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Chávez el invicto y las victorias por venir

martes, 8 de octubre de 2013
Por Jorge Legañoa Alonso
 
Otra vez es 7 de octubre y el pueblo se reúne en el Palacio de Miraflores. De nuevo los venezolanos celebran la victoria perfecta que hace un año le regalaron a su presidente Hugo Chávez...

Chávez, el invicto, había salido de Sabaneta –en su natal Barinas– a Miraflores en el cierre de la campaña presidencial 2012 y recorrido, por enésima vez, una buena parte del país en apenas cuatro días. Caracas se había colmado de pueblo el 4 de octubre. Siete avenidas se repletaron y nadie se movió, aún cuando una lluvia intensa rompió sobre la ciudad. Chávez no vaciló y salió bajo el torrencial aguacero a compartir con su pueblo. Muchos lo calificaron como el bautizo de la victoria en el día de San Francisco.

 Sería la última vez que el Presidente recorriera decenas de calles caraqueñas para saludarles de cerca, mientras, la caravana caminaba a paso de Morrocoy. El Comandante Chávez no perdió nunca, todas las batallas las ganó, la última, la batalla de Carabobo de octubre, fue la del resultado perfecto.

 
Hoy sus ojos caminan por doquier –desde lo más alto de un edificio hasta el pecho de una joven– como oteando qué hace cada cual por la Revolución. Ya lo había dejado claro meses antes: “Yo ya no me pertenezco, yo soy del pueblo”.

 Su vida estuvo marcada por grandes momentos: la niñez pobre, la academia militar, los desmanes del país que conoció de punta a punta, el alzamiento del 4 de Febrero, la prisión fecunda, la lucha electoral, la victoria, el golpe de Estado, el regreso, las victorias sucesivas... Su carácter lo hizo fuerte y decidido. Su inteligencia le ganó el amor, simpatía y respeto de millones. Por su calidez humana muchos le siguieron y le siguen: “Los que quieran Patria vengan con Chávez” y se vino Venezuela toda.

 El hombre de las causas justas se inmoló con la elección del 7 de octubre. “Echó el resto”, diría uno de sus colaboradores. Sabía que se jugaba la Patria por la que tanto había luchado. Su sacrificio no fue en vano, abrió el camino para nuevas batallas. Ahora el pueblo vuelve al Balcón del Pueblo en Miraflores y corea una y otra vez el grito de esperanza: “¡Chávez vive, la lucha sigue!”

 Y es que el enemigo no da tregua en Venezuela. Ya lo había prevenido hace un año cuando celebraba la victoria del 7O: “No caigamos en catastrofismos, ese es el lenguaje de la burguesía, de la oposición que no quiere Patria. (…) Tenemos que seguir luchando por la mejor Venezuela”.

 Es de nuevo 7 de octubre y sus palabras de aquella noche de cohetazos y fuegos artificiales, parecieran premonitorias. Mientras en la calle la vida es normal, los niños asisten a la escuela, se siguen construyendo viviendas para los venezolanos, el salario mínimo aumenta, y de los cerros baja la música de un rumbón, en lo que escribo estas líneas, los principales voceros de la oposición y la mayoría de los medios de comunicación, dibujan un país en caos al que algunos dan fecha de caducidad para enero de 2014 con un supuesto “estallido social” al estilo del caracazo del año ’89.

 En la hora del recuento y de la marcha unida está latente el legado de Chávez que el Presidente Maduro no deja morir. Revive la alerta del padre; habrá que repetirla hasta el cansancio, acompañando a las obras del gobierno: “No caigamos en el catastrofismo de la burguesía”.

 Esta semana que recién comienza será intensa, como todas, desde que la Revolución llegó al poder en el año 1998. Pero esta trae una hoja de ruta de avanzada: lunes 7 de celebración. Victoria del gigante Chávez; el martes 8 el Presidente Maduro presentará ante la Asamblea Nacional la solicitud de Ley Habilitante para combatir la corrupción “caiga quien caiga”; el miércoles 9 comienza la segunda fase del Gobierno de Calle que ha ido por todo el territorio poniendo mucho oído, para gobernar obedeciendo al pueblo.

 Está declarada la guerra económica; pareciera imperceptible, pero se repiten viejos esquemas de desestabilización: insuflan la matriz de la escases de productos básicos, y comienzan las compras nerviosas que sobrepasan hasta en un 30% a la demanda normal de un producto determinado, entre otras acciones.

 Cualquiera diría que es cosa de locos; pero no, está claro que la mirada está puesta en las elecciones municipales del 8 de diciembre. Los líderes de la oposición han dicho que pretenden esta contienda sea como un referéndum revocatorio para el Presidente Maduro. Se juegan el todo por el todo para sus fines.

 “Celebramos este 7 de octubre porque Chávez seguirá siendo invicto –le escucho decir a un venezolano curtido por los años– pero claro, mijo, siempre y cuando, cada uno de nosotros, siga haciendo su parte en las batallas que están por venir”.
*Periodista. Graduado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el 2007.
 Tomado de CubAhora



Fidel, incansable revolucionario

domingo, 11 de agosto de 2013
Editado por Isidro Fardales*

La Habana, 10 ago (rhc).-La Asociación de Amistad y Solidaridad Francia – Cuba, y las Ediciones “Bruno Leprince”, con la autorización excepcional del Consejo de Estado de Cuba, han editado el libro en francés con textos Fidel Castro sobre la protección de la naturaleza y el Medio Ambiente, con el fin  dar a conocer las trascendentales preocupaciones de este hombre extraordinario.

"Le droit de l´humanité a l´existence” (El derecho de la humanidad a la existencia) es un instrumento único para el despertar de las consciencias en todo el mundo sobre estos preocupantes temas.

“Fidel es un revolucionario que no se cansa nunca” es un texto leído el 17 de abril del 2013 en la Casa de América Latina en París por el periodista y escritor colombiano residente en Francia Hernando Calvo Ospina cuando se presentó este libro que contiene 22 reflexiones del líder de la Revolución Cubana.

“Es una de las grandes figuras del siglo XX. En Francia no hay quien tenga su estatura, ni siquiera Charles de Gaulle. Se ame a Fidel o no, este hombre es un mito vivo”. Esas palabras son las de un gran actor francés, Pierre Richard, quien me las ofreció durante una entrevista que me otorgó hace seis años.

Y sí, efectivamente, Fidel, como tenemos la costumbre de llamarlo aquellos que admiramos su trayectoria y su obra, es un personaje fuera de lo común. En tres ocasiones tuve la oportunidad de poder compartir un momento de diálogo con él y esos tres momentos quedaron grabados en mi memoria, entre los más importantes de mi vida. Tuve también la suerte de escucharle varias veces. No tomaba notas escuchando sus análisis, pues sabía que al día siguiente los leería en la prensa cubana. Prefería tomar mi tiempo para observarlo. 

Ver como sus manos se movían cerca de su barba mientras que el dedo índice de su mano derecha se agitaba como la batuta de un director de orquesta. En cada ocasión temí que su voz se quebraría, pues se tornaba ronca, pero siempre me equivoqué y él hablaba por más de cuatro horas seguidas, que -según el sentido de sus frases- él era por turno dirigente, profesor, compañero o papá.

Una larga investigación en la historia de la humanidad sería necesaria para saber si existió alguna vez un líder político con tantas capacidades como las que demuestra Fidel. Dotado de una memoria prodigiosa, puede realizar de imprevisto, y de un abrir y cerrar los ojos, cálculos matemáticos. Tras un discurso ofrecido en la Televisión sobre la geoestrategia, dio consejos a la población sobre la mejor manera de preparar un plato de gastronomía cubana con una olla multifuncional como las que el gobierno iba a distribuir a precio módico. 

Durante la guerra de liberación de Angola y contra el estado racista de África del Sur, él fue el consejero de sus generales y dirigió casi todas las principales batallas desde La Habana. Es capaz de asegurar por adelantado el curso de la evolución de un ciclón para después explicar en los medios de comunicación como uno debe prepararse para enfrentar ese fenómeno natural.

Lo que es seguro, es que no tuvo una tarea fácil cuando se permitió comentar un partido de béisbol y que una parte de la población no estuviera de acuerdo con él, pues favorecía a un equipo. Igualmente no hizo reír a nadie cuando propuso controlar el consumo del ron para proteger la salud del pueblo cubano: es una de las raras propuestas de Fidel que nunca se pudieron aplicar.

Que yo sepa, en una sola oportunidad se creyó que había enloquecido. Fue durante un discurso en la Ciudad de Camagüey, el 26 de julio de 1989. El declaró: “Si mañana u otro día, conocemos al despertar que estalló una gran guerra civil en la URSS; o si al despertar nos enteramos que la Unión Soviética se desintegró, cosa que no deseamos que llegue jamás, etc., etc. ". Yo insisto, él pronunció esas palabras en julio de 1989 y muchos se inquietaron por el Comandante y pensaron que el sol le había hecho daño; y sin embargo, dos años más tarde, ¿qué fue lo que pasó?. ¡Desintegración de la URSS! Fidel había ya analizado la ruta tomada por Gorbatchov.

Y con la desaparición de la URSS y del bloque socialista europeo llegaron los momentos más difíciles vividos por la revolución cubana, pues Cuba se encontró sola en el mundo. Se acabó el petróleo, la electricidad, la comida. Muchos gatos terminaron en una olla. Durante casi ocho años los cubanos soportaron la misma situación que la de Europa al final de la Segunda Guerra Mundial. Con una gran diferencia: los Estados Unidos distribuían alimentos con crédito a Europa, mientras que en el caso de Cuba reforzaron el bloqueo para que la escasez y el hambre hicieran hundir la Revolución.

Y ese 26 de julio de 1989, Fidel había dicho igualmente que si la URSS incluso desapareciera, “en tales circunstancias, Cuba y la Revolución Cubana continuarían luchando y continuarían resistiendo”.

¡Y resistieron! El FMI y el Banco Mundial no entienden como pudieron salir del abismo sin privatizar una sola escuela ni un solo hospital. Busqué las respuestas en las calles de Cuba y mucha gente me contestó la misma cosa: “Fidel dijo que íbamos a salir del mal momento y lo hemos creído”. Y me atrevo a precisar: es la fe en Fidel y en la Revolución que dirige lo que permitió a la gente vencer ese momento, pero también la solidaridad entre los cubanos que compartieron la poca sal y el poco arroz que tenían.

La revolución sobrevivió también porque Fidel y los cubanos no quisieron copiar ningún sistema, ni el chino, ni el soviético, ni ningún otro. Ellos construyeron una revolución a lo cubano. Fidel no aprueba a los copiadores. Siempre dijo que era mejor equivocarse por sí mismo. Así, durante cincuenta años, a pesar de los errores, Fidel y los cubanos hicieron una sociedad más igualitaria. Pero no olvidemos que cincuenta años son poco tiempo para liberarse de la carga de 500 años de colonialismo europeo y estadounidense.

Fidel ha sido un estratega como hay pocos en la historia de la humanidad. Un soñador con un corazón inmenso que ha vivido para su pueblo y para la revolución: Ha sido un soldado de primera línea. Además ha hecho mucho por muchos pueblos del mundo. Mientras que la mayoría de los gobernantes proponían mandar tropas, él enviaba de manera gratuita médicos y profesores. Haití es el último ejemplo.

Yo recuerdo mi incredulidad cuando conocí que Fidel había decidido crear la Escuela Latinoamericana de Medicina para ofrecer becas a miles de jóvenes de América Latina y también de Estados Unidos. Fue a finales de los años 90, cuando la situación económica era todavía bien difícil. Y esta escuela, ELAM, está ahí y forma médicos para todo el continente.

En diciembre del 2011, Fidel entró en el Libro Guiness de Records como “la persona que más se ha intentado asesinar”. Se calcula que desde 1959 y hasta el año 2000, se hicieron 638 proyectos y tentativas de asesinatos, en su mayoría dirigidos por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA). Y no se puede olvidar que la CIA está directamente subordinada al Presidente de esa nación. Wayne Smith, quien fue uno de los jefes de la sección de Intereses de Estados Unidos de Estados Unidos en La Habana, me dio su versión de las razones por las cuales asesinar a Fidel devino una obsesión para su gobierno. He aquí lo que me dijo: “muchos de nuestros líderes políticos creyeron que Cuba tenía que formar parte de nuestro territorio; o que teníamos el derecho de decidir lo que debía pasar allí. Y si Castro no estuviera estado allí la cosa había sido así. Castro se convirtió en un obstáculo que nos desafió y que se burló de nosotros. Y eso una superpotencia no puede soportarlo”.

Este diplomático habría podido añadir que Fidel y su Revolución hicieron estremecer el continente americano. Nada fue como antes ni militarmente ni políticamente: Washington tuvo que readaptar toda su estrategia de imperio.

Pero, ¿cómo Fidel Castro pudo sobrevivir a tanto ensañamiento y medios empleados en su contra? Uno recuerda que del 8 de enero de 1959 después que Fidel entró triunfalmente en La Habana, en medio de su discurso, una paloma se colocó en su hombro. El silencio se impuso entre los asistentes, muchos hicieron señal de la cruz ante lo que interpretaban como una señal de Dios que bendecía al elegido. Pero ningún poder extraterrestre hubiera sido suficiente para asegurar su seguridad, sino hubiera existido un pueblo en Cuba y en el exterior, y numerosos amigos de esta revolución, para protegerlo.

El 19 de febrero del 2008 yo estaba en La Habana, el sol de la mañana esta resplandeciente, más el ambiente era diferente. Unas horas antes se difundió el mensaje de Fidel en el que renunciaba a sus funciones de Presidente del Consejo de Estado y de Comandante en Jefe. El pedía que continuaran llamándole simplemente “compañero Fidel”. Vi con frecuencia lágrimas en los ojos de las personas con las que me cruzaba esa mañana. “Es como si un padre renunciara a ser padre”, me decían. Ya hacia el mediodía la mayor parte de la gente exclamaba: “¿Fidel, renunciar?” ¡Si Fidel es Fidel! ¡Él será siempre nuestro Comandante en Jefe, incluso después de su muerte!"

Aunque alguna gente no quisiera escucharlo, voy a decirlo: si, Fidel ha cometido errores. Es un ser humano. Construyendo se cometen errores. Más aún cuando construye con la espada de la más grande potencia encima de la cabeza. Por otro lado, Fidel ha reconocido sus errores. Para saberlo, es suficiente leer una parte de su vasta obra intelectual. Yo admiré y admiro su capacidad de continuar avanzando y corrigiendo sus errores.

Por todas esas razones y muchas otras, tengo para él un inmenso respeto y admiración como dirigente político, por el ser humano y por el soñador. Porque gracias a él, no hay en Cuba la miseria que reina en América Latina, también en los Estados Unidos y en muchos lugares en Europa, inclusive en la bella ciudad de París. No hay un solo niño en Cuba que duerma en la calle, que sufra de hambre o que no vaya a la escuela. Es la obra de Fidel. Actuar por el futuro de los niños, es también actuar por todas las generaciones y ¿no es ésta la obra más noble y más grandiosa?

A pesar de todo eso, son muchos todavía los que tratan a Fidel de dictador y que desean su muerte. Pero ellos no saben, o no desean saber, que millones de personas en el mundo necesitan que existan Fideles. Millones de personas necesitan un Fidel Castro Ruz que les permita creer que son seres humanos y que no vinieron al mundo solamente para sufrir.

*Periodista: labora en Radio Habana Cuba desde hace más de tres décadas

Tomado de Radio Habana Cuba
Imagen agregada: Composición RCBáez

Una Historia que debía contarse

sábado, 3 de agosto de 2013
Por Ricardo Alarcón de Quesada

La editorial canadiense Fernwood Publishing acaba de publicar “Lo Que Hay Del Otro Lado Del Mar- La Verdadera Historia De Los Cinco Cubanos”, el libro más completo hasta ahora disponible en inglés sobre un tema al que los norteamericanos apenas han tenido acceso: el caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, los patriotas cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo.

Es una historia secuestrada desde hace quince años. Los esfuerzos de su autor, Stephen Kimber, para publicarlo en Estados Unidos fueron inútiles. “Qué difícil ha resultado la venta de este libro a las principales editoriales de Norteamérica. Hemos recibido toda clase de explicaciones, por supuesto, pero la principal parece ser la creencia de que no existe en Estados Unidos una audiencia para un libro que podría presentar una imagen favorable de un grupo de ´espías cubanos´. Yo espero que este libro demuestre que ellos están equivocados.”

El libro es resultado de una búsqueda minuciosa y profunda que lo llevó a estudiar las más de veinte mil páginas de las actas del tribunal (Estados Unidos versus Gerardo Hernández et al)y miles de páginas más de documentos legales de lo que fue el caso más prolongado de la historia norteamericana. Leyó además libros y periódicos sobre Cuba y su largo enfrentamiento con Estados Unidos y también entrevistó a numerosas personas a ambos lados del Estrecho de la Florida y de los dos bandos o de ninguno.

No es un texto sobre el complicado e interminable proceso judicial, pero aborda, sin embargo, sus aspectos fundamentales. Tampoco es una biografía de los Cinco, aunque sus páginas los muestran como lo que son: seres humanos cercanos al lector. El libro va más allá y ayuda a comprender el conflicto entre dos países.

Pero no es un trabajo voluminoso ni de lectura difícil. Todo lo contrario. Con lenguaje claro y ágil permite al lector recorrer episodios de ese conflicto y culminar en unas pocas horas una lectura a la que quedó atrapado desde la primera página. Es la obra de un maestro de periodistas, un gran escritor y sobre todo, un intelectual honesto, comprometido sólo con lo que él pudo comprobar independientemente.

Ya en su primer párrafo nos dice que “Este no es el libro que yo pensaba escribir. Ese libro iba a ser una novela, una historia de amor que se desarrollaba en parte en Cuba.” Y por supuesto no era una novela sobre los Cinco acerca de quienes “vagamente había escuchado”. Kimber refiere en el prólogo cómo fue que decidió abandonar su proyecto inicial y ofrecernos, en cambio, un texto que nada tiene de ficción, y es un ejemplo de riguroso, imparcial y objetivo apego a la verdad.

En palabras de su autor, “no es una simple narrativa lineal. Es una acumulación en cascada de incidentes y escollos, de complicidades y consecuencias, una narrativa paralela, convergente, divergente, mostrando un reparto de caracteres eclécticos a ambos lados del Estrecho de la Florida”.

“Quizás fue la engañosa complejidad de todo ello lo que finalmente me convenció de que esta historia necesitaba ser contada, y necesitaba ser contada por alguien que no supiera ya cuales versiones de cuales historias eran las verdaderas.”

En esto radica la importancia verdadera de este libro. Es fruto de una investigación realizada por alguien que al emprenderla no era un defensor o simpatizante de la causa de los Cinco. Kimber, como miles de canadienses que visitan Cuba, tropezó más de una vez con algún cartel de propaganda, escrito con ingenuidad o torpeza lingüística, o escuchó a alguien hablar con admiración de los Cinco Héroes. Pero casi nada sabía al iniciar su indagación.

El autor formula una pregunta que encierra la clave para entender el problema: ¿Por qué el FBI decidió arrestarlos y llevarlos a un juicio público? ¿Por qué si hacía años que los tenía bajo su control y conocía todo lo que habían hecho y hacían? Al actuar de ese modo, apartándose de la práctica normal, el FBI perdió un caudal informativo importante y a la vez seguro. Tampoco podía acusarlos de nada grave y por eso los dos cargos importantes formulados contra ellos no implicaban crímenes sustantivos. Eran de “conspiración” para lo cual no hacía falta presentar evidencias concretas que nunca existieron.

La única explicación es política. En el verano de 1998 se habían dado los primeros pasos en lo que pudiera haber sido una colaboración entre los dos países para poner fin a las acciones terroristas contra Cuba originadas en Miami. Una misión de altos oficiales del FBI, enviada por decisión del Presidente Clinton, había recibido en Cuba copiosa información sobre tales actividades y había prometido actuar. Cuando la noticia de esos contactos llegó a Miami, el señor Pesquera, jefe local del FBI, quien mantenía estrechos vínculos con los terroristas, procedió al arresto y lo hizo empleando métodos que revelaban su motivación y el carácter político de la operación. “Si los cargos de espionaje contra los cubanos parecían poco convincentes – y lo eran, incluso entonces – ¿por qué el FBI decidió darle tanta importancia a esa parte del caso? ´Hemos hecho esto de forma pública,´ explicó Héctor Pesquera en español en un mensaje que fue transmitido frecuentemente en las estaciones de radio hispanas durante los días siguientes, ´para reunir información del público.´ ¿Qué? ”

“Intencional o no, las noticias sobre los arrestos y las acusaciones contra los cubanos sirvieron para incrementar los niveles de histeria en la siempre al límite comunidad de exiliados de Miami. La comentarista de la WQBA-1140 AM – y no olvidar vocero de la FNCA – Ninoska Pérez Castellón anunció en el aire el número de la centralita del FBI e invitó a llamar al Buró (y a su programa) para informar sobre “personas sospechosas”.

“Los grupos de exiliados como la Fundación Nacional Cubano-Americana se cebaron en las noticias de los arrestos, “que ahora vemos han estado amenazando intereses de seguridad vitales para Estados Unidos,” para hacer lobby por medidas aún más fuertes contra Cuba. Al día siguiente de la conferencia de prensa de Pesquera, el presidente de la FNCA Alberto Hernández y su vicepresidente Jorge Más Santos enviaron una carta al Senador Bob Graham, un miembro del Comité de Inteligencia del Senado que los apoyaba, para solicitarle que organizara una audiencia pública en Miami acerca del espionaje cubano.”

Mientras esto sucedía, allí mismo, en Miami, ante las narices del señor Pesquera, sin que nadie los molestase, se entrenaban los terroristas que realizarían el brutal ataque del 11 de septiembre de 2001.

El ambiente de odio creado por los medios locales de Miami, definido en 2005 por el panel de la Corte de Apelaciones como “una tormenta perfecta de prejuicios y hostilidad”, llevó a la decisión unánime de esos magistrados de anular el juicio. Fue más tarde, en 2006, que se supo que quienes desataron dicha “tormenta” recibían generosos, y ocultos, pagos del Gobierno federal.

El libro de Kimber aparece cuando el caso ha llegado a un momento crucial, a la espera de que el tribunal de Miami se pronuncie sobre las apelaciones colaterales (Habeas Corpus) cuyo fundamento principal es precisamente la conspiración gubernamental, financiando y organizando la campaña mediática que en Miami envenenó todo el proceso y que fue iniciada, precisamente, por el mismísimo FBI.

Ojalá la Jueza lea este libro antes de emitir su fallo.

Nota:

En junio del pasado año, y por cortesía del autor, publicamos un fragmento de la obra: “'Shootown” [Derribo] es un extracto de 'Lo que hay al otro lado del agua: La verdadera historia de la Los Cinco Cubanos' ". Pueden descargarlo allí (en inglés, .pdf)

¿Qué más podemos hacer?

jueves, 6 de junio de 2013
Ricardo Alarcón de Quesada

 
“Los últimos soldados de la Guerra Fría” de Fernando Morais, permite asomarse a una historia que el Imperio se empeña en sepultar en las tinieblas.

Es una crónica verdadera que nos acerca a las hazañas de cinco jóvenes que sacrificaron sus vidas para salvar a su pueblo. Para escribirla su autor dedicó incontables horas a la investigación, estudió miles de páginas, entrevistó a muchas personas, trabajó con ahínco durante largos meses.

Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René aparecen aquí como lo que son, héroes de carne y hueso, con su plena dimensión humana siempre próxima al lector.

En estos días sale la primera edición norteamericana y así ésta será una muy importante contribución a la lucha por la liberación de nuestros compañeros.

No voy abundar sobre el contenido del libro. Los invito a leerlo. Cuando empiecen a hacerlo no podrán detenerse hasta el final atrapados en la magia de un artista excepcional. Recuerden siempre, sin embargo, que nada aquí es ficción.

Fernando no necesitaba este libro. Es uno de los escritores más exitosos, publicado en el mundo entero, traducido a todas las lenguas, sus textos, también trasladados a la cinematografía, llegan a millones de personas.

Él no lo requería para asentar su fama. Es al revés. Los Cinco necesitaban este libro, imprescindible para que la verdad avance, la solidaridad crezca y se acerque el día de la libertad.

Fernando se embarcó en la monumental faena para redactarlo porque por encima de todo él es un gran compañero, que nunca le ha fallado a nuestros pueblos, que siempre ha puesto su inmenso talento del lado de la justicia.

Este libro es un desafío a los lectores, Después de leer esta historia de altruismo, amor y entrega a los demás, nadie con decoro puede quedar con los brazos cruzados. Sus páginas son un llamado a la acción al que los jóvenes tienen que responder.

Según José Martí “los estudiantes son el baluarte de la libertad y su ejército más firme”. Así ha sido a lo largo de la historia de Cuba. Esa tradición gloriosa, ininterrumpida, plantea un reto muy claro a los universitarios de hoy respecto al caso de nuestros compañeros, todos ellos forjados en nuestras aulas, que pronto cumplirán quince años de injusta prisión por defender a todos los cubanos del terrorismo promovido por Washington contra esta isla y su pueblo.

¿Cómo ser verdaderamente baluarte y ejército en la batalla para liberar a Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando? En primer lugar hay que apreciar objetivamente la situación, evaluar exactamente las fortalezas y debilidades de los contendientes, diseñar una estrategia adecuada y sobre todo luchar consecuentemente hasta la victoria.

Nuestra fortaleza principal es la total inocencia de los compañeros y la complicidad con el terrorismo de quienes los acusaron y condenaron en una farsa judicial cuyo único propósito fue justificar las acciones terroristas contra Cuba y defender abiertamente a los terroristas. Todo está perfectamente registrado en documentos oficiales que pueden leerse en el expediente titulado “Estados Unidos versus Gerardo Hernández et al” de la Corte Federal del Distrito Sur de la Florida.

Nuestra principal debilidad, y la más obvia, es que lo que acabo de decir lo conocen muy pocos en Estados Unidos. Y no es por casualidad. El gobierno de ese país se ha encargado de cubrir el caso de los Cinco con la más férrea censura. Lo hace porque si el pueblo norteamericano supiera la verdad descubriría que quienes lo gobiernan son cómplices del terrorismo y porque si accedieran a esa verdad surgiría un movimiento de solidaridad realmente amplio y poderoso que lo obligaría a liberar a nuestros compañeros.

Entonces ¿qué hacer? ¿Cómo perforar el muro de silencio que rodea este caso?

No habría tiempo para referir las incontables violaciones y los numerosos ocultamientos que han acompañado a este interminable proceso judicial que incluye el juicio más largo de la historia de Estados Unidos. Me concentraré en algunos aspectos claves.

Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando están a la espera de que la jueza Lenard –la misma que los sentenció inicialmente- se pronuncie sobre sus apelaciones extraordinarias, o habeas corpus, el último recurso legal de que disponen. Es una batalla compleja, difícil, imposible de ganar si no va acompañada por la solidaridad, si no se libra también fuera de la sala del tribunal, si en ella no participamos nosotros, los que no estamos presos.

El elemento común de los cuatro recursos es la conspiración del Gobierno con medios locales y “periodistas” de Miami a los que financió y dirigió para desatar una intensa campaña de odio contra los acusados presionando y amenazando a los miembros del jurado hasta hacer imposible un juicio justo. Ese ambiente fue caracterizado en 2005 por el panel de la Corte de Apelaciones de Atlanta como “una tormenta perfecta de prejuicios y hostilidad” que lo llevó a anular el juicio.

En el 2006 se descubrió que la acción de esos “periodistas” era obra del Gobierno. Desde entonces, hace siete años, organizaciones de la sociedad civil norteamericana están reclamando al Gobierno que revele el alcance de la conspiración. Igual exigencia fundamentan los habeas corpus. El Gobierno insiste tercamente en su ocultamiento. Y la prensa, al silenciar esta puja, se hace cómplice de los conspiradores.

El habeas corpus de Gerardo incluye, además, otras cuestiones de especial importancia. Por una parte se reitera la cuestión del ocultamiento y la manipulación de las evidencias presentadas contra él para acusarlo falsamente de “conspiración para cometer asesinato en primer grado”, infame calumnia por la que fue castigado a morir en prisión. No es la primera vez que la defensa solicita acceder a las supuestas “pruebas”. Lo viene haciendo desde que comenzó el juicio en Miami hace ya quince años. Ahora solicita también que se le conceda a Gerardo una audiencia en la que pueda refutar directamente el infundio levantado en su contra.

Su demanda incluye la exigencia al Gobierno a que entregue las imágines tomadas por sus satélites espaciales sobre el incidente del 24 de febrero de 1996, suceso que fue utilizado maliciosamente para fabricar la “conspiración para asesinar”.

Independientemente de que el propio gobierno se vió obligado a reconocer que carecía de pruebas para vincular a Gerardo con ese incidente, la negativa de Washington a mostrar las imágenes es muy ilustradora. Desde 1996 se ha negado a que nadie pueda verlas. Se lo negó a la Organización de Aviación Civil Internacional, al Consejo de Seguridad de la ONU y al Tribunal de Miami. Ha rechazado las diversas gestiones de prestigiosas instituciones norteamericanas. ¿Cómo explicar semejante tozudez? La única explicación posible a estas alturas, 17 años después del hecho, es que el incidente ocurrió en territorio cubano y en consecuencia el tribunal norteamericano nunca tuvo jurisdicción al respecto.

Washington puede actuar así porque ha tenido siempre la complicidad de los medios de comunicación.

Ahora mismo, en vez de enseñar las evidencias que oculta, la Fiscalía ha pedido la eliminación de la parte sustancial de la apelación presentada por Gerardo. Pero esta insólita acción tampoco ha sido noticia.

Entonces, ¿qué hacer?

Esperar a que las grandes corporaciones mediáticas divulguen la verdad sería, por decir lo menos, ingenuo. O lo hacemos nosotros, los que estamos comprometidos con esta causa, o no lo hará nadie.

¿Cómo hacerlo?

Utilizando todos los instrumentos a nuestra disposición, los tradicionales y los que ofrecen las nuevas tecnologías, para diseminar la verdad y explicarla, más allá de la retórica, con lenguaje claro y directo, con argumentos comprensibles para cualquiera.

Los más convincentes, los que nadie puede refutar, los que prueban la terrible injusticia cometida contra nuestros compañeros, constan en documentos oficiales de las propias autoridades norteamericanas. Usémoslos.

En esos documentos se demuestra que los Cinco no cometieron delito alguno y que el proceso realizado contra ellos tenía un solo propósito que era el de apoyar a los terroristas cuyas acciones criminales nuestros hermanos trataron de evitar. Lo dijeron una y otra vez, con sus propias palabras, fiscales, testigos, expertos y jueces.

¿Dónde y cómo lo dijeron?

Recordemos algunos momentos especialmente esclarecedores:

1) Las actas acusatorias presentadas por la Fiscalía. En la primera no se menciona el incidente de las avionetas del 24 de febrero de 1996. En la segunda, siete meses más tarde, se agrega la infame y burda calumnia contra Gerardo. En ambas Actas se señala que el FBI conocía de las actividades de Gerardo varios años antes de aquel incidente y sabían, por tanto, que nada tuvo que ver con ese asunto. Esa vulgar patraña fue incorporada arbitrariamente a solicitud expresa de los terroristas que para ello desplegaron una intensa campaña difamatoria con los “periodistas” pagados por el Gobierno.

2) Las declaraciones y mociones de la Fiscalía. Desde su presentación inicial al abrirse el juicio hasta sus peticiones de sentencias y a lo largo de las sesiones del tribunal, la Fiscalía manifestó muchas veces su empeño por proteger a los grupos terroristas y castigar con dureza a los acusados por su lucha pacífica, sin armas, contra esos grupos.

3) Declaraciones de la jueza. En varias ocasiones la jueza reconoció la existencia de grupos terroristas en Miami y que el “delito” de los acusados había sido su actuación contra esos grupos y accedió a la petición del Gobierno no sólo imponiendo las más severas sanciones sino además condiciones especiales adicionales para que después de haber cumplido sus términos de prisión los acusados no pudieran nunca más intentar nada contra los terroristas. Tan insólita condición le fue reiterada por la jueza a René González al salir éste de la prisión en octubre de 2011.

4) Declaraciones de testigos y expertos. Fueron varios los testigos y especialistas, algunos llevados por el Gobierno, que testimoniaron, bajo juramento, que los acusados no habían hecho nada contra la seguridad nacional de Estados Unidos y que en este caso no había habido ni intento de espionaje. Eran generales, almirantes y otros altos oficiales en retiro de las fuerzas armadas norteamericanas. Uno de ellos, el Coronel Bruckner, propuso que fueran presentadas las imágenes satelitales sobre el incidente del 24 de febrero de 1996, algo que fue rechazado vigorosamente por la fiscalía con el apoyo de la jueza. Otro fue el General Clapper quien es hoy, nada más y nada menos, que el Director Nacional de Inteligencia, la más alta autoridad del Gobierno en esa materia.

5) Moción de emergencia para modificar el Cargo Tres. La presentó la Fiscalía a fines de mayo de 2001 cuando el juicio llegaba a su conclusión reconociendo que estaba dando un paso sin precedente en la jurisprudencia norteamericana. En esencia pedía modificar sustancialmente el Cargo Tres (“conspiración para cometer asesinato en primer grado”) ya que “a la luz de las pruebas presentadas en el juicio ése es un obstáculo insuperable para la Fiscalía y puede conducir a su fracaso”. A pesar de eso Gerardo fue declarado culpable y le fue impuesta la máxima sanción posible por un supuesto delito que él no cometió y por el cual ya no era acusado. Este resultado es prueba irrefutable de que estaba condenado de antemano y que en Miami era imposible un juicio justo para él y sus compañeros.

6) Decisión del panel de la Corte de Apelaciones de 2005. Fue una decisión unánime de los tres jueces. Contiene abundante información sobre las actividades terroristas contra Cuba y un análisis sólido sobre el ambiente creado por los medios locales en Miami que definieron como “una tormenta perfecta de prejuicios y hostilidad” que los llevó a anular el juicio. Aunque, ante presiones del régimen de W. Bush, esta decisión fue echada a un lado, en votación dividida, por el pleno de la Corte, se trata de un documento de importancia excepcional y es objeto de estudio en varias Facultades de Derecho de universidades norteamericanas.

7) Decisión de la Corte de Apelaciones en 2008 anulando las sentencias respecto al Cargo Dos (“Conspiración para cometer espionaje”) y ordenando las resentencias de Ramón, Antonio y Fernando. Aunque excluyó arbitrariamente a Gerardo, pese a reconocer que también era aplicable a él, este documento tiene la importancia de que reitera, en varias ocasiones, que en este caso no hubo nada que amenazara la seguridad nacional de Estados Unidos, que no existió intento de espionaje y que las sentencias originalmente dictadas eran excesivas y contrarias a la ley.

8) Las peticiones de sentencias de la Fiscalía. Además de solicitar en todos los casos penas de prisión desmesuradas e ilegales, como determinó después la Corte de Apelaciones, la Fiscalía insistió en algo que señaló era para ella tan importante como los términos de encarcelamiento. Se trata de la llamada “cláusula de incapacitación”, las medidas a imponer a los acusados para asegurarse de que, una vez cumplida la sanción carcelaria, cuando recuperasen la libertad no pudiesen volver a intentar nada en perjuicio de los terroristas. Tal cláusula fue incluida en todas las sentencias incluso en las de quienes fueron condenados a prisión perpetua. En los casos de Antonio y de René, que eran ciudadanos norteamericanos por nacimiento, la jueza la expresó así: “como una condición adicional especial para la libertad supervisada se le prohíbe al acusado acercarse a/o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, personas que promueven la violencia y figuras del crimen organizado”. Como se indicó antes, esta increíble restricción le fue reiterada a René al salir de la cárcel en octubre de 2011.

9) El voto disidente de Phillys Kravitch argumentó de modo irrebatible contra el Cargo Tres insistiendo que el Gobierno no presentó prueba alguna de que Gerardo hubiese tenido cualquier relación con el incidente del 24 de febrero ni con nada parecido.

10) La reciente moción del Gobierno para eliminar una parte sustancial del habeas corpus de Gerardo. La Fiscalía pretende hacer desaparecer la declaración jurada de su abogado Martin Garbus y sus anexos con cuantiosa información sobre los periodistas pagados por el Gobierno. En su escrito la Fiscalía reconoce que su petición es muy inusual pero prefiere evitar una discusión sobre el fondo del planteamiento de la defensa.

Estos diez aspectos brillan por su ausencia en los medios de comunicación. Es raro encontrarlos en los llamados medios alternativos, incluso en espacios que se suponen dedicados a los Cinco.

Debemos preguntarnos sinceramente si hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para permitir a los norteamericanos acceder a estas verdades que Washington celosamente esconde. Tratemos de responder la pregunta de los niños de la Colmenita: “¿Y ahora qué más podemos hacer?”.

La Habana, junio 4 de 2013

Palabras en el acto celebrado en el Instituto Superior Politécnico

“José Antonio Echeverría” en la Jornada cinco días por los Cinco.

Fuente Cubadebate

ONG británica víctima de las sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba

miércoles, 5 de junio de 2013
Por Salim Lamrani
 

El Departamento del Tesoro confiscó los fondos de la organización no gubernamental británica Cuba Solidarity Campaign destinados a la compra de un libro sobre las sanciones económicas contra Cuba. The Economic War against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade fue publicado por Monthly Review Press, casa editorial basada en Nueva York, en abril de 2013.

 El libro presenta una perspectiva histórica y jurídica de las sanciones económicas que Estados Unidos impone a Cuba desde 1960 y evalúa particularmente su impacto en campos como la salud, que afectan gravemente a las categorías más vulnerables de la población cubana pues impiden que la isla tenga acceso a los medicamentos y equipos médicos fabricados en territorio estadounidense.

 El libro subraya el carácter anacrónico, cruel e ineficaz de un estado de sitio que data de la guerra fría, que golpea de modo indiscriminado a todos los sectores de la sociedad – empezando por los más frágiles– y que ha sido incapaz de alcanzar su objetivo, o sea el derrocamiento del gobierno cubano. Del mismo modo, recuerda que las sanciones contra Cuba suscitan el rechazo de la inmensa mayoría de la comunidad internacional, con 188 países que votaron por 21 vez consecutiva en 2012 contra el embargo económico, comercial y financiero. Por otra parte, el 67% de la opinión pública estadounidense desea una normalización de las relaciones con Cuba, pues no entiende por qué puede viajar a China, Vietnam o Corea del Norte, pero no a la mayor isla del Caribe.

 Un capítulo completo trata del carácter extraterritorial de las sanciones económicas, las cuales violan el derecho internacional. En efecto, una legislación nacional no puede aplicarse en un país tercero. Por ejemplo, la ley francesa no puede aplicarse en Alemania y la ley brasileña no puede aplicarse en Argentina. Ahora bien, la ley sobre las sanciones económicas se aplica a todos los países del mundo y una oficina especial del Departamento del Tesoro, la Office Foreign Assets Control (OFAC), se encarga de ello.

 En abril de 2013, la ONG británica Cuba Solidarity Campaign (CSC) decidió comprar 100 ejemplares del libro The Economic War against Cuba y pidió a su banco inglés, la Cooperative, que pagara la factura mediante una transferencia a la cuenta de Monthly Review Press en la Chase Bank.

 No obstante, no se pudo hacer la transacción. En efecto, la OFAC decidió bloquear los fondos y exigió a la ONG británica que explicara en detalle sus relaciones con Cuba. Rob Miller, director de CSC, expresó su asombro: “Se usa una legislación extraterritorial sobre las sanciones económicas contra Cuba para impedir la venta de un libro en el Reino Unido que expone el alcance del bloqueo contra Cuba […]. El carácter ridículo del bloqueo estadounidense se ilustra una vez más con este caso cuando se trata de impedir que los lectores británicos lean un libro publicado por una casa editorial americana”.

 Por supuesto, no es la primera vez que Estados Unidos aplica de modo extraterritorial las sanciones contra Cuba. A guisa de ejemplo, si la empresa alemana Mercedes desea exportar sus coches a Estados Unidos, tiene que demostrar al Departamento del Tesoro que sus coches no contienen ni un solo gramo de níquel cubano. Del mismo modo, si un pastelero francés desea vender sus productos en el mercado estadounidense, tiene que demostrar que no contienen un solo gramo de azúcar cubano. Así, no sólo las sanciones económicas contra Cuba constituyen el principal freno al desarrollo del país sino que representan también un obstáculo a las relaciones comerciales de la isla con el resto del mundo. A veces con consecuencias insólitas.

(Fuente: Opera Mundi)
 Tomado de Cubaperiodistas

 Imagen agregada RCBáez con imagenes de Internet

Confirmado: La contrarrevolución es virtual

lunes, 13 de mayo de 2013
Por
La conductora de “El mundo en 24 horas” de TVE,
María San Juan, muestra un ejemplar de “Sospechas y disidencias”

Reviso varios mensajes de correo electrónico que amigos me han enviado con enlaces a medios de comunicación que se hicieron eco, publicaron entrevistas y reportajes o cubrieron actividades de la delegación cubana que durante una semana recorrió las ciudades españolas de Barcelona, Valencia y Madrid, con presencia en instituciones culturales, parlamentos y universidades de esas localidades.

La situación del caso de Los Cinco, con el testimonio de la madre de uno de ellos, Mirtha Rodríguez, la actualización del modelo económico cubano, analizada por el vicepresidente de la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba, Hugo Pons, y el tratamiento mediático a la realidad cubana -a partir de mi libro Sospechas y disidencias- fueron los temas más abordados.

Más allá del esperado acompañamiento desde espacios alternativos como Tercera información, Rebelión, Kaos en la red, Cubainformación, Mundo obrero y sitios de organizaciones solidarias con Cuba; llama la atención el hecho de que agencias de prensa como EFE y Europa Press o diarios como Público, La Vanguardia, El Levante, El Diario Vasco, El diario. es hayan reflejado, con más o menos objetividad, estas actividades, al igual que el canal 24 horas de Televisión Española. Quizá sea una expresión, como me comentaron off the record varios periodistas españoles, de la poca credibilidad y el desgaste que tienen ya en sus audiencias las voces fabricadas por Estados Unidos que parte de esa prensa suele privilegiar a la hora de hablar sobre la Isla.

La excepción, que confirma la regla, fue la tardía y sesgada cobertura del diario ABC de la presentación de Sospechas y disidencias en la madrileña Casa de América, convertida en una bala más para el fusilamiento mediático del actor Willy Toledo -quien me hizo el honor de estar presente- por su mal ejemplo de solidaridad con Cuba. Un obvio intento de controlar daños ante la repercusión positiva en otros medios.

Interesante el silencio de los negocios anticubanos financiados por Estados Unidos en España y su ausencia total de los espacios donde estuvimos, a pesar de que todas las actividades fueron divulgadas con suficiente antelación. Su censura y desinterés en un debate real quizás sea una prueba de que en tierras ibéricas, como en Cuba, la contrarrevolución no existe, es sólo una construcción virtual con héroes de guiñol, creados a base de dinero y tecnología.

Aquí los enlaces que he recibido:

Cuba amaneció con malas noticias para Barcelona y Miami: "salú pa' Fidel"

miércoles, 22 de agosto de 2012

La salud y supuesta muerte de Fidel Castro han ocupado titulares en los últimos años gracias a Twitter. A decir verdad, han sido tantos los descalabros mediáticos que la Gran Prensa ha preferido dejarle el trabajo de zapa a los blogueros mercenarios, como el caso de Penultimos Días, que ya no sabe cómo asesinar a Fidel.

El hijo de Bush (Hernández Bush-too, el administrador de ese blog) ahora es el que anda diciendo que Fidel está enfermo. Bueno, le tengo una mala noticia a él y a sus seguidores de Miami: Fidel Castro trabaja junto a Hugo Chávez en un libro de próxima aparición.

La fuente que confirmó esta información también dijo que el Líder de la Revolución se mantiene al tanto de la posición de Ecuador encuanto al caso de Julian Assange,  entre otros temas nacionales e internacionales que son de su interés.

Síguelo, que esto se está poniendo bonito pana…

Yohandry Fontana
La Habana

Nota:
Muy malas, muy malas las noticias para los chicos creativos de la CIA.

Tomado de El Blog de Yohandry
 
Imagen agregada RCBáez

"Derribo": Extracto en pdf de libro sobre los Cinco, en inglés

lunes, 11 de junio de 2012
Por Rosa C. Báez

Kimber en el podio y Wayne Smith en la mesa, durante la presentación. Foto: Erik Fundora

El pasado sábado, cuando difundíamos el trabajo firmado por Saúl Landau y Danny Glover titulado “Desde la prisión”, recordábamos las jornadas que en Washington pusieron el tema de los Cinco al alcance de los estadounidenses residentes en aquella ciudad. En una de esas jornadas, en un panel donde se discutió sobre el entramado legal  del Gobierno de Estados Unidos contra los Cinco, fue presentado por su autor, Stephen Kimber, periodista y escritor canadiense,  el libro “Derribo: la verdadera historia de Hermanos al Rescate y los Cinco de Cuba”.


 Se mencionaba en el artículo de marras, que la obra estaba disponible como libro electrónico, lo que nos motivó a buscarlo para compartirlo con nuestros lectores. Sin embargo, toda gestión fue inútil, por lo que recurrimos a la ayuda de Saúl Landau para localizar la obra y él, siempre gentil, lo puso a consideración del autor que, prontamente, nos dio respuesta:

“El libro completo no estará disponible hasta la primavera de 2013, pero un extracto de libro electrónico -que se centra en el derribo de la aviones de Hermanos al Rescate en 1996 y el papel-o la falta de papel desempeñado por los Cinco Cubanos- está disponible en Amazon. Mi opinión es que los cubanos no pueden descargarlo directamente desde Amazon, así que estoy adjuntando una copia en formato PDF. Si usted tiene alguna pregunta, por favor no dude en escribirme”.

Aunque está en idioma inglés, nos complace compartir con nuestros lectores este regalo del autor:  "Derribo" es un extracto de "Lo que hay al otro lado del agua: La verdadera historia de la Los Cinco Cubanos".



Stephen Kimber, periodista y escritor canadiense, es autor de una novela y siete libros. Trabaja como profesor de Periodismo de la Universidad de Kings, en Halifax, Canadá.




Descargue en Cubadebate el libro “Nuestro deber es luchar” (+ PDF)

miércoles, 14 de marzo de 2012
Cubadebate ofrece a sus lectores libre descarga de la versión digital del libro Nuestro deber es luchar, que recoge el encuentro del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz con más de un centenar de intelectuales de 22 países, celebrado el pasado 10 de febrero de 2012.

El libro, que constituye un contundente llamado a la lucha por salvar la humanidad de las guerras, el cambio climático y otros peligros que la acechan, será presentado simultáneamente en La Habana y Caracas por paneles de prestigiosos intelectuales.

En La Habana, el texto impreso y su versión digital serán presentados en el Salón Che Guevara de la Casa de las Américas por los doctores Roberto Fernández Retamar, Presidente de Casa, Osvaldo Martínez, Director del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, y Gisela Alonso, Presidenta de la Agencia Ambiental de Cuba. La entrada es por invitación.

Cubadebate seguirá en detalles estas presentaciones y el tuitazo que desde las 10:00 am (15 GMT) se está efectuando par acompañar este llamamiento a salvar el planeta, con el hashtag #SavetheWorld.

EN ESPAÑOL: Nuestro deber es luchar


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Portada de "Nuestro deber es luchar", en español

"Es el Fidel de siempre”

domingo, 12 de febrero de 2012

Nueve horas de diálogo con el líder de la Revolución

Fotos: Alex Castro y Roberto Chile

Nueve horas de conversación, interrumpidas por dos breves recesos. Se dice rápido, pero quien en medio siglo haya seguido al líder de la Revolución cubana sabe que esos 540 minutos suponen la intensidad de varias bibliotecas y una carga emocional que durará días y ya no olvidarán los que la vivieron. “Es el Fidel de siempre”, dice admirado Ignacio Ramonet, el autor de un voluminoso libro de entrevistas con el Comandante. “Qué memoria inagotable y privilegiada”, comenta en el pasillo del Palacio de las Convenciones la poeta y Premio Nacional de Literatura, Fina García Marruz.

Al calor del “Encuentro de Intelectuales por la paz y la preservación del medio ambiente”, título que resultó insuficiente para la larga lista de temas que afloraron, los 69 intelectuales de 21 países que asisten a la XXI Feria Internacional del Libro de La Habana junto a 48 reconocidos escritores, pensadores y científicos cubanos, se encontraron con un Fidel íntimo, que prestó atención a cada interlocutor y eran para él, a la vez, fuentes en que saciaba su inagotable curiosidad. Cuando los invitados exponían sus ideas, se podía seguir el rumbo de los pensamientos del líder cubano por la expresión de su mirada, por ese gesto tan usual en él de extender el dedo índice para enmarcar su cara o acariciar distraídamente la barba.

Con la presencia en la salita del Palacio de las Convenciones del mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes 2005, y el Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, los temas gravitaron sobre los asuntos más urgentes. A veces el tono era de notable preocupación frente a la posibilidad de la extinción de la especie humana, el agotamiento de los recursos naturales, la perversión de las transnacionales mediáticas y la aparición de artefactos de guerra y hasta de control de la mente, que nadie imaginó antes ni en las peores fantasías.

Daniel Chavarría, uruguayo-cubano y Premio Nacional de Literatura, hilvanó su intervención sobre la capacidad de Fidel de adelantarse a los acontecimientos, de ser una especie de “adivino histórico” -y un pesimista táctico y optimista estratégico, recordó alguien después-. Básicamente Chavarría quería que el líder le dijera, si en este mundo que está a punto de irse a bolina y con un problema enorme a cuestas, él tenía que acabar de alarmarse o quedarse tranquilo. Fidel le respondió sin titubear: “Para quedarse tranquilo hay que pensar en el problema y luchar contra él”.



Una de las mejores vías para ayudar a “pensar en el problema” es ofrecer la mayor información posible a los pueblos. Fidel recomendó que las intervenciones en ese encuentro se transcriban e incluyan en un libro que ayude a difundir las ideas expresadas allí. Los intelectuales podrían, incluso, revisar sus palabras, editarlas y agregar lo que pudieran haber olvidado en el fragor del diálogo: “Como estamos muy apurados, no hay que apurarse”, dijo.

Pero la conversación también tomó a veces rumbos sorprendentes, como cuando la brasileña Marilia Guimaraes ofreció noticias sobre un amigo de Fidel, el arquitecto Oscar Niemeyer -quien ha cumplido 104 años, “está clarísimo” y suele preguntar “por el muchacho” de 85 años-, y el Jefe de la Revolución preguntó divertido “¿por qué no le hacemos un estudio genético?”. O cuando pidió al Ministro de Cultura del Chaco, Neri Francisco Romero, que le recordara “por dónde bajó San Martín hacia Chile”. Al alemán Harri Grünberg le encomendó indagar sobre cómo en su país van a sustituir la energía nuclear, según anunció el gobierno germano después del desastre en la planta japonesa de Fukushima. Y a Santiago Alba Rico, “árabe por adopción” y “europeo desamparado que como muchos anda apoyándose en Cuba”, le hizo decenas de preguntas sobre la situación actual tras la revuelta, la economía,  la agricultura y hasta la producción de vinos y dátiles en Túnez, país en el que vive.

Por eso, dijo lo que dijo el fraile dominico Frei Betto, autor del memorable libro Fidel y la religión: “Muchos aquí, como Santiago Alba, el compañero de Túnez, ha experimentado lo que significa una prueba oral en una escuela de Jesuitas. Es duro. De ahí viene Fidel.”

El poder mediático, aparato ideológico de la globalización

Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro, y Abel Prieto, Ministro de Cultura, acompañaron a Fidel en la mesa principal, de cara a la audiencia. Ella, que acaba de ganar el Premio Casa de las Américas, abrió las intervenciones con la presentación de los invitados y una excelente disertación que animó de inmediato el debate. Abel ofició como moderador y dio la primera palabra a Ignacio Ramonet, el autor del libro Cien horas con Fidel, quien había recibido en la mañana de este viernes el Premio de Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Comunicación, de la Universidad de La Habana.

El tema del uso y abuso de los medios inmediatamente robó la atención de todos, y en cierto modo fue la columna vertebral que articuló el debate y los acuerdos que salieron del encuentro, al ser la palabra la herramienta común con que los presentes pueden atravesar el muro de mentiras, medias verdades y distorsiones que acompañan las estrategias de dominación actuales. “Hay que partir del principio de que hoy en día en el sistema mediático la información funciona como una mercancía”, afirmó Ramonet, que reproduje, en síntesis, parte de su discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

“La información hoy es una mercancía, pero una muy particular, en la medida en que es gratuita. La mayoría de nosotros, cuando consumimos información, por la radio, la televisión, la Internet y hasta la prensa escrita -hoy hay muchos diarios gratuitos-, no pagamos por ella. ¿Cómo es que el sistema que tan preocupado siempre está por los beneficios, hace que la circulación de la información sea gratuita? Porque hoy el comercio de la información no consiste en vender información a la gente, sino en vender gente a los anunciantes”, añadió.
Esto ha convertido al sistema de información dominante en productores de noticias triviales, maniqueas, muy cortas para que cualquiera las pueda entender, escritas con un arsenal de 600 palabras básicas que suprimen todo tipo de matiz y que apelan a resortes emocionales, por encima de lo racional. “Cuanto más comunicación, más dinero ganará la empresa. En ese sentido, la información es una materia prima estratégica”, comentó el investigador.

Por otra parte, dijo, el poder mediático en la globalización solo se puede concebir gemelo del poder financiero. “¿Quién tiene la función de apaciguar, de domesticar, a las sociedades? El aparato mediático”, y reconoció que este binomio es más poderoso que el poder político, que ha perdido fuerza hasta el punto de que literalmente las transnacionales barren el piso con los políticos. “¿Es porque los medios hoy tienen más libertades que antes? La respuesta es no, lo que ocurre es que los dirigentes políticos tienen menos poder que antes y los medios aprovechan ese debilitamiento y la ausencia de autoridad para atacar en nombre de los objetivos que se fija el poder financiero”, admitió.

Ramonet solo ve una salida, y de ahí la importancia de este tipo de encuentro, con el privilegio de tener a Fidel encabezándolo:
“Es el momento de que se cree un quinto poder, con la posibilidad que nos da internet hoy en día con las redes sociales de elaborar y difundir nuestra propia información, una oportunidad que nunca hemos tenido, sin creernos que llegará por sí sola la democratización de la información. Pero hoy tenemos herramientas que nos permiten intervenir, modificar, dar una opinión y no solo pasiva, interna, sino participando a nivel general. Nos permiten dirigirnos como ciudadanos, como quinto poder, capaces de hacer contrapeso a ese super poder que se ha constituido”.

La dominación cultural

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel desgranó precisas palabras para identificar riesgos latentes. “La dominación no empieza por lo económico; empieza por lo cultural”, dijo para señalar a continuación: “El sistema es jodido, pero inteligente.”

Frente al intento de establecer un “monocultivo de las mentes”, el intelectual argentino llamó a “la resistencia frente a la dominación cultural”. “No tenemos recetas, pero tenemos formas de construir, de pensar y de hacer”, recalcó para destacar: “En América Latina nosotros vivimos Indignados”.

A la resistencia cultural, al enfrentamiento a la dominación avasalladora, a la preservación del medio ambiente, a la importancia del debate de ideas aludieron también en sus intervenciones el escritor argentino Vicente Battista, la teatrista salvadoreña Lina Cerritos, y las ministras de Cultura de Angola, Ecuador y Jamaica, entre otros.

“Me gusta mucho Telesur”

Más de una vez se habló de Telesur y varias veces elogió el líder de la Revolución cubana al canal multiestatal, que trabaja “con mucha seriedad y profesionalidad” y “se oye cada vez más”.

“A mí me gusta mucho Telesur”, dijo cuando se analizaba cómo enfrentar las mentiras del poderoso aparato mediático del adversario. Reconoció que ya ni se molesta ante las mentiras. 
“El problema no está en las mentiras que ellos digan. Eso no lo podemos impedir. Lo que estamos mirando hoy es cómo decimos nosotros la verdad”. Entonces mencionó a la televisora como uno de los más valiosos instrumentos para difundir esa verdad. La clave, según Fidel, es “que el televidente esté informado.”

Comentó que prefiere este canal por la cantidad de informaciones políticas y del deporte. “Mitad deporte y mitad política”, dijo y elogió el acercamiento que también hace a los valores patrimoniales de nuestra región y sin publicidad en su programación, una plaga que bombardea a los usuarios de los medios de comunicación en casi todo el mundo.

En animado intercambio con Francisco Sexto, el Ministro venezolano para la reconstrucción de Caracas, indagó sobre los planes de viviendas y otros proyectos sociales que desarrolla el gobierno bolivariano y denunció al “aparato de propaganda y publicidad que está disparando contra Chávez”.

Al tema de la publicidad también se refirió Carlos Frabetti, italiano radicado en España, reconocido escritor de literatura para niños y jóvenes. “La publicidad intenta convencernos de que la felicidad es tener más que los demás, cuando la felicidad es tener más con los demás”, comentó. Los más vulnerables son los niños. Felicitó que Cuba no está sometida a esta agresión, pues en Europa una persona puede recibir hasta mil impactos de recursos publicitarios al día.

Frabetti se admira de que Cuba es un país donde los niños apenas lloran. En lugares donde se vive bajo permanentes estímulos consumistas, los pequeños suelen estar frustrados y reaccionan con agresividad. Recordó la frase de Plutarco, el historiador griego: “Los niños no son vasos que hay que llenar, sino llamas que hay que alimentar”. Este análisis dio pie a Fidel para reflexionar más a fondo sobre su aversión a la publicidad, a la que nunca apeló la Revolución cubana ni para dar fe de sus buenas acciones.

Todo lo que Cuba hizo por otros pueblo fue sin afán de “competencia, publicidad o propaganda”, y habló de que el espíritu solidario es parte de los cimientos de la Revolución que triunfó en enero de 1959. En esos primeros años, la Isla tenía entonces 6 000 médicos y muchos se fueron para Estados Unidos cuando comenzó el cerco económico y político, sin embargo algunos de esos profesionales que se integraron al proceso revolucionario estuvieron dispuestos también a ir a Argelia, para ayudar a ese país. “Allí comenzó la tradición internacionalista de Cuba”, y también recordó que “en los viejos aviones Britannia que teníamos se trasladó la primera ayuda a Angola. Lo hacíamos sin buscar ningún protagonismo”.

A estos principios, enlazados con lo que Fidel llamó “una política honrada, no exenta de errores, pero honrada”, se unió la experiencia. Sin esta conjunción, “no habríamos podido resistir”, y añadió: “Las ideas que defendemos han partido de la experiencia, no son simplemente imaginaciones. Lo hemos vivido.”

Se tendrán que ir de Malvinas

El escritor Miguel Bonasso recordó conmovido cierto episodio en apariencias insignificante ocurrido en febrero del 2006, cuando el estadista escribió la siguiente dedicatoria en la primera página de un libro que le extendieron: “Con gran esperanza en la juventud y en que el mundo siga existiendo”, idea que seis años después vuelve a estar en el horizonte del líder cubano.

Compartió otra anécdota de una noche en el Palacio de la Revolución, poco después del terremoto al norte de Pakistán, en octubre de 2005 y cuando ya se había tomado la decisión de que viajara una brigada médica cubana en auxilio de las víctimas. “Ahora viene el invierno, el frío -dijo Fidel y recordó Bonasso- y miles y miles de personas han perdido sus casas en las montañas, qué pasará con esas personas, con las mujeres y los niños”. El escritor argentino añadió: “Usted es el único hombre de Estado que yo he conocido que tiene la capacidad de pensar sensiblemente, y a quien vi profundamente conmovido por el drama de la gente. Me conmuevo todavía al recordar esa excepcional sensibilidad suya.”

Por supuesto, Bonasso no se abstrae del tema que agita hoy la opinión argentina: la nueva agresión colonial de Gran Bretaña en torno a las Malvinas. Sobre ello terció el líder de la Revolución Cubana:  “No les queda más remedio que negociar e irse. Es tan descarado lo que han hecho: hasta mandaron un barquito, un destructor, un helicóptero con un Príncipe que es piloto”, y añadió:  “Los norteamericanos seguramente no están muy felices. La situación no es de guerra, pero hay que presionarlos”.

Hay manera de hacerlo, reaccionó el escritor, pues existe una Ley en Argentina -la No. 26569- que establece que las compañías británicas que operan en Malvinas no pueden hacerlo en el continente argentino.

Pinochet ya no está ahí; fue quien ayudó a los británicos en su última guerra contra Argentina. Están desesperados, y así reaccionaron cuando Uruguay vetó recientemente la entrada del barco británico con bandera de las Malvinas. No tienen nada que hacer ahí. Irse es lo único que les queda”, recalcó Fidel.

No controlan las terribles fuerzas que han desatado

“Vine a escucharlos a ustedes, a aprender de ustedes”,  insistía el Comandante cuando alguno de los invitados se preocupaba por su esfuerzo. En esos términos estimuló la intervención del politólogo argentino Atilio Borón, quien recordó las absurdas divisiones dentro de la propia izquierda que a veces provocan censuras incluso entre quienes comparten ideales superiores. “Son viejas costumbres que se irán eliminando”, terció Fidel.

Retomando la insistencia de gran parte del auditorio en la necesidad de potenciar el uso de las redes sociales, con lo cual concuerda,  Borón advirtió a su vez que en los procesos recientes del norte de África se difundió mucho la idea de que internet actuaba como dinamizador social fundamental, pero, según las estadísticas, apenas el 20 por ciento de la población tiene acceso a la red en esa región. Pidió, además, no olvidar el origen militar de internet y la vigilancia a que someten a todos.

Fidel comentó entonces cómo con el uso y abuso de la tecnología “han acabado con la privacidad de la gente. Se meten en todo. Todos los seres humanos vigilados por aquellos que se consideran a sí mismos campeones de los derechos individuales”.

Se rió de que “algunos creen todavía en las claves” y dijo que el secreto de los yanquis en las guerras había sido siempre conocerlas. Habló entonces de aparatos, ya en fase de estudios avanzados, que pueden transmitir la electricidad a través de medios que poseen apenas un átomo de altura, de los aviones sin piloto y de la posibilidad de hacer que los soldados reaccionen subconscientes a órdenes electrónicas, de forma más veloz que con los métodos tradicionales. Lo que inventan, comentó “va más allá de la locura”.

Durante el intercambio, Atilio sugirió retomar la Tricontinental (cita de luchadores de África, Asia y América Latina), porque de este lado del mundo hay mucho desconocimiento aun del carácter y alcance de los movimientos revolucionarios del Norte de África y la gente es presa fácil de las distorsiones de los conglomerados mediáticos.

Antes, Fidel había calificado el momento que vive la humanidad como duro y difícil, en el que “todos nos preguntamos qué hacer”, pero, optimista siempre, dijo “hay respuestas” y recordó a Telesur.

En cuanto al adversario, lo que más le preocupa es que “ellos creen que controlan, tratan de imponer cosas, pero no controlan. Nadie sabe lo que está sucediendo en realidad” dijo y se extendió en un análisis de la situación en torno a Irán, considerando los antecedentes históricos mediatos e inmediatos. “La verdad principal es el peligro de guerra”, declaró.

Con la experiencia de lo que vivió Cuba cuando la Crisis de Octubre, advirtió que lo más peligroso es que ellos hoy controlan cada vez menos las terribles fuerzas y los procesos que han desatado. Ejemplificó con la situación de norteamericanos y europeos en Afganistán e Iraq, donde no pueden quedarse, ni pueden irse.

De la guerra, en los inicios del encuentro había hablado Stella Calloni. La periodista y escritora argentina se angustiaba por el silencio aterrador de los medios y de parte de la izquierda, frente a las guerras coloniales que desde el 2001 se han desatado una tras otra y las que amenazan repetir el guión en Siria e Irán. “Tenemos un tema ante nosotros: la información como arma. Ella es la que lleva a la guerra. La palabra mata”, repitió angustiada Stella, convocando a una mayor coordinación en la red En defensa de la Humanidad para “poner en acción a ese quinto poder -al que alude Ramonet- creativamente.”

“Si no podemos parar esas guerras, ellos vendrán después sobre nosotros… El silencio de los intelectuales, nunca más…” pidió.

En el principio de la reunión, al presentar a los invitados, Zuleica Romay había preguntado a Fidel qué le parecía el auditorio. “Infinito”, había respondido él, seguramente pensando, más que en el número o el tiempo -que siempre resulta breve cuando las ideas brillan en función del bien común- en la capacidad de los hombres y mujeres que le acompañaban, de multiplicar su inconformidad con el orden mundial vigente y hacer valer proyectos y paradigmas que salven a nuestra especie de su autodestrucción.

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