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Declaración política Segundo Encuentro Regional del Caribe “Larga vida a las mariposas”

domingo, 15 de diciembre de 2013
Las organizaciones convocantes a este evento que hacemos parte de la Coalición Larga Vida a las Mariposas [1], las y los asistentes de diferentes organizaciones sociales y participantes en general del espacio, recogiendo las diferentes perspectivas que aportan al fortalecimiento del proceso de apoyo y solidaridad con los prisioneros y prisioneras políticas en la región del Caribe colombiano declaramos que:

 1.      Rechazamos la formulación de la actual política criminal, porque desconoce el conflicto social, político, económico y armado de nuestro país, y genera el actual modelo de reclusión basado en el derecho penal enemigo y niega la posibilidad de la resocialización como carácter central de la pena privativa de la libertad.

 2.      Denunciamos la existencia de más 150 Prisioneros y Prisioneras Políticas en las cárceles ubicadas en la Región Caribe, en sus distintas categorías (de Guerra, Conciencia y Victimas de Montajes Judiciales), e insistimos en la necesidad de su reconocimiento por parte del Estado colombiano, pues éste significa un paso importante hacia la reconciliación y la construcción de un país con justicia social. En el marco de esto exigimos al Estado que reconozca su responsabilidad en los procesos de persecución y criminalización a la protesta social y a la oposición política que ha desencadenado en el encierro de miles de luchadoras y luchadores sociales que encarnan el sueño de la construcción de una Colombia diferente.

 3.      Apelamos al respeto del estado social de derecho y las garantías civiles y políticas, en las cuales se enmarcan la libre escogencia de la opción política e ideológica que en ningún momento puede significar un trato discriminatorio hacia los opositores, por lo anterior, exigimos que los y las prisioneras políticas no sean excluidos o marginados de los beneficios que tiene el complejo de la población reclusa en nuestro país, en razón de su opción política.

 4.      Siendo conscientes de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la población reclusa y en especial los y las prisioneras políticas, ratificamos la importancia de la ampliación de los escenarios de solidaridad en la intención de lograr condiciones de vida dignas de las personas en reclusión.

 5.      Desde las organizaciones defensoras de derechos humanos y el movimiento social y popular en general, se hace necesaria la apropiación del problema de los y las prisioneras políticas en Colombia como manifestación fehaciente del conflicto social, político, económico y armado que vive el país hace tantas décadas.

 6.      Exhortamos la importancia del fortalecimiento organizativo al interior de las cárceles, por lo tanto apoyamos la consolidación de los colectivos de prisioneros y prisioneras políticas y su convergencia en el Movimiento Nacional Carcelario, para que sigan luchando para transformar las actuales condiciones de reclusión que vulneran de manera profunda los derechos humanos, sin embargo, hacemos un llamado a las organizaciones políticas y sociales para que desde su trabajo diario se visibilice y blinde el trabajo que se desarrolla al interior de los penales.

 7.      Reiteramos nuestro compromiso en la formulación de  estrategias concretas y conjuntas con los procesos organizativos al interior de las cárceles, que posibiliten hacer efectivas las exigencias que mejoren las condiciones vitales de las y los prisioneros políticos y la población reclusa en general.

 8.      Proponemos el desarrollo de una campaña de sensibilización y solidaridad con las y los Prisioneros Políticos en el Caribe, que desemboque en compromisos de apoyo concretos por parte de las organizaciones sociales, populares, sindicales, estudiantiles y defensoras de derechos humanos, con el propósito de aliviar las repudiables condiciones de reclusión a las que son sometidos y ampliar las voces de exigencia de su libertad.

 9.      Desde el espacio del Segundo Encuentro Regional del Caribe por la libertad de los y las prisioneras políticas “Larga vida a las Mariposas”, expresamos nuestro apoyo al alcalde de Bogotá Gustavo Petro y rechazamos la decisión de su destitución por parte del procurador general de la nación Alejandro Ordoñez, por considerarla un atentado al poder soberano que reside en el pueblo y a la democracia, siendo una prueba más de la inexistencia de garantías para el ejercicio de la oposición política en el país.

 10.   Nos solidarizamos con los compañeros de la universidad de Córdoba que se encuentra bajo amenaza de judicialización y entrarían a engrosar las filas de los prisioneros de conciencia en nuestro país, y rechazamos enérgicamente la estigmatización de la cual han sido objeto.

 11.   La Coalición Larga Vida a las Mariposas respalda los Diálogos de Paz que se desarrollan en la Habana entre en el Estado y la Insurgencia de las FARC EP, a los que esperamos se pueda unir el ELN, así como el reconocimiento y búsqueda de la libertad para los y las prisioneras políticas como paso fundamental hacia la reconciliación para construcción de un país en paz con justicia social. Nos comprometemos a aportar en la construcción de una paz estable y duradera desde nuestra condición como miembros de la sociedad colombiana.

 12.   Decidimos convocar una reunión de coordinación en el mes de enero de 2014, para dar continuidad a este espacio de encuentro y a la construcción colectiva de nuestras líneas de acción para el próximo año, en la cual recogeremos los elementos y propuestas de acciones de solidaridad  desarrollar con los y las prisioneras políticas del Caribe.

 13.   Por último resaltamos que la lucha que libra el Movimiento Nacional Carcelario junto con el movimiento social y popular colombiano hace parte del objetivo incansable de la construcción de un país en paz con justicia social. Y desde este espacio se hace un llamado de atención a las organizaciones sociales y populares para que el compromiso que se asume con los y las prisioneras políticas se traduzca en el ánimo de reconocer y trasformar  las aberrantes condiciones en las que se vive al interior de las cárceles y la dignidad con las que se asumen por parte de ellos.
 
Diciembre 10 de 2013, Barranquilla.
 Ver más en: www.fundacionlazosdedignidad.org

[1] “La Coalición Larga vida a las Mariposas es un espacio en el que convergen diferentes organizaciones que enarbolamos las banderas de la lucha desde la solidaridad, y  reivindicación de la dignidad que merecen las y los luchadores que actualmente se encuentran tras los muros que han construido los hombres cobardes para silenciar las voces de la libertad”. […]En Colombia, con la negación de la existencia de un conflicto político, social y armado que ha manchado de sangre, sudor y sufrimiento casi seis décadas de nuestra historia reciente se niega también el estatus de prisioneros políticos puesto que con ello se develaría la aguda crisis que nuestro pueblo atraviesa y se reconocería que hay en éste momento, de 7.500 a 9.000 luchador@s con su grito de rebeldía desde las cárceles, nosotras y nosotros más allá de la solidaridad nos proponemos una Colombia independizada en la que ellas y ellos estén acá con nosotras y nosotros.
 ¿Quiénes son las y los prisioneros políticos? Son seres humanos como nosotros, sensibles con el dolor ajeno, opositores al régimen, castigadas por los gobiernos  por el delito de alimentar sueños y esperanzas y  opinar desde su propio criterio para construir una mejor sociedad.

¡Honor y Gloria para Nelson Mandela y libertad para los otros Mandelas presos todavía!

miércoles, 11 de diciembre de 2013
Por Wilkie Delgado Correa

 
En ocasión del 65 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno puede preguntarse y preguntar qué hacen esos hombres extraordinarios cumpliendo esas sanciones bárbaras en los Estados Unidos, por qué no se les ha indultado a pesar del reclamo mundial en este sentido y por qué aún permanecen en las prisiones federales, después de tantos años en ellas, esos otros Mandelas de nuestro tiempo.

En estos días el mundo entero rinde honores a Nelson Mandela, cuya significación hoy, en los días de póstumos homenajes, tal vez alcanzarán una dimensión mayor que los recibidos en vida después de su excarcelación, tras su permanencia en la cárcel durante 27 años por su lucha por la libertad e igualdad de los sudafricanos negros y su enfrentamiento al régimen de opresión del apartheid.

 ¿Cuántos sufrimientos tuvo que soportar en plena juventud y madurez de su existencia por combatir en forma armada y pacífica, junto a su pueblo, contra uno de los regímenes más oprobiosos del mundo? ¿Cuánto odio y venganza se lanzaron contra él y el grupo de dirigentes que le acompañaron en la cárcel, y, por supuesto, contra el pueblo negro sudafricano? ¿Cuántos calificativos perversos y viles trataron de vilipendiarlo y presentarlo como un engendro monstruoso, mezcla de terrorista y comunista, y como si ambas cosas fueran posibles de existir en un solo hombre? ¿Qué significó en dolor y muerte, en enajenación y violación de derechos humanos la instauración del régimen del apartheid? ¿Cuántos millones de seres humanos de la raza negra, amplia mayoría de Sudáfrica, sufrieron las terríficas condiciones que les impusieron a sangre y fuego, mucho mayor en la medida que aumentaban su resistencia y rebeldía?

 Hoy que una vez más, en ocasión de su desaparición física, se le rinden los honores merecidos a Nelson Mandela, y no obstante la naturaleza generosa de ese gran hombre, es un deber recordarlo todo. Y no se puede recibir con complacencia y a ultranza las frases hipócritas vertidas por algunos que son herederos, como representantes de gobiernos de determinados países, de la historia vergonzosa de contubernio y participación directa en apoyo de aquel régimen genocida. Tampoco se puede olvidar la acción de aquellos países que mantuvieron a Mandela y su organización política en la lista como terroristas hasta fecha bastante reciente, como lo fue Estados Unidos. Y no se puede dejar de pensar y preguntarnos por qué junto a las loas de ahora, no llegan a manifestar,  junto a las expresiones de condolencias, las disculpas condignas por haber sido partícipes de tan horrenda injusticia histórica?

 Por otra parte, si se llegase a la conclusión de que todo el mundo requiere una “segunda oportunidad”, frase empleada por Obama en cierta oportunidad, debe recordárseles a todos, en ocasión del 65 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que el país que pretende erigirse en gendarme guardián de estos derechos, al estilo pretoriano del apartheid, tiene en sus cárceles a luchadores del calibre y temple de Mandela. Y por eso mismo se impone exigir una mirada que ponga a la luz del día universal a esos otros Mandelas que todavía guardan una prisión injusta y bárbara en los EE.UU. y otros países del mundo. Para este ejercicio, inspirados en la más pura sensibilidad humana y guiados por una conciencia del bien y la virtud, se requiere un acercamiento a las ideas de Madiba. A este respecto bastaría ésta: “Después de escalar una montaña muy alta descubrimos que hay otras montañas por escalar.”

 Empezando por un ciudadano de casa, ahí está el caso de  Leonard Peltier, que es prisionero político del gobierno estadounidense y que en febrero del 2014 habrá cumplido 38 años en prisión. Fue condenado a dos sentencias de por vida, por el doble crimen de ser indio norteamericano y ser defensor de los derechos de su pueblo. Y con seguridad está perseguido por el pensamiento racista del general Philip Sheridan resumida en la sentencia que pronunciara hace más de 100 años: "el único indio bueno es el indio muerto."

 Y Peltier, al estilo de Mandela, como sustento de sus luchas y  de las razones para su larga condena, manifiesta su descargo ideológico de esta manera: "...Soy un preso del odio, el egoísmo y la mentira y la ignorancia y la injusticia de la gente que nos supera en número a mí y a mí pueblo. Ellos bajaron en mis costas y pisotearon mi patria. Ellos me han impuesto su cultura, religión y leyes. De ahí que mi pueblo es hoy menos que ayer cuando llegaron a nuestras costas con sus promesas falsas. Yo soy toda esa voz india y grito desde millones de tumbas con almas inquietas..."

 Ahí está el puertorriqueño Óscar López Rivera, con 70 años de edad, y el prisionero más antiguo de América Latina y el Caribe, que tiene ya 32 años cumplidos, y que fuera condenado por su participación en la lucha independentista de Puerto Rico a 70 años de prisión en dos causas sucesivas. A mayor abundamiento, ya pudiera estar en libertad, pues Clinton decretó su clemencia limitada en 1999, si Óscar no hubiera rehusado tal clemencia por solidaridad con otros dos compañeros prisioneros, que no fueron incluidos en el indulto. Debo apuntar que también Mandela hubo de rehusar su libertad condicionada por el régimen sudafricano, y por ello debió continuar en la cárcel hasta su liberación definitiva.

 Y ¿acaso no es cubano por esencia Óscar López, si el ideal independentista del Partido de José Martí incluía a Cuba y Puerto Rico como parte de la lucha, si ambas corrieron suertes parecidas, aunque a Puerto Rico le tocó la peor, a consecuencia de la intervención oportunista de los Estados Unidos en la guerra que libraba Cuba contra España, y si como expresara en los inicios de 1900, la poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió,  “Cuba y Puerto Rico son / de un pájaro las dos alas / reciben flores o balas / sobre el mismo corazón…”? 

 Y naturalmente está el caso que en estos tiempos concita las mayores manifestaciones de solidaridad a nivel internacional, o sea, el de los 5 Héroes cubanos. Fueron condenados injustamente a penas descomunales, por el delito y supuesta transgresión de la ley del imperio estadounidense por luchar contra el terrorismo organizado contra su país por mafias cubano-norteamericanas asentadas en Miami.

 Después de la liberación de René González, tras cumplir su sentencia de 15 años de prisión, permanecen en cárceles de los EE.UU. cuatro de ellos. Uno puede preguntarse y preguntar qué hacen estos 4 cubanos antiterroristas cumpliendo esas sanciones en los Estados Unidos, por qué no se les ha indultado a pesar del reclamo mundial en este sentido y por qué aún permanecen en las prisiones federales, después de 15 años en ellas, con estas definiciones carcelarias: Fernando González (con fecha de liberación para el 27 de febrero del 2014); Antonio Guerrero (con fecha de liberación para el 18 de septiembre del 2017) y 3 años adicionales de libertad supervisada; Ramón Labañino (con fecha de liberación para el 30 de octubre de 2024); Gerardo Hernández (sin fecha de liberación pues está condenado de por vida a dos cadenas perpetuas más 15 años).

 Cuánta razón y verdad encierra el mensaje de Gerardo Hernández Nordelo, redactado el mismo día de la muerte de Mandela: “Quienes dedican ilimitados recursos a borrar y reescribir la historia, y lo tuvieron en sus listas de “peligrosos terroristas”, hoy sufrirán de amnesia colectiva.

 Quienes lo agraviaron negándole un homenaje en la Ciudad de Miami, por abrazar a Fidel y agradecer la ayuda de Cuba a Äfrica, hoy tendrán que callar avergonzados.

 Los Cinco seguiremos enfrentando cada día la injusta prisión –hasta el final- inspirados en su ejemplo de lealtad y resistencia.”

 Y qué gesto de honradez, qué expresión de gratitud, reflejan las palabras pronunciadas por Mandela en su visita a Cuba en 1991: “Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.

 Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez me enteré de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola –en una escala tal que nos era difícil creerlo- cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y Zaire en 1975 (…) Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia de África no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros”.

 A estas afirmaciones de Mandela, habría que agregar que tres de nuestros Cinco héroes -René, Fernando y Gerardo-, cumplieron misión como combatientes internacionalistas en la República de Angola.

 En este momento histórico en que las campanas doblan por la humanidad doliente y en honor a Nelson Mandela, ¿es aceptable para la conciencia humana esta realidad atroz de seres humanos excepcionales confinados en ergástulas infernales? ¿Acaso no podrá la injusticia más despiadada, ser vencida por una justicia generosa y racional? ¿Permanecerá el presidente Obama como un témpano de hielo sin ejercer el perdón presidencial o indulto, que sería justicia en estos casos? ¿Se escuchará al fin en la Casa Blanca el clamor universal por la liberación inmediata de todos estos hombres? Cuándo el presidente Obama diga sus palabras ante los restos de Mandela en capilla ardiente, ¿tendrá en mente la historia de ese Héroe acosado por calumnias y mentiras, persecución, detención y condena brutales? ¿Tendrá en mente los reclamos que le han hecho para que libere a los otros Mandelas presos en su país y cuyas historias él conoce perfectamente?

De todas formas, los héroes verdaderos llevan en sí la fuerza colosal que requiere la humanidad, cansada de derrotas, para asumir como paradigmas sus proezas y virtudes a la hora de librar sus batallas, de proseguir la marcha indetenible en busca de las verdades que le permitan alcanzar la luz y la felicidad.

La suerte y el destino de los héroes no pueden ser ignorados, no pueden pasar inadvertidos ante nuestras miradas y conciencias. Sus motivaciones, acciones, ideas y sueños, y también sus sacrificios, deben ser conocidos por todos los que un día tras otro sueñan con la imagen de un mundo más justo y mejor. Los héroes deben acompañar nuestras existencias para sentir muy cerca sus influencias bienhechoras e imprescindibles. El aliento de ellos nos debe incitar a ascender los peldaños superiores de la escala humana y desafiar, como Sísifos de estos tiempos, cuantas condenas pretendan aherrojar y estigmatizar nuestras vidas.

 Tomando como referencia las ideas de José Martí, Héroe Nacional de Cuba, trataremos de reivindicar con sus palabras a esos hombres gigantes, afirmando que en ellos van miles de hombres, van pueblos enteros, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Porque esos son héroes: los que pelean por hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad. Esos hombres generosos están en el bando de los que fundan, construyen y aman. En el bando contrario y enemigo, están los que odian y destruyen. Ellos son los que pelean por ambición, por hacer esclavos a otros pueblos, por tener más mando, por quitarles a otros pueblos sus tierras. Estos no son héroes, sino  criminales.

 En un homenaje de despedida para Nelson Mandela, digamos con el corazón en las manos:

¡Honor y Gloria para Nelson Mandelo y libertad para los otros Mandelas presos todavía! 


*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.
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