constitucionales, aun sin pasar por el Congreso, para generar una dinámica que cambie la situación. En definitiva, los norteamericanos dicen que fue elegido para el cambio. ¿Qué se gana con la inercia de una política vieja, obsoleta, propia de la confrontación bipolar, enferma y éticamente inaceptable, que no ha funcionado durante 50 años? ¿Por qué no escuchar la opinión crecientemente mayoritaria en la sociedad norteamericana y en la emigración cubana, incluso en La Florida, que apoya la normalización de relaciones bilaterales y se opone al bloqueo y a la prohibición de viajar?

¿Por qué no aceptar que somos una Nación y un Estado independiente, igualmente soberano? ¿No será mejor renunciar pragmáticamente a la obcecación ideológica, heredada de dos generaciones anteriores de políticos estadounidenses, que no ha funcionado y dejar de gastar los dólares de los contribuyentes para intentar, infructuosamente, cambiar al gobierno cubano?

La persistencia del Departamento de Estado en designar a Cuba, de manera arbitraria e infundada, como Estado patrocinador del terrorismo internacional, lastra la credibilidad de los Estados Unidos, precisamente desde cuyo territorio se organizaron, financiaron y ejecutaron actos terroristas contra Cuba que provocaron 3478 muertos y 2099 discapacitados. En Miami, tiene cómodo refugio el conocido terrorista internacional Posada Carriles, mientras se mantiene en injusta y prolongada prisión a cuatro de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos. ¿Qué impide al gobierno de EE.UU. ponerlos en libertad como acto humanitario o de justicia?

Señor Presidente:
El gobierno de Cuba, con el apoyo ampliamente mayoritario y la participación activa del pueblo, sigue enfrascado en un profundo proceso de transformaciones económicas, dirigidas a hacer más eficiente nuestra economía socialista, mejorar el nivel de vida de la población y preservar las conquistas sociales de la Revolución.

Estas transformaciones gozan de un amplio reconocimiento internacional y cuentan con la creciente cooperación de muchas naciones, en particular, de la región de América Latina y el Caribe, con lo cual se fortalecen diversas formas de integración.

Los fundamentos de la política norteamericana hacia Cuba se mantienen inamovibles, anclados en la Guerra Fría.

Señor Presidente:
Los peligros que amenazan la existencia de nuestra especie son graves e inminentes. Para preservar la vida humana hay que salvaguardar la paz y para ello es indispensable un cambio profundo en la manera de tratar y resolver los problemas del mundo y los conflictos, mediante el diálogo y la cooperación, sin el egoísmo y la filosofía del despojo que llevan a la guerra, al uso de la fuerza y a las medidas económicas coercitivas que, silenciosamente, también hieren y matan.

Es cierto que entre ambos gobiernos existen grandes diferencias, pero el único camino productivo es encontrar una manera civilizada de relacionarnos, reconociendo que somos Estados vecinos pero distintos y que solo a cada pueblo corresponde dirimir sus propios asuntos, su sistema político y decidir sobre su economía, según sus legítimos intereses. Por tanto, habría que hacer prevalecer el diálogo, la negociación e, incluso, la cooperación en lo que sea posible y conveniente, en beneficio de ambos pueblos y de las relaciones hemisféricas.

La reciente reanudación de las conversaciones migratorias y sobre correo postal, así como el desarrollo de contactos acerca de otros temas de interés mutuo, como las operaciones de respuesta a derrames de hidrocarburos, los procedimientos de búsqueda y salvamento marítimo y aeronáutico, y la seguridad aérea y de la aviación, demuestran que ello es posible y útil.

El Gobierno de Cuba, como expresión de su voluntad de paz y convivencia respetuosa, reitera su disposición a avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales y ratifica su disposición para establecer un diálogo serio, constructivo, en condiciones de igualdad y pleno respeto a nuestra independencia.

Señor Presidente:
Una vez más, a nombre del abnegado, heroico y solidario pueblo de Cuba, solicito a los representantes de los Estados Miembros votar a favor del proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos los Estados Unidos de América contra Cuba”.
Muchas gracias.


CRONOLOGÍA DE LA PRESENTACIÓN Y VOTACIÓN DE LOS PROYECTOS DE RESOLUCIONES PARA ELIMINAR EL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO DE ESTADOS UNIDOS CONTRA CUBA
Votación histórica contra el bloqueo
1992 59 3 71
1993 88 4 57
1994 101 2 48
1995 117 3 38
1996 137 3 25
1997 143 3 17
1998 157 2 12
1999 155 2 8
2000 167 3 4
2001 167 3 3
2002 173 3 4
2003 179 3 2
2004 179 4 7
2005 182 4 1
2006 183 4 1
2007 184 4 1
2008 185 3 2
2009 187 3 2
2010 187 2 3
2011 186 2 3
2012 188 3 2
2013 188 2 3

Al desnudo en ONU hostilidad anticubana de Estados Unidos

domingo, 20 de octubre de 2013
Editado por Bárbara Gómez (RHC)
Se avizora derrota número 22 de EEUU en el caso del bloqueo contra Cuba
Cuba presentó esta semana ante la Asamblea General de la ONU evidencias de violaciones estadounidenses del Derecho Internacional y la Carta de la Organización con la política del bloqueo y la subversión a través de transmisiones radiales y televisivas.

 En diferentes comisiones de la Asamblea en su 68 período de sesiones, la isla expuso elementos que demuestran la vigencia de la hostilidad del gobierno norteamericano, mantenida por más de medio siglo.

 Las dificultades en el acceso a medicamentos y equipos que salvan vidas y su particular impacto en los niños, fueron denunciadas aquí, a pocos días de que la Asamblea General vuelva a sentar a Washington en el banquillo de los acusados por su insistencia en mantener el cerco económico, comercial y financiero.

 Al intervenir en la Tercera Comisión -que se ocupa de asuntos sociales y humanitarios- la diplomática cubana Lisandra Astiasarán señaló que estimados muy conservadores cifran en alrededor de 39 millones de dólares los daños provocados al sector de la salud en el último año por la unilateral medida, una parte de ellos en hospitales que atienden a infantes.

 Por solo citar un caso, el Cardiocentro Pediátrico William Soler, en La Habana, enfrenta serias dificultades para adquirir oxido nítrico, gas fabricado por compañías estadounidenses y europeas, que se utiliza en el tratamiento a los niños con crisis pulmonares y sometidos a trasplantes, advirtió.

 Asimismo, informó sobre la carencia de varios medicamentos antivirales requeridos por menores, "debido a que las compañías norteamericanas que los producen no responden las solicitudes de las empresas cubanas o bien alegan que no pueden comerciar con Cuba".

 Son numerosos y lamentables los ejemplos de que los niños cubanos continúan siendo víctimas inocentes de la absurda política del bloqueo, sentenció.

 Astiasarán recordó que el próximo 29 de octubre la comunidad internacional tendrá una vez más la oportunidad de rechazar en la Asamblea General el cerco de Washington, al presentarse una nueva resolución sobre la necesidad de poner fin a esta política, documento aprobado anualmente de manera abrumadora desde 1992.

 Por su parte, la delegada ante la Cuarta Comisión de la Asamblea, Lilianne Sánchez, llamó la atención sobre el reiterado uso por el gobierno de Estados Unidos de transmisiones ilegales de radio y televisión para subvertir el orden en la isla y cambiar su sistema político y socioeconómico.

 "El gobierno de Estados Unidos continúa aplicando una política agresiva contra Cuba en el ámbito radioelectrónico, a pesar de ser abiertamente violatoria de las normas del Derecho Internacional y las normas y reglamentos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones", afirmó.

 En los debates del grupo de trabajo que se encarga de Política Especial y Descolonización, la diplomática denunció que esas acciones afectan el normal funcionamiento de los servicios de radiocomunicaciones y producen interferencias.

 Según expuso, al cierre de 2012 se habían transmitido semanalmente contra el país caribeño un promedio de dos mil 74 horas de emisiones subversivas, utilizando para ello alrededor de 34 frecuencias.

 De igual manera, continuaron las transmisiones de señales de televisión, desde estaciones a bordo de aeronaves estadounidenses, en el canal 13 (213 megahertz (MHz)) y canal 20 (509 MHz), así como en la frecuencia 94.7 MHz del servicio de radiodifusión por Frecuencia Modulada (FM).

 Respecto al año en curso, dijo que hasta el 11 de mayo se efectuaron transmisiones que ocasionaron 70 días de interferencias en canales de la televisión cubana y 64 días en el servicio de radiodifusión por FM; mientras que en junio se emplearon 26 frecuencias, sumando mil 900 horas semanales de agresiones.

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